lunes, 9 de febrero de 2015

Del amor… a la ¿Sospecha?


Justo en este momento estoy recordando una melodiosa frase: “La vida te da sorpresas…sorpresas te da la vida…” ¡Caray! y a mí sí que me ha sorprendido y mucho  la vida últimamente: Para bien y para mal. La perversión humana me ha pasmado hasta el dolor. 
La grandeza de algunos corazones  mhan fascinado hasta lo sublime. Y me ha conmovido hasta la empatíalas injusticias y el sufrimiento por el que puede atravesar una víctima completamente inocente.


Sin imaginarlo ni por una vez en toda mi vida, de pronto y casi sin darme cuenta, me comprometo, me afano y doy la cara ante la causa del otro, convirtiéndola en mi causa. Decido dar mi amor, mi tiempo y mis recursos para ser el instrumento de un poder superior, que no sé bien a bien a donde me quiere llevar (pero ya empiezo a vislumbrar algo), pero continuo firme y en pie de guerra… Por qué esta causa que elegí – ¿o me eligió?- es una guerra cruenta y voraz ante el depredador- depredadora mas despiadado de la historia: Las y los pederastas.
He sido y seré la voz y la fortaleza de “Alguien” que en  este momento aún no se anima a tener esa fuerza, pero que ya le falta menos.  He sido y seré una acompañante silenciosa a veces, pero en otras ocasiones alzaré la voz hasta gritar al mundo, si es necesario. 

Y me sorprendo ante un secreto” lapidario jamás imaginado en los paradigmas de mi mente y corazón: el abuso sexual infantil ¡Existe, en la vida real!... Y de manera indirecta, toca mi vida. Mas bien la atropella… Al menos así me sentí aquella mañana de lunes y los días subsecuentes, cuando Alguien me regaló el privilegio de su confianza de abrir su corazón, y me contó su “secreto”, sí ese secreto que se juró mil veces nunca revelaría a nadie… Mis oídos no daban crédito, mi corazón lloró y enseguida creyó todo:
Alguien: “…Es qué tú no miras a tus hijos, como mi mamá me mira… Es qué tú no tocas a tus hijos como mi mamá me toca…”
Yo: “…¡Qué me estás diciendo! ¡Qué tu madre te abusa sexualmente!...”

Y después de que esa avasalladora verdad me aplastó (como una locomotora a toda velocidad),  esos ojos negros ingenuos, puros, con una tristeza infinita y llenos de lágrimas pero con un ¡rayito de esperanza! y con mucha vida por delante…

Y no pude… no pude hacerme la loca, la ciega, la muda y  la sorda ante tan dolorosa confesión de vida o muerte… no pude y no quiseDe inmediato mi corazón tomó una decisión y dijeAlguien ¡te voy a acompañar! No sé cómo, no sé por dónde, no sé hasta cuándo... mientras tú así lo quieras y me lo permitas… 

Y sorprendida una vez más de lo giros y caminos por los que me ha llevado esta locomotora (que pasada la confusión del atropellamiento, me subí a ella, pero sin timón ni rumbo exacto; sin saber  si seguimos derecho o metemos reversa, si damos vuelta a la derecha o a la izquierda. Lo único que sí sé es que tenemos que continuar en el camino), aquí estoy yo después de 11 meses… He aprendido mucho, he llorado igual, he pasado por cosas increíbles… me he sorprendido tanto… 

Creo, nunca dejará de dolerme el corazón y nunca podré entender ¿Cómo se es capaz de abusar y maltratar de tantas formas a un pequeño o pequeña? Mi asco, mi repudio y mi odio total a todas y todos los pedófilos y pederastas del mundo. 

Mi amor, mi empatía, mi comprensión, mi solidaridad y mi lealtad total a los millones de personas  que les rompieron la vida con la perpetración del maltrato y abuso sexual sufrido en su infancia y adolescencia. En especial para Alguien,que de manera pública le refrendo el lugar que ocupa en mi corazón y en mi familia -que por elección y no por sangre-con honor y derecho se lo merecepor la nobleza de su corazón y por la valentía con la que siempre ha enfrentado hasta los días mas difíciles, donde el incesto era la cotidianidad Porque se merece amor, respeto y dignidad.

Y ante toda esta vorágine de acontecimientos, he descubierto otra realidad con desconcierto y estupefacción: De pronto para una sociedad deshumanizada  sobreviviente del caos, donde lo normal es estar mal y el desinterés por el otroel amor se convierte  en ¡sospechoso!

Hacer empatía con el otro para dolerse de su dolor, resulta anormal. Tratar de dar apoyo a alguien se ve con dobles y hasta perversos intereses. Querer aportar una semilla de luz y esperanza se ve con recelo. Apostar por la vida y no por la muerte, pareciera anti natura  Pero no me importan las actitudes, comentarios o situaciones que generen mis acciones y me conviertan en “sospechosa” yo seguiré en esta lucha en contra del abuso sexual infantil, primero porque sé con certeza que estoy ayudando a Alguien. En segundo, por todos aquellas víctimas en silencio aún. Y por último, para contribuir a prevenir este flagelo en contra de la niñez. 

A partir de Alguien,  de manera inverosímil, he visto el rostro del diablo en su abusador pederasta, a falsas estrellas que nos iban a dar luz; pero también me he encontrado con ángeles sin alas de corazones grandiosos y llenitos de amor  –o ¿locos idealistas?- como todos los que se unen de manera voluntaria en esta gran asociación que es “ASI, NUNCA MAS,A.C.” para romper el silencio, para ser la voz de quien no la tiene, para luchar con el arma mas valiosa y poderosa contra todos esos seres malignos que dañan a la niñez: la verdad. Sí, la verdad, esarma a la que tanto le temen.

Hay que recordar que los pederastas no van con su disfraz de monstruo. Son personas “respetables y de prestigio”  y  seres “buenos y generosos con las niñas y los niños al exterior como padres, madres, abuelos, hermanos, tíos, hermanos, maestros, sacerdotes… Pero en la intimidad que produce la familiaridad y la confianza de las personas que suelen estar a cargo de los niños, la realidad es muy diferente (más del 80% de las veces la víctima conoce a su agresor y es alguien cercano)… Si somos capaces de revertir las sospechas a quien realmente se las merece, podremos romper con verdad e información los lazos perversos de las familias incestuosas y de una sociedad permisiva y cómplice del maltrato y abuso infantil que suele señalar a la víctima   y pocas veces al abusador. 

Con pequeñas y grandes acciones ayudaremos a romper el silencio, lograr la liberación  y redimir a las víctimas a través del poder de la verdad. Por otro lado, contribuiremos a evitar que mas niñas y niños vivan de por vida el infierno en que los sume el abuso sexual infantil.
Qué aquí los únicos sospechosos, vergüenza de la humanidad culpables son los depredadores o abusadores. Y qué el genuino amor y la verdad,  son el mejor antídoto en su contra.

Tenemos  (tengo) un sueño: ¡Un mundo sin abuso sexual infantil!



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