miércoles, 19 de febrero de 2014

Relato de un sobreviviente.


Hola, primero muy buena pagina, no solo por la información sino por el fin, como muchos yo fui victima de abuso infantil y si es aterrador pensar en ello o al menos lo era para mi. 
Mi historia es la siguiente:

yo tenia 5 años y disfrutaba mucho ir con mis padrinos, recuerdo que el hijo mayor de mis padrinos jugaba mucho con nosotros y  un día uno de sus juegos consistió en escondernos debajo de las cobijas y acariciarme la entrepierna..shh me decía pues como estábamos  jugando a las escondidas... poco a poco las caricias fueron subiendo de tono.. hasta terminar acariciándome por completo la vagina, nunca hubo penetración ni forcejeo ni nada, el siempre lo hizo ver como un juego, un juego que aprendí a jugar después con su hermana de mi edad, un juego que aprendí a disfrutar...hasta que, ya mas grande dejo de gustarme, me inquietaba...la ultima vez que recuerdo algo mas con el yo tenia 11 años estaba con mis padrinos ya de noche se metió a la habitación donde estaba dormida o medio dormida me empezó a acariciar, pero yo me hice la dormida, luego intento cargarme, supongo para llevarme a su habitación, pero me aferre a la sabana  y simule estar despertando.... para mi fortuna mis padrinos se mudaron a E.U y  se podría decir que ahí para todo, pero no, siempre hay secuelas, una de ellas fue, al menos en mi casto, la masturbación... cuando tenia 15 años empece aprender de Dios y, como suele pasar en la iglesia católica, me sentí mal por tocarme, sucia... pecadora... a los 21 viví un retiro espiritual y  le confesé al sacerdote lo que hacia y como lo aprendí, el me mando con una monja-psicóloga quien me dijo que no era mi culpa y que le hiciera la promesa a Dios de que no volvería a pasar, al ser una promesa tan grande logre abstenerme  y  no solo eso, me sentía muy bien, demasiado bien conmigo misma; solo que no me dieron herramientas... tenia 22 y me fui a california con unos tíos,como quería a mi tío.. una mañana nos quedamos los tres pues mis primos se habían ido a la  escuela, yo estaba de vacaciones, estábamos viendo TV en la cama, yo en medio como una niñita, mi tía se metió al baño y mi tío me acaricio la entrepierna, me helé por dentro y no supe que hacer,.. salio mi tío y actuamos como si  nada,  esto paso 2 0 3 veces sin llegar a mas, de regreso a México, viaje sola con el en el carro, recuerdo ir viendo las montañas y luna, cuando me acaricio de nuevo y yo sin saber que hacer, me preguntó entonces porque no me quité en ninguna ocasión mientras subía su mano mas allá y rompí a llorar, asustado me pregunto si estaba bien y no deje que me abrazara ni nada, no quería hablar no quería nada.. no dormí en todo el viaje... hasta llegar a mi casa y  para variar no dije nada. de sentirme plena pase a sentirme derrumbada, pero me esforzaba por fingir que todo estaba bien que ya se me pasaría... al mes me quede con mi mejor amiga, ya acostadas me pregunto que tenia que no le mintiera porque se me notaba que  esta mal, me abrí a ella y le conté lo sucedido en california, me abrazo y me sugirió ayuda profesional, por lo pronto desahogarme me sirvió..un tiempo,  es como echarle tierra para tapar una leve florecita...con unas raíces profundas que la menor provocación brotan de nuevo,.. en fin pasado un tiempo me recomendó uno talleres para poder sacar todo eso, los tome y me sirvieron mucho, pero me faltaba más, empece a salir con chico, todo marchaba bien, un día estando en su troca, empezamos a besarnos apasionadamente, tanto que me acaricio la entrepierna, acto seguido lo solté y rompí a llorar...el sin saber por que yo con un torbellino de recuerdos de mi infancia....el solo me abrazo y me tranquilizó, no sabia que hacer, gracias a Dios es compresivo y me dio mi espacio para cuando estuviera lista hablar, así que lo hice, le conté de manera breve que de pequeña me habían tocado...abuso es  una palabra que nos dice mayormente golpes y en mi caso no los hubo...viví otro taller y expuse mi caso a solas con el coa-ch, me abrazo y me dijo que ya había terminado, que  todo ese pasado estaba ahí en el pasado y que si me hacia falta lo hablara con el o con alguien mas; fue liberador, pero aun faltaba por sanar...mi relación avanzo tanto en tiempo como en todo, nunca pude hacer el amor porque me daba pánico mil cosas..entre ellas no poder continuar, el dolor, etc yo era virgen y por todo lo vivido era frustran te desear a mi novio y no poder llegar a mas por miedo. después de a medio decimos casarnos... yo sabia que necesita estaba bien pues no podía estar con miedo toda mi vida,..así que busque una psicóloga, no fue  fácil, pero poco a poco fuimos de sembrando el porque de todo, el porque mi timidez, el porque mi miedo si era normal o no, que lo es, la culpa, en mi caso me sentia culpable porque mi madre siempre me decía "si alguien te quiere hacer daño o tocar de manera fea tu cuerpo me tienes que decir sea quien sea amigo o no familia o no"  me reproche muchas veces el quedarme callada... pero no fue mi culpa ni la ella...aprendí a querer mi sexualidad y aceptarla como algo natural... me case y puedo decir que mi noche de bodas fue hermosa... al poco tiempo de casada, aunque me cuidaba, me aterraba pensar en tener y que fuera niña, me daba horror pensar que pasara  lo que yo y que no fuera capaz de detectarla, poco a poco fui superando esos miedos...hoy estoy embarazada y no  me da miedo que sea niña o niño, es igual para los dos, pero no dejo de informarme no quiero ser maníaca ni mucho menos, quiero poder ser capaz de dejar a mis hijos disfrutar de la familia, de los amigos, pero quiero estar atenta y crear los lazos de amor y de confianza  para que sean capaces de contarme todo, sea lo que sea,  quiero enseñar a mis hijos a decir no me gusta no quiero no esta bien aunque sea a un adulto... espero que mi historia les sirva, se puede salir adelante! hay un camino por recorrer cuando se sana pero es posible, por cierto mi madre se entero porque leyo el cuaderno de trabajo que llevaba con mi psicologa, para mi grata sorpresa recibi todo el amor y comprension que no crei me fuera a dar al saberlo, no porque no me amara sino porque esperaba un cuestionamiento acusador, fue todo lo contrario.. descubri que tambien ella se sintó destrozada y culpable, pero como dije no fue ni su culpa ni la mia.

Atentamente,
lunita | maga

martes, 11 de febrero de 2014

Desacreditar a las víctimas


Durante varios años he sido testigo del sufrimiento que padecen las víctimas de abuso sexual. El secreto forma parte del delito, el miedo y el entorno social son los componentes que perpetúan el silencio cómplice.

El abuso sexual sucede generalmente en el entorno íntimo o cercano de los menores. Padres, abuelos, hermanos, tíos, primos, amigos de la familia, maestros, sacerdotes
aprovechan la confianza para convertirse en agresores.

El crimen sucede en la intimidad. Generalmente es un delito que sucede en la oscuridad, en un lugar apartado, en soledad. Generalmente no existen testigos que puedan corroborar el dicho de la víctima.

Cuando el asalto sexual ocurre, la víctima padece inmediatamente un dolor tan intenso que le produce confusión. Se siente sucia, culpable de lo ocurrido. El agresor es alguien conocido, cercano o familiar y eso provoca que no sepa si lo sucedido fue correcto o indebido.

El agresor aprovecha casi siempre su ascendencia moral como padre, abuelo, maestro o sacerdote para acercarse a la víctima. Se va ganando su confianza con detalles, tímidos acercamientos físicos, demostraciones de cariño y regalos, hasta que finalmente consigue derribar las barreras y resistencias de su víctima.

En ese momento, el agresor se acerca sigiloso con la firme intención de consumar algo que tiene planeado tiempo atrás. Lo hace convenciendo, pero a veces, también amenazando. La superioridad física y el rol de poder, hacen el resto para someter totalmente a la víctima.

El episodio o los episodios de abusos, se convierten rápidamente en un secreto entre la víctima y el agresor. Y así se mantiene durante años. Luego, con el paso de los años ese secreto ayuda a olvidar, a pensar que aquello verdaderamente no ocurrió, que fue una pesadilla. El secreto, sin embargo, va carcomiendo la autoestima de la víctima, la va orillando a la depresión, al desasosiego permanente. El proceso es devastador. Le destruye la vida. Así de simple y terrible.

La víctima crece con un estigma. Difícilmente realizará sus objetivos sin problemas. El fracaso en cada actividad le perseguirá. El escape a las drogas o al alcoholismo será una salida. Los trastornos de personalidad, alimenticios o efectos secundarios de su salud mental, le perseguirán. Su sexualidad está tan dañada que no podrá sostener fácilmente relaciones de pareja. La terapia y la atención especializada le ayudarán siempre y cuando este dispuesta a atenderse.

Los sentimientos y las emociones respecto a su agresor aumentarán cada día, porque en el fondo, jamás podrá olvidar lo que vivió. Llegará un momento que querrá enfrentarlo, reclamarle, desahogar su coraje. Y cuando finalmente rompa el silencio, empezará a sanar. Sin embargo, no logrará iniciar su proceso de liberación, hasta obtener justicia y reparación.

El día que hable y cuente lo que pasó, se enfrentará a la duda de los demás. Algunos no le creerán. Sobre todo, si el agresor lleva una vida aparentemente intachable, si tiene una carrera profesional exitosa, si socialmente está reconocido como un “buen” hombre.

La carta de Dylan Farrow publicada en The New York Times sobre los abusos sexuales que sufrió por parte de su padre Woody Allen tiene todos los componentes de credibilidad: “cuando yo tenía siete años, Woody Allen me cogió de la mano y me llevó a un ático sombrío, casi un armario, que había en la segunda planta de nuestra casa. Me dijo que me tumbara boca abajo y jugara con el tren eléctrico de mi hermano. Y entonces me agredió sexualmente. No dejó de hablar mientras tanto, de susurrar que era una buena niña y que aquello era un secreto entre los dos, de prometer que íbamos a ir a París y yo iba a ser una estrella en sus películas. Recuerdo mirar fijamente el tren, no perderlo de vista mientras daba vueltas por el ático. Todavía hoy, me resulta difícil contemplar trenes de juguete”.

Su confesión, me recordó al testimonio de Manuel Vega, un policía de Los Ángeles que fue abusado sexualmente por el sacerdote pederasta Fidencio Silva: “El día de Pascua me dijo que quería hacer una pintura grande de la Virgen de Guadalupe y una alegoría de Cristo resucitado. Nos pidió a todos los monaguillos que nos desnudáramos, luego nos empezó a hacer fotos, pidiéndonos que nos colocáramos con los brazos abiertos y nos comentó: “Acuérdense de que están modelando como Jesús crucificado”.

Como Dylan Farrow con los trenes, Manuel Vega tenía un recuerdo fijo: el cristal amarillo: “Cuando el padre y yo llegamos a la sacristía se sentó y en voz baja me dijo: “Necesito hacer fotos de tu pene, porque es un pene circuncidado”. Yo me avergoncé mucho, porque me empezó a tocar diciéndome que quería que tuviera una erección. Me sentí tan incómodo que traté de resistirme, pero me tomó de los hombros muy agresivo regañándome y gritándome que necesitaba fotos de mi eyaculación. Lo hice casi llorando, pero él violentamente me metió su dedo en mi ano. Recuerdo el cristal amarillo de la ventana de la sacristía cada vez que paso por la iglesia. Todo es como una película de terror”.

Luego de la publicación del testimonio de Dylan Farrow han salido de forma inmediata gente a defender a su padre. Algunos, como su hermano adoptivo dicen que miente. El propio Woody Allen publicó un desmentido en el mismo periódico, argumentando que todo es una venganza de su ex esposa Mia Farrow a quien acusó de enseñarle a odiar a su padre y de “hacerle creer” que había abusado de ella.

Independientemente de prejuicios, la verdad es que el récord de Woody Allen tampoco le ayuda. Haber escapado con su hija adoptiva Soon-Yi a quien finalmente convirtió en su esposa, no habla muy bien de él.

Pero en su caso, al igual que en el de Roman Polansky, hay gente muy importante que ha salido a defenderlo. Ambos son “genios” del séptimo arte. Ambos son respetados y admirados por su trabajo cinematográfico. Para sus defensores, en el caso de Polansky las acusaciones de abuso sexual contra menores fueron en realidad una “venganza envidiosa” del Imperio contra su genialidad y en el caso de Woody Allen, la denuncia pública obedece a una venganza de una ex esposa despechada.

Desacreditar a las víctimas en una cultura patriarcal por antonomasia no ayudará a construir una sociedad diferente. Ninguno de nosotros podemos saber quien dice la verdad con certeza, pero seremos nosotros los que decidamos a quién creerle en base a sus testimonios. Dylan decidió irse a vivir a Florida, lejos de sus padres. Decidió cambiar de nombre para sobrevivir. Finalmente ha roto el silencio y como ella dice, ahora nadie la callará. Yo le creo a ella...

Sanjuana Martínez.

sábado, 8 de febrero de 2014

El silencio de los inocentes


Que Dylan haya hecho públicos los abusos a los que la sometió su padre veinte años después de ocurridos denota que la victimización sexual de niñas y niños, cualquiera sea el escalón social al que pertenezca, emerge todo el tiempo, sin pausa. Pero también habla del hecho tormentoso que significa ese silencio de los inocentes hasta que hablan, si es que alguna vez hablan, y hasta que les creen, si es que les creen. 

La sociedad suele quebrarse como una cáscara entre los que no toleran reconocer la existencia del abuso sexual infantil, aquellos que prefieren tapar la escoria en nombre del equilibrio familiar y los inescrupulosos que operan para desacreditar a la víctima y a quien la acompaña en su denuncia, como hizo por estos días Elkan Abramowitz, el abogado de Woody Allen, cuando dijo que “la idea de que (Dylan) era molestada fue implantada por su madre, y esa memoria nunca se irá”.

Sólo unx de cada diez chicxs que vivieron abuso relata lo sucedido. “Siempre me preguntan si chicas y chicos en general pueden mentir sobre el tema del abuso. Les digo que sí, porque si hay uno de cada diez que nos cuenta su padecimiento, hay otros nueve que nos lo ocultan”, revela la presidenta de la Asociación Argentina de Prevención del Maltrato Infanto-Juvenil (Asapmi), Patricia Visir. “Si bien sabemos que existen progenitores que maltratan emocionalmente a sus hijos impidiéndoles el contacto con el otro progenitor, es muy difícil que un chico pueda mantener en el tiempo y ante diferentes personas y contextos un falso alegato contra un adulto cercano significativo si no ha padecido tal victimización.” Psicóloga especializada en maltrato y abuso de niños/as, considera que los chicos están muy desprotegidos, “porque el pensamiento imperante es que las denuncias de abuso sexual infantil pueden ser falsas, cosa poco probable: no llegan a ser el 10 por ciento en las estadísticas mundiales. Son casos en los cuales los imputados se defienden con abogados muy costosos que apelan a estas creencias”.
El psiquiatra Enrique Stola sostiene que las víctimas hablan cuando pueden y no necesariamente cuando la Justicia o el público quieren. “Dylan ya había hablado en los ’90, cuando los hechos ocurrieron, pero no encontró reparación ni justicia, cosa que les ocurre a la mayoría de las víctimas que no pueden denunciar o que cuando lo hacen no les creen. No sabemos todo lo que esa chica ha sufrido en su vida, con esa presencia constante de su padre a nivel mediático y circulando socialmente sin condena. Ella hizo justicia por mano propia, pudo hablar y lograr una condena.”
Se sabe que reinan el miedo a las amenazas, a que no les crean, “a que le suceda algo a algún familiar –enumera Visir– y la vergüenza, al verse envueltos en una situación que tiene que ver con lo sexual, y sobre todo cuando han quedado en una situación pasiva, al no poder defenderse ante ese trauma. Por eso se sienten también culpables. Se reprochan constantemente lo padecido por no haber hablado antes, por no haber podido parar el abuso”.
Niñas y niños callan, entre otras situaciones, porque no quieren traicionar a esa persona que los abusa, “que no es cualquier persona, porque la supervivencia “de estos chicos y de las familias a veces depende de quienes los han abusado. Creen que con su silencio están preservando el equilibrio familiar. Suelen decirles cosas tales como ‘si lo contás, tu mamá se va a volver loca’. Así son alienados de su rol de niños y se transforman en cuidadores de la familia a un altísimo precio”.
Existen muchas formas de construir el silencio, tantas veces como olvido, “una represión sobre el hecho traumático que a la víctima le permite rehacer su vida”, advierte Stola, y de asentar la culpa como fantasma de plomo “que atraviesa todos los cuerpos, porque el abusador se encarga de erotizar el cuerpo de las víctimas o de instalar mensajes verbales altamente culpógenos”. Cuando el abuso parte de una persona de confianza “y a la que se le tiene mucho cariño, es más difícil hablar en su contra o denunciarla”, señala Visir. “El abuso sexual causa, sobre todo, mucha confusión. Porque el mismo que puede estar llenando de regalos a esa niña o niño, ayudándole a hacer la tarea, es quien después tiene otra cara y le está provocando daño. Esta situación tan ambigua causa mucha confusión y ambivalencia. Muchas niñas y niños que han sufrido abuso dicen que hasta cierta edad creían que era algo normal lo que les estaba sucediendo. Eso es un limitante bastante importante para decir ‘me está pasando esto’. Creyeron que era algo típico, natural y esperable en la vinculación familiar, y que en todas las casas sucedía. A medida que fueron creciendo y resignificando los hechos, tomaron dimensión real de qué fue lo que sucedió. Por eso pueden hablar ya siendo grandes.”
Sin embargo, el abuso sexual infantil es uno de los fenómenos sociales más negados “porque se practica mucho y porque es una práctica oculta”, explica el psiquiatra. “¿Qué persona reconoce públicamente sus prácticas sexuales? El abuso es altamente frecuente, llevado adelante sobre todo por los hombres, aunque hay abusadoras, y por el poder del patriarcado. A nivel mundial lo más frecuente es hija mujer abusada por el padre. El machismo no tiene sexo, pero el patriarcado sí, y es masculino.”
Lxs sobrevivientes de abuso “han luchado mucho para que la denuncia sea posible con un lapso mayor que en otro tipo de delitos y no prescriba en los términos generales. Es un delito especialísimo. Quienes lo sufren son personas que quedan discapacitadas al menos psicológicamente, y no están en condiciones de acusar y llevar a cabo todo un proceso de denuncia enseguida que esto sucede”, remarca Visir.
“Son motivos por los cuales muchísimos terapeutas y militantes de los derechos humanos pedimos que sea un delito imprescriptible, porque el dolor psíquico no puede estar atado a una ley que limite”, concluye Stola. “En el psiquismo y la espiritualidad de la víctima, el abuso no prescribe. Y es, fundamentalmente, un ejercicio de poder.

jueves, 6 de febrero de 2014

Abuso sexual infantil: hay que hablar del tema



Las niñas entre 6 y 9 años son las más vulnerables, pero mayoritariamente expresan más que han sido víctimas de este delito. Los niños callan, porque temen ser juzgados. La Fundación Humanizando lidera una campaña para hacer conciencia de que el abuso sexual es un tema real.

En este momento, a esta hora en que usted lee este artículo, un niño o niña está siendo abusado sexualmente. Datos del Instituto de Medicina Legal señalan que cada dos horas, un niño o niña es forzado, en el 93% de los casos, por un integrante de su familia, en su propia casa, a realizar actos que en el 99% de los casos lo dejarán marcado para siempre.

En este instante, mientras algunos prefieren guardar silencio sobre el tema, un niño o niña puede estar siendo amenazado por su abusador y éste puede estar diciéndole que tiene que callarse y haciéndolo sentir culpable. Y en este minuto, alguien puede estar presenciándolo, alguien puede saber lo que le pasa a este niño o niña y no lo está denunciando.
Las cifras son tan sólo números, pero en un delito como el abuso sexual ayudan a contextualizar el peligro que corren los niños: hasta agosto del año pasado, 11.333 niños y niñas habían sido abusados sexualmente en el país y vergonzosamente, Santander ocupa el primer lugar con 57 casos, que fueron puestos en conocimiento de la Fiscalía. Pero solo se denuncia el 10% de los hechos. Las cifras varían, porque en muchas ocasiones, en mitad del proceso, los familiares abandonan el trámite.

Según datos de la Fundación Humanizando, en la zona de Vélez es donde más abuso sexual se comete, y se pudo determinar que los perpetradores son, en la mayoría de los casos, los abuelos de las víctimas.

¿Qué está pasando? ¿Por qué está agresión a nuestros niños?
“Pasa que la familia, que es la célula más importante de la sociedad está enferma. Pasa que los que somos los encargados de la protección de los niños, somos los que los estamos depredando”, señala Luz Helena Saavedra, directora de la Fundación Humanizando, ubicada hace 3 años en Bucaramanga y que trabaja con temas de abuso sexual.
¿Y de quién es la culpa? ¿Por qué cada año se publican nuevas cifras de abuso sexual infantil sin que efectivamente pueda detenerse el fenómeno? 
“Más que buscar culpables lo que hay son circunstancias que se reúnen para que se presente el abuso sexual: la madre que trabaja y tiene que dejar al niño al cuidado de otro, el padre que se va de la casa, no cumple con lo necesario y obliga a que la mamá tenga que alquilar un cuarto y el inquilino de pronto es un abusador sexual; la madre que trabaja y deja la niña en casa de su abuela de 85 años. Culpables somos todos: la misma sociedad, la violencia que se vive, las telenovelas, los medios, la violencia dentro de las escuelas, las caricias inadecuadas, no partir desde la prevención”, comenta Saavedra.  

Secretos que duelen

Cuando era niña, el padrastro de Sandra la sentaba sobre su pene y le decía que le iba a enseñar un juego. Sandra sentía que esto era inadecuado, sucio, pero ella no se atrevía a decirle nada a su mamá. El hombre era el papá de su hermana y el que mantenía la casa. Sandra ahora es una profesional y aunque lleva una vida tranquila, siempre ha cargado en su alma con este secreto, tan doloroso que no consigue hablar de ello con detalles.
Sandra, reflexionando, asegura que su mamá sabía que su padrastro la llamaba aparte todas las noches y ella, sin sospechar o sin querer asumir lo que estaba pasando, permitía que ella fuera. Otros familiares con quienes vivía en la casa también podían haberlo notado. ¿Por qué no se denuncia? Luz Helena Saavedra, quien además de liderar la Fundación Humanizando es economista, mamá y educadora, explica que los imaginarios llevan a quienes tienen conocimiento de un caso de abuso a callar, a retractarse, a esconderse de la verdad. 
La trabajadora social de la UIS Yisel Laurie Vera señala que “la dinámica entre el abusador y el niño o niña se basa en la manipulación de los lazos afectivos, un discurso culpabilizante, la imposición u obligación del silencio y del secreto. Las consecuencias de ello son la aparición de eventos traumáticos (angustia, miedo, temor, somatización) y también la adaptación de la niña y niño a la situación, teniendo en cuenta su dependencia del abusador y el proceso de sumisión y manipulación que éste le impone. Esta dinámica, en algunos casos, se convierte en una situación ‘normal’ para el niño o niña, pues se supone que la familia es la protectora y cuidadora y que lo que ocurre dentro de la misma se encuentra en los parámetros de la normalidad, llevando a una concepción errónea y falsa”.
“Cuántos niños siguen creciendo con secretos que les duelen, pero ¿por qué no se denuncia? Porque alrededor de la denuncia hay una serie de imaginarios que están tapando la crisis: se ha dicho que todo niño abusado es un posible abusador, con ese imaginario ¿quién va a denunciar? Se ha dicho que todo niño abusado va a ser gay, ¿quién va a denunciar de esa manera? ¿Cómo denuncias a tu abuelo, que es la persona que representa el respeto y la autoridad en la  casa?, ¿cómo denuncias a tu papá, a tu tío, a tu padrastro, que es el que está llevando la comida a la casa?, ¿cómo se denuncia eso?”, afirma Saavedra.
Pero una vez que se hace, se puede salvar la vida de un niño ,porque los últimos casos registrados han dejado claro que a los niños no solo los están abusando, los están matando.
El caso de una niña de 13 años que fue asesinada en 2011 en Floridablanca y sobre quien se comprobó había sido víctima de abuso sexual y el caso de una niña de dos años asesinada en Semana Santa, cuyo cuerpo maltratado fue dejado a su suerte en el hospital de Bucaramanga, donde finalmente murió después de sufrir toda clase de vejámenes por parte de su padrastro y su mamá, son apenas dos ejemplos de que nunca es tarde para comenzar a prevenir. Los abusadores de esta última pagan hoy 41 años de cárcel.
“Desde los 18 meses de edad debemos dotar a nuestros niños de herramientas de autocuidado y que haya una detección temprana del delito”, puntualiza Saavedra.
¿Se puede tener la certeza de que el abusador será capturado? Luz Helena dice que lo primero es creerle al niño o a la niña, sacar al abusador de la casa, denunciar en la Fiscalía o comunicarse con Humanizando, mantenerse en la denuncia y tener la firme idea de que está salvando la vida de un niño. 
Detener el abuso
El psicólogo Gabriel Orlando Peña, de la Universidad de Pamplona, señala que para descubrir que un niño o niña está siendo abusado sexualmente, es importante notar que el comportamiento infantil se altera con facilidad por las emociones, así como en la vida cotidiana desarrollan un lenguaje, cuando ese lenguaje se vea alterado, puede ser un signo de que algo les está pasando.
“En la actualidad, los procesos de educación están orientados hacia la comunicación directa con los padres. Hay que creerle al niño o niña en todas las ocasiones. Hay dificultad, porque a veces se ha encontrado que no se trataba de un caso de abuso, lo que ha llevado a ciertos sectores a decir que lo niños pueden manipular. Pero la verdad es en toda ocasión hay que creerles a los niños, porque lo que dicen se va a evidenciar en su comportamiento”.
¿Cómo repercute el abuso sexual en los niños y niñas?
“El abuso repercute en diferentes esferas: la construcción emocional se altera y aún más cuando el abusador está al interior del hogar. Esa realidad genera problemáticas en las relaciones afectivas de los niños y niñas: hay alteración de la relación con sus pares, incluso reproducción del acto sexual a través del juego o juguetes. La construcción psíquica del niño o niña y la edad incidirán para realizar una intervención a tiempo”.
¿Cómo se realiza en la actualidad un acercamiento psicológico con un niño o niña que ha sufrido abuso?
“El acercamiento en la actualidad tiene algunas dificultades, porque en ocasiones el abuso si es detectado no es denunciado. El familiar tiene sospechas, pero para evitar desestructurar su hogar no denuncia. En ocasiones son los profesores quienes pueden darse cuenta o en una revisión de rutina un médico puede notarlo. Suele suceder que cuando se detecta el abuso sexual, se lleva al niño a Bienestar Familiar, Fiscalía o Medicina Legal, entonces el recorrido para el menor es un proceso que lo victimiza, mientras tiene que contar una y otra vez lo que le pasó. En ocasiones sucede que en la intervención los niños han pasado por varios profesionales y el testimonio no reúne ya todos los elementos
¿Cómo se evalúa al niño?
“Dependiendo de la edad se utilizan imágenes de la figura humana para hacer las preguntas pertinentes, para saber si hubo tocamiento que no se pueda verbalizar y cómo se dio el abuso, mientras se evalúan otros aspectos”.

¿Qué puede pasar en el futuro de un niño o niña abusada?

“Es cierto que hay una cadena generacional de las expresiones de violencia, aprendes un lenguaje basado en el abuso y lo más esperado es que estos niños y niñas aprendan a ser violentos. Cuando uno ve a niños jugando, si son violentos, se puede presumir que hay violencia en su entorno. En cuanto a la expresión de la identidad de género ya es diferente: el abuso puede estar vinculado no solo en términos de lo sexual, sino también de orden psicológico o  maltrato físico. No es cierto que el abuso sexual cree homosexuales. La homosexualidad es una orientación. Lo que sí puede pasar es que si hay violencia en la infancia, habrá una manera de expresarlo en lo cotidiano, porque es la única manera que se conoce. No significa que todo niño que fue abusado será abusador, porque depende de la intervención que se realice y de la estructura de su personalidad”.
La Fundación Humanizando
Esta fundación nació hace 15 años en San Gil, liderada por la economista Luz Helena Saavedra, cuyo periplo en busca de concientizar a la población acerca de la necesidad de hablar del tema del abuso sexual infantil la ha llevó a Bogotá, donde compartió con la senadora Gilma Giménez. La fundación también ha hecho presencia en departamentos como Huila, Cesar, Magdalena, Bolívar e internacionalmente, en Buenos Aires, San Luis y Córdoba en una alianza con la Fundación Comisión Católica de Argentina, dirigida por el Italiano Sante Cervelline y el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco.

En Bucaramanga, Humanizando comenzó hace tres años en el Barrio El Prado, donde lucha diariamente por sostener la casa donde atiende a los niños y niñas abusados y a sus familias, en áreas como psicología, trabajo social y asesoría jurídica.

“Una vez que la denuncia se realiza por la Fiscalía o por la comisaría de familia, los niños comienzan su proceso terapéutico. La primera persona que entrevista al niño es la trabajadora social, que empieza a mirar el entorno. De trabajo social se remite a psicología al sobreviviente, como se le llama al niño o niña, y la familia se remite a jurídica, para empezar a mirar cuáles son los procesos que hay que tener en cuenta. Nosotros tenemos convenios con varias universidades, con la Unab, Unad, Udes, Uniciencia, que nos permiten dar esa orientación y hacerla gratuita para que el proceso continúe adelante. Luego, dependiendo de si lo amerita, viene la intervención de psicología clínica. Tenemos un psicólogo clínico que nos da unas horitas para manejar la parte conductual del niño o niña abusado”, explica Luz Helena.
Luz Helena habla siempre con vehemencia del tema y asegura que añora el día en que tengan sólo que luchar para ayudar a un menor maltratado sin estar pendientes de cuántos meses de arriendo debe la casa o a cuántos profesionales se les adeudan sus servicios.
Las personas que deseen apoyar a esta fundación pueden llamar a los teléfonos 68319186836458 en horario de oficina.

Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com en la siguiente dirección: http://m.vanguardia.com/santander/region/245351-abuso-sexual-infantil-hay-que-hablar-del-tema. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. Vanguardia.com

domingo, 2 de febrero de 2014

Recuperarse del abuso sexual infantil

Lo prometido es deuda: el día de hoy acabamos la triología de columnas sobre el tema de prevención y recuperación del abuso sexual infantil. Si poco se habla del asunto en general, aún menos se toca la recuperación. Muchos de los padres de los menores que lo han sufrido no se enteran de que eso pasó, así que los chicos crecen con un trauma y llegan a la adultez con miedos, fobias, inseguridades, depresiones, insatisfacciones, rabia, sentimientos suicidas. En otros casos, los progenitores se enteran de lo sucedido pero no hacen nada: prefieren callar para no afectar la dinámica familiar o simplemente no saben qué hacer y dejan que el tiempo “resuelva” el asunto.
Por eso, me parece muy importante saber qué se puede hacer con un superviviente. De entrada, darles este apelativo en lugar de “víctimas”, porque de acuerdo con el Centro Terapéutico Infantil y Familiar AC, “de lo malo que viviste puedes sacar algo bueno; tu fuerza te engrandece; estás aquí y no pudieron contigo; porque si te quedas en la posición de víctima nunca podrás cambiar las cosas; porque no estás solo; porque cuando crees que las secuelas del abuso van a poder contigo, es posible que encuentres a otros supervivientes que han pasado por tu misma situación y están yendo hacia delante, porque a veces no podemos hacerlo solos”.
En Faro Azul, espacio que brinda su apoyo a mujeres y hombres que han sufrido abuso sexual infantil en Perú pero que se puede consultar en Facebook, así como el activista Miguel Adame, reconocen que recuperarse de los daños causados por esta desgraciada situación no es nada fácil ni es suficiente el “perdona y olvida”, pues es necesario aceptar la situación y a partir de eso consolidar la recuperación.
Sugieren leer libros sobre el tema para evitar sentimientos de aislamiento, saber un poco más del abuso y su redención. La terapia individual ayudará a identificar las áreas de la vida donde tengan los mayores problemas y a desarrollar habilidades para resolverlos. A la par, es bueno acudir a un grupo de apoyo para verse reflejados y entender que otros y otras han pasado por lo mismo. Es importante hablar con alguien en quien se confíe sobre lo que se siente, tratar de divertirse, hacer algo nuevo que refuerce la confianza, tomar un curso de asertividad, escribir un diario, cultivar la vida espiritual (ojo, no religiosa, menos aún si el agresor es sacerdote, pastor o predicador).
Es importante también trabajar la revictimización, aunque lo ideal es evitarla. ¿Qué es? También conocida como victimización secundaria, se da cuando inicia el proceso y procedimiento penal y el niño o niña se ve enfrentado a su atacante, a las autoridades, a su familia. En la práctica del derecho penal, los menores se enfrentan al proceso penal en su carácter de “víctimas” casi en las mismas circunstancias que un adulto.
El pasado 15 de enero quedó registrado que un tribunal federal con sede en Coahuila otorgó un amparo que impide obligar a una menor de edad, víctima de violación, a ser careada con su presunto agresor. La madre de la niña no acudió a la cita en el juzgado por considerar que se violaban los derechos humanos de su hija, ya que una psicóloga emitió constancia médica en la que se concluyó que no estaba en condiciones para  acudir a la audiencia debido al trastorno emocional que provocó en ella el abuso sexual.
 Lo anterior fue posible con base en las disposiciones constitucionales e internacionales que protegen el interés superior de los menores y el principio de no revictimización, ambos contemplados en el protocolo de actuación para quienes imparten justicia en casos que afecten a niños, niñas y adolescentes, emitido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Es importante saber que no solo es posible emitir este amparo, sino que es un derecho de los infantes.
La Fundación para la Confianza, con sede en Colombia, señala que una de las consecuencias de la vivencia de una situación de abuso sexual es la pérdida de la confianza. “La confianza en uno mismo y en los demás, en las instituciones, en la justicia o en todo lo que constituía un espacio de protección. El primer camino que hay que emprender es el de la recuperación de la confianza tanto en uno mismo como en el otro”, indican.
Hoy en día es posible encontrar libros y profesionales de la resiliencia, esa capacidad de los seres humanos de hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformados positivamente por ellas. Es un proceso que permite a ciertos individuos desarrollarse con normalidad y en armonía con su medio a pesar de vivir en un contexto desfavorecido y depravado socioculturalmente y a pesar de haber experimentado situaciones conflictivas desde su niñez. Para poder desenvolverse en contextos relacionales desde la confianza, los sujetos requieren desarrollar ciertas capacidades o competencias resilientes, que les permitan descifrar las señales de seguridad, previsibilidad o riesgo.
El retórico belga, lógico y filósofo del Derecho Chaïm Perelman, afirma que la confianza solo puede desarrollarse en contextos o relaciones en que no está presente el miedo o la competencia comunicativa. La confianza supone un mínimo de seguridad, la cual dependerá de si los sujetos consiguen encontrar y descifrar señales que prueben esta situación. Algunas de las actitudes coherentes con un marco de confianza son: generar expectativas realistas; mostrar atención y preocupación por la otra persona; reconocer la legitimidad de los intereses y necesidades del otro; asumir la responsabilidad propia (no trasladar la culpa); que la confianza sea mutua; sinceridad (una predisposición de ambas partes de no ocultar información relevante y decir la verdad); cumplimiento de promesas y compromisos; consistencia entre palabras y actos.
Los supervivientes tendrían que saber que es correcto que pongan límites corporales o físicos durante su proceso de resiliencia: determinar a qué distancia se pueden acercar los demás sin que se sientan incómodos, quiénes los pueden tocar, y cómo y en qué situaciones. Como afirma el filósofo francés Maurice Merleau-Ponty, hay que entender que “el contorno de mi cuerpo es una frontera que las relaciones espaciales ordinarias no franquean”.
También tendríamos que trabajar con ellos los límites emocionales, aquellos que permiten resguardar las propias emociones, deseos y necesidades, evitando que sean arrastrados hacia actitudes negativas o manipulados por los deseos y emociones de los demás.
Como indica Miguel Adame, es necesario y realmente importantereconstruir lo que el abuso destruyó, y por eso es fundamental que la persona busque sanar a través de una psicoterapia o terapia psicológica.“Muchas veces las personas que fueron víctimas de abuso no desean iniciar un proceso de terapia por el miedo a recordar y revivir el evento del abuso. Pero en la práctica, y a nivel profesional, se ha observado que la persona que enfrenta su pasado y reconstruye su vida a partir de eventos positivos de autovaloración, logra recuperar su bienestar emocional.
“El tratamiento es distinto si se trata de niños, adolescentes o adultos. La familia en muchos casos aporta un pilar de apoyo importante, pero si se carece de él, éste se debe buscar en otras fuentes, siempre hay entidades u otras personas que pueden darlo.”
 Espero de corazón que ninguno de ustedes (ni de sus seres queridos) haya vivido esta situación, pero si así fue, les recomiendo que, si no lo han hecho, busquen ayuda. Es muy importante.

Miguel Adame y una servidora les agradecemos a todos los que fondearon para su proyecto de cómics contra el abuso sexual “Nunca más gritos sin voz”. Se alcanzó la meta y ya están trabajando en ellos. Los donadores recibirán vía correo electrónico su material.
Gracias de corazón. ¡Y a cuidar a nuestros niños!  
Verónica Maza Bustamante
Facebook: La Doctora Verótika
@draverotika

viernes, 31 de enero de 2014

Muchas gracias

Buenas tardes fondeador:

Me alegra muchísimo informarte que nuestro proyecto nacerá gracias a tu apoyo incondicional.

Ya estamos trabajando en los cinco cómics, que durante cinco semanas consecutivas lanzaremos al internet.
Tu recibirás vía correo electrónico antes que nadie el cómic.
Terminando de publicar el cómic, empezaremos a mandar las recompensas que gustosamente nos comprometimos a entregar.

Estamos orgullosos y muy entusiasmados por los resultados que obtendremos con este proyecto.

Y estamos convencidos de que tu también lo estarás.

Recibe un caluroso abrazo de tus amigos 

Nunca más gritos sin voz.

martes, 28 de enero de 2014

El cómic será de libre reproducción en la web.


El cómic será de libre reproducción en la web.


Lo imprimiremos lo más posible.

Utilizáremos las redes para difundirlo por todo el mundo.

Pero lo más importante:

Tu me ayudarás a replicarlo, el extinto de esta campaña que apenas empieza, defiende de ti.
Y estoy seguro que me ayudarás gustosamente y tendremos éxito de igual forma.
Muchas gracias .

Término la primera faceta del proyecto nunca más gritos sin voz.



Queridos Amigos: 

Término la primera faceta del proyecto "nunca más gritos sin voz".
Inicia la segunda:
El nacimiento del web cómic y la impresión del mismo.
Daremos nuestro mejor esfuerzo.

De corazón agradecemos a los 65 fondeadores que confiaron en nosotros y en el proyecto y fondearon 28,141.00

Un agradecimiento especial al locutor que nos presto su voz para el video. 
Y a todos aquellos amigos que nos ayudaron a pedir apoyo diariamente.
Muchos de ellos lo hicieron con mucha dedicación y pasión.

Esperamos en esta segunda etapa contar con su ayuda nuevamente.




Es un proyecto que llegará a toda Hispanoamérica y que pasará a la historia.

Muy por encima de los obstáculos y pronósticos lo logramos.

Muchas gracias 

Ivan T.
Marifer C.
José Martín C.
Miguel A.
Agustin C.
Armando H.


lunes, 27 de enero de 2014

Nunca más gritos sin voz


Queridos Amigos: 

Tenemos 12 horas.

Los invito de corazón a unirse a los 56 fondeadores que han confiado en nosotros al dar su aportación económica.

Ayúdame aportando económicamente y recibirás una recompensa por ello, además de la satisfacción de ayudar a un proyecto serio que salvara la vida de miles de niños.

Apoya difundiendo en tu muro para que otros donen si tu no puedes 

"Nunca más gritos sin voz"

Es un proyecto que llegará a toda Hispanoamérica 

Entra aquí y apoya:
Desde 10 pesos

http://fondeadora.mx/projects/nunca-mas-gritos-sin-voz

Para los que no me conocen 
Esta es la historia de mi trabajo, espero les sirva para generar certidumbre :

http://revistarayuela.ednica.org.mx/article/nunca-más-gritos-sin-voz
 a pesar de los obstáculos y pronósticos lo logramos.

Muchas gracias 

Miguel Adame 

domingo, 26 de enero de 2014

Lo logramos


Lo logramos:

Muchas gracias en nombre de tantos niños y adultos sin voz. 
Nunca más gritos sin voz.

Muchas gracias a los 55 fondeadores que aportaron 
 $25,951.00, el 104%

Todavía tenemos hoy para tratar de incrementar el resultado y poder imprimir muchos cómics.

El trabajo que viene será arduo y placentero 

Muchas gracias a las 55 personas que creyeron en nuestro proyecto.
No los defraudaremos.

http://fondeadora.mx/projects/nunca-mas-gritos-sin-voz


sábado, 25 de enero de 2014

Muchas gracias


Queridos Amigos: 

Mañana es el último día.

¿Porqué es importante?

Es importante por que el cómic ayudara con el lenguaje visual a prevenir el abuso infantil en sus diferentes formas.
Ayudara a los niños y adultos a crear conciencia y evitar ser victimas y a las víctimas a saber que pueden hablar y buscar ayuda encontrándola al recibir terapia profesional.


Los invito de corazón a unirse a los 52 fondeadores que han confiado en nosotros al dar su aportación económica.
Llevamos 22,351.00 el 90% 
de la meta. Nos faltan 2,649.00 y tienen que juntarse mañana.

Ayúdame aportando económicamente y recibirás una recompensa por ello, además de la satisfacción de ayudar a un proyecto serio que salvara la vida de miles de niños.

Apoya difundiendo en tu muro para que otros donen si tu no puedes 

"Nunca más gritos sin voz"
Es un proyecto que llegará a toda Hispanoamérica 

Entra aquí y apoya:
Desde 1 peso 
http://fondeadora.mx/projects/nunca-mas-gritos-sin-voz

Para los que no me conocen 
Esta es la historia de mi trabajo, espero les sirva para generar certidumbre :

http://revistarayuela.ednica.org.mx/article/nunca-más-gritos-sin-voz

Lo estamos logrando a pesar de los obstáculos y pronósticos. 
Muchas gracias 

Miguel Adame 

Prevención y recuperación del abuso sexual infantil II

Sandoval


(Sandoval)
La semana pasada, tras publicar la primera entrega de esta serie de tres columnas dedicadas a la prevención y recuperación del abuso sexual infantil, dos lectores me preguntaron, a través de Twitter, qué se considera abuso: si coito, toqueteo o ambas situaciones. Es importante aclarar esto porque vivimos en una sociedad que cree que los encuentros sexuales por fuerza deben tener penetración y si no existe ésta, entonces no hay “relación sexual”.
Podemos hablar de cuatro tipos: el abuso sexual propio, en donde no hay coito (penetración) pero el agresor obliga a la niña/o a tocarlo o es él o ella quien toca al menor. El abuso sexual impropio es la exposición a niños/as a hechos de connotación sexual, tales como exhibición de genitales, caricias y acercamientos de los cuerpos desnudos o con ropa, sexualización verbal, obligarlos a masturbarse frente al ofensor y exposición a pornografía. La violación es todo acto de penetración por vía genital, anal u oral que se realiza sin el consentimiento de la víctima o mediante engaño, y el estupro es la realización del acto sexual aprovechándose de la inexperiencia de la víctima o basado en una situación de abuso de autoridad. También existe estupro si dicha acción se realiza aprovechándose de una relación de dependencia de la víctima hacia el agresor, sea de carácter laboral, educacional, afectivo o de cuidado.
El abuso sexual se diferencia del juego sexual en que el último ocurre entre niños de la misma edad y no existe la coerción (es decir, no se obliga al otro). Pero, ojo: hoy en día hay agresores que también son menores de edad e incluso tienen los mismos años que el afectado. Recién leí que en una escuela unos chavitos de nueve años le cortaron, con unas tijeras y en el baño de su escuela, un pedazo de prepucio a un chiquillo de seis años porque “querían hacerle la circuncisión”. La edad de los agresores me impactó.
Veintitrés años después de la aprobación unánime de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989, que en su Artículo 19 establece que es obligación del Estado proteger a los niños y niñas de todas las formas de malos tratos y establecer medidas preventivas y de tratamiento al respecto, aún hay mucho por hacer para garantizarlo. En 2012, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) afirmó que la mejor manera de garantizar la protección de los derechos de los menores es contar con políticas de prevención permanente en el sector educativo que promuevan el autocuidado, den información a los padres, definan procedimientos a seguir en caso de detección de algún caso y políticas de educación sexual.
Obviamente esto no se da en México. Si no existe una educación sexual real en las escuelas, si en muchas de ellas, siendo públicas, el laicismo no existe, no se puede esperar que se dé lo que exige el Unicef. Sin embargo, es importante que tanto padres de familia como educadores conozcan los lineamientos para prevenir el abuso sexual infantil. Que apoyen a los infantes para que desarrollen una buena autoestima, les enseñen a valorar su cuerpo, generen una buena comunicación, los animen a expresar sus sentimientos y lo que sucede en su mundo interno, a respetar sus propios límites, no obligarlos a transgredirlos y entregarles información sobre sexualidad.
Los consejos para prevenir el abuso sexual infantil son los siguientes:
1. Eviten que sus hijos o hijas salgan solos/as a la calle y si van a algún sitio, acompáñenlos y no los pierdan de vista.
2. Recomiéndenles tener cuidado con personas extrañas que quieran llevarlos a algún lugar.
3. Enséñenles que es su derecho decir “no” a una invitación de extraños y a solicitar auxilio mediante gritos cuando sea necesario.
4. No dejen solos a los niños en la casa si van a trabajar, desconfíen en lo posible hasta de los familiares (¿cuántas veces no he escuchado de madres que no les creen —o fingen no hacerlo— a sus vástagos cuando afirman que algún pariente abusó de ellos?), y si dejan a alguna persona mayor en la casa con sus hijos, realicen visitas sorpresivas para verificar cómo se encuentran.
5. Conversen con ellos/as, muéstrense interesados en sus actividades, de manera que les comenten lo que hicieron durante el día.
6. Enseñen a los niños que si alguien trata de tocarlos o los hace sentir incómodos, lo deben contar enseguida.
7. Díganles a las/os niñas/os que el respeto a los mayores no quiere decir que tengan que obedecer ciegamente a los adultos y a las figuras de autoridad. Pongan ejemplos para que les quede claro.
8. Es necesario hablar con ellos, sin tabúes ni prejuicios, sobre temas de sexualidad.
9. Eduquen a sus hijos/as sobre sexualidad desde edad preescolar.
10. Explíquenles la diferencia entre una expresión de cariño y una caricia sexual.
11. Escuchen sus dudas y respondan a sus preguntas con sencillez y serenidad.
12. Demuéstrenles confianza para que exista una mejor y mayor comunicación.
13. Depositen confianza en el/la niño/a si les comunica que podría estar en riesgo de ser abusado sexualmente, así se trate de su padre, su abuelo, un tío o una prima.
14. Estimulen y apoyen las actividades para la prevención en la escuela, la comunidad, la familia y hasta en la iglesia.
16. Apoyen los programas profesionales del sistema escolar local para la prevención.
17. No los obliguen a dar besos o abrazos a alguien si no quieren hacerlo. No importa que sea su padre o la abuelita Luchis. Lo máximo que se le puede solicitar a un niño es que trate a los otros con respeto, pero nunca que haga demostraciones solamente por contentar a dicha persona o al adulto que se lo indica.
18. Eviten que sus hijos/as guarden secretos, aunque sean “inocentes”. Hay que recordar que los agresores usan mucho el secretismo para conseguir su objetivo y para hacer que los menores no cuenten lo sucedido.
19. Aclárenle a las/os pequeñas/os que, aunque alguien los amenace con dañar a sus seres queridos si no hacen lo que ellos quieren, deben contar su vivencia y juntos, en familia, determinar de qué manera se van a proteger del delincuente.
En su página de Facebook, el Centro Terapéutico Infantil y Familiar, dedicado a la capacitación para la prevención del abuso sexual infantil, así como al abordaje terapéutico de supervivientes (con sede en Guadalajara), menciona algunas maneras para prevenir la violencia sexual: ayudar a los niños/as a asumir la responsabilidad de su propia sexualidad, a entender que ésta no se define por una pareja, los medios de comunicación, la publicidad, las modas, lo que hagan los/as otros/as, etcétera; hablarles sobre el consumo de drogas y alcohol, pues un gran porcentaje del abuso sexual es situacional; como padres o educadores, no participar en comportamientos sexistas ni generar estereotipos; compartir todo lo que se sabe acerca de los mitos y realidades de la violencia sexual; interrumpir bromas relacionadas con violación, violencia y abuso; apoyar a individuos y organizaciones que trabajen para poner fin a la violencia sexual; reconocer que ésta no terminará hasta que los adultos asuman su responsabilidad y se conviertan en parte de la solución.
Además, como dice Miguel Adame en su blog “Abuso Sexual Infantil ¡Nunca Más!”, necesitamos concientizar a los gobernantes, a los legisladores y a las organizaciones ciudadanas para subir a la agenda nacional la lucha contra el abuso sexual infantil.
Y ustedes, mis queridos lectores, tengan hijos o no (y me dirijo incluso a los más jóvenes, a quienes leen este espacio en pleno inicio de su vida erótica), ¿ya pensaron cómo pueden ayudar a prevenir el abuso sexual, cómo hacer viral esta información? Confío en que sí y se los agradezco.
Verónica Maza Bustamante
Facebook: La Doctora Verótika
@draverotika