miércoles, 14 de julio de 2010

Cada persona que rompe el silencio

Cada persona que rompe el silencio, cada testimonio es casi una súplica para que ningún niño más pase por este espanto. Callar es un flaco favor que nos hacemos como sociedad: pone en peligro a nuestros niños y todos quedamos expuestos al daño y un poco a la locura, pues lo que se pierde en el silencio queda de algún modo abolido, como si no existiera. Pero existe. El abuso sexual, aunque nos duela, continúa ocurriendo y quienes lo atestiguan nos permiten recordar esa realidad.El abuso sexual infantil es una patología muy frecuente, puesto que tiene una incidencia anual de 0,5 casos por 1.000 niños, y una prevalencia durante la etapa de 0 a 18 años de uno de cada seis chicos y una de cada cuatro chicas.
Este abuso muchas veces no sale a la luz, debido al sometimiento del niño y a que no deja lesiones, o a que cuando acude al médico éstas han curado, o a que son de difícil diagnóstico.

“Sobrellevar el abuso sexual durante la niñez o adolescencia y luego pasar una cantidad de años intentando comprender e integrar lo que pasó, es una tremenda gesta. Y durante todo ese tiempo las vidas de estas personas continuaron: fueron al colegio, emprendieron oficios, formaron sus familias.

¿Cómo no va ser resiliente y maravilloso? Ahora, que nadie se confunda: el peso de cargar esa experiencia en silencio es grande y cruel para cualquier corazón y organismo. Hablarlo y romper el secreto es un acto valiente y sumamente reparador y liberador”.

MIGUEL ADAME VÀZQUEZ.

martes, 13 de julio de 2010

No todo es dolor

http://pandorasboxasi.blogspot.com/2010/07/no-todo-es-dolor.html

No todo es dolor
Es verdad que quienes sufrimos de abusos en la infancia vemos complicado o imposible el tema del amor en todas sus facetas. Aprendimos que quien nos quiere nos hace sufrir, ¡cómo odio esa frase (quien te ame te hará sufrir)!, es una frase tan mal interpretada y muchas personas la utilizan como justificacion para permanecer en relaciones dañinas... pero bueno, regresando al tema...

Como decía, aprendimos que quien nos quiere nos hace sufrir, que para merecer una miseria de cariño debemos aceptar la humillación, hacer cosas que nos hacen sentir mal, soportar sin quejas, gaurdar silencio; aprendimos que no nos merecemos cosas buenas, gente que nos quiera.

Es muy difícil cambiar esta mentalidad que ha quedado tatuada en nuestra psique, no conocemos otro modo de vida. Cuando alguien te trata bien entras en pánico vienen a la mente ideas como: "éste quiere algo conmigo que no puede ser bueno" "¿qué le pasa... acaso quiere jugar conmigo?" "no es posible que alguien se interese de buena manera en mí" "soy muy poca cosa, no tengo nada de interesante, seguro sólo quiere pasar el rato". Y la lista de ideas puede seguir sin terminar. Creo que es ésta la razon por la que nos vemos envueltos en relaciones para nada sanas con personas abusivas en mayor o menor grado, es lo único que conocemos y ante la perspectiva de ilusionarse y de pronto vernos desengañados es preferible quedarse con lo ya conocido... es lo que sabemos manejar aunque no esté bien. El dolor de haber dado nuestra confianza y amor para verlos traicionados de nuevo es demasiado.

Sin embargo no tiene que ser así, muchos nos llevamos buenas sorpresas en el camino, sin embargo hay que luchar con uno mismo para dejarse querer, duele aprender a confiar, duele aprender a amar de una manera sana, duele dejarse amar sin recelos, duele y asusta. Pero si uno se sobrepone a estos sentimientos y además nos quitamos la idea que para amar hay que sufrir la recompensa es maravillosa.

Yo tengo pareja y ha sido un elemento clave para que yo pueda sanar, en mis relaciones anteriores me sentía estancada, pero ahora es diferente, debo admitir que al principio me daba pánico, pero algo cambió en mi tomé valor de algún lado y ahora creo que la vida me ha dado una hermosa oportunidad para poder feliz.

Mi ser aun sigue hecho pedazos a causa de los años de abuso, pero he encontrado alguien que está dispuesto a ir a mi lado en este duro camino, he ido reconstruyendo mi pasado para poder tener un punto de partida para sanar, he asimilado muchas cosas, he aprendido mucho de mí y de lo que es estar en una relacion sana, he aprendido que para amar y ser amada no tengo que pagar con sufrimiento.

Todavía hay días en los que estoy abrumada por las seculas del abuso, días en los que incluso me siento sola y poca cosa, días en los que no quiero saber nada de nada y tal vez morirme, pero ahora sé que el mundo no se acabará si me siento así, ahora sé que hay muchas cosas que puedo hacer para mejorar mi estado de ánimo, ahora tengo a alguien que me consuele o me de mi espacio si necesito estar conmigo misma, sé que estará ahi. Y no por esto doy por sentado que siempre estará ahi, sé que tambien me necesita y he aprendido que una de las mas grandes satisfacciones es poder dar amor sin sufrir consecuencias devastadoras, bien dicen que en el dar está el recibir.

Tenemos mucho amor para dar ya sea a una pareja, a los amigos o a una causa, pero nos da miedo, y nos perdemos ante el espejismo del amor malsano, dar el paso requiere de mucho... no se exactamente qué, si valor, amor, locura, necesidad...cada quien tiene algo que les motive. Todo se resume a un salto de fé, fé en una misma para empezar, y como segundo paso creernos que nos merecemos cosas buenas.

No es imposible, sólo tenemos que querernos más y al final de cuentas eso es lo difícil, pero dodemos hacerlo, no todo está perdido.

Gracias R. por entrar a mi vida, por tu paciencia y amor, por los momentos en los que me sacas de mis casillas, por los momentos que me haces reir, por consolarme y protegerme hasta de mi misma, por dejarme amarte y por hacer que me diera cuenta que soy un ser humano y no un triste intento de persona. :*

La pareja … Paciencia y Perseverancia

Soy una entre miles de sobrevivientes, ésta es mi vivencia y mi manera de romper con el silencio
http://pandorasboxasi.blogspot.com/

Empezare presentándome como la pareja de Pandora'sBox, en realidad, su esposo.
No me siento con derecho a ocupar espacio en su blog, pero si de algo sirve algún aporte que pueda hacer habrá valido la pena.
Es difícil enterarte que tu pareja ha sido victima de abuso, peor enterarte de que fue desde su infancia y lo más doloroso es que haya sido por alguien de su "familia". Al momento de enterarte se siente un dolor en el estomago, como un golpe; de inmediato viene el sentimiento de querer proteger a la persona amada y al mismo tiempo un odio y desesperación por no poder hacer nada, una impotencia que lastima y quema. Se tarda bastante tiempo en asimilarlo y es difícil hacerlo.

Son muchas cosas en las que la relación se hace difícil y entre más avancen y mayor sea la confianza parecerá que las cosas se ponen peor.
Practica...

ESCUCHAR
Lo mejor es escuchar. Si tienes la capacidad y la fuerza, permite que te diga todo, es catártico para ella y te permitirá entender lo que pasa por su mente. No permitas que lo que te diga te afecte demasiado, debes ser su apoyo y no una carga.

ACEPTALO
Acepta el hecho de que sucedió, aunque será imposible aceptar que haya podido pasar. En el caso de abuso infantil podrías preguntarte ¿Cómo es posible que no se hayan dado cuenta? ¿Cómo es posible que no lo hayan detenido? Inclusive en mi caso ¿Cómo es que no lo castigaron? ¿Por qué lo protegen? Deja las preguntas atrás, nunca tendrás respuesta, nadie las responderá porque nadie puede; aunque para algunas tu mismo te darás respuestas.

PACIENCIA
Deja que tu pareja marque el ritmo, de lo contrario es probable que solo logres lastimarla más. Esto es lo más difícil, porque todos tenemos un ritmo, inclusive como pareja se obtiene un ritmo que en ocasiones habrá que cambiar. Además es probable que tenga recaídas que hagan que tengas que disminuir el ritmo aún más, es ahí donde deberás usar al máximo tu paciencia.

APRENDE
Aprende a ver. Lee los gestos de su cara, de sus manos y de su cuerpo cada uno te dará parte de la información que necesitas para esperar lo que sigue.

Aprende a escuchar, lo que dice y el tono de su voz, en muchas ocasiones será más la información que recibas de ella con el tono que con las palabras que usa.
Aprende de su estado de ánimo, de la manera en que te dice las cosas.
Aprende de sus costumbres, tienden a tener conductas obsesivas cuando más mal se sienten o cuando están a punto de tener una recaída.
Aprende de ti y sus respuestas, aprende de sus reacciones a cada cosa que hagas y no te sorprenda que cambien.

CAMBIOS
Es posible que así como tu pareja pueda mejorar en muchos aspectos, haya otros que se compliquen. Que no te sorprenda que algo que le gustaba le deje de gustar e inclusive le sea incomodo o molesto, es posible que algún recuerdo haya sido activado y esto cause problemas en la manera en que reacciona.

NADA ES FÁCIL.
Si una relación común no es fácil, cuando tu pareja ha sufrido de abuso es todavía más complicada. La dificultad me atrevo a decir que es la misma, solo que las complicaciones cambian.

PERSEVERA
¡NO TE RINDAS! Cada vez que te sientas cansado recuerda que a tu pareja le duele más, que para ella es mucho más difícil de lo que crees que es para ti.

¡NO TE DÊS POR VENCIDO! La persona que esta a tu lado te necesita y aunque no lo creas la necesitas tanto o más.

¡SIGUE ADELANTE! Antes de cada mejora, primero empeorara. Recuerda que deberá recordar y abrir recuerdos que es posible que haya semi-bloqueado y para poder sanar deba revivir.
¡LUCHA POR ELLA! Es tu pareja y la recompensa será muy grande.
¡SE FUERTE! Nunca te canses, no desmayes, pues debes ser un punto de apoyo.

FOMENTA SU AUTOESTIMA
El trabajo más difícil de todos es recordarle que es una persona y no un objeto, porque fue tratada como un objeto le es más difícil aceptar el hecho de que no lo es, y probablemente más difícil el darse cuenta que no la quieres tratar así.

Puede que se sienta incompleta, en ese caso hazle saber que es completa como persona y que estas a su lado para evolucionar juntos.

Usa más calificativos personales, hazle saber que además de un “nosotros” hay también una parte que es solo ella (o él), y que por si misma vale igual que lo que valen juntos.
Hazle saber que antes de ti estaba viva, sin ti, estaría viva y contigo puede vivir.

ESPERANZA
Recuerda que cuando la caja de Pandora se abrió, a pesar de que salieron todos los males, al final lo que quedo adentro fue la esperanza. Así que siempre debes pensar que “juntos” la vida de los dos mejorara.

Ahora con su permiso, le dedico a mi esposa la siguiente:
“Estoy aquí para ti, por ti y contigo… estaré a tu lado siempre que me necesites… mi vida es tuya, yo soy tuyo, y mi alma es parte de ti”
Te Amo, tanto o más que el día que nos casamos.
R.
PD. Prometo volver a escribir, pronto

lunes, 5 de julio de 2010

Una vez más…soy sobreviviente

Laura Jiménez*

Hoy le dije a una persona nueva que soy sobreviviente. Se trata de un hombre. El segundo a quien le digo personalmente. Desde hace días venía rondándome la idea de revelárselo pues su manera de preguntarme por qué andaba leyendo libros sobre abuso sexual me hizo darme cuenta de que él ya lo sabía.

Me gustó mucho poder expresarle “yo soy sobreviviente”. A diferencia de la primera vez que le dije a un hombre que soy sobreviviente, esta vez no lloré, al menos no frente a él. Por supuesto que las circunstancias eran completamente diferentes y me facilitaron el no quebrarme frente a él: Estar con terapia individual, con terapia grupal, con terapia corporal, hablar con otras personas sobre lo que vivo y siento, pero sobretodo, hacerlo porque quiero sanar y en efecto estoy sanando.

También me ayudó mucho que este hombre sabe y entiende un poco, lo doloroso que es ser sobreviviente. En cambio, al primer individuo me tocó explicarle todo el significado de la palabra sobreviviente: Haber vivido abuso sexual en la infancia, tener que crear una serie de mecanismos de defensa para intentar vivir. Tratar de tapar el dolor, la rabia, el enojo, la indignación y la impotencia que viví de niña. Además, tener que explicarle que sanar toma mucho, desafortunadamente, mucho tiempo, dedicación, energía y dinero, pero sobretodo, el valor de querer enfrentar cada paso en el proceso de sanación.

Hoy pude hablar con este hombre tranquilamente, sin sentirme ansiosa, sin tener miedo. Di este paso importante pero al rato, ya a solas, me quebré. Rompí a llorar. Es que el llanto se vuelve un compañero tan fiel. Las lágrimas en mi rostro caen como lluvia porque con ellas libero parte de mi dolor. Se llevan un trozo sumamente lastimado de mi alma.

Anhelo el día en que ya no necesite llorar. Estoy consciente de que llorar es un privilegio para mí porque me limpia, me aliviana la carga, pero quiero estar sana, completamente sana. Ya no quiero tener que llorar. Anhelo sentarme en el asiento trasero de un carro con las ventanas cerradas sin temer un ataque de claustrofobia. Quiero tener energías para bailar, cantar, reír. Quiero vivir intensamente. Deseo ser feliz y no sentir este vacío que de repente es tan fuerte en mi corazón y cubre como un velo oscuro todo lo positivo que hay en mi vida. Quiero sentir que estoy disfrutando la vida, que la tengo fuertemente en mis manos, saboreándola, respirándola, siendo parte de ella en vez de sentir que los días pasan como suspiros, haciéndome cada día más vieja, con el tiempo en mi contra porque hay límite de edad para ciertas metas que aspiro cumplir.

Quiero sanar. Ésa es mi prioridad aunque muy poca gente lo sabe. Es curioso porque este hombre a quien acabo de revelarle que soy sobreviviente me dijo: “te veo muy cansada, Laura, vos andás en muchas cosas y eso no es bueno”. Hace años anduve atiborrada, estudiaba, trabajaba, colaboraba en varios proyectos, me mantenía todo el tiempo ocupada. Desde niña he sido bien activa. Ésa era mi forma de llenar el vacío que me dejó el abuso sexual y que ha partido mi alma profundamente.

Pero, desde hace buen rato he dejado atrás prácticamente todo y me he ido centrando en sanar y en mi trabajo profesional. Incluso, desde hace meses mi prioridad es sanar. La gente todavía sigue pensando que ando en muchas cosas lo cual es falso. A veces les dejo creer que sí continúo con mi agenda saturada, a veces les digo que no estoy atiborrada, que sólo estoy trabajando. Pero aún así me estoy dando cuenta de que no me creen.

Lo que ellos no saben es que cuando me ausento de algo, no participo de un evento social, o no me quiero levantar, o estoy muy cansada, no es porque ande en muchas cosas. Es porque mi proceso de sanación me absorbe, literalmente, toda mi energía. Apenas me queda algo de baterías para trabajar, pero todo lo demás se me va en sanar, en sentir, en vivir, en sacar.


Probablemente otras personas estén igual que yo. Pero, si están sanando, como yo, no se detengan. A pesar de lo difícil del proceso de sanación, me queda la satisfacción de ir reconociendo poco a poco cada victoria que voy dando.

Es tan agradable darme cuenta que cada vez es más fácil reconocer mi fortaleza, sentir menos dolor porque poco a poco lo he ido expulsando de mi cuerpo y de mi mente. Es placentero apreciar la vida y respirar más libremente sin sentir temor. Estoy completamente segura que llegará el día en que podré decir: “Estoy sana, estoy viviendo intensamente”.
aguasbravas_nicaragua@yahoo.com yotecreo@gmail.com  hablemosde.abusosexual@gmail.com

domingo, 4 de julio de 2010

Mi tercer paso

Hablemos de abuso sexual
Mi tercer paso
Laura Jiménez*

Todavía recuerdo cuando pregunté por una consulta psicológica. Tuve que tomar mucha valentía para hacerlo. No me hubiera gustado tener que pasar por esta experiencia pero mi cuerpo gritaba: ¡Necesito ayuda, es una emergencia. Me estoy muriendo!

Nunca pensé que pudiera tener guardado tanto miedo, ansiedad, enojo y dolor, sobretodo dolor, por algo que me había ocurrido veinte años antes. Quería hablar con alguien profesional, que me brindara confianza y que fuera mujer porque no podría hablar con un hombre del abuso sexual que sufrí de niña. Necesitaba un sitio donde cobraran barato porque no tenía dinero para cubrir consultas caras y periódicas, pues sabía que necesitaba terapia, es decir, asistir a varias citas con cierta periodicidad.

Después de varias indagaciones e instándome a vencer mi temor, fui a un centro de mujeres a fijar la cita. Pude haberlo hecho por teléfono, pero quería ver el lugar. Necesitaba preguntar personalmente por la consulta como una forma de sentir más valentía para el gran día en que hablaría por primera vez. Estaba convencida de que me dirían “su cita es hasta dentro de 15 días”, así que me dije que tendría esos días para respirar y pensar sobre lo que diría.

Tuve la dicha de que la vida me reservó el espacio y momento adecuado. Llegué a la recepción y dije: “me gustaría hacer una cita psicológica”. Me llevé un gran susto cuando la mujer que estaba en frente me dijo: “De acuerdo, puede ser ya”. ¡Ella era la psicóloga y su agenda estaba disponible en ese momento! No podía creer que ése era el gran día, pero me dije, bueno, aquí voy.

Entrar al consultorio y sentarme para tener que decir lo que nunca le había contado a alguien --ni siquiera a mí misma en voz baja-- fue una de las confrontaciones más difíciles que he hecho en toda mi vida. La mayor parte del tiempo soy expresiva y de hablar fluido, pero esa tarde hablé muy despacio y bajo. Y mi voz se quebraba a medida que avanzaba.

Comencé diciéndole de mis últimas emergencias médicas frecuentes y de mi repentina claustrofobia. Cuando llegué a tener que decir la gran cosa -que tenía atorada desde hacía veinte años- mi voz terminó de quebrarse. Le dije a la psicóloga que yo recordaba la vez, cuando era niña, en que mi tío se quedó cuidándome un par de horas. Estábamos solos en la casa, y de repente me llamó desde el cuarto. Él estaba con su pantalón abajo, mostrándome su pene. No recuerdo nada más, no sé qué hice ni qué pasó, pero lo intuyo porque siento que mi cuerpo todavía lo tiene presente.

Recuerdo el rostro de la psicóloga cuando me escuchaba. Estaba completamente concentrada en mí. Me hizo sentir tan atendida y confortada. Me explicó cómo nuestra mente puede olvidar completamente cosas muy fuertes que pasaron en nuestra niñez. Trató de hacerme ver que lamentablemente sería difícil y doloroso buscar en mis recuerdos, pero hacerlo me ayudaría a sentirme bien y a sacar de mi subconsciente todo mi sufrimiento.

Mi segunda cita psicológica fue una semana después. Llegué con un montón de cosas escritas porque disciplinadamente traté de recordar toda mi infancia y los momentos en que estuve con mi tío para tratar de armar el rompecabezas. La psicóloga me felicitó por mi esfuerzo y reconoció que lamentablemente muchas sobrevivientes no siguen la terapia porque es muy difícil confrontar los recuerdos del abuso sexual. Pero yo lo hice y la actitud de la psicóloga fue un apoyo incondicional para avanzar.

A medida que avanzo en mi proceso de sanación soy más consciente de cuan importante ha sido cada decisión que tomo para curarme completamente. A veces me he cuestionado por qué no busqué apoyo antes, pero después de mi propio análisis me doy cuenta de que comencé la terapia psicológica cuando mi cuerpo y mi mente estaban listos. Quizá si hubiera ido antes sin haberme tomado el tiempo para respirar, indagar a dónde ir y sobretodo convencerme de que mi cuerpo me estaba diciendo que lo escuchara y pidiera ayuda, tal vez no hubiera vuelto a una segunda consulta.

Durante mucho tiempo pensé que iniciar terapia psicológica fue mi primer paso. Ahora me doy cuenta de que en realidad el primero fue escuchar a mi cuerpo, el segundo creer que fui abusada sexualmente cuando era niña y convencerme de que necesitaba ayuda. Entonces, comenzar la terapia psicológica fue mi tercer paso.

Llegué una y otra y otra vez a conversar con la psicóloga. Todavía lo estoy haciendo y seguiré hasta que llegue el día cuando pueda decir: “Estoy sana”. Sé que ese día está cada vez más cerca.

jueves, 24 de junio de 2010

La pedofilia es un rasgo multifactorial en la personalidad

La pedofilia es un rasgo multifactorial en la personalidad del que la padece, y se compone de aspectos mentales, institucionales, de actividad, de educación sexual, de violencia, de control de las pulsiones, etc. En este sentido, se suelen distinguir dos tipos de pedofilia, una primaria o esencial, muy arraigada en el sujeto, y otra secundaria (u otras), que aparecería motivada por factores circunstanciales.

Cognitivamente, el pedófilo se caracteriza por no considerar inapropiada su tendencia o conducta, por lo que no suele presentar sentimientos de culpa o vergüenza; en ocasiones, incluso, apelan a la seducción del menor como causa de la misma o a que su comportamiento se puede entender como una forma de educación sexual de los menores.

La personalidad del pedófilo es polimorfa. Se pueden distinguir dos grandes tipos de pedófilos: los primarios y los secundariosLos primarios muestran una inclinación sexual casi exclusiva por los niños y su conducta compulsiva es independiente de su situación personal. Se trata, clínicamente, de pedófilos en un sentido estricto del término que presentan unas distorsiones cognitivas específicas:

consideran su conducta sexual como apropiada (no se siente culpables ni avergonzados), planifican sus acciones, pueden llegar a atribuir su conducta a un efecto de la seducción por parte del menor o pueden
justificarla como un modo de educación sexual para este.

En cuanto a los secundarios o situacionales, estos se caracterizan por que su conducta viene inducida por una situación de soledad o estrés (en estos casos, la experimentación de relaciones sexuales con menores
suele ser un medio de compensar la baja autestima o de liberarse de cierta hostilidad). No son estrictamente pedófilos, en tanto que su inclinación natural es hacia los adultos, con los que mantienen normalmente relaciones problemáticas (impotencia ocasional, tensión de pareja...); solo recurren excepcionalmente a los niños y lo hacen de forma compulsiva, percibiendo su conducta como anómala y sintiendo posteriormente culpa y vergüenza.

Otra clasificación distingue tres categorías principales de pedófilos:

los ansiosos-resistentes, caracterizados por su escasa autoestima que les lleva a buscar constantemente la aprobación de los demás; dado que no consiguen establecer relaciones emocionales con los adultos, se
centran en los niños, con los que aumenta su seguridad. En principio, su relación no es sexual, pero la dependencia afectiva puede generarla.

los evitadores-temerosos, caracterizados por su gran deseo de contacto con lo adultos pero a los que el miedo al rechazo los paraliza. Se centran entonces en los menores y su actitud es poco empática y tienden al uso de la fuerza.

los evitadores-desvalorizadores, caracterizados como obsesionados con la independencia y la autonomía emocional; buscan relaciones fugaces e impersonales en las que no es infrecuente el comportamiento coercitivo violento o sádico.

miércoles, 23 de junio de 2010

Consecuencias del abuso sexual sobre el desarrollo del pensamiento

En situaciones de violencia sexual, el abusador manipula y confunde las referencias del niño, a través de interacciones que no pueden ser asimiladas, debido a la falsedad de ciertas informaciones. Esto conduce a una mistificación de la realidad cuyas secuelas se manifiestan a través de la desviación del proceso de maduración cognitiva.

Así, según la edad en la que se haya producido la agresión y el período de desarrollo en que el niño se encuentre, las secuelas serán diferentes. En caso de sufrir abusos sexuales antes de los 8 años, se observarán trastornos en la capacidad de establecer vínculos causales. Estos trastornos van a superar el aspecto particular del abuso sexual y van a extenderse al conjunto de adquisiciones cognitivas, provocando una deriva hacia una organización aleatoria del pensamiento.
El abusador emite mensajes particularmente patológicos y morbosos.Estos mensajes, fuente a la vez de confusión, asombro y perplejidad, son transmitidos a través de un registro comunicacional contradictorio.
El niño permanece impotente ante la masa incongruente de mensajes de los que es objeto, sin poder comprender las señales que normalmente clarifican el contexto.

Por otra parte, el abusador utiliza un lenguaje que se caracteriza por la utilización de un lenguaje de conminación. La comunicación se hace en sentido único, no hay una escucha del otro sino la voluntad de obtener un resultado predeterminado ajeno al diálogo y al intercambiode puntos de vista. El acuerdo voluntario del destinatario no es tenido en cuenta, lo que lo diferencia de la orden, la petición o la amenaza.

Esta reacción incongruente del entorno del niño deja en él profundas heridas Es posible explicar esta "pasividad" involuntaria a través de la influencia psicológica que el abusador ejerce sobre el niño. Para
provocar este estado modificado de conciencia, el abusador interviene .

lunes, 21 de junio de 2010

EJERCICIO: CREANDO SEGURIDAD

La seguridad es uno de los aspectos centrales en el proceso de recuperación. Puedes experimentar momentos de seguridad cuando estás con tu terapeuta, o un amigo cercano, o tu pareja, u otro sobreviviente. Si no has tenido el beneficio de la seguridad en estas circunstancias todavía, puedes explorar la posibilidad de sentirte segura(o) contigo misma(o).

Responde a las siguientes preguntas:

1. ¿Alguna vez te has sentido segura(o)? sí, no, no sabes.

2. Si tu respuesta fue sí, describe una ocasión en que te hayas sentido segura(o).

3. ¿Qué parte de esa experiencia te hizo sentir segura?

4. Si nunca has experimentado sentimientos de seguridad, describe alguna experiencia o creencia que está evitando que te sientas segura(o). Por ejemplo: la gente me hace daño, no puedo depender de nadie, no sabía que podía sentirme segura…

5. Para sentirme segura(o) necesitaría…

6. Cuando considero la posibilidad de sentirme segura(o) en el mundo, yo…

Medita acerca de los siguientes aspectos:

• ¿Puedo concebir la posibilidad de sentirme segura(o)? ¿Por qué sí o por qué no?

• ¿Merezco sentirme segura(o)? ¿Por qué sí o por qué no?

Espera el siguiente ejercicio sobre el sentimiento de seguridad.

Grooming. Acoso sexual a menores a través de Internet

Artículo premiado con el primer premio de artículos sobre psicología 2009 de Colegio de Psicólogos de Catalunya.

Internet se ha convertido en una herramienta imprescindible en nuestra sociedad. Gracias a la red de redes, podemos recibir y enviar desde nuestro domicilio o despacho todo tipo de información y en casi cualquier tipo de formato y comunicarnos con personas de todo el mundo. El salto tecnológico que hemos sufrido en los últimos años ha sido, gracias a la informática en general y a Internet en particular, sencillamente espectacular. Hemos pasado de tener como herramientas habituales de comunicación hace unos pocos años el teléfono, el fax, la radio, la prensa y la televisión, a sumergirnos en la informática, que se ha apropiado de casi todo lo que nos rodea y que está sustituyendo a los medios tradicionales en nuestras comunicaciones.

Para los adultos, las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) han supuesto un esfuerzo de actualización de conocimientos que ha derivado en un uso de estas herramientas preferentemente “utilitario”, en el sentido de que son medios para la obtención de cosas muy concretas. Sin embargo, los nacidos en la sociedad de la información se aproximan a Internet de un modo diferente. Ellos “están” en Internet, es parte de su medio y lo utilizan con mucha más naturalidad. El espectacular desarrollo en la actualidad de las llamadas redes sociales está directamente relacionado con esta forma de entender Internet. La red de redes ya no solo ofrece información y comunicación útil, práctica, necesaria… También ofrece un espacio donde interactuar con otros internautas y establecer relaciones sociales. Muchas personas ajenas a esta nueva tecnología quizás vean estas relaciones como demasiado artificiales, con pocos lazos de unión entre los individuos o exclusivamente virtuales y que poco o nada afectan a la vida diaria. Pero para los que han nacido inmersos en esta sociedad de la información, Internet es más que una fuente de conocimientos: Es un lugar de encuentro, de ocio, de expansión, que forma parte de su vida cotidiana. Consecuentemente, los problemas cotidianos también se han trasladado a Internet y las formas tradicionales de paliarlos se han tenido que actualizar para adaptarse a este nuevo medio: La policía ha tenido que desarrollar nuevas herramientas para investigar los delitos que se cometen en la red, las empresas para mejorar su competitividad, las instituciones para llegar a a la mayor población posible, etc.

Los psicólogos también han de adquirir nuevas herramientas y conocimientos para desempeñar su labor dentro de esta nueva realidad. Cuando uno se enfrenta al estudio del abuso sexual en la infancia y sus variantes, descubre que los manuales de psicología hacen referencia a un entorno previo a la existencia de Internet y no tienen en cuenta esta nueva realidad, ignorando una situación de riesgo que, aunque sí que puede estar relacionada con el entorno familiar, por ejemplo, no lo hace de la manera tradicional. Así, en un caso en el que se sospeche, por los indicadores comportamentales del menor, que pudiera estar sufriendo unos posibles abusos mantenidos en secreto, sería muy fácil sospechar que el autor podría ser una persona muy próxima al niño, cuando la realidad pudiera ser muy distinta, como veremos a continuación.

La definición de abuso sexual infantil, como la de otros muchos conceptos en psicología, está llena de dificultades. No existe unanimidad ni a la hora de determinar la edad límite del abusador o de la víctima ni al tratar de catalogar las conductas que se consideran abusivas. En relación a las edades, unos abogan por una diferencias claras en años entre abusador y víctima y otros, para incluir en la catalogación el abuso cometido entre menores, se centran más en una relación de desingualdad entre una persona con mayores habilidades de manipulación y otra que no las posee. En lo referente al catálogo de las conductas abusivas, unos incluyen todas aquellas en las que ha habido contacto anal, genital, oral, exhibicionismo, voyerismo o producción de pornografía y otros excluyen todas aquellas en las que no haya un contacto físico directo. A pesar de estas divergencias, existe unanimidad en dos criterios necesarios para que haya abuso sexual infantil: Una relación de desigualdad entre abusador y víctima y la utilización del menor como objeto sexual.

En cuanto al abusador o agresor, lo normal cuando el abuso es cometido de forma frecuente y duradera y no suele haber conductas violentas asociadas es que éste sea un familar (incesto) o una persona relacionada con la víctima (profesor, entrenador, monitor, etc), y lo contrario, es decir, que se trate de una persona desconocida, cuando es un hecho aislado y/o se comete de forma más violenta.

Las situaciones de alto riesgo tradicionales incluyen a niños con capacidad reducida para resistirse o delatar al abusador, como son los que todavía no hablan y los que sufren retraso en el desarrollo, niños de familias desorganizadas, prepúberes con muestras de desarrollo sexual, niños carentes de afecto o víctimas de malos tratos. Internet, tal y como veremos más adelante, amplía este catálogo a niños que pasan mucho tiempo solos conectados a la red sin una supervisión adulta y sin unas instrucciones claras de cómo navegar de forma segura. La red de de redes ha creado una nueva situación de riego: El grooming.

“Podemos definir Grooming de manera sencilla como el conjunto de estrategias que una persona adulta desarrolla para ganarse la confianza del menor a través de Internet con el fin último de obtener concesiones de índole sexual. Hablamos entonces de acoso sexual a menores en la Red y el término completo sería child grooming o internet grooming. Desde un acercamiento lleno de empatía y/o engaños se pasa al chantaje más cruento para obtener imágenes comprometidas del menor y, en casos extremos, pretender un encuentro en persona. El daño psicológico que sufren niños, niñas y adolescentes atrapados en estas circunstancias es enormei.”

El grooming comienza, evidentemente, con el contacto del abusador con el menor a través de Internet. Para ello, el abusador utiliza lo que en Internet se ha llamado “Ingeniería Social”, una herramienta muy usada por los primeros estafadores informáticos en el fraude a las compañías telefónicas, consistente en manipular a las personas para obtener información privilegiada haciéndose pasar por otras personas o por determinadas empresas, y conseguir así códigos de acceso mediante engaño, eludiendo con ello los sistemas de seguridad. Posteriormente, la “Ingeniera Social” se ha utilizado en todo tipo de estafas y robos de datos, como accesos a cuentas de correo, a la banca on-line, etc. y entre los delincuentes informáticos se considera esta técnica más un arte que una simple herramienta, habiendo sido mucho más efectiva que la mayoría de los virus creados para el mismo fin.

La “Ingeniera Social” será aplicada por el abusador en foros, chats, páginas web y juegos on-line dedicados especialmente a niños, en los que se hará pasar por uno más de ellos. Tras encontrar algún interlocutor receptivo, se irá ganando su confianza y lo que al principio serán inofensivas conversaciones sobre temas infantiles, poco a poco irán derivando hacia la obtención de datos personales. El abusador es un cazador paciente, y esta labor de recopilación de datos personales puede durar incluso semanas, pero siempre habrá unas preguntas claves al principio de la relación que le ayudarán a seleccionar a su víctimas “ideales”: “¿Qué edad tienes? ¿Dónde tienes el ordenador? ¿Estas solo o acompañado? ¿cuánto tiempo estás conectado a Internet?”

Estas preguntas están destinadas a seleccionar a un menor que pase mucho tiempo solo delante del ordenador y que, además, lo tenga instalado en un lugar privado, fuera de la mirada de terceras personas, preferentemente en su habitación. Como en la vida real, estas condiciones son las idóneas para poder cometer el abuso con impunidad. Ante la oferta de miles de posibles víctimas que ofrece Internet, el abusador puede elegir mediante las preguntas iniciales a la mejor de ellas de entre todas las que se han expuesto a su alcance.

La segunda fase es la provocación: el abusador comienza a dirigir las conversaciones a temas sobre sexo e incluso envía a través de los programas de mensajería tipo Messenger o similares imágenes pornográficas. Si el menor siente curiosidad por los temas propuestos y por las imágenes mostradas, se pasa a la siguiente fase, la “educación”.

En esta tercera fase es típico preguntar al menor si se ha masturbado y si sabe como hacerlo de manera diferente. Ante la respuesta negativa comienza la “educación” por parte del abusador. Estas enseñanzas no se limitan a explicar cómo se realiza una masturbación, sino que suelen desviarse a modos perversos y sugerir la utilización de accesorios como cepillos del pelo, mascotas, etc.

Conseguido esto, aunque sea en sus objetivos mínimos, se pasa a la fase de la captura de pruebas. El abusador pide al menor que realice la masturbación delante de la cámara web o que se haga unas fotografías mientras la realiza y que las envíe por correo electrónico. Con la grabación o las fotografías en su poder se pasa a la fase final, el control.

Una vez ha obtenido toda la información personal sobre el menor y las grabaciones de la cámara web o las fotografías, el que se hizo pasar por otro menor, colega de confidencias y experimientación, se transforma de repente en un tirano adulto que posee información confidencial y que amenaza con hacerla pública. Si desde ese momento el menor no hace todo lo que se le diga, el vídeo o las fotografías llegaran a sus padres, a sus amigos, a sus profesores, etc. personas todas ellas de las que, pacientemente, el abusador ha ido recopilando nombres y apellidos, direcciones, números de teléfono, direcciones de correo electrónico, lugares de trabajo, etc. Desde este momento, el niño pasa a ser un simple objeto sexual y se convierte en una marioneta en manos del abusador. Se le exigirán más grabaciones y más perversiones frente a la cámara web, siempre bajo la amenaza de la humillación pública. El control en esta fase llega a ser tan grande que el abusador puede atreverse en estos momentos incluso a concertar una cita con su víctima si las circunstancias lo permiten y perpetrar el abuso físico. Este control del niño puede durar semanas y generalmente termina cuando los padres o cuidadores descubren lo que está ocurriendo, alertados por los cambios en la conducta del menor.

El método expuesto es el “perfecto”, el que muy rara vez se dará en todas sus fases, pero cualquiera de ellas puede afectar psicológicamente al menor, desde las conversaciones de temática sexual hasta la visión de imágenes pornográficas interpretadas desde la visión del abusador, por lo que, estando dentro del grupo de riesgo, hay que tenerlas en cuenta cuando se investiguen conductas sospechosas de abuso en menores y no se puedan determinar unas causas claras.

Desgraciadamente, los pedófilos en Internet se han convertido en un grupo minoritario pero muy activo. A través de la red se comunican, se dan a conocer e incluso han propiciado campañas para difundir su “filosofía”, mediante la que defienden el amor libre entre adultos y niños (como por ejemplo las campañas protagonizadas por la asociación norteamericana NAMBLAii). Antes de Internet, el pedófilo era una persona generalmente asilada, consciente de que su parafilia era algo “inmoral” y temoroso de hacerla pública; pero el actual se siente apoyado por cientos de personas como él con las que contacta a través de la red y comparte experiencias y consejos. Además, Internet se ha convetido en su coto de caza donde poder dar una salida a sus instintos de una forma anónina y por lo tanto, segura. Por todo ello, aunque el grooming sea poco probable, y más difícil aún que se de en todas sus fases, no lo es menos que sufrir cualquier otro tipo de delito grave a través de Internet, pues existe un colectivo que utiliza la red exclusivamente con fines delictivos, entre ellos, los pedófilos. Se han detectado en determinados foros de la red comentarios de supuestos pedófilos en los que presumen de tener controlado a cierto número de niños y que los pueden “prestar” a otros pedófilos cuando quieran, simplemente pasándose la cuenta del Messenger del menor. Evidentemente, estas aseveraciones pueden no ser ciertas (seguramente no lo sean), pero delatan la intencionalidad clara de estos personajes en su uso de Internet: La captura, control y exhibición de sus logros, amparados en el anonimato que ofrece la red. Tienen intención de “cazar” en un territorio que incluye la propia habitación del menor conectado a Internet.

Los niños, como usuarios de internet, están expuestos a los mismos riesgos que los adultos (aunque haya mucha gente que lo ignore) con el agravante de que, tal y como se dijo anteriormente, exploran con menos miedo el entorno virtual y carecen de las capacidades defensivas de sus mayores. Son más propensos a utilizar herramientas como los chats, los juegos on-line y los programas de mensajería, herramientas todas ellas que favorecen entablar contactos con desconocidos y que pueden resultar peligrosas si no se controlan adecuadamente. En un estudio realizado por ACPIiii y PROTEGELESiv para el Defensor del Menor en 2002, sobre los hábitos de navegación de los menores en España, se obtuvieron algunos datos preocupantes:

* El 30% ha facilitado su número de teléfono en alguna ocasión.

* El 16% ha facilitado su dirección a través de Internet.

* El 14,5% ha concertado una cita con un desconocido.

* El 54,5% no ha recibido información sobre las normas básicas de seguridad a la hora de utilizar Internet.

* El 86% accede a contenidos desde ordenadores que no disponen de ningún sistema de filtrado.

* Un 44% se ha sentido acosado/a sexualmente.

* Un 11% ha sido víctima de insultos por parte de otros internautas, , un 4% ha recibido correos no solicitados con contenidos desagradables y otro 1,5% informa haber sentido miedo en alguna ocasión.

Con todos estos datos, es sencillo comprender que los menores corren peligro en Internet y necesitan unas herramientas básicas para no caer en la garras del pequeño, pero activo, porcentaje de delincuentes que utilizan la red. El que carezca de estas herramientas de defensa será una víctima potencial de muchos delitos, entre ellos el denominado “grooming”. Para evitarlo, a los niños hay que instruirles en el uso de Internet y hay que dotarles de unas normas mínimas de seguridad, entre las que figuraría el control de la cámara web. La constante amenaza de muchos educadores de “si hay algún problema con el ordenador te quito Internet” tampoco es útil, ya que, además de la gravedad de la prohibición del uso de una herramienta tan extraordinaria y necesaria para el presente y futuro del niño, para evitarla los menores dejaran de informar de cualquier incidencia que les ocurra, temerosos de las represalias. Hay que tener una actitud colaboradora e informativa y tener previstas las incidencias y las respuestas a las mismas. El menor tiene que tener claro desde el mismo momento en que comienza su navegación que no puede facilitar información personal de ningún tipo. El cuidador o cuidadora tiene que conocer el uso de Internet y su funcionamiento básico para ser el primer orientador en la navegación del niño, en lugar de dejarlo en otras manos. Si el menor es orientado correctamente en su navegación no tiene por qué acceder a contenidos inapropiados, pero aún así, hay que tener previsto que hacer si, accidentalmente, se descubre una página pornográfica, se recibe algún mensaje con contenidos de este tipo o se presencian conversaciones inapropiadas para su edad. Estas deben de ser las señales de alarma para que el menor avise a sus padres o cuidadores y que estos tomen las medidas necesarias, que no deberían de ser, como se ha dicho, represoras.

Mi intención con este artículo solamente es la de dar a conocer un contexto más a la hora de investigar unos posibles abusos a menores, no la de explicar la forma correcta de navegar por Internet. Aún así, hay que tener presente que existen programas de filtrado de contenidos (llamados de control parental) que eliminaran de forma automática la mayoría de las amenazas y a los que, manualmente, se les podrá añadir aquellos que no se detecten en un principio. Esto, junto al plan de aviso de incidencias y la supervisión de un adulto, permitirán un acceso a Internet sin peligros.

Por último señalar que, aunque Internet parezca un medio anónimo, realmente no lo es. Los autores de estos abusos pueden ser identificados por las cuentas de correo electrónico utilizadas para contactar con el menor, por los lugares comunes a los que ambos han accedido (como por ejemplo un chat para niños) y por infinidad de pistas más que toda navegación en la red deja. Es por ello que nunca, una vez detectado el grooming en cualquiera de sus fases, se debería “olvidar el asunto”. Hay que denunciarlo ante las autoridades competentes y salvaguardar las pruebas existentes en el ordenador para que sean investigadas por los equipos especializados de cualquiera de las policías de nuestro país. El abusador, como cazador que es, tras perder a una de sus víctimas, probará suerte al día siguiente con otra y el no dar a conocer sus actuaciones simplemente estará sirviendo para que perfeccione sus habilidades y se haga más eficaz.

sábado, 19 de junio de 2010

EL OFICIO DE SER PADRE

Hace tres años escribi este texto, creo que es un buen momento para compartirlo con ustedes .

 
El oficio de ser padre.

"No dudo que en este camino pases noches sin conciliar el sueño pensando qué palabras puedes decirle a alguno de tus hijos cuando se encuentra en algún problema; no dudo que en algún momento que los has visto llorar quisieras ser tú quien esté en su lugar con tal de evitarles ese dolor; no dudo que además te entristezcas cuando, por alguna situación, alguno de tus hijos, sin pensarlo, te da una mala respuesta y te preguntes: ¿qué fue lo que hice? Si tu intención era sólo dar un consejo para el bien de ellos, y claro que todo esto pasa porque, como padre, sufres y gozas a la par de tus vástagos.

Mañana vendrán otras personas a las vidas de tus hijos, quizá hasta lleguen los nietos, pero para ti ellos siempre serán tus bebés, y también tu reflejo cuando a la vuelta de los años veas en sus rostros y manos que has formado a hombres de bien. Ellos serán tu reflejo cuando te comenten que sólo han dormido dos horas porque tienen mucho trabajo; serán tu reflejo cuando veas el amor con el que acarician a sus hijos, al igual que lo hiciste cuando los tuyos eran pequeños; serán tu reflejo cuando se desvelen ayudando a sus pequeños en las difíciles tareas escolares; serán tu reflejo cuando levanten la bocina del teléfono y pregunten: ¡Papa!, ¿estás bien? , porque son muy pocos hombres, como tú, los que pueden jactarse de decir que tienen derecho a festejar el día del Padre. Este texto va con cariño a todos aquellos hombres que tienen la dicha de ser padres"

Este texto me hizo pensar en la serie de actividades y acciones que emprendí para tratar de cambiar los procedimientos y leyes  para las victimas de abuso sexual en el circulo intrafamiliar, victimas que no tienen voz ni voto y que son miles, que junto con sus familia  se ven vulnerados y solos, sin representatividad social y política, por ser los niños un grupo que no genera votos y que no puede hacer valer sus derechos por si mismos y por las mismísimas implicaciones personales que los obligan a quedar en el silencio y solo en un futuro manifestarse de manera secundaria con otro tipo de secuelas en la sociedad a la que pertenecen, sin en su mayoria de ayuda psicologica especializada y profesional.

Este texto sin duda, me sirve de pretexto para pensar y preguntarme como padre, en una labor auto reflexiva, ¿habré hecho mi tarea?,

Que mas quisiera yo que las estadísticas de la No denuncia, de la impunidad, y el de la NO aplicación de la justicia rápida y expedita, como lo indica la Constitución de la mayorìa de los paises de habla hispana a estas alturas ya fuera tema de la historia, pero creo que vamos logrando avances, ya somo màs los que alzamos un grito al cielo e informamos y participamos activamente en evitar este flajelo, creo que al igual que yo, muchas mas  podran festejar el día del padre, yo lo haré sin lugar a dudas con mi familia amada, con mi esposa y con mi querida hija.

Quiero animarlos, quiero invitarlos a no bajar la guardia a no permitir que lo mucho que sea logrado, sea borrado por las fuerzas oscuras y poderosamente posicionadas por el dinero corrupto y sucio del negocio de la prostitución infantil.

Los invito a que en las oportunidades que se les presenten, en el papel que jueguen en la sociedad, luchen por erradicar este mal de nuestra sociedad y solo así, solo de esa manera, cuando llegue cada año el día asignado a festejar a los padres podamos jactarnos y decir que tenemos todo el derecho a festejarlo, porque hemos hecho la tarea.

miércoles, 16 de junio de 2010

Las siete etapas de Fortalecimiento

Las siete etapas de Fortalecimiento Transformador Sanador que se encuentran a continuación, se han derivado de esos años de experiencia práctica en Facnet y con la formación y colaboración de la Dra. Singer.

Aquí presentan una comprobada súper caja de herramientas para personas que desean convertir el dolor y el debilitamiento causado por el abuso que han sufrido, en una experiencia de Fortalecimiento Transformador Sanador.

Pasos Previos:
1. Prepárate para el inicio de los 7 pasos cambiando el estándar de recuperación, redefiniendo en tu mente el verdadero significado de sanación del abuso.

Adoptar la nueva comprensión de que, si bien cada una de estas etapas de la recuperación gradual del abusado, son importantes hitos, el verdadero Fortalecimiento Transformador Sanador va mucho más allá de
estas etapas de cicatrización parcial, pptransformará tus heridas de abuso en algunas de las mayores fortalezas, experiencias y sabiduría de tu vida y te permitirá superarlas totalmente.

2. Comprende que, a excepción del Paso siete que tiene que ser el último, los otros pasos no necesitan hacerse en un orden particular.

3. Haz cada paso completamente, de la forma más razonable y natural posible, que te funcione mejor para tus circunstancias personales únicas. La sabiduría y las circunstancias únicas paso a paso dictarán la modificación de las siguientes medidas en caso necesario, mienntras todavía seguirán manteniendo su poder

PASO 1
Aprende más sobre la dinámica de lo que le pasó por medio de la lectura sobre historias personales de víctimas, que se recuperaron de un abuso similar. Cuando te des cuenta que no eres el único y veas cómo otros hacen frente al mismo tipo de abuso, también contribuirá al progreso de tu recuperación de manera significativa. leer y sanar!

PASO 2Aprende activa y detalladamente sobre las dinámicas psicológicas y principios del tipo de abuso específico que experimentaste, las características y el perfil del abusador, y la única estrategia exitosa de recuperación para ese abuso en particular. En otras palabras, aprende “quien, qué, por qué y el cómo” de lo que pasó y como es posible la recuperación. Este paso educativo es CRITICO!

Toma la actitud de que, cuando termines de estudiar la literatura de investigación psicológica de ese abuso en particular, tendrás el equivalente de una licenciatura en el tema. Una sanación maravillosa toma lugar cuando aprendes los principios psicológicos y las dinámicas de los ciclos de persuasión, abuso y de recuperación en sí misma. Generalmente, cuanto más sabes acerca del tipo de abuso que haz sufrido, más rápido y fácil avanzarás en los otros pasos.
PASO 3
No hay sustituto para este paso interno y poderoso en la terapia de sanación de la mente. A veces conlleva, consideraciones culturales, o culpa que hacen más difícil comenzar con un programa común de terapia personalizada, para tu específico tipo de abuso, pero no descuides este paso absolutamente esencial para la transformación sanadora. Muchas veces en terapia individual, las personas descubren que el abuso que ellos han sufrido han activado otros abusos o problemas en sus vidas, y la terapia ayuda a sanar otros temas relacionados y ahora activados también.

En este paso, es también conveniente unirse a un grupo de terapia específico para el tipo de abuso que has sufrido, pero asegúrate de hacer esto en coordinación con tu terapeuta individual.

PASO 4
Tú sabes lo que tu abusador te hizo a ti. Es más que prudente y razonable creer que el agresor no detendrá el ciclo de abuso a ti o a otras víctimas desprevenidas, a menos que estén expuestos y / o capturados y / o castigado por el sistema legal. Aquí es donde se llega a utilizar la ira contra el abusador de manera constructiva para llevar al agresor a la justicia. La ira por la injusticia del abuso es oportuna y útil si se utiliza temporalmente como un puente motivador para la sanación.

Este es un proceso social y jurídico de transmutación de cualquier enojo natural o deseo de venganza hacia el abusador a una sanación catártica, social y personal. Más importante aún, al demandar al abusador, exponerlo públicamente y llevarlo a la corte, tu reviertes por COMPLETO y radicalmente la importante dinámica psicológica entre víctima/opresor sobre “quien tiene el control”.

Cuando tu llevas al agresor a tribunales, estás ahora del lado de la sociedad que sanciona legalmente como “opresor” al injusto abusador y él / ella es ahora la correspondiente y legitima “víctima” de ti y el proceso de justicia social. Incluso si no ganas, no puede hacerse suficiente hincapié en lo mucho que este paso te ayudará a “recargar” tu proceso de Fortalecimiento Transformador Sanador cuando demandas el abusador! Viéndote a ti en control y al “poderoso” abusador y los testimonios en el estrado, obligado a responder a las preguntas de tu abogado y enfrentando a sus acciones destructivas y sus consecuencias, hace maravillas absolutamente catárticas para romper con tu antiguo agresor y lo que mantenías en su mente y tu vida y lo más importante, para restaurar una vez más tu propio poder.

Tomando exitosamente los recursos financieros del agresor en la sentencia contra el abusador, legítimamente te permite utilizar esos recursos para ayudarte a restaurar y reparar tu vida. Además, elimina la posibilidad de que los recursos financieros del abusador sean utilizados para ayudar al agresor o para seguir abusando de otros en el futuro.
Incluso si la sentencia definitiva es que el abusador sólo va a la cárcel sin pagarte por daños y perjuicios, seguirás recibiendo la potente sanación de la búsqueda de justicia que un proceso ético y social trae consigo. Demandar al agresor también sirve mucho para educar a otros sobre los abusos y sobre este tipo de abuso particular a través de la exposición pública en la corte y la prensa. Finalmente, demandar al abusador por causas legítimas aumenta el costo de sus malas acciones y hace que él/ella considere evitar irregularidades que causarían más costosas demandas similares en el futuro.

A veces se requieren repetidas demandas en el tiempo de parte de muchas víctimas contra las organizaciones ricas, para finalmente lograr un resarcimiento por esos actos. Y, nada ha demostrado ser más
eficaz y rápido para detener irregularidades significativas, que tomar TODO el provecho posible mediante continuas penas legales.

Algunos psicólogos y terapeutas no están familiarizados personalmente con la poderosa catarsis sanadora y con el fortalecimiento personal de la “terapia” de justicia social a través de demandas en tribunales, suele restarse importancia a este gran paso hacia la mega sanación. Lo hacen, en parte, porque a veces en el proceso judicial por maltrato, se vuelve a abrir el trauma antes de que el individuo esté suficientemente preparado para enfrentarse a su agresor públicamente. Esto es legítimo, pero no es un punto determinante.

Algunos psicólogos y terapeutas evitan el uso de este paso en el programa de sus pacientes para una recuperación completa, porque la justicia no es siempre justa y equitativa, y la persona abusada podría perder el caso por un tecnicismo o capricho de los procesos legales. A veces el estrés del proceso judicial acentúa otros problemas y parece, al menos temporalmente, empeorar las cosas.
Si bien estos son asuntos importantes de consentimiento que se deben discutir completamente, no deben disminuir el gran potencial de una repentina agitación en la sanación catártica, por una restitución financiera significativa para cubrir los daños por el abuso y un proceso de recuperación mas completo por medio de la sanción de un proceso legal donde, el abusador es finalmente obligado a responder, tanto a las víctimas de abusos y a la sociedad por lo que han hecho!

Con todo, cuando esta educación se expone públicamente y los beneficios “al demandar al abusador” se comparan con los riesgos antes mencionados y cuando la persona abusada ha hecho la terapia suficiente y ha sido aconsejada personalmente y tiene apoyo legal, este paso es fundamental y esencial en el proceso de Fortalecimiento Transformador Sanador.

Incluso si tu no logras el nivel de sanción social o la restitución financiera que se espera, pasar por el proceso mismo puede transformarte y sanarte a un nivel tan profundo que bien vale el esfuerzo si estas buscando recuperar la fuerza adicional y la potencia sanadora más completa posible! No se debería omitir simplemente por miedo, vergüenza, gastos o dificultades.

PASO 5
Únete a alguna organización de apoyo a quienes han sufrido el mismo tipo de abuso que tu. Ayuda activamente a estas organizaciones educando a otros sobre la forma de abuso que han sufrido. Ayuda con la
promoción y las cuestiones jurídicas relacionadas a tu tipo de abuso.
Estar en un grupo de apoyo con compañeros que han sufrido abuso similar ayudará significativamente a respaldar y mejorar tus sesiones de terapia individual y en tu recuperación general. Ayudar a otros abusados a recuperarse también agrega un nuevo flujo dinámico a tu propio proceso de sanación, una vez más la profundización de tu proceso de sanación personal acelera el verdadero fortalecimiento transformador sanador donde de verdad, te volverás significativamente mas fuerte y mejor que antes del abuso.

PASO 6
Trae tu sabiduría y naturaleza espiritual al proceso de sanación. Permite que tu poder Superior, si tienes uno, te ayude a sanar. También incrementará drásticamente la velocidad y la facilidad de tu proceso de recuperación.
No importa cuál sea la secta en la que estuviste, puedes encontrar en la tradición de la sabiduría espiritual que a ti te haga mejor, alguna manera de perdonar al agresor en algún momento durante el proceso de sanación y / o después de que se ha hecho justicia y los peligros del abuso estén manejados, para que otra forma de sanación pueda tener lugar, tanto en las víctimas y en los victimarios. Amar y perdonar a tu agresor en el momento adecuado se aproxima a la personificación de la sanación, así concluye el fortalecimiento transformador sanador.
Muchas tradiciones espirituales enseñan que, en la esencia de nuestra alma o espíritu, no podemos ser destruidos o heridos de forma permanente. Esta profunda verdad espiritual, cuando es aceptada, también ha ayudado a muchos individuos gravemente maltratados a tener otra nueva perspectiva de sanación sobre lo que les hicieron a ellos.

Si no eres religioso, la información sobre los aspectos psicológicos del abuso, también apoya esta idea de un nivel profundo de sanación por medio del amor y el perdón. Hay también algunos giros en esta situación. Por ejemplo, si estuviste en una secta religiosa y los abusos religiosos y traición espiritual han acabado con toda clase de espiritualidad, aún así es absolutamente fundamental para comenzar tu vida espiritual interior de nuevo. El profundo abuso y traición espiritual son de los más difíciles de superar, pero cuando lo hagas, verás que te ayudará a sanar de forma más rápida, duradera y profunda que en casi cualquiera de los otros pasos de fortalecimiento transformador sanador.

PASO 7
¡En marcha! Cuando hayas hecho adecuadamente los pasos del 1 al 6 ya vistos y sepas cuanto más fuerte eres ahora porque te haz sanado a ti mismo, siguiendo los pasos del proceso de fortalecimiento transformador sanador, es hora de avanzar totalmente en tu vida y soltar el proceso de sanación transformador en si mismo, o incluso de ayudar a las víctimas de otros abusos como una parte importante de tu vida. Por difícil que parezca de creer, existe un punto en el que puedes mirar hacia atrás, a todo lo que ha ocurrido en tu proceso de recuperación sanadora, y ver todo el proceso (incluido el abuso), como una especie de paradójica “bendición” que te ha convertido en lo que eres ahora, más hermoso de lo que habrías sido, de una forma única, si tu vida no habría sido exactamente como fue.
Avanzar es a veces uno de los pasos más difíciles si fuiste severamente maltratado. El proceso de fortalecimiento transformador sanador es tan poderoso que puede convertirse fácilmente en un estilo de vida o en una misión de crear en reacción a lo que te ha sucedido, como una carrera/oficio que no hubieras elegido si no experimentabas el abuso.

Ahora que has llegado a este punto, con tanta empatía e historia con las otras víctimas que han sufrido el mismo tipo de abuso y con la profunda experiencia de tu propio proceso de recuperación, puede ser muy duro para ti imaginar que no estas allí para otras víctimas. Para muchas personas que han completado los otros pasos, es difícil imaginarse alejados totalmente de esta área de sus vidas, a pesar de eso el último paso requiere de ti, si quieres experimentar las alegrías y los beneficios de este sorprendente proceso de sanación
durante el resto de tu vida post-recuperación del abuso. Esto es exactamente lo que significa una recuperación completa, tu tendrás una vida totalmente recuperada del abuso!
Llegara el punto donde simplemente te darás cuenta de que te haz recuperado y/o haz hecho suficiente justicia o ayudado a otros a recuperarse es lo único que quedaba por hacerse, trae aparejado avanzar activamente hacia la post-recuperación por el resto de tu vida – no tan solo como una victima de abuso recuperada, sino como tu mismo sano, libre y hermoso.

Esos son los siete pasos! Siempre usa los siete pasos como una lista de comprobación, discriminando y adaptándolos a tu caso único y particular y a las circunstancias individuales. Úsalo para ver cómo tu sanación o la de otros está avanzando hacia la más completa recuperación posible a través del fortalecimiento transformador sanador.

Si haces estos siete pasos con una persistente y paciente determinación te hará más fuerte, mejor, más sabio y más saludable de lo que jamás imaginaste. Tu experiencia será tan transformadora que estará al borde de ser espiritual y trascendental.

Abuso sexual infantil, familia y sociedad.

Luis Guillermo Blanco

Puede afirmarse que en los casos de abuso sexual infanto-juvenil (ASI) intrafamiliar y, en particular, en materia de incesto , el grupo familiar del niño victimizado siempre se encuentra involucrado, consciente o inconscientemente, de diversas maneras y con diferentes actitudes. Lo cual también suele suceder en algunos casos de ASI extrafamiliar. Por ello, algunos especialistas hablan de familias abusadoras, pues sus miembros pueden actuar como perpetradores, cómplices o encubridores. Señalándose que el incesto requiere la acción de un padre psicológicamente perturbado (lo cual no lo exime de responsabilidad) y de otro/s familiar/es que no obstruya/n su proceder, negando lo ocurrido (como defensa psíquica o con perversidad y a sabiendas), y en todo caso, intentando disimular y ocultar al incesto, propiciando y potenciando así su continuidad, pues no querer ver (o negar) lo que sucede, fecunda el camino a su reiteración. Y agregándose que también necesita de un medio social indiferente. Y así, la degradación de la víctima se produce ante la indolencia de la sociedad, que parece “no aceptar” una realidad que conoce. Inercia que también se advierte en ciertos casos de ASI extrafamiliar.

Desde el psicoanálisis, y también desde el Derecho, el adulto es, por función (parental) y estructura (familiar) quien debe cuidar y proteger al niño, y el encargado de inscribir en el niño la ley de prohibición del incesto y, con ello, su salida exogámica. De tal modo que el incesto implica la perversión de esta norma sociocultural (y también ética), jurídicamente reconocida al prescribirse la protección del niño violentado y la rehabilitación (vg., psicoterapia por mandato judicial) y/o sanción al padre abusador o incestuoso. Y si bien no hay un acuerdo teórico general acerca de los fundamentos de la prohibición del incesto (son diferentes las opiniones de Westermack, Freud, Levi-Strauss, Fisher, etcétera), es claro que la buena parentalidad requiere proteger a las hijas de las demandas de servicio sexual de padres y otros familiares. Cuando un padre cruza la barrera cultural de esta prohibición, puede decirse que termina la infancia de su hija, ya que ella queda privada de lo que necesita de un padre, siendo que este atropello a la inocencia desbarata al orden genealógico y, al desamparar a la niña, la remite a una suerte de estado de orfandad: un padre que ha dejado de serlo, ya que no se comporta como tal, y una madre que no sospecha, no sabe y no hace nada.

Impotencia o complicidad angustiante. Éste es con frecuencia el lugar de la madre donde ocurre el incesto. Puede negar enfáticamente que haya acontecido, negar tener conciencia de ello, negar su responsabilidad culpando a su hija por haberse dejado hacer, negar el impacto del incesto (minimizar su gravedad y consecuencias) u oscilar entre denunciarlo y retractarse. Pero también puede reconocer el hecho y salvaguardar a su hija, recurriendo a las leyes de protección contra la violencia familiar, cuya finalidad tuitiva consiste en detener las conductas abusivas, contemplando procesos rápidos (de naturaleza cautelar o autosatisfactiva) e intervenciones preventivas (exclusión del abusador del domicilio familiar, adjudicación de la guarda de menores, etcétera) o la denuncia penal, que no son excluyentes. Es entonces cuando la niña victimizada puede salir de su aislamiento, su silencio desesperado y la “doble vida” que su padre le impuso: ser su secreta “amante” y, a la vez, la chica que cumple sus deberes afectivos protegiendo a su madre del dolor de enterarse de ello.

Y la sociedad, al adquirir publicidad estos casos, se horroriza. Lo cual no quiere decir que personas cercanas al grupo familiar de que se trate no estuviesen enteradas del ASI. Tal como aconteció en un caso de ASI extrafamiliar (uno más de tantos), en el cual cinco chicas cordobesas -cuatro de ellas, hermanas de entre 10 y 14 años, y otra de 15, de distinta familia- que, en mayo de 2006 y desde hacía cuatro años atrás, venían siendo abusadas -en términos de Derecho Penal, violadas (art. 119, Código Penal)- y prostituidas por tres hombres de 87, 69 y 57 años de edad a tal fecha -al decir del fiscal de la causa penal- “a cambio de golosinas o dinero”. Una de esas niñas tuvo un bebé (de un año y medio de edad a esa fecha) y, dijo un investigador, “según su familia, no saben de qué padre”, en tanto que otra estaba embarazada y sus familiares hacían “como si nada sucediera”. Se destaca en las notas periodísticas del caso que otra cosa que llamó la atención de los investigadores, fue que, al indagar, notaron “que parecía que todos sabían lo que ocurría entre las nenas y esos tipos, y se callaban la boca. Decían: “Sí, las veíamos entrar a la casa de estos viejos’. “Era como un secreto a voces’, se sorprendió el fiscal”. Pues bien, para cualquiera que cuente con alguna experiencia en materia de ASI, ese silencio social indiferente y cómplice no puede ser motivo de sorpresa alguna. Como tampoco el temperamento adoptado por los grupos familiares de origen de esas niñas, disfuncionales, abandonantes y propiamente perversos.

lunes, 14 de junio de 2010

¿Quién tiene la responsabilidad?

Brigitte Hauschild*

Quiero referirme al texto que apareció la semana pasada en la columna: ¿El abusador sexual fue abusado en su niñez? Y quiero dejar clara, desde el comienzo, mi opinión como sobreviviente. La gran mayoría de los abusadores sexuales son personas que están muy bien de salud y no padecen ninguna enfermedad que les “estimule” a abusar sexualmente de niños y niñas o que les incite a violar a mujeres adultas, son delincuentes a los que hay que castigar y no curar. Y si fuera cierto que son “enfermos”, me pregunto: ¿No somos responsables de nuestra propia salud?

Si un hombre tiene alteraciones hormonales patológicas tiene que buscar a un médico y medicarse. La curación de su enfermedad no estará nunca en abusar de niñas y niños o en violar mujeres.

Si un hombre ha recibido una educación sexual mal encaminada, distorsionada o no bien orientada, es su responsabilidad informarse mejor para orientar mejor su vida sexual. La solución de su problema no es abusar sexualmente de niñas/os.

Si un hombre vive sometido a presiones sociales, económicas, profesionales y familiares, o si escogió una vida religiosa en la que la represión sexual es la norma, la solución de sus problemas no es abusar sexualmente de otras/os. Como sucede con cualquier persona, con cualquier mujer que vive también sometida a muchas presiones, ese hombre tiene que enfrentar esas presiones de forma responsable y sin hacer daño a los demás. ¿Cuántas mujeres viven bajo presiones sociales, económicas, profesionales y familiares, hasta religiosas -muchas de estas presiones causadas por hombres- y no se convierten por eso en abusadoras sexuales?

Es nuestra responsabilidad, es responsabilidad de cada una, de cada uno, tanto de hombres y mujeres, trabajar nuestra niñez y nuestra adolescencia para liberarnos de todo ese “paquete” que recibimos como “educación” y garantizar que no reproduciremos en nuestros hijos/as el maltrato que tal vez recibimos en la infancia. Bajo ninguna circunstancia, ningún maltrato físico, emocional o sexual que recibimos en nuestra niñez, nos da derecho o es una justificación para repetir esa tragedia en otros niños y niñas.

La idea de que todos los abusadores sexuales vivieron abuso sexual en su niñez es un mito. Si la “ley biopsicosocial” afirma que cada persona abusada se hace abusadora, tendríamos una cantidad enorme de mujeres abusadoras. Esa “ley biopsicosocial” no existe. Ciertamente, hay hombres que vivieron abuso sexual en su niñez y se hicieron abusadores, pero esto no sucedió porque exista una fatalidad “biopsicosocial” que los condicione, sino porque esos hombres, sobrevivientes de abuso en su infancia, no han trabajado su historia y han asumido cómodamente, sin cuestionarla, la percepción machista de cuáles son sus “derechos sexuales”: cuando tienen ganas de tener sexo tiene que haber alguien que les satisfaga ese deseo y si no encuentran a una mujer, buscarán a una niña, niño, o adolescente indefensa…

Y después de que sacian sus deseos, no se preguntan nada. ¿Hay abusadores interesados en conocer los daños que causan a sus víctimas? Yo no conozco ninguno. Abundan los hombres que organizan equipos de fútbol, de béisbol o de otros deportes. ¿Los hay, los habrá algún día, que organicen equipos para trabajar por erradicar el abuso sexual? ¿Les convendrá organizarlos? ¿Les interesará? Sólo hago preguntas. No tengo respuestas, pero sí tengo un interés vital en que el abuso sexual sea erradicado. Y ese interés nace en mí porque viví abuso sexual en mi niñez y durante muchos años he tenido que soportar las secuelas de esa experiencia dolorosa. ¿Quien abusó de mí fue abusado sexualmente en su niñez? No lo sé. Y si hubiese sido así, ¿le dio eso derecho para abusar de mí?

¿Por qué en Nicaragua hay ya grupos de apoyo mutuo de mujeres sobrevivientes, pero no hay aún grupos de hombres sobrevivientes? ¿No sienten los hombres la necesidad de trabajar las secuelas del abuso que sufrieron? ¿No saben cómo comenzar, qué necesitarían para empezar? Sólo ellos pueden tener las respuestas. Las mujeres que han sobrevivido al abuso sexual que sufrieron en la infancia comienzan a organizarse. Y los hombres que han abusado sexualmente de ellas, ¿tienen interés en encontrar cómo salir de su comportamiento criminal? Yo siento que no. Creo que el único interés que experimentan es el de no ser descubiertos para así evitar la cárcel por su delito.


Y las mujeres, ¿lograríamos algo si dedicamos nuestras energías a cambiar a los hombres abusadores? Mi opinión personal es que no. Un rotundo no. Tienen que ser los mismos hombres los que trabajen por cambiarse ellos mismos. Donde las mujeres sí podemos hacer una diferencia es en la educación de nuestros hijos para que no tengan pena en expresar sus sentimientos, si les enseñamos que tienen derecho a llorar, si les animamos a jugar con muñecas -esto les pude sensibilizar a ser más responsables de dar cariño a sus futuros hijos-, si les invitamos a cocinar, a emplear su creatividad en mejorar la vida en el hogar, si los alentamos a lavar trastes y ropa, si les enseñamos a resolver los conflictos con la palabra y el cerebro, y no con sus músculos, estaremos colaborando a erradicar el abuso sexual.


El abuso sexual es un delito mayoritariamente cometido por hombres. Invito a los hombres a trabajar por erradicarlo y a dar pistas para entender a qué se debe ese comportamiento criminal.