lunes, 24 de octubre de 2016

El pederasta.


Madrid vivió durante más de un año la psicosis de un depredador sexual de niñas que actuaba de una forma aterradora. Había desarrollado una técnica que le permitía raptar pequeñas en las mismas narices de sus familiares. Yo he recorrido los escenarios donde actuó, y de los que se llevó a cuatro niñas de entre cinco y nueve años.
Los pederastas desarrollan una especie de psicología infantil que surge de la observación y del acoso. Este aplicaba unos cuentos muy efectivos que le permitían llevarse a sus víctimas de un entorno vecinal apacible y supuestamente seguro. El desastre vino por la falta de información y prevención. Los muchos meses de angustia se debieron a la improvisación con la que al final hubo que enfrentarse a una amenaza, la de la pederastia, que es el azote del siglo XXI.
En estos momentos se juzga a Antonio Ortiz como presunto autor de los hechos. Sería el famoso pederasta de Ciudad Lineal, si es que así se determina en la vista oral. Por el momento hay una acusación que se apoya en elementos de peso que surgen del trabajo de la policía científica y la declaración de las víctimas, que pese a su corta edad fueron capaces de facilitar datos muy valiosos. Dicen los investigadores que este pederasta de Ciudad Lineal, sea Ortiz o no, era un delincuente en rápida transformación que habría podido convertirse en asesino múltiple. De hecho, Ortiz está acusado de homicidio frustrado. Ante el tribunal ha decidido no declarar, y asistirá a un largo juicio de casi dos meses, que personalmente considero excesivamente largo. Este presunto ya fue condenado por llevarse a una niña muy pequeña de la puerta de un colegio, por lo que le cayeron nueve años, de los que solo cumplió siete. Este tipo de delincuentes no suele mejorar ni reinsertarse.
La eventualidad de que acabara en el punto de mira de la Policía tan tarde, meses después de haber convertido Madrid en una ciudad aterrorizada, tal vez se debió a que su caso no estaba clasificado como de depredación sexual. Simplemente figura como si fuera un delito aislado de secuestro y abusos. Esto de la perversión de los archivos ha influido negativamente en otros asuntos de gran calado, como el asesinato de los novios de Valdepeñas, donde lo que fue el crimen de un depredador se tomó como un robo con homicidio, aunque a la chica le faltaba la falda.
Los escenarios en los que actuaba el pederasta de Ciudad Lineal eran sitios tranquilos, como la puerta de una tienda de chuches, un parque o los alrededores de un colegio. Lugares habituales para quienes alimentan el abuso sexual de niños como obsesión. En la búsqueda de este pederasta en serie fueron detenidos otros delincuentes sexuales de forma inesperada. Tal vez sirva de lección en el futuro: primero para los padres, que deben saber que a uno de estos tipos entrenados en el arte del birlibirloque le resulta muy sencillo llevarse un niño mediante mentiras o regalos; en segundo lugar, para estar alerta en la patrulla constante de las inmediaciones de colegios, parques infantiles y lugares de recreo de los niños. Los depredadores se acercan a ellos en espera de una oportunidad de actuar. Su dependencia de la obsesión es tan grande que con frecuencia se arriesgan a ser detectados. Tal vez un caso así fue el de Yeremi, del que ahora, tantos años después, se dice que podría estar resuelto si se comprueba que un sospechoso le rondaba y vigilaba sus juegos.
La acción de un pederasta sorprende por su crueldad. Las niñas que recibieron abusos quedaron con diferentes niveles de trauma, y al menos una de ellas estuvo a punto de morir por las medicinas que supuestamente le facilitó su raptor para someterla. También han precisado, según los casos, atención médica y psicológica. El autor no era ni con mucho el único pederasta de Madrid, aunque es cierto que éste había alcanzado el cénit de la maldad. La oportunidad de aprender de este largo juicio, sus resultados y actuaciones, no debe ser desaprovechada.

Marcha en Oaxaca México

#Juchitán 22 oct (#Istmopress) .- Integrantes del Centro de Atención a la Mujer Istmeña (CAMI) en Juchitán acompañadas de menores de edad, estudiantes y sociedad en general marcharon para concientizar sobre el abuso sexual en niñas y niños en el marco del Día mundial para la prevención del abuso sexual hacia los menores, en la cual informaron que de enero a la fecha han atendido a 25 menores victimas de abuso sexual, 18 casos de Juchitán y siete de municipios colindantes.
Resaltaron que los casos van en aumento, por lo que fue necesario salir a las calles para que la ciudadanía se concientice y tome en cuenta que una violación es un acto sin escrúpulos y que afecta considerablemente a los menores.
El Cami también informó que se ha dado atención a mil 989 casos de violencia hacia los niños y niñas con diversas problemáticas, por lo que urgió a los padres de familia a doblar esfuerzos en casa y vigilar las acciones y vivencias que adquieren los menores en los centros educativos y recreativos.
Al concluir la marcha, diversos menores de edad se pronunciaron a favor de una libre vida, una vida con confianza, amor y respeto, por lo que señalaron que las niñas y niños no deben vivir con violencia.
Rogelia González Luis, coordinadora del Cami y fundadora de la agrupación de mujeres 8 de marzo explicó que esta marcha- manifestación se realizó en coordinación con diferentes escuelas de Juchitán con el propósito de hacer un llamado a la conciencia sobre el abuso infantil.
Aclaró que los casos que han trabajado en el área de sicología infantil a cargo de la especialista, Bertha Paola Sánchez Orozco ha detectado que la violencia sexual se origina en el ámbito domestico y escolar, por eso es necesario estar alertas y cuidar a los menores.
“Los índices de abuso sexual va en aumento, muchas veces como padres no le creemos al menor, pero ellos no mienten, no existe un censo registrado en muchas de la veces, pero sabemos que adolescentes entre 13 y 14 años piensan que dar la prueba del amor es normal, muchas veces son presionadas y obligadas, eso es un abuso sexual, a veces es parte de nuestra cultura pero debemos estar conscientes que la violencia sexual no es un juego y que va creciendo cada vez más”, recalcó.
Por su parte, la sicóloga infantil del Cami, Bertha Sánchez Orozco explicó que de los mil 989 casos de violencia que viven los menores y que han sido detectados en la organización son de tipo sicológica, física, patrimonial y sexual.

Diana Manzo/Agencia de Noticias IstmoPress

sábado, 22 de octubre de 2016

Apoyo a Alondra y a Luis.


"http://www.alondraberber.org/"


"El 6 de noviembre, el artista Luis Vargas Santa Cruz y su servidora, Alondra Berber, emprenderemos un viaje a España para realizar un proyecto de arte sobre abuso sexual infantil, que se concretó gracias a los vínculos que Proyecto Incendio ha generado con diferentes asociaciones, artistas y sobrevivientes.



 En el proceso, no sólo trabajaremos en producción artivista, también realizaremos acciones de voluntariado para vincularnos con la comunidad. Estamos ofreciendo diferentes productos y actividades para reunir el dinero que nos falta para gastos urgentes y no cubiertos del viaje (comidas y transporte dentro de Europa). 



Sólo tenemos hasta el 1ro de noviembre para alcanzar nuestra meta. Te invitamos a ver las cosas que ofrecemos y adquirirlas o contratarlas! De antemano, muchas gracias a las personas que nos apoyen!!"

Contacto para los libros;

http://www.alondraberber.org/





jueves, 20 de octubre de 2016

Niños, víctimas frecuentes del abuso sexual


De acuerdo con la Fundación Internacional Granito de Arena A.C, en Chiapas, los varones se encuentran en vulnerabilidad por el erróneo enfoque de perspectiva de género que existe, al considerar que la pedofilia persigue únicamente a las niñas

Elizabeth Marina / Portavoz
E
l abuso sexual es una de las formas más graves de violencia contra los niños y las niñas, sin embargo, en Chiapas las autoridades no han hecho su labor para visibilizar y atender adecuadamente el problema.
De acuerdo a la “Fundación Internacional Granito de Arena A.C”, la única que atiende el abuso sexual infantil en la entidad, el 63 por ciento de los casos que atienden corresponden a menores que se encuentran entre los tres y ocho años de edad.
Elena Torres Villanueva, presidenta de esta asociación explicó que de acuerdo a la encuesta infantil realizada por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), el número de niños que afirman haber sido tocados en partes íntimas en una edad de seis a nueve años, corresponde en un 17.8 ciento a niños y el 13.3 por ciento a niñas.
La vulnerabilidad de los niños varones se debe a la falta de atención así como por el erróneo enfoque de perspectiva de género que existe al considerar que la pedofilia persigue únicamente a las niñas, dejando así, a los niños expuestos a sufrir una agresión sexual.
“Es importante estar alertas pues el agresor será una persona cercana a la familia y un niño de tres años, me atrevo a decir, es imposible que se pueda defender del abuso sexual”, afirmó Torres Villanueva.
De acuerdo a la psicoterapeuta de la fundación, María Eugenia Ramírez López, los casos de abuso sexual infantil, son actos que realizan personas más cercanas, desde sus propios padres, hermanos, maestros o religiosos, por ello es importante detectar los cambios de emociones en los menores, ya que ahí es como se puede detectar un posible caso de abuso sexual.
Otro de los problemas a los que se enfrentan los padres de familia, esto de acuerdo a especialistas, son los tabúes, ya que por temor, no realizan las denuncias correspondientes, ante esto, Ramírez López, refirió que en la mayoría de los casos, son las mamás quienes saben de los abusos y callan, así también dijo, son ellas quienes mal informan a sus hijos e hijas sobre su propio cuerpo.
“Deben decirle al niño que esa parte suya, tan especial, es muy privada y tiene que aprender a cuidarla, hablar por su nombre a cada miembro del cuerpo desde chiquitos, de acuerdo a su edad, pasarle la información hasta llegar a una edad en donde ya puedas hablar que es una relación sexual”, afirmó.
Autoridades incompetentes
Torres Villanueva aseguró que desafortunadamente, el abuso sexual no es un tema que las autoridades estatales tengan en su agenda, incluso señaló que no están capacitadas en casos de abuso sexual, y asegura que en su mayoría, no saben tratar a los menores que han sido víctimas de alguna agresión.
Además, han identificado que hay un incremento en denuncias registradas por la Procuraduría General de Justicia del Estado, sin embargo, no cuentan con cifras oficiales porque las autoridades se las han negado.
“El ayuntamiento debería coadyuvar esfuerzos para la prevención, sin embargo, hasta ahora no tenemos de manera oficial, una colaboración interinstitucional, cuando es su obligación sensibilizar y actuar. Tenemos una sociedad enferma y es trabajo de las autoridades visibilizar y enfatizar la importancia del tema.”
Por su parte, Pedro Gutiérrez Sánchez, maestro en Ciencias Jurídicas, Penales y Criminológicos, y colaborador de esta fundación, puntualizó que no existe la sensibilidad de las instancias de justicia ya que no cuentan con la capacidad adecuada para una atención especial.
“La mayoría de las autoridades a donde acudimos a denunciar, no te quieren atender y te mandan a otras instancias cuando no es así, como abogados debemos proteger a los menores para no dar tantas vueltas para que sean atendidos porque si ya son víctimas, se vuelven nuevamente víctimas de las instituciones”, finalizó.
DESTACADO
La vulnerabilidad de los niños varones se debe a la falta de atención así como por el erróneo enfoque de perspectiva de género que existe al considerar que la pedofilia persigue únicamente a las niñas

sábado, 10 de septiembre de 2016

En 25 de las 32 entidades del país no se considera delito grave la pederastia.


CIUDAD DE MÉXICO.
En 25 de las 32 entidades del país no se considera delito grave la pederastia, de acuerdo con la senadora perredista Angélica de la Peña.
Para Laura Martínez, directora de la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas, AC, la violencia sexual contra menores, en el 80% de los casos, deja secuelas para toda la vida. Adicionalmente, las leyes de las entidades la castigan de manera laxa o nula y se utiliza un enfoque de usos y costumbres para enfrentarlos.
De acuerdo con De la Peña, Yucatán, Tlaxcala, Tabasco, Sinaloa, Quintana Roo, Querétaro, Morelos, Jalisco y la Ciudad de México tipifican este ilícito como grave y sin derecho a fianza; sin embargo, las penalidades no son severas, sólo en el estado de Jalisco se dan entre 12 y 20 años de prisión a quien cometa abuso sexual en contra de un menor de edad.
En 25 entidades el abuso sexual no se califica y los agresores pueden salir bajo fianza, pagando multas que van de los tres días de salario mínimo a  mil 200 días.
De acuerdo con datos de la OCDE, México ocupa el primer lugar en abuso sexual, violencia física y homicidios de menores de 14 años. Un estudio de Adivac apunta que las víctimas pueden ser menores o mayores de edad.
Difieren estados
Existen códigos penales, como los de Baja California, Campeche, Durango y Sonora, cuya acción penal en contra de quien comete el delito de estupro se extingue si contrae matrimonio con la víctima, legalizando con esto la prolongación de la lesión al bien jurídico, de acuerdo con Adivac.
La mayoría de los códigos penales incluyen como pena la reparación del daño para los ilícitos de estupro y violación, y en varios dicha reparación comprende el pago de alimentos en favor de la mujer y del hijo (a) o hijos (as) que pudieran resultar como consecuencia de la comisión del abuso.
Cabe señalar, de acuerdo con Angélica de la Peña, que México está catalogado como país de origen, tránsito y destino de víctimas de explotación sexual, siendo el de mayor crecimiento la modalidad de turismo sexual infantil principalmente en Acapulco, Cancún, Tijuana y Ciudad Juárez.
Pornografía
De acuerdo con un informe del Senado de la República, México ocupa el primer lugar en difusión de pornografía infantil a nivel internacional, situación que fue confirmada por Nelly Montealegre, fiscal especial de la PGR para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas, quien habló de cómo se han incrementado las páginas de personas que buscan material de ese tipo.
    Según estimaciones de la UNICEF, la pornografía infantil es uno de los negocios más lucrativos en el mundo, después del narcotráfico, cuyas ganancias se estiman en 7 mil millones de dólares anuales.
Las estadísticas de la Policía Federal señalan que la explotación sexual de niños y adolescentes a través de internet ocupa el tercer lugar en la lista de delitos cibernéticos.
Mientras en 2004 se tenían registrados 72 mil 100 sitios de pornografía infantil, en 2006 ya existían más de 100 mil sitios. Además, México es considerado segundo país a nivel mundial con mayor producción de pornografía infantil.
   Además del caso de La Esperanza, encubierta casa hogar en donde Timothy Julian y Decker, de nacionalidad estadunidense, tenían concentrados a un grupo de niños que eran abusados sexualmente, mientras ellos les tomaban fotos y video que enviaban por internet a diferentes partes del mundo, existen mucho otros casos de pederastia y pornografía infantil.
Otro caso muy sonado en Acapulco es el del  pederasta mexicano José Guadalupe Borja Borbón, quien se hacía pasar como misionero franciscano. El sujeto mantenía una casa de asistencia llamada Casa Franciscana de Niños Desamparados, ubicada en el lote 27 de la calle Castillo Bretón, fraccionamiento Costa Azul.
De acuerdo con la averiguación previa, TAB/AEDS/02/832/2003, Borja utilizaba ese lugar para abusar sexualmente de los menores. Bajo engaños, invitaba a los niños a la casa hogar y, una vez ahí, les decía que les iba a sacar el demonio mediante sesiones de exorcismo.
Para el abogado Victoriano Sánchez Carbajal, el problema es que las leyes de Guerrero no protegen a los menores.
“Si vemos el Código Penal de Guerrero veremos que los niños están expuestos a múltiples actos que pueden llevar a denigrarlos como personas, sin que aquellos que cometen el delito reciban un castigo adecuado y ejemplar; lo máximo de lo que se les puede acusárseles es de corrupción de menores y saldrían libre bajo fianza”, señala el abogado.
Tal es el caso del ciudadano canadiense Williams Lee Suk, quien se hacía llamar Walter Suk, y fue sorprendido mientras tocaba y besaba a una niña, en plena Costera Miguel Alemán en Acapulco. El hombre fue detenido por integrantes de la Gendarmería y, en lugar de ser puesto a disposición del Ministerio Público federal, fue consignado al Ministerio Público del fuero común, donde se le aplicarán las leyes estatales, mismas que no prevén la figura  de pederasta.
Sánchez Carbajal hizo un llamado urgente a los diputados del estado para que armonicen las leyes locales con las federales y, de esa manera, “se pueda proteger a los niños de Guerrero de este terrible mal que llegó y no ha podido ser erradicado”.
De acuerdo con el abogado, Williams Lee Suk, quien enfrenta un proceso penal por acariciar y besar a una menor de edad, en cualquier momento podría salir libre bajo fianza, pues en aquella entidad el delito cometido está considerado como “no grave”.
La sicóloga Alondra Berber señala que “Acapulco sigue siendo primer lugar en turismo sexual infantil, el cual es propiciado, en gran medida, debido a la pobreza y falta de educación. En el 80% de los casos, el abuso es cometido por gente cercana a la víctima”, subraya.
Violencia sexual
De acuerdo con datos de la OCDE, México ocupa el primer lugar entre len abuso   sexual, violencia física y homicidios de menores de 14 años.

En casa hogar. 
Además del caso de La Esperanza, encubierta casa hogar en la que los ciudadanos estadunidenses Timothy Julian y Robert Decker  tenían concentrados a un grupo de niños que eran abusados sexualmente y también eran captados en fotos y videos que, poco después, eran enviados por internet a países como Estados Unidos, Inglaterra, Holanda y Alemania,  entre otros, actualmente existen más casos de pornografía infantil y pederastia en México.


Vía internet. 
Las estadísticas de la Policía Federal señalan que la explotación sexual de niños y adolescentes a través de internet ocupa el tercer lugar en la lista de delitos cibernéticos.
Mientras en 2004 se tenían registrados 72 mil 100 sitios de pornografía infantil, en 2006  la cifra se incrementó a más de 100 mil sitios. Además, México es considerado el segundo país a nivel mundial con mayor producción de pornografía infantil.

Código Penal. 
El artículo 201, párrafo primero, del Código Penal Federal establece: “Comete el delito de corrupción, quien obligue, induzca, facilite o procure a una o varias personas menores de 18 años o a una o varias personas que no tienen capacidad para comprender el significado del hecho o a una o varias personas que no tienen capacidad para resistirlo a realizar actos de exhibicionismo corporal o sexuales simulados o no, con fin lascivo o sexual”.


Convenios. 
México ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño en 1990; en el 2000 el Convenio 182 de la OIT sobre las Peores Formas de Trabajo Infantil y en el 2002 el Protocolo Facultativo de la Convención de los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía. Adicionalmente, en el 2003 ratificó el Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños.
Acapulco, paraíso sexual infantil
ACAPULCO.— El destino turístico que dio a conocer a México ante el mundo, hoy es considerado como un destino de turismo sexual, donde prácticamente cualquier tipo de fantasía podría ser cumplida, lo que ha provocado que pederastas extranjeros, principalmente de Canadá y Estados Unidos, lo visiten.
De acuerdo con un informe del Senado de la República, México ocupa el primer lugar en difusión de pornografía infantil a nivel internacional,  dato que ha sido confirmado por Nelly Montealegre Díaz, fiscal especial de la PGR para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas.
“El conteo lo empezamos en 2010, cuando se detectaron 580 cuentas; para 2011, aumentaron a más de tres mil; en 2012 se detectaron más de siete mil cuentas y, en  2013, suman más de 12 mil 300. Y solamente se iniciaron 130 averiguaciones previa por parte de la PGR.  Ésta es una situación muy grave”, reconoce Montealegre Díaz.
De acuerdo al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, cada mes cien niños mexicanos son reclutados para esta actividad.
Las ciudades donde existe mayor actividad pedófila son Acapulco, Cancún, Tijuana, Guadalajara y Tapachula. Según estimaciones de la UNICEF, la pornografía infantil  es uno de los negocios más lucrativos en el mundo, después del narcotráfico. Se estima que reporta una ganancia de siete mil millones de dólares anuales.
No obstante, de acuerdo con un reporte de la ECPAT, que es la  Red de organizaciones trabajando para la eliminación de la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes, no existen informes precisos sobre su extensión.
De acuerdo con los casos reportados a la prensa entre 1998 y 2000, se pudo estimar que entre 16 mil y 20 mil menores de 18 años son víctimas de explotación sexual comercial en México.
Algunas otras estimaciones hablan de que las víctimas oscilan entre los 5 mil y 80 mil.
Para algunos especialistas, como el sociólogo Jesús Quevedo de la UAM, Acapulco podría ser considerado “el Bangkok de Latinoamérica”.
“La mayoría de los turistas sexuales proceden de Estados Unidos, Inglaterra, Holanda y Alemania, y no tienen un perfil determinado ya que pueden ser desde pederastas hasta clientes ocasionales”, precisa Quevedo.
Las estadísticas de la Policía Federal, por su parte, señalan que la explotación infantil a través de internet ocupa el tercer lugar en la lista de delitos cibernéticos, sólo antecedida por los fraudes y las amenazas.
En enero de 2004 se registraron 72 mil 100 sitios de pornografía sexual infantil. No obstante, en 2006 ya existían más de cien mil sitios. Cabe mencionar que México es considerado el segundo país a nivel mundial con mayor producción de pornografía infantil.
México ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño en 1990; en el 2000 el Convenio 182 de la OIT sobre las Peores Formas de Trabajo Infantil y en el 2002 el Protocolo Facultativo de la Convención de los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía. Adicionalmente, en el 2003 ratificó el Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños. A nivel interamericano, México firmó en 1995 la Convención Interamericana sobre el Tráfico Internacional de Menores y la ratificó en 1996.
A pesar de que México ha convalidado diferentes instrumentos internacionales y que se han efectuado algunas reformas a su legislación federal, y otras están aún pendientes de sus trámites de aprobación final, todavía hay algunos estados que no han adecuado sus legislaciones a estos compromisos.
Este hecho representa grave dificultades. Por ejemplo, si los delitos de prostitución y pornografía infantil no están vinculados con la delincuencia organizada, es de aplicación la legislación estatal. Sólo los estados de Baja California, Jalisco, Veracruz, Tlaxcala, Chiapas y Quintana Roo castigan con cierta severas a quienes cometen estos delitos.
Sin embargo, el resto de los estados apenas los consideran como faltas a la moral. De igual manera, existen diferencias entre los estados en cuanto a la edad de consentimiento sexual, que varía entre 12 años (en nueve estados), 14 años (en dos estados), 16 años (en seis estados), 17 para hombres y 18 para mujeres (en un estado) y 18 años (en dos estados). En 25 estados de la República no procede la acción penal por abuso o violación sexual si existe matrimonio entre el agresor y la víctima, lo que evidencia el riesgo que corren.
El artículo 201, párrafo primero, del Código Penal Federal establece: “Comete el delito de corrupción, quien obligue, induzca, facilite o procure a una o varias personas menores de 18 años o a una o varias personas que no tienen capacidad para comprender el significado del hecho o a una o varias personas que no tienen capacidad para resistirlo a realizar actos de exhibicionismo corporal o sexuales simulados o no, con fin lascivo o sexual”.
 “Al autor de este delito se le aplicarán de cinco a diez años de prisión y de quinientos a dos mil días de multa”. El párrafo cuarto de ese mismo artículo dispone que la pena será de siete a doce años de prisión y de 300 a 600 días  de multa “cuando de la práctica reiterada de los actos de corrupción el menor o incapaz (…) se dedique a la prostitución…”. De acuerdo con el artículo 201 Bis 1, la pena se agrava cuando el delito de corrupción de menores —o de quien no tenga capacidad para comprender el resultado del hecho— o el de pornografía infantil es cometido por quien se valiese de una función pública.
 El artículo 201 Bis 2 señala que las penas se aumentarán hasta una tercera parte si se comete con un menor de 16 años; y si la víctima es menor de 12 años, las penas aumentarán hasta una mitad de las sanciones.
En Acapulco, desafortunadamente, la pedofilia es un problema que existe desde hace años y, actualmente, ha sido fomentado por varios extranjeros. Uno de los casos de pedofilia más conocidos en este municipio es el del ciudadano estadunidense Robert Decker, quien  después de haber tenido problemas con la justicia de su país estableció su residencia en Acapulco en 1998. Para evadir a la policía de EU  decidió cambiar su nombre y hacerse llamar Roberto Campos López.
 En 1999, Decker se encontró en Acapulco a un viejo conocido, el también estadunidense, Joseph Timothy Julián; cuatro años antes ambos habían estado en una cárcel de EU, los dos acusados de abuso sexual contra menores.
 En ese momento, Timothy Julián manejaba una red de prostitución infantil en Estados Unidos e invitó a Decker a formar parte su organización. Le dijo que estaba interesado en abrir un centro de explotación sexual infantil en Acapulco y le ofreció pagarle un buen salario a cambio de su ayuda. El resultado fue La Esperanza, una supuesta casa de asistencia en donde se abusaba sexualmente de los menores.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Hablemos de abuso sexual infantil.

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El abuso sexual contra los niños/as, sea quien sea que lo cometa, deja en ellos/as, profundas y dolorosas secuelas.


Al interior de la familia nuestros niños y niñas corren enormes peligros y por razones de edad, son vulnerables y dependen de sus abusadores, quienes en su mayoría son hombres. Y aunque se conocen más víctimas niñas que niños, ambos están expuestos/as a ser abusados/as, por su gran vulnerabilidad.

Las secuelas del abuso sexual pueden variar, dependiendo de la edad, características del abuso, edad de su inicio, vínculos con el abusador, la respuesta familiar y estatal, entre otras. Siempre es destructivo, deja secuelas a corto y largo plazo, las que intervienen en su sano desarrollo cognitivo, emocional y conductual.

Muchos de estos/as niños y niñas que fueron abusados/as sexualmente y cuyo desarrollo armónico fue impactado en todas las áreas, incluyendo la sexual, pueden repetir en forma reactiva el abuso sufrido y abusan sexualmente a otros/as niños/as. Así, hemos aprendido que los perpetradores del abuso sexual no son solo adultos o sólo hombres, sino también adolescentes, niños y niñas, que han perpetrado actos sexualmente abusivos contra otros/as niños/as.

Los/as niños/as reaccionan, procesan e integran su victimización según una gran cantidad de variables. Sus reacciones pueden ser obvias o estar ocultas, pero siempre se presentan. Algunas son transitorias y otras permanentes, y que sin intervención suelen durar toda la vida.

También nos fuimos encontrando con una realidad que históricamente habíamos negado y que no resulta menos preocupante: esta es la que niños y niñas que fueron abusados/as sexualmente pueden reproducir estos contactos abusivos en forma reactiva, cabe señalar, se convierten en abusadores/as de otros/as niños/as después que han sido víctimas por parte de otros/as niños/as, adolescentes o adultos/as. El abuso sexual reactivo se refiere a conductas sexuales abusivas hacia otros/as niños/as que han sido previamente abusados/as sexualmente.

La confirmación de que niños/as cometen conductas abusivas sexualmente contra otros/as menores no es por supuesto un asunto fácil de comprender y mucho menos de tratar. Aceptar que niños y niñas también abusan, ha creado una situación compleja.

Se entenderá que el comportamiento sexual inadecuado en niños/as es aquel que está dirigido hacia otros/as niños/as, ya sean hermanos/as u otros/as niños/as que compartan una residencia, compañeros/as de escuela o algún grupo, u otros/as niños/as en situaciones que no son recíprocas o exploratorias y que implican una diferencia de edad y/o poder (Batres 2003, Ballester Pierre ,1995).

Johnson en 1988, condujo una investigación con niños que abusan y encontró que el 49% fueron abusados previamente. Esto nos dice también que no todos los/as niños/as abusados/as sexualmente repiten la conducta. En cambio el estudio de niñas que abusan, que es menor que la de los niños, reportan que el 100% de las niñas estudiadas habían sido abusadas previamente.

Algunos autores como (Ryan y Lane, l997, Batres 1999) también toman en cuenta el factor poder y consideran que hay abuso, aunque se dé entre niños/as de la misma edad, cuando alguno tiene menos poder y esta situación se utiliza para forzar el abuso. Por ejemplo, el poder puede darlo el tamaño físico, o la pertenencia a una pandilla, la preferencia o credibilidad por parte de algún/a adulto/a, la posesión de mayores recursos económicos, hacer uno o varios eventos para ridiculizar públicamente a la futura víctima y amenazarla con repetirlo, entre muchas otras acciones.

Por esto, debemos continuar trabajando para suspender esta cadena y ya sabemos que entre más pronto intervengamos, mayores males futuros podrán detenerse. Porque hay reportes de que cuando estos/as niños/as llegan a la adolescencia y adultez, tendrán menos posibilidades de rehabilitación.

Es pertinente decir que no todos los/as niños/as abusados/as repiten la conducta sexual abusiva posteriormente. También que no todos los abusadores sexuales masculinos tienen como antecedentes el abuso sexual infantil. Tenemos que tener mucho cuidado de no ver a los abusadores sexuales adultos como víctimas. El abuso sexual perpetrado por adultos es un delito penal.

Es en la escuela en el lugar en donde puede ser más visible el fenómeno cuando la víctima le revela a su maestro/a. En la familia, la tendencia es callar el problema y considerarlo juego de niños/as. Especialmente cuando es un niño quien abusa, se le justifica como parte de su estereotipo masculino de género.

El tratamiento en grupo es el método más eficaz para tratar este tipo de casos aunque su filosofía y metodología también pueden funcionar en la terapia individual. Este tratamiento proporciona una oportunidad para interactuar con niños/as en las mismas circunstancias, y con esto se disminuye el sentimiento de vergüenza y ayuda a romper el secreto; lo que se adjunta a otros beneficios que impulsan a una recuperación positiva para sus participantes.

Si los niños/as que ingresaron al grupo o asistirán a terapia individual, por haber tocado sexualmente a otro niño o niña, han sido también victimizados, este segundo asunto deberá ser tratado después y no en la misma terapia. Esto porque hay otras víctimas, se dificulta el desarrollo de la empatía y la terapeuta puede sentirse muy ambivalente, lo que complica a los niños/as el proceso de asumir la responsabilidad. (Batres, 2003).

Directora*
Tomado de sitio web: http://www.giocondabatres.com
Habemosde.abusosexual@gmail.com

lunes, 22 de agosto de 2016

El clan de las cicatrices


El clan de las cicatrices
Ezequiel D’León Masís   LP 26/07/2016 



Se calcula que 4 de cada 10 nicaragüenses han sufrido abusos sexuales en su infancia. Yo soy uno de ellos. Fui abusado sexualmente en varias ocasiones, antes de alcanzar mis 11 años, por Claudia, trabajadora doméstica que me cuadriplicaba la edad y que además, gozaba de la plena confianza de mis padres y otros excesivos privilegios que ninguna trabajadora doméstica suele tener. Era una especie de ama de llaves altanera y amargadamente “amable”.

La experiencia de abuso en mi caso incluyó sensaciones de placer genital. Siempre minimicé este evento, hasta lo llegué a naturalizar interiormente como “iniciación sexual temprana”. Nunca lo olvidé, ni un solo día. Hoy sé que mi mundo interior se rompió desde entonces.
Padecí a los nueve años mi primera depresión, tuve episodios de culpa intensa que no entendía y una sensación de ser un sucio juguete dañado. Abusar de un niño es alterar todo su sistema afectivo, su auto percepción: el cerebro y el corazón están predispuestos a esa temprana edad a aprender. Injustamente, al violar sus límites corporales y psicológicos, al niño se le enseña que no posee límites en su intimidad. Las secuelas son devastadoras.

El asunto de límites rotos salpicó muchos planos de mi existencia. Mi incapacidad de decir “no, no quiero” a los demás me hacía jugar el papel de ayudador permanente, mi casa y mi cuarto por temporadas era una sala de visitas, trabajaba hasta agotarme en nombre de la justicia social mientras mantenía adicciones, me dejaba llevar por emociones ajenas, viven-cié comúnmente rechazo a la comodidad que aportan los bienes materiales: mi niño herido creía que este “trozo de materia que soy” no merecía nada.

Como adulto sobreviviente creé para mí y para los demás una máscara de prodigalidad y fortaleza ideológica, fue necesaria para seguir vivo. El silencio lo rompí parcialmente a mis 28 años de edad (tengo hoy 33). Hablé por primera vez de mi historia de abuso infantil después de caer en una crisis existencial rodeada por una relación afectiva de codependencia, adicciones, vínculos destructivos, aislamiento auto impuesto y postergación de mis sueños personales más íntimos. Fui diagnosticado con depresión severa mayor en ese primer momento. Literalmente estaba des-realizado y despersonalizado: sentía que ya había muerto, mi cuerpo ardía en fuego vivo, mi cabeza estaba llena de vidrios molidos y voces, las percepciones de mi mente giraban en torno a pánicos incontrolables, cambios de humor bruscos, insomnios prolongados y reacciones conductuales que no tenían que ver nada con el acontecer del entorno. Tuve conciencia de lo que me sucedía, pero estaba en un pozo. Sacaba voluntad de donde no había ganas ni de respirar. Entre desaciertos y aciertos, nunca me di totalmente por vencido. Dos años después de dicha crisis, se confirmó el diagnóstico de bipolaridad.

A partir de ahí, en los últimos cinco años he venido reconstruyéndome como quien une con pega “loca” los tucos de un espejo hiriente para poder encontrar su reflejo. Hasta hace poco he roto el silencio en mi entorno cercano sobre la identidad de la persona que abusó de mí. Cuando lo hice, inmediatamente mi familia y mi compañera de vida actual me creyeron. Que te crean da un alivio enorme. Que no te crean, te destroza. Se hizo un plan con la asistencia de un especialista para alejar a la abusadora de mí, ya que todavía trabajaba campante-mente en casa de mi padre. Es difícil de explicar, pero el pacto de silencio con la agresora era un embrollo psíquico complejo, cargado de contradicciones y nudos sarrosos.

Mi estrategia natural de sobrevivencia

En mi caso, la estrategia de sobre-vivencia que eligió mi alma fue siempre adherirme a ideologías y prácticas extremistas de justicia social: solía trabajar en organizaciones sociales de izquierda militante y estar al servicio de los demás y sus problemas. Terminé quemándome. No veía mis propias necesidades porque no podía ver mis heridas. Todo lo proyectaba exageradamente en temas sociales.

Mi proceso en marcha

Mi proceso de sanación no ha sido lineal en absoluto, ha habido crisis, logros y recaídas. Pero la determinación de continuar ha fraguado mi carácter y ha templado mi espíritu.
Mi camino lo puedo comparar con la línea de un electrocardiograma que, zigzagueante, no deja de avanzar. Esencialmente, puedo resumir que este ha consistido en cinco cosas: 1. Honrar totalmente mi pasado de sobrevivencia porque he sido un león guerrero hasta hoy (fui víctima cuando niño, durante la crisis profunda tuve consciencia de ser sobreviviente y estoy empezando a dejar poco a poco el papel de sobreviviente para ser yo mismo: un ser humano cambiante pleno de presente); 2. Poner en primer lugar mis necesidades (físicas, emocionales, espirituales, económicas, etc.) y esforzarme cada día por satisfacerlas en lo que me sea posible, sanando conscientemente las secuelas del abuso, con límites sanos, paciencia activa; 3. Conocerme interiormente, bajarle el gas al perfeccionismo y aceptar toda emoción o aspecto que descubra en mí, sin juzgarme, sin causarme dolor extra innecesario; 4. Comprometerme de manera radical con el desarrollo de todos mis talentos creativos; y 5. Ser cada vez más selectivo en los vínculos interpersonales, reconociendo que a veces es necesario separarnos y distanciarnos de personas que queremos, pero que no son nutricias.
Seguiré después, en otro artículo, con este tema.

El autor es abogado, artista multidisciplinario y activista de derechos humanos.

Mi proceso de sanación
Ezequiel D’León Masís   LP 20/08/2016 



Si no hubiera contado con el enorme privilegio de tener una red de contención emocional a lo largo de mi crisis depresiva mayor y resto de momentos difíciles, por causa de la violación que sufrí en mi infancia, estuviera probablemente muerto. Agradezco profundamente a mi familia entera que, aunque desintegrada por la historia bélica de mi país, nunca ha perdido su unidad y amor incondicional en los momentos cruciales. Compañeras vinculadas a organizaciones nicaragüenses como Aguas Bravas y yo te creo, me han acompañado. Otras personas maravillosas me han compartido información práctica y sus propios testimonios de sanación de abusos. La contención es una prueba de que la sanación individual es parte de un proceso colectivo mayor.
Tengo la bendición de tener vista y poder leer. Hay textos medulares que han sido amigos íntimos de consulta, yo les llamo mis “bombas atómicas de sanación”, son cinco: El coraje de sanar de Laura Davis y Ellen Bass; Mujeres que corren con los lobos de Clarissa Pinkola Estés, Marcar límites/Respetar límites de AnselmGrün; Despertando el don bipolar  de Eduardo Horacio Grecco y Sentados en el fuego de Arnold Mindell. Los libros no nos sanan, es así, pero son herramientas complementarias para el trabajo interior que vamos haciendo cada día.
La ayuda terapéutica me ha sido fundamental en momentos de crisis. Puedo decir que los terapeutas que conocen el infierno en carne propia y han salido de él son quienes pueden acompañar procesos de manera adecuada. Me ha sido perniciosa la intervención terapéutica de profesionales incompetentes vinculados a supercherías de la Nueva Era: una psicóloga me dijo que fui “abusado por amor”, mientras una consteladora familiar me ubicó en el papel de un asesino ardiendo de culpa ajena sin sacarme del papel nunca y, por último, un psiquiatra afirmó que mi experiencia “no es abuso en sí porque venía de una empleada doméstica supeditada a los posibles antojos sexuales de un varoncito”. Hay que dudar de todo terapeuta, dudar de toda terapia y de toda doctrina. Sea lo que sea que nos llegue a la mano: aquello que nos empuja a canalizar lo que realmente estamos sintiendo, a darle espacio a nuevas emociones y a accionar en el presente es lo único que vale. El resto es basura. Sanar no es una gimnasia, sanar es ser responsables de nuestra propia vida y asumir sus retos cotidianos. Lo ideal es que un especialista en abuso sexual infantil aborde el proceso horizontalmente, de lo contrario el abuso puede repetirse desde el poder de la silla del terapeuta. Lo peor: hacer migas con el terapeuta, inmediatamente lo descalifica como tal.
“El abuso —me decía una vez una escritora sobreviviente de incesto— me partió en dos”. Tengo muy pocas cosas claras en la vida. Una de ellas es que la vida es muy breve y que merezco vivir de forma saludable; la otra es que el perdón que sí me es útil es el auto-perdón, exclusivamente ese.
Las religiones y las prácticas espirituales, casi sin excepción, han vuelto pecaminosa la rabia, el enojo, la ira, la sed de venganza retributiva. A mí me fue de gran ayuda por un tiempo unirme a un grupo cristiano que aplica los doce pasos de Alcohólicos Anónimos, pero al cabo de un tiempo descubrí que no me resultaba sano agregar culpas extras a la culpa infantil que, de origen ya, no me pertenecía, ni mucho menos seguir sofocando la rabia contenida durante tantos años. Así que, agradecido, lo abandoné.
Los indígenas lacandones encarnan el concepto vivo de la “digna rabia”. La rabia, cuando se canaliza cotidianamente, sin padecer culpa, sin hacernos daños ni dañar a otros, es altamente curativa y dignifica el espíritu. El niño herido habita en el adulto sobreviviente y quiere ser defendido. Dentro de uno existe una gigantesca fuente de rabia que, muchas veces, por no encontrar vías para su debida expresión, termina por generar síntomas corporales o trastornos psíquicos graves. La depresión es odio a sí mismo, pero al odio hay que verlo, aceptarlo sin tapujos religiosos y dirigirlo hacia los agresores.
Las grandes crisis nos llegan para invitarnos a hacer cambios contundentes y ajustes de creencias.
Mi sanación interna se ha activado desde la vía de la ocupación laboral, el ejercicio físico, la creatividad expresiva en todas sus formas, el contacto continuo con ambientes naturales, el cuido de la nutrición y sentarme a respirar en silencio (zazen). La sanación es un acto de voluntad tan personal, tan único como posible, real. El entorno en que nos movemos y los hábitos que absorben nuestra atención son determinantes.

Cuando uno ha roto el silencio calcificado sobre un secreto doloroso del pasado, sanar es irreversible y el poder personal aumenta. Obvio: se necesitan personas aliadas que no nos carguen, pero sí que nos animen. El proceso agudiza la consciencia de sí, mi proceso va en marcha junto con la vida misma.
Romper el silencio me brindó la posibilidad de zurcir el mundo roto, prevenir traumas de abuso en el futuro de las familias que me rodean y en la comunidad en la que vivo.
La neurociencia ha comprobado que el proceso de sanación de abusos sexuales en la infancia dura toda la vida, pero quienes afrontan consciente-mente dicho proceso modifican significativamente sus percepciones. Luego de cinco años de trabajo interior, entre subidas y bajones, puedo dar fe que una vez que se ha avanzado con voluntad, sinceridad y pies sobre la tierra, las heridas duelen mucho menos, dejan de supurar pus y, por fin, comienzan a cicatrizar.
Cuando me preguntan a qué “religión” o “ideología política” pertenezco, respondo sonriendo: “Soy devoto de Lo Que Es. Pertenezco al Clan de las Cicatrices”.
 

El autor es abogado, artista multidisciplinario y activista de derechos humanos.