miércoles, 3 de junio de 2009

PERFIL DE UN PEDÓFILO


Muchos pedófilos revindican su comportamiento y el FBI ha detectado el uso de simbología, que hasta se tatúan, para ostentar su atracción por menores. El peligro de internet. Claves para estar alerta

Según UNICEF, cada hora 228 chicos de América latina son abusados sexualmente y la nueva modalidad de los pedófilos para captar a sus víctimas ha llegado de la mano de Internet.

Una encuesta de la asociación civil Chicos.net expone que el 14 por ciento de los chicos de entre 8 y 13 años tuvo alguna “experiencia percibida como desagradable” navegando por internet, que incluye, entre otras: solicitud de imágenes y datos personales, encuentros con personas que no eran quienes decían ser, y hasta propuestas para tener relaciones sexuales.

La pedofilia es la atracción sexual primaria que siente un adulto hacia niños o adolescentes; muchas veces se la confunde con pederastia, que designa específicamente a la práctica sexual entre un adulto y un menor.

Según publica la revista dominical de un diario porteño, para evitar confusiones entre los términos, actualmente los especialistas prefieren hablar de “abuso sexual infantil” y encuadrar así a todas las situaciones de erotismo con niños.

Para ser considerado un pedófilo la persona debe ser mayor de 16 años y tener al menos cinco años más que el menor abusado. Y de acuerdo a la ONG española Acción Contra la Pornografía Infantil, el perfil de los pedófilos es el siguiente:

Por lo general son varones (en un 90 por ciento de los casos); tienen entre 30 y 45 años; desempeñan profesiones más calificadas que los violadores de mujeres adultas; se encuentra integrados en la sociedad y hasta están casados; niegan sus crímenes o los minimizan (66 por ciento), se niegan a recibir tratamiento (58 por ciento); tienen capacidad para controlar su conducta y son reincidentes (en el 90 por ciento); conocen a su víctima o son sus padres o familiares (85 por ciento y 68 por ciento, respectivamente).

Asimismo, un informe del FBI alerta sobre ciertos símbolos gráficos y logos que los abusadores de menores utilizan para identificarse de acuerdo a sus preferencias sexuales. Los mismos aparecen en anillos, colgantes, adhesivos, o incluso en tatuajes.

Se trata de dos figuras en la que el contorno mayor alude al adulto y la menor al chico. Así un triángulo representa a los que gustan de los varones, un corazón al los que prefieren a las niñas; y una mariposa -formada por dos corazones grandes y dos pequeños rosas y celestes- la atracción por ambos sexos.
Publicar un comentario