jueves, 13 de enero de 2011

Que el perdón reine en tu corazón

Tratare de hablar un poco sobre esto que paso hace muchos años y genero un cambio radical en mi vida….Como muchos fui un niño lleno de mucho cuidado por parte de mis padres y de una familia muy unida, con muchos sueños, lleno de imaginación y juegos, un día de Navidad llego un tío muy triste pues su esposa e hijos tuvo que irse a otra ciudad en navidad y mis padres llenos de regalos para ellos me pidieron ayudar a llevarle los regalos a mi tío, yo un niño de ocho años tome lo que pude y acudí a ayudar ese tío que siempre me lleno de regalos, caminamos por el patio una casa antigua y cuando llegamos al Porsche volteo para darme mi beso de despedida y fue en la boca, con lengua y todo, yo no supe….volé, fue fuego, fue algo que no entendí y me dijo mañana vengo por ti, no le digas a tu padre, me volvió a besar y me regrese lleno de risas y con algo que no conocía, al día siguiente conocí lo que faltaba, a partir de ese momento aprendí a respirar cuando el llegaba mi comportamiento fue aun mejor en casa para evitar que el tío se llevara al sobrino favorito, ese tío me iba a presentar a amigos, para que me enseñara mas, con el aprendí a dar satisfacción, a buscar las miradas de triunfo, a ser recompensado por el silencio, un día cuando ya tenia como 13 años y deje de ser el gusto de mi tío lo agarraron por abusar de niños, todos estaba escandalizados y pagaron mucho dinero por sacarlo. A partir de ese momento ese beso me convirtió en alguien diferente, queriendo agradar por cualquier costo y con un sentido de abandono por ser viejo, en mi juventud fui muy guapo, como lo soy ahora de adulto, sin embargo en ese momento no lo entendí, no se por que no termine en trabajo sexual si estaba diseñado a dar satisfacción, sin importar quien fuera o su genero y con un problema increíble de depresión, angustia y culpa. Un día llegue a terapia aprendí sobre ese momento, aprendí a perdonarme y entender que solo era un niño, no preparado, maduro, pero ahora lo era, era alguien maduro que le podía seguir dando poder o generar un cambio positivo, después de la terapia supe sin asco que era la satisfacción, aprendí a ser egoísta y compartido, aprendí que valía la pena y que no quería darle poder a un evento no buscado por mi y aprendí a dejar de estar callado, ese tío Héctor tenia muchos sobrinos, nietos, con quien era tan atento como lo fue conmigo y hable con primas, sus esposos y les platique lo que me había pasado, con esto no lo veo como venganza sino como algo que libero a algunos de ese dolor.

Conozco a amigos que vivieron algo así, hombres y mujeres que a pesar de los años siguen reproduciendo el momento y dejan que sus vidas, sus amores escapen en busca de eterno castigo. Mi miedo era convertirme en alguien que reproduciría el modelo, por eso que el abusado se convierte en abusador, a sido difícil acercarme a mis sobrinos, hermanos, pero la terapia ayudo, ni me gustan, ni me gustaran las y los niños, es foto, en sus sonrisas, en darles un abrazo con cariño aprendí poco a poco a no sentirme culpable por demostrarles mi cariño y ser tierno con ellos, pero aprendí.

Con los jóvenes trabajo arduamente, especialmente en prevención del VIH pues la edad promedio es de los 12 a lo 25 años en donde se encuentra la mayor población impactada.

Es mi primera vez que cuento en un pequeño espacio mi historia de los 8 a los 28 años viví un infierno, pero aprendí, aprendí a perdonar, a perdonar a mis padres por no ver, a mi tío y su familia por el silencio, a mi por permitirlo y disfrutarlo, le di un poder por mas de 20 años, cuanto poder le darás tu, es posible sanar, como padres es posible identificar conductas anormales, como hermanos es posible comunicarnos.

No se queden callados, no se queden calladas, hagan algo mas que terapia ayuden, apoyen organizaciones que luchan, no se queden como espectadores, los pedofilicos están por todos lados, un día hable con uno le pedí me contara la historia y vi. Como brillaban y cambiaban sus ojos, llore mucho, pero aprendí. Lamentablemente es una enfermedad y muchos de ellos fueron abusados sin terapia, así que pónganse las pilas, hablen con un buen profesional, saquen sus miedos, angustian, culpas toda su sed de venganza y conviértanlo en algo positivo.

Alto a la pedofilia, no permitamos que nuestros niños vivan el infierno que muchos como yo vivíamos a levantarnos de la cama con asco, usados y humillados como seres humanos, cuando la sexualidad es algo hermoso, algo para compartir con la persona que amas, con libertad, con dignidad.

Si en algo te sirven estas palabras, ponlas en tu corazón, no te odies, no te culpes, en especial cuando pasa en edad temprana uno no tiene la forma de calcular la situación, no estamos maduros, no fue nuestra culpa, no fue nuestra decisión, aun si lo disfrutaste, no fue tu culpa.

Que el perdón reine en tu corazón


Antonio Nevárez
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