miércoles, 16 de febrero de 2011

EL PESO DE LA CULPA

Una de las mayores secuelas es la culpabilidad, sentirte culpable por haber sido abusada y no decir NO.

¿Por no evitarlo?, ¿por no defenderte?, ¿por callar y someterte a las vejaciones?, ¿creer que eras tú quien quizás provocabas esa situación? ¿Porque a veces se sintió placer? ¿Por parecer que te convertías en encubridora de tu abusador? por a veces recibir regalos o caramelos de tu abusador?, ¿Por no escaparte?.....BASTA YA..NO SOMOS NI FUIMOS CULPABLES.

Éramos tan solo niños(a) s, sometidos psicológicamente en las trampas del abusador...aterrados, sin escapatorias, sin recursos a nuestra corta edad, arrastrados a todo ello, como cuando la corriente de un Río te lleva. Esa culpa que yo sentía, me conllevó a ser más frágil y llevar esa gran bolsa que es la Culpa, y pesa tanto, que no te deja caminar, ni avanzar, ni quererte, tan solo te sientes vacía y muerta por dentro. HAY UN ANTES.ES CUANDO ESTABAMOS MUERTOS.Y UN DESPUÈS...SOBREVIVIENTES.



Cuando estaba muerta me disocié del dolor, ya no tenía dolor físico, tuve que aprender como un automatismo de defensa, para poder vivir situaciones de shock, daño, dolor, miedo. Pues con 5,6,7,8,9,10,años penetraciones de un adulto a la fuerza, por naturaleza ya es escandaloso y brutal...desgarres vaginales e incluso anales .Sangrados, heridas internas, tuve que aprender a curármelas sola, microlina, alcohol. Suena horrible, pero el alcohol no me hacía mas daño del que tenía. Si aprendía disociarme físicamente por el dolor, tuve que aprender a vivir sin sentir...ASI QUE ME MORÌ.DURANTE UNOS AÑOS. Los cuales pues me autodestruía, sin darme cuenta, alcohol, drogas, malas compañías, hurtos, robos, autolesiones. Todo me daba igual, incluso retaba a la muerte, siendo camicace muchas veces, con un coche, ponerme delante, quedarme al borde de anden cerca de la vía cuando pasaba un tren...era como que no sentía nada. NADA....mejor dicho...creo me programé para no sentir.



Hubo un detonante que me hizo parar de nuevo...y poder verme, se murió uno de nuestros amigos por las drogas.



Cuando vi eso...por primera vez me hablé y pregunté. ¿quiero este final también? sorprendida vi que no lo deseaba, e incluso tenía ganas de hacer cosas ,entonces fue cuando empecé a renacer de nuevo poco a poco, retomé los estudios, una cosa otra, bueno casi nada me iba bien o me cansaba aunque me lo sacara, con todo esto es cuando se puso el velo para no acordarme o tener muy presente los abusos, pero siempre me acompañaba una nostalgia, tristeza vacío,,, claro que jamás le eché la culpa a lo que era, me decía es que soy rara. Tenía a veces flashes de recuerdos, era como un puzle y me faltaban piezas, no sabes cómo ni cuándo ni porqué, un día lo recuerdas casi todo. el puzle se arma solo...DIOSSS QUE VERTIGOOO.QUE CULPA..QUE ASCO...NO ME SOPORTABA...



Tan solo se lo pude contar a una hermana, con mucha vergüenza y lentamente, en su día se lo dije a mi madre pero no me creyó. Ella mi hermana me hizo entender que yo no tenía culpa de nada, a todo esto leí mucho sobre el tema, ya no salía tanto...y por supuesto uno de mis abusadores convivía conmigo. Pero ya no abusaba pues ya me vino la regla, pero jamás le dije nada ni le echaba la culpa a él, yo llevaba la bolsa y peso por él sin darme cuenta.







PASÒ TIEMPO Y COSAS BONITAS COMO QUE CONOCÌ A MI MARIDO....EMPECÈ A VOLORARME POCO A POCO, CON EL APOYO DE MI MARIDO, PODIA VER QUE VALIA PARA MUCHAS COSAS, SENTIA AMOR Y ERA CORRESPONDIDA, EL AMOR CURA MUCHO, SOBRE TODO CUANDO NO TE HAS DEJADO QUERER,Y CUANDO SURJE Y TE DAS PERMISO ES HERMOSO.



Y AHÌ EMPIEZA TU PERDON...A TI MISMA,PERDONARTE..YO ME PERDONÈ YA NO ME SENTIA TAN CULPABLE.ERA LIBERADOR, PERO MAS LIBERADOR FUÈ DARME CUENTA EN TERAPIAS QUE IBA Y ESTUDIABA, QUE NO TUVE LA CULPA Y QUE NO ME DEBÌA UN PERDÒN...Y QUE ERA HORA DE DAR EL PESO A QUIENES LES CORRESPONDÌA, LOS ABUSADORES--ELLOS SON LOS UNICOS CULPABLES Y LLEGAR A ESTA CONCLUSIÒN ES COMO PODER LEVITAR Y PODER CAMINAR TAN LIGERA...AHÌ ES CUANDO EMPIEZA EL SER SOBREVIVIENTE, CUANDO COLOCAS CADA COSA EN SU CAJÒN.

LULU OSORIO.
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