jueves, 11 de julio de 2013

La disociación en el abuso sexual

En este artículo quiero compartir con ustedes un término difícil de comprender para las mismas  personas que han sobrevivido a las situaciones de abuso sexual y también para aquellas que viven con ellas, para las y los funcionarios (as) que trabajan en las instituciones que tienen que ver con la ruta de acceso a la justicia y las personas que atendemos estas situaciones.

Según el diccionario de la lengua española de la Real Academia: Del latín. Dissociatĭo, -ōnis. Acción y efecto de disociar. Separación de los componentes de una sustancia mediante alguna acción física o química. Ha sido utilizado originalmente cuando se trata de la de los elementos químicos. Sin embargo ha sido adaptado a la psicología como una forma de explicar lo que le pasa a una persona cuando ha sufrido eventos sumamente traumáticos en su vida, como el abuso sexual.

El término disociación fue descrito por primera vez en este ámbito por Pierre Janet y ha llegado a convertirse en un recurso invaluable para comprender los efectos de los eventos traumáticos en la mente y cómo se desarrollan los síntomas disociativos que cumplen funciones defensivas importantes. Cuando una persona sufre un daño severo, como el abuso sexual, la experiencia es rota y desconectada o puesta fuera de la realidad para que sea tolerante.

Para que este mecanismo de sobreviviencia sea instaurado, la persona tiene que haber experimentado sensaciones extremas en su vida, en su cuerpo, en la ruptura de su seguridad y su confianza, estas últimas, necesarias para toda persona. Lo peor que uno puede imaginarse para otros, les sucedió, la sensación de muerte permanente fue una constante en sus vidas, tuvieron que aprender a sobrevivir, es más fácil sobrellevar tal dolor dejando de sentir, creyendo que no pasó, sintiendo que le pasó a otra persona, no recordando.

Normalmente, la persona que no ha vivido abuso sexual envía a su memoria los sucesos que ocurren a lo largo de la vida, sin embargo, en las víctimas y sobrevivientes de abuso sexual la experiencia de abuso nunca llega a adquirir la calidad de pasado y continúa permaneciendo presente en su vida, se percibe como si este acabara de ocurrir, no se logra modificar el recuerdo y siguen teniéndolo presente con la misma vivencia y sensación.

El grado de disociación que las niñas víctimas o las sobrevivientes experimentan varía desde “que se duerman partes del cuerpo” sin que tenga que ver con una mala postura, abandonar el cuerpo y observarlo desde fuera, hasta irse completamente. El grado de disociación es usualmente proporcional al nivel de peligro o daño potencial.

Lo grave entonces radica en que este mecanismo de defensa les implica a las personas víctimas o sobrevivientes alteraciones o perturbaciones de la conciencia que está acompañado por dos características: a) una pérdida de la sensación de la identidad propia y b) un trastorno de la memoria de la persona que puede manifestarse como una amnesia (u olvido).


En ocasiones los recuerdos traumáticos vividos se pueden “perder” de manera total o parcial en la memoria, o ciertos pedazos se pueden conservar, aunque completamente separados de sus emociones, pero estos elementos pueden ser recuperados como imágenes visuales, recuerdos corporales, sensaciones extrañas y/o como sentimientos o pensamientos que las invaden y se presentan una y otra vez de manera repetida y en momentos en los que no se tiene ninguna explicación. Suelen aparecer cuando el recuerdo es activado por algún estímulo externo, un olor, un lugar, una canción, una posición en la relación sexual, una palabra, un sueño, una escena que pasa por la mente (conocida como flash back), etc.


Por todo esto, en la medida en la que la niña o sobreviviente no logra integrar las sensaciones con los hechos, no es capaz de entender lo que le está pasando, solo sabe que algo le pasa, se siente extraña, pero no puede explicarlo y como no puede hacerlo es vista, tratada y llamada “rara” o “loca” por sus familiares, amigos, compañeros de trabajo, pareja, hijos, maestros (as), psicólogos (as) que no tienen experiencia en el tema, etc.
Reconectar a la persona se convierte en una de las tareas fundamentales de los procesos de recuperación, reconectarla significa en principio ponerle nombre a lo que le sucedió y a lo que siente, asignar responsabilidades en los abusadores sexuales, aceptar y respetar sus sentimientos; para luego poder reelaborar la experiencia con otros ojos, con ojos de respeto para que sea capaz de encontrarse en una relación sana con ella misma y con los demás, recuperar sus vínculos, volver a creer que sentirse bien es posible, recuperar su seguridad y confianza arrebatadas, recuperar el poder en su vida, tomar decisiones, construir proyectos para su vida.

 Quiénes asumimos el reto? Qué colegas queremos entrarle a este tema, quiénes nos hacemos la pregunta y reflexionamos sobre las implicaciones. Las invito a hacerlo.

Creado por: Karla Olivares Pérez



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