martes, 26 de julio de 2011

Vannesa

Te dije que no anduvieras de cabrona, pero ah como eres terca y además haces tu pinche escandalito, ya deja de hacer dramas y vente para la casa.


 
Esas son las palabras de Rosa, mamá de Vannesa cuando le pide que regrese por que la gente la ve feo en la calle.


Vannessa no quiere regresar a su casa, ya no quiere tener miedo, no quiere sentir el aliento de su padrastro tomandola por sorpresa en las madrugadas ó cuando su mamá no esta en casa, Vannesa ya no quiere que le digan mentirosa, no quiere que sus tias le digan que es una cualquiera, ya no quiere que Santos se burle de ella.


Ella es una sobreviviente, conoce demasiado bien para sus el miedo, el sentirse sucia, el creer que es culpable por andar en por la casa “sin pudor”, “provocando” a, las noches de insomnio sintiéndose enferma y asustada y también conoce de humillaciones, sabe de sentirse sola, que todo su mundo le de la espalda.

Su mamá tomo una decisión y fue a favor de su violador, su pareja sentimental, jura que el no fue, aunque tampoco se explica por que la abandono.


Vannesa vive en una casa hogar donde le tendieron la mano, pero Vannesa tiene una gran responsabilidad, tiene un hijo producto de la violación de su padrastro, un bebe de meses que dio a luz en baño de su antigua casa, Vannesa ya vive sola, ya es madre y solo tiene quince años.


La historia de Vanessa

lunes, 25 de julio de 2011

LA VERGUENZA DEL RECUERDO...

Cuando los recuerdos evocan en la mente, cuando se hacen presentes en el corazón es verlos
con dolor,el sentimiento es el mismo,pero quieres que no sean los tuyos,que sea un mal sueño...

Es inevitable su presencia porque cuanto más huyes de ellos más latentes están y te abordan quieras o no quieras...

Lo peor es lo que se siente,la vergüenza...

Es lo que impide narrarlos o pararte ante ellos, ni siquiera a ti misma porque se siente humillación como en aquel entonces...

Se siente intimidación,soledad y miedo y sólo se desea correr y no saber nada,como si por arte de magia desaparecieran solos,igual que llegaron para negar la evidencia de que sucedió...

Parece que el mundo se desmoronase ante ti y que tu fuerza y seguridad desaparecieran y ves tu derrota como persona,el malestar aumenta y con ello más vergüenza por reconocer que eres humana y que también puedes caer...

Preguntas y más preguntas te abordan sabiendo que no tienen respuesta y sólo se deja llevar por el dolor e impotencia de no saber que ocurre ni que hacer,te invade el miedo como en aquel entonces en el que te anularon como ser humano,te humillaron,burlaron y dejaron en el silencio...

Lo que más corroe es pensar como es posible que pueda ocurrir cosas así con seres indefensos,como es posible que te ocurriera a ti cuando amabas y confiabas y cuando arrancaron precisamente eso en ti,amor y confianza y te negaste a sentir jamás, para defenderte de algún modo y poder seguir a delante,cuando tu mente evoca lo que siempre has negado,cuando duele recordar que en cada golpe moldearon a su antojo,en cada vejación y burla avergonzaron ,hasta que se dejó simplemente de sentir para aislarse en un mundo que solo vivías tu...

A pesar de entender y verlo de otro modo,que los golpes no llegan,que los gritos no se escuchan,que el abandono no está ni el desprecio o afrenta la soledad es la misma,los sentires son los mismos...

Un comienzo se labra, se reconoce que hay que empezar por aceptar lo sucedido y que se necesita ayuda para reedificar la propia vida porque no somos super héroes que podemos con todo,en la calidad humana está, sufrimientos junto a las alegrías,avances junto a derrotas , es parte de ser humanos.

Todo empieza,es el camino pasando de ser una víctima a ser sobreviviente...

Texenery.

domingo, 24 de julio de 2011

HOY.


hoy queria decirte tantas cosas. Queria pedirte una bolsa de celofan escarchado de diamantina tornasol, para guardar el momento... Para conservarlo como recuerdo. Hoy talvez mi corazón deje de latir, y si eso sucediera. Hoy me moriría con una sonrisa en la cara. Podría atreverme a decir incluso que un poco "feliz". Hoy sigo sintiendo miedo, por un pasado que ya ocurrió, hoy el temor va dando pasos atras de mi. Pero hoy también sé que mis pasos se pueden apresurar, para no dejarmé alcanzar. NI UNA SOLA VEZ MAS!! Hoy quiero superar la desilusión y pensar que nada puede ser ni es "perfecto". Pensar que todo es de cristal fino y que deberá ser tratado con cuidado. Si lo maltratas; si no le prodigas los cuidados debidos, corre el riesgo de quebrarse. Sostenlo en tus manos, cuidalo...(eso es lo que ahora hago conmigo) si me suelto a mi misma me rompo, de nuevo me despedazo! Y tal vez ya no pueda "repararme" "reconstruirme" Por eso he de tener muucho cuidado!


Hoy quiero llamar a los recuerdos... convocarlos a todos!!! Que lleguen puntuales, los acumulados y los que talvez aun desconozco. convocarlos y hacer un "pacto con ellos". Hoy veré a la tristeza cerca, muy de cerca, estará respirandome a diario a la cara, intentará clavarme sus garras en el alma cuando todos duerman y sea de madrugada! Pero le veré a los ojos y le diré que ya fue mucho!! Qué ha llegado el tiempo de "huirle" de sacarle la vuelta!! a los ojos y de frente!! Hoy después de empapar mi rostro apretaré fuertemente los ojos y al abrirlos todo estará LIMPIO! El dolor del pasado, no me asesinó! el pasado ya pasó! Hubo basura, suciedad y destrucción pero la lluvia lo lavó. Veranos han pasado; el tiempo a su ritmo a caminado para traerme a este lugar desatando con recuerdos dolorosos, desatando también mis piernas y mis brazos. HOY SOLO ES HOY! Ayer ya pasó, hoy existó/respiro! Hoy reconozco que el sol duele en los ojos después de tanta oscuridad. Solo por este día le concedere a mi cuerpo sentir y más que eso: VIVIR! Porque sólo HOY!! LUCHARE un poco más un poco "mejor"!PORQUE HOY ES AHORA!!! Hoy es hoy!!!!! (no ayer, ni lo de hace años... no lo que vendrá el próximo mes)
ALMA

Abuso Sexual Infantil un enfoque jurídico-pericia


En nuestro derecho positivo existen numerosas normas que amparan la integridad psico-física de nuestros niños, concepto este, que incluye un normal desarrollo sexual. La ley presume que un menor de doce años, tiene un grado de inmadurez impeditivo de una auténtica conformidad, por ende, carece de discernimiento y por lo tanto no está en condiciones de comprender la significación del acto y de oponer resietencia al mismo (Rev. "La Ley" 23/08/59 No. 2322 S)
Estas situaciones que se les imponen, comprometen la moralidad y el normal desarrollo de los mismos. 
Esta violencia moral es comprensiva de conductas comitivas como constreñir a realizar actos degradantes e injurias de todo tipo. 
El artículo 121 del anterior Código del Niño se refería a la incitación a la ejecución por parte del niño, de actos perjudiciales a su salud física o moral. 
No podemos dejar de considerar que el abuso sexual en sus distintas modalidades, lesionan particularmente el derecho a la dignidad personal (Art. 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos) 
Los Jueces han fundado la sanción de tal comportamiento en razones que atienden al Interés Superior del Niño y la sociedad. Se ha dicho y se sostiene que este tipo de conductas dirigidas a satisfacer la propia lujuria, provoca en el niño, alteraciones psíquicas que lo llevan a una precocidad insana y atenta contra elementales principios éticos.
El niño es utilizado como objeto que se ve forzado a conductas sexuales incompatibles con su etapa formativa. Esta precocidad mencionada, denota comportamientos que pueden provocar efectos perniciosos, se ha comprobado la frecuencia de depresiones, desórdenes de carácter, neurosis traumáticas, conductas agresivas o autodestructivas, conflictos relacionados con su identidad sexual, sexualidad compulsiva, fobia a las relaciones sexuales y todo tipo de comportamientos antisociales. Por consiguiente estamos ante el supuesto de una violencia presunta, originada en la ausencia de condiciones para una expresión de voluntad válida.
La Doctrina entiende que en la esfera sexual, podemos hablar de acción corruptora como generadora de una alteración anti natural de las condiciones en que se realiza el acto sexual, ya sea por involucrarse a la víctima el hábito de prácticas puramente depravadas o por actuarse prematuramente sobre la sexualidad aún no desarrollada. La acción corruptora, deja huellas psíquicas de-formantes o perversas, es decir turba la salud sexual para dejar profundas secuelas en la psiquis de la víctima (Soler, S. Ob. cit, T III pág. 363)
Queda claro que frente a estas situaciones estamos ante supuestos donde el ofensor explota la inexperiencia y la sumisión de su menor víctima. No debemos desatender que el niño, niña no es una víctima común, por una parte se sienten responsables de los hechos acaecidos por la otra, el temor al ofensor que les impide hacer públicos los abusos que sufren.
Abocándonos a la Convención sobre los Derechos del Niño, debemos tener presente, que su texto fue aceptado por los delegados de la mayor parte del mundo y representa un amplio acuerdo sobre los cuales deben ser los deberes de la familia así como de la sociedad toda hacia los derechos del niño. El artículo 16 de la mencionada Convención, reconoce el derecho de todo niño a no ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra y reputación. El artículo 19 del mismo cuerpo, impone a los Estados la adopción de medidas para proteger al niño de toda forma de abuso físico, mental descuido, trato negligente, malos tratos o explotaciones incluido el abuso sexual. 
Estos actos degradantes se presumen como conductas que atentan directamente sobre el Interés Superior del Niño. Esta presunción "juris tantum" no admite otra connotación.
Para la Declaración sobre Maltrato y Abandono del Niño, aprobada en sesión del 19 de octubre de 1984 por la Asociación Médica Mundial de Singapur, el abuso sexual representa una de las formas concebidas como maltrato para el niño, además del abuso emocional y físico entre otros. 
En mérito a los expuesto, es innegable las secuelas que pueden dar lugar estas conductas delictivas, secuelas que pueden dar origen a una serie de desajustes que se deberán soportar en un futuro. 



Almansor Daniel Fabriau Durán

Mitos y Realidades

http://pandorasboxasi.blogspot.com/



MITOSREALIDADES
Los abusos sexuales infantiles son infrecuentes.Un 20% de las personas sufre abusos sexuales en su infancia.
Hoy en día hay más abusos que antes.Ahora se destapan más casos, pero siempre han sido frecuentes.
Si ocurriesen en nuestro entorno lo detectaríamos.No son fáciles de detectar. Pueden pasar totalmente desapercibidos.
El incesto ocurre en familias desestructuradas o de bajo nivel socio-cultural.El incesto ocurre en todo tipo de familias, sin importar su condición económica, social, cultural.
El abuso sexual infantil implica violencia física.El agresor se vale de la confianza y manipula a la víctima (un menor) con engaños y amenazas.
Los abusos los comenten exclusivamente hombres.Aunque la mayoría de las veces son hombres, los cometidos por mujeres casi nunca salen a la luz.
El agresor es un perturbado mental, un enfermo psiquiátrico o con un desajuste psicológico.No todos los agresores son pederastas, sus actos pueden responder a una necesidad de sentirse poderosos. Puede ser cualquier persona.
Los familiares no implicados denunciarán el abuso cuando lo detecten.En muchas ocasiones la madre u otro familiar conoce el abuso, pero no lo denuncia.
Los menores son culpables de lo que ocurre por no denunciarlo.Los menores no tienen capacidad para evitarlos. Son niños coaccionados por los adultos que deben protegerlos.
Los niños apenas sufren abusos, casi siempre son niñas.No hay tanta desproporción entre el número de niñas y niños que sufren abusos, pero a estos últimos les cuesta más denunciarlo.
Cuando la relación en 'consentida' no es perjudicial, si no sólo es grave si hay penetración.Hay muchos tipos de abusos donde no hay penetración. La gravedad depende de la intensidad, duración, grado de parentesco.
La mayoría de los abusos los cometen personas desconocidas.Un alto porcentaje de abusos se producen dentro de la familia o por algún conocido. Casi nunca son extraños.
El abuso sexual es algo inevitable.En muchos casos se puede prevenir, falta concienciación social.

sábado, 23 de julio de 2011

detectar y prevenir


Un niño deprimido, aislado, o al contrario con conductas agresivas, son solo algunos de los signos de que podría estar sufriendo algún tipo de maltrato o abuso. Te decimos cómo se pueden  .

 
La pesadilla de todo padre es que su hijo/a sea víctima de agresión física o sexual. Tristemente, la mayoría de las víctimas que han sufrido estos vejámenes han sido hechos por parientes cercanos o de personas responsables de su cuidado.
Es muy duro para un padre y sobre todo la madre aceptar este hecho, a tal punto que inconscientemente rechazan cualquier insinuación o sospecha sobre este tema, entrando en un estado de negación e incluso de complicidad cuando el menor denuncia el abuso.
“¿Cómo podemos identificar los signos de abuso?, pues los padres ante todo deben ser amigos de sus hijos, estar atentos y ser muy observadores para que ellos sientan plena confianza en nosotros y podernos contar algunas situaciones”, sugiere la sicopedagoga Claudia Tovar de Soler.
“Cuando nosotros conocemos a nuestros hijos percibimos si son callados, si son activos y cuando comienzan a comportarse de manera distinta son las primeras señales de abuso”.
Cabe mencionar que el abuso tiene varias clasificaciones: abuso emocional, sexual, físico, por ejemplo, este último es notable por los golpes, hematomas, fracturas o problemas para caminar, que manifieste el menor. Así como las quemaduras de cigarrillo o mordidas.
“Entre las señales de abuso sexual tenemos el apartarse del grupo, huir al trato con adultos; cuando el niño juega o hace comentarios con lenguaje inapropiado para su edad; que exprese mucho ardor o dolor en sus genitales, que quiera llegar muy temprano a la escuela y retirarse de último, así como temor al contacto físico, este tipo de abuso es el más difícil de detectar también”.
El abuso emocional es cuando a ellos se les insulta en casa o donde pasan, cuando los critican, se burlan o están bajo amenazas. Este tipo de maltrato psicológico se nota porque los niños ,muestran inseguridad o necesidad por sobresalir y excesiva demanda de atención, por eso tenemos que analizar con quien dejamos al cuidado de nuestros hijos, comenta nuestra experta. El maltrato físico tiende a ocurrir en momentos de gran estrés cuando alguien estalla en ira contra el niño. Muchos de los que cometen maltrato físico también han sido maltratados en su infancia y no ven que el maltrato no es la forma de disciplinar.
Abuso emocional
Bajo la forma de insultos, críticas, burlas, amenazas, desprecio, descalificación, abandono y encierro. Es el tipo de abuso más difícil de identificar y probar. Pueden provocar graves daños psicológicos en un niño. Si escucha cotidianamente “sos un inútil”, es probable que llegue a creerlo y actúe en consecuencia.
Debes saber:
Los padres pueden abusar emocionalmente de sus hijos sin saber que le están produciendo sufrimiento. Por ejemplo, es frecuente ver padres que, con buenas intenciones, presionan a sus hijos para sobresalir en distintos ámbitos (deportes, escuela, vida social), hasta el punto de ocasionarles un sufrimiento emocional crónico.
El abuso sexual
Extrafamiliar es cometido por un adulto que el niño conoce, como un vecino, un profesor, un profesional, etc. Una forma particular de abuso sexual es el incesto. Hay un alto porcentaje de incesto padre-hija, que en general ocurre alrededor de la pubertad, pudiendo continuar durante largos años sin revelarse.
Debes saber:
* Si él o ella se anima a contar sobre el abuso, es preciso creerles, ya que los niños no inventan este tipo de historias acerca de su propio abuso sexual. La edad promedio de abuso infantil es alrededor de los once años, aunque es frecuente que niños de menos de tres años sean abusados.
Síntomas de maltrato físico
» Marcas de contusiones o hematomas con forma de manos, dedos u objetos (como un cinturón) .
» Hematomas en áreas donde las actividades normales de la infancia no provocan lesiones.

» Marcas de quemaduras que se observan cuando un niño ha sido sumergido en agua caliente como castigo o quemaduras en forma de un espiral de estufa o plancha.

» Quemaduras hechas con cigarrillo en áreas expuestas o los genitales.
» Ojos morados en un bebé u otra lesión similar inexplicable en un niño.
» Marcas alrededor del cuello que indiquen intento de estrangulación o evidencia de lesión abdominal inexplicable.
SUSANA BALAO

viernes, 22 de julio de 2011

ACTIVIDAD: IMAGINANDO LO QUE NO SÉ


Algunas veces puedes obtener información si tomas una perspectiva un tanto más indirecta. Vuelve a leer las instrucciones sobre hacer un collage. Haz un collage de “cosas que no sabes aún”. Mientras empiezas a revisar algunas revistas pregúntate a ti misma(o), “¿Qué no puedo recordar? ¿De qué no puedo hablar?”. Sin pensar o sin cuestionar tus decisiones, recorta palabras, frases, o imágenes. No trates de dilucidar por qué has seleccionado ciertas cosas. No te preocupes por saber qué significa. No cuestiones si tus decisiones tienen sentido. Suspende tu juicio. Deja a tu inconsciente hacer las elecciones. Mantente cuestionándote a ti misma(o) “¿Qué no puedo recordar? ¿De qué no puedo hablar?” Sigue recortando cosas hasta que sientas que has terminado. Luego acomoda las cosas que recortaste sobre un pliego de papel grande. Pégalas cómo creas que van bien. Luego responde las preguntas siguientes:
• ¿Cómo me sentí al hacer este collage?
• ¿Fui capaz de dejarme llevar mientras recortaba las revistas? ¿Hubo cosas que hubiera querido recortar pero no lo hice? ¿Qué eran?
• ¿Qué sentimientos quedaron expresados en mi collage? ¿Cómo me siento cuando lo veo?
• ¿Mi obra tiene sentido? ¿Qué relaciones logro ver? ¿Qué no entiendo?
• ¿Está terminado? ¿Qué le falta?
• ¿Qué cambiaría, dejaría o agregaría? 
• ¿Qué puedo aprender de mi collage?

¿QUÉ TE SUCEDIÓ?
Este ejercicio poderoso fue desarrollado por Ellen Bass en los talleres Yo Nunca le Dije a Nadie. Lo incluimos en El Coraje de Sanar y ha tenido una retroalimentación tan positiva que decidí [Laura Davis] incluirlo aquí. Si tú ya has hecho este ejercicio, considera hacerlo otra vez. A menudo nuevos sentimientos y recuerdos surgen cada vez que lo haces.
Muchos sobrevivientes han encontrado que es muy difícil decir a las personas que fueron abusados sexualmente. Cuando ellos lo dicen, es a menudo en términos muy generalizados: “Yo fui abusado por mi hermano”. “Fui violada a los diez años”. Rara vez tú compartes los detalles, parcialmente porque quieres mantener la audiencia. No te quieres imponer. 
Pero la declaración concisa “Mi padrastro abusó de mí” no es la forma cómo tú vives con el abuso, ni la forma cómo tú lidias con los recuerdos. Eso no es un indicativo de los sentimientos espeluznantes que tienes cuando algo detona tus recuerdos. Lo que recuerdas es la forma cómo la luz caía sobre la escalera, la pijama que estabas usando, el olor del licor en su aliento, la sensación de la grava entre tus omóplatos cuando fuiste derribada, la risita aterradora, el sonido de la televisión en el piso de abajo. Cuando escribas, incluye todos los detalles sensoriales como puedas. 
Si tu abuso abarca mucho tiempo y muchos agresores para escribir todo en media hora, sólo escribe lo que puedas. No te preocupes acerca de con cuál experiencia empezar. Comienza lo que se siente más accesible o con lo que sientes que más necesitas lidiar. Este es un ejercicio que puedes hacer una y otra vez.
Si no recuerdas lo que te pasó, escribe acerca de lo que sí recuerdas. O escribe acerca de ll que puedas recordar que se acerca más al abuso sexual –la primera vez que sentiste vergüenza o te sentiste humillada(o), por ejemplo. Recrea el contexto en el cual el abuso ocurrió, incluso si no recuerdas los detalles específicos del abuso en sí. Describe donde vivías cuando eras niño(a). ¿Qué pasaba en tu familia, en tu vecindario, en tu vida? Empieza con lo que tengas. Cuando utilizas lo que tienes plenamente, generalmente obtienes más.
Si llegas a cosas que sientes muy difíciles de decir, muy dolorosas o humillantes, trata de escribirlas de todas formas. No tienes que compartirlas con nadie si no quieres, pero a fin de sanar debes ser honesta(o) contigo misma(o). Si hay algo que sientas absolutamente que no puedes escribir, entonces al menos escribe que hay algo que no puedes o no escribirás. De esa forma dejas la marca para ti, reconoces que hay un lugar difícil. 
Si te vas por la tangente, no te fuerces a volver abruptamente. A veces lo que puede parecer irrelevante nos lleva a algo más esencial. A pesar de que quieras seguir con el tema, hazlo con las riendas sueltas.
No hay una forma correcta de hacer este ejercicio. Tu escritura puede ser lineal, contar tu historia en orden cronológico. Puede ser un lavado de sentimientos y sensaciones. O pueden ser piezas o pedazos vagos, dispersos. Como todos los ejercicios escritos, trata de no juzgarte o censurarte. No sientas que te debes ajustar a ningún estándar y no compares tu escritura con otros. Ésta es una oportunidad de descubrir y sanar, no de desarrollar o llenar las expectativas de nadie –ni siquiera las tuyas.
Vuelve a leer las reglas para la escritura libre. Luego pon un cronómetro o reloj con alarma para un periodo de 20 minutos y escribe acerca de tu experiencia sobre ser abusada(o) sexualmente en la infancia. 
Cosas para reflexionar:
• ¿Cómo me sentí al escribir acerca de mi experiencia cuando era niña(o)? ¿Qué me ayudará a asimilar lo que acabo de escribir?
• ¿Hay alguien con quien yo podría compartir lo que escribí? (Si no estás lista(o) para leer tus palabras a otra persona, considera leerlas en voz alta para ti).
• ¿Hay algo sobre lo que yo quiera regresar y escribir más en otro momento? Si es así, ¿sobre qué es?
REFLEXIONES: RECORDANDO
Muchos niños bloquean las memorias de haber sido abusados sexualmente. Esas memorias pueden estar reprimidas por años. Para muchos sobrevivientes adultos, una de las más dolorosas, aterradoras partes del proceso de sanar es recordar los sentimientos, sensaciones y experiencias que ellos tuvieron cuando ellos estaban siendo abusados.
Recordar es como ensamblar un rompecabezas; imágenes, recuerdos y memorias sensoriales y corporales que se ensamblan para crear una película del pasado. No todos los sobrevivientes recordarán de la misma manera, pero todos los sobrevivientes se pueden recuperar de los efectos de largo plazo del abuso. Incluso si tus recuerdos son vagos o poco claros, tú todavía puedes sanar.
El proceso de recuperación de recuerdos puede ser abrumador. Es crucial que no revivas los recuerdos en soledad. Necesitas acercarte y hablar con alguien que te escuche, que escuche lo peor y que te crea. Necesitas cuidar de ti y que otros cuiden de ti. Estás comprometida(o) en un trabajo agonizante y esencial. Mereces apoyo.
Aquí hay algunas preguntas que te ayudarán a evaluar tus sentimientos presentes, metas y necesidades en torno al tema de recordar:
• ¿Qué sentimientos tuve mientras trabajaba en este capítulo?
• ¿Qué estoy sintiendo ahora? ¿Qué sensaciones estoy experimentando en mi cuerpo?
• ¿De qué edad me sentí mientras trabajaba en este capítulo? ¿De qué edad me siento ahora?
• ¿Qué resultó difícil para mí en este capítulo? ¿Qué fue confuso? ¿Qué no comprendí?
• ¿Qué aprendí? ¿Qué compromisos he hecho? ¿Qué pasos he dado?
• ¿Qué hice de lo que esté orgullosa(o)?
• ¿Qué queda todavía pendiente para mí? Si lo hubiera ¿qué quisiera volver a trabajar o darle seguimiento?
• ¿Qué necesito para cuidar de mí ahora mismo?
Espera los ejercicios acerca de CREER QUE PASÓ.



Tomado de El Coraje de Sanar, libro de ejercicios, de Laura Davis.

Uno de los mecanismos disponibles más efectivos.


Puedes utilizar la siguiente guía para ayudarte a armar tus memorias. Escribiendo las pistas que ya tienes, ganarás valiosa información y harás nuevas conexiones.

Lee los ejemplos que siguen y luego empieza a completar las piezas de recuerdos que ya tienes, a tu propio ritmo. Hazlo lo más completo que puedas, pero ve lentamente. No esperes completar estas listas en una sola sentada. Reflexionar en sólo una o dos pistas será suficiente. Mientras recuerdas otros incidentes o sentimientos, siempre podrás regresar y agregarlos a lo que ya has escrito.
Responde tantas categorías como te sea posible.
• Piezas de memoria:
Recuerdo saber más de sexo que otros niños. Cuando alguien quería saber algo acerca de “hacerlo”, ellos venían a preguntarme.
Recuerdo estar escondido en el sótano mientras mi tío golpeaba a mi primo con el cinturón.
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• Historia familiar conocida:
Todos en la familia se reían siempre y decían que Jim y yo éramos primos besucones.
Fui llevada al doctor por una infección vaginal cuando tenía 8 años.
Mi abuelo solía inspeccionar todos los bustos de las chicas cuando llegaban a la pubertad.
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• Pistas sensoriales:
Detesto el olor del Chanel No. 5
Cada vez que escucho que alguien abre mi puerta durante la noche, me paralizo.
Cuando veo una ambulancia o escucho una sirena, empiezo a temblar.
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• Recuerdos corporales:
A menudo siento que no estoy en mi cuerpo.
Cuando me despiertan, me siento inmediatamente disgustada.
Cuando tengo un orgasmo, siempre empiezo a llorar.
Cuando hago el amor, no soporto el peso de mi pareja sobre mí.
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• Sentimientos espeluznantes:
Cuando veo un padre con su hijo caminando por la calle, estoy seguro que él abusa del niño. 
Cada vez que leo acerca del incesto, surgen oleadas de náuseas en mí.
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• Lagunas en la memoria:
No recuerdo nada entre los 8 y los 15 años.
No recuerdo haber sido niño.
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Cada vez que agregues nuevos aspectos a esta lista, tómate unos minutos para responder las siguientes preguntas:
¿Hay algunas cosas que yo no consideré recuerdos pero que ahora puedo reconocer como recuerdos? ¿Cuáles fueron?
¿Qué patrones, si los hay, emergieron en las cosas que escribí? 
¿Algún recuerdo me guió a otros? Si fue así, ¿A dónde me llevaron las asociaciones?
Cuando junto las piezas de memoria ¿Éstas me dan una mejor idea acerca de qué fue lo que me pasó? __ Sí __ No __ No estoy segura(o).
Sí es así, ¿Qué es lo que aprendí?
¿Cómo me siento en relación con esta nueva información?
¿Hay alguien con quien pudiera compartir estos recuerdos? Si es así, ¿quién?
Cosas para reflexionar:
• ¿Mis ideas acerca de los recuerdos cambiaron? Si es así, ¿cómo?
• ¿Qué me sorprendió al hacer este ejercicio? ¿Sobre qué me gustaría regresar después?
• ¿Qué necesito hacer para absorber la nueva información que a penas descubrí?



Y SI NO RECUERDAS
Hay muchas razones por las que los sobrevivientes sufren amnesia. La severidad y la duración del abuso, la edad a la que sucedió, las condiciones circundantes al abuso y la forma cómo el abuso fue tratado pueden influenciar tu habilidad de recordar. Dependiendo de esos y otros factores, puedes o no puedes tener recuerdos claros de lo que te sucedió.
Si tú no recuerdas claramente y quieres hacerlo, esto puede ser extremadamente frustrante. Es natural querer hechos innegables. Los sobrevivientes que no recuerdan a menudo sienten celos de aquellos que sí lo hacen. Sin embargo, lo opuesto también puede ser cierto. En un taller, varios sobrevivientes se lamentaban por no tener recuerdos. Finalmente, luego que ellos habían hablado varias veces, otro sobreviviente estalló ira: “¡Deberían agradecer no recordar! Tengo recuerdos todo el tiempo. Mi vida se siente fuera de control. Lo odio. Yo creo que ustedes son los afortunados”.
El resultado final es que no puedes controlar que sí o que no recuerdas. Puedes hacer ejercicios como los que siguen, y ellos te proporcionarán pistas adicionales de información, pero no necesariamente te darán la clase de “prueba” que buscas. Hazlos de todas formas, y mantén en mente el hecho más importante –que tú puedes sanar ya sea que recuerdes o no.
¿A qué le temo?
Un factor que puede influenciar el recordar es la disposición. Su tú no tienes apoyo en tu vida, no estás listo(a) para manejar la información, o ya estás abrumado(a), no recordar puede ser una forma de protegerte a ti mismo(a).
Nuestras defensas realizan una importante función. En lugar de derribarlas, es de sabios respetarlas y aprender a trabajar con ellas. Echando un vistazo a las razones por las que temes recordar, puedes aprender de qué te estás protegiendo a ti mismo(a).
Completa las siguientes oraciones sin pensar acerca de lo que vas a escribir. Escribe la primera cosa que venga a tu mente, aun si no tiene sentido. No te juzgues.
Si yo recuerdo el abuso, yo moriría.
Si yo recuerdo el abuso, mi padre vendría y me atraparía.
Si yo recuerdo el abuso, terminaría en el hospital.
Si yo recuerdo el abuso, me suicidaría.
Si yo recuerdo el abuso, perdería a mi familia.
Si yo recuerdo el abuso, significaría que mi mamá estaba mal.
Si yo recuerdo el abuso, ...
Si yo recuerdo el abuso, …
Si yo recuerdo el abuso, …
Si yo recuerdo el abuso, …
Si yo recuerdo el abuso, …



Cosas para reflexionar:
• ¿De qué me estoy protegiendo a mí misma(o)? ¿A qué le temo?
• ¿Cuáles de mis miedos son realistas?
• ¿Puedo estar en paz con el hecho de que tal vez nunca llegue a recordar con claridad el abuso? ¿Por qué sí o por qué no?




Tomado de El Coraje de Sanar, libro de ejercicios, de Laura Davis. 

RECORDANDO


Uno de los mecanismos disponibles más efectivos para enfrentar el abuso por parte de los niños y niñas es bloquear los recuerdos, olvidar el abuso. Algunos sobrevivientes siempre han recordado lo que les pasó, pero muchos adultos han olvidado completamente la experiencia. Entonces, veinte, treinta o cuarenta años más tarde, algo sucede y ellos repentinamente empiezan a recordar. Un día despiertas y dices, “Fui sexualmente abusada(o)”. Estás viendo imágenes de tu padrastro en tu cuarto en la noche, o tienes sueños vívidos de tu hermano encima de ti. Cuando habías olvidado el abuso por años, es fácil descalificar esos recuerdos –¿De dónde vienen? ¿Qué significan? ¿Cuándo se detendrán?– o incluso, cuestionar tu propia salud mental. Pero bloquear el abuso, y luego recordarlo, es una habilidad de sobrevivencia que tiene sentido.
Cuando eras joven, tú no podías soportar el recordar lo que te estaba pasando. Como un niño o niña de 8 años, tú no hubieras podido sentarte a la mesa con tu padrastro en la mañana con tu cereal si recordaras lo que había pasado la noche anterior. Tú olvidaste a fin de poder vivir con ello.
Una vez reprimidos, los recuerdos pueden resurgir en cualquier momento. Los cambios de la vida –nacimiento de un hijo, menopausia, envejecimiento, divorcio, pérdida de alguna clase– frecuentemente detonan los recuerdos tempranos del abuso sexual. De la misma manera que sucede con la sobriedad. Cuando dejas de tomar o de usar drogas, la primera cosa que surja pueden ser los recuerdos del abuso. Tratamiento médico –una visita al dentista, un examen ginecológico o urológico, cirugía o cualquier otro procedimiento médico intrusivo– pueden desenterrar sentimientos e imágenes enterradas. Las experiencias en la adultez de victimización –un asalto, una violación– a menudo remueven recuerdos de abusos anteriores. Los padres a veces recuerdan su propio abuso cuando su hijo(a) es abusado, o cuando su hijo(a) llega a la edad que ellos tenían cuando ocurrió el abuso. Los sobrevivientes recuerdan mientras hacen el amor, se ejercitan, o reciben un masaje. O cuando ellos ven un programa de televisión, escuchan la historia de un amigo, o leen un libro como éste [El Coraje de Sanar, libro de ejercicios por Laura Davis].
Si tú siempre has recordado el abuso, los recuerdos que recuperes probablemente tienen más que ver con sentimientos que con eventos específicos. Frecuentemente los sobrevivientes pueden enumerar rápidamente los detalles del abuso como objetos en una lista del supermercado, pero están desconectados de la forma como el abuso realmente se sintió. En esos casos, recordar involucra reconectar con esos sentimientos.
Recordar es un proceso continuo de descubrimiento. Involucra ir hacia atrás y escarbar los primeros años de tu vida –juntar las piezas y reinterpretar las cosas que ya sabes, empezando por conectar sentimientos con imágenes que siempre has tenido, experimentando sensaciones corporales desconocidas. Al mismo tiempo que experimentas imágenes retrospectivas (flashbacks) en las cuales revives aspectos del abuso o vuelves a experimentar los sentimientos que tuviste en aquel momento –terror, extremo dolor físico, aislamiento tremendo. Estas experiencias pueden ser devastadoras y aterradoras. Puedes responde con conmoción, horror o incredulidad. Puedes sentir pánico o tener ideas suicidas, aliviada porque finalmente sabes la verdad acerca de tu vida.
Los ejercicios en esta sección fueron diseñados para ayudarte a aprender más acerca de tu infancia. Bien si tienes recuerdos, recuerdos vagos, o sólo sentimientos extraños, este capítulo te ayudará a llegar a un acuerdo con lo que recuerdas y con lo que no recuerdas. Obtendrás información acerca del proceso de recordar, requerirás ampliar tu idea de lo que es un recuerdo y tendrás la oportunidad de reexaminar tu experiencia desde una nueva perspectiva. Y finalmente, serás alentada(o) a desarrollar un sentido de respeto por tu propio proceso interno –qué recuerdas, cómo recuerdas, si y cuando recuerdas. 
Trabajar a través de los ejercicios en este capítulo es como remover nuevos recuerdos y sentimientos. Aunque ellos son una parte natural del proceso de sanar, estos sentimientos y recuerdos pueden ser abrumadores. Antes de que vayas más lejos, toma unos minutos para revisar las listas que hiciste en las secciones de habilidades de sobrevivencia de los ejercicios anteriores. [Si no los has hecho, búscalos en la sección Foro del Grupo de Apoyo Mutuo para Sobrevivientes de Abuso Sexual Infantil en Facebook]. Recuérdate a ti mismo(a) que hay personas a las que puedes llamar, formas de sentirte más seguro(a), opciones si entras en pánico. Tu lista de “Cosas que puedo hacer cuando me siento abrumado(a)” [Revisa los ejercicios anteriores en el Foro] te puede proporcionar una guía paso a paso si empiezas a tener nuevos recuerdos o imágenes retrospectivas (flashbacks).
¿QUÉ ES UN RECUERDO?
Muchos sobrevivientes me llaman [a Laura Davis] para pedirme permiso de venir a talleres porque ellos temen no calificar para asistir. Ellos no tienen recuerdos claros de su abuso, sólo un sentimiento repulsivo o intuición. Suenan campanas cuando ellos leen acerca de abuso o hablan con otros sobrevivientes, pero ellos no tienen imágenes visuales de lo que ocurrió. Ellos se desesperan porque no saben cuándo van a sanar porque ellos no saben exactamente qué pasó.
Siempre que tengo esta clase de llamadas, tranquilizo al sobreviviente. Le digo, “Sí, ven. Muchos adultos no recuerdan qué les pasó” De todas formas ven. Mereces sanar ya sea que tengas recuerdos o no. De hecho, puedes sanar de los efectos del abuso incluso si nunca recuerdas”.
Los sobrevivientes a veces están preocupados por su falta de recuerdos que desearía poder ofrecerles videocintas rotuladas “tu abuso sexual” que pudieran ser puestas en una video casetera y vistas de principio a fin, mostrándoles claramente lo que les pasó. Así ellos tendrían pruebas. No tendrían más dudas. 
Sin embargo, hay mucho más que los recuerdos de instantáneas nítidas, imágenes de cine, o diapositivas Kodak de los incidentes: tu padrastro sujetando un cinturón, tu hermano bajando tus pantalones, el pene del sacerdote. Los recuerdos visuales son sólo una forma de memoria. Tú podrías no tener ningún recuerdo visual de tu abuso porque quizá nunca viste nada. Tu cara fue empujada contra la tapicería. El abuso ocurrió en la obscuridad, así que no había nada que ver. Tenías tanto miedo que cerraste los ojos. No hay imágenes que recordar.
En nuestra cultura orientada a la visión, es difícil validar otras formas de memoria, pero el hecho es que es que almacenamos recuerdos con todos nuestros sentidos. Olores, sonidos, sabores y texturas, todos pueden evocar recuerdos poderosos. De igual manera puede hacerlo el contacto físico. Los recuerdos son almacenados en nuestro cuerpo, y a menudo, cuando somos tocados de un modo particular, los recuerdos surgen de nuevo. 
El proceso de recordar es como armar un rompecabezas. Cuando expandes tu concepto de memoria, encuentras que tus recuerdos se expanden también: tú eras feliz y alegre en quinto grado, pero para el tiempo en que cursabas sexto grado, estabas deprimido(a) y tenías pensamientos suicidas. Ese es un recuerdo –algo te pasó en aquel verano. Cada vez que tu pareja te toca de una forma particular, tu cuerpo se entumece y tú sientes pánico. Sientes como si estuvieras en el techo, mirando hacia abajo. Te sientes como un niño asustado. Esos son recuerdos. Sientes náuseas terribles cada vez que hueles bourbon en el aliento de alguien. Tienes un ataque de ansiedad cada vez que regresas a casa. Odias cuando tu padre trata de abrazarte. Tienes pesadillas y no puedes dormir con la luz apagada. Checas bajo la cama cada noche para asegurarte que no hay un monstruo o un violador debajo. Cuando recibes un masaje, empiezas a llorar incontrolablemente. 
Todos esos son recuerdos. No son instantáneas. No son películas. No son sostenibles en una corte, pero cuentan. Y cuando empiezas a colocar las piezas juntas, terminas con un substancial cuerpo de evidencia que te ayudará a creer que el abuso realmente ocurrió. Si empiezas con lo que sabes y partes de ahí, frecuentemente encontrarás la validación que buscas.

Tomado de El Coraje de Sanar, libro de ejercicios, de Laura Davis. 


TRADUCCIÓN: CONY DIAZ.

¿Qué es la recuperación?


Empezar no tenemos idea de qué se supone que es sanar pero lo único que pensamos es que nuestra vida es horrible, es caótica, que vivimos en un infierno y no creemos bajo ninguna circunstancia que nuestra vida puede ser diferente, que puede cambiar, que podemos vivir tranquilos, felices, tener una vida estable que merezca la pena ser vivida.

Así que ¿Qué es la recuperación? ¿Qué podemos esperar de un proceso de recuperación? ¿Cómo sabremos que hemos sanado?

Para empezar la recuperación no es algo que ocurre de la noche a la mañana ni es fácil. Es un proceso arduo que implica el deseo y el compromiso constante de sanar. En tanto no sanemos, los efectos del abuso seguirán haciéndonos daño y se seguirán sumando a la larga lista de pendientes a sanar cuando nos decidamos a comenzar el viaje hacia la plenitud.

Mi caso no fue extraordinario. No creía que hubiera otra cosa. Simplemente así era mi vida. La eterna sensación de “hay algo mal en mí” y el constante meterme en situaciones dañinas que cada vez me hacían más difícil la existencia y me llevaban a cuestionarme una y otra vez “¿por qué tiene que ser así?”, “ya no aguanto más”, “no vale la pena vivir”, “quisiera estar muerta”… y en una de tantas crisis generada por una de las tantas discusiones con mi agresor, con quien vivía y convivía diariamente y a quien “le debía respeto”, de pronto mi voz cambió, las palabras que salían de mi boca no eran las habituales; una niña había tomado la palabra y empezó a reclamarle “tú me tocaste…”. Yo me escuchaba y no me reconocía, no reconocía los hechos que narraba, estaba a punto de volverme loca… Él, de pie frente a mí, simplemente dijo: “Sí, y ¿qué? Soy tu padre y es mi derecho”.

¡Creí volverme loca!

Así fue como llegué a la primera terapia. Simplemente estaba desesperada, mi vida no tenía sentido y quería morir a cada instante. Mi familia se dividió para siempre. Aun con la afirmación de mi agresor, no sabía exactamente qué fue lo que me pasó pero empecé a sanar con lo que tuve a mano. Fueron 10 años de terapia, durante un par de los cuales tomé antidepresivos (no de muy buen grado). Tuve que leer cientos de libros sobre el tema, hacer miles de ejercicios escritos, trabajar en grupo e individualmente, caer una y otra vez en crisis y sentir muchas veces que iba como los cangrejos para atrás, pero nunca desistí, seguí y seguí hasta que finalmente empecé a ver la luz.

¡No era magia! No se trató de un cambio dramático. A veces estaba irritable a más no poder, otras estaba totalmente devastada. La depresión era un estado habitual. Las lágrimas se me derramaban solas a la menor provocación. ¿Dónde estaba esa sonrisa que todos recordaban de mí? A las personas les gustaba más antes cuando me resultaba fácil fingir que mi vida era perfecta y no ahora cuando no podía disimular que todo había estado mal por años. Pero paradójicamente ahora que no sonreía, era cuando iba por mejor camino. El camino de la recuperación.

Empecé a tener una vida que me gustaba más. Empecé a seleccionar mejor a mis parejas y a mis amistades, aprendí a decir no, a no permitir lo que no quería permitir, a poner límites, a respetarme y no permitir que nadie me faltara el respeto, a validarme, a aceptarme. No fue precisamente decir un día "ya sané" ni tampoco recibir un diploma de graduación y terminar la terapia, sino que fue un gradual irme sintiendo mejor e ir teniendo herramientas y habilidades que me permitieran hacer mejores elecciones en mi vida y poner fin a situaciones que de algún modo no eran favorables para mí. Y eso invariablemente me ha llevado a sentirme bien con mi vida y con mis elecciones. No es que sea perfecta, no es que ya no haya nada que me lastime jamás, no es que sea rabiosamente feliz todo el tiempo, es que si algo no funciona lo arreglo, si algo funciona lo disfruto, si quiero algo sé que puedo y que me lo merezco y voy por ello. 

La recuperación no significó olvidar el abuso, ni siquiera perdonar al agresor. Yo no creo que sea necesario perdonar. Pero sí significó que me dejara de doler, que dejara de pensar en el abuso a todas horas, que dejara de sentirme "rara, diferente, mala o que algo anda mal conmigo", que dejara de sentirme víctima. Que condenara toda mi vida al fracaso y a la autodestrucción por algo que me otro hizo hace muchos años. La recuperación fue aprender a poner límites y a hacer elecciones en mi beneficio, a quererme y a partir de ahí a querer a otros, a confiar en mí primero que nadie y luego a confiar en otros; a disfrutar sin sentirme culpable; a tomar el control de mi vida en mi beneficio.

C. D.