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miércoles, 25 de febrero de 2015
Prevención del abuso sexual infantil: hablando sobre el abuso sexual
!Di No! Vídeo.
Autoras : Maira Alejandra Castro Sanjuan y Hilda Paternina Dibujos: Ivan TapiaCreación: Asi nunca mas a.c
!Di No!
http://youtu.be/Nl3leM6jBAg
Entendiendo el abuso sexual infantil
"Se define como abuso sexual infantil a los contactos e interacciones sexuales entre un menor de edad y un adulto o entre menores de edad si existe una diferencia de cinco años entre ellos, o si el niño/adolescente agresor se encuentra en una posición de poder o control sobre la víctima, aunque no haya diferencia de edad", Hartman y Burgess.
Otra definición es la propuesta por el National Center of Child Abuse and Neglect: "Contactos e interacciones entre un niño y un adulto, cuando el adulto (agresor) utiliza al menor para estimularse sexualmente a sí mismo, al niño o a otra persona. El abuso sexual puede también ser cometido por una persona menor de 18 años, cuando el perpetrador es significativamente mayor que la víctima o cuando el agresor está en una posición de poder o control sobre el menor"
¿Quiénes son las víctimas?
Mayoritariamente son niñas o adolescentes mujeres, pero es necesario remarcar que de cada 10 víctimas, 3 a 4 pertenecen al sexo masculino. De ahí que la prevención debe incluir a ambos sexos por igual.
Los ofensores eligen a las víctimas que responden a los estereotipos de género: niñas o adolescentes dóciles, dependientes, poco aventuradas, sumisas, emotivas, vulnerables, amables. Niños o adolescentes inseguros, introvertidos y sensibles a los sentimientos de otros.
¿Cuáles son los lugares en los que puede ocurrir un abuso?
Cualquier sitio, desde una guardería infantil hasta la propia casa del niño, centros comerciales, Internet, clubes, colegios, la canchita del barrio, campamentos, viajes de fin de curso, pub o discotecas, casas de vecinos o familiares, iglesias o templos y, por supuesto, como ya lo dijimos, pero debemos reiterarlo por ser el sitio más frecuente, la propia casa de la víctima.
¿Qué podemos hacer?
Una adecuada educación sexual a temprana edad y una buena comunicación entre los padres y los hijos disminuye en un 80% la probabilidad de un abuso sexual infantil. Además de esta intervención específica, se recomienda:
Cambiar la educación de las niñas.
Nuestro estereotipo social es hombre fuerte - mujer débil. Así, la misma sociedad crea a sus propias víctimas de abusos y violaciones: los débiles. La feminidad no tiene relación con la “debilidad o pasividad”. Enseñe a las niñas a ser ágiles, a defenderse y a desarrollar sus habilidades físicas.
Cambiar la educación de los niños.
De la misma manera que criamos víctimas a las mujeres, criamos a los varones como victimarios o violadores. Nuestra cultura enseña a los varones a ser agresivos. Asocia la fuerza y la violencia con la masculinidad.
La antropóloga Margaret Mead ha observado que no se oye hablar de violación en las sociedades en las cuales los varones son condicionados por esa cultura para ser protectores y no agresivos. Se inculca a los niños desde edades tempranas a desarrollar un papel de sustento, sacrificio y protección (HYDE, 1979).
Cuidar el ambiente de nuestro hogar.
¿De dónde surgen los abusadores? De familias cualesquiera, pero con una característica común: hogares con conflictos, desavenencias conyugales, gritos, insultos, peleas.
Es improbable que surja de una familia donde el respeto, las caricias y el buen trato sean la norma cotidiana. Por lo tanto, debemos trabajar para que el ámbito de nuestro hogar sea ejemplo del amor auténtico todos los días. ¡Invierta tiempo en su familia!
http://datachaco.com/noticias/view/47704
viernes, 20 de febrero de 2015
Abuso de menores: Busca Gobierno homologar códigos penales
“La alta prevalencia de casos de violencia sexual en menores de 18 años es una de las causas de embarazo de niñas y adolescentes en México”, advierte la Estrategia Nacional de Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENPEA), tras señalar que las mujeres víctimas de violencia sexual en México son expuestas a diversos riesgos como consecuencia de este incalificable acto: lesiones físicas y psicológicas, transmisión de infecciones sexuales y embarazos no deseados.
En el documento dado a conocer esta semana, se establece que el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) será la dependencia encargada de “promover acciones legislativas estatales para homologar los códigos penales con la normatividad nacional e internacional en sus artículos a violencia y abuso sexuales de menores. Por ejemplo, modificar las leyes de estupro, rapto, violación equiparada, violación a menores y matrimonios forzados”.
Como se recordará, la ENPEA basa su estrategia en cinco objetivos específicos –cada uno con sus respectivas líneas de acción-, y en este sentido, el Objetivo 2 es el que detalla las tareas que deberán realizarse para propiciar un entorno habilitante que favorezca las decisiones libres, responsables e informadas de las y los adolescentes sobre el ejercicio de su sexualidad y la prevención del embarazo.
La Línea de Acción 4 precisa que para tal propósito se deberán impulsar iniciativas en los congresos estatales que homologuen los códigos penales para eliminar la violencia, el abuso sexual y los matrimonios forzados en la población adolescente; y promover la búsqueda intencionada, la persecución de oficio y la sanción de delitos de violencia, abuso sexual y matrimonio forzado contra niñas, niños y adolescentes.
La Línea 5, por su parte, se enfoca a la tarea de fortalecer las acciones de prevención y atención de la violencia y el abuso sexual en niñas, niños y adolescentes, con especial atención en las zonas rurales, indígenas y urbanas marginadas y de contexto migrante.
Para ello, delinea las siguientes acciones de prevención:
• Sensibilizar a la comunidad sobre los efectos del abuso sexual por medio de reuniones, programas o actividades lúdicas en las escuelas.
• Capacitar al personal docente para reconocer los signos del abuso sexual de niñas, niños y adolescentes.
• Realizar tamizajes anuales en las escuelas para identificar casos de violencia a niñas, niños y adolescentes y canalizarlos/as a instancias de apoyo.
• Mejorar los sistemas de registro y seguimiento de casos de violencia sexual y/o abuso sexual en niñas, niños y adolescentes.
• Organizar talleres formales para madres y padres que contribuyan con la comunicación asertiva sobre el abuso sexual en el seno de las familias.
• Organizar espacios de diálogo y reflexión para que niñas y niños reconozcan e identifiquen situaciones de violencia sexual y/o de abuso sexual.
• Generar espacios de sensibilización con adolescentes sobre los tipos y modalidades de violencia contra niñas, niños y adolescentes.
La ENPEA da especial atención a las siguientes necesidades:
• Crear y promover lineamientos de atención para implementar la prevención de la violencia en las escuelas y en el entorno comunitario que faciliten la detección, canalización y denuncia de casos de abuso o violencia sexual.
• Desarrollar acciones informativas en el ámbito comunitario dirigidas a la población adulta y adolescente sobre la ruta de respuesta ante la violencia y abuso sexuales.
• Fortalecer a los equipos de atención primaria a la salud para la detección del abuso sexual y para ofrecer una respuesta integral médica, legal y psicosocial frente a los embarazos forzados.
• Incluir en los protocolos de análisis del contexto familiar la detección de abuso o agresión sexual contra niñas, niños y adolescentes en el hogar.
• Crear y referir a instancias de apoyo (que incluyan hospedaje, alimentación y terapia psicológica) para restaurar los daños de la violencia y el abuso sexual para las y los adolescentes.
• Asegurar la protección de las niñas, niños y adolescentes en los procesos de intervención jurídica, principalmente durante la etapa de identificación y persecución penal del violador.
Nunca me Cansaré de agradecerles, 1,850,000 visitas.
Nunca me cansaré de agradecer el apoyo e interés que han mostrado al blog estos años.
Ya logramos mas de 1,850,000 visitas a nuestros contenidos.Se dice fácil pero es un grandioso logro.
Mi compromiso con ustedes es asumir nuevos retos para seguir avanzando en la visualización de la violencia sexual contra las niñas y los niños.
Mi reclamo es sencillo, necesitamos mas compromiso de los actores sociales, de la sociedad civil organizada, políticas públicas de las Instituciones y los Gobiernos.
Campañas de prevención y centros de atención a victimas especializados.

Muchas Gracias a todos aquellos que en estos años han acompañado este esfuerzo, cada vez somos más, gracias por permitir ser su colaborador, a todos ustedes que nos han apoyado desde el principio y a los que amorosamente se suman día con día.
Seguiremos contribuyendo con nuestro granito de arena.
Muchas gracias por los que no tienen voz y quieren ser escuchados.
Nunca Más Gritos sin voz.
Por un mundo sin abuso sexual infantil.
Yo alzo mi voz.
Miguel Adame Vazquez.Presidente de asi nunca más a.cPresidente de Cidetec a.c Fundador de la Red Hispanoamericana contra el Abuso Sexual Infantil.
http://migueladame.blogspot.mx/http://redcontraelabusosexual.blogspot.mx/http://forosobrevivientesasi.blogspot.mx/http://asinuncamas.org/
Canal de Youtube:www.youtube.com/user/71ADAMEhttp://www.avaaz.org/es/petition/ABUSO_SEXUAL_INFANTIL_NUNCA_MAS/edit/
lunes, 16 de febrero de 2015
Una breve acotación sobre las pericias en temas de abuso sexual infantil.
Los psicólogos deberíamos reflexionar un poco más antes de embarcarnos en pericias sobre abuso sexual infantil.
Así como Freud aconsejaba que aquellos que sintieran cosquillas al abordar temas sexuales deberían pensar en dedicarse a otra cosa, los colegas que teman consecuencias judiciales sobre sus dichos y que adviertan que ese temor afecta las prácticas, podrían pensar que nuestra disciplina es tan amplia y generosa que ofrece las más amplias orientaciones y ejercicios, lejanos a los entrecruzamientos psi- jurídicos.
No se trata de afirmar lo que no se ve, pero si ser honestos con aquello que se observa, siguiendo la escala que recorre el continuum desde lo indiciario hasta lo contundente.
Bajando de la soberbia profesional, o de las misiones “divinas” que suponemos que portamos, la tarea de un psicólogo no es probar si el abuso sexual ha existido o no, ya que en ese caso estaríamos invadiendo funciones que claramente pertenecen a los Jueces, pero eso no nos exime de señalar con compromiso y claridad aquellas observables que permitirán al magistrado resolver con más elementos en su escritorio.
Damos por sentado, eso sí, que quien acepta el cargo, previamente se ha preocupado por formarse en un tema que es absolutamente cruel con las improvisaciones.
Tal vez un ejemplo aclare un poco más nuestros dichos: una niña de tres años manifiesta en Cámara Gesell que su padre “le metía el dedo en la cola”. El desarrollo de la pericia no arrojó ningún indicio que permitiera dudar de los dichos de la niña. El informe oficial estableció que “si bien la niña relato que su padre le metía el dedo en la cola, no se puede afirmar ni negar la existencia del delito que se investiga ya que no aparecieron otros elementos en la entrevista que corroboren esa información”.
El mismo informe podría haber dicho que los dichos de la niña no se prestan a confusión en cuanto a lo que describen, que el desarrollo de la Cámara Gesell no aportó elementos que pudieran hacer dudar de la veracidad de su discurso, y que si bien no aparecieron otros elementos que permitieran reforzar lo planteado, no se puede dejar de decir que estamos ante un indicador altamente compatible con situaciones de abuso sexual infantil.
Es decir, no estamos planteando más de lo que vemos, pero tampoco menos, y estas controversias son moneda corriente en estos expedientes.
Han sido estas situaciones las que le han hecho decir al Dr. Carlos Rozanski que los psicólogos deberíamos ser más claros con lo que observamos en las entrevistas con niños.
Siempre decimos que no somos Jueces, ni Fiscales, ni Abogados, sino Psicólogos en función pericial, y es de la importancia de esta función de la que no podemos desentendernos.
Jorge Garaventa
Psicólogo
Colaborador de la Red Hispanoamericana contra el abuso sexual infantil.
domingo, 15 de febrero de 2015
¿Qué hacer si creemos que nuestro hijo/a está siendo abusado o si noslo cuenta?
El abuso sexual es una intromisión en el espacio vital y saludable del niño, que le impide crecer con confianza, despertar su cuerpo con naturalidad, abrirse a su propia sensualidad, a sus sentidos y a su disfrute. Estimula al niño cuando aún no está preparado física ni psicológicamente para gestionar la sexualidad y lo puede predisponer a seguir buscándola en otras personas, con el riesgo de ser gravemente dañado. El niño no conoce ni entiende lo que le están haciendo. En muchos casos, si no recibe el tratamiento adecuado, pueden quedar en él secuelas duras y difíciles de superar que van desde fracaso escolar, indefensión o baja autoestima, hasta depresión, alcoholismo, drogadicción, huida del hogar, autolesiones, enfermedades psicológicas e incluso tentativa de suicidio.
La forma de sanar el abuso depende de diversos factores: la personalidad del pequeño, el grado de agresión de que ha sido objeto el niño, su edad, de que lo pueda verbalizar, del apoyo que encuentre en su familia, de la cantidad de veces que ocurre, de la proximidad del abusador… En mi experiencia como psicóloga he visto cientos de casos y ninguno es igual a otro pero el denominador común es que, si se detecta en el momento en que está ocurriendo y se actúa de la forma adecuada, las secuelas pueden ser mínimas y sanarse con facilidad. Para ello hay que estar atento a las pequeñas informaciones o señales que nos da el niñ@ en el día a día y que son indicios de un posible abuso.
El niño puede verbalizar el abuso pero en la mayoría de los casos no lo cuenta con palabras sino con comportamientos: un niñ@ abusado puede mostrar antipatía -o incluso miedo y terror- hacia una persona determinada, puede mostrarnos heridas en sus genitales o molestias, estar más irascible, agresivo o deprimido, puede bajar las notas del colegio o mostrarse ausente. También puede tener juegos sexuales no normales para su edad o mostrar demasiada compulsividad y puede sufrir mucha ansiedad o angustia hacia ciertas actividades o formas que le recuerden el trauma. Los adultos podemos estar receptivos y observar estos síntomas con los que nos van contando lo que les sucede.
Cómo actuar
Cuando un niño verbaliza una situación de abuso es muy importante primero respirar profundamente para mantener la calma ante él o ella, decirle que le creemos y agradecerle que haya confiado en nosotros para contárnoslo. No debemos responsabilizarle ni culparle por ello y podemos decirle que gracias a él/ella vamos a intentar que no se lo haga a otros niños. No debemos asegurarle que le vamos a proteger y que nunca más le volverá a suceder ya que, en muchas ocasiones, no está en nuestras manos. Pero sí podemos asegurarles, en un lenguaje que entiendan, que vamos a ayudarles en todo lo que podamos o que vamos a hablar con el abusador para que sepa que lo que hace no está bien.
Si sospechamos que pueda estar siendo abusado debemos indagar con calma, enumerar lo que vemos e invitarle a contarnos cualquier cosa que no les haga sentir bien. Por ejemplo: “últimamente te estoy viendo más nervioso”, “veo que tus notas han bajado”, “parece que tienes más vergüenza o te escondes”, “parece que no te apetece ya quedarte con esa persona”… ¿te pasa algo, quieres que hablemos de ello?” También podemos preguntarle: “¿te ha pasado algo?, o ¿hay algún problema que tengas con esta persona?. Si es así, me gustaría que me lo contaras…”
Probablemente el niño responda con frases como “es que me hace cosas que no me gustan”, o “es que me obliga a cosas…”. En ese caso, conviene que los padres no “adivinen” lo que sucede sino que hagan preguntas abiertas que no incluyan ninguna respuesta y le dejen tiempo para expresarse. Por ejemplo: “¿quieres contarme qué cosas te hace que no te gustan o a qué te obliga?”. Si el pequeño sigue callando podemos animarle a hablar poniéndole ejemplos que no tengan que ver con el abuso sexual, como: “¿te obliga a andar mucho o a romper cosas?”.
Los padres deben ser muy pacientes e invitar al niño a hablar, a que cuente con sus palabras lo que está ocurriendo. Es posible que diga cosas como “es un secreto que no te puedo contar”, “si te lo cuento te vas a enfadar mucho conmigo”, “él se va a enfadar mucho conmigo” o “es que no te quiero preocupar…”
Lo cierto es que algunas veces los niños tratan de protegernos para que no suframos, por lo cual no nos quieren contar lo que ocurre. En ese caso hay tranquilizarle y asegurarle que nosotros vamos a quererle y apoyarle en cualquier circunstancia. Podemos enseñarle la diferencia entre los “buenos y malos secretos”, y que si ese secreto le está haciendo sentir mal tiene que contárnoslo, porque nosotros, que somos mayores, trataremos de encontrar la mejor solución o de buscar a alguien que nos ayude.
La forma en que el niño es escuchado y acogido es importante porque le hará ver que estamos ahí acompañándole sin presionarle ni juzgarle. Una vez hemos hablado con él o ella, podemos volver a decirle cosas como “gracias cariño”, “me alegro mucho que me lo hayas contado”, “estoy muy orgullosa de ti”, “ahora buscaremos una solución para que esto no siga ocurriendo…”. Hay que mostrarle lo orgullosos que estamos de él o ella por habérnoslo contado y recalcar el coraje y la fuerza que han tenido al contarnos lo que ocurre.
Por último, es importante no victimizar al pequeño ni transmitirle que es un hecho dramático, sino algo duro que puede superar. Es el momento de buscar ayuda profesional especializada que explore cómo se encuentra el niño o niña y que le ayude a superarlo de la mejor manera. También podemos llamar a una oficina de Protección de Menores y ellos se encargarán de hacer lo más conveniente para el niño. Si no podemos protegerle de futuros abusos, es especialmente importante buscar ayuda psicológica para ellos.
Margarita García Marqués
psicóloga clínica especialista en comunicación, autoestima, infancia y abuso sexual infantil.
Colaborador de la Red Hispanoamericana contra el abuso sexual infantil.
El abuso sexual como un abuso de poder.
Existen numerosas definiciones de abuso sexual. En la mayoría de ellas se establecen dos criterios para hablar de abuso:
1. Coerción. El agresor utiliza la situación de poder que tiene para interactuar sexualmente con el menor.
2. Asimetría de edad. El agresor es significativamente mayor que la víctima, no necesariamente mayor de edad.
“En realidad, esta asimetría de edad determina muchas otras asimetrías: asimetría anatómica,asimetría en el desarrollo y especificación del deseo sexual (que no se especifica ni se consolida hasta la adolescencia), asimetría de afectos sexuales (el fenómeno de la atracción en pre-púberes tiene menos connotaciones sexuales), asimetría en las habilidades sociales, asimetría en el experiencia sexual.... Por todo ello, ante una diferencia de edad significativa no segarantiza la verdadera libertad de decisión. Esta asimetría representa en sí misma una coerción. “ (Félix López y Amaia del Campo)
Es fundamental no concebir el abuso sexual como una cuestión únicamente concerniente a la sexualidad del individuo, sino como un abuso de poder fruto de esa asimetría. Una persona tiene poder sobre otra cuando le obliga a realizar algo que ésta no deseaba, sea cual sea el medio que utilice para ello: la amenaza, la fuerza física, el chantaje. La persona con poder está en una situación de superioridad sobre la víctima que impide a ésta el uso y disfrute de su libertad. Pero igualmente importante es entender que el “poder” no siempre viene dado por la diferencia de edad, sino por otro tipo de factores. El abuso sexual entre iguales es una realidad a la que no debemos cerrar los ojos. En este caso, la coerción se produce por la existencia de amenazas o porque hay seducción, pero la diferencia de edad puede ser mínima o inexistente. Aun así, se consideraría abuso sexual.
En este sentido, los equipos psicológicos de los Juzgados de Familia han de jugar un papel esencial, y los peritajes psicológicos deberían validarse y perfeccionarse para incluir medidas fiables del “abuso de poder”. Defendiendo que ésta es la base del abuso, somos igualmente conscientes de la dificultad existente en algunos casos para probarla.
Se ha mencionado ya la no necesariedad de una asimetría de edad (que sí establece la ley) pero es importante que se desarrollen pruebas de peritaje psicológico y que se les dé prioridad.
“De entre todos los modelos etiológicos del abuso sexual infantil, el más aceptado es el modelo elaborado por Finkelhor y Krugman, en el que se describen las cuatro condiciones para que el abuso se produzca:
1. Primera condición, relacionada con la motivación del agresor para cometer el abuso. En este sentido, los estudios establecen distintas categorías de motivaciones en los agresores sexuales, cada uno de los cuales desarrolla un modus operandi diferente.
• Por una parafilia sexual.
• Por repetición transgeneracional de experiencias previas de abuso en la infancia.
• Por un componente psicopático de personalidad.
• Por trastorno de control de los impulsos.
• Pedófilo exclusivo, por fijación obsesiva con un objeto sexualizado.
2. Segunda condición, relacionada con la habilidad del agresor para superar sus propias inhibiciones y miedos, recurriendo para ello al alcohol y las drogas.
3. Tercera condición, por la que se vencen las inhibiciones externas, o los factores de protección del niño.
4. Cuarta condición, que le permite vencer la resistencia del niño, para lo que se recurre al uso de la violencia o de la amenaza o el engaño y la manipulación. En este punto, hay menores especialmente vulnerables como los niños con discapacidades puesto que en algunos casos su capacidad para oponer resistencia se ve seriamente mermada o como el caso de los más pequeños de menos de tres años. (Felix López y Amaia).
Bibliografía:
Save the Children
CON LA COLABORACIÓN DE MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS
SOCIALES
PRIMERA EDICIÓN: Noviembre 2001, España
El combate contra la pornografía infantil en Internet:
el caso de Costa Rica / Marie-laure Lemineur. -- 1a ed. --
San José, Costa Rica: M. Lemineur, 2006.
Recopiló:
C. Aguiñaga
Colaborador de la Red Hispanoamericana contra el abuso sexual infantil
Miembro de Asi nunca mas A.C
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