miércoles, 8 de junio de 2011

COMIENZA A DELEGAR

Hay personas que se sienten abrumadas, cargadas con una enorme responsabilidad a cuestas... y ni siquiera es porque alguien se las haya entregado, sino más bien porque aprendieron en algún momento de la vida a asumir la responsabilidad de complacer, aliviar y resolver las necesidades de las personas a su alrededor.

Este es el típico retrato de los que viven sacrificándose por otros sin que éstos se lo hayan pedido, una especie de amor sobre protector y malentendido, que sólo deja una sensación de cansancio y frustración cuando aquellos a los que entregaron todo, pareciera que lo olvidan y siguen su camino.

De nada vale quejarse, criticar o juzgar duramente a los depositarios de nuestros mejores esfuerzos y sentimientos, tampoco hacerlos culpables de nuestro malestar... porque en realidad no somos víctimas de ellos sino de nosotros mismos, al no tener la capacidad de poner un límite sano que nos lleve a preguntarnos en algún momento: ¿Hasta dónde y hasta cuándo?

En nuestras relaciones con otras personas, en especial en las que mantenemos con nuestros seres más queridos, como amigos y familiares, debe existir la entrega, la solidaridad y el intercambio, pero también el respeto, la consideración y la reciprocidad.

Somos seres humanos y podemos mostrar nuestras limitaciones y debilidades, tratar de actuar como si fuésemos súper hombres o súper mujeres no nos traerá ningún beneficio, por el contrario, esta actitud y comportamiento irá en detrimento de nuestro derecho a pedir y recibir la ayuda, la colaboración o el apoyo de los demás cuando lo necesitemos. Somos nosotros los que tenemos que cambiar nuestra actitud y manera de actuar, dejar de esperar que nos agradezcan, nos reconozcan o nos recompensen por el esfuerzo que realizamos y la ayuda que prestamos... Cuando lo hacemos desde el corazón y conscientemente, obtenemos instantáneamente una sensación de plenitud que nos hace sentir recompensados, además de la forma sabia y generosa que tiene el universo de devolvérnoslo, cuando lo entregamos limpiamente; es decir, sin una segunda intención.

Claves para no sentirte abrumado...
Deja de sentirte víctima. Si fuiste tú quien acepto el rol, la responsabilidad o el compromiso que te hace sentir agobiado, deja de quejarte y usa toda tu energía para afrontarlo, hacerte cargo, cumplir con él o resolverlo más fácil y rápidamente. Disfruta el proceso.

Aprende a decir que no. La próxima vez que alguien te pida algo y no dispongas del tiempo, la información, la energía o las ganas para hacerlo, atrévete a decir no, con firmeza y con mucha gentileza. No te sientas culpable y no te dejes manipular. Recuerda que permitir que otros participen o se hagan cargo es una forma de mantener una buena relación.

Comienza a delegar. Ten presente que si sabemos reconocer y potenciar las cualidades, la buena voluntad y los talentos de los demás, podremos trabajar en equipo, aportando lo mejor de cada uno de nosotros. Aceptar y respetar las diferencias personales, hará más fácil la tarea.




Miguel Adame Vázquez

martes, 7 de junio de 2011

VALENTINA Y LA SOMBRA DEL DIABLO

Hay distintas formas y usos que puede tener el teatro. Hay montajes que lo único que buscan es emitir un mensaje único y panfletario, los hay que buscan generar el consumo a pesar de que no haya mensaje, ni se logre la comunicación, los hay con una intensa conciencia social y aquellos que privilegian la propuesta estética, aunque su exclusividad les impida llegar al gran público. Para Circe Rangel, el teatro cumple o debe cumplir una función social que cimbre y haga que el espectador saque cierto cochambre de su espíritu. Es en esta propuesta que el montaje “Valentina y la sombra del diablo”, que dirige Rangel y aborda el tema del abuso sexual infantil, arranca el día de hoy una gira por distintos espacios públicos del municipio de Zapopan.


Hace unos seis años, Circe Rangel conoció a Verónica Maldonado en algún taller de dramaturgia en donde la última leyó ante sus compañeros la última obra que había escrito. La historia caló hondo en Rangel y “decidí que algún día tendría que montar esa obra. Me pareció una propuesta muy interesante, pero sobre todo creí que tocaba fibras íntimas de las personas y que podría servir para liberar algunas cargas que las personas van cargando”, sentencia la directora. La cosa pareció quedar ahí. Pasaron los años y la obra seguía en el papel. Hasta que de pronto, las condiciones se dieron para montarla. El caso es que la obra se presenta ya en nuestra ciudad y en otros siete puntos del país. En el proyecto local, el equipo está dirigido por Rangel y Karla Constantini encarna a Valentina, Jesús Hernández a su abuelo y José Alberto Sigala a la sombra del Diablo, con música en vivo de Carlo Constantini.
La experiencia en Guadalajara arrancó el año pasado, con una simple lectura dramatizada que deambuló en distintos espacios de Zapopan y la capital del estado. Después se ofrecieron alrededor de 30 funciones en colonias marginales de Guadalajara. Ahora, el esquema se ha replicado y se prepara para recorrer distintos espacios de Zapopan, pero ya como un montaje formal a través de un formato portátil.

Valentina es una niña con la que el auditorio pronto se da cuenta de que tiene miedos nocturnos: un diablo se le aparece en las noches para “jugar” con ella. No obstante, a ella le duelen esos juegos. Su abuelo fallecido se le aparece y le ayuda a sacar los temores. El demonio se siente amenazado y la acorrala para que no hable. Al final ella valientemente decide hablar, gritando con todos los pulmones: “Tú no eres ningún diablo, eres mi tío”.

“La verdad es que nos fue tan bien que decidimos que era necesario llevar la obra a la mayor cantidad de espacios posibles. Hemos tenido una respuesta excepcional por parte de la gente. Sobre todo, lo que nos encontramos en cada montaje es que siempre hay alguien dentro del público que se queda muy tocado por lo presentado. Hubo una chica que conforme iba pasando la obra se iba metiendo en su silla, queriendo casi desaparecer y al final estaba hecha un mar de llanto. Una señora en Oblatos se acercó y nos dijo que a ella le sucedió y que haría lo necesario para que no le sucediera a sus hijas”, expresa Rangel, quien comparte que después de la obra se han presentado varias denuncias de padres y padrastros pederastas.

“No es que la intención de la obra sea generar la denuncia entre la audiencia. En lo personal, estoy terriblemente decepcionada de la impartición de justicia en este país. Pero es bueno que como persona saques esos asuntos espinosos que no te dejan avanzar, porque los ubicas y puedes decir que hacer con ellos”, concluye.

Una sombra constante en la ciudad

Según datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hasta en el 52.2 por ciento de las familias de Jalisco se presentan abusos en contra de la infancia y en la mitad de ellos hay reincidencia. En México hay 16 mil niños que son víctimas de explotación sexual.

EL PROBLEMA DE LA PEDOFILIA


El problema de la pedofilia ha alcanzado los titulares de los medios de comunicación aquí en Europa. El último, el sacerdote católico italiano que abusaba de niños y los inducía a las drogas. Por eso, la medida que ha tomado el gobierno alemán nos parece justa y necesaria. Ante todo la defensa del niño cuando es objeto sexual de aquellos que ni siquiera respetan a los más indefensos dentro de una sociedad de ansias, búsquedas sin metas, que pisotean lo más sagrado que nos ha dado la naturaleza: la infancia, en su increíble inocencia de abrir los ojos maravillados ante todo lo nuevo que se le va presentando en su marcha hacia la vida.

Así es, el gobierno alemán ha designado a la ex ministra de Familias Christine Bergmann, “encargada independiente para el estudio del abuso sexual de niños”. Hace meses puso manos a la obra y reunió en torno de su trabajo a setenta psicoterapeutas, médicos y pedagogos sociales. Finalmente, el martes pasado presentó su informe ante el gobierno alemán, de más de mil páginas, en una reunión de prensa. Entre las llamadas instituciones culpables va primero, sola, bien a distancia de las demás involucradas, la Iglesia Católica. Más del 40 por ciento de los criminales pedófilos pertenece a sus filas, seguidos a gran distancia por miembros de la Iglesia Evangélica, de clínicas y consultorios médicos, de clubes deportivos y, por supuesto, de las mismas familias de las víctimas. Casi las dos terceras partes de estos delitos sexuales tienen lugar en los dormitorios de los niños.

En su estudio de 300 páginas, la responsable del estudio aconseja más y mejor terapia y ayuda para las víctimas, alargar los plazos para la prescripción de los delitos y una ley de indemnización para los violados. Además, ofrecer cursos de información y de esclarecimiento para sacerdotes, educadores, médicos, terapeutas y docentes de deportes y entrenadores de equipos. Entre estos últimos existen núcleos que exigen a los jóvenes vida sexual mutua con promesas de grandes futuros deportivos.

Quien lea el informe de Bergmann se encuentra en un mundo desconocido: “De eso no se habla”. Ese es el principal motivo por el cual casi la totalidad de los crímenes contra la niñez y la juventud hayan quedado sin castigo en el mundo de los hombres. No hablan las víctimas, ni sus familiares, ni los familiares de los culpables. “De eso no se habla”, es la consigna tácita no propuesta.

Más, en los miles de testimonios está justamente eso: cuando niños han dicho a los padres que fueron abusados por sacerdotes, por ejemplo, los padres los han tratado de mentirosos y les ordenan no hablar nunca de eso. Porque para ellos está, ante todo, la autoridad eclesiástica.

Ante el informe Bergmann, la Iglesia Católica, a través de sus obispos, de inmediato se comprometió a pagar 5 mil euros a cada una de las víctimas de sacerdotes o de los llamados “hermanos”. Esta propuesta le ha parecido a la encargada del estudio un poco mezquina, pero será la Justicia la que resuelva en definitiva. Hasta ahora el obispado cristiano se ha comprometido en pagar la tercera parte del fondo para víctimas, que es de 120 millones de euros. No es sólo con dinero que se soluciona un problema tan profundo. “Ha llegado la hora de la verdad”, ha declarado la valiente funcionaria que cree más en las investigaciones de cada caso, en reuniones sobre ética, en seminarios sobre conducta de docentes y principalmente de padres y madres que viven atentamente ese aspecto de la vida educativa o los primeros pasos en la religión de sus hijos.

Está el famoso caso del colegio elitista Odenwaldschule, donde el director del mismo durante trece años –de 1972 a 1985– abusó sin problemas de alumnos que él elegía. Era un colegio de pupilos y ese director cada noche invitaba a algunos adolescentes a cenar en su casa –situada en el mismo colegio– y luego a dormir con él. Les hablaba, antes, de la cultura de la antigua Grecia con su entusiasmo por la belleza de los cuerpos y la libertad del amor sin diferencia de sexos. Los alumnos elegidos se sentían muy importantes y creían que eso era parte de la enseñanza. Lo mismo hizo durante décadas un profesor de música, amigo del director. Las anécdotas de los métodos que empleaban esos docentes llenarían páginas: evidentemente tenían mucha imaginación sexual. Los demás docentes sabían y comentaban entre ellos ese tema, pero nunca se atrevieron a hacer la denuncia de los hechos porque, claro, el director estaba nombrado por los dueños de la escuela privada, y esos docentes no sabían cómo reaccionarían los dueños ante la denuncia. Tampoco los padres reaccionaron porque para ellos era un orgullo que sus hijos estudiaran en el famoso colegio elitista, y les recomendaban a ellos que jamás hablaran de ese tema.

Y si hubo algún padre que se atrevió a denunciar el hecho a la policía, ésta le contestaba que no podía basarse en el testimonio de menores de edad para hacer tamaña acusación. Es decir: el poder sabe cuidarse entre sí. La ética está siempre donde cabe el poder. Un caso muy parecido es el cometido en el Colegio Canisius, de los jesuitas, casos callados durante décadas.

Hasta que finalmente hubo alumnos y padres que tuvieron el coraje civil de hacerse cargo de las denuncias y hacerlas públicas, que fueron tomadas por uno o dos medios, y así explotó toda la malignidad social que significa aprovecharse de quienes les han sido confiados para su educación.

Las cartas recibidas por la comisión Bergmann, de perjudicados por la pedofilia, son de un valor humano imperdible. Por ejemplo, está la de un hombre de 70 años, violado repetidamente cuando niño: “En sí fuimos dos veces mancillados, primero por los bestias violadores y luego por los adultos que no nos quisieron escuchar en nuestro dolor. Y como resultado, la confianza perdida en la sociedad y en uno mismo”.

Ese es el resultado. Lo dice el psicólogo Jean Rossilhol, partícipe de todo este informe, que señala que hubo llamados telefónicos anónimos de víctimas: “Cuando se trata de abusos sexuales, no existen ya historias que no han sucedido. Tengo todavía en mi oído relatos de mujeres que cuando eran niñas les confiaron a sus propias madres que habían sido violadas y por ello recibieron de ellas tremendas palizas por contar eso. Y de hombres que fueron aislados por sus familias porque habían acusado al señor párroco de la iglesia por haberlo violado cuando niños. Porque eso no es cierto. Un dignatario cristiano no hace eso”. El escritor Raimund Neuss, ante el informe Bergmann, ha escrito: “La fe autoritaria da al clero un enorme poder psicológico. Y es fatal eso cuando producen en la víctima dependencia y complejo de culpa, y se impide la crítica social. En esto, la Iglesia Católica, para un examen a fondo de sus principios, está recién al comienzo”.

También hay otro aspecto del informe Bergmann: los internados católicos de niños huérfanos. El informe señala que, hasta la década del ’70, hubo más de medio millón de niños huérfanos en esos internados, y en el estudio se ha comprobado que vivieron en condiciones de explotación por los trabajos a los que fueron obligados y en muchos casos sufrieron castigos físicos.

Pero, como ya hemos escrito en notas anteriores, se nota ya un movimiento de liberación en los claustros religiosos del catolicismo. Aunque algunos la pagan caro. Es el caso del padre Georg Schwikart, teólogo y escritor, que iba a ser consagrado diácono en la catedral de Colonia. Pocas horas antes, el obispo Meissner, muy conservador él, le negó el derecho de ese nombramiento. Cuando los periodistas le preguntaron al padre Schwikart por qué su Iglesia le negaba ese cargo, respondió: “Como pensador, cometí la ingenuidad de proponer en mi Iglesia reformas que podían renovarla; por ejemplo, pedí que también las mujeres podían ordenarse como sacerdotes católicos y no solamente los hombres”. Cuando supo la resolución del obispo, el padre Schwikart resolvió ingresar a la Iglesia Evangélica Luterana de Alemania. Y éstas fueron sus palabras: “Yo sé que no marcho hacia el paraíso, pero estoy convencido de que en la Iglesia de la Reforma se respira un aire más libre, es menos jerárquica, más democrática y diría hasta más honesta”. Y agregó: “Para tener fe se necesita conciencia, que es lo que me da fuerza para dar este paso. Sólo aquel que cambia se mantiene fiel consigo mismo”.

Como se ve, por todas las reacciones últimas, algo está pasando en el complejo cristiano de la humanidad. Ojalá se sigan escuchando aquellas voces de seres como los obispos argentinos Angelelli y De Nevares, que tanto futuro estaban ofreciendo a una nueva Iglesia Católica.

Y vamos a terminar con un hecho que nos tiene que llenar de gozo y ternura. En primer lugar, un hecho negativo que dio origen a algo generoso y positivo. En el pueblo renano de Eudenbach, en una misa de primera comunión, el cura Udo Schiffers, como los niños presentes conversaban durante el oficio, dijo en voz alta: “O se van todos o suspendo la misa”. Esto causó sorpresa e indignación en los padres y madres presentes, que tomaron de la mano a los niños y se retiraron. Este episodio salió en los diarios con distintos comentarios. “Dejad que los niños vengan a mí”, dijo alguna vez Jesús. Esta frase fue repetida por algunos medios que censuraron al cura cascarrabias. Pues bien, el miércoles, el Congreso alemán acaba de aprobar una resolución por la cual se protege a los ruidos infantiles. Es decir, todo bullicio infantil está permitido y no se puede iniciar juicio por él como “ruido molesto”. Muy bien por esos diputados y senadores. Eso es votar vida. Porque las voces de los niños nos acercan al cielo.

domingo, 5 de junio de 2011

Los hombres deben comenzar a hablar del abuso sexual

Brigitte Hauschild*
En todo el mundo, también en Nicaragua, el abuso sexual sigue siendo el crimen más silenciado y menos condenado. Sigue siendo una endemia.

Desde hace tiempo reflexiono sobre una pregunta que no se aparta de mi mente: ¿Quieren los
hombres realmente que el abuso sexual termine? ¿Quieren los hombres realmente una vida sin violencia? ¿O se queda esta lucha para una vida sin violencia siempre una lucha de las mujeres?

Hace poco tuve un encuentro en Berlín con un hombre, psicólogo, “especialista en traumas
causados por las torturas políticas”, y le hice la misma pregunta. Y él me contestó: “Los hombres no tienen que hacer nada, ya que ellos tienen el poder”. ¿Es cierto eso, o cuándo empezarán los hombres a hacer algo en contra del abuso sexual? Y no sólo pienso en esos hombres que son los abusadores. Pienso en todos los hombres, seres humanos que no abusan de su poder y que, por eso, podrían solidarizarse con nosotras, las víctimas y sobrevivientes de abuso sexual en la niñez, con facilidad y en voz alta. Podrían expresar públicamente su rechazo al abuso sexual, su preocupación por este problema, sus reflexiones dirigidas hacia sus congéneres. ¿Por qué no lo hacen? Esta cuestión me ocupa y me preocupa. En Nicaragua las cifras son alarmantes.
En un taller de capacitación que realizamos en 2007, casi un 45 % de las 205 participantes nos contaron que sufrieron abuso sexual en su niñez de parte de hombres, familiares o cercanos a la familia. ¿Será éste el promedio en todo el país? ¿Reflejarán estos números lo que está sucediendo por todas partes?

Cuando invitamos desde el Movimiento Contra el Abuso Sexual (MCAS) a toda la población
nicaragüense a compartir en esta columna semanal sus ideas sobre cómo erradicar esta epidemia, estábamos llamando también a los hombres a que hablaran.

Como sobreviviente, acompaño a otras y a otros que sufrieron abuso sexual. Habiendo pasado por un doloroso camino para sanar, sé que jamás borraré de mi memoria los peores años de mi vida; sé que perdí definitivamente los años alegres y felices de la niñez y la adolescencia. Pero también sé que tengo mucha vida por delante, ofreciéndome la alegría y la felicidad que no tuve entonces, aunque la merecía. Por la experiencia de incesto que sufrí en mi niñez, y por la felicidad que siento ahora después de mi proceso de sanar, trabajo desde algunos años con las mujeres y para las mujeres que llegan a Wildwasser, en Berlín, y apoyo los esfuerzos de las mujeres que se dedican al mismo trabajo en Aguas Bravas Nicaragua. Muchas mujeres trabajan en esta misma dirección en Nicaragua.

Pero no es suficiente. La tarea de erradicar el abuso sexual y la violencia sexual contra niños, niñas y mujeres es una tarea de toda la población, de todas las personas, de políticos, de funcionarios, de juezas, de maestras, de científicos, de artistas. Debería ser también un esfuerzo priorizado en los movimientos sociales y comunitarios de Nicaragua, tanto entre los que se agrupan en la Coordinadora Civil como en los que se organizan en los CPC. Las consecuencias del abuso sexual no sólo causan dolor y enfermedades en las víctimas y sobrevivientes, afectan emocional y económicamente a toda la comunidad, a la sociedad entera.
Esto no es sólo tarea de mujeres, debe ser también una tarea que los hombres prioricen. En
Nicaragua existe una organización de Hombres contra la Violencia. ¿Es suficiente? ¿Basta con “una” organización de hombres que reflexionan sobre sus propios comportamientos violentos y sobre una nueva masculinidad? ¿Cómo hacer llegar esta inquietud, esta responsabilidad a muchos otros hombres que han empezado a preocuparse por este problema y que están regados por todos los rincón hablar de cómo viven su ser masculino, cómo están creciendo, qué piensan de todo esto?

No dejo de soñar con el día en que los hombres que no abusan de su poder se integren a la lucha contra el abuso sexual con voz alta y hechos coherentes, y también sueño con el día en que los hombres que han sido abusadores sexuales formen “grupos de abusadores anónimos”, espacios en los que reflexionen y analicen juntos qué los convirtió en abusadores y qué necesitan hacer para no continuar abusando de su sexo y de su poder.

Son sueños. Sueños que nos deben llevar a reflexionar y a actuar para cambiar la sociedad, para construir una sociedad que respete las diferencias, que elimine el hambre y la pobreza, que aprenda a resolver los conflictos con el diálogo y no con la violencia. La cultura patriarcal que domina el mundo desde hace miles de años ha legitimado las guerras y todo tipo de mecanismos violentos y de abuso de poder, diseñados por hombres y controlados por hombres. Si queremos una sociedad sana, si la queremos realmente democrática y verdaderamente digna, los hombres que no abusan de su poder deben comenzar a hablar.

Trabajo corporal ayuda a recuperar el cuerpo


Brigitte Hauschild*

Desde que nacemos solamente tenemos contactos corporales, a través de ellos nos orientamos en este mundo y aprendemos sobre nosotras mismas, sobre nuestras propias necesidades como sed y hambre, por ejemplo. También experimentamos con nuestros cuerpos las emociones que nos causan las personas que nos rodean: el cuerpo se siente feliz y relajado cuando nos brindan cariño y nos ofrecen apoyo, así el cuerpo aprende de confianza y de seguridad.

Con el abuso sexual en la niñez esta relación con nuestro cuerpo fue seriamente dañada, el cuerpo siente el peligro que representan las personas de su alrededor y busca un sinnúmero de mecanismos para ajustarse a su mundo. Todos los problemas corporales que presentamos las sobrevivientes a lo largo de nuestra vida tienen su origen en nuestra lucha para adaptarnos a nuestra realidad de abuso.

Aunque no tengo muchas memorias de mi niñez, yo recuerdo que desde muy pequeña nada me gustó de mi; ni mi pelo, ni mi cara, ni mi cuerpo. Me sentía fea, mis padres no me dijeron lo
contrario, hasta la edad adulta me comí las uñas. Cuando empecé a tener busto caminaba en una postura como si cargaba con joroba, que a lo largo de los años me causó problemas en la espalda... Dormí por año y medio en un molde de yeso, sin que los problemas de la espalda se resolvieran.
También recuerdo que no sentí dolor. Era un juego durante mi niñez lastimarme y jactarme con eso, me sentía heroica; nadie puso mente a este comportamiento.
No cuidaba mi salud, ignoraba cualquier postura o movimiento de mi cuerpo, ignoraba así las
señales de enfermedades. Hacía muchas cosas para causarme dolor físico, pero no lo sentí, no estaba consciente de que no sentía mi cuerpo. Mi cabeza funcionaba y desde el cuello hasta los pies no sentía nada, pero no lo sabía, ya que pensaba así como “siento” así es sentir.
Durante la adolescencia agregué otros comportamientos autodestructivos: el comer mal, rápido y mucho, desarrollé ciertos desórdenes alimenticios. No llegué hasta bulimia o anorexia, pero durante varios días no comía y bebía diferentes líquidos tóxicos para hacerme vomitar, quería desaparecer, me sentía “bien” cuando estaba enferma, descuidaba totalmente mi cuerpo, ya que no lo quería y a veces sentía que mi cuerpo no era parte de mí o yo no era parte de mi cuerpo. En mis relaciones de pareja también se reflejaba este mal vínculo que tenía con mi cuerpo, fue difícil dejarme acariciar o tocar. No disfruté mi cuerpo, ni sentí placer.

En mi proceso de sanar aprendí que no solo necesitaba hablar e intercambiarme con otras mujeres verbalmente, sino entendí que tenía que luchar para recuperar mi cuerpo, sacarlo de la cárcel del abuso en el cual todavía vivía. Necesitaba re-conectarme con cada una de mis células, hacer paz con él, lograr quererlo y de esta forma aceptarme a mí misma. Mi cuerpo ha experimentado abuso sexual y cierta des conexión me ayudó para no sufrirlo tanto.
En todo mi proceso de sanar he realizado mucho trabajo de cuerpo, siento que los recuerdos estaban guardados en mi cuerpo y no tanto en la memoria. Para liberarme de estos recuerdos necesitaba el trabajo corporal. He tenido experiencias extraordinarias, ya que durante las sesiones del trabajo corporal mi cuerpo llegó a momentos de recordar el abuso a través de regresiones y experimentando estas regresiones mi cuerpo se liberó de estos recuerdos. Cada vez cuando tenía una experiencia con mi cuerpo me sentía con menos peso después de la sesión. .

En mi proceso de sanar cuando empecé a regresar a mí, me he dado cuenta de que muchas veces en mi vida hacía cosas sin sentirlas, por ejemplo, leía un libro y después que lo terminaba ya no sabía qué había leído. Desconectarme de lo que hacia, lo necesitaba para sobrevivir y me acompañaba aun cuando ya no vivía el abuso. Por eso era urgente integrarme, quedar presente en mi cuerpo y en mi mente a cada momento. Al comienzo no lograba sentarme más de un minuto en una silla o en el sofá, pues no aguantaba sentirme. En el momento de sentarme quise levantarme, ya que no aguantaba sentirme, pero aprendí a extender este tiempo y poco a poco empecé a disfrutar estos momentos conmigo misma. Hoy día es parte de mi vida, regalarme estas sensaciones de completa integración conmigo misma y sentir cada célula de mi cuerpo en todas sus dimensiones.


Mujeres sobrevivientes de abuso sexual que quieren o necesitan trabajar su cuerpo deben
experimentar varias formas para encontrar lo que ellas mismas sienten acertadas, puede ser baile, puede ser masaje, puede ser yoga, pueden ser simplemente caminar u otros ejercicios y algún día se van a sentir como yo: volviendo a los diecisiete después de haber vivido un siglo.

Son menores víctimas de su propia familia





La cantidad de niños atendidos de manera psicológica por ser víctimas de abuso sexual y violación ha aumentado en los últimos años, y la mayoría de ellos han sido violentados por familiares o personas conocidas, informó Alejandra Bazaldúa, coordinadora de Atención a Víctimas y Testigos de la PGJE en Tijuana.

Según la funcionaria estatal, entre enero y abril del presente año fueron al menos 100 menores, incluyendo a sus hermanos, quienes también son tratados, los que atendió la oficina a su cargo por haber sido víctimas de algún tipo de abuso, sin especificar cuántos de estos fueron de tipo sexual.

La psicóloga Carolina Miranda, catedrática de la carrera de Criminología en Unifront, explicó que abuso sexual se refiere a una persona que sufre de maltrato físico de índole sexual, psicológica y emocional, en contra de su voluntad, sin embargo la violación, incluye la penetración por parte del atacante.

El abuso sexual es cometido, en el 80% de los casos, por miembros de la familia, vecinos o amigos cercanos, indicó, mientras que el 20% restante se da en otros contextos, con personas desconocidas; además, mencionó que un adulto que haya sido víctima de abuso o violación y no haya recibido tratamiento, es casi seguro que continuará con el mismo patrón de conducta con los menores en casa.

“En muchas ocasiones, en la familia existe lo que nosotros llamamos un ‘Código de silencio’, que es cuando un miembro fue violentado por otro familiar y aunque se dan cuenta, nadie hace o dice nada, porque se creó un sentimiento de vergüenza, por lo que tienden a callarse”, dijo la catedrática.

Agregó que estas acciones, una vez que el ofendido crece y forma su propia familia, expone a sus hijos a la persona por la que fue agredido, ya que se suele pensar que ya pasó mucho tiempo y su atacante ya está viejo, por lo que lo perdona y hace como si nada hubiera pasado, lo que hace que el riesgo siga latente.

Perfiles

Las características que presenta un niño víctima de maltrato sexual difieren de acuerdo al caso en específico de cada menor, sin embargo, hay una serie de pistas que los padres pueden detectar fácilmente para saber si su hijo es abusado, indicó Miranda.

Los principales indicadores de abuso o violación son lesiones, hematomas en el cuerpo, sobre todo en el área genital, dolor al orinar, así como laceraciones y sangrado, además de molestias al tomar asiento.

Además, dijo que es común que se presente un cambio en el estado de ánimo, de manera drástica, “de ser un niño alegre, se torna violento o deprimido, o bien, tiene conducta regresiva, ya que vuelve a actitudes que se tenían cuando era más chico, como chuparse el dedo o mojar la cama”.

Aseguró que de acuerdo a la edad, él mostrará reacciones ante ciertas situaciones específicas, ya sea que las mire en televisión, o vea a su agresor, o algo el recuerde lo que él vivió, y lo más común es que la víctima llore al presenciar eso.

La apatía, la depresión, el retraso en el desarrollo cognitivo, así como el bajo rendimiento en la escuela, son otras señales en las que se debe poner atención; además el menor puede repetir la conducta de agresión con sus amigos o juguetes, por lo que es importante estar al pendiente de lo que hacen cuando sienten que los padres no los ven.

Por otro lado, se encuentra el lado oscuro, el perfil del agresor sexual, la doctora señala que un depredador sexual, en muchas ocasiones, suele ser la persona en la que más se confía, ya que suele ser una persona inteligente y que sabe disimular.

La mayoría del tiempo se muestra empático y logra ganarse la confianza de la familia de su víctima, además de que es un ser activo y funcional dentro de la sociedad, es decir, suelen tener un buen empleo, relaciones sociales estables y apoyo familiar.

Sin embargo, aclaró que también existe otro tipo de depredador, el cual viene de ciertos hogares disfuncionales, o bien, son inactivos dentro de la comunidad, es decir, adictos a alguna droga o con algún padecimiento mental.

“Es importante identificar al ofensor, y saber si hubo violencia, ya que cada quien va a utilizar ciertos elementos para realizar su ataque, y elegirá a sus víctimas de cierto rango de edad, ya sea infantes, niños o adolescentes”, aclaró.

Los niños no mienten

La doctora Miriam Neninger, reconocida sicóloga especializada en el tema de maltrato infantil, dejó en claro que los niños no mienten en temas de índole sexual, ya que su capacidad aún está inocente, y no tienen el alcance para inventar historias de ese tipo.

“Los niños no tienen por qué mentir, ellos aún no tienen la capacidad de inventar, mucho menos historias de ese tipo, por eso es que les deben de creer, ellos no mienten”, indicó la especialista.

Aseguró que es muy difícil para un padre, saber cómo reaccionar cuando se presenta una situación de este tipo, por lo que deben recordar que lo más importante son lo niños, y no deben concentrarse en cómo se sienten ellos, sino sus hijos.

“Es muy importante que mantengan la calma, porque los chiquitos ya están asustados, y temen que ustedes se enojen, así que van a estar atentos a lo que ustedes hagan, ustedes deben de crear un ambiente de paz y seguridad, para que el pequeño hable de su situación, sin que piense que lo van a castigar”, expresó.

Agregó que es crucial que los padres se muestren comprensivos y den su apoyo completo al menor, y que le hagan sentir que no fue su culpa lo que pasó, y que y que le enseñen que la situación que él vivió está mal, y que esa persona debe recibir un castigo, esto con el objetivo de que no amedrente más su autoestima; después se debe interponer la denuncia penal y comenzar la terapia.

Tratamiento integral

Adriana Lizárraga, directora del Grupo de Víctimas del Delito de la Procuraduría General de Justicia del Estado, señaló que una vez que se obtiene la denuncia penal de víctimas de abuso sexual o violación, de manera automática se canaliza a la familia completa a tratamiento psicológico.

La duración de cada terapia depende de la profundidad del daño en las víctimas, así como del tiempo que hayan padecido el maltrato, por lo que hay terapias que duran desde doce semanas, hasta dos años, o tal vez más, ya que la PGJE se encarga que tanto el menor como la familia queden dentro de un ambiente de seguridad.

“Por lo regular los menores que atendemos son personas de bajos recursos, cuando desisten de acudir a las terapias, tanto los papás como las víctimas, hacemos rescates, el área de trabajo social va y hace una visita domiciliaria y ve lo que está pasando”, comentó.

En caso de que la situación familiar impida que se siga recibiendo el tratamiento, la PGJE destina al sicólogo a realizar la terapia a domicilio, pues muchas de las razones es la falta de dinero para el transporte, o la falta de tiempo por el trabajo, por lo que es bajo el índice de deserción.

“En ocasiones cuando el niño es citado al juzgado para que declare sobre su caso, puede sufrir una recaída, por lo que es necesario que el tratamiento se prolongue”, aclaró, además de que las especialistas no dejan solo al menor, para darle fortaleza a la hora de hacer la declaración.

Por su parte Araceli Raygoza Parra, sicóloga de Atención a Víctimas del Delito delegación Tijuana, indicó que una de las funciones de la terapia es fortalecer al niño, para que pueda reincorporarse a una vida normal, incluso en el lugar donde fue el ataque, ya sea en casa o escuela.

Agregó que son las niñas las que más sufren de este tipo de violencia sexual, debido a que se encuentran en familias disfuncionales, donde la madre trabaja y se quedan a cargo de la pareja sentimental, ya que por lo general, es el padrastro el agresor.

“Si no se les da el tratamiento a los menores víctimas de abuso, es casi seguro que repetirá el patrón de agresores”, en el caso de las niñas, su personalidad se vuelve sumisa ante una situación similar, aclaró; por lo que recomendó a los padres observar, ya que nadie conoce mejor a los hijos.

Bazaldúa precisó que es importante que los menores convivan con otros niños, ya sea en la misma situación o no, con el objetivo de que socialicen y desarrollen otras aptitudes dentro de su entorno social, “esto no va a hacer que olvide lo que le pasó, pero le dará otra perspectiva de vida y aprendan a vivir con su caso con estabilidad”, mencionó.

Afirmó que es necesario trabajar también con los padres, ya que en muchas ocasiones son éstos los que de manera involuntaria le recuerdan al menor el trauma que pasó, ya que ellos mismos no lo pueden superar, por lo que el tratamiento de la PGJE incluye a toda la familia.

“¿Qué está pasando con las familias?, ¿qué está pasando con los adolescentes de 13, 14, 15 años que a lo mejor están en drogas?, ¿o que se salieron de la escuela?, hay que ponerles focos rojos a esta personas, porque tal vez ellos, si están en la calle y empiezan a juntarse con grupos delictivos, van a cometer actos delictivos también, por lo que la misma sociedad deja a los niños ser víctimas de ellos”, dijo.

Para finalizar, la funcionaria aseguró que es mayor el número de denuncias de tipo sexual donde el afectado es el género femenino, sin embargo esto no se debe a que el hombre o los niños no sean víctimas, sino que no lo denuncian por vergüenza, aunque cada vez más aumentan los casos.

martes, 31 de mayo de 2011

Una nueva forma de violencia de género: el SAP

La justicia en temas de familia, tanto en lo referido a los procesos de separación y divorcio y a la tutela sobre los hijos menores, ha empezado a dar como válido en España la alegación del llamado Síndrome de Alienación Parental (SAP) consistente según explica en términos coloquiales la psicóloga Sonia Vaccaro en “la influencia malintencionada de uno de los progenitores sobre el menor para que tenga una mala relación con el otro y en consecuencia lo rechace y no quiera estar con él”.

Lo que ocurre, en opinión de esta psicóloga, es que ni la psicología, ni la psiquiatría reconocen la existencia de este síndrome “porque no cumple las características clínicas necesarias y porque su enunciación fue el resultado de un delirio del estadounidense Richard Gardner que ideó el SAP para defender a un varón acusado de incesto”. En realidad Vaccaro asegura que “es un nuevo elemento procedente de la cultura patriarcal que tiene como misión perjudicar a la mujer y ejercer violencia sobre ella”.

Sin embargo y a pesar de la rotundidad con lo que lo anuncia, distintos jueces lo tienen en cuenta y fundamentan sus decisiones judiciales basándose en el llamado SAP. También el defensor del Menor de la Comunidad de Madrid en el año 2002 ha subvencionado, según Vaccaro, un libro escrito por un profesional andaluza de la psicología en el que se justifica la existencia de este síndrome. Lo más grave de todo el proceso es que “su reconocimiento legitima las relaciones entre adulto y menor y recoge la idea de Gardner de que el menor puede llegar a provocar situaciones sexuales”.

La psicóloga lleva más allá las consecuencias “porque muchos tribunales del mundo desarrollado al detectar el SAP borran lo antecedentes previos de violencia de género que se pueden dar en la pareja e introduce la coacción judicial al obligar al menor a irse con el padre”. Tal como recoge Vaccaro en su libro Síndrome de Alienación Parental “esto se ha hecho y se hace en España. Hemos encontrado a mujeres con multas de 70.000 euros, mujeres que han ingresado en prisión y criaturas en poder de su violador o maltratador”.

Las primeras victimas del SAP en España se han organizado y, en concreto, dos menores en su día y hoy adultos, han hecho una petición al Parlamento Europeo y el pasado 24 de mayo han recibido respuesta instando a la Comisión Europea a tomar medidas y a estudiar el asunto.
En los últimos años los profesionales que denuncian y se sitúan enfrente de este mal llamado síndrome alertan de una “metamorfosis del SAP” para pasar a llamarse “obstaculización del vínculo o interferencia parental”. Y es con estas nuevas denominaciones como se recoge en las numerosas sentencias pronunciadas por los tribunales. Vaccaro asegura que “en el 77% de las causas civiles por la custodia de los hijos hay referencias al SAP y en el 23% de las penales”. No obstante, a su juicio lo más grave es que “se trata de una nueva forma de violencia de género aunque este invisibilizada”.


Los profesionales denuncian que detrás de estos movimientos y de “la teorías de la amenaza” está un sustrato patriarcal evidente y la reivindicación de los conservadores de una prevalencia del hombre sobre la mujer. Para contrarrestar esta ofensiva, las asociaciones de mujeres invitan al asociacionismo y a la denuncia, para evitar lo que ya sucede en Italia, donde el SAP está incorporado a la ley de familia.

Ha valido la pena Mamá

Georgina de los Ángeles Molina Rivera 

Mamá, hoy deseo contarte de mí, pero sobre todo de lo que vos has significado en mi proceso.
Como ya sabés, desde hace cuatro años estoy en esto que llamamos proceso de recuperación emocional, es algo que nosotras las mujeres que vivimos abuso sexual siendo niñas, decidimos iniciar una vez que reconocemos que el abuso sexual nos dejó heridas profundas y nos damos la oportunidad de intentar recuperar nuestra VIDA.

Mamá, estoy muy satisfecha y orgullosa por lo que he ido logrando, he descubierto que hay otra manera de ser y estar en la vida.

Aprendí  que no es necesario ocultar lo que me pasó y que no tengo que sentir  vergüenza por lo que otros me hicieron, en dado caso son ellos los que tienen que sentir una enorme vergüenza por lo que me hicieron. Me fijé que cuando comencé a hablar de la vivencia dolorosa del abuso, empecé a recibir ayuda de otras mujeres sensibles al tema.

Mamá, te comparto con alegría que ha valido la pena iniciar este camino, a veces me he tenido que convencer a mí misma de esto que te comparto, he sentido la dicha de estar VIVA, de construirme a mí misma, de intentar ser yo y no solo eso que dejó el abuso.

En este proceso he tenido que trabajar bastante la relación con vos como mi mamá, lo que has significado para mí, cuando he sentido que has estado ahí conmigo y cuando no. No fue fácil, sobre todo al inicio, porque siempre que tocaba hablar de vos comenzaba a justificarte, decía que vos no me habías cuidado a como se debe porque a vos no te cuidaron y que mucho hiciste al no regalarme como lo hicieron con vos, que éramos demasiados hijos para una sola mujer, que entre el alcoholismo y la violencia de mi papá pues hiciste lo que pudiste.

Ahora lo siento así, pero para llegar a esto en su momento tuve que sacar eso que a nosotras las mujeres se nos está prohibido de alguna manera sentir y expresar, me permití enfadarme, sacar los enojos profundos que sentía hacia vos, esos que estuvieron ahí desde hace mucho pero que no me atrevía a dejar sentir, porque aprendí muy bien la lección de ser buena hija y las buenas hijas no se molestan con sus padres, menos les expresan rabia.

Muchas fueron las veces que lloré y grité en tu recuerdo, muchas fueron las emociones que dejé salir expresándote mi sentir, esa rabia combinada con una profunda tristeza y bañada de dolor porque no llegaste cuando te llamaba para que me cuidaras, porque no  viste que mis temores nocturnos no eran normales, porque no viste que el orinarme en la cama era una forma de llamar la atención o de hacerte saber que algo no andaba bien.
Una vez que salieron esos sentimientos amargos pude verte, no solo como mi madre, sino como la mujer que sos, con todas esas cargas culturales que nos imponen como mujeres, vi lo difícil que es tratar de llenar ese papel de la súper mamá o la sacrificada, madre abnegada, sufrida y cuidadora de otros, de esa que está para darse, esa mujer que todos están antes que ella.

Vi las fortalezas que tenés, las que desarrollaste en las condiciones que te tocó crecer, vi las debilidades esas que todas las personas tenemos pero que en una mujer-madre se ven cien veces más grandes de lo que son. Y es hasta este entonces que pensé que en todo esto también hay un padre, pero a ese le va más fácil, porque ellos culturalmente no son los encargados de cuidar a los hijos y ahí me di cuenta de lo injusto y desigual que es esto de los roles de género.

No solo me molesté con vos, la gran parte de mi rabia la estoy dirigiendo ahora  a los causantes principales, a los cobardes que se atrevieron a profanar mi cuerpo, a invadir mis pensamientos y a arrebatarme el poder propio. No sabés cuánto me ha aliviado permitir expresar todo esto.
Pero no te aflijás mamá, ahora en verdad veo todos tus esfuerzos, ahora ya no para justificarte sino para entenderte,  ahora valoro lo que hiciste por mí, te agradezco las lecciones que aprendí de vos, la valentía, la fortalezas que me demostraste a lo largo del tiempo en que estuve con vos creo que las incorporé a mi vida. Admiro lo que ahora estás haciendo por vos, sé que no es fácil mamá, pero en verdad te digo que se puede vivir diferente a lo que hasta ahora ha sido nuestra realidad.
Mi regalo para vos este día es mi profundo amor para vos, ese que la niña de siete años siempre te ha tenido y que ahora mi yo adulta reconoce y acepta. Mi regalo para vos mamá, es el reconocer que sos la mejor madre para mí y que en gran parte gracias a vos es que hoy soy la persona que soy.

LA AUTOESTIMA

del libro (El Coraje de Sanar de Ellen Bass y Laura Davis)

La autoestima es un problema básico para las mujeres. Puesto que nuestra cultura desvaloriza a las mujeres, muchas veces hemos de sobreponernos a sentimientos de incapacidad o luchar contra la inseguridad y duda de nuestra valía. Para las supervivientes, este problema es aún más agudo. A edad muy temprana fueron dañadas. Algo se rompió muy dentro. De niñas se les negó la realidad de que eran seres preciosos, que merecían amor, que eran capaces y valiosas, QUE ESTABAN BIEN TAL COMO ERAN! No se les dio la oportunidad de sentirse bien consigo mismo. En lugar de eso, abusaron de ellas. En ellas quedó esa sensación de ser sucias, en cierto modo "defectuosas", culpables. Y las cosas que se vieron obligadas a hacer o sentir para sobrevivir tal vez las hace sentirse peor aún consigo mismas, más avergonzadas. La mujer puede sentir poco aprecio por sí misma, una constante sensación de indignidad, UNA INSISTENTE VOZ QUE LE DICE QUE VALE MUY POCO, QUE NO LO HIZO BIEN, QUE NO MERECE NADA. TAMBIÉN ES POSIBLE QUE SUS SENTIMIENTOS ACERCA DE SÍ MISMA OSCILEN! Puede sentirse bien consigo misma la mayor parte del tiempo mientras los sentimientos auto críticos permanecen latentes hasta que un contratiempo los hace aflorar; puede ser una pérdida, un período de cambio, una discusión con un ser querido. ENTONCES REPENTINAMENTE, SE PIERDEN DE VISTA TODAS LAS COSAS BUENAS. EL AMOR POR UNA MISMA, QUE HA NUTRIDO CON TANTO ESFUERZO, PARECE INALCANZABLE!!!
PUEDEN SURGIR, COMO SALIDOS DE LA NADA, SENTIMIENTOS DE ODIO POR UNA MISMA!! UN PEQUEÑO INCIDENTE CON OTRA PERSONA DESENCADENA UN ALUD DE DUDAS E INSEGURIDAD. HACES MAL UN PROBLEMA EN UN EXAMEN Y PIENSAS: "SOY UNA ESTÚPIDA. JAMAS LLEGARÉ A NADA" DEJAS DE SALIR CON ALGUIEN PORQUE PIENSAS QUE NO TE CONVIENE, Y EN LUGAR DE SENTIRTE ORGULLOSA POR FIJAR LÍMITES TE SIENTES ABANDONADA, SEGURA DE QUE NUNCA JAMÁS VOLVERÁS A AMAR. AUNQUE CUIDAS DE TI MISMA, DE ALGUNA MANERA ACABAS SINTIÉNDOTE EQUIVOCADA Y MALA OTRA VEZ.
La autoestima es algo que se siente en el momento, y a medida que se avanza en el proceso de curación, la percepción de una misma va oscilando. Al principio cuando estás teniendo los primeros recuerdos, luchando por aceptar la verdad de lo que te ocurrió, o enfrentando al agresor, TAL VEZ TE SIENTAS PEOR QUE ANTES. Muchas veces, los sentimientos de vergüenza, de impotencia y de odio contra una misma están enterrados junto con los recuerdos, y a medida que los recuerdos van aflorando, también van surgiendo estos sentimientos. Sin embargo la curación no consiste solamente en enfrentar el dolor. ES TAMBIÉN APRENDER A AMARSE A UNA MISMA!! A medida que pasas de sentirte una víctima a sentirte orgullosa DE SER UNA SUPERVIVIENTE, habrá destellos de esperanza, de orgullo, de satisfacción. Esos son subproductos naturales de la curación. 
Cuando llegues a conocer a tu niña interior y te comuniques con ella, ya sea descubriendo, tu rabia, trabajando tu sexualidad o llevando luto por tu pasado, estarás forjando una relación más amable y cariñosa contigo misma. 
Después de rechazar la mentira, reemplaza la por la verdad sobre ti. Si piensas que no mereces amor, di: "SOY HERMOSA Y DIGNA DE SER AMADA, POR EL SOLO HECHO DE RESPIRAR SOY DIGNA DE AMOR, POR EL SOLO HECHO DE SER UN SER HUMANO. NO TENGO QUE HACER NADA PARA SER DIGNA DE AMOR". 
La capacidad de establecer límites es esencial para sentirse bien consigo misma. Muchas supervivientes no han aprendido a definir su tiempo, a proteger sus cuerpos, a colocarse ellas en primer lugar, A DECIR NO!!
Aunque aprender a decir "NO" es un reto difícil, ES UN ALIVIO DEJAR DE HACER LO QUE NO SE DESEA HACER. Al establecer límites, una se protege y se libera al mismo tiempo. CUANDO SE DICE NO A LOS DEMÁS SE COMIENZA A DECIR SÍ A UNA MISMA!!

El hecho de contar con este libro, el tenerlo entre mis manos... Para mi fue una esperanza... antes de llegar al capítulo de "Autoestima y Poder personal" estuvo el de "la rabia" el de "los recuerdos" las "revelaciones"... el dolor... Todos ellos tan "ligados" a las cosas que he pensado... más no he sentido como el caso de "la rabia" y el hecho de liberarla hacia quien "la causó" quien en realidad la merece... no sobre mi misma, sobre mi capacidad de pensar y sobre mi cuerpo. 
El punto de la autoestima para mi siempre ha sido algo "escabroso" y complicado... siempre he tenido esa terrible e incomprensible sensación de "ser menos" de "valer menos"... Aunque termine al final comparándome y diciendome... "miraaa no estas tan mal"... El sentimiento me asfixia la garganta y me lleva al espejo a que me refleje y me diga a mi misma... "ay eres tan fea...tus rasgos no son finos, tienes una cara redonda, tus pecas, tus labios no son atractivos"... ahora que he "recobrado" recuerdos... NO se aun si sean todos, los que tendré... Cada parte de mi cara, tiene una huella por dentro... mi barbilla, mis cachetes, mi nariz, mis labios (cerrados-obligados a abrirse) mis ojos. Mi cuerpo también esta marcado. No sé como puedo ir "recuperando" poco a poco YA TENDRÉ 1 AÑO!!! de que mis "recuerdos" salieron a la luz de mis ojos! 
Aun no siento que tengo la oportunidad de "sentirme bien conmigo misma" Sigo sintiendo poco aprecio, por mi misma tanto físicamente como con lo que hago... En lo físico sigo encontrándome "fea-gorda-desagradable-incorrectamente vestida" en lo interno, sigo mirándome justo así... "poca cosa, tonta, torpe, dependiente, débil, asustada, desmotivada, en momentos sucia, en otros momentos culpable" Obligada A!! Obligada a seguir siendo la tonta, la débil, la "buena", la "calla-dita", la que "sufre" la que espera... la que le duele la vida... ¿Porque? QUIEN SABE PORQUE!!! Si lo tiene todooo! ¿Cómo puede ser tan tonta? ¿Cómo no puede superarlo? si es joven, es "bonita", es inteligente... y luego "su profesion"... Es lo que "se suele escuchar" ¿Verdad?

Si he pensado muchas veces casi lo pienso a diario, que "mis recuerdos, bloqueados" ESTABAN MUCHO MEJOR!! Ahora, todas las noches veo la cara de ese hombre a milímetros de la mia, escucho su respiración, escucho sus frases tan horribles y grotescas... frases dichas a una niña, estoy cayendo dormida y me despiertan unas manos apretándome los muslos, los brazos, apretandome de la mandibula para que abra mis labios, me despierta esa frase!! Esa frase!! Antes sin los recuerdos ESTO NO ME PASABA! Ahora es extraño que no pase, cada noche... Cada noche! La autoestima es algo que se siente en el momento... Si Es cierto, ahora que he estado escribiendo a mi parecer "cosas más positivas"... Me siento con "un poco de fuerza", cuando regreso a re-leer... Siento que NO FUI YO QUIEN LO ESCRIBIÓ... Me siento tan distante a ese sentir, tan alejada de mi misma y lo que ahí plasme. Tan ajena! Pero si... Si descubro que me gustaría como un deseo al apagar las velas de un pastel de cumpleaños... o el deseo que se pide al echar una moneda a una fuente, el deseo que se pide al entrar por 1era vez a una iglesia... Que se yo!! El deseo que pido cuando una estrella cae del cielo.... PODER AMARME PROFUNDAMENTE!! AMARME! CUIDAR Y PROTEGER A MI "NIÑA INTERIOR" SENTIRME Y SABERME UN SER HERMOSO, GRANDE Y VALIOSO DE EXISTIR Y SER AMADO!! Ser amada sin tener que ser "nada" ... ni tener que "dar nada a cambio"... Ser amada simplemente por ser YO! Sin miedos, sin represiones, sin amenazas, sin golpes, sin sarcasmos, sin miradas cortantes, sin caricias obscenas, sin dobles intenciones!! Desechar de mi cabeza por completo aquella estúpida frase de: "Nadie te va a querer". 

A..B.