lunes, 19 de agosto de 2013

En el 90% de los casos la violación se produce por el padre a su hijo o hija.

ARGENTINA:

¿En qué se diferencia el abuso sexual infantil de la violación?
 El “abuso sexual infantil” no existe, es la costumbre de hablar mal, de simplificar. No hay abuso sexual infantil, porque infantil es un calificativo de abuso y el abuso no es calificable como infantil. La forma correcta es decir: “Niños y niñas abusados sexualmente por adultos”. De la otra manera queda encubierto que el adulto es el responsable. Dentro del abuso están los incestos, palabra que fue sacada de nuestro Código Penal para lavar el acto con la expresión: “violación agravada por el vínculo”. Violación o incesto es la penetración del adulto a una criatura y se produce en el 90% de los casos por el padre a su hijo o hija.
¿Qué pasa con esos chicos y chicas?
Lo que sucede y cuesta entender y aceptar, es que este tipo de “acariciamiento” puede ser placentero para la criatura, que cede porque esas caricias estimulan sus resortes sexuales. Entonces el niño encuentra, o la niña, que es placentero aquello que se le está haciendo y éste es uno de los problemas más serios porque sostiene la práctica del seductor, que no avanza con la fuerza física. Éstas son las formas de iniciación del abuso, que suelen ser encubiertas en forma de “manoseo”. En general los abusadores son hombres, lo que no excluye que a veces haya mujeres que buscan ese tocamiento.
¿Es cierta la teoría del abusador abusado?
No es una teoría, es un mito y es grandilocuente llamarlo así porque el mito es algo serio. Esto es una pavada. Es una creencia interesada, porque si el violador o abusador empezara por ser una víctima sería entendido o perdonado, justificado. Si esto fuera así, las mujeres seríamos violadoras, mucho más que los varones. Ésta es una de las tantas trampas que utilizan los adultos: ese sujeto por haber atravesado una situación dañina, a los 20, 35 o 43 años se transforma en violador. No hay manera de justificarlo técnicamente. No hay ni teoría sexológica ni psicológica que vaya a decir que una violación temprana conduce en la adultez al desencadenamiento de la pulsión de poder, que en realidad es la pulsión que moviliza el ataque sexual.
¿Qué es la pulsión de poder?
Es una necesidad de utilizar a alguien indefenso y puede ser a través de la seducción. La seducción también es un ataque. Quien está seducido o atacado queda en manos y a disposición del seductor y es eso lo que lo excita. La experiencia sexual viene en segundo lugar.
¿Cuáles son las consecuencias?
No pueden clasificarse por sus efectos. No todas las criaturas que han sido victimizadas por violación o por abuso van a tener 10 años después síntomas acordes con ese episodio. Es mucha la gente que es abusada y violada desde niña y sigue viviendo sin que este episodio le obstaculice definitivamente la vida. En cambio hay otros seres humanos que quedan mal marcados, por ejemplo aquellos que son sistemáticamente abusados o violados. Entonces el efecto de los abusos depende del tipo de abuso, de su reiteración y de los recursos que la criatura tenga para poder resolver lo que se suele llamar resilencia, que es la capacidad de reacción y superación que tenemos los seres humanos respecto de situaciones traumáticas.
¿Cómo se ve el abuso en los chicos?
Muchas cosas: que no se hacía pis y se hace, el insomnio, pesadillas, cambia la conducta en la escuela. Las maestras se dan cuenta antes que los padres, porque el chico cambia o la nena llora en los rincones, se pone agresiva con las amigas, no quiere salir al recreo. Las maestras son grandes colaboradoras. Los más chiquitos no quieren que los bañen.
¿De qué depende que el niño pueda contar o no?
De cada niño o niña. Si la mamá o el papá son cuidadosos pueden advertir que hay cambios en los juegos y en las conductas y muchas veces es útil decirle: “Haceme un dibujo de lo que quieras”, o “un dibujo de cuando vas a jugar con el abuelo”. Fijate la figura que elijo, porque es reiterada, dejás al abuelo para que cuide a la nena y la mamá no sabe por qué se toca la vulvita y se irrita. No se toca ella la vulvita.
¿Por qué las madres no nos damos cuenta?
¿Por qué vas a garantizar que tu amor ha sido tan inteligente y sensible que eligió a una persona respetable? Éstos son los mecanismos narcisistas de cada uno. “Cómo me iba a imaginar que Fulano a quien yo amé”, “cómo puede ser que la persona que yo elegí para amar y para tener un hijo le hace esto”. Porque cuando vos te enamoraste no estaba a la vista, una no pone al otro bajo sospecha. Lo digo para que las madres no se sientan culpables, una no puede hacerle un test a cada novio.
¿Y una campaña?
No sirven si no son permanentes porque se multiplican las denuncias y después caen. Deberían ser sistemáticas, pero es muy doloroso. El juez tiene que creer en la verosimilitud del chico y rápido, porque defensivamente la criatura va deformando el recuerdo para salvarse del horror. Los que llegan a la Justicia tienen que tener un buen abogado, que empuje el expediente. Para no perder tiempo. Y tomarle el pulso al juez, que si está muy preocupado por la “revinculación” del chico con el padre, ahí es donde perdemos. Si el juez, ideológicamente, quiere que el padre no sea acusado, ¿cómo voy a decir que el padre es un delincuente? No puedo porque ataco a la familia y no puedo atacar a la familia: ése es el discurso jurídico patriarcal.


miércoles, 14 de agosto de 2013

¿Alguien que amas tiene personalidad limítrofe?

¿Tratas de evitar discusiones horribles con argumentos confusos ocultando tus sentimientos y pensamientos?
¿Estás siendo acusado de cosas que nunca hiciste o dijiste?
¿Tienes la impresión que siempre estás caminando sobre cascarones de huevo?, ¿qué todo lo que digas o hagas será usado en tu contra?
Es difícil aun para los especialistas diagnosticar la personalidad limítrofe. Pero las personas que viven o aman a alguien que la padece experimentan sentimientos y sensaciones similares.
·         Me siento como que estoy caminando sobre cáscaras de huevo. No importa lo que diga o haga, ella(él) lo retuerce y lo utiliza contra mí.
·         Me culpa y me critica por todo lo que va mal, incluso cuando no tiene sentido.
·         Me siento como que estoy en una montaña rusa emocional. ¿Cuando llego a casa, seré saludado en la puerta por la persona de quien me enamoré? ¿O será el tirano rabioso que la(lo) controla?
·         Él(ella) me ve totalmente bueno(a) o totalmente malo(a) y nunca me ubica en un punto intermedio. Y cuando me percibe de una manera, no puede recordar haber sentido ninguna otra cosa por mí.
·         Me siento manipulada(o), controlada(o) e incluso engañada(o).
·         Tengo miedo de pedir lo que necesito en nuestra relación. Cuando lo hago, ella(él) me dice que soy demasiado exigente o que mis necesidades no son apropiadas o no son importantes.
·         Me encuentro ocultando lo que pienso y siento porque simplemente no vale la escena que sigue cuando soy honesto(a).
·         Se ha vuelto tan automático que la paso mal tratando de averiguar lo que realmente siento.
·         Él(ella) me acusa de hacer las cosas que no he hecho nunca o nunca he dicho. Me siento tentada(o) a grabar nuestras conversaciones y reproducirlas frente a ella(él).
·         Ella(él) está constantemente sofocándome. Pero tan pronto como tratar de irme, ella(é) actúa amorosa(o), promete que cambiará y suplica por que me quede. O bien, ella(él) me amenaza.
·         Trato de hacer lo que ella(él) quiere. Pero justo cuando creo que entendí las reglas, ella(él) las cambia.

Si varias de estas afirmaciones te resultan familiares, tenemos buenas noticias para ti. No estás loco(a). No todo es tu culpa. No estás solo. Esto sucede porque alguien a quien amas o por quien te interesas tiene desorden limítrofe de la personalidad. Si la persona que te interesa realmente quiere ayuda, hay tratamientos disponibles que pueden ofrecer esperanza. Y aun si no cambia su comportamiento, hay pasos que puedes seguir para retomar el control de tu vida. 


domingo, 11 de agosto de 2013

VICTIMIZACIÓN SECUNDARIA A CAUSA DE LA INTERVENCIÓN DEL MENOR EN ELPROCESO JUDICIAL

La participación de los menores dentro de procesos jurídicos, ha sido un tema de importancia para organismos internacionales como la UNICEF y organizaciones no  gubernamentales protectoras de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Se ha presentado gran preocupación por los procedimientos que se llevan a cabo en las instituciones jurídicas respecto a la toma del testimonio y participación en las audiencias de los menores, debido a la evidencia científica que existe de victimización secundaria generada  a partir de las malas prácticas por parte de las autoridades. 

Estas malas prácticas apuntan a generar secuelas en las víctimas que posiblemente no presentaban o bien, en que éstas se vean incrementadas.  Las intervenciones de estas instituciones tienen por objetivo que los menores dejen de ser objetos del derecho y se les trate como sujetos con derechos, donde los fines de la justicia dejen de ser ajenos a los intereses de la víctima.

Las investigaciones señalan que se debe ser cuidadoso al momento de optar por la participación del menor dentro de las audiencias, de ser posible, las víctimas de delitos violentos en especial aquellas abusadas sexualmente, no deben presentarse al juzgado a interrogatorio a menos que generen las condiciones óptimas para rendir su testificación. Estas condiciones están relacionadas, en primer lugar, con la participación de profesionales capacitados en la toma de declaración de menores los cuales deben presentar habilidades de entrevista psicológica forense, conocimiento de los protocolos específicos para las evaluaciones de credibilidad del testimonio, en casos de abuso sexual, conocimiento del desarrollo cognitivo y procesos de memoria de los niños, entre otros. En segunda instancia se habla del espacio físico donde tienen lugar las audiencias y de las figuras que participan en éstas.
Según Rivera (1997) uno de los factores que contribuyen al fenómeno de la victimización secundaria es el desconocimiento, por parte de las autoridades y funcionarios encargados de la atención a los afectados, de los derechos de estos. Este tipo de intervenciones en las cuales el personal encargado de la atención a víctimas, producen más daño que el hecho delictivo, se conocen como iatrogénicas.
Como consecuencia de las intervenciones iatrogénicas, Soria (1998) señala que  se genera en la víctima una afectación de su desarrollo personal, cambios a nivel social, los cuales conllevan a un posicionamiento total de indefensión al repercutir en las redes sociales y en el contexto general al que se ve expuesta la víctima. Se da un cambio en las creencias personales, sentimientos de culpabilidad temor entre otros. Estos factores incluyen un deterioro psicológico.
Los menores, pueden estar expuestos a estas situaciones cuando se les hace participes en procesos familiares relacionados con custodia, régimen de visitas o la perdida de la patria potestad y procedimientos penales como es el caso de abuso sexual. Este último lo usaremos como ejemplo para explicar la victimización secundaria.

En la mayoría de los casos de abuso sexual infantil, el testimonio del menor es la única prueba con la que se cuenta, debido a que la mayoría de este tipo de abusos no suelen dejar huellas ya que la dinámica casi siempre se presenta sin violencia física y generalmente por tocamientos. Por lo que el dicho del menor debe ser tratado con sumo cuidado dentro del juicio, desde la toma de declaración por parte del ministerio público, las evaluaciones médicas y psicológicas y la asistencia a las declaraciones, debiéndose poner especial atención en los procedimientos a los que se va a someter al niño.
El proceso psicológico implicado en las evaluaciones de abuso sexual es la memoria y se ha desarrollado un protocolo llamado Statment Validity Assesment (SVA) que presenta pautas específicas para ayudar  al menor a recuperar recuerdos, sin sugerir información y evitando que los menores hablen sobre fantasías, para tener un testimonio que permita ser analizado bajo los criterios de credibilidad, confiabilidad y validez que describe el SVA. Dentro de este protocolo, considerado dentro de las mejores prácticas en evaluaciones de abuso sexual, se menciona una condición imperante que puede contaminar el dicho del niño, esto es la repetición.
Según el protocolo, la persona que realice la evaluación deberá ser un experto, que sepa el manejo adecuado de las técnicas del SVA ya que se supone, el menor sólo debe realizar un declaración, la cual debe ser video grabada con la finalidad de que otros profesionales que requerían conocer el testimonio dado,  puedan acudir a la cinta sin necesidad de someter al niño a otras entrevistas.
Aplicar de manera adecuada el protocolo permitirá que el dicho no se contamine, ya que sabemos que la memoria presenta características como:
-          Transitoriedad, en donde a medida que pasa el tiempo, menor cantidad de detalles presentará el discurso del sujeto, lo que representa dentro de un proceso judicial, que se considere que el menor tiene baja credibilidad en su dicho.
-          Sugestibilidad: dependiendo de la edad del menor y del tipo de preguntas que se le realicen, el menor puede ser sugestionado y modificar la información sobre el hecho, efecto también de la deseabilidad social. Si el niño considera que las respuestas que da al adulto se consideran equivocadas, puede cambiarlas para agradar a éste. Preguntas cerradas, reiteradas y que sugieren información están contra indicadas en las entrevistas. Es por ello que las entrevistas que guían  la toma de declaración, los interrogatorios y la evaluación del menor deben realizarse por un experto, de lo contrario se estaría contaminando el discurso del niño respecto al hecho y además lo pondría en varias situación de estrés que pueden generar secuelas.
Mientras más repeticiones del discurso sobre el hecho dé el niño, menor será la confiabilidad y credibilidad de éste. Es por ello que debe optarse por que la primera evaluación se lleve a cabo con las condiciones especificadas por el SVA y el resultado de esa evaluación se utilice las veces que las autoridades lo consideren necesario y lo más importante, proteger durante todo el procedimiento a los menores. 

"Todos conocemos a un sobreviviente de abuso sexual infantil."


¿Porque tenemos que aceptar que tres de cada diez niños serán abusados?

El abuso sexual infantil es y será siempre el delito mas atroz en contra de la humanidad.
Porque atenta contra el tesoro mas sagrado de la familia. Sin niños sanos no hay futuro.

¿Hasta cuando mas escucharemos gritos sin voz?





Uno de cada 100


Atrévete

Hagamos qué este vídeo sea visualizado por el mundo entero. Sólo depende  de ti y sólo de ti.Porque "Todos conocemos a un sobreviviente de abuso sexual infantil."






Sólo se trata de creer erradicar la utilización del Síndrome deParental (SAP


Graciela Dora Jofre, jueza de Paz de Villa Gesell, reflexiona sobre la importancia de erradicar la utilización del Síndrome de  Parental (SAP) en casos de presunto abuso sexual infantil por parte de los padres, y advierte sobre la necesidad urgente de implementar la perspectiva de género en todos los ámbitos de la Justicia



“Era un juego, vos consentiste”, dijo mi padre cuando, a los 30 años, lo saqué a la luz por fin. (
En la entrevista realizada con el niño se da esta transcripción de la misma:
“... Quiere lavarse las manos y lo acompaño. Al regresar del baño, se sienta en un rincón, toma los dos muñecos de la caja y, observándolos, pregunta si se les puede sacar la ropa a ambos (Barbie y muñeco varón). Intenta desvestir a la muñeca, luego me pregunta si se puede sacar la ropa del muñeco. Me explica las diferencias entre ambos... Su actitud cambia, habla más pausado, y su rostro toma un tono más serio. Se mantiene unos minutos, observando los muñecos e intentando desvestirlos y preguntándome acerca de cómo sacarles la ropa a ambos. Y dice: ‘¿Hablamos ahora?
Psic.: Bueno, ¿de qué querés hablar?
T.: Mi papa me tocó el culo.
Psic.: ¿Fue una palmadita, como dan a veces los padres? (le hago el gesto sobre el muñeco).
T.: No.
Psic.: ¿Qué hizo?
T.: Me metió la mano adentro’.”

***

Confesiones como éstas aparecen tras años de silencio o de falta de credibilidad por parte del núcleo más cercano de las víctimas de abuso sexual. Lo más usual suele ser la confesión a un amigo/a, a la madre o, en las edades más tempranas, a un docente. En los últimos diez años, el incremento del uso de las redes sociales y el eco en los medios de comunicación en Argentina ha sido una válvula de escape de confesiones, de difusión y concientización contra este tipo de abusos, aunque a la par se hayan incrementado la pedofilia o el consumo de pornografía infantil. Lamentablemente, el secreto silenciado –tanto mental como corporalmente– rara vez sale a la luz en los primeros años de vida. La compleja relación entre abusado y abusador suele dificultar que el niño/a o adolescente cuente lo padecido. Abuso de poder y sentimientos ambiguos se mezclan y es allí donde se requiere de ayuda y de contención.
Graciela Dora Jofre es oriunda de Quilmes, se recibió de abogada en 1978 en La Plata, en medio de la última dictadura militar. Luego, al formar su familia (es madre de dos varones) decidió radicarse en Villa Gesell. Allí, hace 17 años que es jueza en el Juzgado de Paz. En los últimos nueve años se ha interesado y formado sobre el Abuso Sexual Infantil (ASI), el incesto y la violencia de género en el marco de procesos de familia.

Ahora estamos más acostumbradas a que las mujeres ocupen puestos importantes de poder. En tu caso, en el ámbito judicial, ¿cómo describirías tu experiencia?

–La describiría como un proceso de crecimiento. En la ciudad han aumentado los casos focalizados en Derecho de Familia y de violencia de género, aunque también fuera de la ciudad, además de que casos concretos me llevaron a profundizar en abuso sexual infantil e incesto. Esto me obligó a formarme al respecto a través de otras disciplinas más allá de lo jurídico, como la psicología, por ejemplo. En 2005 tuve un caso que me marcó mucho. En medio de un proceso de familia apareció un caso de incesto. A raíz de esta experiencia aprendí que más allá de lo que una pueda inferir o intuir se debe tener mucho cuidado a la hora de juzgar. Así comencé a leer a expertos como Irene Intebi, presidenta de la Sociedad Internacional para la Prevención de Abuso Sexual Infantil (Ispcan, por sus siglas en inglés,) quien escribió El abuso sexual en las mejores familias, o al juez Carlos Rozanski.

¿Aumentaron también las denuncias de madres que se han animado a contar lo padecido tanto ellas como sus hijos y solicitar su defensa?

–Sí. La reacción natural de la madre cuando la criatura logra relatar la experiencia incestuosa genera un trauma y muchas veces tiende a minimizarlo o negarlo. Pero cuando esa madre cree el relato del niño/a y recurre a la Justicia, lo que pretende es protección, porque sola no puede. Cuando hablo de Justicia, me refiero no sólo a jueces, sino también a abogados o asesores que generalmente estigmatizan a las madres y a sus hijos, se desconfía de las denuncias y padecen largos calvarios. ¿Te suena a otras épocas de la Argentina y a otras madres? Lo más terrible es que se debe privilegiar el bienestar del niño/a como lo indica el derecho al “Interés superior de niñas y niños”. Entre otras garantías, ellos tienen derecho a ser oídos, a expresar su opinión libremente y a ser asistidos por un abogado que represente sus intereses en particular. Cuando el niño logra hablar (y a veces no lo hacen en la niñez, sino ya en su adultez) generalmente lo hace a alguien en quien confía, sea un docente, un psicólogo, un familiar. Irene Intebi dice que “el abuso sexual infantil es un balazo psíquico”. Por lo tanto la figura del abusador se vuelve depredadora del aparato psíquico del niño y es mucho más traumático cuando el abusador es el padre o un familiar cercano.

Además, la familiaridad con el abusador suele generar ambigüedad en el niño/a, que puede por un lado despreciar lo padecido y, sin embargo, fuera del abuso, tenerle cariño a esa figura...

–Tiene la envergadura de una epidemia. Actualmente, hay cada vez más prostitución, pornografía y explotación infantil y esto significa que hay clientes. Y si hay clientes es que hay muchos abusadores de niños. Por eso hay que indagar sobre qué es el abuso sexual infantil. En mi rol veo aparecer casos en el marco de un proceso civil, después de una separación, por regímenes de visita, por tenencia; aunque no dejan de estar vinculados con la violencia de género. El psicoanalista y perito psicólogo Osvaldo Fernández Santos hace una comparación muy interesante entre las violaciones y las situaciones de abuso en la última dictadura militar y señala que la relación de tortura dentro de la familia se vuelve mucho más grave. Como también afirmaba la psicoanalista Alice Miller, el abusador suele ser una figura querida. Allí radica la dificultad del relato del abusado.

Desmitificar el SAP

El Síndrome de Alienación Parental (SAP) es un término que el profesor de psiquiatría estadounidense Richard Gardner acuñó en 1985 para referirse a lo que él describía como un desorden psicopatológico en el cual un niño, de forma permanente, denigra e insulta sin justificación alguna a uno de sus progenitores, generalmente al padre. Incluso, como perito, llegó a acusar a las madres de “lavar el cerebro” de sus hijos e hijas. Sin embargo, dentro de la comunidad académica el SAP carece de consenso y se lo considera seudocientífico. Sin embargo, el SAP actualmente cuenta con el apoyo de grupos de padres que han sido alejados de sus hijos por causas judiciales, por los abogados que los defienden en casos de divorcio y lo utilizan como defensa y también por numerosos peritos.

¿Cómo explica que siga vigente la utilización del SAP en la defensa de padres/familiares acusados de abuso sexual infantil o que se la acuse de garantista sólo de los derechos de las mujeres por ir contra este tipo de defensas de los acusados?

–Resulta paradigmático, su mentor resultó ser pedófilo y terminó suicidándose. Fue quien impulsó el poner en duda los relatos de las madres. Lo mismo sucede con las denuncias de las víctimas de violencia de género, hechos que no dejan de afectar al menor. En esta línea, han sido importantes los aportes de Sonia Vaccaro y Consuelo Barea sobre “El pretendido síndrome de alienación parental”, un estudio minucioso de la teoría del SAP. Considero que debe haber un replanteo en los procesos judiciales de familia, creerles es fundamental. Pero, a veces, los cambios llevan muchos años. Es necesaria una mirada con perspectiva de género en la Justicia. No debe olvidarse su función primaria: la defensa del más vulnerable. Como jueza civil puedo aplicar medidas protectoras pero éstas deben tener continuidad en la instancia penal. Tanto los niños, como víctimas de abuso sexual infantil, y las mujeres, como víctimas de la violencia de género, tienen muy poco acceso a buenas defensas técnicas o a ser querellantes. Muchas recurren a defensorías oficiales y en Villa Gesell tenemos suerte de que no estamos saturados como suele suceder en ciudades más grandes como Buenos Aires, y ahí ya no basta ni la capacitación ni la mejor intención del profesional.

¿Esta falta de protección también podría evidenciarse en la obligación a la “revinculación” de las criaturas con sus presuntos abusadores?

–Así es. A medida que se ha comenzado a denunciar y que han salido las situaciones del ámbito privado se ha utilizado la revinculación de un modo forzado. Cuando se obliga al niño a ver a la figura acusada de abuso se lo está revictimizando. Entonces tanto los abogados y los jueces que avalan estas prácticas están yendo contra los derechos de los niños. Hilda Marchiori, psicóloga y criminóloga experta en victimología, valoriza la protección de la criatura y afirma que pensar que los niños mienten es un mito. En esta línea también puedo mencionar a María Cecilia López, quien en coautoría con María Beatriz Muller escribió en Los dibujos en el abuso sexual infantil. Afirma respecto de los dibujos de los niños y su interpretación que se les nota en gestos, lo expresan en su cuerpo, que no pueden sostener en el tiempo las mentiras. Las connotaciones sexuales son importantes marcadores de detección. También es interesante el planteo que hace al respecto Fernández Santos al diferenciar revinculación con reconciliación. El alega que no podés establecer una relación u obligar a una criatura si del otro lado la persona jamás va a reconocer el abuso. Todo conlleva a hacer una revisión más profunda: ¿Qué constituye una familia? ¿Qué es ser padre? No es una cuestión biológica, sino que se construye con amor, con respeto a la libertad de ser de los niños. Si un hombre dentro del uso de la figura de poder en la familia ejerce violencia sobre la criatura no es un padre, es un monstruo. No se trata de cuestionar a la familia. Muchas veces se cree que el abusador tiene una personalidad sospechosa que se percibe a simple vista y no es así. O que sólo las violaciones se dan en las clases sociales más vulnerables. Los abusadores suelen ser personas que en su vida diaria tienen buen trato con los demás, que pueden tener poder, dinero, ser brillantes intelectualmente.

En marzo pasado hubo un fallo tuyo que marcó precedente en la ciudad y alrededores al reconocer y valorizar per se la palabra del niño como elemento esencial para fundar la denegatoria a un régimen de visitas a favor del padre sospechado de abuso en perjuicio de su hijo, con independencia del estado en la tramitación de la causa penal que lo incriminaba...

–En este caso concreto, como me sucede en otras situaciones, traté de focalizar mi mirada en el niño. El fallo se apoya en dos relatos realizados por el niño ante su terapeuta, a fines de 2009, y otro en febrero de 2011 ante una perito oficial en el proceso. Afortunadamente, en la instancia penal se respetó mi postura, pero son casos excepcionales por lo general, tal vez por ello las repercusiones. Muchas veces el abusado confiesa fuera del ámbito judicial, fuera de una audiencia. Por esto es que considero que hay que creerle a la madre o al niño/a que logra confesar y denunciar. Además, estadísticamente, la mayoría de las denuncias de abuso sexual son reales (la cantidad de alegaciones falsas es solamente del 8 por ciento).

Siguiendo esta necesidad, la de que la presunta víctima sea escuchada, ¿es que decidís hacer el petitorio de la instalación de una cámara Gesell en el juzgado?

–Sí. Hace varios años que estoy tras este pedido. Aproveché la visita, hace un mes, del doctor Héctor Negri, actual presidente de la Suprema Corte. Le comenté que consideraba importante la instalación de una cámara en la ciudad y en la zona. Será el primer Juzgado de Paz de la Provincia de Buenos Aires y el primer Juzgado en el Departamento Judicial de Dolores en tener una cámara Gesell. En un mes aproximadamente estará terminada. Con esto no pretendo que se aplique la escucha del niño de un modo cartesiano. Me refiero a buscar todos los elementos que la ciencia de otras disciplinas como la psicología y la psiquiatría tienen para poder decodificar y dilucidar lo que el chico dice y siente.

En estas semanas trascendió la importancia del uso de la cámara Gesell para obtener el testimonio del hijo de 10 años de Susana Leiva, asesinada supuestamente por su pareja, el portero Alberto Ponce, a quien también se investiga por posible abuso sexual del niño, en la localidad bonaerense de Temperley. ¿Qué requisitos son exigidos para que un niño declare en cámara Gesell?

–Previamente se evalúa multidisciplinariamente si el niño está en condiciones de hacerlo. El aporte es muy importante porque el niño puede hablar con la psicóloga u otro profesional en un marco de mayor protección.

¿Creés que en los últimos años, a la par del aumento de casos relacionados con las problemáticas anteriormente citadas, ha sido fundamental la actuación mancomunada con instituciones y profesionales de otras ciudades o provincias?

–Sí, tengo mucha relación con Mar del Plata, por ejemplo. Allá está el grupo de la Red Solidaria, que brinda apoyo terapéutico y asesoramiento. Es muy importante también la interconexión entre las víctimas. Poder escribir sobre fallos de otros colegas. El Derecho debe ser menos academicista y más humanista. La abogacía no puede ser una profesión de mercenarios. Debe haber perspectiva de género desde los espacios de formación como lo son las universidades, integrar a profesionales de otras disciplinas. Es el desafío que se viene. El pater familias (en latín: “padre de familia”) rigió desde la antigüedad, desde la concepción patriarcal tenemos que avanzar hacia un Derecho con respeto hacia el varón y hacia la mujer. Me parece un mensaje esperanzador para los jóvenes que estudian actualmente Derecho. Volver al origen, a la justicia social. La temática no abarca solamente a niños y niñas, sino también a adolescentes. Sería entonces muy importante que en los colegios se implemente realmente la Ley de Educación Sexual para reforzar la prevención y la información.


Por Carolina Selicki Acevedo


viernes, 9 de agosto de 2013

Abuso sexual infantil: De la alarma a la reflexión

En los últimos años el abuso sexual contra niños y niñas se ha convertido en un tema que ha generado impacto a nivel mediático y social. La (des)protección infantil se ha convertido en un asunto que genera preocupación, en la medida que los niños son representaciones de la vulnerabilidad humana y su vulneración nos interpela como adultos, que debemos respetar, proteger y garantizar que puedan desarrollarse integral y plenamente.
Cuando ocurren situaciones graves de transgresión a los derechos de los niños, a su integridad e indemnidad sexual, surge la pregunta acerca de las condiciones de cuidado que hemos generado como sociedad. Nos preguntamos ¿Cómo pudo ocurrir? ¿Cómo no fuimos capaces de evitarlo?  ¿Cómo no vimos las señales y no detectamos a tiempo? También ¿Cómo hacer para restituir y reparar el daño ocasionado? ¿Cómo responder sin dañar o revictimizar?

Parece ser que si los mecanismos de protección fallaron de manera tan severa, los niños y niñas no están a salvo, somos ineficaces para protegerlos de los innumerables riesgos a los que están expuestos. Esto puede generar sensaciones de impotencia y paralización, que pueden exacerbar la alerta y a la vez inhibir la capacidad de respuesta protectora frente a estos hechos.

En este sentido, un aspecto central, es detenernos y visualizar que este tema no daña sólo a los niños, sino que también daña a sus padres, madres y familiares en sus vínculos sociales, en el modo en que se relacionan con los adultos e instituciones que los apoyan en la crianza: familiares, cuidadores, educadores, organizaciones religiosas, deportivas, entre otras.
Daña también a la comunidad, en la medida que la confianza social es puesta en tela de juicio, y los otros se convierten en posibles amenazas a la integridad de los niños. Esto puede traer consigo aislamiento o medidas de control extremas, que impidan la vinculación de los niños con su entorno inmediato, proceso necesario para su desarrollo, integración y participación social.

También impacta a los profesionales de la educación, del área psicosocial, de la salud y el derecho, quienes deben asumir el desafío de actuar preventivamente, desarrollar herramientas, estrategias y protocolos para proteger, contener y aportar a la justicia y la reparación del daño, a través de esfuerzos interdisciplinarios y articulados en red.

Abordar este tema, considerando su complejidad y multidimensionalidad,  requiere compresiones y estrategias especializadas de intervención, que implican procesos de formación y actualización. Esto permite dar respuestas no meramente reactivas ante estos hechos, los que sin duda causan alerta e indignación, pero que ameritan atenciones fundamentadas, reflexionadas y planificadas, que estén a la altura de los niños/as que han sido víctimas y de sus familias y que puedan ser una contribución efectiva a la recuperación de la vida de los niños, en condiciones dignas, seguras y con la confianza en que cuentan con adultos e instituciones que responden a sus necesidades y los protegen integralmente.

Finalmente, los medios de comunicación, indistintamente de su formato, tienen un rol clave en la tarea de aportar al desarrollo de un rol protagónico del conjunto de la sociedad en materia de promoción, prevención y protección de los derechos de la infancia, desafío que Ciclos Consultores, (organismo especializado en formación y asesorías en temáticas de violencia y abuso sexual), y El Nortero. diario ciudadano digital, han entendido, asumiendo un trabajo colaborativo  para vincular saberes y transmitirlos a quienes han hecho de este medio una fuente de información.

De esta manera Iniciamos  una serie de artículos tendientes a aportar a la generación de opinión informada respecto a estos temas que sin duda son de interés ciudadano y están revestidos de dolor, pero que sin embargo, representan la maravillosa posibilidad de resignificar la vida.

María Soledad Latorre L.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Facebook difundió diez normas para proteger a los usuarios menores deedad




















 | La mayor red social del mundo difundió una decena de consejos para añadir capas de protección de la privacidad específica según su edad
Facebook difundió una propuesta de 10 consejos para mejorar la seguridad cuando se trata de niños frente al teclado.
Seguir las pautas de edad para el uso de la red.
No dejar que los jóvenes abran una cuenta de Facebook hasta que tengan al menos 13 años, que es el requisito de edad mínima para usar la red social.
Una vez que se inscriben, los padres deben asegurar que no mientan sobre su edad.
Facebook añade capas de protección de la privacidad específica según su edad.
No aceptar solicitudes de amistad de desconocidos.
Es importante que los padres se aseguren que los jóvenes no acepten solicitudes de personas que no conocen.
Familiarizarse con Facebook y sus herramientas.
Se recomienda que los padres conozcan cómo funciona Facebook, cómo se publica y dónde están las herramientas de seguridad, privacidad y administración de perfiles.
Analizar juntos la configuración de seguridad.
Revisar la configuración con los hijos y cambiar toda la privacidad a “amigos” únicamente o seleccionar individualmente cada una de las opciones.
Utilizar las sección “¿Quiénes pueden conectarse conmigo?”.
Esta sección tiene un acceso directo a la derecha del nombre y permite controlar quiénes pueden solicitar amistad y definir el tipo de filtro para los mensajes entrantes.
Utilizar la sección “¿Quién puede ver mis cosas?” y la sección “Privacidad”.
En la primera sección se puede elegir qué tipo de usuarios ven las publicaciones, administrar contenido que ha sido etiquetado y ver como otras personas miran la biografía personal.
La sección de “Privacidad”, dentro de la opción de “Configuración”, permite detallar el acceso al perfil y biografía con muchas opciones.  
Utilizar la sección “aplicaciones y sitios”.
Permite controlar qué información se comparte con las aplicaciones conectadas a Facebook (juegos como Farmville o Candy Crush).
También controla la información acerca del perfil que otros sitios web pueden obtener.
Conocer y utilizar las “Listas de bloqueados”.
En esa sección de la configuración de seguridad se pueden bloquear a personas por nombre para que no interactúen con su perfil o vean su información en Facebook.
Utilizar criterios similares al mundo físico y algunos criterios más.
Partir de los mismos cuidados para las relaciones sociales que se tiene fuera de Internet.
Esto es, no hablar con desconocidos, no compartir información confidencial con gente que conocemos poco, diferenciar el tipo de contenido que se comparte según quién es la otra persona, usar conversaciones privadas para temas privados, informar a padres y autoridades si los jóvenes son molestados o agredidos.
Conocer cómo informar y denunciar contenido o comportamiento abusivo.
Los botones para denunciar conductas abusivas se encuentran en casi todas las secciones y páginas de Facebook.
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martes, 30 de julio de 2013

EL DIAGNOSTICO DE ABUSO SEXUAL A NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES



 Lic. Graciela M. González

 Directora Dpto. de Prevención de la violencia y el abuso Sexual Infantil de APBA

Los y las psicólogos/as también nos criamos  y crecimos en un mundo con ideas patriarcales. Las leyes registran los cambios y progresos alcanzados como conjunto social, pero no bastan para cambiar las mentes de las personas
El hecho de que hayan desaparecido los elementos coercitivos del patriarcado tanto en el plano de la ley como en el de las costumbres se debe fundamentalmente a las luchas del feminismo que lograron primero el voto [1]femenino  y fueron luego conquistando otros derechos, provocando una  transformación de las relaciones y políticas de acción positiva, como por ejemplo el cupo femenino
Estas luchas lograron  que dejara  de  considerarse la violencia contra las mujeres como natural, que esta opinión ya no pueda ser sostenida públicamente, sino que sea  sancionada como un grave delito sexista
          Muchos de los asesinatos de mujeres son  perpetrados por hombres que no aceptan la ruptura de la pareja, ya que tienen la idea de poseen derecho de vida o muerte sobre la mujer, cual pater familia, siendo esta una de las expresiones más trágicas del orden patriarcal o sistema estratificado de género.
Del mismo modo el incesto genera un horror que nos lleva a refugiarnos en  la consoladora idea de que el abuso no existe y sin hacernos cargo de la parte que nos toca, nos tranquilizamos pensando que los abusadores y los violentos son  otros, visión funcional a nuestra cultura y sistema de poder.
Diversos factores relacionados con la familia, la cultura y la sociedad que reproducen la desigualdad de poder entre adultos, niños, niñas y adolescentes, favorecen la ocurrencia del abuso sexual infantil. Estos factores además nos hacen dudar de la veracidad del relato de los niños, niñas y adolescentes cuando develan una situación de abuso, sobre todo cuando el relato de la víctima entra en contradicción con el relato de un adulto que lo niega. Con un  enfoque de género podremos analizar las diferentes situaciones de las víctimas, identificando los sesgos y estereotipos de género que favorecen la reproducción de patrones de conducta violenta ya que como la gran mayoría de los agresores sexuales son hombres y  la gran mayoría de las víctimas son mujeres; no podemos dejar de lado la pregunta sobre cómo se realiza la socialización de género en nuestra sociedad
Esta  herramienta de análisis permite visualizar la situación de niños, niñas y adolescentes, a la luz de las expectativas, roles y comportamientos que les son socialmente atribuidos en función de su sexo. Sus principales hallazgos se vinculan al develamiento de prejuicios y estereotipos presentes en las situaciones de abuso sexual que  operan en distintos niveles, afectando a las familias de las víctimas, a los /as profesionales encargados de detectarlas y tratarlas, y a los encargados/as de la protección [2]
Hagan la prueba de pensar que un hombre amado, su padre, su hermano, su pareja, etc. violó a su propia hija, que ese adulto que debía cuidarla invadió violentamente el cuerpo y la psiquis de la niña sin reconocerle su privacidad ni una identidad propia y diferente. No podemos concebir la idea. Todos desmentimos, negamos, usamos cualquier justificación para no ver y así somos cómplices con nuestro silencio, nuestra pasividad y nuestras excusas
La  madre de una víctima de abuso sexual nos dice:” pónganse en la piel de esa nena que sufrió el incesto. ¿Pueden imaginarse? Prueben, intenten ponerse en el lugar de esa nena, en el cuerpo y en la mente de esa nena, yendo a una terapia y sufriendo lo indecible en silencio, peor todavía, hablando o dibujando o jugando en sesión con una profesional "que no se daba cuenta".
Los psicólogos y psicólogas también vivimos en este mundo patriarcal, a todos nos ha costado mucho cambiar de paradigma
Nuestra carrera de grado no provee formación específica  en género. En la Universidad de Buenos Aires, en Facultad de de Psicología, dentro de las materias obligatorias solo se encuentra “Psicología Ética y Derechos Humanos” con dos ofertas cuyos titulares son los profesores Michel Fariña y Rovaletti. El primero propone “  formar a los estudiantes de Psicología en un conocimiento riguroso del concepto de ética,… posibilitar una articulación entre ética y derechos humanos que sea respetuosa de la complejidad que estos conceptos encierran, organizando así un marco para el abordaje de los dilemas éticos que se presentan en la práctica psicológica”
La segunda  “plantear el campo específico de la Psico-ética, como interacción de la Psicología, Ética y Derechos, …caracterizar problemas éticos frecuentes en la práctica clínica, laboral, institucional, educacional, forense y de evaluación, teniendo en cuenta las situaciones concretas donde éstos se desarrollan y describir modelos, estructura y funciones de los Comités asistenciales de Ética y los de Investigación.
Esta materia si bien plantea  problemas éticos no  tiene una mirada  específica sobre la violencia y el abuso sexual .La única materia que contempla esta formación en dicha casa de estudios es electiva “Introducción a los Estudios del Género” y su titular es  la profesora Ana María Fernández. También se puede cursar una Carrera de Especialización en Violencia Familiar
De todas formas estamos obligados a formarnos y a cumplir y hacer cumplir los códigos de ética de la profesión. En el año 2013 no tenemos excusas para no oír a los chicos/as víctimas de abuso, no podemos  fallar  en darles condiciones optimas, sin minimizar el daño que han sufrido, creyendo sus relatos, porque los chicos/as abusados/as  que hablan con sus voces, con sus cuerpos, con sus dibujos.
En los casos de abuso  los profesionales no formados en género y tomados por estas ideas patriarcales, no diagnostican el abuso porque no loven, desmienten, niegan Y aun peor, a muchos su concepción patriarcal de la familia los hace trabajar para que dicha familia siga unida a pesar de los abusos y violencia en su interior, porque consideran que ese es " el padre que te toco"
Lo incestuoso provoca  severas secuelas de  perturbación psíquica,  el lugar asignado al padre se ve alterado: este lugar  no tiene que ver sólo con lo biológico, al considerar que únicamente desde allí se tienen derechos, sino también con el establecimiento de un vínculo de cuidado y protección hacia los hijos, y de responsabilidad por su bienestar.
Ahora bien, estar tomados por una ideología patriarcal y no ver abuso o violencia, esta injustificado a esta altura , pero además existe una situación aun más grave que no puede permitirse  de ninguna manera que siga ocurriendo : aquellos profesionales que se dedican a revincular a ultranza,  a la fuerza a los niños/as con sus abusadores, justificando esta actitud con una teoría a-científica como el sap,  rechazada hasta por el DSM IV y V y que contraviene los dictados del Código de Ética de la FEPRA (Federación de Psicólogos de la Republica Argentina) y de la APBA (Asociación de Psicólogos de Buenos Aires)
Son aquellos/as que describendispositivos de revinculación entre los cuales se encuentra:  “la presencia de personal de seguridad o policial que en muchos casos traslada al menor al Programa debido al rechazo a realizar el proceso de revinculación ordenado por el juez” [3] y que no se preguntan el porqué de ese rechazo del niño/a ( decir menor  es anacrónico y está fuera de la teoría de protección integral de los derechos del niño) sino que lo adjudican a que el otro progenitor lo está manipulando. Y aun en ese caso, que culpa tendría el niño/a para ser conducido por la policía?
El artículo 11 de la Ley N° 26061 de Protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, consagra el derecho de “mantener en forma regular y permanente el vínculo personal y directo con sus padres,…. salvo que dicho vínculo, amenazare o violare alguno de los derechos de las niñas, niños y adolescentes que consagra la ley” .No podemos obviar esta salvedad
Muchas veces la  justicia asume un rol perverso: el niño/a ha revelado el abuso, y no sólo no lo han escuchado, sino que lo han desmentido: en muchos de casos de abuso sexual infantil la denuncia termina con el  sobreseimiento del abusador y la acusación hacia  la madre, invirtiéndose así  los  lugares ya que el victimario del niño/a pasa a ser una  víctima de la madre que será entonces la  nueva victimaria
Para empeorar la situación, una persona que fue a buscar ayuda, se encuentra convertida en victimaria y se aplican entonces estos dispositivos de revinculación forzosa y diversas terapias de amenaza basadas en las teorías de un pedófilo confeso [4]
La  escucha psicoanalítica no nos exime  de conocer la normativa vigente en materia de protección a las víctimas de abuso sexual  y violencia de género,  los  recursos a nivel legal, jurídico y de atención que existen, para poder ser así efectores de su divulgación. Quien  escucha  el padecer de un niño/a debe tener conocimientos específicos sobre la teoría psicoanalítica, sobre género, sobre derechos humanos, etc. en un marco necesariamente  inter y transdisciplinario Si no usamos todas las herramientas teóricas y técnicas disponibles  a nuestro alcance, el orden patriarcal insistirá una y otra vez, fundado en el autoritarismo, la  apropiación, la jerarquía y el control, revictimizando a las víctimas y también a los/as profesionales que podrían ayudarlas
Es  maltrato preferir  mantener el orden familiar patriarcal en vez de pensar al niño o niña como sujeto de derechos y es maltrato también  cuando frente a la impunidad de la crueldad,  el otro progenitor ve sus  acciones protectoras  desautorizadas  por parte del sistema que debería brindarles protección y legalidad
El peso que en nuestra cultura tiene la concepción de la familia nuclear por sobre el bienestar y la singularidad de cada uno de sus miembros, hace que se otorguen derechos asentados en la biología, sin considerar la dimensión ética del problema: el abuso sexual implica un ejercicio abusivo del poder. En el caso de niños, niñas y adolescentes, la edad determina una condición de indefensión física y psicológica, siendo ésta última mayor cuando existe un vínculo afectivo con el/la agresor/a, particularmente cuando esta persona es la encargada de su cuidado
Es por ello que tanto desde lo ético como  desde lo académico,  considerando la perspectiva de los Derechos Humanos y la de género, he presentado un proyecto en el Parlamento de Mujeres, en representación de la APBA,   donde solicitamos dos puntos: 1)  la obligatoriedad de la inclusión de la perspectiva de género en la formación académica de las carreras cuyos egresados/as  tengan trato con quienes padecen abuso y violencia  y 2) la prohibición del uso  en ámbitos judiciales y psicológicos  de  supuestas técnicas diagnósticas sin aval científico nacional e internacional. Nos comprometemos también a la lucha continua  sin olvidarnos del os profesionales que asisten a las víctimas y que son perseguidos /as, acusados y han recibidos agresiones por parte de los violentos
Nuestro código de ética establece que no se aplicarán o indicarán técnicas psicológicas que no sean avaladas en ámbitos científicos, académicos o profesionales reconocidos lo cual se aplica a este caso ya que el sap no cumple con los criterios  establecidos: se basa en la interpretación subjetiva del experto, no tiene la total aceptación de parte de la comunidad científica y no informa sobre  la tasa de errores y o efectos no deseados entre otros
Ninguna asociación profesional puede aceptar este síndrome inexistente sin olvidarnos además que  la  razón más probable para que un niño rechace a un progenitor es la propia conducta de éste
Por la plena aplicación de las leyes vigentes de protección a las victimas .Por el cumplimiento del código de ética




[1] [1] La ley Sáenz Peña que hablaba de voto secreto, obligatorio y universal no notaba que en ese universo faltaban las mujeres
[2] ACHNU PRODENI-SENAME, Estudio “Género, infancia y maltrato”, mayo de 2007.
[3] Terapia de Revinculación: Dispositivo específico para el abordaje del Síndrome de Alienación Parental Prof. Dra. Susana Quiroga, Lic. María del Carmen Pérez Caputo, Lic. Griselda Grubisich, Dra. Glenda Cryan

[4] “Si la madre ha reaccionado al abuso de manera histérica, o lo ha usado como excusa para una campaña de denigración del padre, entonces el terapeuta hace bien en tratar de ‘traerla a la cordura’... Su histeria...contribuirá al sentimiento del niño de que se ha cometido un horrible crimen y por lo tanto disminuirá la posibilidad de todo tipo de acercamiento con el padre. Uno debe hacer todo lo posible para ayudarla a poner ‘el crimen’ en una adecuada perspectiva. Ella debe ser ayudada a apreciar que en la mayoría de las sociedades en la historia del mundo, tal comportamiento era omnipresente, y que esto aún es así.” Gardner Richard A. 
Verdaderas y Falsas Acusaciones de Abuso sexual  Infantil  1992),  pag. 584-585