lunes, 22 de marzo de 2010

impunidad en materia de delitos sexuales contra menores.

Desafortunadamente es un tema que como se empieza a visibilizar nos damos cuenta de su magnitud, si bien las cifras oficiales sabemos que más del 90 por ciento quizá de los casos de abuso sexual infantil se provocan o se generan en el entorno familiar, en este sentido, en la mayoría de casos que no se denuncia y es por ello que no podemos dar datos duros.
Algunos aproximados, nos dice por ejemplo el DIF nacional que se calcula entre 30 y 60 mil casos de abuso en un año, pero insisto son cifras estimadas, la cifra negra tiene que ser mucho mayor, esto en cuanto a lo que respecta al abuso sexual infantil.
Si nos vamos a la explotación sexual con fines comerciales, esto es prostitución infantil, pornografía, trata o turismo sexual nos damos cuenta que ha venido creciendo porque e incluso se ha convertido en uno de los negocios más … para el crimen organizado, se ubica más o menos en el tercer lugar después del narcotráfico del tráfico de armas, es decir, a lo menores de edad desafortunadamente se les está considerando como una mercancía sumamente lucrativa y en ese sentido tenemos que atacarlos desde diversos francos, la prevención desde luego, la persecución del delito y la atención a las víctimas.
A nivel federal y en algunas entidades el marco normativo se ha venido mejorando desde luego, un caso es el del Distrito Federal que ya cuenta con una ley para prevenir y radicar el abuso sexual infantil, la trata y la explotación con fines comerciales, pero en Quintana Roo, por ejemplo, no está tipificado como delito o en otros casos como en Veracruz.

El almacenamiento de pornografía infantil no es perseguido, es decir, tenemos que revisar los tipos penales, la forma que está regulada la conducta en los diversos estados de la República porque hay mucha disparidad, pero no solamente basta con tener buenas leyes, pero también es muy importante que vigilemos la aplicación y que otorguemos los recursos a los gobiernos respectivos, a las autoridades.

También tenemos un rezago muy importante en cuanto a la capacitación, hay ministerios público e incluso jueces que no consideran que sea muy grave que un adulto tenga en su computadora imágenes con pornografía infantil, cunado ha habido casos como el de la famosa banda del “lobo Siberiano” que recientemente fue capturada por la Procuraduría del Distrito Federal en donde se encontraron más de 100 mil imágenes entre las que habían, había casos de bebes de seis meses aproximadamente, es decir, esto es verdaderamente delicado.

Sin embargo, algunas autoridades siguen con una concesión retrograda sobre estos temas, al menor lo siguen considerando como sujeto de tutela no como sujeto de derechos, sigue permeado esta lógica en muchos papás que dicen con mi hijo hago lo que quiera porque yo soy el padre.

Es un asunto cultural desde luego, es un asunto de capacitación de marco jurídico también, pero no hay que olvidar que la sociedad tiene mucho que ver en esto, somos una sociedad que se ha acostumbrado al silencio y yo siempre he dicho que eso nos convierte en cómplices y el caso del padre Maciel, por ejemplo es muy emblemático.

Desde los años 50´s se tuvieron los primeros indicios de abusos sexuales en esta orden religiosa que son los Legionarios de Cristo, había señalamientos concretos en contra del fundador y sin embargo, la iglesia católica oculto los hechos, guardó silencio y la sociedad también hizo lo mismo y esto desafortunadamente qué provocó, que la paso de los años estos casos siguieran presentándose, es decir, si bien es una responsabilidad del estado el proteger a los menores de edad también hay una corresponsabilidad en la sociedad.

En materia de pornografía infantil efectivamente algunos especialistas consideran a México como el segundo país productor a nivel mundial tan sólo después de Tailandia que es el paraíso de los pederastas y esto es verdaderamente preocupante.

Las cifras de la Secretaría de Seguridad Pública Federal indica que hay aproximadamente 100 mil sitios de pornografía infantil en México, esto es algo verdaderamente alarmante y es algo que apenas quizá la sociedad está tomando consciencia de la gravedad del asunto.

Tenemos que informa y concientizar a la sociedad que hay un riesgo latente, porque muchas veces pensamos de manera equivocada, que el riesgo está para aquellos niños que viven en situación de calle, que forman parte de una familia con un lato grado de desintegración en donde la mamá tiene que ausentarse todo el día para ir a trabajar, el papá tiene problemas de alcoholismo, cuando no es así, el riesgo puede estar en todos casos, ya lo decía yo, aproximadamente el 90 por ciento de los casos se dan en el círculo familiar y en un segundo término quizá en los centros educativos.

Si los padres de familia no están concientes del riesgo que corren sus hijos, no están concientes de la necesidad de tener una comunicación constante con ellos de creerles porque muchas veces no se denuncian los casos de abuso o porque el menor no sabe expresar lo que le paso o porque los papás no le creen, máxime cuando el responsable es una persona cercana a la familia, entonces debe de haber una comunicación muy estrecha, se le debe creer al menor que los especialistas indican que los niños no inventan lejos de lo que se pudiera pensar, sobre todo cunado describen conductas sexuales que salen desde su nivel de comprensión y de vivencia y adicionalmente a ellos tienen que ser muy cuidadosos con quiénes los encargan.

En una etapa de nuestro país en donde cada vez más mujeres tiene que salir a trabajar, en donde las guarderías son insuficientes, en muchas ocasiones dejan a los pequeños encargados con una vecina o con un familiar y pueden son los victimarios, es decir, la actuación de los padres es fundamental, le voy poner un ejemplo, hace algunos años se decía que se robaban a los niños en los supermercados, evidentemente, es una señal de alarma importante y además de algunas medidas de seguridad que adoptaron los propios supermercados como cerrar las puertas en el momento que se daba la señal de alerta de que había un niño que no aparecía, que se le había perdido a la mamá quizá, los propios padres ya no les quitaban la vista de encima, es decir, ya no pasaba que el niño andaba corriendo tres pasillos por allá en lo que la mamá hacia la compras en la medida en que se cobró consciencia de esa situación desminuyeron los casos, si es que no desaparecieron.

Por otro lado también es muy importante que las niñas y niños sepan que son sujetos de derechos, que nadie los puede obligar a hacer algo que no quieren, que nadie puede tocar sus partes íntimas en fin y esto por ejemplo hubo un esfuerzo particular privado hace algunos años por una empresa televisiva la campaña de “Mucho Ojo” que creo que tuvo un impacto positivo.

Sin embargo, es el estado el que debe encabezar los esfuerzos, no podemos depender de una iniciativa de un particular porque dure el tiempo que ellos consideran necesario o rentable económicamente también y el sentido es el Estado el que debe encabezar los esfuerzos, esto desde el punto de vista de la prevención y por eso presentamos una iniciativa de reforma a la Ley General de la Educación para hacer obligatorio en todas las escuelas públicas y privadas que se den platicas, que haya mecanismos de orientación tanto a padres de familia como a los pequeños en un lenguaje apropiado, el riesgo tanto del abuso sexual infantil, como del uso adecuado del Internet que sea una herramienta útil y que no se convierta en un peligro, eso es del punto de vista de la prevención.

Por otro lado, debemos revisar los tiempos penales, si son adecuados, en muchas ocasiones los jueces, insisto, también por falta de capacitación, pero también por corrupción porque hay redes de pederastas y cuentan con un poder económico y político y muy importante y el caso de Succar Kuri es una reflejo clarísimo de ello.

Y en ese sentido, además de vigilar la actuación de ministerios públicos y jueces y de capacitarlos, desde luego si requieren deben dar las herramientas para que puedan cumplir efectivamente con su responsabilidad, sobre todo impulsando la cultura de cero tolerancia en los pederastas que es una de las premisas del Grupo Parlamentario de Acción Nacional en esta legislatura.

Revisar los tiempos penales para que no haya esos resquicios por donde se pueda escapar el pederasta y pongo un ejemplo que es una iniciativa que también se presentó ya en esta Legislatura, que es tipificar como delito de manera clara y expresa el consumo de prostitución infantil, actualmente el delito está como corrupción de menores, aquí el que promueva, que obligue, que fomenté, que una niña o un niño fomentan entre otras conductas el prostituirse.

Sin embargo, los pederasta argumentan que ellos no promovieron ni obligaron a que la niña o el niño se prostituyera, que ellos ya lo hacían desde antes y que se les llegaron a ofrecer, entonces como no encuadraban exactamente en el tipo penales, eso es motivo suficiente para que un juez los deje en libertad, es un ejemplo muy claro por el que debemos ser muy cuidadosos en cómo tipificamos cada uno de los delitos.

Pero adicionalmente a ello debemos también efectiva la aplicación de la ley de trata, la Ley Federal de Trata, por qué, te doy un ejemplo, hay una comisión interinstitucional que ordena la ley que está encabezada por el Secretario de Gobernación, esta comisión creo que ha sesionado una o dos veces y la verdad no ha tenido ningún resultado.

También en ocasiones falta voluntad de parte de las autoridades de los diferentes niveles de gobierno porque este es un tema transversal que abarca todos los niveles de gobierno, porque este es un tema transversal que abarca todos los niveles sociales, pero también los diferentes niveles de gobierno y los tres poderes, en ese sentido debemos inculcar una cultura de protección a los menores, también a las propias autoridades.

Por otro lado, también debemos atender a las víctimas y en ese sentido es muy importante que se modifique todo el proceso penal porque hoy día una de las razones principales por la que no se denuncia un caso de abuso es porque puede ser contraproducente, puede ser más dañino para el menor y por eso los papás optan por no denunciar.

Cuando se denuncia a la víctima le hacen repetir una y 10 veces, el policía judicial, el Ministerio Público, la psicóloga, el trabajador social y luego el juez, etcétera, etcétera. Cada vez que repite la historia la está reviviendo sobre todo porque es interrogado lo hace personal que no está especializado en menores, la exploración médica también puede ser un tema de afectación para menor.

El hecho de confrontarse con el posible agresor que en ocasiones es el abuelo, el tío o el amigo de la familia, cuando el menor no es conciente muchas veces de lo que está sucediendo todo esto lo revictimiza.

Primero es víctima de un pederasta y luego es víctima de las propias instituciones por eso también hay una iniciativa para reformar el Código de Procedimientos Penales que debe decir, que todas estas propuestas no son iniciativa propia en realidad se basan en el trabajo que han hecho durante muchos años especialistas, organizaciones sociales e incluso también se han inspirado en algunos casos concretos, en algunos ejemplos reales.

Tenemos que establecer el ordenamiento legal para que posteriormente sean los especialistas los que nos digan cuál es la mejor forma, cuáles son los textos adecuados con los que podemos influir en los menores, inculcar esta cultura de prevención y de respeto a sus derechos y a su intimidad.

Es la capacitación sin duda, pero adicionalmente a ello se requieren, por ejemplo, recursos técnicos y voy a poner el ejemplo de la pornografía infantil o del abuso y explotación con fines comerciales a través de Internet sólo ocho entidades de la república cuentan con policías cibernéticas y la Secretaría de Seguridad Pública a nivel federal también cuenta con una, pero todas son insuficientes para monitorear todo la red porque no solamente investigan casos de pederastia, investigan también fraudes cibernéticos, etcétera.

En el caso del Distrito Federal que debe decir que la policía cibernética ha hecho una muy buena labor, solamente cuentan con diez elementos y con cinco computadoras, esto es insuficiente hay que invertir, desde luego en tecnología, hay que incrementar el número de personal especializado dedicado a la investigación y la persecución de este tipo de delitos, eso es fundamental.

No hay grupos especializados en la mayoría de las entidades para atender los temas de trata por ejemplo, que son temas muy delicados porque estamos hablando también de explotación laboral infantil o de mujeres por ejemplo y se necesita personal especializado para que pueda seguir toda la red de delincuencia.

Y en este sentido, son temas que solamente cobran importancia cuando surge un escándalo, no han sido prioritarios en la agenda gubernamental ni en las agendas de los partidos políticos, por eso muy importante que impulsemos este tema, porque una sociedad que no es capaz de proteger a sus menores es una sociedad, desde mi punto de vista, condenada al fracaso.

Hace algunos años, pocos años yo era diputado local en la Asamblea Legislativa y había presentado iniciativas sobre estos temas e incluso la actual ley vigente es una propuesta que hice con un equipo de trabajo y en aquella ocasión denunciamos la prostitución infantil en la Merced, pasar por Manzanares, por Santo Tomás, por Circunvalación son motivos suficientes para darse cuenta que hay pequeñitas que están ofreciendo servicios sexuales y que éstas son obligadas a ello y en ese sentido uno solamente se explica que estén a la vista de todo el mundo salvo al parecer de las autoridades porque hay corrupción e incluso en alguna ocasión que me reuní con alguna dirigente social de la zona, me decía que todos los días pasaba policías de diferentes corporaciones a pedir dinero.

Pero si nos vamos a otros niveles como es el caso ya de Succar Kuri nos damos cuenta que puede haber, incluso, gobernadores involucrados en la protección de pederastas o el de Casitas del Sur que es un tema adicional, 22 menores desaparecidos en tres albergues de diferentes ciudades de la República todos ellos administrados por una secta religiosa e incluso un registro como asociación religiosa, la iglesia cristiana restaurada que además tienen diferentes organizaciones pantalla y que a media cancha las bautizo, más bien las identificó como la secta de los perfectos, así se autodenomina, que …alberges en diversos estados de la República, pero también en países como Tailandia, Ruanda, República del Salvador, Santo Domingo, Guatemala y Colombia por poner algunos casos, simple y sencillamente no pasa nada.

Solamente a partir de que entró la PGR debo decir se consignaron a cinco de los integrantes de esta organización. Los líderes están prófugos y sin embargo se sabe que hay personajes con un amplio poder económico que los han protegido y probablemente también personajes del ámbito político.

Esto nos explica que han hecho con estos pequeños. Son los casos que sabemos, que tenemos identificados, deben ser muchos más. No sabemos si han sido víctimas de adopción ilegal, de prostitución infantil, de abusos o de tráfico de órganos.

Son organizaciones delincuenciales y que llama la atención que el primer caso de desapariciones de menores en Cancún en 2005 y el último se da en 2008 en el Distrito Federal. A estas fechas han pasado cerca de cinco años y que no pase nada, sólo se explica por una gran corrupción, además de la ineficiencia de algunas autoridades.

Hay rumores nada más. No hay elementos probatorios hasta este momento y desde luego hay que ser muy prudentes porque SIEDO, la Subprocuraduría de Investigaciones Especializada en Delincuencia Organizada, de la PGR, es quien tiene el caso en estos momentos. Pero desde luego sí he escuchado algunas versiones que involucran a personajes del ámbito público.

 De hecho en esta legislatura ya se creó una comisión especial para temas de trata que involucra desde luego la explotación sexual comercial infantil, queda a lo mejor un poco volando el tema de abuso y ya hubo un foro en materia de trata.

¿Qué es lo que tenemos que hacer? Revisar todas las leyes enfocadas a proteger a los menores para armonizar la legislación, por un lado, pero, por otro lado, estamos reuniéndonos ya con especialistas para revisar las leyes vigentes en materia de trata, las leyes penales.

Esto sin duda es fundamental, pero creo que la aportación más importante que podemos hacer en esta legislatura es lo que ya señalaba: Una campaña permanente de cero tolerancia a los pederastas.

Hace unos días en la Máxima Tribuna de la Nación representantes de todos los grupos parlamentarios hicimos un compromiso muy claro de darle prioridad a todas las propuestas legales y a todo el trabajo que podamos realizar para proteger a los menores y perseguir a los pederastas. Creo que ese ya es un paso importante.

De lo que se trata es de que se traduzca en hechos concretos y si logramos colocar este tema como un tema prioritario en la agenda legislativa, estoy seguro que esta LXI Legislatura va a poder sentar precedentes en estos temas.

Desafortunadamente la legislación es muy dispersa, está la Ley para la Protección de las Niñas y los Niños, en algunos casos está en la Ley de Desarrollo Social, en fin, en la Ley de Asistencia Pública y Privada, pero es una legislación muy dispersa y cuando la legislación o las normas son dispersas se diluye la responsabilidad de las autoridades y voy a poner también un ejemplo.

La regulación de los albergues de nuestro país. Parte de la responsabilidad recae en el DIF nacional, y en los DIF estatales, otra parte en la Secretaría de Salud, otra parte en la Secretaría de Desarrollo Social, en la Junta de Asistencia Privada y en ese sentido todos se echan la bolita.

Debo decir que hay un directorio nacional de instituciones de asistencia pública y privada y se supone que ese directorio tiene que ser actualizado para conocer cuántas niñas y cuántos niños están albergados en nuestro país. Ese directorio a la fecha reporta aproximadamente 10 mil menores, pero 17 estados de la República no reportan información alguna y hay otros como Chiapas que nos dicen que en Chiapas solamente hay 46 pequeños, lo cual a todas luces es increíble, está muy alejado de la realidad.

Si no sabemos cuántos albergues, si no sabemos cuántas niñas y niños están albergados, si no sabemos qué tipo de educación, de atención médica, sicológica, de alimentación, etcétera, etcétera, están recibiendo, si no sabemos siquiera si efectivamente están en esos lugares, el espacio de vulnerabilidad es amplísimo. Muchos de esas niñas y niños que llegaron a un albergue de los cuales no hay registro, como pasó con Casitas del Sur, hoy pueden estar siendo obligados a prostituirse, así de sencillo.

La impresión que me da es que es un tema doloroso, es un tema incómodo y en ese sentido hemos optado por desviar la mirada a otra parte. Solamente así me lo explico. Cuando uno pronuncia un discurso, todo mundo, cuando menos, da alguna muestra o finge sensibilizarse al mismo y, sin embargo, si no hacemos una gran alianza de diputadas y diputados que estamos comprometidos con el tema, lo más probable es que termine la legislatura y las iniciativas se queden en la congeladora, sin que haya argumentos para desecharla o para aprobarla para modificarla, simple y sencillamente porque se considera que hay otros temas más importantes.

Hay algunos activistas sociales que dicen que los niños no son prioridad porque no votan.

En muchas ocasiones así es, todas las acciones, todas las propuestas, todas las decisiones se basan en muchas ocasiones en un criterio de rentabilidad electoral, no en un criterio de responsabilidad social, de responsabilidad con la nación.
Sin duda y además estos temas tienen mucho que ver con la restauración del tejido social, el caso de Ciudad Juárez donde los pequeñitos de 10 años son reclutados como sicarios es verdaderamente reprobable e increíble y, sin embargo, muchos de ellos que no tienen nada por qué luchar quizá, empiezan a ver a los delincuentes como ídolos y empieza a ser un asunto aspiracional. Finalmente, no hay un soporte social que les permita aspirar a una vida distinta.

Dependiendo el tipo de delito, son delitos distintos y además son delitos que se pueden perseguir desde el ámbito local o en el ámbito federal si se comprueba que está operando una red de delincuencia organizada, los delitos pueden alcanzar 20 ó 30 años, dependiendo las agravantes, etcétera, etcétera, porque cuando quien comete el delito, por ejemplo de abuso, es un familiar cercano, es el papá, o es un sacerdote, o es un profesor, alguien que tiene ascendencia sobre el niño, alguna responsabilidad sobre el cuidado del menor las penas se duplican, en fin, habría que analizar cada caso.

Las penas son severas, el problema es que al día de hoy son contados con los dedos de una mano los casos de delincuentes vinculados a la trata de personas o a la explotación o al abuso de la explotación sexual comercial infantil que han sido consignados, el número es muy reducido.

A nivel federal y en algunos estados hemos avanzado de manera adecuada en materia legislativa, por ello hemos hecho también un exhorto a todos los congresos locales para que revisen sus leyes, pero no basta con una buena ley si ésta no es aplicada y si a ésta no se le dan recursos, se puede tener la mejor ley.

Pongo el caso del Distrito Federal, nuevamente, la Ley para Prevenir y Erradicar el Abuso y la Explotación Sexual Comercial Infantil, la trata, ordenaba instalar una comisión interinstitucional, igual que a nivel federal, habían pasado más de seis meses y esta comisión no se había instalado y cuál era la consecuencia de ello: La comisión interinstitucional era la encargada de elaborar el programa general de prevención en donde iban a participar todos los sectores de la sociedad. Si no existía comisión, mucho menos programa.

Y en ese sentido una de las bondades, desde mi punto de vista, de la ley que era enfocar acciones concretas a la prevención pues simple y sencillamente no se estaba llevando a la práctica.

Ese es uno de los temas que está a discusión ahorita, si todos los temas vinculados con la explotación sexual comercial infantil, insisto, no es lo mismo que el abuso, porque el abuso no tiene una finalidad de explotación permanente, es para satisfacer un deseo personal, pero totalmente reprobable y monstruoso, pero un deseo personal, ya la explotación sexual con fines comerciales busca precisamente obtener un lucro económico.

Y en este sentido se ha discutido sobre la posibilidad de federalizar el delito, que solamente la federación lo pueda perseguir, pero entramos a un debate si el número de elementos de la policía ministerial, por ejemplo, de la Policía Federal, de la Secretaría de Seguridad Pública, son suficientes y probablemente no lo sería, en todo caso, podríamos buscar una solución intermedia, que fuera un delito concurrente, es decir, que lo pudiera perseguir tanto la federación como los estados.

Hay estados en donde, insisto, hay un atraso cultural muy importante y en donde no se consideran graves estos delitos no solamente en la legislación sino en el ánimo de la propia sociedad, eso es cierto y en ese sentido tenemos que alzar la voz, tenemos que exigir que se homologuen efectivamente las leyes, los criterios y tenemos que exigirle a la sociedad y a sus estados que también formen parte de una gran cruzada nacional, pero más allá.

Incluso en algunos países del mundo hay partidos políticos que están pugnando porque el acto sexual con un menor de edad no sea penado, siempre y cuando éste sea consentido, es decir, que no haya violación, que no haya abuso, que no se le obligue al menor, cuando sabemos que en muchas ocasiones los menores son muy vulnerables y basta con algunos apapachos, con alguna relación de confianza y de complicidad para que el niño, que a veces es desatendido en sus propios hogares, pueda caer en las redes de un pederasta sin que necesariamente haya violencia física, simple y sencillamente hay manipulación.

Y en ese sentido hay partido en Holanda, por ejemplo, que están pugnando porque se permita el amor, como ellos le llaman con niñas y niños, y hay un día el 27 de junio, si mal no recuerdo, es el Día Mundial por el Amor a los Niños y prenden velas azules y tienen incluso códigos para comunicarse entre ellos. Esto es verdaderamente reprobable, preocupante, indignante y desde luego es un momento, un día, en donde debemos salir en nuestro país a condenar con toda claridad a este tipo de movimientos.

Algunos médicos del Instituto Nacional de Pediatría reciben a niñas con lesiones sumamente severas, desgarres, etcétera, porque son obligadas a prostituirse o son violadas, cualquiera de las dos, o las dos.

Ellos las atienden, en fin y, sin embargo, saben que una vez que las dan de alta probablemente regresen al mismo lugar a seguir siendo explotadas porque ellos no tienen legitimación jurídica para denunciar, por ejemplo y al final del día ellos cumplen con su responsabilidad de curarlas, pero en su fuero interno saben que muy probablemente, porque no hay una capacidad suficiente del Estado para hacerse cargo de estas pequeñas, de estos pequeños, muy probablemente regresen al mismo sitio porque no tienen otro lugar a donde ir.
No en cuanto a las sanciones, no importa si triplicas el número de años de cárcel para un pederasta, para alguien que obliga a una niña o a un niño o que los explota sexualmente, no importa el número de años, lo verdaderamente grave es el nivel de impunidad que hay en nuestro país.

Un pederasta que es una persona enferma y que sabe que muy probablemente no lo van a denunciar porque quién denuncia ¿el niño o la niña explotados? ¿el padrote que los explota? ¿o el cliente que paga por sus servicios? Ninguno de los tres, además de que hay corrupción en las policías, como ya lo señalé.

Entonces, si sabe que muy probablemente no se denuncie y que si se llegara a denunciar lo más probable es que ni siquiera lo detengan, poco le preocupa si la pena es de 500 años de prisión. Aquí el verdadero problema es la impunidad.

En primer lugar lograr que las tres iniciativas que ya se han presentado para evitar la re victimización de las niñas y niños que han sido víctimas de algún delito sexual, para tipificar como delito al consumidor de prostitución infantil y hago mucho énfasis en ello, existe toda una red que engancha, traslada, resguarda, obliga, etcétera a un niño o niña a prostituirse porque hay una persona que paga por sus servicios, entonces hay que irnos contra él también.

Hay una gran oferta porque hay una gran demanda, entonces, es importante que se tipifique como delito y desde luego también lograr que se apruebe la reforma a la Ley General de Educación para poder informar y concientizar tanto a los papás como a los niños sobre riesgo que hay y cómo pueden prevenirlo.

Este es el primer reto, hay algunos puntos de acuerdo que se están presentando en materia de Internet, de pornografía infantil; en materia también que por cierto ahí doy otro dato, dice la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal que a un pederasta le puede tomar más o menos 15 días para contactar a un menor, ganarse su confianza y convencerlo de sostener relaciones sexuales, lo que se llama el “grooming”, los pederastas son muy hábiles, son grandes seductores, 15 días nada más.

También hay un gran riesgo no solamente en materia de pornografía infantil de que obtengan imágenes de pequeños, sino también de que ahí los recluten. Entonces, en ese sentido es muy importante que también se apruebe esta reforma a la Ley General de Educación.

Insisto, tenemos puntos de acuerdo en materia de seguridad en Internet, para que se homologuen los criterios, para que en cada entidad haya una policía cibernética, etcétera y se incrementen los recursos tecnológicos, hay otro en materia de albergues para que se actualice la Norma Oficial Mexicana en materia de albergues, tiene 13 años que no se ha actualizado y exigirle a las autoridades correspondientes que tengan un registro actualizado de cada uno de los pequeños y haya operativos permanentes para supervisar las condiciones de los mismos.

Es decir, son temas que tienen muchas aristas. Próximamente presentaremos también algún diagnóstico sobre la explotación laboral infantil y en ese sentido si bien tengo otras responsabilidades como consejero del Poder Legislativo en el IFE y tengo también algunos otros temas también de importancia para mí, el principal desde luego porque para mí, más que un tema legislativo, una responsabilidad, una obligación en mi calidad de diputado, es una causa, es una bandera.

Y en ese sentido, a lo largo de toda la legislatura seguiré impulsando estos temas sin duda.

Agustín Castilla Marroquin.
Diputado Federal.

Pérdida de una infancia inocente

Cada día son más los niños a los que no se les deja vivir una infancia inocente. En una época en la que tanto se habla de derechos, parece un contrasentido, pero así es, que la infancia siga siendo una presa fácil por parte de los adultos para la explotación sexual.

El comportamiento más animal a veces lo sobrepasan los propios seres humanos. Las víctimas siempre son los más frágiles. Niños que no tienen una familia donde aprender a vivir lo que es una relación natural entre madre, padre e hijo, que se mueven por si mismos en una sociedad depravada y depredadora, sin moral alguna. La combinación de sexo y violencia en los medios de comunicación y en los espectáculos, así como la normalización de la experimentación sexual cuanto antes, desembocan fácilmente en perversiones como viene sucediendo.

 No hay excusas para el abuso a menores por parte de nadie.

Los niños deberían ser el centro de atención en todos los países del mundo. Digo deberían, porque hoy no lo son, en absoluto. Lo serían si la disminución y la eliminación de esa violencia fuese realidad. De poco sirve hablar en todos los foros de una cultura de paz, sino se predica con el ejemplo. A ninguna asociación del mundo puede permitírsele la liberación de la pornografía infantil y las relaciones sexuales entre adultos y niños.

Lo peor que le puede pasar a una generación es que deje perder la inocente infancia y permita el sufrimiento de los niños, que serán los hombres del mañana.

domingo, 21 de marzo de 2010

Herida por el incesto




Lo daría absolutamente todo para que cesara esta pesadilla. Esas noches inacabables son una agonía. Son una muerte. Y al día siguiente empieza de nuevo. Podría echárselo en cara a ese desgraciado que se abrocha los pantalones, pero no digo nada. Callo porque soy una niña y porque Renaud, ese hombre que me viola todas las noches y que me presta a todo aquel que me desee, es mi padre”. Quien esto cuenta es Isabelle Aubry, entonces una niña, hoy una adulta de 45 años que nos recibe en la sede de su asociación, AIVI, situada en Maisons Alfort, al sureste de París, y cuyas siglas significan Asociación Internacional de las Víctimas de Incesto. Así que sí, si leen otra vez el primer párrafo, ya lo habrán entendido. La vida de Isabelle está marcada por ese abuso que es mucho más que sexual, marca más, pues destruye desde los cimientos.

“El incesto es que tu papá querido te viola un día y al otro te hace una carantoña”
“No tengo raíces, ni familia, porque los he arrancado de mi vida para protegerme”

Un padre está para protegerte, no para follarte”. Esto es lo que viene a decir esta mujer de pelo oscuro, dicharachera, con rabia contenida aún hoy, tres décadas después de aquel infierno en el seno familiar. “A los nueve años hago por ignorar sus caricias inmundas. Ahora sé que ese escamoteo que hace conmigo mi memoria tiene un nombre: negación de la realidad. El incesto es lo increíble, lo inconcebible, lo imposible convertido en realidad. Es ni más ni menos que vuestro papá querido os viola una noche y al día siguiente os hace una carantoña. No queda más remedio que suicidarse u olvidar”.

Ella eligió otro camino: optó por contar. Ha publicado un libro autobiográfico titulado La primera vez tenía seis años… Se editó en Francia en 2008 y causó impacto en las ventas, 50.000 ejemplares en un año, y en la ley francesa, que se endureció incluyendo el incesto como tal en el Códido Penal. Ahora aparece en España, en Roca Editorial. Todo lo vivido desde sus seis años de mocosa preciosa hasta hoy, con su larga travesía, sus trastornos de víctima, sus preguntas sin respuesta (¿qué hace a un padre incestuoso, por qué el mío lo era?), su empeño en romper la ley del silencio y rehacer su vida, el nacimiento de su hijo o su matrimonio feliz actual, se narra en este libro escrito con poderío por la periodista Véronique Mougin. “Me reuní tres semanas con ella, y fue tremendo, lo pasé fatal”, cuenta. “Tuve que rememorar otra vez aquello. Le mostré fotos, mis diarios, hicimos entrevistas telefónicas… Ella transcribió lo hablado y lo contrastó luego con personas de mi entorno, mi abogado, mi vecina Françoise Abeille, que fue la que desveló todo al enterarse de lo que me sucedía y provocó la denuncia a mi padre”.

Y ahí están los detalles y las etapas de su vida expulsados como un vómito en cada página: “Siguiendo sus órdenes, aprendo a dar variedad a sus placeres. Lo primero, a chuparle el sexo. El asco me provoca arcadas…”. “A los 14 años soy una adolescente dividida en dos mitades, una está muerta y la otra sólo sueña en vivir a fondo”. “Al volver a casa de madrugada, tras las orgías, está cansado y nuestras relaciones son menos frecuentes. Soy yo, pues, quien lo empuja a ellas cuando no ocurren por iniciativa suya… La peor pesadilla es acostarme con mi padre… antes diez tíos que él”. Y así.

Y no es sólo lo que Isabelle sufre, sino lo que los demás no aprecian, no quieren ver u oír. “¿Mi madre? Ah, mientras escribía el libro, Véronique me pedía: ‘Por favor, dime algo para dotar de vida a tu madre, darle sentido’. Y yo no tenía nada, ni detalle ni gesto. Ella es el fantasma de mi primera infancia”. Tan rico, intenso y directo es su relato, que a través de él, de su historia, se podría dibujar una suerte de apuntes-retrato robot del incesto.

Uno. La víctima no suele hablar. Y eso hizo ella durante años, callar. Hasta los 14, cuando ya lo sabía todo sobre sexo, había pasado por manos de cientos de hombres y participado en mucha orgía en cama ajena. Hasta que Françoise, que sospechaba, le preguntó un día: “Isabelle, ¿tu padre hace cosas contigo?”. “Sí”, contestó ella. “Ya lo he dicho. Y el mundo no se ha hundido. Y no me he quedado muerta de repente. Pero no tardaré en morir. Cuando mi padre se entere de que he revelado nuestro secreto me matará con sus propias manos”, escribe.

Dos. El agresor es padre, tío, madre… Si ellos te quieren, será así, se vienen a decir las víctimas. “Así que me quiere mi padre, o eso creo yo. Se masturba sobre mí y me roba la infancia, pero si lo hace es porque me quiere. Así me lo dice y estoy convencida de ello”.

Tres. Incesto es una palabra oculta la mayoría de las veces y/o sustituida bajo la expresión de “abusos sexuales a menores”. Descubrir el incesto es difícil no sólo porque muchas veces no hay daño físico visible ni síntomas psicológicos diferenciados, sino porque se presenta bien enhebrado al tabú del sexo, al escándalo social, a la implicación emocional, al silencio del agresor, la victima, los familiares… Ocultación. Aislamiento. “Algo que no sucede con los abusos por parte de alguien externo; si es así, los tuyos se volcarán en protegerte…, pero si el agresor es tu pariente, entonces la víctima está completamente sola”, subraya Aubry.
Además, sobre abusos hay estadísticas. Sobre el incesto puro y duro, apenas. Se sabe que el perfil occidental de la víctima de abusos es, en el 80%, el de una niña de 6 a 15 años; el agresor, un varón (86%); se trata del padre (39%) u otro familiar (30%, ver ICEV. Revista d’Estudis de la Violència, 2008). Y que entre un 20%-25% de mujeres y un 10%-15% de hombres españoles confesaron en diversos estudios haber sufrido abusos sexuales en la infancia. “Hablamos de un problema más extendido en la sociedad de lo previamente considerado”, escribía la psicóloga Noemí Pereda, de la Universidad de Barcelona, en 2009. Aubry lo comparte. Y según la fundación canadiense Marie-Vincent, “el 90% de los incestos son ignorados”.

En el pequeño espacio para las visitas del local de AIVI tomamos café y comemos pizza, e Isabelle cuenta cómo su progenitor ejerció con ella (ejecutó, cabría decir) los tres niveles del incesto: “El primero, me usó para sí como objeto sexual; segundo, me utilizó como objeto para tener acceso a otros, para conseguir a otras mujeres, ofreciéndome a mí a cambio a sus maridos, y tercero, además me convirtió en lucrativa, me vendió directamente a otros por dinero como mercancía”.

Cuatro. Del padre protector, al padre como amenaza. Y cita, al hilo, un caso actual pendiente de la justicia con 66 inculpados: “Cambiaban a los niños y los vendían por ruedas o radios; eran moneda de cambio, es decir, que el agresor no ve al niño como su niño, sino como objeto… Yo me sentía en ese lado, y estar ahí es abominable. La percepción del otro se reduce a eso. Como algunos hombres con sus mujeres, que las creen su propiedad. Es un problema de poder, claro, un abuso de poder siempre. Como el caso Fritz, en Austria, que encerró a su hija 24 años y le hizo siete hijos…”.

Cinco. La víctima de incesto se siente culpable de lo que le sucede. “Como soy una niña encantadora, una niña tan guapa, su hija querida, soy culpable de que él me ame demasiado, de que me ame tan mal. Mi gran error es vivir”, sigue el libro. Y ahí quedan descritos los hechos, terribles; la denuncia, tan costosa; el juicio, inenarrable; las charlas con expertos, frustrantes; las relaciones familiares, rotas; las amorosas, dañadas; el psicoterapeuta que le enseñó a respetarse; su vida abocada a la prostitución en París…

Seis. Los agresores no tienen perfil psicológico común. A la pregunta: “¿Cómo pudo suceder?”, ella responde: “Mi padre era un perverso”. A la de dónde se produce el fallo, ¿en la educación, la moral…?, Isabelle dice: “Conocí bien a mis abuelos, normales, trabajadores, atentos…”. Y advierte de los mitos sobre el incestuoso. Como que es un enfermo. “La psicóloga Marie-Pierre Milcent, en Canadá, investigó este factor en agresores y concluyó que son padres igual que los demás, buenos padres, responsables, cariñosos”. Y sigue: el incestuoso no sufre de pulsiones irresistibles, no pierde el control de sí, pues el incesto se ejecuta gradualmente; no es accidental, sino planeado; y no distingue de clases sociales. “Puedo asegurarte, con las víctimas que he visto, que ocurre en todo nivel. Incluso muy alto, en políticos, y ésa es gente muy herida”. Pero, sobre todo, afirma, es inadmisible la idea del niño como provocador o consentidor, ese típico ‘algo habrá hecho’ envenenado. “No es lo mismo violación, agresión o abuso sexual que incesto porque, por la relación afectiva, el menor no se resistirá al adulto, no tiene capacidad de hacerlo y tampoco de detectar el bien o el mal en lo que le pasa, al menos hasta que crezca y sepa, si es que no lo ha borrado de su memoria por negación”.
Isabelle fue violentada por su progenitor durante dos etapas, de los 6 a los 10, y luego, en la adolescencia. Con momentos como éste, a los 12 años, cuando él decidió que era hora de desvirgarla. “…Se coloca sobre mí. Negrura infinita… No recuerdo si sentí dolor, no recuerdo si lloré. Sé que no me resistí. Igual que si me hubieran partido en dos; mi cuerpo a un lado, mi cabeza al otro. Así dejé que Renaud Aubry me asesinase en su gran lecho azul. Le obedecí porque yo era su hija y él mi padre… Y durante dos años y dos meses mi padre no se detendría”. Un sufrimiento inmenso que puede durar años sin que nadie lo aprecie o intervenga y actúa como una red de arrastre, todo lo arrasa. “Únicamente un 20% o un 30% de las víctimas de abuso sexual infantil permanecerían estables emocionalmente tras esta experiencia”, concluía la psicóloga Pereda.

Siete. Es imprescindible romper con la familia tóxica para salir adelante. Sí, otro dolor más. La relación de Isabelle con los suyos hoy es nula. “A menudo estoy muy mal. No tengo raíces, ni familia, porque los he arrancado de mi vida para protegerme, pero el luto que llevo por mi madre es atroz... Cada día hago un esfuerzo para borrar este vínculo, este amor que siento por ella”, escribe. Y le ha quedado como herencia una gran inestabilidad emocional, un trastorno bipolar, etapas de manía y depresión que la llevan a tratamiento y psicoterapia continua. “Mi ansiedad, mis miedos rondan ahí…”. ¿Y su padre? Fue juzgado y condenado a seis años, pero apenas cumplió la mitad; luego se casó, rehízo su vida. “Nunca me pidió perdón”. Él día que murió, en 2004, ella descorchó una botella de champán y brindó.

“He necesitado mucho tiempo para limpiarme y aun así me siento sucia”. Quizá por eso al leer el manuscrito del libro la primera vez montó en cólera: “No podía dar crédito a la imagen que se daba de mí misma… Entré en shock y lloré”. Pero lo asumió. Y cambió cosas: “Corregí expresiones, no me gusta llamar puta a una mujer, aunque se prostituya, es degradante”. Isabelle renació hace 35 años cuando habló por vez primera con otras víctimas: “Fue una revelación”. Por eso creó AIVI. Para hablar. Para poner palabras justas al asunto concreto. “Concedámonos la palabra” es su lema. En AIVI orientan, redirigen a afectados a psicólogos, juristas, centros… Y sensibilizan, proponen campañas, medidas de prevención. “Todas ellas pasan por una: información. Los niños deben saber; los profesionales también, y estar formados para detectarlo. Sabemos más ahora sobre violencia doméstica y pedófilos, pero nada sobre el peligro que pueden llegar a representar algunas personas cercanas”.

Y proponen estudios, sondeos científicos, rastrean lo que hay fuera: “Prácticamente nada en Europa; algo en Canadá y EE UU. Queremos datos, porque sin datos, ¿cómo actuar?”. Isabelle hasta anduvo tras Sarkozy para darle detalles tipo: “Mire usted, que en EE UU publican las consecuencias crónicas del incesto en la salud… Y con esos datos se consigue financiación para prevención, porque míreme a mí, en terapia, improductiva, cuesto dinero público… Si hubiera sido atendida de pequeña y separada de mi familia, hoy no sería así...”. Sarkozy no la recibió, pero la nombró Mujer del Año 2007. “Seguiré tras él”, se ríe. Y enseña los folletos de los congresos de AIVI en 2008 y 2009, Atender a las víctimas o Ser padre después del incesto, donde trataron su repercusión en la vida conyugal, qué sucede al tener hijos –ese miedo de toda víctima a acabar convertida en agresor– o si existe transmisión generacional. Buenas preguntas para un terreno minado. Romper el silencio será el lema de este 2010.

Hoy la vida de Isabelle está, con altibajos, en orden. “Dentro de un orden”, matiza. “Tengo un marido y un hijo adorables, y no estoy mejor ni peor que hace una década, sino diferente. Digamos que soy optimista realista, y que tengo motivaciones egoístas, sí: la asociación y esta lucha me permiten seguir, y la fuerza me la dan esos niños que… Mira, imagina una clase de una escuela, cualquiera… Te aseguro que en ella hay menores que están sufriendo ahora mismo este problema. Muchos. Y muchos callarán”. Cuántos, nadie lo sabe a ciencia cierta.

LOLA HUETE MACHADO 21/03/2010 el país.

Internet, ideal para pederastas

Con el nick de Princesita, Beatriz construyó su imagen virtual en una red social de internet. A sus 14 años, no reparó en las consecuencias. En el renglón de perfiles colocó datos privados, no sólo de ella, también de sus familiares. Seleccionó sus mejores fotografías y las colocó en la página. Se describió como alegre, amiguera, “deseosa de popularidad”, con aptitudes artísticas y admiradora de la cantante canadiense Avril Lavigne.
Su página tuvo tal número de visitas que en una semana se colocó entre las más populares. Su imagen fue replicada cientos de veces, hasta que Carlos, de 35 años, la ubicó. Sin confesarle su verdadera edad, le envió un correo electrónico solicitándole que lo agregara a su lista de amigos virtuales.
Durante el primer mes intercambiaron música y videos de Avril Lavigne. En cada mensaje, Carlos insistía sobre las cosas que tenían en común. Se ganó la confianza de la adolescente y la convenció de que se videograbara cantando para que él opinara sobre su voz.
En el siguiente encuentro virtual le pidió que prendiera la cámara web de su computadora y le cantara en vivo. Se desvivió en halagos y la convenció que se mostrara más sexy. Le sugirió que se quitara la ropa para conocerla un poco más. La menor de edad accedió. Carlos grabó y almacenó en su disco duro cada movimiento de Beatriz.
Los 10 minutos frente a la cámara se convirtieron en meses de pesadilla. Su “amigo virtual” insistió. Quería que su amistad pasara al mundo real. Ante la negativa de la adolescente, Carlos amenazó a Beatriz con mostrar sus imágenes, donde aparecía semidesnuda, a sus padres. Ella accedió a reunirse con él en un lugar público.
La cita fue en la cafetería de un centro comercial. La recibió con una bolsa de regalos. Nadie sabía que Beatriz estaba en ese lugar. Carlos le había pedido que no lo comentara. Al terminar el café se ofreció a llevarla a su casa. Ella, confiada, se subió a la camioneta. Minutos después, el hombre la violó.
Beatriz logró escapar durante un descuido de su atacante. Días después, cuando abrió su correo electrónico encontró un mensaje amenazante de Carlos. La adolescente guardó silencio; su conducta cambió, se volvió retraída y dejó de alimentar su página en la red social.
El testimonio de Beatriz fue relatado por su terapeuta. La adolescente tiene una crisis depresiva que le impide continuar con sus estudios y su vida.

viernes, 19 de marzo de 2010

Aumenta el abuso sexual hacia los niños

El abuso sexual hacia los niños va en aumento ante la falta de una educación de prevención tanto en las escuelas como en los hogares, ya que todavía persiste el tabú en la población para hablar sobre el tema, que ignorarlo sólo genera mayor afectación en los menores que están indefensos por falta de información de lo que les puede ocurrir.

Los padres de familia y los maestros tienen que abrirse a una cultura de información para proporcionarle a los menores, especialmente los niños de preescolar y primaria, la información suficiente que se convierta en la herramienta que prevenga el abuso sexual.

Sin embargo "es lamentable que no se difunda la suficiente información de manera adecuada y dirigida directamente a los niños, de parte de padres como de maestros, porque tienen temor de dañar sus mentes, cuando la falta de conocimiento los hace vulnerables hacia pedófilos y pederastas",.

Asimismo, muchos padres de familia están dispuestos a que sus hijos conozcan esa información, pero a través de los maestros que deben darse los primeros pasos y consolidarse en los hogares.

Se necesitan profesionistas tenaces y valientes para desterrar los tabús que lesionan la vida de una sociedad, como en este caso el negarle la información a los niños para evitar ser abusados, lo cual "exige que como comunidad cambiemos esa mentalidad para proteger a los infantes".

Cabe indicar que los estudios realizados hablan que el 15 por ciento de los pedófilos buscan parejas con hijos para continuar con el abuso sexual infantil, práctica de siglos que todavía en pleno 2010 sigue siendo una costumbre "aceptada y callada" por las familias, especialmente de las víctimas que 5 de cada 10 denuncian lo sufrido.

Por lo que los niños de preescolar y primaria tienen que recibir información sobre la forma de cuidarse de quienes pretendan abusar sexualmente de ellos, ya que "educar en prevenir", puesto que en pleno 2010 todavía este delito sigue creciendo y causando secuelas de por vida en los adultos de hoy, al haber sido atacados cuando fueron menores.

La intención  es mostrar la necesidad de que los niños participen en un taller de información, que les enseñe cómo cuidar su cuerpo y saber cómo detectar acciones negativas en su contra, a través de "Aprendo a cuidarme", para prevenir el abuso sexual infantil.

Es difícil que los padres de familia acepten que a sus hijos se les hable de sexualidad, "pero en este caso no se les habla de sexo, sino de cómo detectar que pedófilos los lastimen", para lo cual se requiere de una mayor disposición de que el programa/taller se realice para ellos.

La mentalidad de muchos padres de familia es "a mí no me sucederá, mi hijo no estará en esa situación", cuando el desconocimiento, la ausencia de información y de las herramientas para detectar este riesgo antes de convertirse en un trauma de por vida, "puede sucederle a cualquiera".

La  Prevención sobre el Abuso Sexual (ASI) para niños y niñas, que es una herramienta valiosa que ayudará en gran medida a prevenir muchos casos, ya que no existe el perfil físico sobre un pedófilo, quien ataca a niños pobres como ricos.

martes, 16 de marzo de 2010

Tú me enseñaste a llorar.

Hace 40 años que vivo con un grito encofrado en la garganta, yo lo quería parir como las raspas del pescado que si se dejan se infectan y se hacen pus que arrastran toda tu sangre y por más que lo intentaba, sólo sabía mascullar contra mi saliva, la tuya, padre.

Hace tanto tiempo que olvidé qué es permitirle a la boca liberarse en un “papá”, que cuando quería hacerlo, aun en la más plena soledad, como un ensayo, sólo dejaba volar un resuello quiebro, que concienciándome de lo espeso de la distancia, de este hálito de bruma en que tú me dejaste, se transformaba en un “por qué” infinito como el cielo, siempre de ojos perdidos y flema.

Te he odiado “padre”, tú destapaste la caja de los mil demonios y fantasmas, cuando aún no tenía edad de pensar en esas cosas. Tú me negaste el perfume, que yo guardé sin querer, con el albornoz de su juventud con bigote, con las anginas y las sábanas, los “frigodedos” y las acuarelas y al que yo sin saber invocaba en las noches de pesadillas. Sin embargo me diste otros olores que ahora son nausea y que hoy en mi memoria pugnan por salir a flote.

Tú me enseñaste a llorar.

Te he odiado con la fiebre del sarampión sin regalos, y de la varicela sin abrazos y con el terror de mirarte a los ojos y saber que llegaría la noche y tú visita sería inevitable.

Te he odiado con la arrogancia de la adolescencia, con la ira del traslado forzoso y las notas en mi estuche. Tú me enseñaste a escribir a la pena cuando no sabía qué era pena y me robaste los dientes de leche y toda la alegría de volver a casa para verte, porque sabía que estarías esperando con el cinturón en una mano y el cigarrillo en la otra.

“Papá”, te odié hasta desearte la muerte y yo era un corazón precoz, pero sabía que aquello no estaba bien y conseguiste que la culpable fuese yo.

“Te he olvidado”.

Miento, nunca lo hice, nunca se olvida la sinrazón de mi desdicha, ni se evade la frialdad de este pasado que hemos perdido para siempre.

No puedo mirarte, padre. Ayer encontrarte era el temor del puño y la desidia, la taquicardia, el abismo, era el reencuentro con la única verdad, la que quise arrojar como un escupitajo al vacío y escupiendo hacia arriba, pero siempre me cayó en la frente.

¿Sabes? Un año entero, soñé tu muerte, noche tras noche, y lloraba el caudal de esta pena, que ya no es rencor, ni es venganza. Que ya no tenía ningún nombre…

“Te he visto, padre” y tú no lo supiste, hasta después, cuando creíste ser joven de nuevo y enamorarte otra vez de mi madre, mirándote en mí. Porque mi piel es como la de ella, y mis ojos son profundos como los suyos, pero te hablan de otra tristeza, por eso no puedo mirarte y ver, padre… Te dejé, las copitas de anís, los seises de Reyes Magos, hoy ya no puedo más… odiarte.

Te ví, sangre de mi sangre… frente arrugada, pelo cano y tu mirada aguileña aflojaba el paso de los años, el vencer de las noches, de no saber dónde ir… eres viejo, padre, y yo no puedo mirarte y descubrir, que nos hemos perdido, que esta vida nos ha partido de raíz, distante y vacío, doloroso como tú, como este dolor que me infligiste, quiero llamarte… no puedo, no sabes que sangra tu nombre en mi garganta, que mi garganta es muda a tu encuentro…

Pero necesito decirte que ya no te odio, que tampoco te quiero, que no te necesito...
 
http://forogam.blogspot.com/2010/03/carta-al-agresor-de-ali.html

Cuando los monstruos son de la familia.

Una de cada cinco niñas ha sufrido algún tipo de abuso sexual. Desde un tocamiento hasta una penetración. Y en el 95% de los casos, el autor ha sido alguien de su familia o del grupo de conocidos de sus padres. Todos recordamos espeluznantes casos de padres que han abusado de sus vástagos: desde el llamado ´monstruo de Amstetten´, que violaba sistemáticamente a su hija y con la que tuvo seis hijos-nietos; hasta ´la casa del terror´ de Llucmajor, donde una pareja abusó durante varios años de sus tres hijos de entre dos y ocho años. Pero los monstruos de estas historias no son siempre los padres.
Un tío, un abuelo, un amigo de la familia, un vecino. Cualquiera del círculo cercano del crío puede convertirse en un depredador, mientras sus padres viven ajenos a lo que le está pasando. Al descubrirse, los padres pueden convertirse en uno de los puntos de apoyo del trabajo de Elena y Carolina, dos psicólogas de Asuntos Sociales que trabajan con niños que han sido abusados por personas de su entorno, pero no por sus progenitores. En un lugar que la Administración guarda en el más absoluto de los secretos, Elena y Carolina ayudan a los pequeños a entender qué les ha pasado, a interiorizar que es malo, a evitar que vuelva suceder. Les ayudan "a vivir sin dolor".

Hasta ahora no existía ningún tratamiento específico para estos niños cuya tutela sigue en manos del padre, la madre o ambos. En los casos en que los progenitores eran los abusadores, el Consell asumía la tutela de los menores ¿Y el resto? Antes tenían que ir a unidades de Salud Mental de los hospitales o acudir a psicólogos privados. Desde el pasado mes de diciembre, Elena González y Carolina Moñino velan por ellos. Estas dos psicólogas trabajan ahora con nueve niños y niñas: el mayor tiene 14 años; el pequeño apenas llega a los cuatro.
Son muy pequeños y les queda mucha vida por delante ¿Cómo ayudarles a "vivir sin dolor"? Los instrumentos son básicos: pinturitas, juguetes, casas de muñecas, palabras y trabajo con los padres, que también tienen un arduo proceso de superación por delante. "Con ellos trabajamos el tema de la culpa", explica Elena, quien también enseña a los progenitores a evitar la reacción más común tras un despiadado sentimiento de culpa: la sobreprotección. "Les enseñamos qué decir, qué hacer, para que nos ayuden con la terapia", prosigue, "les decimos que no les presionen a hablar. En breve, comenzarán sesiones en grupos donde los padres podrán intercambiar experiencias, apoyándose los unos en los otros.
Con los niños, la terapia varía con cada uno pues cada caso es un mundo. El primer reto es "conseguir ver su mundo interior, mirar si hay muchos elementos sanos o de odio", explica Carolina. A partir de ahí, toca buscar vehículos para que vayan expresando lo que les ha pasado. Con los más pequeños, utilizan las pinturas en primer lugar para "desbloquear su resistencia", luego quizás acaben pintando lo que les ha pasado. También les dan muñecos para que cuenten historias que, poco a poco, pueden ir pareciéndose a su propio drama. Con los adolescentes el tratamiento se centra en el manejo de la ansiedad. Uno de los principales objetivos es evitar la "revictimización", es decir, evitar que con el tiempo se consuelen del trauma vivido convirtiéndose ellos en abusadores.
Este nuevo servicio también está preparado para recibir y trabajar con jóvenes que quizás fueron víctimas de abuso hace mucho tiempo, pero que van a enfrentarse de nuevo a ese pasado porque tienen que ir a declarar al juicio. Elena y Carolina les ayudan a controlar la situación, hacen simulaciones del juicio, les acompañan si hace falta. "Hay que evitar que el juicio se convierta en un nuevo trauma".
La casa del terror de Llucmajor es uno de los casos recientes más tenebrosos de las islas, pero en las páginas de sucesos no paran de publicarse historias así ¿Hay más casos ahora que antes? En el juzgado de lo penal de Palma cada semana hay, de media, tres juicios por abuso a menores. La consellera de Asuntos Sociales, Fina Santiago, explica que Balears es una de las comunidades con más niños tutelados por haber sido víctimas de abuso. Ella entiende que eso no quiere decir que el archipiélago sea la región con más casos de abuso, sino que es la región donde más se detectan. Y tanto ella como la directora general de Familia y Menores, Francesca Vanrell, creen que comenzarán a detectarse más casos gracias al protocolo de colaboración entre instituciones que comenzó a funcionar en noviembre. Este protocolo facilita que profesores, personal sanitario o policías puedan identificar y notificar en seguida cualquier posible caso de abuso. La segunda fase del protocolo contempla la formación de los profesionales para aprender a detectar los indicadores de que un niño es víctima de abuso.
No se sabe si es por el protocolo, pero lo cierto es que los psicólogos del Consell están evaluando ahora a "muchísimos" casos, tratando de identificar si realmente esos niños han sufrido un abuso, apuntan estas psicólogas de Asuntos Sociales que saben que en breve puede aumentar su lista de usuarios. "Cada niño reacciona de forma diferente", señala Carolina. Con algunos bastan unos meses de tratamiento; con otros, hacen falta años. "Hay niños super resilentes y te sorprende mucho su madurez, sobre todo en los abusos crónicos", prosigue Elena: "Te sorprende su manera de sobrevivir".

jueves, 11 de marzo de 2010

Indicadores y tipos de abuso sexual a menores.

FASES:

Según afirma Galdós (1999) es posible detectar 3 fases principales en el desarrollo del abuso sexual infantil, a saber:

a. Fase de Inicio o “enganche”: Cuando el abusador logra establecer con su víctima un nivel de acercamiento y se asegura que éste no contará a nadie el contacto establecido. En esta fase el niño, dependiendo de laedad que tenga, se encuentra confundido y por lo general no entiende lo que ocurre.

b. Fase de Continuidad: Una vez asegurado el silencio e la víctima, el abusador buscará sinnúmero de ocasiones para estar juntos, aumentando el abuso sexual, pudiendo llegar hasta la penetración. En esta fase dependiendo de laedad del niño es posible que trate de evitar la presencia del abusador, lo cual puede tomarse como un indicador del abuso.

c. Evidencia o Confirmación: Se produce de manera abrupta, y es cuando el abusador es sorprendido o porque la víctima cuenta lo que ha ocurrido. Es la fase de mayor tensión en la familia de la víctima, generalmente reaccionan de manera violenta contra el abusador, pero también es muy frecuente que interroguen de manera incisiva al niño/a, situación que lo/a confunde más acentuándose los sentimientos de culpa.

TIPOS:
Es necesario señalar algunas submodalidades del abuso infantil con la finalidad de discriminarlas del abuso sexual en general. Según Saller (1987; cit. por Besten, 1997) es posible discriminar manifestaciones claras y equívocas:
· Relaciones sexuales genitales - orales (cunilinguismo, felación).
· Penetración en el ano del niño con el dedo(s), pene u objetos extraños.
· Penetración en la vagina de la niña con dedo(s), pene u objetos extraños.

Abusos considerados “de menor gravedad” por algunos adultos, pero que asimismo, constituyen una “utilización” del cuerpo infantil para satisfacción de los adultos:
· Tocamiento o manipulación de los genitales del niño.
· Obligar al niño a tocar los genitales del adulto o manipularlos, a menudo bajo la apariencia de “juego”.
· Masturbación en presencia del niño.
· Obligar al niño a masturbarse en presencia del adulto.
· Frotamiento del pene contra el cuerpo del niño.
· Mostrar ilustraciones pornográficas al niño.
· Hacer fotografías pornográficas o películas del/con el niño.

Por último, los siguientes comportamientos se consideran abusos sexuales incipientes:
· El adulto se muestra desnudo delante del niño.
· El adulto le muestra sus genitales al niño.
· El adulto quiere “dar el visto bueno” al cuerpo del niño.
· El adulto observa al niño al desvestirse, bañarse, lavarse, en el aseo; en algunos casos puede ofrecerle su ayuda para ello.
· El adulto besa al niño de forma muy íntima (“beso con lengua”).

INDICADORES:
Es posible descubrir que un niño ha sido abusado sexualmente, en especial si es menor de 7 años, cuando su comportamiento no corresponde a su edad ni a las costumbres de la casa, sea porque muestran curiosidad en extremo o porque hacen preguntas o comentarios sobre sexo (no esperables a su edad).

· A nivel Físico: Embarazo, enfermedades de transmisión sexual, irritaciones o malestar en los genitales, aseo constante de los genitales o se niega a hacerlo; dolor al orinar, infecciones genitales frecuentes.
· A nivel Psicológico: Se detecta depresión, pérdida del apetito, disminución del rendimiento escolar, rabia u hostilidad o comportamiento sexual inadecuado a laedad.
· A nivel Comportamental: Puede huir de la casa, presentar conductas regresivas, es decir, comportarse en un nivel de desarrollo anterior al actual.

Cuando se trata de víctimas adolescentes es posible detectar:

· Miedo a estar sola.
· Incapacidad de sostener la mirada.
· Frecuentes peleas y disgustos con miembros de la familia.
· Problemas de memoria.
· Cambios frecuentes y drásticos de humor.
· Preocupación por temas sexuales o actividades sexuales.
· Gestos e intentos de suicidio.
· Desconfianza.
· Abuso de alcohol o drogas.
 
Instituto Europeo Campus StellaeÁrea Violencia Doméstica y Maltrato.

Aprender a respirar

Piense en su secreto más escondido y doloroso. El que le hace sudar las manos y revolver el estómago cuando piensa en reconocerlo públicamente. El que intenta llevarse consigo a la tumba.

Las estadísticas son espeluznantes. Según el Departamento de Justicia de EE.UU., una de cada tres mujeres, y uno de cada seis hombres han sido violados sexualmente.

El abuso sexual infantil destruye muchos aspectos de la vida de las víctimas, pero para la mayoría de los sobrevivientes, los resultados más evidentes no se comparan con el daño interpersonal que puede durar hasta entrada la edad adulta. Ya se trate de un abuso cometido sólo una vez, o de un abuso mantenido durante largo tiempo, las consecuencias afectan toda la vida.

Atrapados en el silencio Relaciones saludables con otras personas es lo que nos lleva a experimentar sanidad. Sin embargo, como sobreviviente del abuso sexual infantil, entiendo los temores y las ansiedades que acompañan el tratar de tener amistades cercanas. Mi padrastro abusó de mí durante casi una década hasta que, cuando tuve catorce años, encontré el valor para contarlo a mi madre. A diferencia de muchos sobrevivientes que he conocido, tuve la suerte de tener una madre que me creyó e hizo todo lo posible para protegerme y pedir justicia. Pero una semana después de romper el silencio, mi padrastro se suicidó.

En un sentido, ya era libre; no tendría que enfrentar más sus humillaciones. Pude enterrar el pasado junto con él. Pero las heridas que dejó en mí no sanaron, sino que se infectaron silenciosamente. Por fuera, parecía la chica perfecta, estudiante excelente, deportista sobresaliente, reina de la escuela. Sin embargo, por dentro me estaba muriendo. Me sentía sucia, dañada, y sola, y tenía miedo de lo que otros pondrían pensar de mí si se hubieran enterado de la verdad. Me causaba temor la idea de tener amigos, y tenía problemas para confiar en los hombres.

Ahora sé que no estaba sola en este problema; muchas historias, aunque únicas, son igualmente dolorosas:

Rafael, quien había sido abusado sexualmente por su tío, sentía que nunca podría hablar de lo que pasó, o de cómo lo afectó. Aunque quería desesperadamente que sus padres notaran lo que estaba sucediendo y lo ayudaran, reprimió la ira que sentía hacia el hombre que lo lastimó, hacia sí mismo, y hacia sus padres. Bloqueado por el dolor y el odio, juró no volver a amar ni a confiar en nadie, para no recibir amor.

Estefanía fue abusada sexualmente por un primo; finalmente acudió a su abuela en busca de ayuda. Pero esta mujer no quería "arruinar el nombre de la familia" y le exigió que nunca más mencionara el asunto. Por tanto, Estefanía creció creyendo la mentira de que lo que su primo había hecho era culpa de ella; que no valía nada; que no merecía ser amada; y que sólo era buena para el sexo. Basada en esas falsas creencias, cayó en un ciclo de relaciones promiscuas, una tras otra.

El director de la escuela de Jennifer decidió no creerle cuando ella le dijo que había sido violada por el profesor de gimnasia, un entrenador muy prestigioso de la comunidad. Por tanto, Jennifer creció creyendo que no era lo suficientemente importante como para ser escuchada o protegida. El resultado fue que se aisló de los demás, y trató de ahogar su dolor en el alcohol y las drogas.

Puedo identificarme con estas historias porque yo también lo experimenté durante un tiempo. Aunque no me aislé exteriormente, no estaba dispuesta a dejar que los demás me conocieran a fondo, y nunca ablandé mi corazón lo suficiente, para no tener ningún tipo de relación emocional. Yo era una "chica fuerte" que nunca se permitía llorar. En realidad, no podía dejarle a nadie una puerta abierta para traer más dolor o engaño a mi vida. Pensaba que si podía separar mi corazón de los demás con una pared, nadie podría acercarse lo suficiente para hacerme daño. Ponerme una máscara de dureza, de perfeccionismo, y agradar a los demás de manera compulsiva, parecía ser la única manera de vencer mis temores y permanecer ilesa. Pero, al final, encontré que esta actitud sólo aumentaba mis temores, y me impedía encontrar la vida de libertad y las sanas relaciones que anhelaba.

Salir del escondite La confianza, y la comunicación abierta y sincera, es la base de todas las relaciones sanas. Pero cuando la vida se vuelve difícil, los sobrevivientes del abuso sexual infantil suelen dejar de comunicarse. Justo cuando más necesitamos relacionarnos con las personas que pueden apoyarnos, nos retiramos, nos cerramos, y tratamos de hacer las cosas por nosotros mismos. Las amistades sanas y confiables son el oxígeno de la vida que puede ayudarnos a soportar las dificultades; al aislarnos, damos un paso atrás en el camino hacia la recuperación.

A las personas compasivas en la vida de un sobreviviente, las llamo un "círculo de inspiración". Porque se interesan y nos inspiran, ellas insuflan nueva vida en nosotros al animarnos a dejar atrás mecanismos disfuncionales de supervivencia, y a abrazar otros nuevos.  Necesitamos muchísimo de un círculo así. Es nuestro hábitat para la sanidad, un lugar para hablar y escucharnos, para aprender y enseñar, para ayudar y ser ayudados, y para dar y recibir amor incondicional. Es donde podemos compartir nuestra historia, crear intimidad, y aprender la comunicación saludable.

Necesitamos amigos con los que podamos hablar de nuestras luchas de cada día. Sí, es amedrentador pensar en poner a la vista de los demás toda nuestra "basura" y todas nuestras cargas, pero nunca encontraremos verdadera libertad si lo guardamos todo adentro, y tratamos de resolver las cosas por nuestra cuenta.

Para liberarnos, debemos quitarnos las máscaras, salir del escondite, renunciar a las adicciones que hemos utilizado para sustituir las relaciones, y aprender a decir a los demás la verdad acerca de lo que hemos vivido.

Aprender a respirar Pero se necesitará de mucho valor para comenzar la búsqueda de su "círculo de la inspiración". A los niños víctimas de abusos se les dice una y otra vez que oculten su gran dolor. Aunque usted sea un adulto, su mente aún puede estar diciéndole que guarde silencio. Lo entiendo. Pero también sé que hay cosas que pueden ayudarle a superar su temor.

Primero, tenga en cuenta que valor no es la ausencia de temor; es la disposición de actuar frente al temor. Es lo que le permite contar su historia a pesar de su temor.

Segundo, tenga en cuenta que contar su historia a alguien de su confianza, puede ayudarle a reconstruir su vida.
Hablar con franqueza es el primer paso para que usted acepte el pasado, y destruya su poder sobre su vida. El hecho de haber mantenido oculto su secreto fue, para empezar, parte de la injusticia cometida contra usted. Encuentre a alguien de confianza que le escuche. Si es necesario, escriba primero su historia, y léala. Luego, a medida que tenga más valor, cuente su historia de nuevo. Cuando un secreto como ese sale a la luz, pierde el poder sobre usted.

Usted merece tener una vida sana, confiada, y unas relaciones prósperas. Recuerde que usted no es el pasado que ha soportado; fue algo que le hicieron a usted, que no tiene por qué caracterizarle por el resto de su vida.

Y si usted nunca ha sido una víctima, es probable que conozca a alguien que sí lo ha sido. Junto a nosotros hay cada día muchas personas que tienen mucho dolor escondido, y les daría un gran alivio al hablar de ello con una persona amiga que realmente las escuche. Todos tenemos un peso en nuestra vida, y muchos estamos esperando que alguien que se interese lo suficiente nos ayude dándonos un espacio seguro donde podamos depositar nuestras cargas y hablar de ellas. Podemos impactar profundamente la vida de los demás, cuando cada uno de nosotros elija romper el silencio.

por Nicole Braddock Bromley.