martes, 25 de agosto de 2009

EL TIEMPO NO CURA ESTAS HERIDAS INFANTILES


"Todo explotó cuando yo tenía 34 años y dije que había sufrido abusos sexuales entre los 9 y los 17 años. Fue una bomba, claro". A los 52 años, esta barcelonesa nacida en Capellades, que ha dedicado el resto de su vida a ocuparse de casos como el suyo, aún evita hablar de aquella época y de todo lo que rodea esa experiencia. Se excusa: "Hice un pacto de discreción, que respeto aunque las circunstancias hayan cambiado". Tras dos horas de conversación, aparece una pista del trauma que perdura.
"Pensé durante mucho tiempo que había tenido abusos porque me los merecía.Creía que tenía la negra". La culpa. El porqué. Y al fin, mucho después, en plena madurez, con 34 años, la rebelión: poner las cartas sobre la mesa hablando del gran secreto oculto en el pasado. Y comprobar, a partir de ese momento, que su caso no es único, ni mucho menos.
Los abusadores suelen estar entre gentes próximas al niño: es lo que vemos todos los días", señala.

"Yo escribía. Escribo. No era un diario, eran notas, pensamientos. Una sobrina mía encontró esos escritos: así se destapó todo". Ese todo era el gran secreto de su trauma. "Cuando pasa una cosa así, la gente reacciona de muchas formas. Muchos no me creían, otros sí, cada cual se coloca en el lugar que le corresponde.
Busqué ayuda psicológica, pero estaba sola y frustrada: no podía hablar con nadie, ni tomar las riendas de mi vida. Lo dije todo para encontrar comprensión. Me di cuenta de que había una muralla de silencio, que el tema era un tabú hasta el punto de que mucha gente intenta borrarlo de su mente, pero no puedes porque es una experiencia de imposición: el abuso es que te imponen una visión de la sexualidad, de algo que deberías descubrir por ti mismo". El abuso es un acto directo de poder sobre la intimidad.

El tiempo no cura estas heridas infantiles: ésa es su experiencia. Hay que actuar: "Hablar, normalizar lo que te ha ocurrido, romper el aislamiento, a mí me ha ayudado. Mi terapia también ha sido trabajar para que a otros no les suceda esto, que la gente no lo calle, y que los niños no se sientan cómplices de los abusadores, lo cual sólo se logra con información".

"No podía vivir con aquello: tenía que contarlo para curarme". Hoy ayuda a quienes han pasado por situaciones similares y trabaja para impedir que haya más víctimas.

A Vicki todavía le tiembla la voz cuando verbaliza los pocos recuerdos que le quedan de su infancia. El resto los bloqueó cuando, a los nueve años, una persona de su entorno empezó a abusar sexualmente de ella. “Era un adulto quien me acariciaba y me decía que yo era especial para él y que, para evitar celos, tenía que ser un secreto”. Y así fue. Durante muchos años, Vicki no habló del tema y sobrevivió a un calvario de enfermedades psicosomáticas, tristeza y soledad. El mismo que la mayoría de personas que, tras sufrir abusos sexuales en su infancia o adolescencia, callan.

Tras este largo silencio, Vicki buscó ayuda. Anhelaba encontrar a alguien que le sacara del tormento que vivía. Desde pequeña había soñado que las hadas de los cuentos, una noche, lo harían. Pero nunca llegaron. Fue ella quien salió a buscarlas desesperadamente y, al no encontrarlas, creó una asociación para ayudar a quienes se encontraran en su misma situación. Así nació Fada (hada en catalán), una asociación especializada en el asesoramiento, tratamiento, sensibilización y prevención de los abusos sexuales a menores. Desde aquel momento, el horror que había paralizado su vida se convirtió en el motor de ésta.
“Hay que concienciar y sensibilizar a la gente de que los abusos sexuales existen y, por desgracia, son muy frecuentes”, explica Vicki. “No hay que ser alarmista, pero sí dar herramientas para detectarlo, tratarlo y, sobre todo, prevenirlo. Y esto se consigue informando”.
“El gran problema con el abuso sexual en la infancia es que no se habla de él y parece que no exista”, explica Vicki. El fuerte secretismo que rodea esta problemática lo explican los dos pilares que habitualmente la sustentan: la familia y el sexo.

Según los psicólogos Enrique Echeburúa y Cristina Guerricaechevarría, autores del estudio Abuso sexual en la infancia: víctimas y agresores, entre un 65% y un 85% de los abusos sexuales ocurren en el seno del hogar, en forma de tocamientos y sexo forzado. Por esta razón, numerosos casos no salen a la luz o se quedan en el ámbito privado; pocas veces se produce el terremoto familiar que las víctimas esperan. Incluso cuando alguien de la familia conoce lo que está sucediendo, tampoco lo denuncia por la desestructuración que supondría destaparlo.

Así ocurrió cuando, a los 13 años, Manuela explotó y le contó a su madre que su padre había abusado de ella. “Se quedó alucinada, lo único que salió de su boca fue: a partir de ahora, de la niña me ocupo yo”. No hubo grandes dramas ni peleas; tampoco el apoyo y la empatía que Manuela hubiera necesitado para dulcificar su dolor. Siguió viviendo bajo el mismo techo que su abusador. “Nadie me ha devuelto la niñez que me robaron, ¿y dónde puedo ir a reclamarla?”, se queja. “Te han jodido la vida, y te la han jodido en tu casa”.

La familia de Manuela era, aparentemente, una familia normal y unida. Su padre trabajaba, no bebía ni era violento, y su madre cuidaba de sus hermanos y de ella. “En casa no había problemas ni gritos, y nos daban mucho amor. Eso sí, existía un sentido muy estricto de lo que estaba bien y de lo que estaba mal hecho. Eran muy religiosos y pudorosos, el sexo era tabú.

Nadie hablaba de eso porque era pecado”, recuerda. “Luego me di cuenta de que el pecado no es el sexo, que es algo natural, sino abusar de una hija”. Dice no sentir rencor hacia su padre, prueba de ello es que no privó a su propio hijo de la oportunidad de disfrutar de su abuelo, pero reconoce que no ha sido fácil aceptar lo que pasó.
Ha invertido en ello mucho sufrimiento, voluntad y numerosos libros de autoayuda. “¿Cómo pudieron?”, se pregunta una y otra vez. “Sigo teniendo sentimientos encontrados al respecto; por un lado son las personas que más he querido en el mundo y sé que ellos a mí también, pero por otro son quienes más daño me han hecho”.

Para reconciliarse con estos y otros sentimientos y lograr entender el porqué de las actuaciones de sus progenitores, Manuela investigó sus pasados. “Mi padre también fue agredido de niño, y eso explica muchas cosas”. Según Noemí Pereda, psicóloga especializada en abusos sexuales a menores, hay un porcentaje muy alto de abusadores que fueron víctimas de abusos en el pasado y normalizan el patrón, “o bien porque nunca lo han reconocido, o bien porque repiten lo aprendido en las relaciones paterno-filiales”.
Lejos de las creencias generalizadas, los abusos sexuales no ocurren únicamente en clases sociales bajas, ni los abusadores tienen por qué ser delincuentes o marginados.
Muy al contrario, son personas integradas en la sociedad y, casi siempre, reconocidas en sus círculos. La relación con la víctima se va consolidando lentamente, a través de regalos, charlas o haciendo que se sienta especial.

Así es como Miguel acabó confiando en el sacerdote que se ocupaba de un grupo de jóvenes católicos los fines de semana. “Él me observó y vio que era un niño tímido y reservado. Se ganó mi confianza llenándome huecos afectivos. Hay que entender que todo no pasa de un día para otro, es algo gradual”, aclara. “Con el tiempo, la relación va haciéndose más intensa y, sin darte cuenta, eres más permisivo”. Inicialmente, el sacerdote se le acercaba en el comedor para hablar de sus problemas e inquietudes intelectuales. Poco a poco, las charlas amistosas fueron derivando en conversaciones sobre sexo –“educación sexual”, decía él–, con demostraciones incluidas. Después llegaron los besos. “En ese momento me di cuenta de que aquello no era normal y de repente hice un cambio de chip; me alejé totalmente de él”. Miguel guardó silencio. “Te callas por vergüenza, sobre todo siendo hombre. Crees, erróneamente, que igual tú has hecho algo mal para que ocurriera. Después te lo niegas. Duele demasiado pensar que una persona en la que confiabas y a la que respetabas se ha aprovechado de ti”.

Habitualmente, el descubrimiento de un abuso tiene lugar tiempo después de que ocurra, únicamente un 2% de los casos se conocen inmediatamente. El temor a que la familia se desintegre, a no ser creídos, a ser acusados de seducción, a escuchar preguntas como ¿por qué lo cuentas ahora? o ¿qué necesidad hay de removerlo todo?, y el miedo al qué dirán son los factores que silencian los abusos sexuales a menores. Miguel estuvo mucho tiempo haciendo ver que aquel episodio de su vida nunca había ocurrido. “Estaba tan desbordado que no me permitía sentir lo que me estaba pasando”. Se concentró en acabar el bachillerato, entrar en la carrera de medicina y no dar disgustos en casa. Pero años más tarde, viendo una película donde una mujer era violada, revivió todo. “Me pasé llorando la noche entera”. Al día siguiente buscó ayuda.

Claudia también lapidó los abusos que sufrió a los cuatro años a manos de un familiar. Incluso llegó a dudar si alguna vez ocurrieron. “Intuía algo, pero no sabía exactamente qué había sucedido”. Tras leer un reportaje sobre el tema, que había guardado durante meses en un cajón, y reconocer las sensaciones que los protagonistas relataban, decidió llamar a Fada. “Aquí me explicaron que lo que sentía era fruto de los abusos. Empecé a entender muchas cosas”.


“Hablar de lo que ha ocurrido es una liberación necesaria para quien lo ha sufrido”, reconoce Miguel, “aunque no deja de ser molesto para tu entorno”. Recuerda el momento de desvelárselo a su madre como uno de los más duros de su vida. “Sabía que iba a herirla, pero contándoselo era la única manera de sanar yo”. Claudia probó distintas terapias con psicólogos, pero hasta que no llegó a Fada no se sintió realmente comprendida. “La gente que ha pasado por lo mismo que tú es quien mejor te entiende; es como si hablaras un mismo idioma”. Para Manuela, este encuentro supuso una contradictoria sensación de alivio: “Por un lado te entristece ver que hay mucha gente, demasiada, que pasa por esto, pero al menos no te sientes tan sola”. Comprobó que no era un bicho raro: “Yo dudaba si era normal. He estado viva todos estos años porque mi cuerpo seguía respirando y porque tenía un hijo que sacar adelante, pero emocionalmente es como si hubiera estado muerta. No he podido sentir ni disfrutar, y eso te machaca. No sabía si sería capaz de salir adelante con mi vida y lograr algún día ser feliz”.

Tal y como apuntan los expertos, el abuso sexual es un suceso traumático que puede producir efectos psicológicos negativos a corto, medio o largo plazo, y en algunos casos no producirlos.

Todo dependerá de cómo canalice el menor la experiencia, la reacción que encuentre en su entorno frente al suceso, quién sea el abusador, cuánto duren los abusos y las situaciones con las que se encuentre la víctima a lo largo de su vida. Es difícil hablar de un síndrome o unas consecuencias comunes a todas las personas que han sufrido abusos, pero sí existen conductas y estados a través de los cuales familiares, profesores o el entorno más cercano pueden detectarlos.


Según un estudio elaborado por el Centro Reina Sofía contra la Violencia, las reacciones más inmediatas entre las niñas son de tipo ansioso-depresivas, que a veces dan pie a tristeza y aislamiento, mientras que entre los niños abundan el fracaso escolar, los problemas de comportamiento sexual –masturbación compulsiva o comportamientos que no pertenecen al nivel evolutivo del niño- y las conductas agresivas. Durante la adolescencia son frecuentes las huidas de casa, el consumo de alcohol y drogas, e incluso el intento de suicidio. Los efectos a largo plazo, cuando la víctima ya es adulta, son más diversos y dependerán mucho de si existen factores externos que los desencadenen. Las alteraciones más frecuentes son de tipo social, sexual y emocional –desencadenantes de ansiedades, desconfianza, sentimiento de culpa y baja autoestima–, las depresiones, el control inadecuado de la ira y las conductas compulsivas o adictivas, que suelen provocar disfunciones alimentarias (anorexia y bulimia), ludopatía, drogadicción o prostitución.

Vicki manifestó algunos de estos síntomas en la adolescencia. Se convirtió en rebelde y problemática, y se ganó la etiqueta de estar “poseída” por el extraño comportamiento que adquirió desde que empezaron los abusos. “Era una manera de llamar la atención, necesitaba que alguien se diera cuenta de lo que estaba pasando”. Pero nadie preguntó. Una vez más, el silencio ganaba la partida a los abusos, que continuaron durante años. “Fui perdiendo la capacidad de relacionarme con los demás y asumí que yo no tenía derecho a cosas como la ilusión, el amor y el sexo. Me veía como un instrumento para que lo consiguieran los demás”. A Manuel, los abusos también le dejaron mutilada la capacidad de tener relaciones de pareja satisfactorias y le provocaron estados de ansiedad muy fuertes. “Hasta hace poco no me enteré de que las mujeres pueden disfrutar del sexo”, confiesa con su característico toque de humor. También Claudia experimentó sensaciones parecidas. De niña había hecho esfuerzos para llamar la atención autolesionándose; se daba golpes en la cabeza, brazos y piernas para conseguir sentir daño físico. “El dolor que sientes dentro es tan grande que necesitas que el externo sea mayor”. Tampoco lo detectaron en su entorno. Después vinieron años de bulimia, vómitos y actitudes compulsivas que ella misma decidió parar intuyendo que su corazón no aguantaría tanto dolor. Hace tres años puso su curación como prioridad y, paralelamente, se cruzó con su pareja, Mauro, quien ha sido el mejor apoyo en este camino. “Ahora entiendo lo que es querer de verdad”. Dice que ya no siente miedo a mirarse al espejo porque ha logrado que le guste lo que ve reflejado. Después de tres años de trabajo personal puede hablar de lo que vivió con normalidad, sin dramas ni victimismo. “Es algo que pasó; hoy siento que estoy llegando al final de una etapa”.

Según la psicóloga Nuria Grau, los procesos de curación son únicos, “cada uno llega hasta donde quiere y puede llegar”. Hay quienes aprenden a vivir con lo que ocurrió, quienes precisan enfrentarse a su abusador y oír “perdón” de su boca, y quienes necesitan que éste muera o se someta al peso de la justicia.

En muchos casos, el delito prescribe o cuesta probarlo, ya que son hechos que se producen en la intimidad y cuyas pruebas desaparecen con el transcurso del tiempo. Si a esto se le suma la dilatación de los procesos –que a veces implica el olvido de detalles por parte de la víctima–, la complejidad a la hora de practicar y ratificar las pruebas, exámenes y entrevistas para el procedimiento, así como las implicaciones que tiene para la propia víctima y su entorno –especialmente si el abuso es dentro de la familia–, es comprensible que la mayoría de denuncias no lleguen a juicio. Si lo hacen, las estadísticas apuntan a que si es el niño quien verbaliza haber sufrido un abuso o algo que en su vocabulario pueda interpretarse como tal, suele ser verdad.

“Uno llega a superar los abusos sexuales; a que no le condicionen”, explica Vicki.“Pero para lograrlo hay que poder hablar de ello y encontrar con quién hacerlo”. Una de sus mayores angustias es pensar que hay personas que no encuentran este apoyo. Vicki no sabe de horarios; si su teléfono suena y al otro lado hay alguien que necesita unas palabras de aliento, ella apaciguará su sufrimiento con su propia experiencia. “Cuando ves que alguien que ha pasado por lo mismo ha podido superarlo, te da esperanza”.

asociación Fada (www.fada.voluntariat.org)

lunes, 24 de agosto de 2009

¿QUE HACER FRENTE AL ABUSO SEXUAL?


Cuando se descubre el hecho o la víctima cuenta lo ocurrido, lo esencial es asegurarle que no tiene la culpa. En caso de daño físico, buscar ayuda médica y asegurarle que se hará todo lo necesario para que ella esté bien y que el abusador será sancionado.
Hay la tendencia en la familia a tratar de "olvidar" el asunto, creyendo que así la víctima estará mejor y que con el tiempo olvidará lo ocurrido, en especial si es pequeña.
Las investigaciones muestran que estos hechos no se olvidan y si no son tratados adecuadamente tienen profunda repercusión en la vida futura de la persona. De no ser posible la ayuda especializada, hay que recurrir a alguna persona de confianza que sabemos será una buena consejera.

Algunas recomendaciones importantes a tener en cuenta:


1.Crea lo que le cuenta la niña o niño. Los niños y las niñas no inventan casos de abuso sexual. Es importante que sienta que cuenta con una persona que le cree y lo escucha. Hágale saber que ha hecho muy bien en contarlo, que es bueno vencer el temor y que no le va a pasar nada.

2.Asegúrele que él o ella no es culpable. Recuerde que el abusador ha hecho todo lo posible para que guarde el secreto. Lo peor que le puede pasar a la víctima es que sea cuestionada como si fuera la culpable. En este sentido, hay que tener en claro que se trata de una persona que aún no tiene la madurez física ni mental para entender a cabalidad lo que ha pasado. En ningún caso la víctima es culpable

3.Asegúrese que reciba atención médica y se sienta protegido. Trate de explicarle que hay personas que causan daño y que serán castigadas. Para los niños y niñas pequeñas la violencia sexual es percibido sólo como ataque físico. Por eso, cuide que sus preguntas se dirijan a la violencia o al daño físico y no al contenido sexual

4.Asegúrele que lo que el adulto ha hecho es incorrecto. Explíquele que es abusivo y que clebería ser castigado. Al mismo tiempo, trate de darle seguridad.

5.En caso de violencia sexual haga la denuncia ante la delegación policial o en la Fiscalía Provincial de Turno; ellos están obligados a recepcionar la denuncia. Muchas veces, con la tensión y angustia no se hace presión para ejercer nuestros derechos. Si se conoce el nombre del abusador es necesario decirlo para que quede sentado en la denuncia, así como las señas y direcciones que hagan posible su detención. Recuerde siempre que el silencio protege al agresor.

6. Debemos exigir que la víctima sea examinada por el médico legista. Sólo con la constancia de¡ médico legista se puede establecer la dimensión del daño físico o psicológico para los efectos legales. Posteriormente, el trámite tiene que continuar y tanto el agresor como la víctima serán citados.

7.Acuda a algún servicio de atención de estos casos,puede acudir a algún grupo de lucha contra la violencia hacia la mujer, ya que también acogen denuncias de abuso sexual hacia menores.
Lo peor que le puede pasar a la víctima es que duden de su palabra o que se dé cuenta que el hecho es callado y que se trata al abusador como si no hubiera pasado nada. Callar o dejar pasar por alto es permitir el abuso; es negar los derechos humanos del niño o de la niña.

domingo, 23 de agosto de 2009

CERCO A LOS PEDERASTAS


A primera vista es una escena entrañable. Una piscina municipal, el alegre griterío de los niños, risas y chapoteos, y un hombre con una sonrisa de oreja a oreja que enseña a los pequeños a nadar. Sin embargo, bajo la superficie se esconde una realidad mucho más turbia. Para descubrirla hay que detener la grabación, ampliar una zona de la imagen y avanzar fotograma a fotograma escudriñando la acción hasta el último píxel. Finalmente, la mano de quien ejerce de monitor, y a quienes los chavales llaman "hermano", desaparece bajo el cuerpo de su pupilo a la altura de sus genitales. La prueba no es concluyente, y hay que echar mano de una cámara subacuática que, por culpa del ángulo en el que graba, tampoco saca de dudas a los investigadores. Sin embargo, después de tres meses de riguroso seguimiento, los miembros de Action Pour Les Enfants (APLE) están convencidos de que el sospechoso, el primero de nacionalidad española, es un pederasta activo que lleva años abusando de niños camboyanos.

Los pederastas se han multiplicado en Camboya tras las medidas aplicadas por Tailandia

"Parecía un hombre honesto, pero era raro que siempre estuviera abrazándonos o besándonos", dice E. M.

Los burdeles del barrio de Svay Pak ofrecían niños, y también adolescentes vírgenes a 800 euros negociables

Muchos pederastas se hacen pasar por profesores de inglés o médicos que trabajan gratis, denuncia APLE

Estadounidenses, vietnamitas, alemanes y franceses encabezan la relación de extranjeros procesados

Si Camboya derrota a los pederastas, éstos viajarán a los países más pobres de América Latina y África

Les falta la evidencia definitiva que pueda llevar a su arresto y posterior condena. No les será fácil encontrarla. El proceso puede alargarse durante años y no dar resultado alguno. Desenmascarar pedófilos es una tarea tan ardua como minuciosa que sólo a veces consigue sonoros resultados. Es el caso de un hombre griego al que le seguía la pista esta ONG local, filial de la española Global Humanitaria.

Después de haber presentado varias pruebas, hace un par de semanas la policía entró por la fuerza en la habitación del hostal que ocupaba. EL PAÍS ha tenido acceso en exclusiva al vídeo que grabaron: tras la clásica patada en la puerta, el hombre, semidesnudo, trata de esconderse en el baño. Una joven de 14 años sale corriendo, su torso cubierto sólo por el sujetador, gritando, y con el miedo dibujado en el rostro. Sólo suspira aliviada cuando descubre que se trata de la policía. Él asegura que estaba aplicando algún tipo de medicina en la joven, y se niega a proporcionar su pasaporte. Los agentes tienen que utilizar la violencia para esposarlo. Momentos después descubren un sobre que contiene una gran cantidad de fotografías pornográficas. "Son prostitutas, ¿cuál es el problema?", les pregunta el hombre. Ahora espera sentencia.

No está solo. El destino de Harvey Alexander Johnson, estadounidense de 57 años, también depende de la justicia camboyana. Y todo apunta a que el caso es suficientemente sólido como para que el juez lo condene a 3 o 4 años de prisión por "actos indecentes" con menores de 15 años, la denominación legal que recibe en Camboya cualquier tipo de abuso sexual con la excepción del coito. En realidad, Johnson sometió a varias niñas de entre nueve y 13 años a prácticas penadas con cárcel. APLE ha conseguido que algunas testifiquen en contra de quien era su profesor de inglés gratuito, un hombre del que nadie sospechaba que se cobrara la caridad en carne. Fue arrestado el pasado día 9, y esta semana el fiscal ha formulado los cargos en su contra.

Si el juez lo condena, se convertirá en el pederasta extranjero número 34 que APLE pone entre rejas desde que inició el proyecto Protect, en 2003. Hasta entonces, ningún extranjero había sido detenido por abusos sexuales a menores. El primero fue Michael Lewis Clark, un estadounidense de 70 años que fue condenado a ocho años de cárcel por abusar de medio centenar de niños. Ahora, 74 cumplen ya condena en Camboya, y 17 más esperan sentencia. Gracias a las leyes de extraterritorialidad, que permiten la persecución y el encarcelamiento en el país de origen del pederasta, siete estadounidenses, dos británicos y un alemán pasan sus días a la sombra de los barrotes de sus lugares de origen. Tienen suerte.

La prisión de Prey Sar es un complejo de edificios color crema que intimida desde lejos. Los alambres de espino que rodean las construcciones de dos pisos recuerdan a los campos de concentración nazis. No se permiten grabadoras ni teléfonos móviles en el interior, y tenemos que pagar cinco dólares por cada preso al que queramos entrevistar. Es sólo la primera de una sucesión de pequeñas extorsiones. Somos testigos de cómo un tercio de la comida que los familiares llevan a sus seres queridos acaba en las barrigas de los guardas, que no dudan en pedir más dinero a quien quiera alargar la conversación o busca un lugar más privado para disfrutar de su pareja. Tras el muro, los internos visten trajes azules con remates blancos y se hacinan de 50 en 50 sobre el cemento de las habitaciones. Con la lluvia, las goteras son lo habitual y las ratas campan a sus anchas. Con el calor, las lipotimias son diarias. No es de extrañar que haya quien pague hasta 200 dólares al mes por una habitación en la zona de enfermería. Al fin y al cabo, todo tiene precio en Camboya.

Damian Walker es uno de los pederastas convictos que reside desde hace varios años en Prey Sar. Según APLE, este australiano de 30 años reconoce su delito y acata la condena. Las fotografías requisadas en su ordenador dejan poco margen de duda, pero Walker se niega a hablar. "La prensa sólo está interesada en retratar monstruos, aunque sea tergiversando declaraciones", espeta. "¿No cree que deberíamos estar en una institución mental? Ya le aseguro que esta cárcel no hace ningún bien a nadie".

¿Son los pederastas criminales o enfermos? Seila Samleang, director en Camboya de APLE, hace una distinción clara entre el "pederasta ocasional", al que incluye entre los delincuentes comunes, y el enfermo mental. "Los primeros abusan de niños sólo si se les presenta una ocasión clara, muchos pueden controlar sus impulsos, y generalmente son capaces de mantener relaciones sexuales normales con adultos. Los segundos sólo se excitan con niños y sufren un trastorno que no tiene cura, lo cual explica su reincidencia incluso después de varias décadas en la cárcel". Son éstos los que cometen los abusos más graves y prolongados, pero los pederastas a tiempo parcial, que prefieren niños forzados a prostituirse, resultan más difíciles de apresar. "En Camboya no les faltan ocasiones para dejar fluir sus instintos más bajos. Están unos días, abusan de niños y se van sin que nos dé tiempo a identificarlos y obtener pruebas de sus delitos".

Sopheak Phay, uno de los agentes de APLE, recuerda con rabia el caso de un hombre al que siguió después de haberle visto pasear con un niño por un parque entrada la noche. El occidental terminó obligándole a que lo masturbara y, aunque Phay advirtió a la policía, los agentes le respondieron que sin pruebas no podían intervenir. Al día siguiente, el hombre se marchó a casa impune.

Samleang sostiene que, debido a las estrictas medidas introducidas en Tailandia contra la explotación sexual infantil, cada año llegan más turistas sexuales a Camboya. En 2003, Unicef cifraba su número en 250.000. En total, 700.000 extranjeros visitaron Camboya. Actualmente, esa cifra se ha multiplicado por 2,5. Sin embargo, APLE sólo consigue investigar cada año a poco más de cien, de los cuales muchos escapan. Desde que se inició el proyecto Protect, se han obtenido pruebas suficientes para arrestar a 104 delincuentes, incluidos varios traficantes locales de personas.

Las fotos de algunos de ellos cuelgan en los tablones de la oficina de la organización. Es el álbum de la vergüenza, en el que estadounidenses (21 arrestos), vietnamitas (11), alemanes (10) y franceses (9) ocupan lugares destacados. No obstante, algunos han conseguido comprar su libertad con sobornos a policías y jueces, e incluso con pagos a las familias de las víctimas. "La creencia de que mantener relaciones sexuales con niños es algo aceptado en Camboya, sumada a la pobreza, la falta de educación y la corrupción, nos convierte en uno de los países más vulnerables de Asia".

No es difícil confirmar esta información. En 2004 se cerraron los infames burdeles de Svay Pak, el barrio en el que la prostitución infantil era tan evidente como los puestos de fideos, pero el problema no se ha erradicado. Un par de copas bajo el fluorescente rosa del club adecuado, varias insinuaciones y la amistad con un conductor de tuk-tuk son suficiente para abrir el menú que se sirve en la trastienda: adolescente no virgen, 150 euros; adolescente virgen, 800 euros negociables; niño varón, hay que preguntar directamente. "Ahora es todo mucho más complicado porque hay que pagar a la policía y hay gente vigilando", explica el intermediario, que seguramente se embolsará una suculenta comisión.

Dentro del bar, André es un francés de 47 años que deja a la esbelta joven que le ronda, vestida con una escueta minifalda roja incapaz de cubrir totalmente el tanga, para charlar con este periodista. No tiene reparo en reconocer que viaja a Camboya por sexo. "Pero no quiero niños, no quiero problemas. Además, aquí te puedes follar a chicas mayores de edad que parecen tener 14 años".

El juego de André es peligroso. "Los pederastas ocasionales suelen derivar en enfermos", apunta Samleang. Y cuando llegan a ese estadio no hay marcha atrás. "Entonces buscan el abuso continuado de un reducido número de víctimas cuya confianza se ganan con mucho tiempo y técnicas muy elaboradas". Generalmente, éstas incluyen una sólida tapadera. "Muchos se hacen pasar por profesores, otros van por la calle con alcohol y aspirinas asegurando que son médicos y que revisarán gratuitamente a los niños, e incluso hay quienes crean una ONG para que no se los descubra", denuncia Huon Tim, jefe del equipo de investigación de APLE.

En esta categoría entra un británico que está siendo investigado por los agentes de Tim. Su organización se dedica a distribuir alimentos en el principal vertedero de la capital camboyana, una montaña de basura en la que trabajan cientos de familias sin recursos, y muchos niños. Varios de los colaboradores de este británico dieron la voz de alarma sobre su anómalo comportamiento con las más pequeñas. Las pesquisas demostraron que este hombre estuvo viviendo durante varios meses con una joven de 17 años que aseguraba ser su pareja. Pero, como en otros muchos casos, la chica se negó a testificar en su contra y no existen pruebas más allá de fotografías en las que se muestra especialmente cariñoso con los pequeños. ¿Puede ser inocente? Los expertos de APLE están convencidos de que no. "Hay casos que desechamos tras cierto tiempo. Ésta no es una ciencia exacta, pero la mayoría de las investigaciones que siguen adelante con el tiempo terminan en arresto", replica Samleang.

Pero arresto no es sinónimo de condena. Michael Dodd nos recibe bajo un cobertizo en la zona de visitas de Prey Sar, donde espera sentencia por abusos a una menor. Él se declara inocente, y su caso es, cuando menos, polémico. APLE asegura tener en su poder una copia del certificado de nacimiento de la chica, según el cual ella tenía sólo 15 años cuando Dodd abusó de ella. Sin embargo, este estadounidense de 59 años asegura que tenía 17. No niega que la tocó y la besó "por todas partes", pero lo hizo sólo después de que la familia aprobara su propuesta de matrimonio. "Sé que la diferencia de edad es importante, pero nos queremos de verdad", cuenta.

Seila Samleang no discute que puede haber sentimientos entre ambos, pero recuerda que la edad legal -para contraer matrimonio es 18 años- y que sigue siendo ilegal mantener relaciones sexuales en Camboya con una menor. Dodd niega rotundamente ese extremo. Esgrime dos informes médicos que teóricamente prueban la virginidad de la chica. "Ella me pidió que evitáramos el coito hasta que estuviéramos casados, y yo la respeté". Samleang, sin embargo, esgrime que abusó de la chica con la mano al menos en dos ocasiones. En España, si no se demuestra que hubo coacción, esto no sería motivo de delito. En Camboya, Dodd se enfrenta a una condena de varios años de cárcel en Prey Sar. Además, APLE sostiene que Dodd pagó a la madre, que también está en prisión, por los favores de la chica, a lo que el preso responde que "simplemente ofrecía ayuda a la familia".

Este estadounidense, que ya fue condenado a 10 años de cárcel en su país por abusar de niños en su escuela -"por darles palmadas en el culo", puntualiza él- arremete contra APLE y asegura que, "aunque muchos de los que están en Prey Sar son culpables y se merecen estar aquí, la ONG sistemáticamente fabrica pruebas y compra testigos para conseguir su cuota de arrestos", y asegura que su prometida está "secuestrada" por la organización de Samleang, "que le ha lavado el cerebro para que diga barbaridades en el juicio". A pesar de todo, a través de una carta, Dodd se ofreció a APLE como detective voluntario, ya que "sería de gran utilidad para encontrar a niños que están en peligro de sufrir abusos". No recibió respuesta, algo que él interpreta como falta de interés de la ONG en rescatar a los niños. "Sólo quieren arrestar a extranjeros y utilizan a los pequeños como cebo". Damian Walker lanza una pregunta al respecto: "¿Considera lícito como método de investigación tender trampas para incitar al delito?". Samleang responde con cierto desdén: "Es lo que esgrimen todos para tratar de embaucar a la gente".

Alexander Trofimov tampoco ha conseguido engañar a nadie, a pesar de su inmensa fortuna. Nadie creía que este multimillonario ruso, que iba a invertir 250 millones de euros en la construcción de un gigantesco hotel-casino en la isla que había comprado frente a la costa de Sihanoukville, fuera un pederasta contumaz. Sin embargo, en su pequeño paraíso abusó de una veintena de niños. Al equipo de Samleang le costó una eternidad conseguir la orden judicial para registrar su domicilio, donde a finales de 2007 fueron encontrados los vídeos pornográficos que lo han llevado a la cárcel. Eso sí, no a Prey Sar, sino a la prisión VIP de la capital. Salvo que prospere la petición de extradición, que APLE considera un indulto descarado, Trofimov pasará todavía 15 años entre rejas.

En cualquier caso, el pederasta extranjero en Camboya no despunta por lo abultado de su cuenta corriente, y tiene predilección por enseñar inglés. E. M. ha cumplido 16 años hace unos días, y es una de las pocas jóvenes que acceden a comentar su caso. Ha encontrado un futuro en el hogar-escuela de Friends International, donde algunos de los 20.000 niños de la calle que sobreviven en Phnom Penh, como ella, reciben comida, techo, formación y cariño. Según la ONG Child Wise, el 80% de los menores de 15 años que viven sobre el asfalto de la capital ha tenido algún contacto de índole sexual con turistas. E. M. asegura sentirse afortunada porque ha pasado página y puede hablar de lo que le sucedió hace tres años.

"Él se ofreció a darnos clases gratuitas en el barrio. Nuestros padres pensaron que sería una gran oportunidad; parecía un hombre honesto. Sin embargo, a mí me parecía raro que estuviera siempre abrazándonos y besándonos. No le di mayor importancia cuando comenzó a tocarme por debajo de la falta. Muchas veces, si cometía un error, me la levantaba y hacía como si me pegara en el trasero. También me tocaba el pecho cuando me sentaba en su regazo". Los tocamientos continuaron durante semanas, hasta que una de las alumnas comentó a sus padres que el profesor solía inspeccionarle la zona genital durante las clases particulares. "Se enfadaron mucho con él y hubo una pelea". Para cuando el caso llegó a comisaría, el irlandés había desaparecido sin dejar rastro.

El barrio de E. M. provoca una profunda desesperanza. Las chabolas están habitadas por jóvenes que matan el hambre esnifando pegamento. Abundan los niños desnudos y adultos ociosos. Es el paraíso del pederasta. "Generalmente se hacen pasar por benefactores que quieren ayudar a los críos", explica Huon Tim. "Obtienen la confianza de la familia, que no sabe qué hacer con tantos descendientes y a la que el dinero le llega como caído del cielo. Algunos prometen convertirse en padres adoptivos, y hay quienes van más allá, como Harvey Alexander Johnson, que abusó del hijo de la viuda a la que había embaucado con una proposición de matrimonio. Una vez creado el lazo, se comete el abuso. La relación puede ser tan sólida que las víctimas nieguen repetidamente los hechos". Tanto que, como añade Phay, "hay niños que incluso prefieren estar con occidentales con tal de salir de la calle, aunque eso suponga sufrir abusos sexuales".

A pesar del oscuro panorama que planea sobre Camboya, devastado por la pobreza y el mayor genocidio del continente, Seila Samleang es optimista. "Hay avances importantes. Camboya sigue la senda de Tailandia contra el abuso sexual infantil, y los resultados llegarán". ¿Qué harán entonces los pederastas? "Primero cambiarán sus técnicas. Finalmente buscarán su objetivo en otros países pobres de América Latina y África". Global Humanitaria ya tiene previsto llevar a sus cruzados contra la pederastia a estos países.

NEGLIGENCIA EN LA SEP.


Ante la incidencia de abusos sexuales en escuelas públicas del país, la Secretaría de Educación Pública (SEP) muestra una evidente negligencia, advirtió el senador Manlio Fabio Beltrones Rivera, quien adelantó que exigirá un informe a su titular sobre este problema.

"A pesar del compromiso institucional contraído hace un año, por la entonces titular de la SEP, Josefina Vázquez Mota, de agilizar los mecanismos de denuncia y atención de víctimas del delito de abuso de menores, no se ha hecho nada para detener la proliferación de estas conductas ilícitas en las escuelas de nuestro país.

"Esto mantiene en la impunidad los maestros y trabajadores acusados de cometer estos delitos", expresó Beltrones a integrantes de su bancada.

Por ello, presentará una proposición con punto de acuerdo, para que el secretario de la SEP, Alonso Lujambio, presente un informe sobre las acciones que se han emprendido para prevenir y sancionar el abuso sexual en contra de menores en las escuelas del país.

"La reciente divulgación de encuestas y testimonios que muestran la regularidad de conductas de abuso sexual en el sistema educativo mexicano, ha generado una grave inquietud en la opinión pública y los padres de familia, que no ha sido atendida por las autoridades educativas.

"En estas condiciones de vulnerabilidad de los estudiantes, que desdeña el ahora titular de la SEP, se inicia el nuevo año escolar", indicó el legislador del tricolor.

Por ello, insistió que es urgente promover mecanismos de denuncia y seguimiento de conductas de abuso sexual, tanto en las escuelas públicas como privadas del país, apoyo a las víctimas y a sus familiares, y aplicar programas de prevención y detección de estos abusos y violaciones sexuales.

sábado, 22 de agosto de 2009

REVELANDO SECRETOS


El incesto, abuso sexual, violaciones, acosos sexuales, suelen ser una de las causas olvidadas u ocultas, que llevan a algunas personas a buscar ayuda psicológica u otro tipo de tratamiento. Muchas personas, que han sufrido abuso sexual, no ven la posible relación entre los síntomas o estrés postraumático que presentan, y el abuso sexual que vivieron cuando niños(as). La mayoría ni siquiera recuerdan que les ocurrió y otras lo recuerdan de manera muy vaga. Algunas pacientes pasan por varios tratamientos y tardan años, antes de revelar que fueron abusadas o recordar lo que les paso, y es que los mismos mecanismos de defensa, que inicialmente protegieron al abusado y encerraran este problema en un lugar, impedirán la recuperación y el cambio, si no recibe el tratamiento adecuado.

Todo abuso sexual es una violación al cuerpo, a los limites y a la confianza. Es una ruptura a los limites personales, emocionales, sexuales y energéticos, que provocan heridas profundas y que dejan cicatrices a nivel físico, emocional, espiritual y psicológico, que producen en la personas una serie de síntomas. Sin embargo, estos síntomas, pueden ser las semillas para iniciar el proceso de recuperación.

El abuso sexual en niños, adolescentes y adultos es más común de lo que se piensa. Estudios muestran que una de cada cuatro niñas y uno de cada ocho niños serán sexualmente agredidos antes de cumplir 16 años. En el 90 por ciento de las veces el abusador es un hombre, y en más de un 80 por ciento de los casos será un conocido.

La mayoría de estos actos quedan impunes, ya que este tema hace parte de un tabú. La ignorancia y falta de compresión de la familia, cultura, sistema, y sistema judicial, quienes muchas veces culpan a la victima y encubren o excusan al abusador, hace que la persona no denuncie el acto, convirtiendo el abuso en un secreto. Existen al menos 10 millones de “sobrevivientes secretos” que llevan la carga de un abuso, nunca compartido.

Muchos niños(as) no hablan, por que temen que si cuentan no les van a creer o les van a culpar, se sienten responsables y avergonzados. En el caso de un hombre es mas difícil contar, por que si un hombre revela que fue abusado sexualmente su "hombría" y orientación sexual pueden ser cuestionadas. Por lo general, la gente asume que cuando un hombre ataca o viola sexualmente a otro hombre, el ofensor es homosexual y la víctima puede llegar a serlo tambien y convertirse en abusador mas adelante. Estas nociones, populares son equivocadas, tienen su raíz en el mito de que el asalto sexual busca principalmente la gratificación sexual, y la gente ignora los asuntos del poder y el control. No todas las personas que fueron abusadas, se convertirán en abusadores, aunque si muchos de los abusadores, fueron abusados de niños.

Consecuencias del secreto o encubrimiento del abusador:


Aunque el abuso sexual es un tabú para muchos, es importante hablar sobre ello, para poder sanar, educar y prevenir, porque de lo contrario:

- El abusador no recibe el castigo y el tratamiento psicológico que necesita. Por ello, los abusos se repetirán.

- La victima no recibirá el tratamiento psicológico adecuado y necesario. Perpetuando los síntomas postraumáticos que vienen después de un trauma, que van a limitarle la vida.

- Las mujeres que tienen una historia de incesto, son más vulnerables a ser victimas de violación, sino son ayudadas.

- Por otra parte, en las familias los traumas tienden a repetirse de generación a generación. En unas familias se ve como la violación o abuso sexual, pasa de una generación a otra, si se deja en secreto y no se hace nada al respecto.

Otro problema grave que se presenta es que hay una fuerte correlación entre abuso sexual o coerción y el sexo de alto riesgo y los embarazos no deseados especialmente en adolescentes.

Por eso es tan importante que hablemos de los abusos sexuales y los reconozcamos como un problema social que hay que abordar

Que es el abuso sexual:

Son actitudes y comportamientos que realiza un adulto (generalmente varón) para su propia satisfacción sexual, con una niña, niño, adolescente, adulto o su propia pareja. Cuando el abusado es un niño(a), el agresor emplea la manipulación emocional como chantajes, engaños, amenazas, violencia, etc. Es importante, considerar que una conducta es abusiva, cuando es vivida y sentida de este modo por la persona, cuando es mirada o tocada de un modo que la hace sentirse intimidada. La victima nunca es culpable. El agresor, siempre es el responsable.

El motivo del ataque sexual, no es primordialmente el placer o la satisfacción sexual del ofensor, sino que tiene que ver con poder, control, dominación y humillación, indiferentemente de sí la víctima es masculina o femenina. El ataque sexual es una forma de violencia en la cual el "sexo" es utilizado como arma contra la persona de quien se abusa, dice Román González.
El ofensor

El violador, no siempre son unos “viejos verdes", que tal vez pensamos, son personas, normales respetadas, incluso aparentan firmes valores morales y religiosos. Como por ejemplo, el padre, tío, primo, hermano, padrastro, abuelo, vecino, dirigente juvenil, maestro, guía espiritual / religioso, medico”.

La mayoría de abusadores niegan el abuso con vehemencia. Sólo bajo evidencias legales y presión, algunos aceptan la acusación parcialmente, pero afirman que, “no fue nada grave, nada de importancia", “no le hice daño”, “la culpa fue suya”, “los niños no sienten”.

Cuando se ven descubiertas suelen afirmar que lo sienten muchísimo, que nunca lo volverán a hacer, que ocurrió porque estaban borrachos o drogados. Los delincuentes sexuales son muy convincentes, hasta tal punto que quizás nos hagan dudar seriamente del menor. Pero recordemos que las niñas y niños no mienten sobre una cuestión tan grave, ya que poco o nada sabían sobre el sexo y su lenguaje.

Los delincuentes sexuales, reinciden y repiten sus abusos, a no ser que intervenga alguien y los frene. Prácticamente ninguno desistirá voluntariamente sino que necesitará una intervención judicial y un tratamiento psicológico, para hacerlo.

A pesar del remordimiento que puedan sentir los delincuentes sexuales, sabemos que suelen reincidir y repetir sus abusos, a no ser que intervenga alguien y los frene. Prácticamente ninguno desistirá voluntariamente sino que necesitará una intervención judicial y un tratamiento psicológico, para hacerlo.

La mayoría de las niñas y niños que están siendo víctimas no se lo cuentan a nadie porque creen que la gente va a pensar que no es verdad o se siente de alguna forma responsables y avergonzados. A veces desconocen incluso el vocabulario necesario para hablar sobre el tema y por lo tanto no pueden expresarse adecuadamente. Aunque generalmente no lo expresan verbalmente, sí lo hacen mediante algunos cambios en su comportamiento.

El abuso sexual tiene diferentes consecuencias:

- Ser violado por un extraño tiene diferentes ramificaciones que ser un violado por un miembro de la familia.

- Ser abusado sexualmente cuando se es niño, es más devastador que cuando se es adulto, por que existe un sentimiento de traición y una relación confusa con el agresor. Cuando se es adulto hay muchos sentimientos, pero la confusión y la sensación de traición no son semejantes.

- Los efectos son diferentes si un niño ha sido abusado una vez, que si es abusado por un periodo largo de tiempo.

- Es más difícil para un hombre que para una mujer, contar que fue violado. “Si un hombre revela que fue abusado sexualmente su "hombría" y orientación sexual son cuestionadas.

Los síntomas más comunes como consecuencia de los abusos sexuales:

Importante anotar, si tiene algunos de estos síntomas, no quiere decir que fue abusado sexualmente, estos síntomas también pueden estar presentes cuando existen otros tipos de trauma.

- Síntomas físicos o enfermedades que no pueden diagnosticar o que no tienen una razón orgánica, como depresión, fobias, ansiedad y problemas psicosomáticos. Debido a estos síntomas la persona puede pensar que se está volviendo loca.

- Inhabilidad para regular el afecto, esto quiere decir que la persona se siente “inundada”, sobrecargada por emociones, o se siente como anestesiada, adormecida, camina por la vida como sin sentimientos, como un robot.

- Enojo, Furia y rabia. La persona que ha sido abusada tiene muchas razones para sentir rabia y enojo. Ha sido herida y maltratada. Estos sentimientos son generalizados.

- Problemas y dificultad de relación con otras personas, social y sexualmente.

- Miedo a la intimidad e incapacidad para poner límites y autoafirmarse. Es demasiado permisiva o rígida en sus limites.

- Odio al propio cuerpo, se siente sucia.

- Desvalorización personal, pobre autoestima.

- Comportamientos auto agresivo, hay mutilación con cortaduras, quemaduras o golpes y realizando intentos de suicidio.

- Abuso de alcohol, nicotina, trabajo, drogas, violencia.

- Problemas de alimentación

- Dificultad para confiar en otros. No tienen sistema de apoyo.

- Confusión.

- Vergüenza.

- Miedo, ansiedad, terror y fobia.

- Temor a perder el control o sienten que no tienen control.

- Amnesia, no recuerda eventos específicos, periodos largo de tiempo o parte de la vida.

- Hipervigilancia, la persona esta siempre alerta, no puede dormir o relajarse.

- Intromisión de imágenes del abuso en estado de vigilia.

- Culpa, esta culpa está basada en la incapacidad de hacer una distinción clara entre el sexo con consentimiento y sin consentimiento. Por otra parte hay personas que pueden sentir placer cuando el abusador, le estimula sus órganos, esto puede crear confusión y culpa. Ellos no entienden que el cuerpo esta diseñado para sentir placer cuando es estimulado en ciertas partes.

- Disociación: la persona se siente como si estuviera fuera del cuerpo. Es como si estuviera observando desde afuera. El niño ve su abuso, como si le hubiera pasado a otra persona, esta fuera de su cuerpo, hay una desconexión.

Esta disociación lo ayuda a sobrevivir, pero debe ser temporal. Hay problemas cuando esta disociación se vuelve como un modo de vida. Por esto las personas dicen que a veces se sienten como estar en un sueño. La disociación puede estar también en partes del cuerpo, hay partes que no siente.

De nuevo si presenta algunos de estos síntomas no quiere decir que haya necesariamente sufrido un abuso sexual, puede ser a consecuencia de otros traumas. Por ejemplo una cirugía, el cuerpo puede sentirla también como algo invasivo y traumático. (si quiere entender por qué, puede leer mi articulo sobre el estrés post operatorio).

Las heridas causadas por abuso sexual, sea este incesto, trauma sexual, violaciones, acoso sexual, molestaciones, o la mezcla de estos, mas los traumas de desarrollo que todos tenemos, en ocasiones nos fuerza a llevar nuestra atención donde la herida esta, por los síntomas que presentamos. El tratamiento toma su tiempo y a veces el camino puede ser largo y doloroso, pero si sanamos nuestras heridas vamos recobrando la inocencia de este niño que se perdió a una edad temprana, empezara de nuevo a sentirse vivo, conectado, aprenderá a estar dentro de su cuerpo de nuevo y relacionarse mejor con otros, a poner limites y empezar a confiar, su creatividad aumentara, se sentirá mejor con usted mismo y muy seguramente descubrirá aspectos maravillosos suyos que había olvidado.

Como parte de su proceso de recuperación es importante que busque un psicólogo que le ayude y con el que usted se sienta bien. Si no conoce a uno, pregúntele a sus amigos si conocen a alguien. Mire si la persona que la está refiriendo realmente ha cambiado con el tratamiento que esta recibiendo, porque puede haber terapeutas muy agradables, pero si no tienen especialidad en trauma, las personas seguirán presentando los mismos problemas. Para trabajar con pacientes que han sufrido trauma y que el tratamiento sea efectivo, el terapeuta necesita saber sobre trauma, tener experiencia y conocer diferentes técnicas, de lo contrario, solo reforzará ciertos patrones.

Llame al terapeuta, hágale preguntas sobre como trabaja, mire si se siente cómoda con el o ella. Es su derecho. Otra cosa importante es que el terapeuta lo apoye en su proceso, le permita sentir lo que esté sintiendo, y no que tenga una agenda, sobre como las cosas deben ser.

Los sobrevivientes pueden andar el camino de diferentes maneras. Unos no van a terapia y continúan viviendo de una forma limitada, otros deciden ir a terapia y ven que “Trauma es un hecho de la vida, sin embargo no tiene que ser una cadena de perpetuidad". P. Levine

COMO RESPONDER A LOS NIÑOS PREGUNTAS DE SEXUALIDAD


Si usted es de los padres y madres que espera aterrado las preguntas "incómodas" que sobre sexualidad normalmente hacen los niños, puede tomar ventaja y sentirse más tranquilo si antes se prepara para contestar.
Además de libros, videos e internet, tiene la opción de emplear muñecos sexuados para que, con sus hijos, juegue con algo más parecido a la realidad.
"Son muy útiles para educar sin los tabúes que suelen rodear a la sexualidad y especialmente a los genitales tanto masculinos como femeninos", considera Karen del Castillo, psicóloga y educadora sexual infantil de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual (AMSSAC).
Echar mano de este recurso ayuda a que los pequeños crezcan en un ambiente donde la sexualidad forma parte integral de la educación, agrega Del Castillo.
Algunos modelos están vestidos según el ambiente donde están creciendo niños y niñas: pueden estar vestidos con uniforme escolar o con la ropa de casa.
"También existen muñecos adolescentes con la vestimenta típica de los estudiantes de secundaria, pues incluso en esa etapa de la vida los muñecos pueden ser útiles para tratar problemas de autoestima o abuso sexual", comenta Claudia Martin, gerente general de Muñecas y Artículos Artesanales, una de las empresas creadoras de estos muñecos.
La organización Nemi, que fabrica materiales educativos, incluso tiene un "juego de panzas", que incluye cuatro cojines de diferente tamaño, con los que los niños pueden entender cómo crece un bebé dentro de la panza de mamá.
Cada uno de estos cojines, según del mes del embarazo del que se hable, se introduce a la bolsa que tiene un delantal de manta para que los niños se pongan.
Los muñecos sexuados ayudan a establecer lazos de comunicación "sin tapujos" sobre el tema, condición necesaria para fortalecer la autoestima de niños y niñas y prevenir el abuso sexual.
"A los niños se les puede decir: 'ya vimos al muñeco desnudo y debes recordar que nadie lo puede tocar más que mamá y papá cuando los bañan o los cambian, y si alguien más los toca hay que decirle a mamá o papá', y si es mamá o papá quien los toca, se lo puede decir a algún adulto en quien confía, como su abuelo o abuela'", ejemplifica la educadora sexual.
También facilitan la enseñanza de hábitos de higiene y la aceptación del erotismo.
La utilidad de estos muñecos es cada vez más aprovechada para resolver conflictos emocionales, de niños y adultos, relacionados con la sexualidad.
"A los adultos les ayuda a reconciliarse con su cuerpo si sufrieron abuso sexual de niños o si tienen muy baja autoestima", aclara Del Castillo.
Si usted mamá o papá está interesado en echar mano de este recurso, los educadores sexuales recomiendan que, para aprovecharlos mejor, antes se instruya con libros para tener presente el lenguaje adecuado para hablar de sexualidad; es decir, poder llamarle a las cosas por su nombre, por ejemplo.

Desarrollo psicosexual
Saber las potencialidades de aprendizaje psicosexual de niños y niñas, ayuda a los padres a aprovechar mejor cada etapa.

Desde el nacimiento a los 3 años

-Exploran su cuerpo para conocerlo físicamente y reconocer sensaciones.
-La fascinación por sus genitales es parte de esta etapa, por lo que las emociones que experimentan durante el baño o al tocar sus genitales les permite conocerse a sí mismos.
-Los padres pueden aprovechar esta etapa para explicarles cuáles de estas actividades se hacen en público o en privado.

De los 3 a los 5 años

-Empiezan a distinguir las diferencias y similitudes físicas entre hombres y mujeres y se ubican en la que pertenecen.
-Pueden aprender a identificar por su nombre a cada parte del cuerpo.

De los 5 a los 8 años

-Aunque permanece el interés por explorar el propio cuerpo, nace la curiosidad por conocer el de los pares.
-Se les puede enseñar las funciones de cada parte del cuerpo, cómo nacen los bebés y la importancia de mantener buenas relaciones sociales como la amistad, el amor y la comunicación.

PROCESADO POR ABUSO SEXUAL


Un uruguayo de 33 años fue procesado por abuso sexual y otros delitos relacionados a la pornografía infantil.

Tras una operación que dio inicio a principios de agosto por parte del Departamento de Informática de Jefatura de Policía de Montevideo, se pudo llegar a detectar la maniobra que llevaba adelante un salteño de 33 años que residía en Montevideo.

Un hombre de 33 años fue procesado por abuso sexual y otros delitos relacionados a la pornografía infantil.

La operación dio inicio a principios de agosto por parte del departamento de Informática de Jefatura de Policía de Montevideo, cuando un padre denunció que su hijo había sido sometido a actividades sexuales mediante el conocido chat: MSN. El hecho se agravó cuando varios chicos, vieron sus fotos en distintos blogs y lo que incrementó el numero de denuncias.

El jefe de Delitos Informáticos, Gabriel Lima dijo que el salteño de 33 años, que residía en Montevideo le ofrecía dinero a los menores, juegos electrónicos y también recarga de celulares.

“La familia de las víctimas ignoraba la situación hasta que uno de los padres tuvo una nota que la Jefatura de Policía de Montevideo se encargó de manifestarle a la población. A raíz de eso, fue que uno de los padres comenzó a controlar la actividad de su hijo en internet y vio la actividad que realizaba este hombre de 33 años con su hijo de 12. Ahí cuando se enteró por el hijo de todo lo que estaba sucediendo se puso en contacto con los amigos de él y es que aparecen los demás menores denunciantes”.

En conjunto con esto, otras dos denuncias se radicaron en Salto por abuso sexual. La Policía comprobó que se trataba de la misma persona, por lo que se intensificó la investigación.

Finalmente en la noche de el jueves fue detenido y procesado por dos delitos de violación, dos por atentado violento al pudor y reiterados delitos de retribución o promesas de retribución a personas menores de edad para que se ejecuten actos eróticos.

De todas maneras, la investigación continúa para comprobar si otros pequeños estuvieron involucrados en este caso.

El jefe de Delitos Informáticos dijo que es sumamente importante que los padres controlen a los menores en internet y explicó cuáles son las características de este tipo de personas.

“Clase media para arriba. Los que están económicamente sin problemas. Generalmente, tienen hijos o sobrinos de la misma edad del material que consumen, pero no les hacen nada. Esta persona tenía un puesto muy importante en una empresa de transporte nacional e internacional”

miércoles, 19 de agosto de 2009

¿NO SE PUEDE CONFIAR EN NADIE?


El tema hiere y conmueve. También las estadísticas internacionales, que estiman que uno de cada seis chicos es víctima del abuso sexual. En el 90% de los casos, los abusadores son personas del círculo más cercano al niño, aquellas de quienes el chico espera protección.

Mediante estrategias seductoras, chantajes que incluyen regalos y promesas, o sencillamente con violencia física o psíquica, el menor es utilizado como objeto sexual. El abusador arranca al niño de la infancia y lo instala en una práctica sexual perversa que le deja marcas indelebles, aunque éstas no se detecten en el control médico al que es sometido para verificar hechos que muy pocas veces denuncia con palabras.

Porque está amenazado, porque le piden mantener los hechos como un secreto compartido para preservar la integridad familiar o para obtener a cambio algo deseado, o sencillamente porque no tiene parámetros para calificar lo sucedido. Como lo muestran casos recientes, se trata de un fenómeno democrático que atraviesa con similar intensidad dramática clases sociales y culturas.

"La gente prefiere pensar que es el hombre de la bolsa, el portero o el vecino, pero en el 90% de los casos son familiares o allegados", dice la psiquiatra infanto juvenil Virginia Berlinerblau. Y describe un fenómeno que exhuma un lado oscuro de algunas familias, que prefieren esconder bajo la alfombra.


"Es normal que nos defendamos de todo lo desagradable. Entonces, preferimos pensar que se pueden descartar categorías de personas, pero no se puede. Cuando aparece un abusador todos dicen: "Pero si parecía tan buen tipo?". Y ni se imaginan cuántos «buenos tipos» hay acusados por abuso".

Contraria a definir el identikit del "abusador prototipo", la médica legista asegura que "haciendo este trabajo uno aprende que no se puede confiar en nadie. Puede ser el profesor de música, el sacerdote, el maestro, el padre?".

Sin embargo, señala ciertos rasgos presentes en muchos abusadores: personas que tienden a "avanzar corporalmente sobre los otros, que tienden a manosear sin respetar los límites de los demás, y suelen ser verbalmente abusivos. ¡Pero hay tanta gente que es así y nunca abusó de un niño! Y otros que tienen esta veta, pero están socialmente adaptados y la tienen bien escondida".

Los niños abusados reiteradamente son niños abandonados. "La ocasión también hace al abusador, y los más vulnerables son los descuidados y carenciados emocionalmente, porque casi siempre el abuso va acompañado de una relación afectiva que el niño no quiere perder." En su libro Violencia familiar y a buso sexual, define al abuso sexual de niños como incidentes repetidos en los que un amigo o pariente se aprovecha del chico, hecho que le genera mucha ambivalencia afectiva a la hora de denunciar lo que sucede.

A diferencia de una violación, que en general es provocada por un extraño y en una única oportunidad, "el acto abusivo en general se produce como consecuencia de una instalación lenta y paulatina de un proceso de seducción que se da en un marco de confianza", dice el médico.

El abusador "buen tipo" va dejando señales en el camino que se pueden leer con anticipación. Prepara a su víctima, la sexualiza mediante estrategias disfrazadas de cuidados paternales, como dormir con el menor o compartir el baño como si fuese una actividad inocente de cuidado e higiene, la expone a imágenes inapropiadas (de su propio cuerpo o a través de videos no necesariamente pornográficos pero sí de contenido erótico) o le da información que no respeta la edad evolutiva del niño, con el pretexto de ofrecerle clases de educación sexual.

Facilitar a los niños información sexual que eventualmente pueda ayudarlos a protegerse a sí mismos es, contrariamente, enseñarles que su cuerpo es propiedad privada y que, salvo excepciones como la visita al médico, tiene partes íntimas que no tiene que compartir con nadie. Y en caso de que alguien lo invada corporalmente, tiene que pedir ayuda y contar lo sucedido sin vergüenza.

Aprender a escuchar

"Yo estaba separada y mis chicos no querían ir a casa del padre; él tocaba el timbre y la nena se escondía, pero se la llevaba obligada", relata Inés, hoy integrante de Así No ( www.abusosexualinfantilno.org ), una entidad dedicada a combatir el abuso.

"Un domingo los llevó al country en donde vivía, y cuando volvieron la nena estaba fuera de sí, violenta e irritable, conducta rara en ella. Entonces me dijo: "Mamá, me duele la vagina". A pesar de que tenía cuatro años, conocía los nombres de todas las partes de su cuerpo, porque el padre, que es un profesional de la medicina, se los había enseñado. Cuando la llevé a bañarse, me dijo: "Me tocó con el dedo".

"Yo me quedé helada y no pude decir nada. Después supe que es mejor callar y escuchar, porque cuando los chicos se sienten acosados con preguntas no hablan más. La llevé a la pediatra, que la revisó y me dijo: "Yo no soy cómplice de estos delitos, si no lo denunciás vos lo denuncio yo?".

Además, una propuesta terapéutica integral, que incluya un tratamiento psicoterapéutico familiar, ya que toda la familia está afectada por el hecho. Destaca la necesidad de reparar, modificando las condiciones que favorecieron la ocurrencia de los hechos, restaurando el rol de niño que la víctima nunca debió perder y aclarando que, aun en aquellos casos en los que el niño admitió en silencio la situación de abuso, no necesariamente la consintió, ya que no podía enfrentarse a la autoridad que significaba la figura del abusador. La responsabilidad, la culpa y la vergüenza siempre deben recaer en la persona del ofensor, concluye el especialista.

Doctor Horacio Krell

BOGOTA COLOMBIA.


La alegría que causa ver a un grupo de pequeños jugando en un parque nos llena de emoción, pero a la vez nos hace reflexionar sobre la posibilidad de que algún día, esos niños no sean tan felices como lo son en ese momento. Tampoco podemos desconocer que mientras ellos juegan pueden estar rodeados de algunos adultos inescrupulosos que los espían con otras intenciones.
Las personas que buscan sexo con niños y niñas no se diferencian en apariencia de los demás. El delincuente sexual, aunque no tiene una tipología definida, para sicólogos, siquiatras y sociólogos se trata de personas que afrontan desequilibrios interiores.
En Colombia, los índices de prostitución siguen en aumento y ya superan las cifras que las estadísticas oficiales insisten en difundir. El problema de abuso a menores y su prostitución se ha vuelto más apremiante cada vez. Entonces, surge la pregunta: ¿cómo preservar la felicidad de estos niños y niñas y la vida misma de millones de seres humanos?
Visitamos algunos de los lugares en Bogotá, donde centenares de niños y niñas, entre los 13 y los 16 años, ofrecen sus “servicios”, mientras otros deambulan por las calles en busca de clientes con quien pasar el rato, y constatamos cómo se prostituyen a plena luz del día.
Aunque el testimonio de cada niño es desgarrador, es nuestro deber advertir que muchos sí están buscando la manera de salir de este sórdido mundo que los mantiene aprisionados.
Martha Libia* es una adolescente que llegó de niña a Bogotá procedente de Calarcá (Quindío) y quien el próximo mes cumplirá 16 años. Vino a trabajar a una casa cuidando niños, pero cuando llegó al Terminal de Transporte, nadie la estaba esperando. Desde ese día comenzó su tragedia, luego que un hombre de unos 30 años se le acercó y le propuso ayudarla. “No podía creer lo que estaba pasando, el hombre me llevó a un lugar en el sur de la ciudad y abusó de mí en varias ocasiones, me golpeó”. Nos dice… Semanas después ya estaba en la calle cobrando por su compañía sexual. “He querido regresar a mi casa, pero pienso que es muy difícil que mi mamá me reciba; además, allá no hay nada que hacer, porque ella vive con cuatro hermanos más y son muy pobres”, afirma con pesar, aunque luego sonríe.
Luego de hablar con varios de los niños afectados, después de comprometernos a que no revelaríamos sus nombres, sólo tres de las niñas que hoy se prostituyen en el barrio Santafé comentaron sus penurias. Pudimos constatar que el problema de la prostitución infantil en menores de edad de ambos sexos va en aumento.
Según la ONG Renacer, que trabaja por sacar de esta difícil situación a los niños que han caído en la prostitución o que les han sido violados sus derechos; el abuso sexual es muy difícil de castigar por la renuencia de las víctimas a revelar la forma cómo han sido abusadas.
Todas estas víctimas con el correr del tiempo entran a engrosar ese mundo de miseria y desesperanza. De ahí que las cifras de aborto y las violaciones, cada día, lejos de disminuir, van en aumento.
En ciudades como Medellín, Armenia, Pereyra y Cali se dan bandas de traficantes de niños para la prostitución, acechando en los colegios y escuelas para aprovecharse de ellos que luego son traficados hacia países como España, Japón, Holanda, entre otros, donde son tratados como esclavos. Muchos son engañados con falsas promesas de trabajo, algunos viajan por voluntad propia en busca de dinero o ilusionados por una mejor forma de vida.
Los hay que regresan a su lugar de origen y abandonan ese trabajo, pero la gran mayoría se queda a vivir del negocio en el exterior.

Hablan las cifras

En el evento de los niños abusados, los estudios muestran que en América Latina el 70 y el 80% de las víctimas son niñas, donde en un 75% de los casos registrados el responsable de los abusos es un familiar. Los principales responsables de esos delitos tienen que ver con el padre, el tío o el hermano. El rango más afectado está entre los 10 y 14 años con el 37% del total, seguido por el de 5 a 9 años con el 25%, de 15 a 17 años con el 14% y de 1 a 4 años con el 10%, en el 78% de los casos reportados el agresor es conocido del niño o la niña.

¿Qué pasa con la justicia?

No obstante la existencia de leyes y la firma de convenios sobre tráfico de personas y el abuso de menores de edad en Colombia, se puede evidenciar que existe una gran crisis en el sistema judicial que no logra contrarrestar adecuadamente el problema.
Estela Cárdenas, psicóloga de la Universidad de la Sabana, directora de la Fundación Renacer, considera que “El problema exige un análisis de los elementos que pueden incrementar este fenómeno. Hay miles de ejemplos que pueden irradiar luces para la recopilación de datos, artículos y todo tipo de información sobre abuso sexual y la prostitución infantil de personas que se convierten en seres marginales…es algo que no se puede ignorar”.
Otras veces enfatizaron en que, para evitar que continúen los casos de menores de edad víctimas de abuso sexual, no se le puede dar más largas al fenómeno y se debe asumir cuanto antes, un sistema de valores morales y culturales para evitar que algunas madres encubran a los violadores por temores a quedarse solas. El Estado debe hacer prevención activa y buscar prohibición y castigo ejemplares.
Basta recordar en Colombia dos casos que han aterrado a la sociedad: los tristemente famosos criminales Luis Alfredo Garavito, alias “La Bestia”, y Pedro Alonso López, el “Monstruo de los Andes”, que dejaron una estela de muerte y dolor en centenares de familias de los que se afirmó, según las investigaciones, sus depravaciones y estado demencial fue una respuesta a los abusos que sufrieron durante su infancia por parte de sus progenitores.
Al niño o niña víctima de abuso se le destruye su auto estima y les cambia su vida, pues los efectos pos-traumáticos y las secuelas psicológicas son difíciles de olvidar, por eso muchos terminan en las calles de las grandes ciudades prostituyéndose, y sólo un escaso número asume su vida y deja atrás el dolor causado por los mayores.
Si bien no existen cifras exactas de cuánto dinero mueve la prostitución en Colombia, no se puede negar que es un negocio muy lucrativo para los proxenetas que se dedican a traficar con sexo tanto de menores de edad como de adultos. Es tan serio el problema, que en el momento en que usted lee este artículo, se están prostituyendo, o están cayendo en las manos de los abusadores y proxenetas, niños y niñas de todas las edades a lo largo y ancho del planeta.

¿DESPUES DE LA CONSULTA QUE?


En mi práctica profesional noto un incremento de las consultas sobre posible abuso sexual infantil.
Estas no siempre está nombradas así, pero quien sabe escuchar y leer entrelíneas el entrecortado discurso de la consultante, que cuenta hechos aislados, situaciones que no logra entender , describe cambios de conducta o síntomas físicos o psíquicos en sus hijos , sabiendo indagar, haciendo las preguntas correctas, puede darse cuenta que detrás de un determinado conflicto familiar donde hay niñas o niños involucrados que no quieren quedarse a solas con su padre o padrastro y que a la vez sufren llamativos cambios en su estabilidad emocional y física, es muy posible que haya existido un abuso sexual aún no explicitado por el menor.

No sólo no explicitado por el menor sino tampoco "detectado" por su madre, quien tal vez esté "durmiendo con el enemigo", pero le resulta "imposible creer que algo de esa índole pueda estar pasando en su hogar".

Puede tratarse de un padre biológico o de el nuevo marido de la madre. La niña calla y "hace síntomas". Inexplicables síntomas sin diagnóstico médico.Mejor dicho, con diagnóstico médico de que "no tiene nada" (físico): "llévela a psicoterapia, señora".

Son madres a las que "todavía no les cayó la ficha".

Lo preocupante es qué hacen cuando algún profesional (abogado, médico o psicólogo) les habla del tema:
¿ Se separan inmediatamente y denuncian al abusador o niegan la realidad y siguen viviendo con él?

MUCHAS DESAPARECEN Y NO VUELVEN NUNCA MAS. Otras, lo asumen dolorosamente y toman acciones en defensa de sus hijos.

- Negociaste mal - , le dijo una amiga a una clienta suyo marido (padre biológico de los chicos) abusaba de ellos,se separó, lo denunció y dejó de gozar del bienestar económico que tenía.

Me pregunto: ¿ qué otra cosa podía hacer? ¿ Qué sería en ese caso "negociar bien"? ¿ Había algo que "negociar"?

"Te entrego el cuerpo de nuestros hijos a cambio de seguir disfrutando de esta casa y de las vacaciones que me brindas todos los años".

Es duro afrontar estos juicios, es duro salir a trabajar "de lo que sea" porque el denunciado, al verse impedido de ver a sus hijos, lo primero que hace es resistirse a pagar alimentos.

La estrategia del hombre abusador es la siguiente: Vos me dejás ver a los chicos, hacés de cuenta que acá no pasa nada grave y yo te paso una buena cuota alimentaria. Vos litigás para probar que yo abuso de ellos: no te paso un peso. Te canjeo la plata por el cuerpo de los chicos. Ya vendrás necesita a aceptar mi propuesta.

Propuesta moralmente inaceptable. Lo digno es salvar a sus hijos de semejante aberración, aunque la mujer tenga que hacer malabares económicamente para mantener a sus hijos y pagar honorarios de abogados.

Señora: si Ud. mínimamente sospecha que sus hijos pueden estar siendo abusados no cierre los ojos a la realidad. No la niegue. Son nada menos que sus hijos quienes están en juego, que a mi modo de ver, son MUCHO más importante que un MATRIMONIO y que el BIENESTAR ECONOMICO que a veces se obtiene estando casada.

No espere a que su hija o hijo se siente a contarle como si fuera un adulto, cuánto hace que el padre, padrastro, abuelo, tío, cura o profesor la/o manosea o la/o viola.
Es Ud. quien tiene la obligación de observar, asociar hechos, sacar conclusiones y consultar con un psicólogo, un pediatra y un abogado, ESPECIALIZADO EN ESTOS TEMAS, ya que también existen profesionales del área de la salud mental y del derecho incapacitados o no instrumentados para detectar el abuso sexual.

Si está equivocada en sus sospechas, mucho mejor. Pero no corra el riesgo de que sus hijos estén viviendo una situación perversa que no pueden poner en palabras, sino a través de los síntomas y cambios de conducta que manifiestan.

A los lectores varones: no estoy diciendo que todo hombre sea un potencial abusador de menores. La mayoría son excelentes padres y aún muchos que no son los padres biológicos sino la pareja de la madre, cumplen un rol parental muy saludable en la vida de los chicos.

Pero hay una dolorosa realidad que nos cuesta digerir hasta a los profesionales consultados: EXISTEN MUCHOS CHICOS ABUSADOS.

Mirta Núñez
Abogada, Psicóloga Social
Directora del Boletín "Familia y Planificación Personal".
Puede suscribirse desde su sitio web:
www.mirta-nunez.com.ar

ABUSO SEXUAL INFANTIL


La creciente conciencia social sobre este tema ha registrado un aumento significativo de los trabajos de investigación. Sin embargo, la incidencia de casos que no son revelados se estima que es mucho mayor que la de los que salen a la luz. El niño, muchas veces, tiene miedo de contar lo ocurrido, sobre todo si el abusador es una persona cercana a él. Además los procedimientos legales para validar el episodio son difíciles y complejos y eso hace que los adultos desestimen con mucha frecuencia hacer algún tipo de denuncia con lo cual, se sigue escondiendo una realidad que tiene a los menores como tristes y calladas víctimas.

El papel de los padres (en los casos en que existen vínculos saludables) es fundamental en la recuperación del menor por lo que es muy importante la orientación que les vamos a dar. En ocasiones es necesaria la atención psicológica de los progenitores, ya que pueden sentirse culpables de no haber protegido suficientemente a su hijo, o les resulta inexplicable que estos hechos puedan suceder, invistiéndolos de una gran carga de dramatismo que dificulta al niño o la niña superar los hechos. Tenemos que orientar a los padres sin alarmar y ayudándoles a entender lo ocurrido y a no sentirse responsables de lo ocurrido.

La mejor manera de evitar los abusos sexuales es a través de una buena comunicación con los hijos y con una adecuada educación sexual. Bien es verdad que cualquier niño puede sufrir abusos sexuales, pero también es cierto, que si existe una buena comunicación con sus padres, el niño podrá contarlo antes. Si además, el niño ha tenido una educación sexual, en la que se contempla y se promueve el respeto a los demás, las habilidades para defenderse de un agresor se van a multiplicar. Contemplar la sexualidad como una comunicación privilegiada con los demás, como una forma de expresar amor, lejos de planteamientos machistas de dominación es sin duda un buen antídoto para evitar la violencia sexual. No debemos olvidar que estas medidas también contribuyen a la prevención de los abusadores. En palabras del Profesor Eli Coleman, fundador de la IATSO (International Association for the Treatment of Sexual Offenders) la ausencia de vínculos familiares positivos aparece en muchos abusadores. Si contribuimos a favorecer ese vínculo y promovemos una educación sexual no sexista que favorezca la empatía, en alguna medida estamos evitando futuros abusos. No es casual que Suecia que desde los años 30 viene desarrollando programas de educación sexual .

Por otro lado el gran reto que tenemos es informar sin alarmar, actuar como profesionales responsables, alejándonos del tono morboso que desafortunadamente utilizan algunos medios de comunicación.
LOS ABUSADORES


No todos los agresores tienen el mismo perfil de activación sexual, ni el mismo grado de agresividad. Así, según el grado de violencia con el que se lleva a cabo el delito, diversos autores han clasificado a los agresores en:

a) No violentos.


Emplean la persuasión, engaño o presión para someter a la víctima, basándose en su relación de autoridad y poder (adulto, padre, maestro).

Éstos a su vez, se subdividen en otros dos grupos en función de la exclusividad de su preferencia sexual:

- Pedófilos exclusivos: preferencia sexual exclusiva hacia los niños. Estos adultos experimentan satisfacción en contacto con los niños y les son insatisfactorias o rechazan las relaciones sexuales con otros adultos. Aunque se les ha descrito como personas inmaduras, son capaces de adoptar pautas de comportamiento adulto perfectamente adaptadas.

- Pedófilos oportunistas: Mantienen actividad sexual con adultos y en determinadas circunstancias abusan sexualmente de los niños. Manifiestan no tener predilección por los niños, tienden a racionalizar los abusos atribuyéndolos a las circunstancias en que se produjeron. A diferencia de los pedófilos exclusivos, interactúan con los niños como si éstos fueran mayores. La baja autoestima en la esfera sexual, el alcohol y otras drogas, las desavenencias conyugales, el hacinamiento y la vida desordenada son algunas de las circunstancias presentes en este tipo de abusos. Este subgrupo recoge al mayor número de agresores. En nuestro servicio la mayoría de abusadores son personas consideradas “normales” por sus vecinos y familia.

b) Violentos.

Los que emplean el asalto o la violencia para someter a las víctimas. Son más responsables de lesiones y muertes. Tienen graves características de personalidad psicopática con antecedentes de conducta antisocial. La motivación para el abuso es sexual y violenta al mismo tiempo. Su patrón de conducta obedece a la búsqueda de sensaciones y a su propia satisfacción. Este grupo es mucho menos numeroso y evidentemente mucho más peligroso que el anterior.


RELACIÓN DE LOS AGRESORES CON LOS NIÑOS

Buena parte de los estudios consultados afirma que la gran mayoría de los agresores conoce a los niños, sólo un 15% de los abusos son realizados por desconocidos de la víctima. Además señalan que buena parte de esos abusos son cometidos en el propio hogar de la víctima por familiares próximos. En nuestro servicio podemos decir que efectivamente la gran mayoría son conocidos por los niños y muchos de ellos miembros de la familia.


La edad de los agresores oscila desde los adolescentes a los ancianos, siendo este último el estereotipo social. La referencia al viejo verde es frecuente, quizá el anciano tiene menos habilidades para mantener oculta su acción y puede que inspire menos temor y por eso recibe mayores acusaciones, sin embargo el anciano no es el prototipo del abusador. En nuestro servicio hemos podido ver a chicos adolescentes y a hombres mayores, pero la mayoría esta en una franja de edad de 20 a 50 años.

martes, 18 de agosto de 2009

PADASTRO Y UNA MADRE ACUSADOS DE ABUSO SEXUAL INFANTIL


Una madre aprobaba y participaba en los abusos sexuales de sus hijas, de 12 y 15 años, a las que las sometía el padrastro, según manifestó una de las víctimas en la entrevista psicológica, denunciaron fuentes oficiales.

Marido y mujer, fotógrafos de profesión, se encuentran en la clandestinidad desde el viernes, cuando el caso se conoció de manera pública, tras lo cual abandonaron su domicilio en el barrio Arcoiris (zona sur de la ciudad), por lo que el Ministerio Público ha expedido los correspondientes mandamientos de aprehensión.

Roxana Ortiz, asesora legal de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, manifestó que médicamente se comprobó que la chica menor fue objeto de abuso deshonesto y en la mayor se confirmaron las violaciones en las que la madre presuntamente participaba sujetando a su hija mientras era ultrajada por el sujeto, al que proporcionaba pomadas para mitigar el sufrimiento de la pequeña, consta en la entrevista psicológica.

“Ella participaba en las violaciones de la hija mayor, de acuerdo con los informes. Ambos tienen una mentalidad distorsionada”, indicó Rossy Valencia, director de la Defensoría.

El fiscal de Distrito, Jaime Soliz, dijo que una de las prioridades de su despacho es la captura del acusado, pues es considerado peligroso, porque aparentemente anda armado. La abogada de la Defensoría señaló que en una ocasión el sindicado amenazó a las tías de las niñas por denunciar el hecho. Incluso mató un perro a balazos para amedrentarlas.

Varios vecinos de la urbanización Arcoiris se presentaron ayer en la Fiscalía y exigieron a Soliz que aprehenda cuanto antes al sospechoso por ser una amenaza para el barrio y para la sociedad.

Las víctimas y una niña, de dos años, fruto de la relación de la pareja, se encuentran bajo la custodia de una tía. Están recibiendo ayuda psicológica con el asesoramiento de la Defensoría, mientras que la fiscal Sandra Villafuerte se encarga de investigar el caso en la vía penal.

El fiscal Soliz subrayó que en la UVE atienden un promedio de 10 denuncias diarias de abusos sexuales que de forma cotidiana son divulgados por los medios de comunicación, dando la sensación de que hay una ola de violaciones. Sin embargo, él cree que estos hechos siempre han existido en esa magnitud, sólo que ahora la gente se atreve a denunciar más por la ‘eficiencia’ de la UVE. “Esto no es inseguridad ciudadana, es un tema de incultura e irrespeto de la sociedad. Hay varios padrastros son violadores”, dijo Soliz.

EL GROOMING: UNA SILENCIOSA FORMA DE ACOSO SEXUAL.


Si bien pareciera no ser un tema atingente para las instituciones, no deja de ser preocupante esta situación, pues para los niños, niñas y adolescentes el uso de Internet ha pasado a ser parte importante de sus vidas, dado que no sólo lo utilizan con fines recreativos y académicos, sino además como una forma de comunicación con sus pares, a través del chat. Por lo mismo, esta nueva forma de abuso sexual se torna silenciosa y, a su vez, peligrosa al exponerlos a adultos cuya única intención es involucrarlos paulatinamente en actividades sexuales que transgreden su integridad física, psicológica y moral.
Se debe impulsar la prevención en el buen uso de Internet, “por que hay gente que no tiene escrúpulo y esta haciendo de esto una amenaza para nuestros hijos”, dijo.

La necesidad de enfocar el trabajo en la prevención, promoviendo el cuidado y autocuidado de los niños y niñas, procurando no se expongan a situaciones de riesgo en la red.

Los acosadores sexuales suelen ser hombres, solteros, con edades sobre los 30 años, frustrados sexual y afectivamente. Se escudan en el anonimato de la red y utilizan distintas estrategias para seducir a sus víctimas, algunas de éstas comunes a otro tipo de agresores sexuales de niños y niñas.

Los estudios muestran que la población de riesgo se encuentra en estratos socio económicos bajos, por la brecha digital dada entre padres, madre, hijos e hijas, ya que los jefes y jefas de hogar tienen un menor acceso a la red, reducido aun mas por desempeñarse en trabajo donde no requieren el uso de internet.

Algunos desafíos:


Generar nuevo conocimiento en los equipos profesionales que trabajan con la infancia, al ser el grooming una temática nueva con particularidades distintas de otras formas de acoso sexual.

Promover el acceso a la red de educadores y padres, de manera que éstos puedan contar con más herramientas comunicacionales para comprender el mundo digital en el cual se mueven niños y niñas en la actualidad.

Difundir entre niños y niñas consejos básicos de autocuidado, como no chatear con desconocidos, no entregar información personal, mantener contacto solo con amigos y personas de confianza, comunicar a un adulto de confianza cuando se comuniquen con un desconocido y este busque provocar un encuentro.

lunes, 17 de agosto de 2009

RECONOCER EL ABUSO SEXUAL INFANTIL PARA ENFRENTARLO.


Identificar las características comunes de víctimas y victimarios del delito de abuso sexual infantil así como reconocer los factores sociales y familiares que lo propician, podría conducir a la creación de efectivos programas de prevención e intervención a diferentes niveles de la sociedad, afirmaron aquí especialistas.

La master en psicología social Iliana Rondón y el especialista en segundo grado en medicina legal, Aquilino Santiago, estudiosos del tema desde hace unos 15 años, coincidieron en que existe en la isla, el delito de abuso sexual entre la población infantil y aunque exista una sola víctima, “esta necesita atención”.

Destacaron la máxima errónea de que los adultos “siempre tienen la razón” de la educación tradicional y a las creencias populares de que “los niños nunca mienten” ó “ellos nunca dicen la verdad”, a los que se enfrentan diariamente las víctimas, los familiares e investigadores de abuso sexual infantil.

Rondón y Santiago establecieron los rasgos del abuso sexual a partir del análisis de los expedientes de 246 menores de 16 años, edad que marca la responsabilidad penal en Cuba, atendidos en 2001 por especialistas del Instituto de medicina legal, tras la denuncia de cualquier expresión de maltrato sexual.

Los autores de la tesis Perfil actual del abuso sexual contra menores de 16 años, en Ciudad de la Habana refrendaron sus resultados al compararlos con los de un estudio realizado en la década del noventa por un grupo de investigadores de este Instituto, titulado Niños víctimas de delitos sexuales.

La investigación sostiene el predominio del abuso lascivo en el 69.9 por ciento de la muestra analizada. “Este es de los llamados delitos en silencio. La violación deja huellas, el tocamiento no”, explica Rondón. A lo que Santiago añade: “creo que es un proceso escalonado. El abuso lascivo es el primer peldaño, justo cuando ocurre la denuncia”.

Este tipo de victimización sexual infantil ocurre frecuentemente en el entorno de la víctima y en los horarios en los que habitualmente realiza sus actividades por lo que, según el estudio, el 88.6 por ciento de las veces se trata de personas que conocen al menor y se aprovechan de la confianza de la familia.
La figura que prevalece con mayor porcentaje en el abuso sexual en la infancia es el padrastro, en un 50 por ciento de los expedientes analizados, dato que rompe con el viejo mito de que sólo hay que cuidarse de personas desconocidas.
Si bien no puede hacerse un perfil del abusador, la experiencia diaria de los especialistas indica que no se trata de pedófilos, o sea, no sienten placer sexual única y exclusivamente con los niños, y pocas veces se ve inmiscuida una mujer en este delito.
El abuso sexual infantil está estrechamente vinculado a otras formas de violencia familiar, incluso al maltrato psicológico, así como al consumo de alcohol y otras drogas, aunque estas últimas casi nunca se declaran por su carácter ilegal.

Según el estudio, puede establecerse que entre los 11 y 15 años de edad hay más riesgo de sufrir esta forma de violencia, al concentrarse en estas edades el 52.4 por ciento de los casos revisados por los especialistas.

“Es a los 11 años cuando el riesgo es mayor porque el niño tiene la apariencia física del adulto, pero no todos los recursos físicos ni psicológicos para defenderse, mientras los mayores constituyen importantes figuras de poder”, dice Rondón.


Los resultados demuestran que la población infantil es más victimizada sexualmente por personas mayores de 35 años y las mujeres por hombres menores de 35 años.

Las acciones de vigilancia, control y prevención deben estar diseñadas para intervenir en los niveles primario, secundario y terciario, comenzando “por la educación afectivo-sexual en su más amplio espectro”, señalan los especialistas.

Generar una buena comunicación con los hijos es vital para que, cuando ocurra algo, inmediatamente nos lo digan, sostiene Rondón.

Sugieren el trabajo con grupos de alto riesgo y en el caso de haber detectado el acto criminal, proponen el tratamiento a las víctimas para reducir la gravedad y duración del trastorno, sus recaídas y la revictimización.

Cuba cuenta con más de 100 servicios de atención a la población de la Federación de Mujeres Cubanas, organización femenina que tiene además las Casas de orientación a la Mujer y la Familia y coordina el Grupo nacional para la prevención y atención de la violencia intrafamiliar, centro multidisciplinario instituido en 1997.

Si la conducta moral y social ideal es denunciar estos abusos para que se investiguen y se adopten medidas, lo cierto es que se trata de una decisión familiar.

Ante este panorama, Rondón recomienda creerles siempre a las niñas y a los niños: “indagar y, sobre todo, apoyarlos y atenderlos desde el punto de vista psicológico”.