
Ahora, frente a la terapeuta era ella verdaderamente. A la luz del día su rostro con mucho menos maquillaje del que utiliza en las noches, delataba sus 17 años y dejaba ver en su mirada la historia de dolor que la ha acompañado desde muy niña. Toda ella derrumbaba el mito que se ha creado en torno a que a las “prepago” (señaladas como prostitutas de nivel) les gusta lo que hacen, son lujuriosas, materialistas y “buenos polvos” (desinhibidas en la cama).
Una cadena que sí puede pararCuando un menor es abusado el primer sentimiento equivocado que sale a flote es la culpa: ¿por qué me dejé?, ¿por qué no dije o no digo nada?. El otro sentimiento es el miedo: ‘si digo me van regañar, van a decir que yo me lo busqué’. El otro sentimiento es asco hacia su propio cuerpo que sienten manoseado y violentado; y asco hacia el abusador, un cuerpo con el que nunca de-searon tener intimidad . En la mayoría de los casos, el abusador es un familiar o una persona cer-cana al niño con el que este tiene una relación de confianza, eso le genera al menor sentimientos ambivalentes. Lastima y odio a la vez; no quiere denunciarlo porque no quiere que termine en la cárcel, pero también lo odia por lo que le está haciendo.Jorge Redondo, director del Bienestar Familiar en Cartagena, expresa que cuando un niño es vulnerado en su intimidad es necesario empezar cuanto antes un proceso activo de restableci-miento de derechos y hay dos vías para concretarlo: en el ambiente familiar o separado de éste. En cualquiera de los casos se conforma un grupo interdisciplinario compuesto por un sicólogo, una trabajadora social y un abogado que haga las veces de defensor de familia.Lo primero que debe hacer la comisión es determinar que otros derechos del niño no estén siendo vulnerados; por ejemplo que esté registrado, que esté estudiando, que tenga un techo segu-ro, que este afiliado al régimen de salud, que tenga una alimentación adecuada, etc. Se entrevista a cada uno de los miembros de la familia para decidir si el niño puede seguir ahí o si debe ser reti-rado del ambiente y se procede a diseñar un plan de atención específico para el menor y la fami-lia. Si se decide dejar al niño en el ambiente familiar, sea con la madre, con el padre o con la fa-milia extensa que son los abuelos, los tíos o primos, por ejemplo, se hace un compromiso para que todos acudan semanalmente a terapia con la sicóloga y la trabajadora social, ya sea en nues-tros zonales o una institución contratada por el Bienestar . “De nada sirve sólo tratar al niño, si la familia no colabora, por eso es indispensable involucrarlos a todos. Cuando la familia no viene, nuestras trabajadoras sociales y sicólogas van hasta las casas a buscarlo. Además el Bienestar hace una o dos visitas reglamentarias a la casa para verificar las condiciones en que está el niño. A veces puede ocurrir que el Bienestar no haga lo que la gente espera, pero en cada decisión que tomamos lo que buscamos en que se haga el menor daño posible al niño. Si verificamos que no hay peligro lo dejamos. A veces los menores se preguntan ¿la víctima fui yo y a mi es que me castigan aleján-dome de mi familia?”, dice Isis Castilla, defensora de familia.En caso que el menor sea retirado del núcleo familiar porque la comisión advirtió factores de riesgo, como por ejemplo complicidad de la madre o que el abusador esté libre y en contacto con la familia, es llevado a un hogar sustituto o a una institución con la que el Bienestar Familiar ten-ga contrato de servicio, dependiendo de la edad. Los menores de 10 años preferencialmente van a un hogar sustituto.Renacer y Restaurar son las dos fundaciones en Cartagena con la que el Bienestar tiene con-trato de esta índole. En la primera se atienden más los casos de explotación sexual. Allí los niños son internados y atendidos por sicólogas, nutricionistas y trabajadoras sociales; reciben educación académica acorde a su edad y se les capacita para la vida laboral; además se les brinda apoyo para el proceso legal que amerita un delito como este. En Restaurar se les ofrece igual atención, pero esta institución sólo atiende los niños abusados, desde un año de edad hasta los 18 años. El me-nor que recibe atención actualmente tiene tres años. Aquí los niños no quedan internos, sino queacuden diariamente, de mañana o de tarde, en la jornada distinta a la que asisten a clases. Estos menores pueden estar viviendo en su núcleo familiar u hogar sustituto.El programa de restablecimiento contempla seis meses iniciales. Cumplido este tiempo el gru-po interdisciplinario hace una evaluación y decide si el menor debe seguir en el programa. Hay niños que necesitan permanecer en el programa por un año o más. El tiempo que amerita una restauración es distinto en cada víctima.Estas instituciones, Restaurar y Renacer, mantienen contacto directo con las comunidades y visitan establecimientos públicos sospechosos para identificar posibles casos y entrar en contacto con la víctima. En el caso de explotación sexual intentan persuadir al mismo menor para que se vincule al programa y luego instaurar la denuncia a través del Bienestar y en el caso de abuso, primero se le da aviso al Bienestar para entrar a hacer la verificación del hecho.
Efectos del proceso de reparación
“Cuando se trata a un niño abusado ya no se va a tener en el futuro a un probable abusador, ni tampoco a una posible prostituta”, precisa Adela Matub, directora de la fundación Restaurar, que actualmente atiende a 30 niños con esta problemática.Desde su experiencia, Matub asegura que las campañas públicas de concientización sobre el flagelo del abuso sexual infantil no están siendo eficaces “Aún hay mucho tabú. Los adultos no denuncian por miedo a la estigmatización, a la fractura que eso causa en la familia, ponen de primero los prejuicios ante de la reparación del niño.“En este mismo momento que la gente está leyendo este artículo, ¿cuántos menores están ocultos en sus hogares viviendo en silencio este dolor?. Es necesario hablar para no cultivar una generación envenenada en su frustración”.Matub explica que una experiencia traumática como el abuso sexual genera conductas apren-didas y equivocas en los menores que podrían terminar consintiendo como algo normal porque un niño nunca espera que un ser que él ama (madre, padre, abuelo, tío, cualquier familiar) le ha-ga daño. Ahí existe el peligro que de manera inconsciente ellos quieran replicar su dolor en otros pares. Claro que la consciencia también la aporta la edad. En las terapias un punto importante es evitar que el niño se sienta revictimizado.“Tenemos que aprender a remitir la carga. Primero hay que sanar el dolor. ¿Cómo se hace es-to?, enseñándole al menor y a la familia a perdonarse ellos mismos y al abusador, sin que esto im-plique dejar en la impunidad el caso, a creer que hay un Dios que lo repara todo y orientando a los adultos sobre el trato que el niño debe recibir. Hay que guiar a la familia para recuperar valo-res, autoestima y pautas de enseñanza”.
DETONADORES
Varias de las conductas que hacen vulnerable a los niños son:-Padres pasivos que no ven con ojos de alerta que sus hijos sean expuestos a temprana edad a imá-genes de contenido sexual en la televisión. E incluso pasar por un puesto de venta de CD piratas, en los que alegremente se exhiben cintas pornográficas, constituye un abuso.-Padres que de manera inconsciente exponen sus hijos a la vulnerabilidad: por ejemplo, invitan a unos amigos a tomar licor en su casa, mientras los niños están durmiendo. En un descuido uno de los ami-gos pide el baño prestado y es una mera excusa para entrar en el cuarto de los menores. La misma situación puede pasar cuando los padres se van a tomar con los niños a la casa de un amigo y por no dejar la rumba acuestan a sus hijos en el cuarto de esa casa sin calcular quién puede entrar ahí y vio-lentarlos; o peor mandan a los niños para la casa con un supuesto amigo que a mitad de camino abu-sa de ellos.-Padres permisivos que no ven con ojos de alerta que sus hijos tengan amistades inapropiadas, que permiten, principalmente a sus hijas vestir con modas que le exhiben el cuerpo.-La carencia de roles en el hogar. Mujeres que salen a trabajar, mientras maridos con conductas du-dosas se quedan mucho tiempo solos con los niños.-La carencia de afecto.-La carencia de figuras de respeto.
ESTADÍSTICA



















