jueves, 11 de marzo de 2010

Aprender a respirar

Piense en su secreto más escondido y doloroso. El que le hace sudar las manos y revolver el estómago cuando piensa en reconocerlo públicamente. El que intenta llevarse consigo a la tumba.

Las estadísticas son espeluznantes. Según el Departamento de Justicia de EE.UU., una de cada tres mujeres, y uno de cada seis hombres han sido violados sexualmente.

El abuso sexual infantil destruye muchos aspectos de la vida de las víctimas, pero para la mayoría de los sobrevivientes, los resultados más evidentes no se comparan con el daño interpersonal que puede durar hasta entrada la edad adulta. Ya se trate de un abuso cometido sólo una vez, o de un abuso mantenido durante largo tiempo, las consecuencias afectan toda la vida.

Atrapados en el silencio Relaciones saludables con otras personas es lo que nos lleva a experimentar sanidad. Sin embargo, como sobreviviente del abuso sexual infantil, entiendo los temores y las ansiedades que acompañan el tratar de tener amistades cercanas. Mi padrastro abusó de mí durante casi una década hasta que, cuando tuve catorce años, encontré el valor para contarlo a mi madre. A diferencia de muchos sobrevivientes que he conocido, tuve la suerte de tener una madre que me creyó e hizo todo lo posible para protegerme y pedir justicia. Pero una semana después de romper el silencio, mi padrastro se suicidó.

En un sentido, ya era libre; no tendría que enfrentar más sus humillaciones. Pude enterrar el pasado junto con él. Pero las heridas que dejó en mí no sanaron, sino que se infectaron silenciosamente. Por fuera, parecía la chica perfecta, estudiante excelente, deportista sobresaliente, reina de la escuela. Sin embargo, por dentro me estaba muriendo. Me sentía sucia, dañada, y sola, y tenía miedo de lo que otros pondrían pensar de mí si se hubieran enterado de la verdad. Me causaba temor la idea de tener amigos, y tenía problemas para confiar en los hombres.

Ahora sé que no estaba sola en este problema; muchas historias, aunque únicas, son igualmente dolorosas:

Rafael, quien había sido abusado sexualmente por su tío, sentía que nunca podría hablar de lo que pasó, o de cómo lo afectó. Aunque quería desesperadamente que sus padres notaran lo que estaba sucediendo y lo ayudaran, reprimió la ira que sentía hacia el hombre que lo lastimó, hacia sí mismo, y hacia sus padres. Bloqueado por el dolor y el odio, juró no volver a amar ni a confiar en nadie, para no recibir amor.

Estefanía fue abusada sexualmente por un primo; finalmente acudió a su abuela en busca de ayuda. Pero esta mujer no quería "arruinar el nombre de la familia" y le exigió que nunca más mencionara el asunto. Por tanto, Estefanía creció creyendo la mentira de que lo que su primo había hecho era culpa de ella; que no valía nada; que no merecía ser amada; y que sólo era buena para el sexo. Basada en esas falsas creencias, cayó en un ciclo de relaciones promiscuas, una tras otra.

El director de la escuela de Jennifer decidió no creerle cuando ella le dijo que había sido violada por el profesor de gimnasia, un entrenador muy prestigioso de la comunidad. Por tanto, Jennifer creció creyendo que no era lo suficientemente importante como para ser escuchada o protegida. El resultado fue que se aisló de los demás, y trató de ahogar su dolor en el alcohol y las drogas.

Puedo identificarme con estas historias porque yo también lo experimenté durante un tiempo. Aunque no me aislé exteriormente, no estaba dispuesta a dejar que los demás me conocieran a fondo, y nunca ablandé mi corazón lo suficiente, para no tener ningún tipo de relación emocional. Yo era una "chica fuerte" que nunca se permitía llorar. En realidad, no podía dejarle a nadie una puerta abierta para traer más dolor o engaño a mi vida. Pensaba que si podía separar mi corazón de los demás con una pared, nadie podría acercarse lo suficiente para hacerme daño. Ponerme una máscara de dureza, de perfeccionismo, y agradar a los demás de manera compulsiva, parecía ser la única manera de vencer mis temores y permanecer ilesa. Pero, al final, encontré que esta actitud sólo aumentaba mis temores, y me impedía encontrar la vida de libertad y las sanas relaciones que anhelaba.

Salir del escondite La confianza, y la comunicación abierta y sincera, es la base de todas las relaciones sanas. Pero cuando la vida se vuelve difícil, los sobrevivientes del abuso sexual infantil suelen dejar de comunicarse. Justo cuando más necesitamos relacionarnos con las personas que pueden apoyarnos, nos retiramos, nos cerramos, y tratamos de hacer las cosas por nosotros mismos. Las amistades sanas y confiables son el oxígeno de la vida que puede ayudarnos a soportar las dificultades; al aislarnos, damos un paso atrás en el camino hacia la recuperación.

A las personas compasivas en la vida de un sobreviviente, las llamo un "círculo de inspiración". Porque se interesan y nos inspiran, ellas insuflan nueva vida en nosotros al animarnos a dejar atrás mecanismos disfuncionales de supervivencia, y a abrazar otros nuevos.  Necesitamos muchísimo de un círculo así. Es nuestro hábitat para la sanidad, un lugar para hablar y escucharnos, para aprender y enseñar, para ayudar y ser ayudados, y para dar y recibir amor incondicional. Es donde podemos compartir nuestra historia, crear intimidad, y aprender la comunicación saludable.

Necesitamos amigos con los que podamos hablar de nuestras luchas de cada día. Sí, es amedrentador pensar en poner a la vista de los demás toda nuestra "basura" y todas nuestras cargas, pero nunca encontraremos verdadera libertad si lo guardamos todo adentro, y tratamos de resolver las cosas por nuestra cuenta.

Para liberarnos, debemos quitarnos las máscaras, salir del escondite, renunciar a las adicciones que hemos utilizado para sustituir las relaciones, y aprender a decir a los demás la verdad acerca de lo que hemos vivido.

Aprender a respirar Pero se necesitará de mucho valor para comenzar la búsqueda de su "círculo de la inspiración". A los niños víctimas de abusos se les dice una y otra vez que oculten su gran dolor. Aunque usted sea un adulto, su mente aún puede estar diciéndole que guarde silencio. Lo entiendo. Pero también sé que hay cosas que pueden ayudarle a superar su temor.

Primero, tenga en cuenta que valor no es la ausencia de temor; es la disposición de actuar frente al temor. Es lo que le permite contar su historia a pesar de su temor.

Segundo, tenga en cuenta que contar su historia a alguien de su confianza, puede ayudarle a reconstruir su vida.
Hablar con franqueza es el primer paso para que usted acepte el pasado, y destruya su poder sobre su vida. El hecho de haber mantenido oculto su secreto fue, para empezar, parte de la injusticia cometida contra usted. Encuentre a alguien de confianza que le escuche. Si es necesario, escriba primero su historia, y léala. Luego, a medida que tenga más valor, cuente su historia de nuevo. Cuando un secreto como ese sale a la luz, pierde el poder sobre usted.

Usted merece tener una vida sana, confiada, y unas relaciones prósperas. Recuerde que usted no es el pasado que ha soportado; fue algo que le hicieron a usted, que no tiene por qué caracterizarle por el resto de su vida.

Y si usted nunca ha sido una víctima, es probable que conozca a alguien que sí lo ha sido. Junto a nosotros hay cada día muchas personas que tienen mucho dolor escondido, y les daría un gran alivio al hablar de ello con una persona amiga que realmente las escuche. Todos tenemos un peso en nuestra vida, y muchos estamos esperando que alguien que se interese lo suficiente nos ayude dándonos un espacio seguro donde podamos depositar nuestras cargas y hablar de ellas. Podemos impactar profundamente la vida de los demás, cuando cada uno de nosotros elija romper el silencio.

por Nicole Braddock Bromley.

martes, 9 de marzo de 2010

Derecho torcido, ¡no es justicia! NICARAGUA


La violencia sexual no es únicamente sinónimo de penetración del órgano masculino o de cualquier otro instrumento para provocar secuelas graves en la integridad física, psicológica, en la dignidad humana, en la calidad de vida y el desarrollo de las sobrevivientes.

Todas las niñas, niños y adolescentes que vivimos tocamientos en nuestras partes íntimas, miradas lascivas, insinuaciones, acoso o cualquier otra forma de abuso sexual, también sufrimos violaciones a nuestros derechos humanos fundamentales y cuando todas estas conductas suceden en el ámbito familiar, son en la gran mayoría de los casos una antesala de la violación y deben ser los abusadores sexuales en “todas” las tipologías de delitos reconocidos en nuestra legislación penal, juzgados y sancionados moral y penalmente por la sociedad en su conjunto y sobre todo, por aquellos y aquellas que reciben un salario para “impartir justicia”.

El 22 de febrero de este año recibí una carta de una niña sobreviviente del delito de violación agravada, quien demanda justicia y pide que su mamá sea liberada de la cárcel de mujeres donde guarda prisión por haber sido encontrada culpable en calidad de cooperadora necesaria y condenada a 12 años de prisión, por la judicial y el fiscal del Ministerio Público que “representó”, según él los interese de la víctima. La madre fue quien además de denunciar el delito cometido contra su hija, cooperó con el Ministerio Público facilitándole todas las pruebas que le requirieron las tantas veces que se presentó a dicha institución, desconociendo que a ella también perversamente la estaban involucrando.

Todas las pruebas están en el expediente y revelan sin necesidad de interpretaciones extensivas, antojadizas de la Ley, ni misóginas, ni machistas, quién es el único y verdadero culpable, pero este violador goza felizmente de “libertad”, que juzgue la sociedad, quiénes sino la Policía, el Ministerio Público y el Poder Judicial, son los cooperadores necesarios de esta indignante y permisiva “impunidad”.

No se puede condenar a prisión por cooperadoras necesarias a las madres, quienes en la gran mayoría de los casos también son víctimas del abusador sexual, no se puede, ni debe hacerse valoraciones subjetivas, cargadas de misoginia, de la discriminación de género expresada por medio de los roles y mandatos de género, los cuales desde el vientre materno son asignados socio- culturalmente a hombres y mujeres, entre ellos, la responsabilidad de cuidar, alimentar, educar, conversar con nuestras hijas e hijos y ahora con esta sentencia un absurdo mandato, como es el de “prevenir delitos”.

La sentencia del Juzgado Tercero Distrito Penal de Juicios de Managua, es un grave precedente en los avances de las víctimas y familiares para romper el silencio. Ninguna niña, niño o adolescentes sobrevivientes de violencia sexual, querrá denunciar si su madre corre el riesgo de ir a la cárcel. Esta niña, otras y otros, ni yo lo hubiera hecho jamás. ¡Magistradas y magistrados del Tribunal de Apelaciones de Managua, enderecen el derecho, que fue torcido!

*Procuradora Especial de la Niñez y la Adolescencia
Norma Moreno Silva*
END - 21:55 - 08/03/2010

jueves, 4 de marzo de 2010

¿Y QUIEN PIENSA EN LOS NIÑOS?

LA VÍCTIMA INOCENTE.

Un niño no alcanza a entender la real magnitud de los actos sexuales ni a imaginarse las consecuencias a largo plazo.

En otras palabras, el adulto (o el joven mayor) que tiene relaciones con un menor no puede justificarse argumentando que este no puso objeciones o que se lo buscó. El adulto es culpable de violación, lo que constituye un delito castigado con pena de prisión. La culpa de la violación recae sobre el violador, no sobre la inocente víctima.

Un niño NO puede organizarse para ejercer sus derechos, un niño NO VOTA, no es botín políticamente atractivo.

La revictimización se repite vez tras vez, sin garantía para la denuncia apropiada.

No existen estadísticas de A.S.I, porque NO se denuncia.

¿Que hacer?, ¿como cambiar, esta penosa realidad?


SOLO CON LEYES QUE PROTEJAN AL MENOR.

En la Cámara de Diputados de los Estados Unidos Mexicanos se presento una iniciativa que busca garantizar el adecuado mecanismo para la denuncia sin revictimización y proximamente en la Asamblea Legislativa del Distrito federal del mismo país, será presentada una iniciativa similar.

ESTA EN TODOS NOSOTROS PRESIONAR PARA QUE DICHAS INICIATIVAS SE DICTAMINEN FAVORABLEMENTE.

ESTA EN LA VOLUNTAD POLÍTICA DE QUIEN NOS REPRESENTA EN DICHAS CÁMARAS PENSAR EN LOS NIÑOS SIN IMPORTAR SU IDENTIDAD PARTIDISTA E IDEOLOGÍA.

LOS NIÑOS NO TIENEN PARTIDO, LOS NIÑOS ESTÁN PRIMERO



MIGUEL ADAME VAZQUEZ

A.S.I NUNCA MAS.

miércoles, 3 de marzo de 2010

La revictimización o doble victimización.


El sistema de procuración de justicia en México está trazado de tal forma que revictimiza a los menores de edad víctimas de un delito, ya que está diseñado en función de las capacidades cognitivas de los adultos y sin considerar las necesidades especiales de la infancia. Esto es aumentado por el ambiente formalista, distante, muchas veces carente de atención y mucho menos de atención especializada para los menores de edad, aunado a que se exige el desempeño de habilidades que no pueden llevar a cabo de acuerdo a su nivel de desarrollo.

La toma inadecuada de declaraciones, valoración inapropiada de pruebas, práctica innecesaria y errónea de peritajes no especializados, interrogatorios repetidos, las demoras prolongadas e innecesarias, la posible declaración frente al acusado, entre muchas otras inconsistencias más, revictimizan al niño, provocándole un daño emocional y a la vez, entorpeciendo la procuración de justicia.

Como consecuencia de todo ello, se genera temor, ansiedad, impotencia y sensación de vulnerabilidad en los niños que participan en el proceso, efectos que evidentemente afectan en la recuperación por el delito sufrido y que pueden llegar a provocar consecuencias graves a largo plazo.

El riesgo de revictimización consiste en que a los efectos que surgen como consecuencia del delito, se le agregan aquellos derivados de la exposición y experiencias por el niño una vez que inicia el proceso y procedimiento penal.

La revictimización1 o doble victimización, o también conocida como victimización secundaria, se da cuando los efectos que aparecen debido a la primera violación a sus derechos, cualquiera que haya sido el delito, se le suman aquellos provocados o aumentados por las experiencias a que es sujeto el niño una vez iniciado el proceso penal.

En la práctica del derecho penal, la infancia se enfrenta al proceso penal en su carácter de víctima casi en las mismas circunstancias que un adulto, ya que no existen marcos jurídicos nacionales o internacionales que permitan dar un trato diferenciado razonable.

INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMAN DIVERSAS DISPOSICIONES DEL CÓDIGO FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS PENALES Y CÓDIGO PENAL FEDERAL


INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMAN DIVERSAS DISPOSICIONES DEL CÓDIGO FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS PENALES Y CÓDIGO PENAL FEDERAL
ARTÍCULO PRIMERO.- Se reforman los artículos 2º, 86, 111, 115, 116, 117, 141 apartado A, fracción XIV, 142, 147, 168 Bis, 210, 243, 247, 249 y 285; y se adicionan los artículos 86 Bis, 115 Bis, 264 Bis, 264 Ter y 388 Bis del Código Federal de Procedimientos Penales para quedar como sigue:

Artículo 2º.- …

I. a V. …

V. Bis A que se le garantice la asistencia legal, médica y psicológica necesaria y especializada, a las personas menores de edad, que de cualquier modo intervengan en las diversas etapas del procedimiento;

Artículo 86.- …

A consideración del Ministerio Público, del Juzgador o a petición de parte, se limitará la publicidad de las audiencias, cuando vaya en contra de la integridad física y emocional de la persona menor de edad, donde intervendrán únicamente las personas con interés legítimo. Se procurará que el menor víctima no tenga contacto con el inculpado.


Artículo 86 Bis.- La participación de los menores de edad en las audiencias, estará limitada a lo estrictamente necesario, de conformidad con el principio del interés superior del niño, en los siguientes términos:

I. En toda audiencia en donde participe un menor de edad, se deberá asigna un lugar especial donde únicamente se encuentre el menor, su representante, el Ministerio Público, el Juez, debiendo estar todo el personal capacitado en materia de infancia. Las demás partes podrán tener acceso a la audiencia a través de cámaras de televisión alternas, que transmitirán la diligencia en vivo.

II. La declaración de la persona menor de edad tiene preferencia en el orden de desahogo de las pruebas que obran en la causa penal y se llevará a cabo de acuerdo con lo dispuesto en este Código.


III. Los menores de edad únicamente deberán comparecer para la toma de la declaración ministerial y la primera audiencia principal de desahogo de pruebas.


IV. Las audiencias se videograbarán, previa certificación del Secretario de Acuerdos correspondiente, y los videos y medios de almacenamiento quedarán bajo el estricto resguardo del Responsable de la Agencia del Ministerio Público y posteriormente por el Juez, depositado en áreas específicas y diseñadas para efecto de mantener inviolable su reserva en todo momento. El funcionario público que viole dicha reserva será sancionado conforme a lo dispuesto por el Código Penal Federal y la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos.

V. Las demás que se señalen en el título de las pruebas de éste Código.


Artículo 111.- Si a pesar de no haberse hecho la notificación en la forma que este Código previene, la persona que debe ser notificada se muestra sabedora de la providencia, se tendrá por hecha la notificación. Este precepto no aplicará para las víctimas u ofendidos menores de edad.

Artículo 115.- Cuando la víctima u ofendido sea menor de edad, pero mayor de dieciséis años, podrá querellarse por sí mismo o por quien esté legitimado para ello. Tratándose de delitos cometidos en contra de personas menores de esta edad o de otros incapaces, cualquier persona puede presentar la denuncia de hechos correspondiente.


Artículo 115 Bis.- La denuncia que realicen las personas menores de edad víctimas de un delito deberá ser videograbada y tomada de inmediato ante la presencia exclusiva del represente legal y/o persona de confianza del menor y del Agente del Ministerio Público quien deberá estar capacitado en la atención de menores, pudiendo solicitar el apoyo de personal especializado en la atención psicológica y emocional de menores

La toma de declaración se realizará en lugar apto para los menores de edad, procurando contar con un espacio físico agradable para el menor y en donde se le proteja del contacto con el inculpado o con asuntos ajenos a su interés.

Se exime al menor de edad de expresarse con las formalidades que marca la Ley, pudiendo el Ministerio Público o Juez suplir las deficiencias.

Artículo 116.- Toda persona que tenga conocimiento de la comisión de un delito que deba perseguirse de oficio o cometido en contra de un menor de edad, está obligada a denunciarlo ante el Ministerio Público y en caso de urgencia ante cualquier funcionario o agente de policía.

Artículo 117.- Toda persona que en ejercicio de funciones públicas tenga conocimiento de la probable existencia de un delito que deba perseguirse de oficio o cometido en contra de un menor de edad, está obligada a participarlo inmediatamente al Ministerio Público, trasmitiéndole todos los datos que tuviere, poniendo a su disposición, desde luego, a los inculpados, si hubieren sido detenidos.

Artículo 141.- La víctima o el ofendido por algún delito tendrán los derechos siguientes:

A. …

(…)

XIV. Recibir atención médica y psicológica cuando la requieran y, en caso de delitos que atenten contra la libertad y el normal desarrollo psicosexual, a recibir esta atención por una persona de su mismo sexo. Cuando la victima sea menor de edad, a que el auxilio sea proporcionado por personal especializado en el tratamiento de menores y le dé seguimiento a la recuperación postraumática.;


Artículo 142.- …

Tratándose de delitos graves o de aquellos que atenten en contra de menores de edad, la radicación se hará de inmediato y el juez ordenará o negará la aprehensión o cateo solicitados por el Ministerio Público, dentro de las veinticuatro horas contadas a partir del momento en que se haya acordado la radicación.

Artículo 147.- La instrucción deberá terminarse en el menor tiempo posible. Cuando exista auto de formal prisión y el delito tenga señalada una pena máxima que exceda de dos años de prisión, se terminará dentro de diez meses; si la pena máxima es de dos años de prisión o menor, o se hubiere dictado auto de sujeción a proceso, la instrucción deberá terminarse dentro de tres meses. Cuando se trate de delitos graves contra menores de edad, la instrucción se deberá agotar dentro de los seis meses.

Artículo 168 Bis.- …

Dichas muestras deberán ser obtenidas por personal especializado y del mismo sexo, y con estricto apego al respeto a la dignidad humana. Cuando la víctima sea menor de edad, dicha diligencia será realizada por personal especializado en el tratamiento de menores.


Artículo 210.- …

Cuando la inspección pueda impactar en la estabilidad emocional de las personas menores de edad, no estarán obligadas a presentarse en el lugar de la inspección, salvo juicio contrario, fundado y motivado del Ministerio Público o Juez.


Artículo 243.- …

No se aplicará lo previsto en el párrafo anterior en los casos de violación, abuso sexual y hostigamiento sexual cometido en contra de menores de edad ni en el caso de delitos previstos en el Título Octavo del Libro Segundo del Código Penal Federal.

Artículo 247.- …

A los menores de dieciocho años en vez de hacérseles saber las penas en que incurren los que se producen con falsedad, se les exhortará para que se conduzcan con verdad, explicándoles claramente de manera que puedan entender el alcance de la misma y el objetivo de la diligencia, evitando en todo momento atemorizar al menor.

Artículo 249.- …

Cuando el testigo sea menor de edad, deberá estar acompañado por su representante legal o persona de confianza, el juzgador deberá estar de manera personalísima en la práctica de la diligencia y toda la declaración deberá ser videograbada, a fin de evitar posteriores comparecencias innecesarias.

Artículo 264 Bis.- Cuando el declarante sea menor de edad, el Juez o el Ministerio Público de oficio deberán acordar que la diligencia de confrontación se efectúe en un lugar donde no puedan ser vistos o identificados por el probable responsable. La confrontación se llevará a cabo en recintos separados, con la ayuda de cualquier medio electrónico audiovisual, de tal manera que el declarante pueda reconocer o identificar al inculpado.

Artículo 264 Ter.- Cuando el declarante sea menor de edad, además de lo previsto por el artículo anterior, el Ministerio Público o Juez deberán:

I.Asegurarse que las personas objeto de la confrontación no vean ni escuchen o puedan identificar al declarante;

II.Asegurarse que el declarante no escuche a las personas objeto de la confrontación, y

III.No presionar ni obligar al menor de edad para que señale a persona alguna.

Artículo 285.- …

Para la valoración de la prueba en donde participen menores de edad, se tomará en consideración las características de la infancia y el grado de desarrollo del menor.

Artículo 388 Bis.- Cuando se decrete la reposición de actuaciones, se salvaguardarán las diligencias en las que haya participado una víctima, ofendido o testigo menor de edad, tales como la declaración principal, las pruebas testimonial, pericial médica y psicológica, sin que se puedan repetir de manera injustificada, salvo juicio contrario del Juez, mismo que deberá estar fundado, procurando siempre no afectar la estabilidad emocional y psicológica del menor.

ARTÍCULO SEGUNDO.- Se reforma el artículo 102 del Código Penal Federal, para quedar como sigue:
Artículo 102.- …
(…)
En el caso de violación o abuso sexual cometido contra una persona menor de edad, y en el caso de los delitos previstos en el Título Octavo del Libro Segundo del Código Penal Federal, el plazo para la prescripción de la acción penal, comenzará a correr a partir de que la persona menor de edad cumpla 18 años.

TRANSITORIOS

PRIMERO. Publíquese en el Diario Oficial de la Federación para su mayor difusión.

SEGUNDO. El presente decreto entrará en vigor 60 días después de su publicación en el Diario Oficial de la Federación, lapso en el que la Procuraduría General de la República realizará las adecuaciones administrativas conducentes para la aplicación de la presente reforma.

Dado en el Recinto Legislativo de la Cámara de Diputados, a los ___ días del mes de ___ del año dos mil nueve.
DIP. AGUSTÍN CASTILLA MARROQUÍN.

jueves, 25 de febrero de 2010

DEPREDADORES EN LA RED

El otro día pasé por un grupo de facebook al que se tiene que ser invitado pero, abierto, al que se puede acceder a información sin estarlo. El grupo incluye fotos actuales de niños, algunos etiquetados con nombre y apellidos, un grupo de actividad cultural.

La mayoría de componentes del grupo son adultos, padres. Y entre los padres, los jóvenes y los niños hay invitados que no pertenecen directamente a la entidad cultural. En esa fiesta de perfiles sonrientes y buen rollito, me encontré con un usuario cuyos ojos, a pesar del paso del tiempo, me sonaban tanto como el nombre. Estuve dos días intentando recordar, inquieta, a qué me venía aquella proximidad con ese desconocido y tras mucho rebuscar en mi memoria infalible fui a parar a 2007, cuando tuve en mis manos el CV y la foto de un trabajador despedido por varias acusaciones de pederastia en una empresa turística, para más inri, en la sección lúdica infantil. No lo conocí y no seré quien juzgue los hechos ni la capacidad de rehabilitación de semejantes tipos. Dicen los expertos que la mayoría irrecuperables. Lo cierto es que ante la duda y aunque el problema me era ajeno, ya puesta en la piel de un padre se me ponían los pelos de punta, llamé a las personas de aquella etapa para preguntar que se sabía de tal persona y me confirmaron de todo, nada bueno y en carrera ascendente. Informada la persona al cargo de la entidad cultural, me comentó que era un compañero de hace unos años de un ”esplai” de otra ciudad y que actualmente el tipo se mueve en el ámbito educativo. Cerca de las presas. A pesar de que creemos conocer a los colegas, a las personas…. parece que queda un resquicio por donde se pueden colar la confianza, la amistad….el tiempo, las circunstancias y la seguridad de las personas. Efectivamente depredadores en la red hay cientos pero todo nos parece “peliculero”, lejano, propio de un telediario que no nos va, hasta que nos encontramos cara a cara con uno. Asusta saber lo vulnerables que somos a esos ojos anónimos y manos sucias. Me cuestiono realmente si el Angel de la Guarda está al tanto de todas estas fechorías virtuales y si se ha puesto las pilas porque nosotros los del mundo real no somos capaces de pararlo. Pederastia, robo y crimen, “un hipermercado de perfiles” al abasto de la glotonería de los depredadores en la red.
 
Carolina Figueras Pijuán

Testimonio abuso sexual - Ander

Era un niño solitario, introvertido, que siempre jugaba solo. No hablaba ni me quejaba, a no ser que quisieran meterme en la ducha. Pasaba las horas tirado en el suelo de mi cuarto, jugando con mis coches.

Mi hermano fue quien destruyó mis días poco a poco sin apenas darme cuenta. Me incomodaba, eso seguro, aunque era demasiado pequeño para ser consciente de mucho más. Era una sensación que ya conocía. No puedo recordar el día que comenzó aquello; sólo soy capaz de recordar esa sensación, la sensación de que ya has vivido lo que te está pasando, y desde luego que era un "juego" que no me gustaba.

No puedo recordar sus palabras, de qué manera accedía, ni como lograba que yo jugara a sus "juegos", pero lo cierto es que lo conseguía, y entre tanto yo callaba y me sentía culpable, sucio y asqueado. Además veía como mi padre siempre estaba por él; era su hijo favorito. Yo tenía más el aspecto de un niño enfermo. Digamos que no daba el perfil para ser el hijo predilecto de "papa" y de "mama". Ella siempre consintió, tanto aquel favoritismo, como lo que mi hermano hacía conmigo.

Recuerdo perfectamente, siendo aún pequeño, que una vez entró ella en la habitación donde mi hermano, justo en ese momento, empezaba a "jugar" conmigo. Pero mi madre, muy lejos de involucrarse, parar aquello y quitarme muchos años de sufrimiento... se limitó a cerrar la puerta para dejarme allí en la oscuridad. Ya nunca volvió, nunca abrió esa puerta. Hasta hace poco aún esperaba, con ojos implorantes, verla abrir aquella puerta. Hoy ya no espero nada.

El agresor campa a sus anchas, se desenvuelve con absoluta naturalidad entre los demás miembros de la familia, y todos le bailan el agua, sin embargo yo soy un "autista", el raro, el que se encierra entre las cuatro paredes de su habitación, siempre solo...

Siempre solo, al igual que en los patios del colegio. Siempre estuve solo, hasta que me acostumbré a tenerme tan sólo a mí. Y mientras tanto él siguió haciendo conmigo lo que quiso, con total impunidad. Me sodomizaba, me obligaba a practicarle felaciones, me humillaba delante de todo el mundo, me insultaba, se burlaba de mí, tanto a solas como delante de sus amigos... y yo... yo bajaba la mirada, callaba, me giraba y volvía a casa, a esconderme en mi guarida.

Puede que para mis padres haya sido tan solo un número, el cuarto, el último de todos. Creo que no esperaban tenerme, fue un error. Pero una vez nacido al menos podrían haber disimulado un poco. Nunca tuvieron la reacción que esperaba. Debo suponer que tratar a un hijo "autista" y "anti-social" era demasiado complicado para ellos, o quizás lo difícil era prestar atención a lo evidente y buscar ayuda.

Mi historia fue así y no puedo modificarla por más que lo desee. Estuve viviendo muchos años entre la desesperación, los abusos, el miedo nocturno, las humillaciones, el continuo disimular y el intento por ser un buen hijo a los ojos de unos padres que nunca vieron en mí a ese hijo que querían; nada era suficiente, y por el contrario, todo lo que venía de mi agresor era bien recibido.

De nada ha servido, familiarmente hablando, relatar lo que me ocurrió. Incluso creo que lo cuestionan, pero para mí ya no hay nada que cuestionar. Es imposible inventar tantas cosas, tantos detalles... ¿Es que no se dan cuenta? ¿Por qué habría de hacerlo? ¿Por celos, quizás? En absoluto; él fue quien siempre sintió celos de mí.

Es tan contradictorio ser abusado, humillado, insultado, y a un mismo tiempo ser también deseado, ser el centro de sus celos. No tiene sentido.

Me condenó a una tristeza y una depresión profunda de la que sigo sin poder escapar del todo. Siempre sintiéndome solo, siempre estando solo. No tenía amigos ni tampoco los buscaba. Creo que lo que yo buscaba no podía ofrecérmelo nadie... tan sólo compartía algo de mí con aquellos cuadernos que llené de escritos donde daba rienda suelta a un odio ilimitado hacia mí mismo. Deseaba la muerte, porque él ya me había matado en vida. Sentía que todos los demás le apoyaron y nunca objetaron nada ante aquella mutilación. Nunca cesaron los abusos, ni siquiera sus insultos.

Revisando años después algunos de mis escritos, descubro que hoy tienen sentidos diferentes a los que le daba en su día. Hoy he abierto los ojos, de alguna manera he madurado, ahondo más en ese dolor, y empiezo a entender mejor lo poco que merecen la pena aquellos seres que decían quererme, que se criaron conmigo, que me dieron la vida, aunque yo hubiera deseado no nacer.

He sido durante muchos años una persona oscura, y creo que siempre quedará una parte de mí que no alcanzará a ver la luz, pero no teñiré todo de negro nunca más, no quiero que me controlen, no pueden, no soy su marioneta, ya no. Lo he sido durante demasiado tiempo.

Ahora, cada vez que el pasado vuelva a mí, intentaré que sea de otra manera, teniendo claro que quienes decían quererme no me quieren, sabiendo que hay personas fuera de aquella familia que realmente me quieren. Es por ellas por quien doy la vida.

Me tendréis por siempre; no me habéis parido, más os debo la vida, sin vosotras hoy no estaría vivo. Si no os hubiera tenido la noche más fatídica de mi vida, todo habría acabado. Pero ellas estuvieron ahí, al otro lado del teléfono, calmándome, reteniendo mis impulsos hacia el suicidio.
Os amaré siempre.

Publicado por Joan Montane jueves 25 de febrero de 2010

martes, 23 de febrero de 2010

EL PORQUE SE TIENE QUE HABLAR DE ABUSO SEXUAL INFANTIL.



Lo que comenzó como una esperanza terminó siendo una pesadilla para la familia de Carlos y Gloria. Su hijo “Carlitos” (nombre supuesto) sería sometido a una cirugía de reconstrucción de manos en el Centro Médico Nacional de Occidente (CMNO). El 22 de enero de 2009, era la fecha a partir de la cual, el pequeño de apenas cuatro años, jugaría y dibujaría como cualquier niño.
Apenas minutos después de la operación, Gloria recibió al pequeño de manos de un camillero. Todavía anestesiado e inconsciente tuvo que vestirlo, pues su doctora, Graciela Chico Murillo, les pidió se lo llevaran a casa pues “había muchos virus y bacterias en el ambiente”. En un papel sin membrete escribió el nombre de un medicamento que el pequeño debía tomar. La operación había sido un éxito, les dijo y se retiró.
Mientras le cambiaba el camisón hospitalario por ropa común, Gloria observó a una señora preguntar a una de las enfermeras por qué su pequeña hija recién operada tenía el recto dilatado. Titubeante la enfermera dijo no saber nada. Gloria notó que su hijo tenía lo mismo y supuso que era por los sedantes.
Una vez en casa y quizás por el efecto de la anestesia que apenas pasaba o por el terror, “Carlitos” se hizo del baño en los pantalones. Preocupada su madre observó que la dilatación rectal no aminoraba y comenzó a sospechar.
Temeroso, el pequeño se escondía y temblaba cuando sus papás le cuestionaban si alguien lo había lastimado. Dos días después les confirmó lo que temían: dentro del hospital, en la sala de quirófanos, uno de los camilleros abusó de él y, como es común en este tipo de agresores, le hizo creer que nadie le creería y hasta lo golpearían si contaba lo que había pasado.
El presunto agresor, Alberto Darío Espinoza González, fue supuestamente el mismo empleado que, unas horas después de cometido el delito, entregó al menor a su mamá luego de ser dado de alta.
Convencidos de que debían denunciar el hecho, Carlos y Gloria, quienes prefieren omitir su nombre completo, acudieron a varias instancias para que le practicaran al niño un examen que comprobara el delito. La Cruz Roja los mandó al SEMEFO y de ahí los remitieron a la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco, donde levantaron una denuncia, les tomaron declaración y le practicaron exámenes a “Carlitos”, cuyos resultados señalaron que había sufrido una violación.
Una vez iniciada la averiguación previa, en la Fiscalía en Delitos Sexuales, Gloria acudió acompañada por un agente del ministerio público al Centro Médico a identificar al supuesto agresor, quien fue aprehendido ahí mismo. Reacio a dar algún tipo de información, el encargado de la división de asuntos jurídicos del CMNO, Miguel Ángel Calzada Cobián, les pidió que no hicieran público el caso.
“Antes de retirarse, él le comentó a mi esposa que esto lo hiciéramos lo más discreto posible porque el Seguro Social estaba muy quemado y con este nuevo caso se iba a quemar aún más. Que ya que pasara este asunto, que él lo iba a reacomodar en otro lugar donde no tuviera contacto con niños. Desde el principio comenzaron a encubrirlo y más porque sabemos que su papá trabaja en el sindicato del Seguro”, dijo Carlos en entrevista.
El 26 de enero, día que fue llevado preso al penal de Puente Grande acusado como probable responsable de los delitos de cohecho y violación ante el juzgado décimo segundo de lo criminal, Espinoza González tenía en su mochila preservativos y lubricantes. Una vez en el vehículo que lo traslado intentó sobornar a los agentes para que lo dejaran huir.
También los papás del menor interpusieron una queja ante la Comisión de Derechos Humanos de Jalisco. La investigación realizada por esta dependencia fue turnada a la Comisión Nacional, que emitió la recomendación 58/2009, dirigida a Daniel Karma Touhem, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
En el, la CNDH documenta que el personal del Hospital de Pediatría del centro médico “debió tener a su cuidado y vigilancia al menor antes y después de la cirugía y que, con su omisión (que) permitió que se desplegara la agresión, realizaron una conducta administrativa que debe ser investigada”.
Desde que inicio el proceso penal, Carlos y Gloria han sido hostigados por parte de personal del CMNO y de los abogados del presunto agresor, señalan ambos. Además varios de los trabajadores han encubierto a Espinoza González dando testimonios falsos durante su comparecencia ante el juez.
“El IMSS nos ha amenazado, hostigándonos, difamándonos, dandónos una cantidad para que nos desistiéramos de toda queja. Todo ha sido mediante su abogado defensor Jesús Ramírez Aceves. Dicen que nos envían citatorios y no acudimos. Nos enviaron a la casa un supuesto psicólogo que nunca se quiso identificar, quien nos dijo que con una o dos sesiones tenía el niño para decir que fue en nuestra casa donde sucedió el delito y no en el Seguro Social. Esa era la ayuda que nos ofrecía el Seguro”.
Carlos refiere que el abogado le presentó un convenio por pago de indemnización por los daños causados al menor por la cifra de 116 mil 639 pesos, que les serían otorgados si se desistían de las reclamaciones, liberaban al IMSS de toda responsabilidad en el caso, si se daban legalmente satisfechos y si se reservaban cualquiera acción legal contra el instituto.
A más de un año de lo ocurrido, Carlos y Gloria se encuentran aún peleando contra los obstáculos que el IMSS les ha puesto para solucionar el caso. Hace un mes acudieron a una inspección ocular del lugar donde sucedieron los hechos. Antes los abogados habían rechazado este recurso, para dar tiempo a las autoridades del IMSS a que remodelaran y no quedaran evidencias, consideran. “Cambiaron todo. Los quirófanos están diferentes. Incluso hubo camilleros que nos dijeron que los habían obligado a estar ahí durante la inspección, para que pareciera como si siempre hubiera mucha gente”.
Dicen que hay muchas pruebas que señalan no sólo a Espinoza González sino a sus compañeros como el hecho “de que hayan dado de alta de inmediato al niño, o que ellos mismos trataran de inculpar a otro camillero, cuando mi esposa y el niño habían identificado dos veces al agresor”.
Un oficio emitido por el Sindicato de Trabajadores del IMSS con fecha del 28 de diciembre de 2009, señala que Alberto Darío Espinoza González aún pertenece a ese organismo como auxiliar de servicios de intendencia, a pesar de que es sometido a un proceso penal.
Aseguran que lo único que los mueve es “justicia, es todo. Queremos que esta persona sea castigada por el delito que cometió con mi hijo. Desgraciadamente mucha gente no se anima a denunciar, pero si se cometió un delito hay que denunciarlo y más cuando es contra menores. Ya basta de tantas injusticias que comete el Seguro Social”.

Poco seguimiento a casos
de abuso sexual.

Aunque las estrategias gubernamentales en el estado registran un avance en cuanto a la difusión en la prevención del abuso y la explotación sexual infantil, todavía las autoridades carecen de herramientas para dar el seguimiento penal adecuado a cada caso.
La especialista en el tema y académica de la Universidad de Guadalajara, María Antonia Chávez Gutiérrez, mencionó que si bien existe una legislación actualizada respecto a este tema, el cuello de botella es la normatividad que es llevada a la práctica. “El problema es hacer valer esta legislación, que la gente sepa cómo levantar una denuncia, que las agencias del ministerio público encargadas estén sensibilizadas para atender a sujetos vulnerables como los niños, con el trato que estos deben de tener. En eso no estamos preparados”.
Si bien las instancias de gobierno son las encargadas de acompañar cada caso de niños victimados, esto se hace a medias pues en muchas ocasiones no completan el proceso, no sólo para que el culpable sea castigado sino que la víctima y, en su caso, la familia, superen el asunto mediante atención psicoterapéutica.
“El seguimiento debe de ser desde quién identificó el caso, cómo lo turnó, a qué instancia lo derivó, qué seguimiento se le dio y no únicamente a la rehabilitación de la víctima sino de los que victimizan. ¿Qué pasa con ellos? ¿Se les da rehabilitación o cumplieron una pena judicial? Todo eso queda fuera, el seguimiento ya no se da”.
Chávez Gutiérrez, quien publicará en breve un libro sobre este tema, recordó que las campañas de difusión han estado orientadas a la prevención del abuso sexual contra menores en cualquier circunstancia pues, de suceder y no ser atendido de manera adecuada, el niño estaría en un mayor riesgo de ser prostituido, vejado o comercializado en otras etapas de su vida.
“Hemos encontrado que entre los niños que son explotados sexualmente en la calle hay antecedentes de que sufrieron abuso en su ámbito más cercano. Es el primer paso, es casi como una primera pauta para que ellos no tengan el referente de otra orientación de su propia sexualidad. El hecho de que hayan sido violentados en etapas tempranas, de alguna manera los insensibiliza para poder identificar que la explotación sexual es un abuso y un delito”.
Por ello es importante que los padres de familia estén atentos a su entorno, pues el abuso sexual “pasa en todo tipo de circunstancias y espacios, sobre todo donde haya personas que tengan dificultad para sostener contactos sexuales saludables. Entonces, en cualquier lado donde existan niños bajo protección de los adultos existe la posibilidad de abuso”.
La académica del Departamento de Desarrollo Social del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, consideró como grave que el número de casos de menores que han sufrido violación o que han sido prostituidos vaya en aumento, pues este asunto se liga al asunto de trata de personas.
“Está de manera muy cercana al tráfico de personas y de órganos, pero de momento no hay quien quiera retomar el tema y trabajarlo, sobre todo porque está ligado a este tipo de problemas que están estrechamente relacionados a la delincuencia organizada”.

La ley dice

El Artículo 176 del Código Penal de Jalisco prevé una pena de seis a quince años de prisión para quien comenta el delito de violación a un menor de diez años.
De acuerdo con estadísticas de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco, en promedio cada mes son registradas una decena de denuncias por violación, tan sólo en el municipio de Guadalajara, pero no especifican si el delito fue cometido en contra de adultos o menores de edad.
Aunque no existe un concentrado de las averiguaciones previas totales presentadas durante los años de 2008 y 2009, por lo menos en las primeras quincenas de cada uno de esos años, los datos coinciden en que en la comuna tapatía fueron registradas de cinco a siete casos de violación. Ello sin contar las denuncias por corrupción de menores.
Mariana González/La gaceta UDG.

lunes, 22 de febrero de 2010

Tras los pasos de la justicia

"El abuso sexual hace eso: Genera división en la familia. Esta es una de las evidencias de la culpabilidad del abusador;  Esa es la actitud que asumen los abusadores cuando se ven descubiertos. Salen de la cárcel después de haber terminado su condena y siguen diciendo que no hicieron nada.

Llevar adelante una denuncia judicial, hacer esta denuncia pública, buscar apoyo para curar las heridas o mantenerse en silencio, ninguno de estos casos implica que el daño sea más o menos. 

 El abuso sexual es un horror que no discrimina. No reconoce clase social, color, creencia religiosa, nivel académico, nacionalidad, sexo, ocupación, parentesco, etc. Igual no discrimina a quien puede ser abusador/a, sobre todo puede ser alguien cercano, a quien le guardamos mucho afecto, confianza y le reconocemos autoridad y respeto. Puede ser esa persona a quien consideramos tan bondadosa, tan piadosa e interesada en hacer el bien común, en llevar adelante el desarrollo de la comunidad. Es precisamente ahí donde se escuda la estrategia del abusador.

Siguiendo los pasos de la justicia es importante comenzar a creer en nuestros niños, niñas y adolescentes cuando dicen haber vivido abuso, sea quien sea el abusador, denunciarlo y buscar su condena para que no vuelva a hacerlo."

Lorna Norori Gutiérrez hablemosde.abusosexual@gmail.com

domingo, 21 de febrero de 2010

AUTOLESIONES


Cuando afirmamos que los supervivientes de ASI se caracterizan por tener una baja autoestima, dificultades para relacionarse con los demás o problemas con la sexualidad, lo que puede hacerse extensible a otras situaciones traumáticas, no creo que nadie se sorprenda. Parece bastante lógico. Sin embargo, si hacemos la misma afirmación en cuanto a una persona que tiene la necesidad de cortarse, golpearse o quemarse conscientemente, entonces tal vez sea más difícil exigir la misma comprensión.

Siendo consciente de que las autolesiones pueden tener diferentes orígenes, yo quisiera centrarme en los ASI, ya que es el asunto que mejor conozco y para el cual tengo algunas certezas que me han transmitido algunas compañeras del foro.

En las autolesiones el dolor pasa a ser un elemento fundamental para entender cualquier mecanismo relacionado con ella, pero más importante aún, si cabe, es insistir en que la percepción que tenemos del mismo, así como el uso que hacemos quienes padecimos ASI, es muy diferente. El dolor no es un agente pasivo, un efecto; también puede ser una causa en sí misma, un objetivo en busca de unos resultados concretos.

La autolesión se vive como una manera de extraer de nuestro interior todo ese dolor que nos invade. Cuanto mayor es la autolesión, mayor es el dolor que se trata de neutralizar, porque también lo es la necesidad de liberarnos de él. El problema es que, una vez liberada la tensión, y tras ese primer momento de calma, aparecen la vergüenza y la culpabilidad. Hay que tener claro que nadie se autolesiona porque sí, como si de un pasatiempo se tratara. Al igual que el alcohol, la comida o la ludopatía, esta es una adicción para la que se requiere algo más que la simple voluntad para enfrentarse a ella. Así pues, hablar de autolesiones es hablar de una espiral que se realimenta en una sucesión incontrolada que a veces no parece tener fin.

No es fácil dar rienda suelta a todo ese dolor acumulado. Es, como reconocen quienes la padecen, un motivo más para sentirse estigmatizado y seguir ocultando el secreto que mantiene a la persona en esa cárcel de dolor, silencio e incomprensión. Hay una clara conciencia de que nadie entendería las razones de esta acción. En muchos casos incluso no quiere entenderse, ya que en el origen de las mismas está el abuso sexual, cuyo causante suele ser un miembro de la familia. Y aún en el caso de vencer ese obstáculo, es probable que sólo consiguiéramos reproches y que se pusiera en duda la confesión. ¿Quién quiere oír: “Me autolesiono porque de niño mi padre, hermano, tío, abuelo o primo abusó sexualmente de mí”? Una buena parte de las familias no es capaz de aceptarlo, por lo que se revictimiza a quien se atreve a “desestabilizar” al ente familiar.

Normalmente, siempre hay una causa para que se produzca un efecto. Es decir, cabría suponer que si alguien se autolesiona es porque hay un hecho concreto que lo ha desencadenado. De entrada es así, pero no sólo así.

Cuando algo no va bien, cualquier adicción, aunque nos produzca una fugaz sensación de alivio, a la larga, siempre termina empeorándolo todo. Con las autolesiones sucede algo parecido. Aunque en un primer momento tanto la adicción como la autolesión puedan tranquilizarnos y alejarnos de la realidad, invariablemente, esta termina por plantarse de nuevo ante nosotros, haciéndonos sentir más culpables, más avergonzados y más miserables de lo que ya nos sentíamos antes. Al final, se transforma en una rutina frustrante y autodestructiva, en la que siempre estamos buscando la salida por la puerta equivocada.

Sé que parecerá extraño, pero las autolesiones también están relacionadas con nuestra necesidad de obtener el perdón. No, no hay que buscarle ninguna reminiscencia religiosa, por más que cada cual tenga sus propias creencias. Sin duda nos parecerá paradójico y contradictorio, ya que no sólo se busca el perdón por una culpa que en ningún caso perteneció a la víctima de ASI, sino que, además, dicho perdón se busca a través de una agresión. Pero todo eso, si queremos entenderlo, deberemos hacerlo desde el punto de vista del superviviente.

Podríamos decir que cada agresión ya lleva implícita una parte del perdón; un único protagonista para dos papeles. Reproducimos la agresión para, acto seguido, ser nosotros mismos quienes nos perdonamos y nos cuidamos; es decir, recreamos un escenario que nos retrotrae al pasado, un nuevo escenario donde las cosas ocurren del modo que debieron ocurrir, actuando como debieron haberlo hecho quienes no lo hicieron. Ahora es el propio sobreviviente quien, en sus dos papeles, hace de agresor y de salvador/cuidador.

Otra asociación más primaria, y quizá no del todo consciente, está en esa necesidad de calma y de paz que tanto anhelamos. El patrón interiorizado en la infancia fue el de agresión/calma. Primero venía el abuso (agresión) y después se iba el agresor (calma). Ahora, inconscientemente, tratamos de repetir el mismo patrón para encontrar esa tranquilidad. Es como si viviéramos en un permanente estado de ansiedad, dolor y desasosiego que sólo podemos neutralizar con la autolesión (agresión). Después, nos cuidamos, nos atendemos y nos perdonamos (calma).
 
Publicado por Joan Montane domingo 21 de febrero de 2010.

jueves, 18 de febrero de 2010

LEGISLAR A FAVOR DE LOS NIÑOS ¿PORQUE NO?

La Organización de Naciones Unidas, así como diferentes organismos internacionales dependientes de ella, en especial la UNICEF, han invitado a los estados miembros a perfeccionar la legislación vigente en la materia, especialmente en el ámbito del Derecho Penal, pronunciamiento que genera numerosas opiniones, sobre el carácter específico de la trasgresión legal de los derechos de los niños, cuando ocurre un delito de abuso sexual infantil.

La mayoría de las opiniones de especialistas  se pronuncian por la necesidad de incorporar a las legislaciones nacionales de cada país, los principios, derechos y garantías que están presentes en la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, porque traza las líneas necesarias para transformar las necesidades de los infantes, en derechos, incluyendo aquéllos que antes solo eran reconocidos para los adultos.
En México falta mucho por legislar, existen esfuerzos reales por incidir al respecto, ya se han presentado Iniciativas de Ley que buscan proteger al menor abusado y No REVICTIMIZAR.

En la pasada Legislatura en el DISTRITO FEDERAL, se presento una Iniciativa que Nunca FUE DICTAMINADA FAVORABLEMENTE, a pesar que Nadie se opone a legislar a favor de los niños.

Pareciera ser que el problema es que  los niños no pueden defender sus derechos por si solos, los niños no votan, no se organizan como otros grupor vulnerables.

Resulta sorprendente las reacciones desatadas a  favor de los derechos de los niños a raíz de la propuesta de que estos puedan ser adoptados por parejas del mismo sexo.

Este interés genuino en la niñez, debería permitir a que leyes que buscan protejerlos y ayudarlos cuando fueron abusados se aprueben y se apliquen. PERO LAMENTABLEMENTE  ESTA NO ES UNA CIRCUNSTANCIA REAL.

Actualmente existe una Iniciativa de LEY presentada en la cámara de Diputados  que busca proteger a los menores victimas de A.S.I.
Esperamos que existe el consenso partidista y la voluntad Política para aprobarlo.

"mientras tanto tenemos que seguir observando con aberración como "en juzgados mexicanos, un alto índice de juzgadores antepondrán el poder de los adultos y se negarán a proteger a la infancia."


MIGUEL ADAME VÁZQUEZ
ABUSO SEXUAL INFANTIL, NUNCA MÁS.

lunes, 15 de febrero de 2010

concientizar asobre este tipo de conducta.

El Lunes pasado tuve la oportunidad de ver un programa muy interesante en el show de Oprah en donde entrevistaron a cuatro depredadores sexuales masculinos de diferentes edades y en donde aprendí muchas cosas sobre la dinámica de trabajo de ellos que voy a utilizar para propósitos de este artículo tratando de concientizar a nuestra población sobre este tipo de conducta.

El propósito de Oprah, de la psicoterapista de estos depredadores y de ellos mismos fue el de hacer un programa informativo y educacional para la audiencia.

En todos y cada uno de los segmentos ellos expusieron acerca de sus vidas, si ellos mismos habían sido violados por algún familiar o conocido de la familia, cuantas víctimas habían tenido y de que edades habían sido sus víctimas.

Fueron cuatro ofensores sexuales que comentaron sobre esto, dos de ellos habían sido violados de jóvenes, uno de ellos repetidas veces por miembros de su familia o conocidos, el otro una sola vez, sin sentir nada, conllevando a una vida de adicción al alcohol, drogas y pornografía de mujeres jóvenes de dieciocho años o menores que “legalmente” se hacían pasar como si lo fueran.
Del grupo fueron dos los que comentaron no haber sido violados, pero sin embargo los dos llevaron una vida de negligencia por parte de sus padres con carencia de atención y cariño por parte de sus padres, incluso uno de ellos había sido abandonado por sus padres y se había criado en hogares putativos en donde utilizaban el castigo corporal para corregir su mala conducta.
Las víctimas de todos ellos fueron menores de edad entre los cinco a los diecisiete años de edad, fueron víctimas que confiaban en ellos, y en la que ellos de una manera u otra ejercían el control y la manipulación para lograr sus objetivos. Una de las víctimas, una niña de cinco años le llamaba a violador sexual: “abuelo”, porque aún sin serlo, los padres confiaron en él y dejaban a la niña bajo el cuidado de él  y su esposa (quien estaba enferma), el aprovecho esto para engañar a la niña y lograr sus objetivos.
El otro repetidamente toco inapropiadamente a su hija, una niñita de 12 años.
El tercero abusó de un familiar muy cercano suyo desde que la niña tenía cinco años hasta que cumplió diecisiete cuando tuvo el valor de finalmente confesar lo que le había estado ocurriendo durante el transcurso de todos esos años.
El cuarto buscaba víctimas adolescentes desde los doce a los catorce años y ejercía el mismo tipo de control en ellas.
Los cuatro concordaron en que los padres deben estar alertas a lo que les sucede a sus hijos, y de que cuando los niños deciden hablar y decir que alguien los ha estado tocando inapropiadamente o expresan algún tipo de cambio negativa en su conducta prestar atención a lo que están diciendo.
Entre sus víctimas se encuentran niños/niñas vulnerables, con baja autoestima, con poca confidencia en sí mismos, niños/niñas que son víctimas de negligencia o poca atención por parte de sus padres, niños/niñas que se sienten solos y no tienen a nadie a quien contarles sus problemas, de estos puntos débiles es de donde estos ofensores sexuales se aprovechan y no pierden la oportunidad de atraer a sus víctimas llenando falsamente todas estas expectativas, acercándose paulatinamente y “afectuosamente” a ellos hasta lograr sus bajos objetivos.

Como estos ofensores sexuales confesaron ellos no se acercan a niños/niñas emocionalmente saludables, que guardan una buena comunicación con sus padres, niños completamente confidentes de sí mismos, que tienen una buena auto estima personal, porque estos ofensores saben que con ellos tendrían que trabajar un poco más corriendo el alto riesgo de que estos niños/niñas hablen y les cuenten a sus padres o estos mismos descubran lo que les está pasando a sus hijos.
Ellos añadieron que depredadores sexuales no están al acecho de sus víctimas detrás de los arbustos, ellos lucen y actúan como cualquier otra persona normal, pueden ser tíos, primos, sobrinos, padres, padrastros, novios que tienen tendencia a abusar sexualmente de las personas.

Estos ofensores sexuales reportaron el estar al tanto que no solo es el hecho de violar o de molestar sexualmente a estas víctimas, pero es el dolor y el sufrimiento que causan en sus víctimas de por vida. Uno de ellos mencionó que el dolor que le había causado a su víctima es irreparable, porqué a pesar de que su familiar lo había perdonado y él había formado parte de su terapia, a pesar de que esta persona estaba físicamente aquí, el daño causado es irreversible. El mató a la persona que su víctima pudo haber sido.
Mi experiencia trabajando en este campo me hace decir que son pocas las víctimas que trabajan arduamente en el proceso de su recuperación y llegan a ser individuos respetables de su comunidad, La gran mayoría de ellas viven una vida atemorizada, llena de inseguridades, no toman riesgos propios, no pueden dormir, sus hábitos alimenticios no son los más saludables, constantemente son diagnosticadas con desórdenes alimenticios, y otros tipos de trastornos psicológicos que afectan tremendamente su manera de vivir.
Esto es lo que comúnmente nuestras terapistas lo conocen como “Post Traumatic Stress Disorder, PTSD” – trastorno por estrés postraumático, me arriesgaría a decir que muchas de estas víctimas de no seguir un tratamiento psicológico adecuado no llegan a vivir una vida plena emocionalmente saludable.

Esto es parte de los servicios que ofrecemos aquí en el Concilio de Rappahannock Contra el Abuso Sexual, RCASA por sus siglas en inglés (Rappahannock Council Against Sexual Assault).
Si usted o uno de sus familiares o alguna persona a la que usted desee ayudar necesitan obtener más información sobre nuestra terapias relacionadas al Trauma o trastorno por estrés postraumático, por favor llamen a nuestra línea de ayuda al 540-371-1666 y pidan hablar con alguien en español si lo desean.
Estamos interesados en prestar nuestra ayuda para una salud emocional saludable.
Todas nuestras conversaciones son confidenciales.
Hasta la próxima, no sin antes decir que tratemos de mantener la línea de comunicación abierta con nuestros hijos, brindándoles cariño y comprensión, hagamos de ellos personas confidentes para mantener  estos ofensores sexuales lejos de ellos. No olvidemos que nuestros hijos son nuestro mejor tesoro.
Giovanna “G” Carney, Respondiendo a Crisis Hotline: (540) 371-1666 Office: (540) 371-6771 Fax: (540) 371-9803 http://www.rcasa.org/

Ayude a víctimas del abuso sexual


Ayudamos a las personas que fueron víctimas del abuso sexual, y cargan con ese dolor, completamente solas.
Es lamentable, pero quienes son víctimas de abuso sexual, por lo general, lo guardan, no lo cuentan y no ponen las denuncias del caso.
Lo que no solo hace que tengan que sufrir el trauma por el abuso en sí en solitario, sino también a "convivir" con el síndrome post traumático, por sí solas.
El primer paso para sentirse mejor debe ser siempre, no callar y nunca cargar con la culpa.
El síndrome de estrés postraumático, es un trastorno psicológico que aparece como consecuencia de la exposición a un evento traumático que involucra un daño físico. Es una severa reacción emocional a un trauma psicológico extremo, como por ejemplo, un abuso a la sexualidad e intimidad de una persona.

La confianza y el ambiente donde la persona se sienta en la libertad de contar lo sucedido son de suma importancia, si es forzada de alguna forma, existe una gran probabilidad que se retracte luego o varíe las versiones de lo sucedido.
Las sobrevivientes de abuso sexual, tienden a cambiar de manera drástica su manera de comportarse, pueden tanto retraerse como irse al extremo contrario y simplemente salir más de la cuenta exponiéndose a situaciones de riesgo, para evadir lo sucedido. Aunque las madres suelen notar los cambios de comportamiento, ellas también entran en un proceso de negación.

Abusadoras sexuales


 Las secuelas que se encuentran en ellas a partir del abuso sexual, también son muy similares a las que presentan niñas, niños y adolescentes cuando han vivido el horror del abuso por parte de un hombre.

regularmente se asume que quienes abusan sexualmente son hombres, y aunque no puede decirse que hay tantas abusadoras sexuales como hombres, lo que debe afirmarse es que también hay mujeres que abusan sexualmente de niñas, niños y adolescentes, que igual son personas cercanas, que se valen del afecto, la autoridad y la confianza para abusar.

He encontrado en las personas que han vivido abuso sexual por parte de mujeres, que a la confusión afectiva y la sensación de no saber lo que ocurre, sintiendo que no está bien para él/ella; se añade la confusión porque sea una mujer. En este aspecto, muchas veces las/os sobrevivientes echan mano de la disociación y llegan a considerar que la experiencia vivida fue desagradable, pero no lo reconocen como un abuso.
En el caso de los hombres, por lo regular el abuso se esconde en la reafirmación de la virilidad; pues casi siempre llegan a asumir que el abuso ha sido su iniciación sexual temprana, con una mujer mayor, obviando que esta experiencia les causó temor, angustia, vergüenza y que no fue una vivencia agradable, voluntaria, consciente y responsable.
Estos elementos también reafirman el mito, pues como dije, se asume que quienes abusan generalmente son hombres. Aun en la consulta, las mujeres regularmente identifican más el abuso vivido por parte de un hombre y es hasta mucho tiempo después que se refieren al abuso sexual vivido por parte de una mujer. Si a esto agregamos que puede ser una persona afectivamente cercana, -la hermana, la tía, la madre- se encuentra una mayor negación del abuso.

Reconocerlo significa un profundo dolor psíquico, considerarse aun más “rara”, por resultar atractiva a otra mujer, lo que conlleva a ser “más culpable” y sentirse más “sucia”, porque no solo son hombres los que han abusado, sino “hasta las mujeres”.
Entonces se puede ver que hay una condición traumática que alcanza para que se sientan estimagmatizadas/os, traicionadas/os, impotentes y en el caso de la sexualización traumática, he sido testigo de una gran confusión; que no es nada diferente a la que viven cuando se trata de un abusador sexual.

En esta última secuela, no se trata de lo que desde el mito se ha asumido históricamente, diciendo que “se hizo lesbiana porque fue abusada por una mujer”. Muchas de estas sobrevivientes –igual que cuando han sido abusadas por un hombre- se reconocen heterosexuales y la vivencia de la sexualidad no es nada satisfactoria, pues igual pueden sentir total inhibición ante la experiencia de la sexualidad, o en otras los excesos sexuales pueden llegar a la promiscuidad.
Aun las que se asumen lesbianas, refieren una vivencia no satisfactoria de su sexualidad, presentando características como las mencionadas anteriormente con heterosexuales. La diferencia es que ellas se sienten más culpabilizadas y estigmatizadas, pues además de sentirse culpables del abuso, por no “funcionar bien sexualmente”, se agrega la discriminación social que cotidianamente viven por ser lesbianas.

Esto trata de graficar lo inhumano del abuso sexual, lo aterrador que resulta para quienes lo viven y la forma en que puede marcar la vida de las personas. Como sociedad tenemos un compromiso con las personas que lo han vivido, evitando profundizar la estigmatización; así como con nuestras niñas, niños y adolescentes para prevenirlo, para evitar que vayan a vivir este horror.

Desde el Movimiento contra el abuso sexual, queremos decir a las sobrevivientes que no hablan de la experiencia que han vivido por parte de una mujer, que sabemos lo difícil que es hacerlo, pero que esto trata de promover sus fortalezas para romper el silencio.

A las madres y padres de familia, que siempre es importante la credibilidad a niñas, niños y adolescentes, cuando refieren estar viviendo una experiencia de abuso sexual, no importa si es un hombre o una mujer quien lo comete, el abuso sexual es un horror que debemos evitar.