lunes, 13 de junio de 2011

Secretos que duelen

Son las 6 de la tarde y como la calle esta más fresca que la casa decidimos prepararnos un café y tomarlo en una de las bancas contiguas al parque.
- ¿Te acuerdas cuando me caí aquí de la bicicleta? Que buen porrazo me puse.
- Si, mi mamá te curo los raspones de la rodilla.
- Si, todavía tengo la cicatriz.
Y así la platica giraba sobre nuestra infancia, nuestras responsabilidades, nuestros juegos, nuestra libertad y de cómo todo esto se ha visto modificado por el paso del tiempo, por que los papás trabajan si es que están los dos criando a los hijos…
Mientras platicamos observamos a la gente que nos rodea, la mayoría nos resultan familiares por que son vecinos, niños jugando coches, niñas saltando la cuerda, dos muchachas de servicio coqueteando con el jardinero y una adolescente tecleando el celular con tantas ganas que solo puede tratarse de “mensajear” al novio.
Entre este grupo un poco mas lejos hay un hombre de traje que mira fijamente al grupo de las niñas.
-¿Sera uno de los padres? Pregunto.
-No, es Braulio, el hermano de la Señora del 23, cuida a su sobrina mientras su mamá trabaja, el es abogado.
En ese momento una de las trabajadoras domesticas lo ve, toma a una de las niñas y se la lleva es claro que aunque la pequeña lo llama "Tío Braulio" no quiere ir con el, por que se esconde atrás del uniforme de su nana.
- Mira, se levanta y le ofrece una muñeca pero ella no la toma.
- Yo he visto que a Carlita no le gusta irse con el, pero cuando se lo comente a su mamá, prácticamente me dijo que a mi no me interesaba, que el era quien le ayudaba con la niña y era como un padre para ella.
Evidentemente la nana no nota el temor de la niña, por que la entrega al tío y pide permiso para irse a su casa ya que mas tarde las combis van muy llenas. El le dice con una enorme y seductora sonrisa que se retire y saca un billete de su cartera, la mirada de la niña que hace solo unos minutos era brillante y juguetona se torna vacía cuando de la mano de el camina hacia al auto.
Con el tiempo supimos que el tío Braulio había abusado de Carla y al saberse sorprendido jamás volvió a la casa de su hermana, se quedo con su mujer quien jura y perjura que su Braulio es inocente, que como a sus hijas no les pasa nada, que lo que ella cree es que como Carlita creció sin papá es una coqueta que le gusta andar abrazando a todo el mundo.
Historias como esta, y muchas mas que se pierden entre campañas electorales, discursos sobre economía, y guerras en África, son historias que nos parten el corazón, nos llenan de indignación, que parece que nadie es capaz de poner freno, son las que nos impulsaron a hacer este blog. Un granito de arena para informar, un mensaje de solidaridad, una vista desde los ojos de un pequeño o pequeña cuyo único error fue confiar en quien no debía.

Como madres de familia, como mujeres, como seres humanos debemos dejar de callar y decir a todo el que quiera escuchar, ¡ya basta! Escuchemos de una vez esos Secretos que Duelen.



http://gritosescondidos.blogspot.com/2011/06/secretos-que-duelen.html



El Crimen Secreto.

El abuso sexual de los niños es un crimen del cual nadie quiere hablar, menos aun las víctimas. Este atroz delito suele permanecer en estricto secreto, es un crimen que se extiende de generación en generación y por toda la sociedad.
Está al acecho de todos  los hogares, escuela y cualquier lugar. Es un secreto a voces que lastima.
Según el organismo de Paz y Esperanza Internacional, las consecuencias del abuso sexual infantil son devastadoras, causan  un impacto tremendo y  las secuelas   perduran hasta la edad adulta. En 1962, los expertos reconocieron el problema bajo el nombre de  “El Síndrome del Niño Abusado”, el cual explica los efectos negativos del abuso como: problemas de salud física y emocional, problemas  para aprender, baja estima personal, y pensamientos suicidas que, en algunos casos son ejecutados.
Las estadísticas son alarmantes. Aunque la cifra exacta de niños abusados sexualmente es difícil de encontrar, las Naciones Unidas estiman que 275 millones de niños alrededor del mundo sufren algún tipo de violencia, incluyendo el abuso sexual.  Al menos 40 millones de ellos tienen menos de quince años. En los Estados Unidos en el 2009, aproximadamente 1.5 millones de niños fueron abusados, y 1,770 murieron a causa del abuso a que fueron sometidos. América Latina reporta uno de los índices más altos de abuso contra niños y mujeres, según las Naciones Unidas. Esta misma fuente sugiere que en esta región, el abuso infantil queda impune por no ser reportado. No obstante, el abuso contra niños en cualquier parte del mundo ocurre en todas las esferas sociales.

Ella pudo sobreponerse, a otros les ha costado la vida…

Ella tenía solo cinco años cuando su vida cambió, el abuso del cual fue víctima,  la llevo a convertirse en  otra niña, afecto  su autoestima y sembró  las más dolorosas emociones que le recordaran aquella tarde en  su vida que se torno en angustia y dolor. Se separo del grupo de primos con que el que  jugaba pues  encontró algunas monedas que le permitirían comprar dulces  y fue esto lo que la puso cara a cara con su agresor, el esposo de la dueña de la tienda donde compraría  las golosinas.  
El tiempo pasó, pero para  ésta víctima  el silencio se convirtió en su mejor compañía, con  un vacío que crecía cada día que ella callaba. “Después del abuso me volví gorda y me enfermaba mucho...me volví la niña sabelotodo y agresiva...en la escuela, para que nadie se diera cuenta.”Cuenta que  ella decidió callar por temor a la reacción de su familia. “Pensé que si no me creían, iba a perder a mi familia para siempre,  además sufría las amenazas de muerte de mi agresor, puedes imaginar a una niña pequeña amenazada de muerte”.

No  era fácil contar lo ocurrido y decidió encerrarse en sí misma. “Jure llevarme el secreto a la tumba era muy difícil no poder gritar  me abusaron.”  La comunicación con su familia se torno cada día más difícil.  “No  permitía que nadie invadiese mi espacio, siempre había una barrera invisible con mi familia, que yo misma construí.”
Sin embargo, hace dos años decidió romper el silencio con su familia por lo que les relato el abuso del que fue víctima. Toda su familia  lucha ahora con ella, el golpe fue duro  para todos pero había dentro de la desgracia muchas cosas que aprender.Ella ha logrado confiar en la gente, ha vencido el miedo al tacto a definido sus prioridades y sabe que su recuperación es lo más importante, por su parte su familia   ha aprendido a amar a la persona en la que  ella se ha convertido. La persona que "habría podido llegar a ser" murió a los 5  años, la primera vez  que   ella tiene  el recuerdo certero de haber sido abusada sexualmente, algunas veces  parece como si aún fuese la misma persona, pero ella es  diferente y su familia lo ha aceptado.
Hoy, ya toda una mujer madura que ha superado este trauma, de la mano de su hermana su compañera y protectora  inseparable, luchan incansablemente: aconsejan a  los padres a cuidar de sus hijos, sean niños o niñas. Además, decidieron  que transformarían esa amarga experiencia en algo positivo, tratando a toda costa de evitar el abuso,  creando programas de prevención y   redes de soporte, el terrible dolor que sufrieron  y el  tortuoso  camino  a la recuperación que viven  cada día,  es el motor que las impulsa a no desfallecer en su lucha.  Decidieron Romper el silencio cada día…
 “Es responsabilidad de todos  prevenir y cuidar a los niños  y hacerles saber que no están solos.”

Elizabeth Suarez Trejo.
Psicóloga Universidad Autónoma de Querétaro
Maestría en periodismo Internacional Universidad de florida.

Wilma Hernandez  Periodista.

La raíz de la violencia

Lorna Norori*

Opinión

A propósito de la situación generada por el adolescente que asesinó a un joven estudiante universitario, quiero compartir con ustedes algunas ideas sobre la creciente violencia en Nicaragua, invitándoles a reflexionar desde una visión más inclusiva de la situación de violencia que vive la niñez y la adolescencia.


El abuso sexual es un horror que viven niñas, niños y adolescentes cotidianamente. Los daños que genera pueden marcar la vida de una persona para siempre; muchas mujeres jóvenes y adultas acuden a la consulta y refieren sentir que están “muertas en vida”; también las sobrevivientes recurren regularmente al intento suicida –yo le llamo la puerta falsa-, como una alternativa para terminar con una vida que consideran totalmente sin valor alguno, cuando se encuentran desesperanzadas y solas en su dolor.

Por eso, considero que quien provoca estos daños debe ser condenado, sea quien sea. Cuando me han preguntado si creo que un abusador sexual puede cambiar y dejar de ser abusador, si puede ser rehabilitado para no abusar más.

Mi respuesta, cuando se trata de hombres jóvenes y adultos, -es decir mayores de 18 años- es que no. Porque no es un enfermo, porque no se le “metió el demonio”, no es por estar ebrio o drogado que lo hace. Lo hace como una expresión de su poder, sobre alguien a quien domina y somete; comete un delito y lo que hay que hacer es procesarlo judicialmente.

Los daños son los mismos cuando el abuso es cometido por un adolescente, por lo tanto, también deben pagar por su delito. La diferencia en este aspecto es que debemos considerar en los adolescentes abusadores las alternativas de recomposición personal, para su reinserción social. Esto significa que debemos considerar la posibilidad de generar cambios en ellos, para que no vuelva a cometer el abuso.

Eso es lo que establece el Código de la Niñez y la Adolescencia, y debemos considerarlo una alternativa viable, en tanto el Estado, la familia, la sociedad entera, asuma la responsabilidad que le compete con niñas, niños y adolescentes.


Yo me he preguntado desde hace rato, qué pasa con los adolescentes que en sus horas de clases son llevados a un estadio virtual para ver un juego de fútbol, qué pasa con las/os adolescentes que son llevados a un plantón o a una marcha para agredir a otras personas, para manchar paredes, para dañar la propiedad privada, para restringir la libertad de movilización de otras personas.

Con mucha tristeza pienso que los valores que se están transmitiendo a nuestras/os adolescentes desde las instancias de poder, están precisamente basados en el uso del poder de dominio, se les está diciendo que tienen permiso para violentar.

Qué pasa en la familia, cuando a las niñas, niños y adolescentes se les asume como seres de segunda categoría y se les desvaloriza, se les grita, ofende, denigra y maltrata físicamente. Qué aprendizaje esperamos que tengan las niñas, niños y adolescentes, si el lenguaje en que se les habla es el de la violencia; si lo importante no es resolver los problemas y conflictos, sino crearlos y dominar.

Antes de pensar en una reforma al Código de la Niñez y Adolescencia, debemos reflexionar sobre esto con responsabilidad. No podemos recurrir nada más a la salida más sencilla de reformar el Código y aumentar las penas, porque igual puede ser muy peligrosa; después de las condiciones que se han venido generando para las/os adolescentes, como ya apunté más arriba.

Cada quien tiene uno/a responsabilidad con las niñas, niños y adolescentes. El Estado en particular deberá revisar su actuación, así como los resultados de la misma. La familia tiene un papel fundamental en esto.

Quiero cerrar mi reflexión con un texto de Alice Miller:

“Cada niño viene al mundo para expandirse, desarrollarse, amar, expresar sus necesidades y sus sentimientos. Para poder desarrollarse, el niño necesita el respeto y la protección de los adultos, tomándolo en serio, amándolo y ayudándolo a orientarse. Cuando explotamos al niño para satisfacer nuestras necesidades de adulto, cuando le pegamos, castigamos, manipulamos, descuidamos, abusamos de él, o lo engañamos, sin que jamás ningún testigo intervenga en su favor, su integridad sufrirá de una herida incurable.

Los niños, cuya integridad no ha sido dañada por las/os adultas/os, que han obtenido de sus padres la protección, el respeto y la sinceridad necesaria, se convertirán en adolescentes y adultos inteligentes, sensibles, comprensivos y abiertos. Amarán la vida y no tendrán necesidad de ir en contra de los otros, ni de ellos mismos, menos aún de suicidarse. Utilizarán su fuerza únicamente para defenderse. Protegerán y respetarán naturalmente a los más débiles, y por consecuencia a sus propios hijos, porque habrán conocido ellos mismos la experiencia de este respeto y protección y será este recuerdo y no el de la crueldad el que estará grabado en ellos”.

La reflexión está abierta. El Código de la Niñez y la Adolescencia no es el punto a debatir, sino la educación violenta. El consenso debe llevarnos a encontrar alternativas para cambiar esos comportamientos.

*Movimiento Contra el Abuso mailto:hablemosde.abusosexual@gmail.com

CREER EN TI MISMO/A Y EN QUE SUCEDIÓ


Lo primero que hay que hacer y lo más importante para sanar es afrontar que hemos sido niños/as abusados en nuestra infancia. Es decir afrontar la realidad por mucho que esto duela. En nuestro interior lo hemos negado durante toda nuestra vida. Lo hemos querido enterrar y pensar que sólo fue una pesadilla horrible, pero sabemos que eso no es así, por lo tanto no podemos seguir negando la realidad. Es posible que al hablar del abuso te hayan llamado loca y mentirosa, pero tu sabes muy bien que es lo que hay. Que no eres una mentirosa ni estas loca y que por desgracia es lo que nos ha tocado vivir. Por eso confía siempre en ti y continua adelante mirando cara a cara lo que ocurrió.

Es posible que algún miembro de la familia si es que se puede llamar familia, diga la verdad y te ayude, poro esto es muy difícil que ocurra porque eso sería admitir su propia culpabilidad como abusador o como cómplice del silencio.

Quizás te vas a encontrar muy sola cuando decidas afrontar la realidad, como me ha ocurrido a mi, a tu lado van a quedar las personas a las que realmente les importas y te quieren, las demás se alejaran y pasaran del tema, pero intenta que te importe lo menos posible porque en esta historia lo más importante eres tú y tu sanación.

Yo tenía escenas muy claras y vivas en mi memoria. Lo que acabó de confirmármelo fue cundo por fin hable y puede ver la cara de mi madre mirando hacia otro lado, desviando el tema, haciéndose la loca, justificando de alguna forma. Después la cara de la otra que tampoco cuido de mi porque no tenía porque hacerlo según ella, aunque me lleve bastante años de edad, me dolió mucho cuando intento confundir mis recuerdos para que pensara que no había ocurrido. Por eso fui al lugar donde ocurrió parte de esa historia para comprobar por mi misma que mis recuerdos eran tal y como los tenía en mi cabeza y efectivamente pude comprobarlo por mi misma. Esto acabó de confirmar el tipo de gente que tuve a mi lado cuando era una niña y me acabo de decidir a alejarme para siempre de ellos.

Piensa que tuviste que negar esa terrible realidad cuando eras una niña para poder seguir viviendo, quizás aprendiste a insensibilizarte y a disociar la experiencia dolorosa que no podías entender, en una palabra a negar la realidad para poder sobrevivir. Por desgracias muchas de nosotras nos disponemos de pruebas ni de familiares que apoyen y confirmen lo que sucedió muy al contrario y de la forma más injusta y terrible muchos de estos familiares cuando se destapa el abuso se alejan de la superviviente y no quieren saber nada del tema y en el peor de los casos continúan como si no hubiera pasado nada frecuentando y hablando con los agresores y cómplices como han hecho siempre.

Por lo tanto hay que sacar fuerzas a pesar de todo lo que ocurre y enfrentar nuestra experiencia con el abuso.



¿POR QUÉ LA SUPERVIVIENTE NIEGA LOS RECUERDOS?

Mi propia experiencia me dice que negamos los recuerdos porque admitirlos como ciertos es una aniquilación. Recuerdo durante mi adolescencia que cuando venía el abuso a mi mente quería y deseaba pensar que todo había sido un mal sueño, porque necesitaba tener una familia y cariño y si admitía eso era admitir que no tenía nada. Me ha costado muchos tiempo admitirlo. Ahora llevo dos años en terapia y aún hay momentos en que quiero pensar que tengo padres y hermanos, luego acepto la realidad y sigo adelante. No, yo no tuve padres que me cuidaran como se tiene que cuidar a una niña pequeña, siempre estaban pendientes de sus asuntos, de lo que a ellos más les importaba, ellos mismos. Su lema siempre fue el egoísmo primero ellos, después ellos y siempre ellos. Hermanos tampoco tuve, no son hermanos los que te dañan y te destruyen, por lo tanto la conclusión lógica es que lo que tuve no era una familia, esto duele, duele demasiado. Siempre me fijaba en las demás niñas y en el trato que les daban sus padres y hermanos, pensaba que había diferencia entre lo que ocurría conmigo y lo que ocurría con ellas, pero no lo pude razonar hasta que no me hice mayor, aceptarlo aún ha sido más difícil, pero es lo que hay señores, duele mucho, pero esta es mi vida ¿cuál es la tuya?. Es bueno admitirlo.

Te aseguro que no estás loca, pero si puedes tener mucho miedo a mirar esa realidad que si es una locura terribe, imperdonable y absurda.

La negación es un mecanismo de protección ante el trauma y te permite seguir respirando, seguir asistiendo a tu trabajo, levantarte cada día, preparar la comida, cuidar de tus hijos etc…

En definitiva te permite seguir viviendo.

Es posible que te venga un recuerdo y que lo niegues porque no quieres que sea verdad, porque es terrible que alguien que lleva tu propia sangre y que debió protegerte, cuidarte y quererte más que a su propia vida te haya destruido de esa forma tan absurda.

Aceptar los recuerdos duele demasiado y por eso nuestro cerebro puede crearnos dudas, pero la realidad siempre seguirá estando hay.

Lo mejor es confiar en nosotras mismas y en nuestras propias percepciones, nuestro cuerpo recuerda muchas cosas, nunca olvides eso.

Cuando compruebes como yo he hecho que tus recuerdos eran ciertos pensaras y te harás esta pregunta:

-¿Por qué no ha podido ser sólo una pesadilla, un mal sueño?

Y cuando te enfrentes a tu realidad sentirás un dolor terrible en el alma, porque ya no la podrás negar más.



MIRA TU VIDA ACTUAL PARA CONFIRMAR EL ABUSO:

Para saber más acerca de lo que ocurrió y del abuso empieza mirando tu vida actual. Lo que sientes, tus reacciones, tu forma de relacionarte con los demás esto te dará las pistas sobre lo que ocurrió, a medias que enfrentas el trauma y reconoces tus reacciones y sentimientos puedes ir cambiando esos comportamientos que tienes y que son productos del trauma causado por el abuso.

Puedes tener los síntomas del abuso:

Sentimientos suicidas, huida, una enorme tolerancia al dolor, evasión mental, incapacidad para triunfar, negación, permanente aislamiento.

Puedes reconocer todos estos síntomas o algunos de ellos en ti. Por ejemplo yo he pensado a veces en el suicidio, afortunadamente esto lo tengo superado, pero si es cierto que sigo huyendo y evadiendome a veces, que no siento deseos de triunfar o más bien si siento que puede suceder me alejo para que no ocurra, también lo voy superando, y sobre todo el aislamiento, ese ha sido siempre el que me a acompañado a lo largo de toda mi vida. Me suelo aislar y me refugio dentro de mi misma.

Siempre me he ocultado huyendo de algo y a veces he llegado a soñar cosas que parecen no tener sentido relacionado con esto. Por ejemplo recuerdo una de mis pesadillas en que había una tumba en el suelo, habían matado a una persona, había algo o alguien al lado de esa tumba y ese algo o alguien era quien la había matado por hablar. Sobre la tumba se alzaba un gran árbol con la copa muy frondosa y allí entre las hojas estaba yo ocultándome para que no me viera y de pronto escuche algo en mi oído, algo horrible “YA TE ENCOTRÉ” en esos momentos me desperté muy asustada ¿Miedo a qué me encuentre? ¿quién o que ha de encontrarme?. Aún no puedo colocar esta pieza, espero que en la próxima visita a mi terapeuta ella me pueda aclarar lo que significa este sueño.

Llegar a creer que ocurrió ocurre poco a poco, es como ir despertando.

http://wwwbloggercom-sentimientos.blogspot.com/2011/06/creer-en-ti-mismoa-y-en-que-sucedio.html

domingo, 12 de junio de 2011

LA DECISIÓN DE SANAR




Cuando enfrentamos miedo e incertidumbre, ayuda desarrollar un espíritu guerrero. Un guerrero enfrenta lo desconocido y se mueve orgullosa y confiadamente en ese entorno. Los guerreros sienten miedo y de todas formas actúan. Un guerrero tiene orgullo, disciplina, perseverancia y coraje. Una de las cosas que ayuda a los guerreros a sentir coraje es un tótem personal, o símbolo, que les recuerda su propia fortaleza. Una máscara de guerrero es un tótem poderoso.

Las siguientes instrucciones te enseñarán cómo hacer tu propia máscara de guerrero. El proceso involucra cubrir tu cara con tiras de yeso mojado, que se endurecerán formando una máscara que podrás retirar. La máscara es una impresión permanente de tus características. Una vez que ha endurecido, puede ser decorada y pintada. La puedes colgar de la pared o incluso usarla algunas veces, como recordatorio de tu propio espíritu valiente.


UNA PALABRA DE ADVERTENCIA

Mientras que para algunos sobrevivientes el proceso de hacer una máscara puede ser empoderar y divertido, para otros puede ser una experiencia atemorizante. La sensación física de la máscara endureciendo y la sensación de tus ojos, nariz y boca estando cubiertos puede hacerte sentir claustrofobia. Si tú has sido traumatizada(o) por tener la cara cubierta o si padeces claustrofobia, esta actividad no es para ti. Si decides que es demasiado atemorizan te o que no te sientes segura(o) acerca de real izarla, está bien. No te presiones. Si no estás segura(o) que quieres hacerla, habla de ello en terapia o con un amigo. Puedes practicar primero con tu mano (en un lugar sin cabello o vello), así sabrás cómo se siente cuando el material va endureciendo. Si decides intentarlo, no lo hagas sola(o). y asegúrate de leer las indicaciones cuidadosamente, usando las guías de seguridad que se detallan a continuación.

GUÍAS DE SEGURIDAD

Hay ciertas cosas que puedes hacer para incrementar la sensación de seguridad durante el proceso de hacer una máscara. Primero que nada, habla acerca de las sensaciones que percibes mientras las tiras de yeso están siendo aplicadas o mientras van endureciendo. Haz que tu pareja te hable y te explique todo el tiempo en tanto coloca las tiras cosas como: “Ahora voy a poner una tira sobre tus ojos. Ahora voy a trabajar en tu boca. Ahora voy a traer un poco de agua. Regreso enseguida”. Tu pareja debe recordarte regularmente respirar profundamente. Tal vez querrás que alguien sostenga tu mano, o que tu pareja te toque tranquilizador-amente en los hombros o en la nuca. (Dile, anticipadamente, a tu pareja lo que te gustaría que haga o diga). Ten papel y pluma a la mano para que puedas escribir mensajes una vez que tu boca esté cubierta: “Se está poniendo duro”. “Tengo tos”. “Se siente raro”. “Sube el volumen a la música”. “Esto es extraño. Tengo miedo”. Si continúas sintiéndote incómoda(o), permítete detener el proceso. Recuerda, tu compañero puede retirar la máscara sin terminar en cualquier momento. (Acuerda una señal con la mano para detener el proceso cuando tu boca esté cubierta, en caso de que quieras terminar y no puedas hablar).

HACIENDO LA MÁSCARA

Para hacer tu máscara, necesitarás conseguir un rollo de gaza especial de la que se utiliza para enyesar huesos rotos. Usa yeso en lugar de fibra de vidrio. Deberás poder conseguir el rollo de yeso mediante una compañía que venda suministros de hospital, médicos o enfermería. También necesitarás un tazón con agua caliente, vaselina, tijeras, pinturas, ropa vieja, una toalla grande y alguien que te ayude. Este es un proyecto que debes realizar con un amigo, otro sobreviviente o con tu grupo de sobrevivientes.

Antes de empezar: coloca papel periódico o ropa vieja en el piso. Consigue una silla cómoda, pero que sea vieja para poderla mojar y hasta desechar. Si lo deseas, elije alguna música que te gustaría escuchar mientras que la máscara endurece. O encuentra un libro o historia que te gustaría que tu compañero leyera para ti. Piensa en lo que necesitas a fin de estar cómoda(o) y relajada(o) mientras la máscara endurece (alrededor de 30 o 45 minutos). Ayuda tener algo en qué concentrarte en lugar pensar en las sensaciones extrañas en tu cara. (Recuerda, no podrás hablar ni ver durante ese periodo de tiempo). 

Si hay alguna parte de tu cara que crees que será más difícil para ti tener cubierta, dile a tu pareja que trabaje en esa parte al final. (Si no quieres cubrir tu boca totalmente, puedes hacer tu máscara alrededor de ella; la máscara tendrá una boca abierta).

Qué tienes que hacer: ponte ropa vieja. (El yeso estará escurriendo todo el tiempo encima de ti). Quítate aretes o cualquier joyería. Si usas lentes de contacto, retíralos. Recógete el cabello para que no esté sobre tu cara. Podrías querer usar una gorra de baño o una valerina. El yeso jala el cabello, así que es importante que tu cabello esté totalmente escondido. (Los hombres con barba o bigote deberían hacer máscaras cortas que no cubran el vello facial). Siéntate en la silla, coloca una toalla en tu regazo para secar las gotas que vayan escurriendo por tu cara o por tu cuello. Ten listo tu papel y pluma cerca de ti para que puedas alcanzarlo fácilmente. Luego coloca una capa delgada de vaselina por todo tu rostro. Pon especial atención a tus pestañas y cejas; asegúrate de que están bien cubiertas. (Haz esto con los ojos cerrados). Asegúrate de que tu nariz esté despejada y que puedes respirar bien mientras tu boca está cerrada. (Si tu nariz está congestionada, haz esto otro día). 

Qué tiene que hacer tu pareja: preparar un tazón con agua tibia cerca de la silla. Cortar el rollo de gaza enyesada en tiras de no más de media pulgada de ancho. La mayoría de ellas deberán ser iguales al ancho de tu cara, de oreja a oreja. Dejar espacio para el ancho de la nariz y la redondez de las mejillas. Tú también querrás que algunas tiras sean más delgadas (un cuarto de pulgada de ancho) y más cortas para las áreas más finas de tu cara. Mantén las tijeras disponibles para cortar tiras adicionales que se puedan necesitar.

Haz que tu pareja moje cada tira, que las exprima ligeramente y las coloque a través de tu cara, empezando con tu frente y trabajando hacia abajo, hacia la barbilla. Debe empezar con un área en particular y trabajar ahí hasta que tenga un espesor de 4 o 5 tiras. Debe solaparlas ligeramente mientras las coloca. Las tiras pueden ir horizontal o verticalmente, siguiendo el contorno de tu rostro. Las tiras deben presionarse cerca de los huesos y huecos de tu cara, particularmente alrededor de las cejas, nariz, mejillas y boca. Puedes ayudar periódicamente usando las yemas de tus dedos para presionar el yeso firmemente alrededor de la cuenca de tus ojos y tu nariz. Esto añade definición a la máscara y es generalmente más cómodo que tú misma(o) presiones alrededor de tus ojos, en lugar de que lo haga tu compañero. Cuando tu pareja llegue a tu nariz, debe dejar las fosas nasales libres para respirar. Debe continuar añadiendo tiras, una capa a la vez, hasta que alcance la base de la barbilla (no debe cubrir el área por debajo de la barbilla). Este proceso usualmente toma de treinta a cuarenta y cinco minutos.
Una vez que el proceso inicial se ha completado, te puedes mover si quieres estar más cómoda(o) (recostarte en un sofá o el piso, o reclinar-te de alguna manera). No podrás hablar o ver mientras la máscara se está endureciendo. Tu compañero deberá permanecer contigo, leyendo para ti, tomando tu mano, o entreteniéndote de alguna manera y manteniendo tu atención en otra cosa que no sea la máscara. En tanto la máscara endurece, se apretará y sentirás comezón y querrás mover tus músculos faciales. Al principio trata de no hacerlo. Eventualmente, mover tu cara dentro de la máscara aflojará de tu piel el yeso endurecido. Esto te dirá que la máscara está lo suficientemente dura para retirarla (esto usualmente toma media hora). Por fuera, podría sonar dura cuando la golpees con el dedo. Recuerda que no todo fue colocado al mismo tiempo, de modo que el yeso en tu frente o alrededor de tu nariz podría estar listo antes que el área alrededor de la barbilla. Cuando la máscara ya no se siente mojada al tacto (todavía se sentirá pegajosa) y cuando puedas jalar las orillas sin abollar-la, es momento de retirar la máscara. Tú puedes hacerlo sola(o), o tu compañero puede hacerlo por ti. Jala en cada lado para soltar la máscara de tu rostro. Hazlo lentamente para ver si hay lugares donde está pegada. Si está pegada, despegarla puede doler –igual que jalar tela adhesiva o una bandita–. Una vez que la máscara fue retirada, lava tu cara y ojos inmediatamente con agua tibia y una toallita facial para retirar la vaselina y cualquier remanente del yeso. Coloca la máscara en un lugar seguro y déjala secar toda la noche. Cuando esté seca, píntala. La puedes decorar con listones, plumas, conchas o cabello. Se creativa(o). Expresa tu propio espíritu guerrero.

Tomado de EL CORAJE DE SANAR libro de ejercicios de Laura Davis


sábado, 11 de junio de 2011

Casi 1.600 niños sufrieron abusos sexuales en cinco meses en Perú

La Justicia recibió 1.579 denuncias entre enero y mayo de este año. En tan sólo el 1,4% de los expedientes, los magistrados dispusieron medidas de protecciónpara el afectado

Según datos del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, las presentaciones judiciales se cristalizaron en 226 detenciones. Del número total de delitos, 1.032 correspondieron a actos contra el pudor (no incluyen violación).

De los procesados, doce esperan una sentencia a cadena perpetua por haber violado a menores de 7 años, agregó la ONG Paz y Esperanza a partir de datos del sistema penitenciario.

El año pasado, se reportaron 17.111 casos de abuso sexual infantil en adolescentes de entre 13 y 17 años, de los cuales 13.748 víctimas fueron mujeres.

El número de personas detenidas por presunta violación a menores fue de 651 en 2010 y, en los últimos doce años, 29 arrestados fueron condenados a cadena perpetua por cometer este delito.

Una de las deficiencias del sistema judicial peruano para enfrentar este tipo de delito es la carencia de personal capacitado en el tratamiento de los pequeños. Por eso, el Poder Judicial analiza la implementación de juzgados y salas especializadas con psicólogos expertos.

La violación de niños menores de 7 años formó parte de la reciente campaña electoral presidencial. La candidata Keiko Fujimori, que perdió el ballotage ante Ollanta Humala, proponía la pena de muerte para sus autores.



Fuente: EFE

SU DIA DE ORGULLO SERA NUESTRO DIA DE LUCHA...



Cuando es más cómodo mirar hacia otro lado, cuando es más práctico ignorar o hacer que no vez.



No queda otra que en la impotencia más absoluta seguir la lucha.
No sólo se debe tener comprensión de quien lo conoce en sus carnes o quién lo tiene en la propia sangre, en su familia y no tiene vergüenza de luchar.
Luchamos porque los culpables son ellos no nosotras y son ellos quién debieran esconderse en vez de exhibirse por lo aberrantes que son.
La vergüenza han de tenerlas ellos y los que miran hacia otro lado sin ni siquiera defender, convirtiéndose en consentidores peores que ellos.
Tras una vida en romper silencios y mordazas, tras superación en cada paso por una vida que fue privada, siguen golpeando duro sin conseguir que nos rindamos.

Aún tienen la poca dignidad de proclamar el 24 de junio día del orgullo pedófilo para resaltar más aún su monstruosidad si cabe.Se sienten orgullos de qué...de ser inhumanos despreciables.
Pues el día de su orgullo será nuestro DÍA DE LUCHA porque no me quedaré callada y esto no debe permitirse ni público ni privado, no se les debe tomar en consideración y gritaremos más alto aún, porque es un atentado para el alma y la impotencia no se va, así que más lucha es lo que se puede hacer para que nos escuchen y eviten noticias cómo estas, día del orgullo pedófilo, día de los monstruos.

BASTA YA, DÍA DE LUCHA, seguiremos expresando, narrando nuestras historias.NO AL SILENCIO, qué el orgullo es para los sobrevivientes, para los que cada día tratan de paliar sus secuelas por tener una vida, para los que aún en sus silencios lloran y desolados proclaman auxilio, orgullo para los que cada día ponen su grito en el cielo para que se nos haga caso, para que mejoren las condenas y se acabe la ignorancia, orgullo es para los que aunque sea en el miedo del tormento dan un paso al frente contra ellos...

ORGULLO PARA LAS VICTIMAS.

Por Nery.

Débil

La gente llora, no porque es débil,
porque ha sido fuerte por mucho tiempo

Hay gente que piensa que soy débil pues no voy por la vida dando el primer golpe para evitar ser golpeada, piensan que soy demasiado tolerante al grado de ser terriblemente pendeja. Esa gente también me ha dicho que soy fuerte por haber llegado tan lejos... ¿qué parte les creo?

Estaba ocupada tratando de mantener un poco de cordura, un poco de coherencia. Estaba ocupada tratando de despertar día con día, cansada de que proyectaran en mí problemas del pasado, cansada de ser la adulta cuando debían de cuidar de mí, cansada de pretender que estaba bien para no dar problemas, cansada que me pidieran ser algo que no soy. Estaba ocupada intentando no cortarme las venas o evitando tomarme el coctel del sueño eterno. Estaba ocupada intentando ser buena estudiante y buena hija al mismo tiempo que callaba mi dolor.  

Habrá quien me diga que no soy la única, es verdad, y precisamente es por eso que no voy por ahí  dando el golpe antes que me golpeen. Si lo analizamos en algunos casos eso no es más que una señal de miedo, es normal querer protegerse de algo amenazante, unos optan por atacar otros por buscar refugio. Creo que al final de cuentas aquellos que me juzgan están peor que yo. ¿Por qué no pueden entender que mi "debilidad" no es más que un mecanismo de defensa? que no les guste es otra cosa, no estaban conmigo para defenderme, no tienen derecho a criticar cómo sobreviví.

Estoy consciente que ese mecanismo me ha perjudicado muchas veces, sé que ya no me es útil, estoy aprendiendo; pero eso no quiere decir que me vuelva intolerante, expansiva, hiriente e impredecible.

Podré haber dejado que me hicieran muchas travesuras, que algunas "amistades"  se aprovecharan de mí, podrá parecer que soy tonta e ingenua y... a lo mejor lo soy. Ya no creo que haya sido débil, creo que más bien comparado con lo que tenía que soportar y manejar, esas cosas eran insignificantes, algunas me hicieron llorar más de la cuenta pero eran un buen pretexto para llorar porque algo más realmente me dolía en el alma.

Sigo aquí, después de todo, intentándolo una y otra vez... ¿sigo siendo "Débil"?


EXPANDIENDO TU CAPACIDAD PARA LA ESPERANZA_LA DECISIÓN DE SANAR

A fin de hacer el compromiso de sanar, tienes que creer que sanar es posible. Necesitas creer que hay “una luz al final del camino”, que otros lo han logrado antes que tú y que tú también puedes tener éxito. Necesitas tener esperanza. La esperanza es un motivador poderoso y un gran antídoto frente al miedo. Desafortunadamente, la mayoría de los sobrevivientes encuentran difícil tener esperanza. 
Cuando estabas creciendo, tus esperanzas fueron pisoteadas una y otra vez. Pensaste, “Si tan sólo obtengo dieces en la escuela, papá no estará tan enojado todo el tiempo”. “si tan sólo limpio la sangre en el piso y cuido a mis hermanos y hermanas, entonces yo seré una niña buena y Poppa dejará de tocarme de esa manera”. O “Mi entrenador realmente no quiere hacerlo. Si yo entrenara mejor, él se detendría”. Como niño o niña que se atreve a tener esperanza, fuiste aplastado(a) cuando las cosas no cambiaron. La esperanza parecía como un cruel engaño. Por la misma necesidad de sobrevivir, hiciste la esperanza a un lado. 
Piensa en las ocasiones en que tus esperanzas fueron pisoteadas mientras estabas creciendo. Luego completa las siguientes oraciones:
1. Cuando estaba creciendo, tuve la esperanza que…
¿Qué sucedió en lugar de ello?
Cuando mis esperanzas fueron destrozadas, yo…
2. Cuando estaba creciendo, tuve la esperanza que…
¿Qué sucedió en lugar de ello?
Cuando mis esperanzas fueron destrozadas, yo…
3. Cuando estaba creciendo, tuve la esperanza que…
¿Qué sucedió en lugar de ello?
Cuando mis esperanzas fueron destrozadas, yo…
Poniendo la esperanza a un lado: un ejercicio escrito
Muchos niños y niñas siguen esperanzados de que las cosas cambien, aun cuando se encuentran en una situación desesperanzadora. Los niños y niñas tienen esperanza de un cambio hasta que esa esperanza les es arrebatada. Piensa en tu niñez. ¿Hubo algún momento en que hiciste a la esperanza a un lado? Trata de recordar ese momento. ¿Qué te llevó a eso? ¿Cómo te sentiste? ¿Cómo cambiaron las cosas después de eso? 
Vuelve a leer las reglas de la escritura libre. Ahora cuenta 20 minutos durante los cuales escribirás acerca de perder la esperanza en la niñez. 
Cuando hayas terminado la escritura, tomate unos minutos para completar las siguientes ideas:
¿Qué sentimientos surgieron en mí mientras escribía?
¿Cómo me siento cuando leo acerca de mi escrito ahora?
¿La vida era más fácil o más difícil para mí después de que dejé de tener esperanza? ¿Por qué?
¿Qué ha cambiado en mi vida desde el incidente sobre el cual escribí?
¿Mis circunstancias son suficientemente diferentes como para que trate de tener esperanza de nuevo?
MIS ESPERANZAS HOY
Aun cuando has hecho la esperanza a un lado cuando eras más joven, considera sentirte esperanzada(o) hoy. Eres un adulto ahora. Las cosas no son iguales a como fueron cuando estabas creciendo. ¿Qué pasaría si te permites a ti misma(o) tener esperanza otra vez? ¿Cuál es la mejor cosa que podría pasar? ¿La peor? ¿Cómo podría la esperanza ser diferente hoy?
Cuando pienso acerca de la esperanza, siento…
Si tuviera esperanza, lo peor que podría pasar sería…
Si tuviera esperanza, lo mejor que podría pasar sería…
Si te permitieras a ti misma(o) tener esperanza, ¿Qué esperanzas tendrías? Haz una lista. No te juzgues conforme escribes. Incluye todo.
Hay dos tipos de esperanza –esperanzas realistas y esperanzas no realistas. Las esperanzas realistas están basadas en los conocimientos. Sabes que otros sobrevivientes han sobrepasado la etapa de emergencia del proceso de recuperación, así que crees que tú también puedes hacerlo. Sabes que has sido capaz de confiar en tu terapeuta en algunos aspectos, así que esperas que puedas confiar en él o ella un poco más. Sabes que tú y tu amante están acercándose todo el tiempo, así que esperas que lleguen a ser aún más íntimos. 
Las esperanzas no realistas están basadas en la fantasía. Hay pocas probabilidades de que lleguen a suceder. Esperas ganar la lotería. Esperas que tu agresor se disculpe y tome total responsabilidad por haberte herido. Esperas que puedas ir a un taller de un fin de semana y salir totalmente recuperada(o). Dejaste de beber pero esperas que puedas tomar “solo una cerveza más”.
Mira tu lista de esperanzas. Encierra en un círculo las que sean realistas. Tacha aquellas basadas en la fantasía. Ahora responde las siguientes preguntas:
¿Fui capaz de escribir una lista de esperanzas? __Sí __No __Todavía no
¿Cómo se siente poner mis esperanzas en papel? 
La mayoría de mis esperanzas ¿fueron realistas o no realistas? 
¿Eso qué me dice?
Si yo pudiera tener esperanza en una cosa que yo sé que podría hacerse realidad, ¿qué sería? 
¿En qué pequeña cosa puedo tener esperanza ahora?

HACIENDO DE LAS ESPERANZAS, UNA REALIDAD
Muchos de nosotros fuimos criados para creer que una vez que esperas algo, tan sólo tienes que sentarte a esperar porque suceda por arte de magia. La esperanza no funciona de esa manera. Tú tienes que hacer algo para realizar tus sueños. La esperanza te motiva, te permite tomar riesgos y te da el ímpetu para sanar, pero no hace el trabajo por ti.
Regresa a tu lista de esperanzas. Escribe de nuevo las esperanzas realistas. A continuación anota al menos una cosa que tú debas hacer por cada esperanza. Al hacer esto, irás transformando tus esperanzas en metas. Estarás moldeando tu compromiso de sanar.
Esperanza / Meta # 1
¿Qué puedo hacer para que suceda?
Esperanza / Meta # 2
¿Qué puedo hacer para que suceda?
Esperanza / Meta # 3
¿Qué puedo hacer para que suceda?
Esperanza / Meta # 4
¿Qué puedo hacer para que suceda?
Esperanza / Meta # 5
¿Qué puedo hacer para que suceda?
Esperanza / Meta # 6
¿Qué puedo hacer para que suceda?
Cosas para Reflexionar:
• ¿De qué manera cambiaron mis sentimientos acerca de la esperanza? ¿Cómo están cambiando ahora?
• ¿Me puedo imaginar cambiando una esperanza por una meta? ¿Por qué sí o por qué no?
• ¿Si la hay, cuál de mis esperanzas estoy lista a trabajar en el presente?
REFLEXIONES: LA DECISIÓN DE SANAR
La decisión de sanar es una que tendrás que hacer una y otra vez mientras navegas a través del atemorizante, impredecible y empoderador proceso de sanar. Este capítulo te ha introducido en los cinco elementos clave para hacer y renovar este compromiso: voluntad, aceptar el cambio, reconocer tu coraje, tener esperanza y trabajar para lograr tus metas. 
Aquí hay algunas preguntas que te ayudarán a evaluar tus sentimientos presentes, metas y necesidades acerca de hacer el compromiso de sanar:
• ¿Qué sentimientos tuve mientras trabajaba en este capítulo?
• ¿Qué estoy sintiendo ahora? ¿Qué sensaciones estoy experimentando en mi cuerpo?
• ¿De qué edad me sentí mientras trabajaba en este capítulo? ¿De qué edad me siento ahora?
• ¿Qué fue difícil para mí en este capítulo? ¿Qué fue confuso? ¿Qué no entendí?
• ¿Qué aprendí? ¿Qué compromisos he hecho? ¿Qué pasos tengo que dar?
• ¿De qué estoy orgullosa(o)?
• ¿Qué queda pendiente para mí? Si lo hay, ¿Sobre qué me gustaría trabajar de nuevo de este capítulo, o darle seguimiento?
• ¿Qué necesito hacer para cuidar de mí misma(o) en este momento?
Tomado de EL CORAJE DE SANAR libro de ejercicios de Laura Davis
Espera los siguientes ejercicios sobre RECORDAR


CONY DIAZ