jueves, 10 de noviembre de 2011

Hablando en voz alta


Brigitte Hauschild* | Opinión

Aguas Bravas Nicaragua, ABN, existe desde hace cuatro años. En ABN ofrecemos un espacio en el cual mujeres sobrevivientes pueden romper el silencio y levantar sus voces sobre su experiencia traumática del abuso sexual infantil. Donde mujeres sobrevivientes –muchas veces por primera vez asumen su voz y experimentan que son creídas--, que no les pregunta nadie: “¿Y por qué hasta ahora hablas?”, donde nadie dice: “no hay que ver para atrás, ya pasó.” Donde nadie dice: “si logras perdonar al abusador te liberas de la carga traumática”.
Poco a poco en los Grupos de Apoyo Mutuo, GAM, que ofrecemos en ABN las sobrevivientes, en un proceso largo y doloroso pero a la vez liberador, trabajan su recuperación emocional, sintiendo el poder de su voz porque en el proceso se respetan sus límites, se respeta su “no”. En el proceso se permiten preguntas, se invita a reflexiones en voz alta. Cada mujer detecta que compartir sus reflexiones en voz alta ayuda a sentir el poder de los propios pensamientos, el derecho a pensamientos e ideas propias y la fuerza de poder liberarse de las secuelas y realizar los cambios que cada una quiere para vivir una vida plena y ejerciendo sus amplios derechos.
Hablando en voz alta sobre los mitos de la vida familiar, por ejemplo que la confianza más grande existe supuestamente en la familia, pero cuando el abusador es el padre, el tío, el hermano, el padrastro, la mayoría de las mujeres en GAM no han encontrado con quien hablar en confianza y quien les salve de la situación traumática. Hablando en voz alta se dan cuenta que el incesto es común. Hablando en voz alta se dan cuenta que el abuso sexual es un problema transgeneracional: la abuela lo vivió, la madre lo vivió, la hija lo vive y por ser el tema del abuso sexual el secreto mejor guardado nadie habla ni siente el poder de su voz.
Hablando en voz alta las mujeres revisan por ejemplo que sus problemas alimentarios que tienen desde su niñez tienen su raíz en el abuso sexual vivido, ya que tanto con la anorexia como con la bulimia tenían como objetivo no ser atractivas para el agresor sexual, esconderse del agresor y auto-agredirse por sentirse culpables y sucias.
Hablando en voz alta se dan cuenta que si tienen problemas de violencia intrafamiliar, estos tienen su raíz en el abuso sexual vivido en la niñez, porque el agresor sexual con su poder les ha quebrado en su niñez su capacidad para poner límites y decir no, al no respetar la resistencia de la niña.
El poder de la voz hace que las sobrevivientes ya no se sientan solas. Haber logrado hacerse escuchar con empatía y comprensión da fuerza y reconecta con recursos propios de las mujeres que les permiten poco a poco reconstruir sus vidas.
Hablando en voz alta y diciendo: “Yo no era la culpable del abuso que viví”, da fuerza y hace que las mujeres desarrollen sentimientos antes disociados hacia el agresor. Hablando en voz alta sobre la rabia, las mujeres logran dirigir su rabia hacia la persona que la merece y no seguir explotando “sin razón” ante otras personas.
Permitiéndose hablar también en voz alta sobre otros maltratos físicos y emocionales que han vivido durante su niñez, las mujeres reconocen con mucho dolor que se les hace difícil honrar a padre y madre, ya que ellas en las diferentes etapas de sus vidas no fueron respetadas como personas con derechos propios y su “educación” muchas veces solo les obligó a obedecer, en vez de poder desarrollar una opinión propia.
Las mujeres en los GAM a través de estas reflexiones en voz alta  logran cambios en la educación de sus hijas e hijos desde su nacimiento, porque les brindan el amor, el respeto, la confianza, la seguridad y el cuidado que ellas y ellos merecen, tratándoles como personas sujetas de derecho.  
El abuso sexual infantil evita que estas niñas desarrollen ampliamente sus capacidades para hacerse ciudadanas que ejercen sus derechos como seres humanos con voz y voto en esta sociedad, y algunas que también han vivido  maltrato físico y emocional ni logran reconocerse como tales.
Hablando y asumiendo el poder de la voz en el grupo se aprende a poner límites, desmitificar roles, representaciones sociales y estos cambios se ponen en práctica fuera del grupo para el bien de las mujeres mismas, pero también para la sociedad entera, ya que contribuyen a una sociedad más sana, donde cada mujer asume sus derechos humanos, los defiende y tiene una calidad de vida que le permite ser ella misma. 

Haciendo público el “secreto mejor guardado” rompe poco a poco el poder de los abusadores sexuales. Estas mujeres valientes que comenzaron a usar su voz en un Grupo de Apoyo Mutuo la levantan ahora en público en contra del abuso sexual, divulgando el grave problema social que representa esta pandemia, al mismo tiempo son alicientes para otras mujeres que viven todavía en silencio para romperlo y detectar el poder de su voz.

*Soy sobreviviente




lunes, 7 de noviembre de 2011

Caminito de la escuela.

Dicen los que saben que en los primeros 5 años de vida se define el adulto que podemos llegar a ser: “los primero años de vida son las bases para la seguridad emocional, desarrollo intelectual  y autoestima de los pequeños, en esa edad desarrollan el potencial para desenvolverse con su entorno.” 

Con mucho trabajo conseguimos cupo para nuestra pequeñita en el jardín de niños. Creímos que era una bendición porque, aún cuando su papá y yo trabajamos, no podemos pagar un colegio particular. Tengo muy presente el primer día que la llevé a clases; ella iba muy contenta a la escuela, tenía mucha ilusión de jugar con sus amiguitos, pintar con las crayolas y hacer figuras de plastilina. A diferencia de otros niños, ella no lloró en ese primer día de clases, entró triunfal a la escuela; se veía tan linda con su uniforme nuevo y ese brillito en los ojos que expresaba a gritos “soy niña grande.”

Por eso me llamó tanto la atención que conforme el año escolar avanzaba, ella empezó a orinarse en la cama, a no querer levantarse para ir al kínder, a maltratar sus juguetes, a ser agresiva y estar siempre a la defensiva, por lo que fui a hablar con la directora del kínder, quien me dijo que era parte de un proceso normal, que pronto se le pasaría. De hecho trajeron una psicóloga que me dijo que mi hija estaba muy bien.

Yo no tenía idea de que eran 22 los angelitos que estaban pasando por el peor infierno de sus recién estrenaditas vidas, que eran abusados sexualmente por los conserjes y maestros de esta escuela y que la directora protegía tal situación. En junio, gracias a la valentía de uno de nuestros pequeños supimos lo que sucedía y denunciamos. En octubre se giró la orden de aprehensión, ahora la delegación nos invita a acudir a terapia hasta diciembre…¿Y luego qué sigue? ¿Dónde queda aquel discurso de que las escuelas son un espacio seguro?

¿Qué aprendió en este tiempo mi pequeña?  Que le pueden faltar al respeto, que el amor solo es carnal, que no tiene fuerza ni valor alguno, que es un simple objeto, que sus lágrimas no le valieron de nada porque no había alguien con corazón para enternecerse, que su mami no estuvo ahí para defenderla. Es demasiada angustia para un ser tan pequeñito; yo sé que su cuerpecito mancillado va a sanar, pero ¿su alma, su espíritu?, ¿de qué tamaño y qué daño le dejarán las cicatrices de esta experiencia? ¿Sus ojitos volverán a brillar igual? 
En mi entender, algo así sería el testimonio de cualquiera de los padres de los 22 niños abusados en el Jardin de Niños “Maestro Andres Oscoy” de Iztapalapa. En el siguiente link encontrarán más información al respecto.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Difícil atender abuso infantil cuando ocurre en familia


El abuso sexual y el maltrato infantil son más difíciles de atender cuando los agresores son familiares y las víctimas no tienen más opción que vivir en esa familia, o cuando el agresor es otro niño, destacó la CDHDF.

La directora de Educación para la Paz de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Mónica Mendoza, indicó que en estos casos no sólo se trata de detectar y de castigar, sino de cuidar y de acompañar.
Destacó que el principio a seguir en estos casos es el máximo cuidado a la víctima y la protección a su integridad, así como el respeto a lo que quiere y a lo que no quiere.

La especialista recalcó que se trata de serios problemas que se deben atacar desde la educación y sensibilización que se hace con los adultos, pero de manera específica con el auto cuidado con las niñas y los niños.

Tras la representación de la obra teatral "La niña de Tecún" en el teatro El Granero y durante una mesa de análisis sobre comercio sexual infantil, Mendoza González abundó que este es un tema complejo pues implica una cadena de discriminación y una cadena de violencia que se tiene contra las niñas y los niños.

Desde hace dos años, recordó, la CDHDF impulsa una Red de Referencia y Contrarreferencia para la Atención de Casos de Violencia Sexual, la cual atiende, detecta, canaliza y hace acompañamiento para los casos de violencia sexual contra niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Dijo que si bien son numerosos los eventos que se detectan, son pocos a los que se da seguimiento por la premisa ética fundamental de cuidar a la víctima.
"Primero es el cuidado y la integridad del agraviado o agraviada, a quienes se les acompaña y se les apoya en lo que quieran", enfatizó la funcionaria del ógano garante de las garantías individuales.

Explicó que en el tema de la violencia se encuentra lo que se llama la alienación parental, que es cuando el menor quiere a su agresor, pues es el papá, la mamá, el tío, el abuelo, y señaló que en estos casos la intervención de la Red implica acompañar sin revictimizar.
Añadió que el trabajo de prevención tiene que ver con un empoderamiento, que se traduce en que ellos vivan como sujetos de derechos y entonces puedan decir "no", y deben decir "no" ante las prácticas que los puedan lastimar.

martes, 1 de noviembre de 2011

Tu cuerpo es tuyo.



Se estima que uno de cada cinco niños es víctima de violencia sexual, incluido el abuso sexual.
Usted puede ayudar a impedir que esto le suceda a sus hijos y a los niños que están a su alrededor
Los niños NO deberían permitir que otros niños o adultos toquen partes de su cuerpo que suelen ir cubiertas por su ropa interior. Y no deberían tocar a otros niños, niñas y/o adultos en esas zonas.
1. Tu cuerpo es tuyo

Debemos enseñar a los niños que su cuerpo les pertenece y que NADIE puede tocarles sin su permiso. La comunicación abierta y directa a una edad temprana sobre la sexualidad y las “partes privadas del cuerpo”, utilizando los nombres correctos para los genitales y otras partes del cuerpo, ayudarán a los niños a comprender aquello que no está permitido. Los niños tienen derecho a no querer que les den un beso o les toquen, incluso cuando se trata de una persona a la que quieren. Se debe enseñar a los niños a decir “No”, de forma inmediata y firme, a un contacto físico inapropiado, a alejarse de situaciones no seguras y a contar sus vivencias a un adulto de confianza. Es importante subrayar que deben insistir hasta que alguien les tome en serio. 

2. Buena forma de tocar – mala forma de tocar

Los niños no siempre reconocen las formas apropiadas a inapropiadas de tocar. Debemos decir a los niños y niñas que no está bien que alguien mire o toque sus partes privadas o que les pidan que miren o toquen las partes privadas de otra persona. Si los niños no están seguros de si el comportamiento de una persona es aceptable, debemos asegurarnos de que sepan que pueden pedir ayuda a un adulto de confianza.  Los padres, familiares y educadores pueden explicar que algunos adultos (como cuidadores, padres o médicos) tal vez tengan que tocar a los niños, pero debería alentarse a los niños a decir “No” si una situación les hace sentirse incómodos.

3. Secretos buenos – secretos malos

Los secretos son una táctica primordial de las personas que cometen abusos sexuales. Por este motivo es importante enseñar a los niños la diferencia ente los secretos buenos y malos, y crear un clima de confianza. Cada secreto que les preocupe, les haga sentir incómodos, les asuste o les ponga tristes no es bueno y no debería mantenerse; deberían contarlo a un adulto de confianza (padre, maestro, orientador, oficial de policía, médico, etc.). 

4. La prevención y la protección son responsabilidades que incumben al adulto

Cuando los niños son objeto de abuso sienten vergüenza, se sienten culpables y tienen miedo. Los adultos debemos evitar crear tabúes en torno a la sexualidad, para asegurarnos de que los niños sepan a quién dirigirse si están preocupados, nerviosos o tristes. Los niños pueden percibir que algo no está bien pero puede que no sepan cómo explicarlo ni a quién contárselo. Los adultos deberían estar atentos y ser receptivos a sus sentimientos y comportamiento. Puede haber muchos motivos por los que un niño rechace el contacto con un adulto o con otro niño. Esto debería respetarse. Sin embargo, los niños deberían sentir en todo momento que pueden hablar con sus padres sobre este tema.

5. Notificación y revelación 

Se debe informar a los niños, de los adultos que pueden formar parte de su red de seguridad. Se les debería alentar a elegir a adultos en los que pueden confiar, que estén disponibles y dispuestos a escucharles y ayudarles. Sólo un miembro de la red de seguridad debería vivir con el niño; los otros deberían vivir fuera del círculo familiar inmediato. Los niños deberían saber cómo pedir ayuda a las personas que integran esta red de confianza.



Agresores conocidos

En la mayoría de los casos, el autor es alguien que el niño conoce. Es particularmente difícil para los niños pequeños comprender que alguien que les conoce pueda abusar de ellos. No olvide el proceso de preparación que las personas que cometen abusos utilizan para ganarse la confianza de los niños. Debemos acostumbrar a los niños a que informen con regularidad a sus padres, madres, cuidadores y educadores de la existencia en su entorno de alguien que da regalos, pide que se mantengan secretos o trata de pasar tiempo a solas con un niño. Informar a los adultos de todo ello debe ser una norma establecida tanto en casa como en la escuela o cualquier otro lugar donde los niños suelan estar.

Autores desconocidos

En algunos casos, el autor es un extraño. Enseñe a sus hijos reglas simples sobre el contacto con los extraños: no subir nunca al coche de un extraño, no aceptar nunca regalos o invitaciones de un extraño, etc.

Ayuda

Los niños deberían saber que existen profesionales que pueden ser de gran ayuda (maestros, trabajadores sociales, Defensores del Pueblo y de la Infancia, médicos, el psicólogo de la escuela, la policía, el orientador escolar, etc.) y que existen números de teléfono gratuitos a los que los niños pueden llamar para pedir asesoramiento.


Por qué

Se estima que uno de cada cinco niños es víctima de algún tipo de abuso y violencia sexuales. Esto sucede a los niños de todas las edades, razas, clases sociales y religiones. El autor suele ser alguien que el niño conoce y en quien el niño confía. El autor también puede ser un niño o un adolescente. Usted puede ayudar a impedir que esto le suceda a su hijo. La clave es la buena comunicación con el niño. Supone apertura, determinación, franqueza y un ambiente no intimidante.


COLABORACIÓN:

lunes, 31 de octubre de 2011

19 de Noviembre Día Mundial para la prevención del abuso contra los niños, niñas y adolescentes.


El 19 de Noviembre en la mayoría de los países del mundo occidental se reserva esta fecha para dedicarle una pausa y reflexión a la lucha contra el flagelo del abuso sexual infantil.

Aunque tenemos que reconocer que en algunos conceptos se han obtenido muchos logros, lamentablemente son mas las carencias para reformar las leyes y evitar que haya mas víctimas y  atender y ayudar adecuadamente a las miles de víctimas.

Los invito a colaborar en esta fecha como el día mundial de la prevención contra el abuso sexual infantil.

Entreguemos trípticos el sábado 19 de noviembre de 2011 en las principales avenidas del Distrito Federal  en México.

Imprime en tu casa algunos folletos del blog, reúne amigos y familiares y replica la  acción en tu comunidad. En cualquier país, ciudad, poblado. Es una excelente oportunidad de pasar a la acción.

En este día como meta, invita, pega o manda un correo electrónico por lo menos a tres amigos de las redes sociales la nota:

"abuso sexual nunca mas, campaña 
No mas gritos sin voz" y comparte el tríptico Por favor.

No esperemos que alguien mas lo haga, nada te cuesta y salvaras a miles de niños.

Muchas gracias 







Miguel Adame Vazquez

Padre de familia.

Creador de abuso sexual infantil nunca mas.

Presidente de Centro de investigación difusión y estudios sobre la trata de perdonas y explotación comercial a.c

Candidato al premio al mérito cívico 2010 y 2011.
Fundador de la red hispanoamericana contra el abuso sexual infantil.
Colaborador del grupo de ayuda mutua para sobrevivientes de abuso sexual infantil.

Toleran abuso sexual por presión social.


Un manto de silencio envuelve muchos casos de explotación y abuso sexual contra menores de edad, cometidos en el 90 por ciento de los casos por el padre, padrastro, abuelo, tío, hermano o primo de las víctimas por la presión social que sienten sus familiares.

"Socialmente es mal visto: '¿cómo voy a denunciar a mi pareja o a mi compañero o a mi marido o a mi hermano?', cuesta mucho trabajo", dijo Mayra Rosalinda Rojas Rosas, directora de la asociación civil Infancia Común.

"En el momento en que un niño se acerca y comenta lo que ocurrió, se minimiza el abuso".

De acuerdo con la especialista, los padres de las víctimas de abuso se atreven a hacer la denuncia cuando éste ha sido constante y violenta al niño.

El total de víctimas registradas durante 2010 y 2011 en el Distrito Federal es de mil 733 menores de edad, de acuerdo con estadísticas de la Procuraduría General de Justicia local (PGJDF).

De enero a diciembre del 2010, la PGJ capitalina registró 911 casos de abuso sexual a mujeres entre los 1 y 17 años de edad, mientras que el promedio de abuso contra varones fue de 179 denuncias.

Desde principios del 2011 hasta julio del presente año, la Procuraduría capitalina ha atendido 549 denuncias de abusos a niñas y 94 a niños.

"En más alto porcentaje sufren las niñas, estamos hablando de niñas entre 13 y 18 años, lo que aquí llaman adolescentes", dijo Rojas Rosas.

Un niño o adolescente que ha sido víctima de explotación o abuso sexual, al levantar su denuncia, debe narrar todo lo que pasó, además de que es sujeto a una evaluación médica y psicológica realizada por los peritos de la PGJDF para acreditar el delito, explicó Juana Camila Bautista, Fiscal de Delitos Sexuales.

"Lamentablemente, siempre ocurre cuando llegan aquí los padres, obviamente desesperados y lastimados por el conocimiento que tienen que los hijos han sufrido una agresión de esta naturaleza, que lo primero que hacen es ir con el probable responsable de la conducta y advertirle que lo van a denunciar", explicó.

Sin embargo, esta forma de proceder lejos de ayudar, complica las investigaciones porque el sospechoso puede darse a la fuga para sustraerse a la acción de la justicia, añadió Bautista.

En el caso de la explotación sexual, las principales víctimas de la trata de personas son niñas de entre 9 y 17 años.

"Las enganchan prometiéndoles una mejor vida y son sometidas a explotación una vez que están fuera de sus redes de contención social", observó Rojas Rosas.

Este delito, que ocurre en un ambiente clandestino, es difícil de perseguir porque implica a niñas invisibilizadas, en una situación de alta vulnerabilidad económica y social, en su mayoría de Veracruz, Chiapas y Oaxaca, explicó la titular de Infancia Común.

"El rango entre los 13 y 18 años, esas son las niñas que puedes ver afuera pero hay niñas más pequeñas dentro de los circuitos, sólo que esas no las ves", indicó la experta.

Entre el 2010 y lo que va del 2011, la PGJDF ha investigado 23 casos. 


Miguel Adame Vázquez.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Los caramelos


Mami mami entro llorando Teresita, me lastimo Miguel!! Me dueleeee…. Solo eso atinaba a decir entre lágrimas la pequeña de 4 añitos.
A las 10 de la noche Lolita, su tía, hacia dormida a la niña nunca pensaron que mientras ella y su hermana platicaban cómodamente en el otro cuarto, estaba sucediendo la desgracia.
-Pero que te paso le preguntaron y Teresita en medio de su llanto les decía: Es que Miguel me dijo que me iba a dar unos dulces que me compro y los tenia en su cuarto y me llevo mami, pero me jalo y me tiro a la cama y me lastimo aquí, decía mientras señalaba sus partes intimas.
De inmediato su madre le quito su pantaloncito y pudo comprobar que en efecto, su pequeña había sido violada por el vecino que de algún modo se las había ingeniado para sacar a la niña sin que lo vieran.
Apenas pudo Juana, la madre de la chiquita; contenerse de ir a cobrársela en ese instante al monstruo, solo atino a llevar a su hija al cuarto y consolarla, mientras su hermana se encargo de dar aviso a las autoridades y vecinos para impedir que escapara impunemente.
Ahora Miguel esta tras las rejas ¿Por cuánto tiempo? No lo sabemos; lo que si es una realidad el día de hoy es que la infancia de Teresita fue brutalmente transformada por este cobarde ataque a su inocencia y su cuerpo.

ALDEA DE TERROR




La niña tendría unos seis años; no sabía leer ni escribir y tampoco entendía a qué se refería al hombre mayor que le dijo que quería acostarse con ella. Su ignorancia no le sirvió de nada: la niña trabajaba en un burdel  y el hombre consiguió lo que quería a cambio de un poco de dinero. Fue su primer cliente. 

Éste no es un caso único. En Svay Pak, un pequeño pueblo a las afueras de la capital camboyana Phnom Penh, ha imperado durante años la cultura del sexo con chicas preadolescentes. Las esquinas de sus calles estaban llenas de hombres vendiendo la virginidad de "sus chicas" a otros turistas. El relato de la niña anónima arriba recreado es solo uno de tantos recogidos en un trabajo de la CNN desvelando la (ahora decreciente) prostitución infantil de este enclave.

Es un buen caso porque cumple, paso por paso, la lamentable fórmula de cada una de estas chicas. Un día ella estaba jugando por la calle cuando se le acercó un hombre preguntándole si estaba sola y si podían hablar unos minutos. Al poco, se encontró trabajando en un burdel, en una habitación que recuerda a una celda: el vídeo la muestra de un color rosa que hace años que perdió su tono fuerte, de gruesas paredes sin ventanas, de unos 2x2 metros, únicamente decoradas con una cama mohosa. Es solo uno de los muchos cuartos que tenía el burdel; la única excepción eran los baños, con barrotes en las ventanas, incrementando la sensación de estar encerrado.

Dentro de la desgracia, al menos a la niña no la vendieron sus padres, como sí hacen otros tantos. Esta práctica es más común en otros países asiáticos como India. Todo lo demás se desarrolló según la trágica pauta  en estos casos; "Al principio me hablaban con suavidad", recuerda con lágrimas en los ojos. "Pero luego me violaban, y, al hacerlo, también me daban palizas".

Afortunadamente, su historia se escribe en pasado. Si hay un final feliz a estas vivencias, la de esta chica lo ha conseguido. Ahora tiene 18 años y ha vivido para ver cómo decaía la red de tráfico de vírgenes que marcó su infancia. Ha encontrado refugio gracias a un ciudadano estadounidense  llamado Don Brewster, que se mudó a Svay Pak con su mujer hace unos años para montar un albergue que dé acogida y rehabilite a estas chicas. "Es una maldad imposible de entender", explica Brewster. "Las niñas sufren tanto, con tanto dolor, que es imposible que el hombre que las está violando no se dé cuenta".

Brewster cuenta a las cámaras de CNN que las cosas han cambiado. Sigue existiendo un núcleo muy oscuro en Svay Pak, pero hay que buscarlo para dar con él. Ya no se produce de manera tan descarada, lo que supone un paso importante en el largo camino para enterrar un hábito tan arraigado. "Si te quedas en la superficie, dirías que ya no pasan estas cosas, pero justo ayer rescatamos a una niña de cinco años aquí", explica Brewster.

FUENTE: YAHOO NOTICIAS.

Empujada por su madre a la prostitución infantil


Solo había una cama en la casa de Aurora. Por la noche, cuando se acostaba, su padrastro simulaba echarle el brazo a su madre que dormía al lado ella. Entonces poco a poco hacía llegar su mano hasta sus genitales y comenzaba a tocarla.
Por el día, el abuso era más brutal. Cuando estaban solos el sujeto la agarraba por el pelo y ponía la cara en sus genitales. Con la otra mano se masturbaba. En una ocasión hasta intentó violarla “pero no pudo”.
Aurora (nombre ficticio para proteger su identidad) no se atrevía decir lo que sucedía. El sujeto se mostraba como la mejor pareja y se sentía amenazada. Un día no soportó más la situación se armó de valor y le contó todo a su madre.
Pero la reacción que obtuvo de la madre, una empleada de un bar, no era la que esperaba: no le creyó, la botó de la casa a sus tiernos 11 años y así Aurora comenzó una tortuosa ruta que la llevó a vivir por décadas en la calle, a prostituirse y a la narcodependencia.
“eso me costó la calle”
“Eso me costó la calle. Ella me dijo que no fuera embustera y me tiró afuera”, recordó. Aurora, quien actualmente tiene 51 años y todavía lucha por rehabilitarse, indicó que de algún modo su madre creía que ella a los 11 años quería quitarle a su pareja.
No se fue muy lejos. Todas las personas que conocía y que la ayudaban estaban en el vecindario. Algunos días dormía en la covacha de una panadería frente a la casa de su madre. El dueño del negocio le daba de comer a cambio de que limpiara los baños o mapeara el piso. En ocasiones se bañaba o pernoctaba en la casa de sus primos, que vivían en un vecindario cercano.
Pero no pasó mucho para que se repitiera, pero con agravantes, la amarga experiencia que tuvo con su padrastro.
Ya para entonces ella comenzaba a experimentar con drogas y alcohol. Una noche, sus primos, cuyas edades fluctuaban entre 20 y 26 años, se aprovecharon de la situación y la violaron. Hicieron lo mismo ofreciéndola a otras personas y con el tiempo se convirtieron en proxenetas, en “chulos”. Ella entretanto se adentraba en las drogas. Para entonces ni había cumplido 15 años. Llegó a vender su cuerpo hasta por una bolsita de drogas.
“Después que me violaron, me prostituían. Ellos hacían de chulos. Yo tenía que darles algo a ellos por conseguir la gente. Ni me velaban. Yo estaba sola cuando salía”, dijo la mujer.
En la panadería entonces, en lugar de sándwiches, buscaba que le pagaran con una caneca por limpiar los pisos y el baño. “Estaba adicta. A veces pasaba días sin comer por la droga”, recordó.
Para entonces, los clientes la buscaban porque era presa fácil y joven. “Era todavía una nena”, dijo.
Los encuentros sexuales, todos con hombres mayores, eran terribles, recordó. Además del acto como tal que repugnaba, cada vez que cerraba los ojos lo que hacía era recordar a su padrastro y a su madre botándola de la casa.
“Yo me iba con el tipo, pero siempre pensaba en lo que pasó con mi mamá y mi padrastro. Eso era lo que cargaba mi corazón. Era como ver todo, como en una película. Cuando uno pasa un trauma así, no se olvidan los detalles. Todavía cuando cierro los ojos veo lo mismo”, dijo la mujer.
Décadas de infierno
Los clientes eran diversos. La mayoría eran conocidos de sus primos que conducían negocios ilícitos. Ya de adulta, cuando sus primos no actuaban de proxenetas, se prostituía con cualquiera que pudiera darle algo de dinero.
Aurora estuvo prostituyéndose casi sin interrupciones hasta los 49 años. En ese tiempo permaneció deambulando, salvo por los breves periodos de intento de rehabilitación y por un periodo en que ocupó la vivienda de un familiar que se marchó a Estados Unidos.
Hace ocho años, Aurora tuvo un segundo encuentro con la prostitución infantil, esta vez como testigo de un caso. En esa ocasión iba a visitar a un “novio” y al asomarse por la ventana de la casa del sujeto vio al hombre con tres niñas, entre 10 y 14 años, a las que violaba.
Ella denunció la situación y al sujeto lo procesaron y las menores fueron removidas de la casa de su madre. “Y eso que la mamá era una señora que se veía como que cuidaba mucho de ellas, siempre estaba velándolas en la escuela. Esto pasa en todos lados”, dijo.
La última vez que Aurora se prostituyó fue hace apenas un año, justo antes de entrar a un refugio y comenzar su proceso de rehabilitación.

ROMPIENDO EL SILENCIO.


Uno de los aspectos más dañinos del abuso es el silencio que a menudo lo rodea. La mayoría de los niños y niñas soportan terribles atrocidades sin tener la posibilidad de decir nada a nadie. La se-crecía incrementa los sentimientos de vergüenza de la víctima y permite que el abuso continúe sin restricción. Para la mayoría de los infantes abusados, el aislamiento y el silencio son una forma de vida.


Parte de sanar es romper ese aislamiento y decir la verdad acerca de tu vida. Sin embargo, hablar acerca del abuso puede resultar aterrador. Cuando hablas acerca del abuso, tú estás rompiendo el retorcido pacto de silencio que fuiste forzada(o) a defender como un niño o niña asustado(a). Estás hablando de tu abusador. Estás confiando en alguien lo suficiente para compartir la historia real de tu vida y arriesgándote a una respuesta humana a tu dolor. Cada vez que lo cuentas, es más difícil pretender que el abuso no sucedió.

Hablar acerca de tu abuso es esencial. Tú no tienes que decírselo a todos. Ni deberías contarlo indiscriminadamente. Pero necesitas por lo menos una persona que pueda ser testigo de tu dolor y de tu recuperación. Ojalá hubiera muchas personas. Pero en principio, considera la posibilidad de decirle a una persona lo que ha sido tu vida en realidad.

Este capítulo te proveerá la guía para hablar acerca de tu abuso con personas que te apoyen. (Más adelante, ve la sección Simplemente Decirlo o Confrontar para ayudarte a decidir si la persona a la que le quieres decir es proclive a apoyarte). Identificarás las razones por las que lo quieres decir y analizar las formas en que el silencio fue fomentado o forzado mientras estabas creciendo. Si le dijiste a alguien acerca del abuso cuando eras joven, tendrás la oportunidad de explorar las formas como esa experiencia te afectó. Finalmente, aprenderás acerca de la diferencia entre privacidad y mentira, y te proporcionará una guía práctica para contarlo.

SI LO DIJISTE


No todos los niños guardan el secreto de su abusador. Muchos le dicen a alguien que ellos están siendo abusados. Si tú eres un adulto hoy y lo dijiste cuando eras un niño, existe la posibilidad de que no hayas recibido una respuesta compasiva y de ayuda. En lugar de ser creído(a) y protegido(a), tú probablemente fuiste ridiculizado(a) ignorado(a), culpado(a) o abusado(a) otra vez. Aun si tú fuiste creído(a), el abuso podría haber sido minimizado o justificado. Tú recibiste el mensaje de que no merecías protección*.
Si lo dijiste y te creyeron, tú develación pudo ser pobremente considerada. Pudiste haber sido requerido para repetir una y otra vez tu historia. Pudiste haber sido sacado de tu casa mientras el resto de la familia permaneció unido. Tus padres pudieron haberse divorciado y tú pudiste ser acusado por los subsecuentes problemas financieros. En los casos en que decirlo es mal considerado, las consecuencias de la divulgación algunas veces pueden ser más traumáticas que el abuso en sí.

Si tú hablaste del abuso cuando eras niño o adolescente, las respuestas que recibiste (o no recibiste) te dieron mensajes poderosos respecto a decir. Esos mensajes establecieron los precedentes para tus miedos y sentimientos acerca de hablar sobre tu abuso ahora.
*[Esto está empezando a cambiar. Como niños están siendo enseñados a diferenciar entre buenos tocamientos y malos tocamientos, y decirle a alguien acerca de los malos tocamientos, más y más niños están recibiendo respuestas compasivas, proteccionistas cuando ellos revelan el abuso. Los niños que lo cuentan y son tratados con respeto, reconocimiento y acción apropiada tendrán posibilidades de sanar durante la infancia y no necesitarán este libro de ejercicios en los años por venir. Sin embargo, actualmente muchos niños que lo dicen, continúan teniendo experiencias negativas –testificando en una atmósfera judicial insensible, haciéndolos repetir una historia una y otra vez, tomarse la molestia de decir sólo para que el abusador sea reivindicado, castigado insuficientemente u obtener la custodia. Estas violaciones de los niños agregan nuevas capas de abuso a la violación original y le enseñan al niño que hablar abiertamente acerca del abuso es inútil y autodestructivo].
Si tú lo dijiste cuando niño, toma unos minutos para escribir acerca de lo que pasó.
Cuando lo dije,…

Cosas para reflexionar:

• (Si lo dijiste cuando eras niño o niña) ¿Cómo me afectaron las respuestas? ¿Qué decisiones hice o qué asumí cómo resultado?
• ¿Cómo me sigue afectando la respuesta que recibí?
• Si lo volviera a decir ahora, ¿ocurriría lo mismo? ¿Por qué sí o por qué no?
Espera los ejercicios acerca de UNAS POCAS PALABRAS ELEGIDAS PARA DECIR LA VERDAD


¿POR QUÉ DECIRLO? 

Hay muchos beneficios en hablar acerca de tu abuso, a pesar de que puede ser difícil identificarlos cuando te estás sintiendo asustado(a) respecto de hacerlo. La lista de abajo incluye algunas razones comunes que los sobrevivientes encuentran empoderadoras para decirlo. Marca aquellas que se apliquen a ti. Agrega cualesquiera otras que puedas pensar:
Hablar-lo me ayudará a sobreponerme a los sentimientos de vergüenza.


Descubriré que ya no estoy solo(a) ni soy diferente.
Experimentaré la compasión y el amor de alguien más.
Dejaré de seguir las reglas del agresor.
Expondré al ofensor.
Una vez que lo diga, puedo obtener apoyo y ayuda.
Dejaré atrás la negación.
Estaré más en contacto con mis sentimientos.
Cuando sea más honesto(a), mis relaciones serán más íntimas.
La gente que me rodea tendrá información y se sentirá menos confusa acerca de lo que me pasa.
Me voy a establecer, en el presente, como una persona que está lidiando con el abuso que sufrí en la infancia.
Ayudaré a terminar con el abuso sexual infantil al romper el silencio en el cual prospera.
Seré un modelo para otros sobrevivientes.
Seré un modelo para los niños en mi familia que todavía están siendo abusados.
Puedo detener el abuso que todavía está ocurriendo.
Me sentiré aliviado(a).

Cosas para reflexionar

• ¿Cómo me puedo beneficiar al hablar del abuso?
• ¿Hubo algo que me atemorizara en la lista de posibles resultados positivos? ¿Por qué?
• ¿Mi resolución a decirlo ha cambiado a raíz de este ejercicio? Si es así, ¿cómo?


De Laura Davis, El Coraje de Sanar, libro de ejercicios 

TRADUCCIÓN: CONY DIAZ

lunes, 24 de octubre de 2011

Esta es una de las acciones más positivas y enriquecedoras que podemos realizar como seres humanos.

Hay pocas cosas tan reconfortantes como ayudar, apoyar, acompañar, animar, alegrar, motivar, querer a otra persona... sin esperar recibir nada a cambio, de verdad, verdad.

Con esto quiero decir: sin esperar reconocimiento, recompensa, retribución o pago alguno, pues sólo siendo verdaderamente desinteresados será como podremos disfrutar del beneficio de realizar una acción generosa.

Cada vez hay menos personas dispuestas a dar algo a cambio de nada...

Cuánto voy a ganarme, cuánto van a pagarme, cuánto me costará en tiempo, en trabajo o en dinero, son algunas de las frases que justifican la apatía, la indolencia o el egoísmo con el que actúan algunas personas.

Recordemos que al dar con generosidad, solidaridad o empatía, será el universo quien nos devuelva lo que entregamos y no las personas a las que se lo dimos. Y que muchas veces no será en el momento en que nos gustaría recibirlo o de la forma en la que lo queremos, sino que lo hará en el momento perfecto y en especies; es decir, manifestado justo en aquello que necesitamos en un momento dado.

Y si dudas de lo que acabo de decirte... piensa un poco y recuerda esos pequeños momentos en los que apareció la persona que te ayudó, el lugar donde pudiste quedarte, el consejo de alguien que te iluminó, la compañía de una persona que te animó, te ayudó o te hizo sentir querido, el recurso que necesitabas. La presencia de ese alguien especial, porque se dejó llevar por esos sentimientos positivos, pudo suavizar tu vida.

Salgamos al mundo cada día con la intención de dar, de compartir, especialmente si estamos necesitados... porque de esta manera no sólo estaremos dándole nuestro aporte al mundo con la intención de que otros se sientan mucho mejor en él, sino que recibiremos la fortaleza, la motivación y la fe que habíamos perdido temporalmente al sentirnos afectados por una circunstancia de la vida.

Lo más fácil es mostrar indiferencia y lo más difícil es tener el valor y la determinación para mostrar compasión, generosidad y solidaridad...

Claves para dar

•Conectarse a los mejores sentimientos.

•Realizar actos bondadosos, sencillos, espontáneos y anónimos.

•Vencer el egoísmo y el miedo a perder.

•Colocarse en el lugar del otro.

•Preguntar, siempre, de qué manera puedes servir o ayudar a alguien.

•Dejar de pensar que al compartir lo que tienes con otro, lo perderás...

Piensa en lo importante que puede ser para alguien tus palabras, tu compañía, tu apoyo o tu ayuda en un momento dado y siéntete dispuesto a brindarlo.
EL TRABAJAR EN LA PREVENCION DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL ES UN TRABAJO QUE SE LLENA DE GOZO Y SATISFACCION,  apesar de ser un tema muy complicado, me basta con saber que a una sola  persona esta información en el blog le a ayudado en algo.

Te invito a colaborar con nosotros, no te arrepentiras.



Miguel Adame Vázquez.