miércoles, 20 de abril de 2011

"Un 20% de la población sufrió abusos sexuales en su infancia"

CASO COLOMBIA:
En el país hay más de 35 mil niños y niñas explotados sexualmente, según lo expresado por la proponente del proyecto del referendo, la congresista Gilma Jiménez. La Policía Nacional reporta que entre enero y marzo del 2011 un total de 915 niños, niñas y adolescentes han sido víctimas de abuso sexual, es decir un promedio de 90 menores por día, de los cuales 752 son niñas y 163 niños.

La población más afectada se encuentra en el rango entre los 12 y 14 años, con 312 casos, seguida por el rango de edades entre los 9 y 11 años, con 199 denuncias. La Policía registró 152 casos de abusos a menores entre los 6 y los 8 años, y 21 casos de hechos relacionados con menores de 2 años. Las ciudades donde más situaciones de abuso sexual se presentan, según la Policía, son Bucaramanga, con 125; Bogotá, con 100; Cali, con 62, y Pereira, con 35.

El director de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional, general José Roberto León Riaño, señaló que la semana pasada esa institución desplegó una ofensiva simultánea en las ocho principales ciudades del país, generándose la captura de 140 personas, de las cuales 22 son menores de 18 años. Asimismo, indicó que durante los registros a bares y discotecas, la Policía sorprendió a 30 niños, niñas y adolescentes inducidos al consumo de bebidas embriagantes y sustancias alucinógenas, al tiempo que otras tres jóvenes, de 16 y 17 años, estaban ejerciendo la prostitución infantil.

Por su parte, en el departamento del Atlántico, el Instituto de Medicina Legal reportó entre enero y lo que va de abril del presente año más de 610 denuncias en este aspecto, de las cuales el 87 por ciento (120 casos) corresponden a víctimas menores de edad, en los que adultos se han sobrepasado y violentado su intimidad psicológica y corporal. De remate, las dramáticas cifras demuestran que el 85 por ciento de los abusadores sexuales son padrastros o compañeros sentimentales permanentes de las madres, o algún pariente cercano al niño.

No obstante, en gran número de ocasiones, son la misma víctima y sus familiares los que se buscan sus propios males. En el antes citado caso de la joven de 16 años violada por los cuatro hombres en la madrugada, después de salir de una fiesta, es notoria irresponsabilidad de los padres y la falta de auto-cuidado por parte de la inmadura víctima. Por eso, mientras se toma esa decisión en el Senado, la mejor solución que se vislumbra no deja de ser la preventiva. Primero, advirtiendo a nuestros hijos de ambos sexos para que sepan defenderse de ataques sexuales de personas mayores dentro y fuera del hogar. Enseñarles que muchos agresores pueden ser hasta familiares y actúan en lugares solitarios mediante la coerción, la fuerza física o el engaño. Así mismo hay que evitar que los niños anden con personas con diferencia de edad significativa, cuyas experiencias, madurez biológica, intereses y expectativas de la vida sean distintas.

Hay que cuidarlos hasta del cibersexo o el creciente uso de Internet para acechar y abusar a menores de edad, algo de lo que en nuestro país aún no existen estadísticas, precisamente el tema principal a tratar por la Comisión de la ONU para la prevención del crimen y la Justica penal, en estos días en Viena.
Los colombianos aún hoy recordamos con horror la forma de actuación del mayor depredador sexual del país, Luis Alfredo Garavito, hoy preso en Valledupar, a quien las autoridades atribuyen no menos de 172 asesinatos en 11 departamentos, entre 1992 y 1998. Si percibimos estas abusivas situaciones en nuestra familia o en hogares cercanos no dudemos en denunciar a estos agresores sexuales ante la Policía Nacional, el URI, las comisarías de Familia, el ICBF, Caivas, al CTI de la Fiscalía o a un hospital o puesto de salud.

En conclusión, celebremos en Colombia el Mes de los Niños no solo con frases publicitarias bonitas e impactantes sino apoyando con acciones concretas la protección de nuestros menores de edad, esperando a la vez que el Senado opte por la aprobación del referendo, y así finalmente decidamos si ejemplarmente la Ley castiga con la máxima condena a los desquiciados que marchitan el futuro y el desarrollo normal de nuestros niños y jóvenes compatriotas.
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