miércoles, 20 de abril de 2011

ESTADISTICAS EN ESPAÑA

Según algunos estudios, entre un 15 y un 20 por ciento de los niños sufren algún tipo de abuso sexual antes de cumplir los 16 años. Para entre un 4 y un 10% su infancia se convierte en un calvario, porque ese abuso es grave y continuado. En la mayoría de casos su abusador es alguien de su propio entorno familiar, un padre, un tío, un primo, un abuelo… La intimidad de un hogar aparentemente normal y el silencio de unas víctimas fácilmente manipulables es su mejor coartada.

En otros casos, cuando el niño o la niña se atreven a contarlo se encuentran con que el resto de la familia no les cree, lo que les lleva a afrontar solos su sufrimiento. Algunos no lo contarán nunca, otros tardarán años. Para quienes no reciben apoyo en su infancia las secuelas suelen pasar por dificultades para relacionarse, falta de autoestima, adiciones y en los casos más graves intentos de suicidio.

El año pasado se presentaron en los juzgados españoles 3.500 denuncias por presuntos abusos sexuales contra menores. Se cree que es una mínima parte, la mayoría no denuncia por miedo, por la repercusión social que tiene para la familia y porque incluso demostrarlo es muy difícil.

Psicólogos y asociaciones contra la violencia infantil piden a los profesores y a los servicios sociales que no cierren los ojos ante este problema porque los mensajes que a su manera envían los niños pueden servir para detectar muchas de estas situaciones.
–denunciar si es posible- y buscar ayuda profesional es, según muchas víctimas, la mejor manera de afrontar una dramática experiencia que no se olvida, pero que se puede superar.

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