lunes, 7 de septiembre de 2009

!ESTÁN MÁS CERCA DE LO QUE CREES¡


Recientemente se informó en el Boletín Internacional “Alianza por tus Derechos” de la captura de un joven salvadoreño implicado en la creación de un sitio web de nombre “Jimmy neutrón”. Éste es, en la televisión, un aventajado niño de ficción, muy inteligente, que puede viajar por el tiempo. Creó su propio robot y es un verdadero héroe.

Sin embargo, en el sitio mencionado se presentaban fuertes y degradantes imágenes de niñas/niños con rasgos europeos, o asiáticos, contra los que se cometían atrocidades y brutales agresiones sexuales.

“Jimmy neutrón”, producido como caricatura infantil para entretener a miles de niños y niñas se convirtió en el ciber espacio, en la guarida de depredadores sexuales, de pedófilos, que subían las fotos de niños y niñas inocentes, intercambiaban fotos y después realizaban foros para transmitir las experiencias de abuso sexual en las que someten a niñas y niños.

En la nota se destaca que los usuarios para poder visitar el sitio web debían comprometerse a enviar imágenes que pasaban a ser parte de un banco que podía ser mirado por las personas autorizadas por los administradores del web, dos jóvenes estudiantes universitarios salvadoreños.

Se estima que cada 22 segundos aparece en la red una nueva página con pornografía infantil donde se presentan vídeos de extrema dureza.

Tomando en cuenta que en Nicaragua los usuarios de Internet sobrepasan los ciento cincuenta mil, de los que un buen porcentaje son niñas, niños y adolescentes, que hacen uso de esta herramienta para actualizarse en juegos electrónicos, información escolar, para establecer comunicación con amiguitos/as, familiares, etc. podemos deducir el riesgo que están viviendo frente a la computadora. Por eso es que quiero reproducir algunas de las sugerencias que se hacen desde el boletín Alianza por tus Derechos.

Igualmente, me considero en la obligación de expresar el compromiso del Movimiento contra el Abuso Sexual a seguir facilitándote información que en el marco de la Jornada ALTO al abuso sexual, por la que haremos llegar a las escuelas, centros de atención alternativa, o padres y madres documentación al respecto.

Pistas que pueden ayudar a proteger a tus hijos de los depredadores sexuales en internet:

1. Inculcarles a los niños que no hablen ni participen en chats con desconocidos en línea.

2. Enseñarles que, en internet, como en otros aspectos de la vida, no todo es lo que parece y que el anonimato muchas veces puede ser aprovechado por impostores pedófilos.

3. Advertirles que nunca deben revelar datos personales como nombres, direcciones, teléfonos, escuela a la que asiste, y también fotografías personales, las cuales pueden ser adulteradas y utilizadas con fines de pornografía.

4. Transmitirles a los niños que no deben abrir correos de dudosa procedencia. Algunos pueden tratarse de temas relacionados con la pornografía.

5. No contestar correos electrónicos que tengan contenido ofensivo o resulten incómodos.

6. Hacerles saber que nunca deben concertar citas o encuentros con desconocidos que hayan contactado en internet.

7. Colocar la computadora en casa a la vista de todo el mundo. No en el dormitorio de los niños.

Tomemos en cuenta algunos elementos que nos servirán para explicarles a nuestros hijos sobre quienes son los pedófilos. Estos, a diferencia de la creencia anterior, son personas de cualquier edad, incluyendo jóvenes, apenas por encima de los veinte años, cansadas de consumir pornografía de adultos en la red y que buscan nuevas sensaciones para su autoestímulo derivando su consumo en la pornografía infantil.

Para ello promueven la acción de la niña/o; seduciéndoles, convenciéndoles a través de la manipulación. Precisa de un cierto grado de complicidad o silencio de parte de la víctima. Suelen escoger a niñas/os de su entorno inmediato: hijas/os, nietas/os, sobrinas/os, alumnas/os o vecinas/os.

En este caso existen los pedófilos consumidores y alimentadores de pornografía infantil. Es el grupo más numeroso y en pleno desarrollo de la actualidad debido, en buena medida, a la expansión del internet. Se habla ya de adictos a la pornografía infantil. Por lo general son personas perfectamente integradas en la sociedad.

Hay que destacar que todos y cada uno de estos sujetos, llámese pedófilo o pederasta son abusadores sexuales de niños, niñas y adolescentes, que cometen un delito por el cual deben ser castigados.

El código de la Niñez y la Adolescencia aprobado en nuestro país en 1998 dice en el articulo 69.- “Queda prohibido…. A cualquier persona, promover, vender o facilitar a las niñas, niños y adolescentes, libros, láminas, videos, revistas, casetes, objetos y cualquier otra reproducción que contengan escritos, grabados, dibujos o fotografías que sean pornográficos o bien que inciten a la violencia”.

Todas las voces y las voluntades contra el abuso sexual

Fuente: Boletín Alianza por tus Derechos hablemosde.abusosexual@gmail.com

miércoles, 2 de septiembre de 2009

DETECTAN A.S.I CON MARIONETAS


En los últimos tres meses el DIF Municipal detectó nueve casos de abuso sexual en menores, a través de obras de teatro con títeres que presenta en primarias públicas.

Fernando Loera, coordinador del programa “Menor Vulnerable”, mencionó que el propósito es que los niños identifiquen cuándo un adulto rebasa los límites y transgrede su intimidad.

Con los muñecos se da una función a los alumnos, en la que se les explica cuáles son sus partes privadas y qué tipo de problemas pueden estar enfrentando.

Al final de la presentación llenan un formulario y si observan que alguno manifestó haber tenido algún tocamiento o abuso, se inicia una investigación en el hogar.

Fue así como se pudo establecer que nueve pequeños con edades entre los seis y 12 años fueron víctimas de abuso sexual. Esos casos forman parte de los 16 que, en lo que va del año, ha ubicado la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, a quienes ingresó a albergues bajo su tutela.

Lo anterior lo dio a conocer durante el “Primer Taller de Capacitación y Sensibilización contra la Explotación Sexual Comercial Infantil (ESCI)”, cuyo objetivo es promover políticas y acciones para la prevención, atención y erradicación.

María Celia Ortiz Baylón, encargada del área operativa de este programa del DIF Estatal, que organizó el curso, comentó que en ciudades fronterizas como Juárez, es más probable que se presente este tipo de situaciones.

Agregó que el ESCI abarca lo que es el turismo, la pornografía, la prostitución y el tráfico sexual en niñas, niños y adolescentes.

A la actividad acudieron directivos de albergues, centros comunitarios, escuelas e instituciones de salud.

“Se debe enseñar al menor de edad a cuidarse, protegerse, a decir ‘este es mi cuerpo, yo lo cuido, yo lo protejo, nadie debe tocarlo, nadie tiene por qué abusar de mí, nadie tiene por qué provocarme una situación que me incomode, que me haga sentir mal’, ser valientes para denunciar y no quedarse callados”, anotó.

Puntualizó que en el estado de Chihuahua se carece de estadísticas concretas sobre ESCI debido a que no se denuncia como tal, pero enfatizó que cuando llega a suceder, el niño es tratado como objeto sexual, como una mercancía.

“Sabemos que los mayores explotadores que tenemos están dentro de las familias, y por temor, nos quedamos callados, no decimos nada y esos niños crecen siendo abusados, maltratados, estando dentro de prostíbulos, utilizándolos para una pornografía, pero desgraciadamente crecen creyendo que es algo normal y lo repiten”, aseveró.

“Tenemos muchos casos de maltrato, muchos de abuso, muchos de violación, pero como Explotación Sexual Comercial Infantil, no”, dijo.

Mientras, Loera, responsable del programa “Menor Vulnerable”, explicó que cuando ubican a un niño abusado se le da atención psicológica y se le apoya para que presente la denuncia.

A través de la obra de teatro, por ejemplo, se les explica cuáles son las partes privadas del cuerpo humano que no pueden ser vistas ni tocadas por otras personas y se les dice a cada parte por su nombre, no por apodo.

Comentó que si durante la obra al pene le dijeran “pajarito”, entonces el alumno pensará que es broma y no lo verá como algo negativo.

A los alumnos de cuarto a sexto grados, se les informa también con otras técnicas, como el llenar una hoja en la que aparece el cuerpo humano dibujado.

“Y se le pregunta al niño individualmente, ‘¿alguna vez te han tocado alguna de estas partes/; si te han tocado, subráyale y cuánto hace’, se realiza la entrevista por separado, sin que los demás niños se den cuenta, se le pregunta quién, cuántas veces y si sabe la mamá”, dijo.

De haber abuso o violación, se entrevistan con los padres y se les notifica que posiblemente el niño está sufriendo eso, para lo cual se le dará apoyo psicológico.

SENTIMIENTOS DE UNA VICTIMA DE A.S.I


Tantos años sin sentir, tantos años ocultando el dolor más grande que he sentido en mi vida, tantos años haciendo como que nada había pasado, queriendo ocultar lo que llevaba dentro y deseando día tras día que bajara un angel y me dijera " Esto es solo un mal sueño, despierta y verás que nada pasó" Pero nada, nada de eso ocurrió, seguía casi a diario sufriendo las contínuas violaciones que me hacían esos seres con mentes bestiales, que me dejaban sin respiración y casi muerta.
No sentía mi cuerpo, no entendía por que me lastimaban de esa forma, no sabía que era lo tan malo que había hecho me sentía mala y culpable.
Ahora, hace solo unos meses, que empiezo a tolerarme, comienzo a perdonarme, me duele cada intento, me duele cada retroceso, me canso, me ahogo, lloro por dentro, pero también camino, estoy aprendiendo a respirar, estoy intentandolo.
Como quisiera llorar y llorar hasta sacar toda mi pena, sin sentirme una basura, una cobarde o una mala persona por hacer sentir mal a quienes me ven. Tendo pena, si tengo pena, siento dolor, estoy cansada de hacerme la fuerte y tratar de pensar en el presente y en todo lo que me pierdo cada día al sentirme así. Me estoy dando permiso para tenerme lástima y verme desde mi fragilidad para asi aprender de mis avances. Estoy sintiendo mi cuerpo, sintiendo mis emociones, estoy aprendiendo a defender mi historía y a hacer algo por mi. Pero me agoto, se me hace duro el camino.
No quiero fallar a quienes confian en mi, a quienes creen en mi fuerza interior, no quiero fallarme nunca más. Quiero ser normal, reir con ganas sin pensar en que no merezco ser feliz. Si que lo merezco, tengo muchas ganas de hacer lo que me gusta, de cambiar de verdad y tengo muchas ganas de destapar mis sentimientos y enseñarme a sentir y mantener ese estado. Estoy trabajando muy duro, con mucha tolerancia, pero necesito exigirme más y no dejarme vencer, por mucho que me duela todo, tengo que seguir caminando. Tengo que poder, por mi y por todos los que me están ayudando a caminar. No voy a engañarme, ya no tengo que avergonzarme de lo que me ha pasado durante casi toda mi vida. Estoy viva y quiero seguir viva y disfrutar mi presente con todo lo que lleva a cuestas, si pude de pequeña, tengo que poder.


Ahora necesito llorar y respirar para poder seguir, estoy descansando en mi cansancio. Estoy parando para poder seguir...Ahora me permito el cansancio. Si, quiero estar a solas, me duele el alma y mi cuerpo, no dejaré que mis pesadillas me vuelvan a llevar al lugar que nunca debí estar.No justificaré lo injustificable, no puedo dejarte pasar algo así,debo endurecer mi corazón contigo si quiero sanarme de verdad.

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ALMENDRA

¿DÓNDE ESTÁ LA JUSTICIA?


Dónde está la justicia cuando hemos sufrido abusos sexuales en la infancia?


Estoy de acuerdo con que la justicia tiene que funcionar y tiene que actuar contra el agresor, y si se endurecen las condenas mejor que mejor. Pero creo que esto puede funcionar sólo cuando se detecta un caso de abusos en el momento que se están produciendo.


En la mayoría de estos casos (sobretodo los intrafamiliares) el problema es que no salen a la luz en el momento y es muy difícil demostrar posteriormente, que realmente sucedió (creo que tiene que ser mínimo el número de casos en los que se ha podido demostrar a los años de haber sucedido).
Y no creo que sea conveniente el condenar a alguien sólo porque otro diga que esa persona abusó de un niño sin tener ninguna prueba de ello (que incluso detectándolo a tiempo seguramente será muy difícil demostrarlo con pruebas físicas).


Mucha gente se aprovecharía de ello y se condenaría a mucha gente inocente. Eso atentaría contra nuestra propia libertad. Y más hacia nosotros mismos, que mucha gente piensa que si hemos sufrido abusos en nuestra infancia muy probablemente nos convertiremos en agresores. A la más mínima, la gente nos condenaría por miedo.

Aunque nos cueste y nos duela reconocerlo, no se puede condenar a nadie sin unas mínimas pruebas. Así que por más que lo pienso, no creo que la justicia que podamos encontrar sea el meter a nuestro agresor en la cárcel (hablo de los casos en que sea imposible demostrarlo ante un juez). Tal vez con los años encontremos algún método para demostrarlo (tengo fe en la ciencia).


Creo que nosotros deberíamos unirnos para afrontar este tema desde otra perspectiva, la EDUCACIÓN de los que vienen. Y digo "de los que vienen" porque los que ya son mayores veo que es muy difícil cambiarles de parecer y, pensamientos como "la familia es sagrada haga lo que haga" es lo que más daño nos está haciendo y más arraigado tienen. Por eso no quiero gastar mis fuerzas buscando mi propia justicia cuando creo que puedo conseguir mucho más luchando por la educación de los que vienen.


En mi caso, todavía estoy luchando para quitarme ese rencor que les tengo por no haberme defendido en su momento y haberme silenciado cuando les dije que, hacía unos años, había sufrido abusos por parte de un hermano mayor. Sé que desde aquel momento no volvieron a mirar con los mismos ojos a mi hermano y tuvieron una dura lucha interior entre dos sentimientos de amor y odio hacia mi hermano pero no fueron capaces de hacer nada porque, simplemente, no tenían ni idea de qué hacer y prefirieron quedarse con la educación que habían recibido ("la familia haga lo que haga es sagrada" "los problemas familiares no hay que airearlos" "qué dirán los demás" "tenemos que aparentar ser una familia unida").

Les miro a los ojos y os aseguro que no son malas personas, simplemente no supieron qué hacer y su reacción fue la consecuencia de su ignorancia y de la educación que recibieron. Noto en ellos que me quieren, pero no saben demostrarlo como a mí me haría falta. Seguramente me hubiera bastado con que hubieran condenado ELLOS mismos al agresor repudiando su actitud, vigilándolo para que no lo volviera a hacer y, en el caso de enterarse de que lo seguía haciendo o hiciera a otra persona, no dudar en denunciar a su propio hijo o hermano.


Aunque no se pudiera condenar judicialmente (por no poder demostrar los hechos) esa persona ya habría sido repudiada por su propia familia, que por lo menos ya es una condena, y ya habríamos conseguido que el silencio que tanto nos duele y nos condena a nosotros mismos desaparezca.
Por suerte y desgracia, mi hermano murió en un accidente dos años después de contarlo. Y digo suerte porque ello me evitó seguir conviviendo con mi agresor y ver como mi familia continuaba haciendo todo lo posible por aparentar que no había pasado nada. Esto me ha permitido respirar un poco más que a muchos de vosotros, que os ha tocado ver como, con vuestras vidas destrozadas, vuestros agresores continúan tan felices sin que nadie les condene (reconozco que eso debe ser muy difícil de llevar). Y digo desgracia por que se le agotaron a mi familia las posibilidades de expresar su repulsa hacia mi hermano para quedar en paz conmigo y con ellos mismos.
La situación en mi familia ahora es complicada. Mi madre siempre está enfadada por cualquier cosa, siempre está pendiente de nosotros sin dejarnos respirar y metiéndose en todo lo que hacemos y dejamos de hacer, sobretodo conmigo, lo que a mi me saca de mis casillas y siempre acabo discutiendo con ella. Y va a peor. Siempre a sido una persona con mucho carácter y no veo muchas posibilidades de que mejore (y en los milagros...)


Con mis hermanos (los otros dos que me quedan) tampoco me entiendo del todo.
Mi hermana no me dice nada, pero creo que me culpa de haber contado la historia de mis abusos, "dándole más problemas a mi madre" y haber roto la armonía familiar (que en realidad nunca la hubo). Y es que ella reacciona de una forma extraña ante todos los problemas de su vida y siempre lo ha hecho, no sólo con el mío. Prefiere callar, dejar que pase el tiempo, que nada tiene importancia y todo se pasa. Siempre quiere aparentar estar muy tranquila ante los problemas pero por dentro le están comiendo los nervios. Siempre ha padecido úlceras de estómago y enfermedades asociadas a estados de nerviosismo y va a peor. Ahora, cada vez que tiene algún problema le dan ataques de pancreatitis, lo que puede provocarle multitud de secuelas, incluso la muerte.
Y mi hermano. Él se enteró hace poco de lo que sucedió. Decidí contárselo cuando empecé a trabajar sobre mi infancia en la facultad. Tenía (y lo necesitaba) que hablar abiertamente de los abusos que sufrí de pequeña, con mis profesores y compañeros. Y pensé que no era justo que lo hiciera sin habérselo contado antes a él, y menos cuando él se siente (estúpidamente) culpable de la muerte de mi agresor. Su reacción fue de lo más extraña. Sin hablar en un principio de mi persona, no quiso oír nada sobre abusos sexuales.


En realidad, siempre evita todo lo relacionado con el sufrimiento humano, le da miedo sus propias reacciones; con la sangre se marea, y con las noticias tristes no consigue llorar y le dan ataques de ansiedad. Cuando sospechó que se trataba de mí, enseguida reaccionó agresivamente contra todo aquel que me hubiera podido hacer daño, acusando sin sentido a todo el que le venía a la cabeza. Menos mal que estábamos solos y nadie estaba cerca. Cuando le conté que había sido nuestro hermano se quedó bloqueado. No sabía qué decir. Tanto se había culpado por haber descolgado aquel dichoso teléfono. Culpa por haberle pedido que fuera a su casa para pasar un rato juntos. Culpa por querer recuperar un tiempo que habían perdido. Culpable, de qué? Ahora, de qué?. Nunca ha reaccionado bien ante los problemas. Siempre se ha refugiado en su trabajo sin importarle echar todas las horas extras que hayan echo falta, y cuantas más mejor para no ver ni tener que afrontar el panorama que tenía en su vida íntima.

Y ahora como tengo yo que esperar a que reaccione? Pues seguramente que como hasta ahora, es la única forma en que él sabe hacerlo. Nadie le ha enseñado otra cosa.
Si nos miramos a nosotros mismos veremos que, muchas veces, no actuamos de la forma más correcta aunque ello nos conlleve a otro dolor. Y todo simplemente porque no sabemos, o lo que viene a ser lo mismo, porque NO HEMOS APRENDIDO OTRA COSA.
Por todo esto, creo que hay afrontar este tema (y esto serviría para casi todo en nuestra vida) desde la EDUCACIÓN. Pero quién se encarga de educar a nuestros hijos (y a nosotros mismos)? Qué es lo que les tenemos que enseñar? De qué forma? Con qué pautas? Quién las marca? Yo no soy la más indicada para responder estas preguntas pero sí para enunciarlas.
Un abrazo muy fuerte a todos... y a seguir buscando. Sin búsqueda estamos condenados a quedarnos esperando eternamente.


COLABORACIÓN.

SOBREVIVIENTES DE A.S.I. NADA FÁCIL..


Como sobrevivientes de abuso sexual sabemos que no es nada fácil la convivencia con nuestro pasado, el dolor al que hemos estado sometidas nos ha hecho diferentes a los demás, más débiles, más fuertes quizás.
Cuando escribí acerca de terminar con el secreto, deje entrever un poco de egoísmo, sin importar lo que pasaría a nuestro alrededor al soltar tremendo secreto.Nuestro paso ya esta dado, dejamos abierta sobre la mesa la maleta que cargamos durante tantos años y ahora cada uno recogerá la parte que le toca y las culpas de las cuales se deban hacer cargo, no debemos preocuparnos por ellos, seguro con el tiempo van a estar bien.
Con esto solo quiero dar la posibilidad a aquellas personas que son testigos de una confesión de tal naturaleza, de que entiendan y traten de ayudar a dar ese primer paso.Si una amiga, tu hija, hermana, o cualquiera que haya confiado en ti para decirte por lo que ha pasado durante su infancia, decide hablarte al respecto, no la calles.Este es el primer paso de su sanación, no le coartes la libertad que por una vez tiene de decir lo que le pasa, recuerda que ha enfrentado mucho dolor, miedo y culpa para estar sentada frente a ti.
Solo déjala que hable, no le preguntes, no le cuestiones, ni el por que, ni el cuando, ni el ocultamiento de su secreto.Escúchala, mírala a los ojos, debe sentir que estas allí, puedes tomarle la mano, decirle que puede contar contigo, que ya no estará sola y que ha sido muy valiente de haberlo sobrevivido.No presiones para que te cuente detalles de su experiencia, muchas veces no estamos preparadas para hacerlo, recuerda que quizás tampoco tenga los recuerdos muy claros para expresarlos, dale su tiempo.Ahora si el proceso ha comenzado.
Escucha atenta todas sus palabras, llora si lo sientes, abrázala si lo consideras necesario, dile que la amas, es una niña de 5 o 6 años que esta gritando que ha vuelto del infierno donde nadie sabia que se encontraba.Bríndale la seguridad que necesita para desahogarse, dale un espacio, dale tiempo, no la dejes hablando sola, atiende lo que quiere decirte si no has atendido antes sus gritos desesperados pidiendo ayuda.Dale confianza, protección, no la hagas callar, ya ha callado durante muchos años como para seguir en ese mundo de silencios y lagrimas.Deja que llore, que grite, que te culpe, todas nosotros no somos capaces de culpar a nadie de lo que nos paso, siempre creímos que las culpables éramos nosotras mismas, ahora es un gran paso poner las culpas en los demás, aunque al principio te moleste, déjala hacerlo, algún día podrá ponerla sobre la cabeza de quien corresponde, su abusador.
Siempre, y en todo momento presta atención, dile que estas ahí, y recuérdale que es un ser maravilloso, porque nosotras en nuestro mundo no lo creemos así.Aliéntala a seguir hablando, aliéntala a empezar un camino juntas, un camino mejor, a la sanación, acompáñala, tienes que agradecerle a Dios que ella aun esta aquí, y que le ha dado la suficiente fortaleza para sobrevivir.
COLABORACIÓN.

LÁGRIMAS DE SAL, HABLA..


Necesitas desahogarte, necesitas sacar hacia fuera toda esa angustia que te ha absorbido la vida todo este tiempo.Necesitas hablar. Exprésate. Cuenta por lo que has pasado, díselo a quien quiera escucharte.Con tus propias palabras, relata tu historia, no olvides, es tu historia. Nadie tiene derecho a juzgarte ni a recriminarte nada, no fue tu culpa.
No esta mal que hables. Hay un momento que todas necesitamos hablar, sino mírame a mi escribiendo en estas páginas lo que estoy sintiendo…Todas necesitamos hablar, contar nuestro dolor. Deben escucharnos, es nuestra forma de sanar.Di las cosas que sientas, escucha a tu corazón que esta vez seguro va a saber que decir, no va a callar nunca mas.
No sientas vergüenza, no hiciste nada malo, solo has sufrido demasiado, estas traumatizada, pero no estas loca.No dejes que te callen, asume el compromiso de ser libre, sí libre, disfrútalo de ahora en mas.Si no estas preparada para hablar, escribe una carta, un diario, algo que te ayude a sacar el dolor hacia fuera, da resultados.En el documental “Infancia rota” escuche decir a una sobreviviente que muchos no entienden por que necesitamos hablar del abuso, que buscan callarnos y desean que lo olvidemos, y cito textualmente:“Es como pedirle a alguien que ha tenido un accidente de tráfico y que ha perdido una pierna, decirle que deje de cojear, no? Decirle, pero, si te pasó hace mucho tiempo!”…“si te callas, no te curas”.

Publicado por Anime

NO SOMOS DIFERENTES, SOLO SOMOS SOBREVIVIENTES


No somos diferentes, solo somos sobrevivientes
Quizás a veces cueste mucho a la gente que nos rodea entendernos, asimilar por lo que hemos estado pasando.
Como sobrevivientes sabemos que es difícil hasta para nosotras muchas veces poner nuestras cabezas en orden y comenzar a mirar hacia el futuro.

No somos diferentes, ni queremos serlo.
Cuando muchas veces postiamos blogs de amigas abusadas, es claro ver que tenemos un lenguaje y una forma de ver las cosas muy similares.
Quizás porque nos toco vivir las mismas experiencias, porque son pares desde el dolor.
No somos diferentes, solo somos sobrevivientes.
Fuimos niñas/os que con apenas unos pocos años supimos “las cosas de adultos” y nos obligaron a hacer cosas de adultos
Con esa carga en nuestras espaldas nos hicimos las mujeres que somos, con nuestros miedos, nuestros terrores, nuestros fracasos y con el éxito de haber sobrevivido a nuestro pasado.
Tenemos los mismos principios, los mismos defectos, las mismas virtudes que otras mujeres, que consideramos “normales”.
A veces se nos dificulta expresar nuestros sentimientos, solo nos retraemos y tratamos de ocultarnos, pues en el fondo aprendimos a ocultar lo que nos pasa a fuerza del dolor que una vez nos paralizó, y nos generó el rechazo a una mano cariñosa que se acerca o al abrazo que quiere demostrarnos lo que con palabras resulta insuficiente.
No somos raras, no somos locas, no somos enfermas, solo algunas veces tratamos de volar lejos para escapar de los recuerdos y nos encerramos en nuestro mundo para poder así sentirnos un poco más seguras.
Cuando hablamos lo hacemos en nuestra terapia, la fiel compañera de emociones, una amiga invalorable que nos ayuda a sacar un poco de fuerzas de nuestro interior para dar un paso a la vez.
Nos refugiamos en muy pocas personas, y muchas veces esperamos mucho más de lo que ellas pueden darnos…
Hay días que estamos bien, días que estamos mal, es todo un ida y vuelta constante que nos desgasta y nos quita las ganas de disfrutar, de reír, de soñar…

Publicado por Anime en 9:12
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martes, 1 de septiembre de 2009

SOBREVIVIENTES DE A.S.I.


Muchas veces nos hemos encontrado con sobreviviente hablando de nuestras vivencias y nuestros pasados.
No encontramos ni explicaciones, ni respuestas a tantas interrogantes que nos hemos planteado en nuestras charlas.

Se nos hace difícil explicar el porque siendo tan diferentes tenemos los mismos sentimientos de responsabilidad hacia nosotras mismas, como las mujeres que somos, y principalmente hacia tantas niñas que como nosotras ahora viven en ese sendero de miedos sin esperanzas por el que una vez nos hicieron caminar.
Ambas sabemos que comenzar una lucha no podemos, apenas tenemos fuerzas para encaminar nuestras vidas y salir adelante, pero no dudamos un momento en que nuestra sanación es un camino abierto a la ayuda y al apoyo de otras tantas sobrevivientes como nosotras.

Nuestras fuerzas muchas veces son útiles para animarnos unas a otras a salir de una crisis o de un mal momento en el proceso de sanación.

Es un cuesta arriba muy duro, pero siempre contamos con el apoyo de otras sobrevivientes para continuar, algunas nos prestan sus alas, otras nos prestan sueños, otras solo con una palabra nos animan a seguir.
Todas pasamos por lo mismo y estamos dispuestas a cambiar la historia y volver a empezar, pero concientes que el paso mas importante ya esta dado, hemos dejado el silencio atrás y lo hemos cambiado por palabras, contando así nuestra verdad.
Contar la verdad es el primer paso, y es tan difícil como lo es mantenerse despierta en este camino a la sanación.

A la mayoría de las sobrevivientes de ASI no nos resulta difícil hablar del abuso, de las secuelas y de lo que hemos sufrido a causa de ello.
No nos cuesta hablar de lo que nos hicieron, pero siempre nos encontramos con que a los demás les resulta imposible escucharnos, cuanto mas les cuesta hablar y comprendernos.

El abuso sexual es un tema difícil de digerir por todos en general, mas aun por nuestras familias y nuestros seres queridos, aunque estamos acostumbradas a ver la respuesta social de repudio ante el abuso sexual infantil, molesta y mucho entrar en el tema y opinar al respecto.
Es una temática muy cruda de la realidad que nadie quiere ver, y solamente esta dispuesto a escuchar cuando sucede en otras familias y en otras comunidades. Es difícil para nosotras, sobrevivientes, llevar adelante una lucha, contra las secuelas que nos dejo el abuso y la respuesta social ante dicha temática.
A las personas les cuesta hablar del abuso sexual, les duele hablarlo.
Mucho más doloroso resulta para nuestros familiares poder emprender el viaje de sanación junto a nosotras, pues saben que ello significa enfrentarse a la verdad y al dolor, a la culpa y al rencor.

Son batallas que toda sobreviviente ha tenido que soportar y luchar sola, ahora estamos abiertas para hablar, ahora es el momento de escuchar, pero nos encontramos con un muro infranqueable, el que levantan nuestros seres queridos entendiendo que así las cosas mejorarán y estaremos al fin en paz.

No, no es así, los muros del silencio deben caer, nosotros hemos dado ya el primer paso, no nos quieran silenciar para hacernos creer que esta todo bien, cuando en realidad lo único que necesitamos, aunque les pese, es hablar, mas que callar.

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LÁGRIMAS DE SAL, ANDREA

LA ONU DENCUNCIA ABUSO SEXUAL INFANTIL EN NIÑAS GUARANÍES


Un informe de las Naciones Unidas (ONU) reveló la existencia de casos de “abuso sexual” de niñas guaraníes en haciendas del Chaco boliviano, donde, además, los menores de edad son sometidos al trabajo infantil. Subrayó también que el pueblo guaraní, en general, continúa sometido al servilismo forzado y sin paga.

El documento, elaborado por el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU, a petición del Gobierno de Bolivia, resume las conclusiones de una misión que visitó 600 familias guaraníes de Alto Parapetí, en los municipios de Lagunillas, Cuevo, Huacareta y Muyupampa, en el Chaco boliviano.

Se hizo el mismo trabajo en las poblaciones chaqueñas del Paraguay.

El capítulo sobre Trabajo infantil y otras violaciones de los derechos de los niños dice que “la misión recibió evidencia de abuso sexual de niñas guaraníes, generalmente sirviendo en casa de los patrones, y que si se quedan embarazadas, son expulsadas y devueltas a la comunidad”.

Menciona como ejemplo “el caso de una niña guaraní de 12 años, quien tiene un hijo, no reconocido, del patrón, de siete meses (de edad); la niña permanece con su familia y no ha interpuesto denuncia”.

El Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU recuerda en su informe que el “Código Penal (boliviano) tipifica el abuso sexual como un crimen, con prisión de 15 a 20 años en el caso de violación a un niño/niña menor de 14 años”.

Basándose en datos del Defensor de la Niñez y Adolescencia, el reporte detalla que “hay 260 casos denunciados a escala nacional (...) y debe contarse que sólo una mínima cantidad de casos son denunciados”.

Con base en esa información, otro apartado indica que “existe evidencia contundente (en territorio boliviano) de niños indígenas que están bajo condiciones de explotación sexual comercial”.

Subraya que el Gobierno dispone de un programa para combatir el trabajo infantil y de una campaña de información para luchar contra la prostitución de niños y niñas en burdeles o de otro modo.

La representante de las Naciones Unidas en Bolivia, Yoriko Yasukawa, no hizo, en la conferencia de prensa de ayer, declaraciones sobre el “abuso sexual” en el Chaco, pero condenó la existencia de guaraníes en condición de servidumbre y, según la agencia ABI, abogó por la necesidad de la presencia del Estado y de la institucionalidad en esas regiones.

“El hecho de que exista trabajo forzoso y servidumbre es una violación terrible a los derechos humanos. Esperamos que haya un diálogo social y una sensibilización para que la sociedad boliviana en su conjunto tome conciencia del hecho de que no es aceptable la situación de los guaraníes”.

El primer semestre del año pasado, el Poder Ejecutivo denunció la permanencia de guaraníes en condición de servidumbre en haciendas del Chaco chuquisaqueño, cruceño y tarijeño.

Para acabar con esa situación, incluso amenazó con intervenir los fundos con indígenas “esclavos”. A fines de ese año anunció que se intervendrían diez haciendas de la provincia Cordillera, de Santa Cruz, que no cumplían la función económica social (FES) y mantenían a familias guaraníes en situación de “sirvientes, sin salario ni viviendas apropiadas”. La reversión de esas propiedades se cumplió este año e implicó 36.425 hectáreas, que incluían los terrenos de las familias latifundistas Chávez, Malpartida, Larsen y otros.

Trabajo infantil

De modo general, el reporte de la ONU considera que el “trabajo infantil sigue siendo un problema enorme (en Bolivia). Pero en particular, existe amplia evidencia del trabajo infantil indígena en las regiones del Chaco, Beni y Santa Cruz”.

En el caso específico de la región chaqueña, afirma, “los niños/as alimentan gallinas, crían cerdos, pastorean terneros y vacas, desgranan maíz; éstos se consideran trabajos ‘naturales’ no remunerados”.

En otro punto, la comitiva añade que “los niños guaraníes hacen trabajos sucios, lavan platos y se quedan hasta altas horas de la noche”.

Otro elemento que agudiza la precaria situación de los infantes guaraníes es el acceso a la escolarización, que tropieza con un primer problema por la insuficiente infraestructura escolar de la zona chaqueña.

“La mayoría de las escuelas no son públicas (pues están dentro de haciendas, es decir, en propiedad privada) y no son bilingües, pues los profesores tienden a ser hijos de los patrones, muestra de la compleja relación de servidumbre y empatronamiento”.

Esta situación se torna más crítica para los pequeños cuando, por ejemplo, el patrón “puede necesitar más mano de obra y sacar a los niños de la escuela para llevarlos a trabajar”.

“La misión recibió —prosigue el reporte— informes de que los hacendados interfieren con las oportunidades de infantes guaraníes de otras maneras”.

Para ejemplificar esta parte del documento, la ONU recuerda que los patrones de la zona de Alto Parapetí “inicialmente se opusieron (luego se retractaron) a un viaje a La Paz para niños y niñas guaraníes, financiado por la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y la Cooperación Suiza (Cosude), para que participaran en un encuentro de menores de edad indígenas denominado Constructores de la Paz”.

lunes, 31 de agosto de 2009

LA SEXUALIDAD EN LOS ADULTOS SOBREVIVIENTES DE ABUSO SEXUAL INFANTIL.


La sexualidad humana es un asunto que tiene tantas interpretaciones como individuos. Sin embargo hay factores pueden ser muy influyentes a la hora de determinar aspectos de nuestra sexualidad. Parece poco discutible que los abusos sexuales padecidos durante la infancia (ASI) sean uno de los aspectos más drásticos e intrusivos, y por lo tanto, uno de los que más puede modificar nuestra realidad y nuestra percepción en relación con el sexo.

La relación que establecemos las personas sobrevivientes de ASI con la sexualidad dista bastante de lo que podríamos considerar como normal, por lo que suele ser común que se halle situada en los extremos. Así pues, algunas veces se cae en la más absoluta promiscuidad y otras tantas manifestamos un rechazo más o menos acusado a todo lo referente al sexo. Ambas posturas, a pesar de ser opuestas, son perfectamente explicables.

Es probable que el rechazo sea más fácil de entender. Frente a unos abusos sexuales reiterados que, por la edad, no pueden ser interpretados ni procesados en modo alguno por el niño, lo que se hace es archivarlos en la mente, asociando el sexo con algo horrible. Aunque más adelante la madurez nos permita reinterpretar muchas cosas, lo cierto es que ese mensaje que grabaron a fuego en nuestra infancia puede llegar a tener un poder devastador. A partir de ahí pueden aparecer patologías como el vaginismo u otras secuelas, entre las que también se encuentra una ausencia total de contacto con el sexo; incluido con uno mismo. De hecho es un comentario frecuente decir que se siente asco hacia el propio cuerpo.

Si todo lo anterior es como lo hemos explicado, que lo es, ¿como podemos explicar también lo contrario? Aunque ocurre con menor frecuencia, también es bastante habitual que las personas abusadas caigan en una promiscuidad descontrolada. En este sentido me permito traer a colación un estudio estadístico que se hizo con prostitutas. Según el mismo, un 60% de las encuestadas manifestaron haber padecido abusos sexuales en su niñez. Debemos tener en cuenta que buena parte de los abusos sexuales no se llevan a cabo mediante el uso de la violencia. El adulto, por lo general un familiar, tiene suficiente con las armas que le confiere su autoridad sobre el menor. Y no sólo eso; si es necesario se hace uso del chantaje, de las amenazas y, lo que nos interesa en este caso, del cariño. Cuando se trata de abusos intrafamiliares, sobre todo, el mensaje que se traslada al menor es que se le hace todo eso porque es especial y porque se le quiere. Puede ocurrir, entonces, que entre otras muchas secuelas, también esté la de relacionarse con los demás a través del sexo; es decir, la persona abusada termina auto convenciéndose que, o bien sólo sirve para eso, o bien que esta es la manera de expresar afecto, cariño o amor. Es, en definitiva, la que se ha adquirido mediante este aprendizaje tan doloroso como erróneo. Igualmente se pueden dar desórdenes como la masturbación compulsiva o una adicción al sexo. Y también al sexo de pago, lo que añade una carga económica al problema.

Otra dificultad que aparece en nuestra vida con una mayor incidencia que el resto de la población versa sobre nuestra orientación sexual. Es normal que a ciertas edades uno pueda tener ciertas dudas, sin embargo en nuestro caso las dudas pueden permanecer flotando en nuestra mente durante mucho tiempo. En un foro sobre ASI que administro he confeccionado diversas estadísticas. Una de ellas buscaba respuestas sobre este asunto. Los resultados nos hablan de un 6% homosexual y otro 6% bisexual. Estas cifras habría que cotejarlas con el resto de la población para comprobar si realmente la incidencia es significativa. Las cifras no parecen indicarlo, desde luego, sin embargo las dudas de las que hablaba antes creo que son más acusadas en nuestro colectivo.

Decía al principio que una de las complicaciones más graves que comporta el ASI respecto de nuestra sexualidad es lo intrusivo que puede llegar a ser. Cuando en nuestra vida se ha producido un hecho traumático, algunos elementos asociados al trauma, mucho tiempo después, pueden hacernos reexperimentar las sensaciones negativas que vivimos en el pasado. Es decir, si de niños tuvimos malas experiencias con el agua porque estuvimos a punto de ahogarnos, por poner un ejemplo, ese miedo puede seguir latente y manifestarse en ocasiones donde el agua sea protagonista. En nuestro caso, al tener una experiencia tan negativa con el sexo, también ocurre que la relaciones que podamos tener con una pareja de la que, además, estemos totalmente enamorados, nos puede retrotraer al pasado y a las imágenes, olores, sensaciones o incluso colores que asociamos con los abusos padecidos en la niñez, dando al traste con un momento que debería ser todo lo contrario. Muchas personas manifiestan que muchas veces son incapaces de realizar el acto sexual con su pareja, otras están ausentes durante el mismo o bien en un momento dado salta el interruptor de los recuerdos y se echa todo a perder. Y otras tantas dicen que después de hacer el amor sienten ganas de llorar.

Es lógico que el sexo sea uno de los aspectos más dañados en las personas que fueron víctimas de abusos sexuales, pero a pesar de ello y aunque no sea nada fácil, también puede superarse.

INDICADORES DE ABUSO SEXUAL


Uno de los elementos más delicados en la evaluación de la veracidad del testimonio lo encontramos en los casos de abuso sexual infantil. En caso de que tales abusos se hayan producido ello puede suponer una experiencia emocional y psicológica muy dura para el niño o la niña. En los casos en que tales denuncias no se sustentan ello ocasiona un grave perjuicio a quienes han sido acusados falsamente. Tenemos referencias cercanas en la prensa.
Entrevistar a niños no es sencillo. Un policía con amplia experiencia en interrogatorios a adultos puede encontrarse con que las herramientas y técnicas que conoce no funcionan en el caso de los niños. Lo que también es verdad en el caso de los psicólogos o psiquiatras: no es lo mismo realizar una entrevista clínica a un adulto que a un niño. Precisamente esta falta de pericia puede hacer que se obtengan declaraciones falsas. A ello ayuda tanto la falta de experiencia como las ganas de obtener testimonios para una condena.
Existen una serie de indicadores que podemos tener en cuenta en los caso de abuso sexual y cuya presencia nos ponen sobre aviso de la posible ocurrencia del abuso. Es importante tener en cuenta que la presencia de estos indicadores en la entrevista con el niño o la niña no debe cegarnos: será necesario fundamentar adecuadamente la relación de causalidad entre los indicadores y el posible abuso.

INDICADORES FÍSICOS

- Dolor, golpes, quemaduras o heridas en la zona genital.
- Cerviz o vulva hinchadas o rojas.
- Semen en la boca, en los genitales o en la ropa.
- Ropa interior rasgada, manchada o ensangrentada.
- Enfermedades de transmisión sexual en genitales, ano, boca u ojos.
- Dificultad para andar y sentarse.
- Enuresis o encopresis.
- Problemas de sueño o alimentación.
- Embarazo en adolescentes.

INDICADORES COMPORTAMENTALES


- Pérdida de apetito.
- Llantos frecuentes, sobre todo en situaciones afectivas o eróticas.
- Miedo a estar sola, a los hombres o a un determinado miembro de la familia.
- Rechazo al padre o a la madre de forma repentina.
- Cambios bruscos de conducta.
- Resistencia a desnudarse y bañarse.
- Aislamiento y rechazo de las relaciones sociales.
- Problemas escolares o rechazo en la escuela.
- Fantasías o conductas regresivas (chuparse el dedo, orinarse en la cama, etc.).
- Tendencia al secretismo.
- Agresividad, fugas o acciones delictivas.
- Autolesiones o intentos de suicidio.

INDICADORES EN LA ESFERA SEXUAL

- Rechazo de las caricias, los besos y el contacto físico.
- Conducta seductora.
- Conductas precoces o conocimientos sexuales inadecuados para su edad.
- Interés exagerado por los comportamientos sexuales de los adultos.
- Agresión sexual de un menor a otros menores.

EL A.S.I EN EL SALVADOR, HONDURAS Y GUATEMALA


En El Salvador la edad promedio en que las niñas víctimas de abuso sexual experimentaron tanto abuso sin penetración como coito forzado fue 9.7 años. En esta importante investigación del abuso sexual infantil en El Salvador, Guatemala y Honduras las autoras encuentran que además del trauma inicial, el abuso sexual de niñas tiene un impacto negativo en el largo plazo. La investigadora principal, la Dra. Ilene S. Speizer, es Profesora Investigadora Asociada en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de North Carolina en Chapel. Es autora de numerosas investigaciones sobre la salud de los jóvenes.

Estudios realizados en diversos países del mundo muestran que entre 7% y 36% de las mujeres dicen que experimentaron alguna forma de abuso sexual en su infancia. Es más, muchas mujeres tuvieron su primera experiencia sexual a la fuerza o en circunstancias indeseadas.

Estudios de encuestas internacionales de la década de los 90 indican que entre 7% y 47% de la gente joven con experiencia sexual entrevistada expresó que su primer encuentro sexual fue forzado. Estas cifras varían considerablemente y sin duda subestiman el problema de violencia sexual debido a (1) problemas relacionados con los métodos y definiciones que se emplean para medir el alcance del abuso y (2) la aversión de las mujeres a revelar información sobre violencia sexual.

Los estudios de violencia sexual consistentemente muestran que quienes realizan el abuso son personas que la víctima conoce, y con frecuencia el agresor es su pareja, incluyendo novios y esposos. Buena parte de estos resultados provienen de estudios de mujeres de 15 años o más que han reportado abuso reciente.

Los resultados de Latinoamérica son consistentes con los de otras regiones del mundo al determinar que las mujeres que experimentan abuso sexual cuando niñas son más vulnerables en el futuro a tener sexo no consensual, al aumento en el riego de sexo consensual sin protección, y a problemas de salud mental y psicosocial. Sin embargo, se sabe menos sobre la asociación entre abuso sexual en la infancia y el abuso sexual o físico de parejas agresoras, tomando en cuenta los numerosos factores demográficos asociados con el abuso de parte de la pareja.

Nuestro estudio llena vacíos en la comprensión del abuso sexual infantil en Centroamérica usando encuestas basadas en la población nacional, muestras estadísticas comparables, y las mismas definiciones de abuso sexual para los tres países estudiados, El Salvador, Guatemala y Honduras. Estas mejoras metodológicas permiten evaluar la prevalencia de abuso sexual infantil, identificar a los agresores del abuso, y determinar si hay asociaciones entre el abuso sexual infantil y la violencia de pareja agresora al llegar a la edad adulta.

Este estudio utiliza datos de encuestas realizadas en los tres países: la Encuesta Nacional de Salud Familiar de El Salvador de 2004, la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil de Guatemala de 2002, y la Encuesta Nacional de Epidemiología y Salud Familiar de Honduras de 2001.

En las tres encuestas las entrevistas las llevaron a cabo mujeres que hablaron con las entrevistadas en sus casas. Antes de comenzar la encuesta las entrevistadoras solicitaron aprobación verbal a todas las mujeres. Se les aseguró que no tenían obligación de participar en la entrevista y que se podían rehusar a responder cualquier pregunta que no quisieran contestar.

En El Salvador se les preguntó “alguna vez la han forzado al acto sexual (violación)?” y “la ha forzado alguien a hacer una de las cosas siguientes: desvestirse, tocar o ser tocada en las partes íntimas, besar, abrazar, o cualquier otra acto sexual sin penetración?” Usando estas dos preguntas creamos para El Salvador una medida compuesta de abuso sexual que incluye tanto violaciones como abuso sexual sin penetración.

A todas las mujeres que habían tenido experiencias de abuso sexual se les preguntó quién cometió el abuso. Las mujeres que habían sido abusadas más de una vez (por ejemplo, antes de los 15 años y a una edad más avanzada) podían reportar más de un agresor. En el caso de mujeres que habían experimentado más de un abuso y reportaron agresores múltiples, los datos no nos permitieron identificar cuál agresor estaba asociado con el abuso antes de los 15 años. Por lo tanto, se incluyen a todos los individuos reportados en el análisis de los agresores.

A todas las mujeres, sin importar su estado civil, se les hicieron preguntas sobre violencia el año anterior con parejas agresoras. Las medidas de violencia incluyen haber estado expuestas el año anterior a violencia física (incluyendo golpes, que les arrojen objetos, y amenazas a muerte), o a violencia sexual. En cada país la lista de actos específicos de violencia física era ligeramente diferente.

Frecuencia de abuso sexual.

Honduras y El Salvador tuvieron la proporción más alta de mujeres que reportaron haber experimentado abuso sexual a cualquier edad: 13.4% y 12.6% respectivamente. En comparación en Guatemala la proporción fue 7.1%. La frecuencia de abuso sexual antes de los 15 años fue más alta en Honduras donde 7.8% de las mujeres dijo que las habían abusado de alguna manera antes de cumplir 15 años.

En El Salvador, donde se hicieron preguntas separadas sobre el tipo de abuso sexual (abuso con o sin penetración), 1.4% de las mujeres experimentaron solamente penetración forzada antes de los quince años y 1.1% reportaron haber experimentado tanto abuso sin penetración como acto sexual forzado antes de los 15 años. En total, 22% de las mujeres que experimentaron abuso sin penetración antes de los 15 años también experimentaron acto sexual forzado antes de los 15 años.

En el total de los tres países la edad promedio de abuso sexual infantil fue 10 ½ años, lo que indica que más de la mitad de las mujeres que fueron abusadas antes de los 15 años tuvieron su primera experiencia antes de cumplir los 11 años. En El Salvador, donde es posible encontrar la edad promedio de abuso de acuerdo por tipo de abuso, las mujeres que experimentaron tanto abuso sin penetración como coito forzado antes de los 15 años fueron abusadas a la edad más temprana (promedio 9.7 años).

Agresores en el abuso sexual infantil


En los tres países los agresores de abuso sexual infantil eran conocidos por la víctima y, en muchos casos, miembros de su familia. En los tres países los agresores más comunes eran vecinos o conocidos, o miembros de la familia, incluyendo tíos, primos, y hermanos. En los tres países se reportaron con frecuencia similar a extraños y padrastros. En El Salvador el 11% de las mujeres reportaron que el agresor fue su padre. El porcentaje de mujeres que dio esta respuesta fue menor en Guatemala y en Honduras.

En El Salvador, donde es posible separar el abuso con y sin penetración, los agresores más frecuentes de abuso sin penetración fueron miembros de la familia aparte del padre o padrastro, incluyendo vecinos y conocidos. Entre las mujeres que reportaron abuso forzado con penetración antes de los 15 años, se reportaron con la misma frecuencia a vecinos y conocidos, padres, padrastros, otros miembros de la familia y extraños. Finalmente, entre las mujeres de El Salvador que reportaron tanto abuso con penetración como sin penetración el agresor más frecuente era el padre (22%) seguido de un vecino o conocido (19%) y finalmente un extraño (15%).

Asociación entre abuso sexual infantil y violencia de pareja


En el conjunto de los tres países, la proporción de mujeres que informaron sobre casos recientes de abuso de pareja fue el doble para las que experimentaron abuso sexual infantil que para las que no lo experimentaron. Por ejemplo, en Guatemala, 10% de las mujeres con pareja que no experimentaron abuso sexual infantil experimentaron violencia de pareja versus 23% en el caso de mujeres que habían experimentado abuso infantil.

Tomando en cuenta las características demográficas, las mujeres con pareja en Guatemala que sufrieron abuso infantil tenían 2.4 más probabilidades de haber tenido un episodio reciente de violencia de pareja; en Honduras la probabilidad era 1.8. En el Salvador, donde la frecuencia de violencia de pareja era menor que en los otros dos países, no había una diferencia significativa entre mujeres que experimentaron abuso sexual infantil y las que no tuvieron esa experiencia.

En El Salvador y Guatemala las mujeres que fueron testigos de violencia contra sus madres tenían el doble de probabilidades de haber tenido un episodio reciente de violencia de pareja. El único otro factor demográfico que tuvo un efecto consistente fue la residencia urbana o rural: la probabilidad que las mujeres de las zonas urbanas hubieran experimentado recientemente violencia de pareja era significativamente mayor que para las mujeres de zonas surales.

Con los datos disponibles no podemos determinar porqué o cómo el abuso sexual infantil está asociado con la violencia de pareja. Algunos mecanismos posibles para la asociación entre abuso sexual infantil y la violencia de pareja en el futuro puede estar relacionado con: (1) habilidades para relacionarse y expectativas que colocan a las víctimas de abuso sexual infantil en riesgo de abuso en una relación de pareja más adelante; (2) normas de la comunidad que afectan las dinámicas de las relaciones y dan como resultado riesgo de abuso sexual a lo largo de la vida. En particular, en el contexto latinoamericano, donde es común la cultura del machismo, las expectativas de que el hombre es dominante y agresivo y la mujer sumisa puede tener como consecuencia que las mujeres consideren que el abuso sexual es aceptable y que se debe tolerar para salvaguardar la unidad familiar.

Los hallazgos de este estudio tienen implicaciones para políticas y programas. Primero, para proteger a las jóvenes deben existir y se deben reforzar políticas de arresto y proceso judicial de los agresores. Segundo, una estrategia importante pueden ser programas escolares dedicados a la prevención del abuso sexual infantil incrementando las habilidades y confianza necesarias para evitar el abuso sexual y aumentando el número de denuncias. Tercero, quienes dan servicios de salud necesitan entrenamiento para aprender a reconocer factores de riesgo y síntomas de abuso sexual en niñas y adultas. Cuarto, se necesita una comprensión mayor en el contexto centroamericano de las influencias culturales que inciden en la identificación y tratamiento del abuso.

*University of North Carolina at Chapel Hill, School of Public Health, Department of Maternal and Child Healt

jueves, 27 de agosto de 2009

ADULTOS SOBREVIVIENTES DE A.S.I.


El abuelo Ignacio era muy querido y admirado por Juancito. Siempre que iban con sus padres a visitarlo los domingos, le contaba historias de cuando era marino, a principios de siglo 20. De cómo navegó en un barco mercante a velas y así vino de su Italia natal. El anciano conservaba esos elementos tan característicos de un marinero (el abrigo con grandes botones, la navaja hecha a mano, el reloj de bolsillo.). Hacía barquitos dentro de botellas. Sabía hacer nudos de todo tipo. Tenía muchas historias increíbles.

Un domingo cuando Juan tenía alrededor de 9 años los abuelos fueron de visita a la casa donde vivía el niño. A pasar el día en familia . Y todo iba bien, como siempre, hasta que el abuelo llevó a Juan a un cuarto donde estaban solos, e hizo cosas con él que no podía entender; y lo obligó también a hacer otras cosas. No es que a Juan le parecieran buenas o malas, simplemente que no las entendía. Que nunca se le habían cruzado por la mente. Mientras esto pasaba el abuelo decía que no debía contarle a nadie lo que pasaba, que debía ser un secreto entre ellos.
Este hecho se repitió otras veces.Hasta allí el recuerdo.
Esto que parece tan fuerte y de lo que no creo que sea necesario detallar más, por alguna razón quedó borrado en la mente de Juan durante 37 años. Durante ese tiempo creció, construyó una vida de adulto, se casó y tuvo unos hijos hermosos.

Técnicamente alguien que vivió una situación de incesto de este tipo, es considerado adulto víctima de Abuso Sexual Infantil Intrafamiliar (A.S.I.I.). Actualmente los autores usan un término mucho más adecuado que "víctimas": los llaman "sobrevivientes".

Es frecuente ver a profesionales y organizaciones ocuparse de niños que han sido abusados. Los juzgados del menor en cada ciudad están abarrotados de situaciones de este tipo. En todos los casos, la realidad que muestran los psicólogos y asistentes sociales encargados de tratar con estos temas, es que la cantidad de casos es tan grande que superan completamente sus posibilidades.

Esos niños de uno u otro modo comienzan a ser tratados desde ahora por lo que han sufrido.

Pero en los hogares hay una cantidad mucho mayor que nunca van a tener la oportunidad de contarle a nadie lo que les pasa. Guardarán estos hechos en la más absoluta soledad y secreto y crecerán con ello en su mente y en su corazón. Se harán adultos y vivirán sus vidas, en muchos casos "olvidándose" de los abusos.

De estos adultos es de quienes les propongo ocuparnos.

¿Qué pasa cuando un niño es abusado?

* Debería experimentar rechazo o resistencia, pero están inhibidos por el temor que genera la relación de parentesco.

* El niño se asocia psicológicamente con su agresor. Se identifican. Se confunden. Se olvida de su propio deseo. El agresor se hace intra-psíquico. Deja de ser alguien externo y se convierte en interno.

* El niño se identifica con su agresor y se siente culpable. Al mismo tiempo es inocente y culpable. En la locura que deviene en su mente, la agresión se vuelve interna. El niño se vuelve su propio agresor, comparte la culpa con el otro.

* El niño necesita generar estrategias de supervivencia. Y vive procesos que van desde petrificación inicial, negación, desmentida, minimización del problema, reducción a "cosa" y aceptar su nueva condición.

* Cuando un niño sufre alguna situación que lo asusta, recurre a sus padres buscando contención, protección. En estos casos no pueden hacer eso, porque hay un secreto. Alguien le dijo "no se lo digas a nadie porque." y hay una amenaza que sigue a los puntos suspensivos. El pequeño siente que si habla será culpable de la destrucción de la familia, de la separación de sus padres, será responsable de mayor destrucción de la que él vive. En su mente, surge la idea de que su secreto mantendrá la familia unida.


El A.S.I no respeta condición social, formación intelectual.

¿Podemos comprender la magnitud del problema?


Si no estamos preparados a ser sensibles, a escuchar, si no estamos entrenados para pensar en esto, no podremos dar ayuda.

Y estén preparados para responder adecuadamente. Muchas veces la persona que busca ayuda necesitará la interacción con un profesional.

¿Puede un adulto sobreviviente de A.S.I recuperarse?

Seguramente que sí, en la medida en que pueda reconocer la causa real de sus problemas, ponerle nombre, identificar las consecuencias que vive. Liberarse de una culpa que no es propia. En la medida en que pueda encontrarse real o espiritualmente con su agresor, confrontarlo para enfrentar sus propios miedos y sentimientos de intimidación y perdonarlo.

Debe irse hacia el pasado a buscar ese niño que quedó en un cuarto a oscuras, sólo y asustado, sucio y lastimado. Se lo debe abrazar, consolar, limpiar, sanar. Se le debe enseñar a llorar.

La sensación será la de recuperación de una inmensa paz. La de dormir mejor, la de aprender a sonreir, la de aprender a devolver el amor que se recibe, la de aprender a amar nuestro cuerpo, la imagen que vemos en el espejo.

Conocer nuestro valor, generar nuestra propia identidad. Controlar nuestras adicciones. Reconocer nuestras conductas. Levantarse de buen humor. Poder pensar en futuro y hacer planes. Conquistar la alegría de vivir.

La sensación de mutilación quedará, como la de alguien a quien le falta una parte de su cuerpo por un accidente traumático. Pero se puede aprender a vivir con esa carencia.

No es cuestión de olvidar el pasado. Los hechos ocurrieron y estarán allí por siempre. Ser sanado interiormente permitirá convivir con lo que es parte de nuestra vida y recordarlo sin dolor.

Es un aprendizaje que puede hacerse. Y vale la pena.

PROTEJER Y CONTENER AL MENOR


La Organización No Gubernamental Proteger - Ayudar y Contener al Menor (P.A. y C.A.M), viene trabajando desde aproximadamente dos años con el objetivo principal de bajar el elevado número de abusos sexuales, violencia escolar, familiar en nuestra provincia.
Es muy importante destacar que el próximo 19 de noviembre se conmemora el “Día Internacional de la Lucha Contra el Abuso Infantil”, es por eso que esta Organización No Gubernamental continúa con su campaña de prevención.
Estos jóvenes colaboradores que integran la ONG se han encargado de ir concientizando a la sociedad de Río Gallegos, ya que al pasar por las escuelas, Centros de Salud o por el mismo Hospital Regional de Río Gallegos uno puede observar los afiches que fueron pegados por los jóvenes, directivos, docentes que integran está institución.
Respecto a la campaña, “El Periódico Austral” dialogó con Lorena, quien es la presidenta de la ONG y comentó “hace unas semanas atrás iniciamos con lo que es la campaña preventiva contra este tema que nos preocupa a toda la sociedad, no tan sólo de nuestra ciudad, sino que también el tema de abusos sexuales está creciendo en toda nuestra provincia. Es por eso que de manera conjunta trabajamos con diferentes instituciones, pasados varios días del inicio de dicha campaña, hoy queremos informarle a la gente que los resultados están siendo muy positivos ya que se ha acercado mucha gente a consultarnos, como así también cuando repartimos folletería en el centro, ya nos aceptan, nos escuchan, hasta han pasado casos de que nos han ayudado”.

Respuesta de la juventud

Al ser consultada por el trabajo de los adolescentes, Ojeda apuntó que “la verdad que los jóvenes hoy en día están ayudando muchísimo con el trabajo que estamos realizando, creo que hoy por hoy sin ellos costaría mucho más llevar nuestra campaña, por ejemplo la campaña vigente es repartir folletería, pegar afiches y la verdad que ellos nos ayudan, a pesar de que el año pasado contábamos con un gran número de chicos actualmente tenemos un grupo grande y muy lindo”.

Semana de la lucha contra el abuso infantil

La semana contra el abuso inicia el 19 de noviembre, para ello la ONG Proteger Ayudar y Contener al Menor está organizando para toda esa semana diferentes actividades, realizarán marchas por los diversos barrios de la ciudad, entrega de folletería, charlas en las escuelas, entre otras actividades que con el transcurrir de los días los darán a conocer.

ACCIONES LEGALES EN ARGENTINA


La Legislatura provincial tratará en el recinto un proyecto de ley por el cual se inhabilitará a condenados por delitos sexuales a trabajar en ámbitos relacionados con chicos o jóvenes.


Viedma.- Las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Presupuesto y Hacienda, en reunión plenaria, dieron tratamiento a varios expedientes que requerían de su dictamen conjunto.
El encuentro permitió dar trámite favorable a la iniciativa de la legisladora Patricia Ranea Pastorini (ACD) que promueve la inhabilitación a perpetuidad para el desempeño y ejercicio de todo cargo, empleo, actividad o profesión relacionada con el cuidado, atención, instrucción, enseñanza o cualquier otra actividad o servicio público que implique el trato directo con niñas, niños o adolescentes, a quienes hayan sido condenados por delitos contra la integridad sexual.
“En los últimos años las denuncias sobre diferentes formas de abuso infantil han crecido sustancialmente en todo el mundo” no obstante lo cual “y muy especialmente en el caso del abuso sexual, gran parte del iceberg sigue sumergido y oculto a pesar de los progresos recientes” sostuvo la autora al fundamentar el proyecto.
Agregó Ranea Pastorini que “la magnitud del problema supera nuestra imaginación. Se ha estimado que anualmente, el uno por ciento de los niños sufriría abuso sexual y que el 20% de los niños que alcanzan la vida adulta han experimentado durante su infancia alguna forma de abuso sexual”.
“La pedofilia o la pederastia, utilizados como sinónimos en el lenguaje común y periodístico al referirse a situaciones de abuso sexual y violación a niños y adolescentes, se ha incrementado notoriamente en los últimos años. Las estadísticas a nivel mundial señalan que, sufren de explotación sexual mas de dos millones de niños”.
Según el Sistema Nacional de Información Criminal, en la Argentina se cometen 9,5 delitos sexuales cada 100.000 habitantes. En Chile, esa tasa es de 9,2; en Venezuela, de 15, y en México, de 14,8. En los países desarrollados “estos números son mayores, aunque se cree que se debe a que se denuncia la mayoría de los casos de violación o abuso sexual”, dijo Ranea Pastorini.
Afirmó la legisladora que “en la provincia de Buenos Aires, entre enero y septiembre del año 2007, se realizaron 1016 denuncias sobre casos de abuso a menores, un 40% más que la registrada en los mismos meses de 2006. Del total de las denuncias recibidas en esa provincia, siete de cada diez casos de abuso sexual tienen como víctima a un menor de edad”.

Frente a “esta realidad horrorizante y al daño irreparable producido a jóvenes y niños cuyas vidas son estigmatizadas, a veces inclusive destruidas, debemos asumir el indelegable, imperativo y proclamado propósito de proteger y preservar el sano y libre desarrollo y formación de los niños y adolescentes al menos en la esfera de competencia del Estado rionegrino”.
Entre otros conceptos explicó que la inhabilidad que promueve esta norma abarca a todos los funcionarios y agentes del Estado, entes autárquicos, descentralizados y demás instituciones públicas o privadas de Río Negro cuya actividad o ejercicio implique una relación directa e indirecta con niños, niñas y adolescentes y que dependan para su funcionamiento como tal, de una autorización, licencia o habilitación del Poder Público Provincial.

Grabaciones de juicios por crímenes contra la humanidad
En la reunión también fue dictaminado de manera favorable el proyecto de ley de Silvia Horne (PJ) que promueve que El Ministerio de Educación de la Provincia, la Subsecretaría de Derechos Humanos y los medios de comunicación con participación del Estado, obtendrán y asegurarán las grabaciones de los juicios por crímenes contra la humanidad ocurridos en el período 1976-1983.
El mismo tratamiento tuvo la ley que auspician los legisladores Iván Lazzeri, Patricia Ranea Pastorini y Nelly Meana (ACD) para reglamentar el ejercicio del derecho de todos los habitantes de Río Negro de peticionar la revocatoria de una ley, según establece el artículo 149 de la Constitución Provincial.
También, aunque con modificaciones a la iniciativa enviada por el Poder Ejecutivo, el proyecto de ley que tiene por objeto establecer la composición de las comisiones de Fomento y la remuneración del comisionado de Fomento, respectivamente. Del debate surgió reformar el artículo que originalmente imponía la gratuidad de la tarea que desempeñarán los vocales de las comisiones.

Autoconvocados por la igualdad de derechos
El plenario recibió al inicio del encuentro a un grupo de vecinos “Autoconvocados por la Igualdad de los Derechos” quienes, tras una reciente reunión concretada en Fuerte San Javier, resolvieron presentar a los legisladores un documento con propuestas para reformar el proyecto del Poder Ejecutivo, de modificación a la Ley 643 que crea las comisiones y comisionados de Fomento.

Escudo de Río Negro
Las comisiones resolvieron conjuntamente dar dictamen favorable a la iniciativa de ley de la legisladora Magdalena Odarda (ARI) con la que propone revindicar el escudo de la Provincia que fuera aprobado por la Legislatura rionegrina en 1966.
Al respecto la autora recordó que el 27 de junio de ese año “fue sancionada la Ley 471, pero dos días después de aquella histórica sesión el golpe militar de Juan Carlos Onganía determinó que la norma no fuera promulgada”, tras lo cual el gobierno de facto de Río Negro encargó un nuevo símbolo que es el que aún está vigente y que será reemplazado por el sancionado por el gobierno democrático de entonces.
Finalmente se dio dictamen a numerosos proyectos de comunicación y declaración previstos en el temario de la reunión conjunta.

CONDENA CONTRA EL A.S.I EN ARGENTINA


El Superior Tribunal de Justicia rechazó el recurso que presentó el abogado defensor de un sujeto condenado a siete años de cárcel por el delito de abuso sexual y ratificó el fallo emitido por la Cámara Criminal de Viedma.

La causa involucra a S.F.V. (su identidad no consta en la documentación a la cual accedió ADN) que el 14 de noviembre de 2008 fue condenado por los jueces de la Sala B de la Cámara en lo Criminal de Viedma a siete años de prisión por el delito de abuso sexual con acceso carnal, en perjuicio de una menor de 17 años con problemas auditivos.

El aberrante hecho ocurrió el 17 de setiembre de 2006, en un horario que no se ha podido precisar con exactitud pero ubicable en horas de la madrugada, al finalizar el recital de Andrés Calamaro, que se realizó esa noche en la avenida Costanera de Viedma.

Según constancias oficiales, el sujeto tomó con fuerza a la menor, quien padece de hipoacusia conductiva bilateral, que iba caminando por la costanera, la sentó en la moto que conducía y la llevó en dirección al Centro Municipal de Cultura. Al llegar al monumento a Francisco de Viedma, ubicado a pocos metros de la calle, la bajó en forma violenta de la moto y la llevó cerca de unos árboles, la tiró al piso con fuerza, le bajó los pantalones con una mano, mientras que con la otra le tapó la boca y la penetró anal y vaginalmente.


La Cámara en lo Criminal tuvo por acreditados esos hechos y la autoría responsable del imputado con la precisión de que el hecho se produjo entre las 0:30 y la 1:30 horas del 17 de setiembre de 2006, en las inmediaciones del Centro Cultural de Viedma.

Uno de los jueces del STJ sustentó que “en el fallo se evidencia un adecuado análisis de la prueba de cargo y de descargo, por lo que la selección de una sobre la otra no responde a una íntima convicción del juzgador, para cuya comprobación es suficiente releer las múltiples observaciones relacionadas con los testimonios aportados por la defensa”.

Entre otros fundamentos, el magistrado afirmó que “no se advierte prescindencia de prueba decisiva. El informe médico -según el cual la víctima no presentaba lesiones externas al momento de los hechos- no es prueba de descargo, en tanto sólo era un examen ginecológico de una menor de 17 años. Por su parte, el peritaje bioquímico (que informó que la bombacha que la menor vestía al momento de los hechos no poseía manchas sospechosas de ser semen, ni tampoco vellos pubianos y que se observó la presencia de sangre) no es una prueba que obstaculice la conclusión condenatoria...”.


Agregó: “La inadvertencia de lesiones genitales no contradice la conclusión condenatoria, dado que se trata de un acto sexual forzado a una joven de 17 años y la doctrina más clásica explica que en tales casos lo relevante no son los signos genitales, sino los extragenitales, entre los que se destacan los traumatismos de lucha para dominar a la víctima...” (ADN)

martes, 25 de agosto de 2009

EL TIEMPO NO CURA ESTAS HERIDAS INFANTILES


"Todo explotó cuando yo tenía 34 años y dije que había sufrido abusos sexuales entre los 9 y los 17 años. Fue una bomba, claro". A los 52 años, esta barcelonesa nacida en Capellades, que ha dedicado el resto de su vida a ocuparse de casos como el suyo, aún evita hablar de aquella época y de todo lo que rodea esa experiencia. Se excusa: "Hice un pacto de discreción, que respeto aunque las circunstancias hayan cambiado". Tras dos horas de conversación, aparece una pista del trauma que perdura.
"Pensé durante mucho tiempo que había tenido abusos porque me los merecía.Creía que tenía la negra". La culpa. El porqué. Y al fin, mucho después, en plena madurez, con 34 años, la rebelión: poner las cartas sobre la mesa hablando del gran secreto oculto en el pasado. Y comprobar, a partir de ese momento, que su caso no es único, ni mucho menos.
Los abusadores suelen estar entre gentes próximas al niño: es lo que vemos todos los días", señala.

"Yo escribía. Escribo. No era un diario, eran notas, pensamientos. Una sobrina mía encontró esos escritos: así se destapó todo". Ese todo era el gran secreto de su trauma. "Cuando pasa una cosa así, la gente reacciona de muchas formas. Muchos no me creían, otros sí, cada cual se coloca en el lugar que le corresponde.
Busqué ayuda psicológica, pero estaba sola y frustrada: no podía hablar con nadie, ni tomar las riendas de mi vida. Lo dije todo para encontrar comprensión. Me di cuenta de que había una muralla de silencio, que el tema era un tabú hasta el punto de que mucha gente intenta borrarlo de su mente, pero no puedes porque es una experiencia de imposición: el abuso es que te imponen una visión de la sexualidad, de algo que deberías descubrir por ti mismo". El abuso es un acto directo de poder sobre la intimidad.

El tiempo no cura estas heridas infantiles: ésa es su experiencia. Hay que actuar: "Hablar, normalizar lo que te ha ocurrido, romper el aislamiento, a mí me ha ayudado. Mi terapia también ha sido trabajar para que a otros no les suceda esto, que la gente no lo calle, y que los niños no se sientan cómplices de los abusadores, lo cual sólo se logra con información".

"No podía vivir con aquello: tenía que contarlo para curarme". Hoy ayuda a quienes han pasado por situaciones similares y trabaja para impedir que haya más víctimas.

A Vicki todavía le tiembla la voz cuando verbaliza los pocos recuerdos que le quedan de su infancia. El resto los bloqueó cuando, a los nueve años, una persona de su entorno empezó a abusar sexualmente de ella. “Era un adulto quien me acariciaba y me decía que yo era especial para él y que, para evitar celos, tenía que ser un secreto”. Y así fue. Durante muchos años, Vicki no habló del tema y sobrevivió a un calvario de enfermedades psicosomáticas, tristeza y soledad. El mismo que la mayoría de personas que, tras sufrir abusos sexuales en su infancia o adolescencia, callan.

Tras este largo silencio, Vicki buscó ayuda. Anhelaba encontrar a alguien que le sacara del tormento que vivía. Desde pequeña había soñado que las hadas de los cuentos, una noche, lo harían. Pero nunca llegaron. Fue ella quien salió a buscarlas desesperadamente y, al no encontrarlas, creó una asociación para ayudar a quienes se encontraran en su misma situación. Así nació Fada (hada en catalán), una asociación especializada en el asesoramiento, tratamiento, sensibilización y prevención de los abusos sexuales a menores. Desde aquel momento, el horror que había paralizado su vida se convirtió en el motor de ésta.
“Hay que concienciar y sensibilizar a la gente de que los abusos sexuales existen y, por desgracia, son muy frecuentes”, explica Vicki. “No hay que ser alarmista, pero sí dar herramientas para detectarlo, tratarlo y, sobre todo, prevenirlo. Y esto se consigue informando”.
“El gran problema con el abuso sexual en la infancia es que no se habla de él y parece que no exista”, explica Vicki. El fuerte secretismo que rodea esta problemática lo explican los dos pilares que habitualmente la sustentan: la familia y el sexo.

Según los psicólogos Enrique Echeburúa y Cristina Guerricaechevarría, autores del estudio Abuso sexual en la infancia: víctimas y agresores, entre un 65% y un 85% de los abusos sexuales ocurren en el seno del hogar, en forma de tocamientos y sexo forzado. Por esta razón, numerosos casos no salen a la luz o se quedan en el ámbito privado; pocas veces se produce el terremoto familiar que las víctimas esperan. Incluso cuando alguien de la familia conoce lo que está sucediendo, tampoco lo denuncia por la desestructuración que supondría destaparlo.

Así ocurrió cuando, a los 13 años, Manuela explotó y le contó a su madre que su padre había abusado de ella. “Se quedó alucinada, lo único que salió de su boca fue: a partir de ahora, de la niña me ocupo yo”. No hubo grandes dramas ni peleas; tampoco el apoyo y la empatía que Manuela hubiera necesitado para dulcificar su dolor. Siguió viviendo bajo el mismo techo que su abusador. “Nadie me ha devuelto la niñez que me robaron, ¿y dónde puedo ir a reclamarla?”, se queja. “Te han jodido la vida, y te la han jodido en tu casa”.

La familia de Manuela era, aparentemente, una familia normal y unida. Su padre trabajaba, no bebía ni era violento, y su madre cuidaba de sus hermanos y de ella. “En casa no había problemas ni gritos, y nos daban mucho amor. Eso sí, existía un sentido muy estricto de lo que estaba bien y de lo que estaba mal hecho. Eran muy religiosos y pudorosos, el sexo era tabú.

Nadie hablaba de eso porque era pecado”, recuerda. “Luego me di cuenta de que el pecado no es el sexo, que es algo natural, sino abusar de una hija”. Dice no sentir rencor hacia su padre, prueba de ello es que no privó a su propio hijo de la oportunidad de disfrutar de su abuelo, pero reconoce que no ha sido fácil aceptar lo que pasó.
Ha invertido en ello mucho sufrimiento, voluntad y numerosos libros de autoayuda. “¿Cómo pudieron?”, se pregunta una y otra vez. “Sigo teniendo sentimientos encontrados al respecto; por un lado son las personas que más he querido en el mundo y sé que ellos a mí también, pero por otro son quienes más daño me han hecho”.

Para reconciliarse con estos y otros sentimientos y lograr entender el porqué de las actuaciones de sus progenitores, Manuela investigó sus pasados. “Mi padre también fue agredido de niño, y eso explica muchas cosas”. Según Noemí Pereda, psicóloga especializada en abusos sexuales a menores, hay un porcentaje muy alto de abusadores que fueron víctimas de abusos en el pasado y normalizan el patrón, “o bien porque nunca lo han reconocido, o bien porque repiten lo aprendido en las relaciones paterno-filiales”.
Lejos de las creencias generalizadas, los abusos sexuales no ocurren únicamente en clases sociales bajas, ni los abusadores tienen por qué ser delincuentes o marginados.
Muy al contrario, son personas integradas en la sociedad y, casi siempre, reconocidas en sus círculos. La relación con la víctima se va consolidando lentamente, a través de regalos, charlas o haciendo que se sienta especial.

Así es como Miguel acabó confiando en el sacerdote que se ocupaba de un grupo de jóvenes católicos los fines de semana. “Él me observó y vio que era un niño tímido y reservado. Se ganó mi confianza llenándome huecos afectivos. Hay que entender que todo no pasa de un día para otro, es algo gradual”, aclara. “Con el tiempo, la relación va haciéndose más intensa y, sin darte cuenta, eres más permisivo”. Inicialmente, el sacerdote se le acercaba en el comedor para hablar de sus problemas e inquietudes intelectuales. Poco a poco, las charlas amistosas fueron derivando en conversaciones sobre sexo –“educación sexual”, decía él–, con demostraciones incluidas. Después llegaron los besos. “En ese momento me di cuenta de que aquello no era normal y de repente hice un cambio de chip; me alejé totalmente de él”. Miguel guardó silencio. “Te callas por vergüenza, sobre todo siendo hombre. Crees, erróneamente, que igual tú has hecho algo mal para que ocurriera. Después te lo niegas. Duele demasiado pensar que una persona en la que confiabas y a la que respetabas se ha aprovechado de ti”.

Habitualmente, el descubrimiento de un abuso tiene lugar tiempo después de que ocurra, únicamente un 2% de los casos se conocen inmediatamente. El temor a que la familia se desintegre, a no ser creídos, a ser acusados de seducción, a escuchar preguntas como ¿por qué lo cuentas ahora? o ¿qué necesidad hay de removerlo todo?, y el miedo al qué dirán son los factores que silencian los abusos sexuales a menores. Miguel estuvo mucho tiempo haciendo ver que aquel episodio de su vida nunca había ocurrido. “Estaba tan desbordado que no me permitía sentir lo que me estaba pasando”. Se concentró en acabar el bachillerato, entrar en la carrera de medicina y no dar disgustos en casa. Pero años más tarde, viendo una película donde una mujer era violada, revivió todo. “Me pasé llorando la noche entera”. Al día siguiente buscó ayuda.

Claudia también lapidó los abusos que sufrió a los cuatro años a manos de un familiar. Incluso llegó a dudar si alguna vez ocurrieron. “Intuía algo, pero no sabía exactamente qué había sucedido”. Tras leer un reportaje sobre el tema, que había guardado durante meses en un cajón, y reconocer las sensaciones que los protagonistas relataban, decidió llamar a Fada. “Aquí me explicaron que lo que sentía era fruto de los abusos. Empecé a entender muchas cosas”.


“Hablar de lo que ha ocurrido es una liberación necesaria para quien lo ha sufrido”, reconoce Miguel, “aunque no deja de ser molesto para tu entorno”. Recuerda el momento de desvelárselo a su madre como uno de los más duros de su vida. “Sabía que iba a herirla, pero contándoselo era la única manera de sanar yo”. Claudia probó distintas terapias con psicólogos, pero hasta que no llegó a Fada no se sintió realmente comprendida. “La gente que ha pasado por lo mismo que tú es quien mejor te entiende; es como si hablaras un mismo idioma”. Para Manuela, este encuentro supuso una contradictoria sensación de alivio: “Por un lado te entristece ver que hay mucha gente, demasiada, que pasa por esto, pero al menos no te sientes tan sola”. Comprobó que no era un bicho raro: “Yo dudaba si era normal. He estado viva todos estos años porque mi cuerpo seguía respirando y porque tenía un hijo que sacar adelante, pero emocionalmente es como si hubiera estado muerta. No he podido sentir ni disfrutar, y eso te machaca. No sabía si sería capaz de salir adelante con mi vida y lograr algún día ser feliz”.

Tal y como apuntan los expertos, el abuso sexual es un suceso traumático que puede producir efectos psicológicos negativos a corto, medio o largo plazo, y en algunos casos no producirlos.

Todo dependerá de cómo canalice el menor la experiencia, la reacción que encuentre en su entorno frente al suceso, quién sea el abusador, cuánto duren los abusos y las situaciones con las que se encuentre la víctima a lo largo de su vida. Es difícil hablar de un síndrome o unas consecuencias comunes a todas las personas que han sufrido abusos, pero sí existen conductas y estados a través de los cuales familiares, profesores o el entorno más cercano pueden detectarlos.


Según un estudio elaborado por el Centro Reina Sofía contra la Violencia, las reacciones más inmediatas entre las niñas son de tipo ansioso-depresivas, que a veces dan pie a tristeza y aislamiento, mientras que entre los niños abundan el fracaso escolar, los problemas de comportamiento sexual –masturbación compulsiva o comportamientos que no pertenecen al nivel evolutivo del niño- y las conductas agresivas. Durante la adolescencia son frecuentes las huidas de casa, el consumo de alcohol y drogas, e incluso el intento de suicidio. Los efectos a largo plazo, cuando la víctima ya es adulta, son más diversos y dependerán mucho de si existen factores externos que los desencadenen. Las alteraciones más frecuentes son de tipo social, sexual y emocional –desencadenantes de ansiedades, desconfianza, sentimiento de culpa y baja autoestima–, las depresiones, el control inadecuado de la ira y las conductas compulsivas o adictivas, que suelen provocar disfunciones alimentarias (anorexia y bulimia), ludopatía, drogadicción o prostitución.

Vicki manifestó algunos de estos síntomas en la adolescencia. Se convirtió en rebelde y problemática, y se ganó la etiqueta de estar “poseída” por el extraño comportamiento que adquirió desde que empezaron los abusos. “Era una manera de llamar la atención, necesitaba que alguien se diera cuenta de lo que estaba pasando”. Pero nadie preguntó. Una vez más, el silencio ganaba la partida a los abusos, que continuaron durante años. “Fui perdiendo la capacidad de relacionarme con los demás y asumí que yo no tenía derecho a cosas como la ilusión, el amor y el sexo. Me veía como un instrumento para que lo consiguieran los demás”. A Manuel, los abusos también le dejaron mutilada la capacidad de tener relaciones de pareja satisfactorias y le provocaron estados de ansiedad muy fuertes. “Hasta hace poco no me enteré de que las mujeres pueden disfrutar del sexo”, confiesa con su característico toque de humor. También Claudia experimentó sensaciones parecidas. De niña había hecho esfuerzos para llamar la atención autolesionándose; se daba golpes en la cabeza, brazos y piernas para conseguir sentir daño físico. “El dolor que sientes dentro es tan grande que necesitas que el externo sea mayor”. Tampoco lo detectaron en su entorno. Después vinieron años de bulimia, vómitos y actitudes compulsivas que ella misma decidió parar intuyendo que su corazón no aguantaría tanto dolor. Hace tres años puso su curación como prioridad y, paralelamente, se cruzó con su pareja, Mauro, quien ha sido el mejor apoyo en este camino. “Ahora entiendo lo que es querer de verdad”. Dice que ya no siente miedo a mirarse al espejo porque ha logrado que le guste lo que ve reflejado. Después de tres años de trabajo personal puede hablar de lo que vivió con normalidad, sin dramas ni victimismo. “Es algo que pasó; hoy siento que estoy llegando al final de una etapa”.

Según la psicóloga Nuria Grau, los procesos de curación son únicos, “cada uno llega hasta donde quiere y puede llegar”. Hay quienes aprenden a vivir con lo que ocurrió, quienes precisan enfrentarse a su abusador y oír “perdón” de su boca, y quienes necesitan que éste muera o se someta al peso de la justicia.

En muchos casos, el delito prescribe o cuesta probarlo, ya que son hechos que se producen en la intimidad y cuyas pruebas desaparecen con el transcurso del tiempo. Si a esto se le suma la dilatación de los procesos –que a veces implica el olvido de detalles por parte de la víctima–, la complejidad a la hora de practicar y ratificar las pruebas, exámenes y entrevistas para el procedimiento, así como las implicaciones que tiene para la propia víctima y su entorno –especialmente si el abuso es dentro de la familia–, es comprensible que la mayoría de denuncias no lleguen a juicio. Si lo hacen, las estadísticas apuntan a que si es el niño quien verbaliza haber sufrido un abuso o algo que en su vocabulario pueda interpretarse como tal, suele ser verdad.

“Uno llega a superar los abusos sexuales; a que no le condicionen”, explica Vicki.“Pero para lograrlo hay que poder hablar de ello y encontrar con quién hacerlo”. Una de sus mayores angustias es pensar que hay personas que no encuentran este apoyo. Vicki no sabe de horarios; si su teléfono suena y al otro lado hay alguien que necesita unas palabras de aliento, ella apaciguará su sufrimiento con su propia experiencia. “Cuando ves que alguien que ha pasado por lo mismo ha podido superarlo, te da esperanza”.

asociación Fada (www.fada.voluntariat.org)