
domingo, 25 de octubre de 2009
EXISTE UN INCREMENTO EN LOS DELITOS DE ABUSO SEXUAL

CONSECUNCIAS CONFIRMADAS POR A.S.I
Para investigarlo, el equipo de Kajsa Asling-Monemi, de Uppsala University, en Suecia, determinó el peso al nacer de 3164 niños y les controlaron el crecimiento hasta los 2 años.
La mayoría de las madres (4436) estaba casada y desempleada. Tenían alrededor de 26 años al inicio del estudio.
La mitad de las madres había sufrido violencia familiar en su vida.
El 14 por ciento había padecido violencia familiar con cachetazos o empujones y el 8 por ciento habían sufrido violencia más grave, como golpes con objetos, patadas, arrastre por el piso o sofocación. El 8 por ciento lo de las mujeres había padecido violencia grave durante el embarazo.
El 24 por ciento de las mujeres mencionó algún tipo de abuso sexual y otro 28 por ciento dijo que había recibido insultos, humillación, intimidación u otro abuso emocional.
Al nacer, los niños en el estudio pesaron 2701 gramos. El 33 por ciento tenía bajo peso al nacer, con 2500 gramos. Los hijos de mujeres víctimas de algún tipo de violencia tendían a estar en aquel grupo.
Entre esos niños, casi el 42 por ciento tenía bajo peso, un 13 por ciento estaba subnutrido y más del 55 por ciento tenía retraso del crecimiento a los 2 años de edad.
En cambio, entre los hijos de mujeres que no habían sufrido violencia, el 37 por ciento tenía bajo peso, el 11 por ciento estaba subnutrido y casi el 50 por ciento tenía retraso del crecimiento.
La relación entre el abuso materno y el retraso del crecimiento en los hijos se mantuvo sólida tras considerar la educación materna, la cantidad de partos previos y la religión (las madres hinduistas tendían a tener hijos que pesaban menos y con talla más baja que los hijos de mujeres musulmanas).
Aunque la mayoría de las diferencias de talla en los hijos de mujeres abusadas, versus las no abusadas, son evidentes al nacer, los resultados muestran que "el retraso del crecimiento asociado con la violencia aumentó durante los 2 primeros años de vida", escribe el equipo de Asling-Monemi en Archives of Disease in Childhood.
El estudio, concluyen los autores, se suma a "una enorme cantidad de consecuencias confirmadas y posibles para la salud" que genera la violencia contra la mujer.
CUANDO NUNCA ES DEMASIADO TARDE.

En nuestra cultura occidental, los niños aprenden que se supone que sean fuertes y duros. Se supone que pueden protegerse a sí mismos. Pero los niños, no importa cuan fuertes sean, son sólo niños, más débiles y vulnerables que sus abusadores, y por lo tanto generalmente incapaces de frenar su abuso. De ahí que puedan surgir tremenda vergüenza y auto-culpabilidad. El hecho de que la mayoría (aunque no todos) de los abusadores de niños son del mismo sexo suma otra capa de miedo y confusión alrededor de la identidad sexual y de género del niño, que también necesita ser tratada con sensibilidad.
Los hombres pueden ser dañados por la negación o reticencia social a aceptar su victimización y consecuentemente deben “aguantárselas” en silencio. Esperamos que a partir de la educación, más gente se sienta cómoda reconociendo este problema, para que los sobrevivientes puedan salir de su aislamiento y obtener la ayuda que se merecen.
Me gustaría compartir la historia de un hombre sobreviviente que transformó vergüenza y dolor en autoestima y validación, a partir de la hábil utilización de EFT.
Jorge, como lo llamaré, me contactó porque estaba tomando algunas cervezas más de lo que le gustaba por las noches. Sin embargo cuando llegó nuestra sesión, no estaba seguro si ese era el asunto principal. Usé la clásica pregunta de Gary Craig “Si hubiera una cosa que pudieras borrar de tu vida, ¿qué sería?” Me emocionó que confiara en mí lo suficiente para responder con un tema que lo había angustiado, y nunca había podido tratar realmente, aunque ahora estaba en sus 50s. El triste hecho es que había sido abusado por su babysitter varón cuando tenía sólo 8 o 9.
Le pregunté a Jorge cuales eran los sentimientos más fuertes cuando pensaba en la experiencia. Hicimos rondas de EFT para cada sentimiento cuando aparecieron: vergüenza, confusión, traición, auto-culpabilidad, dolor, enojo y tristeza. Algunas de las frases preparatorias incluyeron:
Aunque me sienta tan indefenso, me amo y acepto profundamente, aún la parte que se siente indefensa.
(Frase recordatoria: tan indefenso)
Aunque mi babysitter me hizo cosas que nunca debería haberme hecho…
(Frases recordatorias: nunca debería haber pasado, no me lo merecía)
Aunque estaba realmente confundido y no entendía realmente lo que estaba pasando, me perdono, era sólo un niño, no fue mi culpa, él era el que estaba siendo malo… soy un buen niño.
(Frases recordatorias: realmente confuso; él estaba equivocado, no yo; soy un niño bueno; “pequeño Jorge” es un niño bueno)
[NOTA: por respeto, siempre le pregunto al cliente cuál sería el mejor nombre para referirse al “niño interior”. En este caso eligió “pequeño Jorge”]
Aunque él dijo que nadie me creería, que todos sabían que yo era un mentiroso, y yo mentía mucho, esto era cierto, pasó y él nunca debería haberme lastimado de esa forma.
(Frases recordatorias: él me amenazó, yo no estaba mintiendo, eso pasó, yo lo sé, Suzanne (yo, la terapeuta) lo sabe también)
Jorge compartió patéticamente cómo, después de que su babysitter dejó su habitación, no podía comprender qué hacer. Describió como sacó una pequeña maleta y empacó algunas cosas y se escapó de la casa cuando el babysitter no estaba mirando. El babysitter frenéticamente llamó a sus padres y ellos salieron con el auto por el vecindario hasta que lo encontraron. Pero nadie llegó a él o le preguntó qué estaba ocurriendo.
Aunque empaqué una pequeña maleta y me escapé, para que él tuviera que llamar a sus padres para que lo buscaran, nadie dijo nada o le preguntó qué estaba pasando, y eso me enoja y pone realmente triste.
(Frases recordatorias: realmente enojado, realmente triste, ¿por qué no preguntaron?, ¡los niños pequeños no se escapan sin un buen motivo!)
Aunque nadie me preguntó qué estaba pasando, elijo escucharme y calmar a “pequeño Jorge” porque nunca mereció ser tratado de esa forma.
(Frases recordatorias: lamento que eso te pasó a ti “pequeño Jorge”, estoy acá para ti ahora, él estuvo mal y equivocado, no fue tu culpa, lo lamento)
Luego continuamos tratando los hechos con la Técnica de la Película. Tratamos cada tema, incluyendo la vergüenza de que le dijera que se bajara los pantalones, la confusión acerca de por qué esto estaba pasando, el dolor físico y la culpa.
Resultó que uno de los temas más grandes para Jorge fue que nadie respondió o preguntó qué había pasado. Habló acerca de cómo finalmente le había contado a su madre 10 años atrás y ella dijo que lo lamentaba, pero con palabras sin emoción, como si no lo captara. Entonces hicimos rondas sobre:
Aunque mi madre no capta lo que ocurrió, ella no puede manejarlo por alguna razón, elijo consolar al pequeño Jorge y le hago saber que me importa y estoy dispuesto a escucharlo.
Hicimos luego un poco de Diálogo de Voz con el Jorge adulto hablándole a “pequeño Jorge” preguntándole qué necesitaba, consolándolo, tranquilizándolo a una variedad de niveles. Luego hicimos unas rondas más de EFT reforzando los temas que surgieron cuando Jorge adulto habló con “pequeño Jorge”.
Aunque nadie me escuchó en ese momento, estoy aquí para ti ahora y nunca te dejaré.
(Frase recordatoria: estoy aquí para ti)
Aunque él te hizo eso, estás bien, sobreviviste, y yo estoy dedicado a no permitir que eso te pase nunca más otra vez.
(Frase recordatoria: estoy bien, sobreviví)
Aunque él te hizo algo malo, eres un buen niño y ¡te quiero y aprecio en tu totalidad!
(Frase recordatoria: te quiero, aprecio totalmente)
Aunque cubrimos mucho terreno, como puede verse arriba, todo esto ocurrió en una sesión de 90 minutos. Para el final de la sesión su nivel de intensidad había bajado a 1 o 0 para todas las emociones tratadas. Para probar nuestro trabajo le pedí que dijera en voz alta: “fui abusado sexualmente por mi babysitter varón”. No había en ello ninguna carga, un cero. Dijo que sólo sentía un gran alivio, como una gran exhalación. Continuó expresando su gratitud.
Es importante notar que este incidente fue un hecho que ocurrió una sola vez. Algunas variables que afectarán cuanta labor terapéutica se necesita incluyen:
1. Si el abuso fue una o repetidas veces
2. Si el abusador era un extraño, un miembro de la familia, una figura con autoridad (por ejemplo: maestro, consejero, entrenador, sacerdote)
3. El nivel de violencia involucrada
4. Cómo el niño armó el sentido de lo que ocurrió (“Yo fui malo” versus “Ellos fueron malos”)
5. Si el niño le contó a alguien, y cómo respondieron
6. El nivel general de salud o disfuncionalidad en la familia del niño
7. Y las estrategias de afrontamiento generales del niño y del adulto.
Sin embargo, EFT puede ayudar con cualesquiera sean los temas que surgen en relación a las diferentes capas del abuso, con una persona apropiadamente entrenada.
Hice un seguimiento unas semanas después y Jorge me informó que estaba contento y agradecido con la nueva sensación de paz y alivio que sentía y especialmente en términos del abuso que había ocurrido. Me informó de cómo en el pasado, no había podido estar cerca de hombres, salir con ellos, o desarrollar amistades. Ahora, se había asociado a un sitio social de la red para establecer contacto con alguno de sus antiguos amigos. Expresó un profundo alivio que no había sido “demasiado tarde” para ayudar a “pequeño Jorge”.
Suzanne ib Lerner, PhD
cortesia de emofree.com y eftmx.com
miércoles, 21 de octubre de 2009
LA IMPUNIDAD ESTIMULA EL ABUSO SEXUAL DE MENORES

En una conferencia global sobre explotación sexual de menores, en Río de Janeiro, la jefa del organismo de la ONU para la infancia dijo que el principal objetivo del encuentro es aumentar la cooperación entre empresas y gobiernos para lidiar con el creciente problema de la pornografía infantil en internet.
"Observamos un continuo progreso en términos de adopción de leyes adecuadas en los países, ¿pero tienen los mecanismos de vigilancia?", preguntó Veneman en una entrevista con Reuters durante la conferencia en la que participan 3.000 delegados de más de 125 países.
"Creo que esa es realmente una de las preguntas a ser respondidas. ¿Cómo obtendremos los mecanismos correctos de aplicación de la ley, como entrenar policías, asistentes sociales y profesores para tratar con las víctimas? ¿Cómo hacer que los jueces y la propia estructura jurídica procesen los casos en el tiempo adecuado?", agregó.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva inauguró la conferencia el jueves firmando una medida que endurece las penas contra personas condenadas por poseer pornografía infantil.
Veneman, ex secretaria de Agricultura de Estados Unidos, dijo que Brasil tiene dificultades en cohibir abusos sexuales contra menores debido al control que el delito organizado ejerce en algunas grandes ciudades, como Río.
En otros países, como Yemen, leyes contra el casamiento infantil suelen ser ignoradas por causa del respeto a tradiciones arraigadas."Donde hay violencia sexual contra niñas, donde hay casamientos infantiles, todas esas cosas contribuyen a la mortalidad materna y a la propagación del sida", dijo Veneman, citando a la India como otro país sobre el que hay preocupación con el casamiento precoz.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó en el 2000 que existían 1,8 millones de niños explotados en la pornografía y la prostitución, partes de una millonaria industria global del sexo.
Veneman dijo que una mejor cooperación internacional y eventos como los de Río de Janeiro facilitan la identificación de los lugares donde el problema es más grave. "Estamos teniendo una idea mejor de cuál es el problema, cómo se da el tráfico y que formas utiliza", precisó.
La conferencia de Río de Janeiro es el primer Congreso Mundial contra la Explotación Sexual de Niños y Adolescentes desde el 2001 en Japón. La primera conferencia de este tipo se realizó en Estocolmo en 1996.
LA SEXUALIDAD, ¿SE PUEDE RECUPERAR EN LAS VICTIMAS DE A.S.I?

martes, 20 de octubre de 2009
CONTRA EL MONSTRUO LLAMADO ABUSO SEXUAL INFANTIL

lunes, 19 de octubre de 2009
¿CUAL SERÁ LA MEJOR PROTECCION?

¿Cómo protegerlo del abuso sexual?
Es difícil proteger a sus niños del abuso sexual de miembros de la familia o amigos íntimos, pero usted puede estar alerta ante muchas situaciones potencialmente peligrosas.
Esté consciente de dónde está su niño y qué está haciendo: su atenta supervisión es su mejor protección contra el abuso sexual. Por supuesto, usted no puede estar con ellos todo el tiempo.
Pida a otro adulto responsable que los cuide cuando usted mismo no pueda cuidarlos.
Si usted no logra encontrar supervisión de adultos, haga arreglos para que los niños caminen o jueguen durante estos períodos.
Conozca a los amigos de sus hijos.
Enseñe a sus niños a velar por su propia seguridad.
Enséñele a no aceptar dinero o favores de extraños.
Adviértales que no aceptan nunca pasear con alguien a quien no conocen.
Dígales lo que pueden hacer si alguien se les acerca.
Decirle a sus niños que busquen la ayuda de otro adulto persona mayor inmediatamente cuando un adulto les hace sentir incómodos o los asusta.
Explíqueles que es correcto llamar la atención, gritar y crear un escándalo en estas situaciones.
Recordarles que muchas niños son víctimas de personas que ellos conocen.
Decirles que ellos no tienen por qué estar de acuerdo con demandas para mantener contacto físico estrecho.
Asegurarles que es totalmente correcto decir no aún a parientes cercanos y amigos.
Anímelos a decirles a usted u otro adulto inmediatamente si cualquiera los toca o va hacia ellos en forma que parece extraña.
Si usted ha dado a sus niños con frecuencia reglas para su seguridad, tales como: Cómo atravesar una calle bulliciosa, qué hacer cuando ellos tienen un accidente y otras cosas por el estilo, las precauciones relativas al abuso sexual se convierten en una parte natural de sus conversaciones sobre seguridad en general.
Existen reglas apropiadas para cada edad del niño y ellas cambian a medida que el niño crece.
Si usted no quiere, no tiene por qué decir a los niños muy pequeños algo acerca del sexo cuando se discuten estas reglas. Simplemente explíqueles que algunos adultos pueden intentar tocarlos levantándoles o quitándoles sus ropas en una forma que hace que ellos se sientan incómodos.
Asegúrese de usar palabras que su niño comprenda. Responda sus preguntas totalmente, y hágales sentir que puede acudir a usted en cualquier momento para hablar acerca de cosas que son enigmáticas o inquietantes. Su serenidad sobre la materia le hará confiar en que ellos pueden compartir sus inquietudes con usted en el futuro.
Las reacciones de los niños al abuso sexual difieren con su edad y personalidad y con la naturaleza de la ofensa. Algunas veces los niños no son perturbados por situaciones que parecen muy serias para sus padres.
A menudo, los niños están atemorizados o confundidos por el abuso sexual. Muchos niños están temerosos de decir a cualquiera acerca del incidente por temor de ser culpados o castigados. En otros casos, los niños permanecen silenciosos debido a que ellos no quieren constituirse en un problema para el abusador.
Niños mayores pueden sentirse avergonzados para describir el incidente. Estos problemas son especialmente comunes cuando el abusador es alguno de la familia. Aun si un niño no le dice a usted acerca del abuso, usted puede tener la sospecha de que algo no anda bien.
Los cambios en el apetito o sueño pueden ser una señal, o el niño puede parecer inusualmente aislado, puede mostrarse muy perturbado cuando usted lo deja solo, o cuando el abusador está cerca. Sea sensible a cambios en la conducta de su niño e intente descubrir qué ocurre detrás de ellos.
¿Qué hacer si ya han Abusado de él?
Su primera reacción puede ser incredulidad. Los niños inventan historias, pero ellos muy rara vez informan relaciones sexuales imaginarias con adultos. Tome en serio la historia de su niño aun si el abusador es alguien en quien usted piensa que se puede confiar.
Muchos padres se sienten totalmente desesperanzados cuando su niño es abusado, pero usted realmente puede dar una gran ayuda. De hecho, su reacción será el más importante factor en la forma como su niño se reajusta.
No deje que lo manejen sus sentimientos recuerde que el bienestar de sus hijos es su prioridad. Si usted está muy perturbado, deténgase un momento a organizar sus ideas antes de hablar con su hijo del incidente. Explíquele a su hijo o hija que usted está perturbado por lo sucedido y que comprende que también él puede estarlo.
No lo presione a hablar pero dispóngase a escuchar cuidadosamente si ella o él quieren confiarle la experiencia. Responda cualquier pregunta y aclare cualquier mal entendido. Haga énfasis en que el abusador y no el niño es el responsable. Dígale que usted los protegerá (a él o a ella de tener una experiencia similar en el futuro).
Otros niños en la familia se pueden alterar or el incidente. Esté consciente de sus necesidades de atención y comprensión. Usted puede desear buscar ayuda médica. Las lesiones internas pueden ser difíciles de reconocer. Su niño o niña puede ser examinado sin costo alguno en una consulta de pediatría de un hospital general o de un hospital de niños o usted puede consultar a su médico particular.
Esta situación es bastante difícil para el niño y otros miembros de la familia. Usted puede experimentar fuertes conflictos y sentimientos acerca del abusador, pero la protección del niño debe continuar siendo su prioridad.
¿Quedara mi Niño Bien?
Los daños físicos permanentes como consecuencia del abuso sexual son muy raros. Su médico le dará información sobre su caso en particular. La recuperación emocional de su niño dependerá, en gran parte, de su respuesta al incidente.
El periodo de reajuste después del abuso puede ser difícil para los padres y el niño. Muchos jóvenes continúan atemorizados y perturbados por varias semanas. Pueden tener dificultades para comer y dormir, y pueden sentirse ansiosos al pensar en regresar a la escuela.
Con frecuencia los niños necesitan hablar acerca del incidente, no asuma que él lo olvidó y no pretenda hacer ver que nunca sucedió. Su apertura y compresión le ayudara a superar el desajuste emocional creado por el abuso.
Si su niño parece estar perturbado o si él o ella no logran volver a su rutina normal, busque ayuda profesional. Si toda la comunidad adquiere verdadera conciencia de la magnitud que ha alcanzado en los últimos tiempos en nuestro país el problema de abusos sexuales, de manera especial cuando se trata de niños, adolescentes y hasta de ancianos, será posible lograr frenar este tipo de delitos que tan graves secuelas pueden ocasionar, siendo muchas veces hasta causa de suicidios en gente joven.
miércoles, 14 de octubre de 2009
CASOS EN ECUADOR

La investigación, que estudió la situación de 2.567.101 niños, niñas y adolescentes, determina que 548.229 de los encuestados sufrieron al menos una situación de abuso sexual por parte, en su mayoría, de familiares, parejas o amigos.
Los resultados de la investigación también apuntan a que en la región amazónica y en las islas Galápagos se registraron mayores casos de abuso (27,7%) que en la región costera (21,8%) o en la sierra (20,3%).
Por ciudades, Quito, con 24,5 por ciento de casos, supera ligeramente a Guayaquil, la ciudad más poblada del país, que tiene un 23,3 por ciento de casos, mientras que el resto de las grandes ciudades registra un porcentaje del 20,3 por ciento.
Los tipos de abuso que más casos se registran son propuestas sexuales (68,2%), tocamiento de genitales (56,8%) o exhibición (49,9%), producidos sobre todo por personas en una franja de edad comprendida entre los 18 y los 30 años.
La mayoría de los niños, niñas y adolescentes que han sufrido esos tipos de situación sexual tienen entre 15 y 17 años de edad, seguidos de los que tienen 11 o menos.
El 28 por ciento de ellos no ha comunicado a nadie que sufrieron un abuso, mientras que el 34,7 por ciento optó por comunicarlo a algún amigo y el 15,5 por ciento a su madre.
Asimismo, entre los motivos que más llevaron a los menores a participar en las situaciones sexuales se cuentan que se trataba de una persona a la que ellos querían (36,90%) o porque les dijeron que era algo normal (19,20%), mientras que al 38,7 por ciento les generó un sentimiento de miedo y al 29,4 por ciento, vergüenza.
De acuerdo con el INFA, el objetivo de la investigación publicada es "contribuir a la revisión y rediseño de políticas y acciones dirigidas a enfrentar el fenómeno de abuso sexual a niños, niñas y adolescentes en el país", así como "establecer la magnitud del problema y determinar las principales características del fenómeno".
Desde 1991 no se había realizado en Ecuador un estudio sobre la problemática, pero en ese momento se centró únicamente en las dos ciudades más importantes de Ecuador, Quito y Guayaquil, mientras que el estudio actual es a nivel nacional.
Con estos datos, el INFA y el MIES se proponen trabajar para "establecer una legislación que no permita ninguna clase de impunidad", a la vez que implementar programas de prevención para fortalecer el respeto a los derechos de los menores, "uno de los grupos más vulnerables y descuidados por la sociedad y el Estado".
Los principales grupos receptores de esos programas serán las familias, las escuelas, las iglesias y los medios de comunicación.
Asimismo, se buscará "mejorar el sistema judicial, agilizar los procesos y mejorarlos" para evitar, por ejemplo, "la re-victimización de la persona agredida".
El INFA también se propone mejorar procesos de asistencia domiciliaria, mejorar programas de educación preventiva y establecer acuerdos y redes de trabajo entre instituciones.
Actualmente Ecuador cuenta con 43 Centros de Protección de Derechos de los menores de edad, donde se ha realizado una capacitación en atención especializada en abuso sexual.
lunes, 12 de octubre de 2009
¿VIOLENCIA INVISIBLE?

Según el estudio, estas mujeres se sienten con más frecuencia presionadas para iniciar sus relaciones sexuales consentidas, son más proclives a mantener conductas de riesgo y tienen más embarazos en la adolescencia que las mujeres que no han sufrido abusos infantiles.
Uno de los casos en que los abusos se repitieron es el de Rosario (nombre ficticio), profesora universitaria. Cuando tenía cinco años, un primo empezó a abusar de ella. Con 18, un compañero de universidad la violó. Ahora, con 33 años, teme que la relación con su marido se resienta de esos abusos. "Veo en él un reflejo de otros hombres", le mezclo "en una lucha que no va con él", dice, temerosa de "pasar de víctima a verdugo". Para evitarlo, hace poco que ha empezado a tratar con una psicóloga sus vivencias de niña.
Por eso y porque quiere "ofrecerle otro tipo de experiencia" a su hija de 10 meses. Las psicólogas también creen que, con terapia, se pueden paliar los efectos de los abusos infantiles que ellas han estudiado. "Es la violencia más oculta", explica López, que añade que esperan que su labor sirva para sacar a la luz las secuelas que puede tener el abuso sexual a largo plazo, precisamente para poder identificarlas como tales y tratarlas lo más pronto posible. Marta lo hace, y confía: "Estoy tomando las riendas de mi vida".
AUTOAGRESIONES

VERGUENZA,CULPA Y MIEDO.

Tres de cada cuatro víctimas menores de 13 años recurren a sus madres. Y reciben más apoyo a esa edad que en la adolescencia. "Una niña no tiene la capacidad de mentir sobre esos temas. Y la madre, aún muy ligada emocionalmente a su hija, se siente obligada a responder contundentemente", sostiene la Lopetegui.El estudio, elaborado con la colaboración del Instituto de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol, coincide con las conclusiones de otros trabajos americanos que subrayan que la madre cree más a la hija cuando el agresor es el padre biológico o un familiar próximo -el 75% de los abusos estudiados por las psicólogas- que cuando se trata de su nueva pareja. "A una mujer que ya ha roto una relación le cuesta más aceptar el abuso en su nueva familia. Admitirlo supondría otro fracaso y por eso lo niega, es una forma de proyectar su culpa", arguye Lopetegui. Ante una confesión, la madre busca fórmulas para sentirse inocente. Por ejemplo, le cuesta más creer la acusación si está en casa durante los hechos. Su presencia la hace, en cierto modo, cómplice con el agresor y por eso prefiere cerrar los ojos.
Los amigos cobran protagonismo en la confesión de los abusos entrada la adolescencia. Las mujeres entrevistadas que explicaron su historia cumplidos los 13 años lo hicieron, en igual porcentaje, a madres que a amigos. "En la adolescencia, los abusos suelen ser más graves y las jóvenes que los sufren", apunta Lopetegui, "son consideradas a veces incitadoras". Sólo el 10% de las mujeres que reveló su experiencia escogió a psicológicos o terapeutas como confidentes. La ocultación de los hechos hace disminuir la confianza de la víctima e incrementa su culpa. "La joven sufre fuertes sentimientos negativos, no sólo hacia el agresor, sino hacia sí misma por no haber sabido defenderse".
Rescatar del olvido estas historias y atender a las víctimas de la mejor manera posible es el objetivo de las psicólogas del PASSIR. El equipo de investigación, dirigido por Sílvia López, insiste en que el abuso sexual en la infancia es "un problema social y de salud pública que tiene repercusiones en la vida y la salud física y mental de muchas mujeres a corto, medio y largo plazo". Detectarlos a tiempo y tratarlos profesionalmente, dicen, evitaría desigualdades y contribuiría a la "prevención primaria de la violencia machista".
viernes, 9 de octubre de 2009
EL A.S.I EN COLOMBIA

EL A.S.I EN MÉXICO VA EN AUMENTO

Al participar en el Simposio Repercusiones Clínicas y Psicológicas del Abuso Sexual, en el tercer día de actividades del VII Congreso Latinoamericano y II Iberoamericano “Sobre la Violencia contra Niñas, Niños y Adolescentes”, la especialista sostuvo que la sexualidad es utilizada como un instrumento que marca la imposición del poder y la ira sobre otro ser.
En su ponencia Síndrome Postraumático Inmediato y Mediato en Menores y Sobrevivientes de Violencia Sexual en la Infancia, la catedrática de la Facultad de Psicología de la UNAM, refirió que de junio de 1994 a mayo de 2002 la institución atendió 894 casos, de los que el 48.9 por ciento son sobrevivientes de abuso sexual en la infancia que no recibieron ningún tipo de ayuda y el 21.8 por ciento tuvo acceso a apoyo.
González Serratos manifestó que los menores abusados sexualmente presentan un síndrome de estrés postraumático que se manifiesta en alteraciones en los hábitos escolares en el 40 por ciento de los casos; en hábitos del sueño 10 por ciento y presentan además miedo a salir en un 70 por ciento; miedo a algún hombre en específico, a adultos en general, a que la madre sea agredida y a salir a jugar en un 60 por ciento.
Respecto a su sexualidad, añadió, el 73 por ciento experimenta dificultad para integrar la sexualidad con las emociones y se sienten sucias sexualmente.
Hay auto devaluación en un 90 por ciento, sensación de ser diferentes 88 por ciento, enojo constante en un 91.3 por ciento, necesidad de controlar a otros 86.7 por ciento, incapacidad de decir “no” 86.7 por ciento, sentimiento de culpa en un 90 por ciento.
Por otra parte el doctor Jorge R. Pérez Espinosa, del Centro de Atención Psicoterapéutico para Mamás (CAPSIM) de la Facultad de Psicología de la UNAM, expuso que el 90 por ciento de las madres violentas fueron abusadas en su infancia y fueron además maltratadas por su madre o padre.
Expuso que estas madres tienen problemas para establecer el vínculo afectivo entre ellas y sus hijas e hijos, lo cual es resultado de la falta de atención que sufrieron cuando niñas.
Su autoestima, añadió, es muy baja y se autodefinen con “demonios”, “mala mujer”, “chantajistas” y “perversas”, ya que asumen conductas de intolerancia con sus hijos e hijas y porque muchas veces no han perdonado a sus padres y madres y a quienes abusaron de ellas.
Sostuvo que es importante la perseverancia de estos programas ya que el problema de la madre que maltrata a sus hijos no es sólo un asunto relacionado con la condición económica o nivel educativo, sino que se presenta en todos los estratos sociales y académicos.
En el mismo simposio, el maestro en Salud Pública, José Rubén Ramírez, indicó que la violencia hacia los niños, niñas y adolescentes es una obstrucción para el desarrollo de una sociedad con equidad.
Expuso que es común encontrar que las niñas y los niños abusados sexualmente tengan repercusiones negativas como la muerte prematura por suicidio, homicidio o infecciones de transmisión sexual.
Así como problemas de salud física como lesiones, discapacidad, baja autoestima, comportamiento sexuales de riesgos para su salud, embarazos no deseados, abortos en situaciones de riesgo, lo que incrementa la mortalidad infantil y adolescente.
En este sentido, el especialista universitario consideró necesario crear modelos de atención multi-interdisciplinarios que deben ser obligatorios para los hospitales que atiendan a niñas, niños y adolescentes.
EL TEMOR A NO QUE NO LE CREYERAN

Han sido quienes sedujeron a su abusador.
Les ha gustado la experiencia vivida y por eso lo callaban.Sara ya tiene 25 años, aunque ha iniciado su proceso personal para superar las secuelas del abuso, se refiere de esta forma a la situación que vivió cuando el abuso fue revelado a la madre:“Siento que el daño que me provocó el abuso sexual no sólo llevó a que mi madre dudara de mí, sino a que yo misma me desvalorizara y no creyera en mí. Ahora puedo decir que para la niña que yo era en aquellos momentos, era muy importante no solo que mi madre, sino todas las personas creyeran en mí. Ahora sé que la principal razón por la que no podía decir lo que me ocurría era por el temor a que no me creyeran”.
EL A.S.I EL MÁS GRAVE Y EL MÁS FRECUENTE

Se considera abuso infantil cuando un adulto --o un adolescente mayor-- utiliza a un menor para satisfacer sus deseos sexuales aprovechando su poder y el vínculo que los une.
Más de 80,000 casos anuales de abuso sexual a niñas/niños se reportan en Estados Unidos, pero el número es aún mayor porque las víctimas temen decirlo y el proceso legal para validarlo es difícil.
El abusador empuja a la víctima a la sexualidad sin que ésta llegue a entender de qué se trata ni cómo defenderse, mientras es obligada a guardar silencio bajo tremendas amenazas. Niñas y niños desprotegidos, con baja autoestima, que carecen de educación sexual, son las presas preferidas del abusador.
El abuso es una situación asimétrica y desigual, ya que el poder está en manos de un adulto en quién la víctima confía. Frecuentemente es el padre, el abuelo, un tío, un hermano o hermanastro con el cual existe una relación estrecha y fuertemente afectiva.
``Mi abuelo me daba caramelos, me hacía tocarlo allí y después se tocaba rápido y hacía ruidos'', cuenta Cecilia, de cinco años.
Así comienza y, en la medida en que la niña/niño no se rebela, el abusador se apodera más y más del infante sometido y puede pasar de los toqueteos a la penetración.
La niña --es más frecuente el abuso femenino-- se da cuenta de que ``eso'' no está bien, pero la dependencia la obliga a callar creyendo que ella es la culpable. El silencio está también garantizado porque el abusador la amenaza con que si habla su madre o su padre morirán; el miedo a perder toda protección adulta la obliga a callar y es una mordaza que puede durar muchos años.
La frecuencia de abusos y su sentimiento de culpabilidad la van acostumbrando al dolor, que se hace rutina; una adecuación que la ayuda a tolerar el maltrato y le permite conservar la ``protección'' del adulto violador y no quedar solita.
La sumisión es extrema y dura hasta que un familiar, vecino o educador hace la denuncia; o una escalada en el abuso supera el miedo y la víctima busca ayuda. ``Cuando mi hermanita me confesó que papá también se lo hacía, no pude más''.
Los abusos reportados en las guarderías infantiles --daycares-- a niñas y niños absolutamente indefensos son un alerta de que el silencio debe terminar. El especialista doctor Alberto Goldwaser afirma que los abusadores de niños son los que más reinciden; conocemos las denuncias contra religiosos que parecen evidenciar que el sistema es enfermo.
Para evitar el abuso es necesario hablar con el niño o la niña y repetirle que nadie puede tocar su cuerpo si le incomoda o disgusta. Saber que puede decir o gritar NO y diferenciarlo del sí. Asegurarle que no es culpable y que siempre contará con la protección de aquellos adultos que lo quieren bien.
Dejar al infante desinformado y simplemente esperar que nada ocurra es una conducta imprudente y peligrosa. Para defender a nuestros menores, hablemos con ellos. •
(La Dra. Blasco es médico, psicoanalista y sexóloga, y autora de `Camino al orgasmo' y `Menopausia, una etapa vital'.)
dsb@doctorasoniablasco.com
UNA TRAICIÓN A LA CONFIANZA.

Cada 14 minutos un niño colombiano es víctima de abuso sexual. Solo en el último año el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Foren-ses realizó 16.120 dictámenes sexológicos en menores de edad, lo cual representó el 86 por ciento del total de casos reportados por violencia intrafami-liar a los niños.
PatologíaAunque se siente repudio por estas situaciones, es precisó conocer que muchas veces quienes hoy son victimarios, muy posiblemente en su infancia también fueron víctimas.De acuerdo con los expertos, el abuso sexual es una cadena que por no recibir tratamiento se mantienen esos sentimientos guardados y, con el tiempo, al estar frente a un niño (o sus hijos), los liberan y es ahí cuando se presenta el abuso.Expertos dicen que una persona que no ha asistido a tratamiento puede llegar a tener relaciones disfuncionales con sus parejas, o son muy depresivos, hipersensibles, e incluso hay quienes tratan de quitarse la vida. Estas últimas buscan explicaciones y nunca han entendido porqué les ha pasado a ellas.
Por regiones
LA LABOR DE LOS MAESTROS EN FRENTE DEL A.S.I

jueves, 1 de octubre de 2009
INICIATIVA PVEM

El objetivo, explicó, es que la federación enfrente los problemas de abuso sexual infantil y los haga de su competencia, a través de mecanismos legales que cancelen estas prácticas, y que implemente severos castigos.
Asimismo, dotar de mejores herramientas a los gobiernos locales para diseñar y ejecutar acciones efectivas en materia de combate al índice delictivo de abuso sexual de menores de 18 años.
Y es que de acuerdo con el Sistema Nacional DIF y la Procuraduría General de la República (PGR) , en 2008 entre 30 mil y 60 mil menores de edad fueron víctimas de abuso sexual y hasta junio de este año existían mil 249 averiguaciones previas relacionadas con ese tipo de delito.
Lo que representa que en promedio se cometen 6.9 delitos de abuso sexual contra menores cada día y son situaciones que, no sólo a corto plazo sino también a futuro, tienen efectos adversos en el desarrollo de las víctima
LOS PEORES COMPONENTES DE LO MÁS SINIESTRO. EL A.S.I

Al referirnos a “padres” -en tanto jefes de familia o como integrantes del clero- no puede caber duda que el abuso sexual al que nos abocamos se produce en un contexto donde el ofensor es consciente de su poder y ascendencia sobre el menor a su cargo. Estos niños y jóvenes suelen ser tomados como propiedad o pertenencia de sus padres y cuidadores, en un evidente resabio de las más viejas prácticas paternalistas que todavía no han desaparecido por completo. En algunos ámbitos aún sigue sin comprenderse que los chicos deben ser considerados como sujetos plenos de derechos y no como meros objetos de consumo o, desde la óptica abordada, como objetos de comercio sexual.
Esos niños y adolescentes se encuentran absolutamente “cosificados” por un padre que los trata como objetos destinatarios ya sea de sus improperios, ya sea de sus deseos incestuosos y perversos. La vulnerabilidad del menor y su dependencia con respecto a la figura paterna lo dejan en un estado de indefensión que, en casos como los que aquí nos ocupan, favorecen el advenimiento de sentimientos de confusión y alienación intensos. El abuso sexual infantil es un proceso a través del cual el adulto se aprovecha de la confianza que el niño ha depositado en él, conduciéndolo de un modo seductor y engañoso a satisfacer sus más bajos instintos de sometimiento y satisfacción sexual.
Nuestra antigua legislación consideraba al niño como un menor incapaz, y así lo siguen haciendo quienes han legitimado y naturalizado a los malos tratos psicofísicos como medio de disciplinar y educar a los que están a su cuidado. Aquellos que siguen sosteniendo esos sistemas de neto corte despótico y autoritario, no han querido enterarse que nuestro país suscribió, en el año 1990, la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. Su art. 3º protege a los chicos contra toda forma de violencia, perjuicio, explotación o maltrato físico o mental -incluido el abuso sexual- mientras se encuentren bajo la custodia de sus padres, de un tutor o de cualquier otra persona que los tenga a su cargo.
Importante es destacar que la dinámica del abuso sexual infanto-juvenil no se agota en el hecho abusivo, sino que además conlleva en su práctica un maltrato psicológico del menor sometido que dejará en su psiquismo huellas traumáticas graves y duraderas. Tal forma de detentar el poder por parte de un padre de familia o de un sacerdote a cargo olvida que la política moderna procura constituir espacios de libertad frente al autoritarismo violento que ha impuesto el patriarcado, incluso a través de los malos tratos y del abuso sexual. Hoy rige el Interés Superior de los Niños al considerarlos sujetos activos de derechos, dada su condición de personas en desarrollo (cfr. Ley Nro. 26.061).
Respecto de los padres en un grupo familiar primario, digamos que poco tiempo atrás apareció en diversos medios de comunicación el caso del chacal de Mendoza, similar al del austríaco Josef Fritze, quien violó reiterada y sistemáticamente a su hija durante 24 años y tuvo con ella siete hijos. En nuestra provincia andina, Armando Lucero fue denunciado por una de sus hijas, abusada por él durante una veintena de años y habiendo engendrado también siete hijos-nietos. Si bien la causa judicial está en plena investigación procesal, cabe presumir el muy probable encubrimiento de esa situación absolutamente irregular por parte de la madre de la denunciante y a la vez concubina del imputado.
Los peores componentes de lo siniestro -con sus características inesperadamente espantosas- se han presentando en todas las situaciones precedentemente señaladas, sea dentro de una familia o en el ámbito eclesiástico. Los interrogantes son: ¿puede un padre violar sistemáticamente a una hija sin que la madre de la niña sospeche sobre ese aberrante proceder? ¿No habrá al lado de cada padre violador una madre que entrega a su hija o, al menos, que mira para otro lado? Y por su parte, en relación a la madre Iglesia, ¿no podemos hacernos estas mismas preguntas? En cuanto a la protección de la niñez, ¿cómo intercede aquélla ante ese paternalismo abusivo de algunos curas?
Afortunadamente, en ambos contextos aparece siempre un portavoz cuyas palabras y acciones permiten, finalmente, descifrar semejantes anómalas conductas y perversos procederes. Abogamos porque ello así continúe, junto a la numerosa y moderna legislación que viene produciéndose en el país desde hace algunos años. Es de destacar que para lograr el pleno respeto de la niñez es ineludible no sólo la responsabilidad gubernamental, sino que todos habremos de sumarnos desde nuestras respectivas responsabilidades familiares y con la ineludible participación comunitaria, necesaria a los fines de la tutela integral de los derechos y de las garantías de nuestros niños y jóvenes.
Por Ronaldo Wright (Psicólogo Social – Abogado)
Fuente: Revista La Tecla Eñe (/lateclaene.blogspot.com)