
viernes, 9 de octubre de 2009
LA LABOR DE LOS MAESTROS EN FRENTE DEL A.S.I

jueves, 1 de octubre de 2009
INICIATIVA PVEM

El objetivo, explicó, es que la federación enfrente los problemas de abuso sexual infantil y los haga de su competencia, a través de mecanismos legales que cancelen estas prácticas, y que implemente severos castigos.
Asimismo, dotar de mejores herramientas a los gobiernos locales para diseñar y ejecutar acciones efectivas en materia de combate al índice delictivo de abuso sexual de menores de 18 años.
Y es que de acuerdo con el Sistema Nacional DIF y la Procuraduría General de la República (PGR) , en 2008 entre 30 mil y 60 mil menores de edad fueron víctimas de abuso sexual y hasta junio de este año existían mil 249 averiguaciones previas relacionadas con ese tipo de delito.
Lo que representa que en promedio se cometen 6.9 delitos de abuso sexual contra menores cada día y son situaciones que, no sólo a corto plazo sino también a futuro, tienen efectos adversos en el desarrollo de las víctima
LOS PEORES COMPONENTES DE LO MÁS SINIESTRO. EL A.S.I

Al referirnos a “padres” -en tanto jefes de familia o como integrantes del clero- no puede caber duda que el abuso sexual al que nos abocamos se produce en un contexto donde el ofensor es consciente de su poder y ascendencia sobre el menor a su cargo. Estos niños y jóvenes suelen ser tomados como propiedad o pertenencia de sus padres y cuidadores, en un evidente resabio de las más viejas prácticas paternalistas que todavía no han desaparecido por completo. En algunos ámbitos aún sigue sin comprenderse que los chicos deben ser considerados como sujetos plenos de derechos y no como meros objetos de consumo o, desde la óptica abordada, como objetos de comercio sexual.
Esos niños y adolescentes se encuentran absolutamente “cosificados” por un padre que los trata como objetos destinatarios ya sea de sus improperios, ya sea de sus deseos incestuosos y perversos. La vulnerabilidad del menor y su dependencia con respecto a la figura paterna lo dejan en un estado de indefensión que, en casos como los que aquí nos ocupan, favorecen el advenimiento de sentimientos de confusión y alienación intensos. El abuso sexual infantil es un proceso a través del cual el adulto se aprovecha de la confianza que el niño ha depositado en él, conduciéndolo de un modo seductor y engañoso a satisfacer sus más bajos instintos de sometimiento y satisfacción sexual.
Nuestra antigua legislación consideraba al niño como un menor incapaz, y así lo siguen haciendo quienes han legitimado y naturalizado a los malos tratos psicofísicos como medio de disciplinar y educar a los que están a su cuidado. Aquellos que siguen sosteniendo esos sistemas de neto corte despótico y autoritario, no han querido enterarse que nuestro país suscribió, en el año 1990, la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. Su art. 3º protege a los chicos contra toda forma de violencia, perjuicio, explotación o maltrato físico o mental -incluido el abuso sexual- mientras se encuentren bajo la custodia de sus padres, de un tutor o de cualquier otra persona que los tenga a su cargo.
Importante es destacar que la dinámica del abuso sexual infanto-juvenil no se agota en el hecho abusivo, sino que además conlleva en su práctica un maltrato psicológico del menor sometido que dejará en su psiquismo huellas traumáticas graves y duraderas. Tal forma de detentar el poder por parte de un padre de familia o de un sacerdote a cargo olvida que la política moderna procura constituir espacios de libertad frente al autoritarismo violento que ha impuesto el patriarcado, incluso a través de los malos tratos y del abuso sexual. Hoy rige el Interés Superior de los Niños al considerarlos sujetos activos de derechos, dada su condición de personas en desarrollo (cfr. Ley Nro. 26.061).
Respecto de los padres en un grupo familiar primario, digamos que poco tiempo atrás apareció en diversos medios de comunicación el caso del chacal de Mendoza, similar al del austríaco Josef Fritze, quien violó reiterada y sistemáticamente a su hija durante 24 años y tuvo con ella siete hijos. En nuestra provincia andina, Armando Lucero fue denunciado por una de sus hijas, abusada por él durante una veintena de años y habiendo engendrado también siete hijos-nietos. Si bien la causa judicial está en plena investigación procesal, cabe presumir el muy probable encubrimiento de esa situación absolutamente irregular por parte de la madre de la denunciante y a la vez concubina del imputado.
Los peores componentes de lo siniestro -con sus características inesperadamente espantosas- se han presentando en todas las situaciones precedentemente señaladas, sea dentro de una familia o en el ámbito eclesiástico. Los interrogantes son: ¿puede un padre violar sistemáticamente a una hija sin que la madre de la niña sospeche sobre ese aberrante proceder? ¿No habrá al lado de cada padre violador una madre que entrega a su hija o, al menos, que mira para otro lado? Y por su parte, en relación a la madre Iglesia, ¿no podemos hacernos estas mismas preguntas? En cuanto a la protección de la niñez, ¿cómo intercede aquélla ante ese paternalismo abusivo de algunos curas?
Afortunadamente, en ambos contextos aparece siempre un portavoz cuyas palabras y acciones permiten, finalmente, descifrar semejantes anómalas conductas y perversos procederes. Abogamos porque ello así continúe, junto a la numerosa y moderna legislación que viene produciéndose en el país desde hace algunos años. Es de destacar que para lograr el pleno respeto de la niñez es ineludible no sólo la responsabilidad gubernamental, sino que todos habremos de sumarnos desde nuestras respectivas responsabilidades familiares y con la ineludible participación comunitaria, necesaria a los fines de la tutela integral de los derechos y de las garantías de nuestros niños y jóvenes.
Por Ronaldo Wright (Psicólogo Social – Abogado)
Fuente: Revista La Tecla Eñe (/lateclaene.blogspot.com)
martes, 22 de septiembre de 2009
CENTRO CONTRA EL ABUSO INFANTIL

El Centro Contra el Abuso Infantil de Laredo y Webb se ha convertido en el mejor aliado de los niños que sufren violaciones y maltratos, al reducir de manera notable el trauma de una denuncia y una investigación, además de otorgar servicios de rehabilitación.
Creado en 1995 bajo el liderazgo del ex Fiscal de Distrito José Rubio Jr., en este sitio hay especialistas que se encargan de dar terapias físicas, sicológicas y tratamientos adecuados para niños que fueron víctimas de abusos horribles.
Sylvia Bruni, directora del centro, dijo que cuando llega un caso a este lugar, de inmediato se reporta al Departamento de Policía, al Departamento del Sheriff o bien a los Servicios de Protección Infantil.
"Si los casos llegan primero a dichas agencias de la ley se refieren con nosotros y comienza el proceso de la investigación con una entrevista forense realizada por personal entrenado especialmente para este trabajo", indicó.
Además, el policía encargado del caso puede observar la entrevista en un cuarto especial y todo el proceso se graba para usarlo como evidencia cuando se requiera acudir ante una corte.
A los niños se les ofrece consejería inmediata y todos los servicios que el estado tiene disponibles, incluido refugio, terapias familias e individuales.
Bruni dijo que en el centro se conforma todo un equipo encargado de investigar cada caso y prepararlo bien para hacer la determinación si habrá cargos criminales contra un abusador.
En este equipo se incluyen investigadores y abogados asistentes del Fiscal de Distrito Isidro Alaniz, quienes asesoran para preparar casos fuertes, con evidencias contundentes que ayuden a procurar justicia.
El centro proporciona además servicios educativos a través de un programa especial donde se visitan escuelas para enseñar a los infantes a cuidar su cuerpo y a estar alertas contra posibles abusadores.
El año escolar pasado los especialistas de este centro dieron capacitación y educación a seis mil niños de 10 escuelas de la localidad y de acuerdo con Bruni, la meta es visitarlas todas las que operan en Laredo y Webb.
Mientras en el 2007 se reportaron 661 casos de abuso contra niños, en el 2008 fueron 511 y ahora van casi 600 pero Bruni indicó que por cada caso denunciado hay otros 10 que no se reportan, que permanecen en secreto.
"Todos tenemos la obligación moral de cuidar a los niños y denunciar posibles abusos, necesitamos romper este círculo vicioso que está dañando a nuestros niños", afirmó Bruni.
mismo hogarLAREDO, TEXAS.- Ante la preocupación de las autoridades, los casos de abuso contra niños en Laredo y Webb van en aumento y lo más lamentable, es que en un 99.9% el enemigo de ellos está muy cerca, en su propio hogar.
Sylvia Bruni, directora del Centro Contra el Abuso Infantil en Webb, dijo que hay dos puntos de vista sobre este fenómeno; primero es preocupante porque hay más casos y segundo es importante que los abusos se denuncien, que no queden escondidos.
"Las familias deben saber que hay servicios para ayudar, que tenemos programas de apoyo para los menores que sufren todo tipo de abuso, en especial el sexual", indicó Bruni.
Sólo en este año, de enero a agosto ya se reportaron casi 600 casos de abuso infantil mientras en todo el 2008 fueron 511 y en el 2007 la cifra llegó a 661, una de las más altas desde que se abrió el Centro Contra el Abuso Infantil de Webb en 1995.
Un 64% de las víctimas son mujeres y en un 79.2% recibieron abuso sexual.
"El abuso contra niños es horrible y es algo que está pasando en los hogares, un 99.9% de los perpetradores son familiares o conocidos de las víctimas", aseguró Bruni.
Refirió que los abusadores hacen que este delito sea un secreto, amenazan a los niños para no decir nada, los presionan y los asustan para que callen, por esta razón muchas denuncias tardan años en presentarse ante las autoridades.
"Es un delito que no nos gusta escuchar a nadie porque se trata de niños lastimados, pero es bueno que estén denunciando los abusos para poder darles servicios de apoyo", señaló.
Bruni dijo que particularmente este año ha sido de aumentos notables en los casos y en junio se registró la cifra más alta de abusos reportados en un mes con 84, lo más alto desde 1995.
"Es lamentable que los abusadores son los padres, los hermanos, los primos, los tíos, los abuelos, los padrinos, los padrastros o los vecinos y amigos, el enemigo prácticamente está en las mismas casas", advirtió.
Bruni mencionó que por ley federal cualquier persona que sepa de abusos contra un infante debe reportarlo de inmediato ante las autoridades, en este caso llamando primero a la policía en el (956) 795-2800.
"La meta es detener poco a poco los abusos contra los menores, es una labor donde todos podemos colaborar porque tenemos la obligación de cuidar el tesoro más precioso de una sociedad que son los niños", dijo.
TABLA:
Enemigo en casa
- En un 99.9% de los casos de abuso sexual contra niños, el perpetrador está en el hogar y puede ser un pariente o un amigo cercano de la familia.
- La primera señal de abuso en un infante es un cambio de actitud, portándose mal e inclusive siendo agresivos.
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- Los niños abusados se tornan serios, son aislados, lloran, pelean, bajan calificaciones, se orinan y no comen bien.
- En este año ya se registraron 600 casos de abuso contra infantes.
- En un 79.2% de los casos el abuso es sexual.
- Un 64% de las víctimas son niñas.
- El número principal para denunciar abusos contra infantes es el (956) 795-2800
EL PSICÓLOGO JURÍDICO.

Para los estudiosos del comportamiento humano, las primeras edades de todo individuo (incluyendo con éste término a mujeres y hombres), son determinantes en el desarrollo de los estilos de interacción o personalidad que éste pudiera desarrollar en edades más avanzadas, específicamente en la adultez. De esta concepción parte la importancia de preservar la estabilidad psicológica de niños y adolescentes.
Esta estabilidad pudiera estar comprometida por muchas variables, la presencia de factores protectores en la niñez y adolescencia son fundamentales para el cuidado del desarrollo psicológico de estos próximos adultos. Entre las variables o hechos que atentan contra esta integridad psicológica tenemos: el abuso sexual infantil.
El abuso sexual infantil es un acontecimiento que sin duda alguna trae repercusiones a la victima, no solo a corto plazo sino que las secuelas del mismo pudieran estar presentes luego de muchos años de acontecido el hecho, afectando de esta manera distintas esferas en el individuo: la psicológica, la conductual, la fisiológica y la social, tomando en consideración que el ser humano es un ente bio-psico-social.
El psicólogo jurídico es el especialista, que posee conocimientos tanto de las ciencias de la conducta como de las ciencias jurídicas, lo que posibilita un abordaje más integral del fenómeno del abuso sexual infantil, esto se fundamenta en la premisa de que un psicólogo clínico puede abordar los problemas psicológicos -conductuales y sociales generados por éste hecho, tomándose en consideración tanto a la victima como al victimario.
De esta forma, el psicólogo clínico no tendría el bagaje jurídico necesario para canalizar las implicaciones legales que conlleva el abuso sexual infantil, limitándose la actuación del mismo a sólo la evaluación e intervención de la esfera psicológica y conductual de victimas y/o victimarios.
Por otra parte un jurista o abogado, con su conocimiento en leyes y normas (las cuales son particulares de cada país o compartidas de acuerdo a tratados internacionales), pueden abordar la problemática del abuso sexual infantil sólo desde el ámbito legal, sin considerar las particularidades psicológicas-conductuales y sociales que éste hecho conlleva tanto para la victima como para el victimario.
Dada estas circunstancias, el papel del psicólogo jurídico es determinante en el abordaje del llamado abuso sexual infantil, ya que el mismo esta capacitado para abordar este hecho desde las perspectivas psicológica y jurídica, haciendo su presencia muy importante en el ámbito legal, ya sea como asesor de abogados, jueces, fiscales, etc o cómo terapeuta tanto de las victimas como de los victimarios. Esta ponencia va estar dirigida a las posibilidades de acción que tendría el psicólogo jurídico en el abordaje del abuso sexual infantil; se tendrá en consideración tanto a la victima como al victimario.
El abuso sexual infantil es un hecho que esta presente en todas nuestras sociedades latinoamericanas a pesar de su altísimo rechazo social, sin embargo en el caso venezolano, las estadísticas no llegan a reflejar a cabalidad la incidencia de esta problemática. Pero para hablar de Abuso Sexual Infantil, lo primero que se debe hacer es definirlo.
El Abuso Sexual Infantil (ASI) ha sido definido a través del tiempo de diferentes formas, una de ellas es la reciente definición aportada por La Academia Americana de Pediatría (AAP) de los Estados Unidos de América (EE.UU.) la cual define al ASI de la siguiente forma: "Ocurre una abuso sexual cuando un niño es comprometido en actividades sexuales que éste no puede entender y para el cual no esta preparado, ni puede dar consentimiento consciente y que viola las leyes y/o las prohibiciones sociales. Las actividades sexuales incluyen todas las formas de contacto genital-bucal o anal con o hacia el niño, así como los abusos sin contacto, tales como exhibicionismo, voyeurismo, o el utilizar al niño en la producción de material pornográfico" (AAP, 1999).
En referencia a quien comete el ASI, no sólo se puede considerar la figura de un adulto sino que inclusive éste hecho pudiera ser llevado a cabo por otro menor de edad, así que cuando concebimos al victimario debemos tomar en cuenta que el mismo esta caracterizado por estar en una situación de ventaja física o de desarrollo psicológico, el cual le permita manipular a su victima para que de forma voluntaria o bajo la amenaza realice algún comportamiento de contenido sexual, ya sea de manera activa o pasiva.
Como es bien sabido, quien frecuentemente lleva a cabo el ASI son familiares muy cercanos a la victima, tales como padre, padrastro, primo, entre otros, o son personas que tienen acceso relativamente fácil a ésta, cómo por ejemplo un amigo de la familia. Algo que se debe acotar es que a pesar de que generalmente el victimario el del sexo masculino, no es de sorprender que existan casos de ASI en donde el victimario sea una mujer, éstos, aunque son escasos pudieran presentarse. Otro aspecto a tener en consideración, es que las victimas de ASI pueden ser tanto del sexo femenino como del sexo masculino.
Para no dispersarme en consideraciones conceptuales del ASI, haré referencia a aspectos asociados con la intervención que pudiera llevar a cabo el psicólogo jurídico en este hecho. En primer lugar, se deben reforzar los factores o medidas de protección de la niñez y adolescencia en contra del ASI, ya que considero que la acción del psicólogo jurídico puede ir más allá de la intervención psicológica de la victima.
En cuanto a Prevención Primaria del ASI, el psicólogo jurídico, esta capacitado para trabajar de la mano con instituciones como Ministerios de Educación, Secretarias de Educación, Misterios de Familia, Institutos de Menores, (el nombre dependerá de cada país), para el desarrollo de políticas preventivas, donde el refuerzo de los factores de protección se encuentre presente, cómo por ejemplo: la familia; ésta es el primer factor protector contra el ASI, una familia sólida, con bases morales y simbiótica, que permita el desarrollo personal de sus integrantes, especialmente de niños y adolescentes.
Una familia con estas características, establece medidas de control y protección ante cualquier hecho que atente con la integridad física y psicológica de niños y adolescentes, estas políticas informativas que pudiera desarrollar el psicólogo jurídico, con todo su conocimiento en ciencias de la conducta, permite establecer predicciones sobre que variables aumentan las probabilidades de que un hecho de Abuso Sexual Infantil se produzca, por ejemplo: la presencia de un padre alcohólico, el desarrollo físico prematuro de la niña (un acontecimiento que por ejemplo en Venezuela acontece con mayor frecuencia), menores que pasan mucho tiempo sólo en sus casas, padre y/o madre fármacodependientes, menores con pocas habilidades sociales o con poca autovaloración o autoeficacia; estas y otras variables, las encontramos de una u otra forma en los casos de abuso sexual infantil.
Así que al tener el conocimiento de estas variables, el psicólogo jurídico debe proveerlas a todos aquellos actores que se interrelacionen con los menores de edad además de estos últimos. Familiares incluyendo madre, padre, abuelos, hermanos, etc, así como maestros, vecinos e integrantes de las comunidades deben tener conocimientos sobre el abuso sexual y las variables que predisponen a dicho acto, de esta manera se pueden ir creando redes de protección para los niños y adolescentes en contra de hechos como el ASI.
Aportar información pertinente al ASI, permite que los sujetos (adultos y niños), desarrollen formas algo más efectivas de afrontar y prevenir este hecho social; por ejemplo: si en una familia hay la presencia de un sujeto alcohólico, con manifestaciones de conductas violentas (lo que nos permitiría considerar la presencia de problemas en el autocontrol conductual), y a su vez, es primo de una niña de 11 años de edad quien ha comenzado a desarrollarse, asimismo, aquel no mantiene una relación de pareja estable, lo que hace que sus contactos sexuales sean escasos; con estas variables pudiéramos considerar la presencia de una situación de riesgo.
A partir de este cuadro se debe dar información sobre diferentes hechos de violencia domestica incluyendo el ASI, tanto a los integrantes de esa familia, como a las personas que habitan en esa comunidad. La misma estaría dirigida a: familiares tales como, la madre (en caso de que la figura paterna no esté presente, como acontece en la mayoría de los casos en Venezuela), la abuela, la tía, etc, u otros actores como los vecinos, e inclusive los actores principales: la misma niña, (potencial victima) así como también al primo alcohólico (potencial victimario).
Esta información sería de contenido preventiva-legal referida a hechos de violencia doméstica (resaltando sutilmente el ASI), de esta forma, estos actores pudieran obtener herramientas para afrontar mejor dicha situación, cómo por ejemplo: buscando ayuda para el primo alcohólico, o disminuyendo las probabilidades de acceso por parte de éste (cuando se encuentre tomado) a la menor de edad, así como otra actividad desarrollada por los familiares, comunidades o autoridades competentes.
No es que ya se éste culpabilizando a alguien por una acción no cometida aún, pero al hacer una campaña informativa sobre hechos de violencia doméstica, incluyendo el ASI, se están realizando medidas preventivas, las cuales se basan en informar a las personas, disminuyen así las probabilidades de que acontezcan estos hechos de violencia desagradables.
Lo anteriormente descrito, no involucra la erradicación del ASI, pero si una disminución en las probabilidades de que se presenten casos de ASI. La información es una herramienta muy útil que los Psicólogos, ya seamos Jurídicos, Clínicos, de la Salud, Sociales, etc, manejamos para realizar intervenciones en los ámbitos donde estemos trabajando.
Una de las variables psicológicas que consideró, facilitan la manifestación de hechos de ASI, es el tabú que existe en nuestras sociedades latinoamericanas acerca del sexo; a nuestros niños y jóvenes no se les habla del sexo, como una actividad integral del ser humano, como una actividad que es inherentes al ser humano, y esto lamentablemente es así, por que a su vez a los padres no se les hablo del sexo como tal, haciendo del sexo un tema vedado través de las generaciones; sin duda alguna esta situación ha traído como consecuencia una vulnerabilidad por parte de los niños y adolescentes frente a hechos como el abuso sexual infantil o inclusive el embarazo precoz.
Nuestros niños y adolescentes latinoamericanos, deben cada día recibir información pertinentes al sexo, así les estaríamos aportando herramientas para afrontar situaciones en donde las probabilidades de ocurrencia de hechos que atentan contra el desarrollo psicológico de los sujetos, tal y como acontece con el ASI.
Son frecuente los casos de ASI donde las victimas en consulta psicológica han reportado que tenían la impresión de que lo que estaba haciendo o pidiendo el victimario era malo, pero no tenían la seguridad, o no sabían que hacer, o que accedían a las peticiones bajo amenazas de éste y no sentían que nadie los pudiera ayudar, entre otras explicaciones.
Por otra parte cuando el ASI ya ha acontecido, el abordaje por parte del Psicólogo Jurídico con la victima va a depender de la particularidad de la misma y del hecho en sí; en primer lugar se debe obtener información del evento de ASI, esto nos da una perspectiva de la terapéutica a desarrollar además del pronóstico de rehabilitación psicológica de la victima, factores como la edad, frecuencia de abusos, forma del mismo (con penetración, sin penetración, etc, con agresión, sin agresión), hasta la identidad y relación del victimario con la victima, son importantes para el conocimiento del psicólogo jurídico que atienda el caso; esta información puede ser aportada tanto por el médico forense que haya atendido previamente el caso, los familiares de la victima así como la misma victima, siempre y cuando esto no implique para ésta revivir nuevamente la experiencia traumática, convirtiéndose la consulta psicológica y más aún, la figura del psicólogo aversiva para la victima.
Ya al evaluar esta situación, y luego de establecido el rapport necesario en toda interacción psicológica profesional, se procede al desarrollo de la intervención, la misma estaría fundamentada en la problemática presentada por la victima, generalmente los síntomas exhibidos son similares (claro con ciertas particularidades por el caso) a los manifestados por personas con el llamado estrés postraumático, pero también se pueden presentar síntomas tales como: déficit en habilidades sociales especialmente con el establecimiento y mantenimiento de relaciones con el sexo opuesto, falta de asertividad, trastornos psicofisiológicos, problemas emocionales, déficit en la autovaloración y/o autoeficacia, conductas evitativas, hasta llegar a conductas depresivas y suicidas entre otras.
El abordaje psicológico pudiera estar fundamentado en la instigación (con el sumo cuidado profesional) de reportes verbales referidos a la situación de abuso sufrido como por ejemplo la expresión de emociones, también el reforzamiento positivo de la autoimagen de la victima, entrenamiento en habilidades sociales, modelaje de conductas sociales y asertivas, técnica dirigidas al control de la activación fisiológica, tales como algún tipo de técnica de relajación, llegando hasta técnicas compuestas como la desensibilización sistemática entre otras.
Algo que debo señalar nuevamente, es que estas técnicas no se deben utilizar como una receta de cocina, su uso dependerá de la problemática presentada por la victima, y de hecho se pudiera dar el caso que la victima no presentará ninguna problemática al momento, por lo que la intervención más adecuada sería aquella que no se da, en estos casos de debe respetar el tiempo del sujeto, de la victima, sólo se le hace entender, que si en cualquier momento necesitará la ayuda, la misma se le proporcionaría oportunamente.
Otro actor presente en un hecho de abuso sexual infantil es el victimario. Recordemos que existe una división en cuanto a los sujetos que comenten abuso sexual infantil: los pedofílicos o primarios y los secundarios o situacionales, los primeros son aquellos que buscan mantener contactos sexuales exclusivamente con menores de edad, especialmente niños, (estos presentan regularmente un patrón conductual más patológico). Los segundos son aquellos que no persiguen mantener encuentros sexuales con menores de edad, pero por alguna circunstancia en particular (por ejemplo: estrés, efectos de algún tipo de sustancia como el alcohol o la drogas, falta de encuentros sexuales con personas adultas), cometen el abuso sexual infantil, auque su patrón regular de contactos sexuales haya sido con personas de edad adulta.
En cuanto al abordaje de personas que hayan cometido ASI, se puede decir que han existido a lo largo de la historia dos enfoques para su abordaje psicológico, estos son: el experimental y el clínico. En cuanto al enfoque experimental sólo haré referencia a los experimentos psicológicos basados en los principios del condicionamiento clásico y operante, por ejemplo, en uno de ellos: al victimario se le coloca un aparato que mide la erección peniana, luego se le colocan o imágenes o videos de niños y/o adolescentes ya sea desnudos o realizado actos sexuales, los mismos pudieran darse con agresión o sin agresión, si el sujeto tiene una erección (respuesta) ésta es castigada a través de un shock eléctrico, el cuál pudiera darse en el mismo pene o en otra parte. Con este experimento se busca extinguir o disminuir al máximo la respuesta de excitación sexual de parte del abusador hacía los menores de edad.
El otro enfoque es el clínico, en este punto podemos decir, que los abusadores primarios o pedofílicos a nivel general, tienen un peor pronóstico en comparación con los secundarios o situacionales, ya que aquellos como mencione anteriormente presentan una distorsión en la percepción de la realidad, y de las interacciones que socialmente un adulto pudiera mantener con un niño u adolescente.
Aquí llegamos al punto en donde la acción del psicólogo jurídico en el campo legal es muy importante, ya que las actividades que éste pudiera desempeñar serían por ejemplo: la asesoría a jueces o fiscales pasando por abogados en cuanto al comportamiento y pronóstico de rehabilitación del sujeto que haya cometido ASI.
En el caso específico de jueces, el psicólogo jurídico puede fungir como experto al sugerir el tiempo de reclusión (si en la legislatura del país lo contempla) que debería tener el acusado de abuso sexual, partiendo de un análisis psicológico exhaustivo, así como también, acerca del lugar donde el imputado debería cumplir la pena, el cual pudiera ser o un penal o un centro de rehabilitación psiquiátrica, y por último el tipo de rehabilitación qué el abusador debería obtener, entre otras materias.
En el caso específico de la rehabilitación psicológica del abusador, las primeras acciones están referidas al establecimiento de un control de estímulos, instaurando en éste sujeto las habilidades sociales que por un lado, les permita el acceso a interacciones sociales reforzantes con personas adultas y del sexo opuesto (la mayoría de estos sujetos se les dificulta el acercamiento social con estas personas adultas incluyendo las del sexo opuesto), así como también una interacción adecuada con los menores de edad, asimismo de debe trabajar en el control de los impulsos sexuales socialmente inadecuados, esto se puede trabajar a través de cualquier técnica de disminución de la activación fisiológica, la resolución de problemas, la extinción de pensamientos distorsionados acerca de las interacciones con menores por medio de la reestructuración cognoscitiva y finalmente, entre otras, la resolución de problemas y la mejora de la autovaloración y autopercepción.
El uso de estas técnicas va a depender de la particularidad de cada caso, no se deben usar como recetas de cocinas, ya que ante todo se esta trabajando con seres humanos.
El Abuso Sexual es complejo, debido al elevado rechazo social que éste conlleva, mi pretensión fue mostrarles de manera muy general la acción del psicólogo jurídico en el ámbito del abuso sexual infantil, fueron muchos las consideraciones y aspectos que quedaron por fuera, pero a grandes rasgos considero que tenemos muchas cosas que hacer en cuanto éste tema.
Psic. Gilberto Aldana Sierralta.
domingo, 20 de septiembre de 2009
REACCIONES DE LA FAMILIA, ANTE EL DESCUBRIMIENTO DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL.

Cuando el abuso sexual sale a la luz, los miembros de las familias suelen negar o no creen lo que está sucediendo, sobre todo cuando el agresor es un miembro de la familia.
viernes, 18 de septiembre de 2009
ESPIRAL

jueves, 17 de septiembre de 2009
CONSECUENCIAS DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL.

Baja autoestima, ya que al haber sido tratados como objetos, ellos sienten que no tienen ningún valor ni para ellos mismos ni para los demás.
Depresión, sienten que no vale la pena vivir.
Inseguridad, dudan de su capacidad de evaluar la realidad y de su capacidad de moverse en el mundo de forma segura.
Ansiedad generalizada de forma permanente.
Culpabilidad hacia sí mismos, ya que cuando sufrieron el abuso se culpaban a ellos mismos por lo que ocurría, posteriormente se siguen culpando por todo cuanto les sucede.
Sensación de impotencia, se sienten incapaces de cambiar su realidad.
Tendencia a mantener secretos, no sólo en aspectos negativos sino en todo lo que les ocurre.
Dificultad para establecer relaciones, debido a la dificultad para confiar en los demás.
Dificultades sexuales, que pueden manifestarse ya sea por la extrema sexualización en sus relaciones hasta la anorgasmia (dificultad para tener orgasmos), dolor en las relaciones, impotencia, entre otros.
Tendencia a sacrificarse y a proteger a otros, por ejemplo dejando sus necesidades y prioridades en segundo plano por satisfacer las necesidades de otros.
Adicciones, como al alcohol, drogas, cigarrillo, sexo, juegos, etc.
Disociación, es decir dificultades para conectarse con sus emociones de tristeza, dolor, alegría, etc.
Negación del abuso, con la finalidad de “olvidar” que el abuso ocurrió.
Uso inadecuado del humor, como por ejemplo usar el sarcasmo o burla como estrategia de comunicación con la finalidad de defenderse y protegerse de los sentimientos de tristeza, rabia o dolor que experimentaron.Estos mecanismos de autodefensa no siempre son eficientes para que ellos olviden la tristeza, rabia o dolor que llevan dentro. Es muy frecuente que las víctimas de abuso sexual caigan en depresiones permanentes o periódicas, las cuales pueden incluso desencadenar en suicidio. La mejor forma de ayudar a una persona que muestra consecuencias de abuso sexual, es buscar ayuda profesional.
COMO PREVENIR EL A.S.I

Enséñele a su niño/niña cuáles son las partes privadas del cuerpo (las partes cubiertas por un traje de baño), y los nombres de esas partes. Dígale que su cuerpo es de él. Enséñele a gritar “no” o “déjeme” a cualquier persona que le amenaza sexualmente.
Dele a su niño/niña bastante tiempo y atención. Puede usar las reuniones familiares semanales para discutir sobre las experiencias buenas y malas.
Conozca los adultos y los niños que pasan tiempo con su hijo/hija. Tome precauciones cuando deje a su niño/niña pasar tiempo solo en lugares extraños con otros adultos o niños mayores. Visite el proveedor de cuidado de su niño/niña sin aviso.
Nunca deje que su niño/niña entre a la casa de un desconocido sin un padre o un adulto de confianza. Las ventas de puerta en puerta para levantar fondos son un riesgo, en particular para los niños solos.
Pregunte si la escuela de su niño/niña tiene un programa para prevenir el abuso para los maestros y niños. Si no existe uno, empiece un programa.
Dígale a las autoridades si sospecha que alguien esté abusando su hijo/hija o a un niño/niña de otra persona. El maestro de su niño o el asesor de la escuela pueden guiarlo para que le enseñe a su niño a evitar o reportar el abuso sexual. Ellos saben cómo hacerlo sin causar temor o incomodar al niño.Su pediatra también entiende la importancia de la comunicación entre los padres y niños. Éste está capacitado para notar las señales de abuso sexual infantil y está familiarizado con los recursos de la comunidad. Pregúntele a su pediatra por recomendaciones sobre cómo proteger a sus niños.Si desea ser usted mismo quien le enseñe a su hijo/hija sobre cómo protegerse del abuso sexual, hemos puesto a su disposición un excelente material en la sección de “Recursos”. Allí se le indicará qué hacer y cómo utilizar cada uno de estos manuales.
COMO DETECTAR

Créale al niño/niña y permanezca calmado, de lo contrario la víctima creerá que está enojado con él.
Haga frente al problema.
Hágase cargo de la situación.
Busque la ayuda de un pediatra para tratar los problemas físicos del abuso, y un consejero quienes pueden proporcionar apoyo.
No presione a la víctima para que le cuente lo que ocurrió, ni le pida que lo cuente varias veces, ni le pida que le cuente detalles del abuso sexual. Un niño/niña, ya sea por vergüenza, confusión, etc., no está preparado para responder este tipo de preguntas. Insistir en estos temas puede provocarles sentimientos similares a los sufridos durante el abuso sexual, tales como culpa o impotencia.
Evite las actitudes extremas, ya sea sobre-enfatizar en el abuso o restarse importancia al hecho.
Trabaje con una red de apoyo que le permita abordar el tema de forma adecuada. Busque ayuda.
Reporte el abuso a la policía o a la agencia local para la protección de menores. Pida ayuda sobre cómo recibir apoyo durante una crisis.
VOCES DE CRISTAL

Cuando un niño/niña posee mayor experiencia en el terreno sexual e índice a otro/otra a realizar acciones que desconoce.
Cuando un niño/niña abusa de otro niño/niña por tener más poder o estatus, como por ejemplo el caso de un niño hijo de la dueña de casa que abuse de la hija de la empleada del servicio doméstico, a pesar de tener la misma edad.Utilizar fuerza físicaSiempre que un niño/niña utilice algún tipo de fuerza o violencia física para acceder sexualmente a otro niño/niña.Chantaje emocionalCuando un niño/niña utiliza manipulación, engaño o amenazas para lograr los acercamientos sexuales con otros niños/niñas.Aprovechar condiciones de desventajaCuando quien abusa toma ventaja de alguna discapacidad física o mental de la víctima, o cuando se aprovecha que la persona está bajo los efectos de alcohol o drogas.Diferencia de edadSobre esto no existe un criterio definido, pero se puede hablar de un rango de 2 a 5 años de diferencia para considerarlo abuso entre menores. Ahora, no necesariamente el niño de mayor edad es quien abusa del de menor edad. Es recomendable que se estudien los otros criterios aquí expuestos antes de llegar a conclusiones.
ALTO AL ABUSO SEXUAL INFANTIL

SIN COMENTARIOS.

Ahora, frente a la terapeuta era ella verdaderamente. A la luz del día su rostro con mucho menos maquillaje del que utiliza en las noches, delataba sus 17 años y dejaba ver en su mirada la historia de dolor que la ha acompañado desde muy niña. Toda ella derrumbaba el mito que se ha creado en torno a que a las “prepago” (señaladas como prostitutas de nivel) les gusta lo que hacen, son lujuriosas, materialistas y “buenos polvos” (desinhibidas en la cama).
Una cadena que sí puede pararCuando un menor es abusado el primer sentimiento equivocado que sale a flote es la culpa: ¿por qué me dejé?, ¿por qué no dije o no digo nada?. El otro sentimiento es el miedo: ‘si digo me van regañar, van a decir que yo me lo busqué’. El otro sentimiento es asco hacia su propio cuerpo que sienten manoseado y violentado; y asco hacia el abusador, un cuerpo con el que nunca de-searon tener intimidad . En la mayoría de los casos, el abusador es un familiar o una persona cer-cana al niño con el que este tiene una relación de confianza, eso le genera al menor sentimientos ambivalentes. Lastima y odio a la vez; no quiere denunciarlo porque no quiere que termine en la cárcel, pero también lo odia por lo que le está haciendo.Jorge Redondo, director del Bienestar Familiar en Cartagena, expresa que cuando un niño es vulnerado en su intimidad es necesario empezar cuanto antes un proceso activo de restableci-miento de derechos y hay dos vías para concretarlo: en el ambiente familiar o separado de éste. En cualquiera de los casos se conforma un grupo interdisciplinario compuesto por un sicólogo, una trabajadora social y un abogado que haga las veces de defensor de familia.Lo primero que debe hacer la comisión es determinar que otros derechos del niño no estén siendo vulnerados; por ejemplo que esté registrado, que esté estudiando, que tenga un techo segu-ro, que este afiliado al régimen de salud, que tenga una alimentación adecuada, etc. Se entrevista a cada uno de los miembros de la familia para decidir si el niño puede seguir ahí o si debe ser reti-rado del ambiente y se procede a diseñar un plan de atención específico para el menor y la fami-lia. Si se decide dejar al niño en el ambiente familiar, sea con la madre, con el padre o con la fa-milia extensa que son los abuelos, los tíos o primos, por ejemplo, se hace un compromiso para que todos acudan semanalmente a terapia con la sicóloga y la trabajadora social, ya sea en nues-tros zonales o una institución contratada por el Bienestar . “De nada sirve sólo tratar al niño, si la familia no colabora, por eso es indispensable involucrarlos a todos. Cuando la familia no viene, nuestras trabajadoras sociales y sicólogas van hasta las casas a buscarlo. Además el Bienestar hace una o dos visitas reglamentarias a la casa para verificar las condiciones en que está el niño. A veces puede ocurrir que el Bienestar no haga lo que la gente espera, pero en cada decisión que tomamos lo que buscamos en que se haga el menor daño posible al niño. Si verificamos que no hay peligro lo dejamos. A veces los menores se preguntan ¿la víctima fui yo y a mi es que me castigan aleján-dome de mi familia?”, dice Isis Castilla, defensora de familia.En caso que el menor sea retirado del núcleo familiar porque la comisión advirtió factores de riesgo, como por ejemplo complicidad de la madre o que el abusador esté libre y en contacto con la familia, es llevado a un hogar sustituto o a una institución con la que el Bienestar Familiar ten-ga contrato de servicio, dependiendo de la edad. Los menores de 10 años preferencialmente van a un hogar sustituto.Renacer y Restaurar son las dos fundaciones en Cartagena con la que el Bienestar tiene con-trato de esta índole. En la primera se atienden más los casos de explotación sexual. Allí los niños son internados y atendidos por sicólogas, nutricionistas y trabajadoras sociales; reciben educación académica acorde a su edad y se les capacita para la vida laboral; además se les brinda apoyo para el proceso legal que amerita un delito como este. En Restaurar se les ofrece igual atención, pero esta institución sólo atiende los niños abusados, desde un año de edad hasta los 18 años. El me-nor que recibe atención actualmente tiene tres años. Aquí los niños no quedan internos, sino queacuden diariamente, de mañana o de tarde, en la jornada distinta a la que asisten a clases. Estos menores pueden estar viviendo en su núcleo familiar u hogar sustituto.El programa de restablecimiento contempla seis meses iniciales. Cumplido este tiempo el gru-po interdisciplinario hace una evaluación y decide si el menor debe seguir en el programa. Hay niños que necesitan permanecer en el programa por un año o más. El tiempo que amerita una restauración es distinto en cada víctima.Estas instituciones, Restaurar y Renacer, mantienen contacto directo con las comunidades y visitan establecimientos públicos sospechosos para identificar posibles casos y entrar en contacto con la víctima. En el caso de explotación sexual intentan persuadir al mismo menor para que se vincule al programa y luego instaurar la denuncia a través del Bienestar y en el caso de abuso, primero se le da aviso al Bienestar para entrar a hacer la verificación del hecho.
Efectos del proceso de reparación
“Cuando se trata a un niño abusado ya no se va a tener en el futuro a un probable abusador, ni tampoco a una posible prostituta”, precisa Adela Matub, directora de la fundación Restaurar, que actualmente atiende a 30 niños con esta problemática.Desde su experiencia, Matub asegura que las campañas públicas de concientización sobre el flagelo del abuso sexual infantil no están siendo eficaces “Aún hay mucho tabú. Los adultos no denuncian por miedo a la estigmatización, a la fractura que eso causa en la familia, ponen de primero los prejuicios ante de la reparación del niño.“En este mismo momento que la gente está leyendo este artículo, ¿cuántos menores están ocultos en sus hogares viviendo en silencio este dolor?. Es necesario hablar para no cultivar una generación envenenada en su frustración”.Matub explica que una experiencia traumática como el abuso sexual genera conductas apren-didas y equivocas en los menores que podrían terminar consintiendo como algo normal porque un niño nunca espera que un ser que él ama (madre, padre, abuelo, tío, cualquier familiar) le ha-ga daño. Ahí existe el peligro que de manera inconsciente ellos quieran replicar su dolor en otros pares. Claro que la consciencia también la aporta la edad. En las terapias un punto importante es evitar que el niño se sienta revictimizado.“Tenemos que aprender a remitir la carga. Primero hay que sanar el dolor. ¿Cómo se hace es-to?, enseñándole al menor y a la familia a perdonarse ellos mismos y al abusador, sin que esto im-plique dejar en la impunidad el caso, a creer que hay un Dios que lo repara todo y orientando a los adultos sobre el trato que el niño debe recibir. Hay que guiar a la familia para recuperar valo-res, autoestima y pautas de enseñanza”.
DETONADORES
Varias de las conductas que hacen vulnerable a los niños son:-Padres pasivos que no ven con ojos de alerta que sus hijos sean expuestos a temprana edad a imá-genes de contenido sexual en la televisión. E incluso pasar por un puesto de venta de CD piratas, en los que alegremente se exhiben cintas pornográficas, constituye un abuso.-Padres que de manera inconsciente exponen sus hijos a la vulnerabilidad: por ejemplo, invitan a unos amigos a tomar licor en su casa, mientras los niños están durmiendo. En un descuido uno de los ami-gos pide el baño prestado y es una mera excusa para entrar en el cuarto de los menores. La misma situación puede pasar cuando los padres se van a tomar con los niños a la casa de un amigo y por no dejar la rumba acuestan a sus hijos en el cuarto de esa casa sin calcular quién puede entrar ahí y vio-lentarlos; o peor mandan a los niños para la casa con un supuesto amigo que a mitad de camino abu-sa de ellos.-Padres permisivos que no ven con ojos de alerta que sus hijos tengan amistades inapropiadas, que permiten, principalmente a sus hijas vestir con modas que le exhiben el cuerpo.-La carencia de roles en el hogar. Mujeres que salen a trabajar, mientras maridos con conductas du-dosas se quedan mucho tiempo solos con los niños.-La carencia de afecto.-La carencia de figuras de respeto.
ESTADÍSTICA
domingo, 13 de septiembre de 2009
COMO RECUPERARSE

REVELACIONES.

viernes, 11 de septiembre de 2009
COMO EDUCAR

Es importante decirles una y otra vez que si alguien quiere usar su cuerpo de una manera que no les gusta o les incomoda, salgan de esa relación lo antes que puedan, pidan ayuda y, si es posible, no lo permitan. Asimismo, tienen que tener claro que, si les ocurre algo así, no son culpables de nada.
Para prevenir la violencia, es importantísimo que niños y niñas aprendan a decir NO, a no tener que agradar a cualquiera a cualquier precio, a no permitir que invadan sus cuerpos, a expresar lo que sienten sin miedo. Asimismo, es necesario que descubran quiénes son, qué quieren, qué desean y necesitan, o sea, que aprendan a ir más allá del estereotipo de hombre o de mujer que se les da.
Tener bien aprendido todo esto, les permite profundizar en la empatía y, a la vez, actuar de una manera adecuada y firme cuando sienten que una relación o la actitud de otra persona les hace daño.
una relación de confianza, hará más fácil que recurran a sus mayores cuando realmente necesitan apoyo.
LA DORADA INFANCIA, ¿REPERCUTE EN NUESTRAS VIDAS ADULTAS?

"Se estima que una de cada cuatro niñas y uno de cada siete niños sufre abuso sexual antes de cumplir los 17 años de edad, y la mayoría no se atreven a expresarlo", .
martes, 8 de septiembre de 2009
INICIATIVA DE LEY

La iniciativa con proyecto de decreto que adiciona el artículo 69 bis a la Ley General de Educación pone énfasis en los encargados de la educación y de las personas que estén bajo su guarda en los planteles escolares.
Asimismo, se señalan las características para entrevistar a un infante probable víctima de abuso sexual y cómo tratarlo en el proceso educativo una vez confirmada la agresión.
La iniciativa del ex gobernador de Aguascalientes plantea que las autoridades educativas procederán a elaborar un protocolo para identificar los espacios de los planteles en que las niñas, niños y adolescentes estén más expuestos a un ataque o abuso sexual y adoptar medidas tendientes a inhibir dichos ilícitos.
De esa forma, las autoridades podrán solicitar a algún trabajador de la educación que presente características propias del abusador, que se le apliquen pruebas psicológicas para descartar dicho perfil.
Los directivos y supervisores del servicio educativo tienen el deber de presentar denuncia ante el Ministerio Público de inmediato y formular un aviso circunstanciado a la superioridad de cualquier evento con características de abuso sexual que se registre en las escuelas a su cargo y dar las mayores facilidades para su investigación, además de que separará de inmediato del plantel al probable agresor y dará inicio al procedimiento de responsabilidad administrativa de los servidores públicos. Señala además que las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a recibir por parte del sistema educativo instrucción sobre cómo prevenir el ser víctima de abuso sexual. Los directores de los planteles entregarán a los padres de familia una evaluación general sobre el resultado de la educación sexual.
EL A.S.I ES LA FORMA MÁS GRAVE DE MALTRATO DE LA QUE PUEDE SER OBJETO UNA PERSONA.

El abuso sexual es la forma más grave de maltrato de la que puede ser objeto una persona.
Nos faltan palabras para calificarlo cuando se trata de un niño o una niña o de un adolescente.
Cuando decimos abuso sexual infantil nos referimos a cualquier conducta con claro sentido sexual en la que haya contacto físico o sin él (tocar o ser tocado, por medio de palabras, exhibición de los órganos genitales y/o fotos o películas pornográficas) hacia un menor de alguien que detenta poder y/o autoridad ante ese menor, que lo hace su víctima y a partir de la cual el ofensor obtiene gratificación sexual.
Resulta muy importante comprender que no siempre se encuentra presente la violencia física para perpetrarlo, generalmente sólo es suficiente una relación de autoridad y/o de confianza entre el adulto y la víctima para que el abuso sexual ocurra.
Nuestra primera reacción frente al abuso sexual infantiles es la incredulidad, la duda.
No sólo nos resulta inadmisible, sino también impensable que alguien se excite, abuse, someta y amenace a un ser indefenso.
Para defendernos del dolor que nos ocasiona pensar en el abuso sexual infantil, individualmente y como sociedad, el mecanismo siguiente que se pone en juego es la negación: No, "esto" no puede ser verdad.
Lo primero que tenemos que hacer, es vencer nuestros prejuicios, esta resistencia individualmente y como sociedad para aceptar y reconocer que el abuso sexual infantil existe y es mucho más frecuente de lo que nos gustaría creer. Aceptar que ocurre en todos los niveles socio-económicos y culturales incluso en las "mejores" familias.
http://contra-el-abuso-infantil.blogspot.com