sábado, 11 de junio de 2011

Casi 1.600 niños sufrieron abusos sexuales en cinco meses en Perú

La Justicia recibió 1.579 denuncias entre enero y mayo de este año. En tan sólo el 1,4% de los expedientes, los magistrados dispusieron medidas de protecciónpara el afectado

Según datos del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, las presentaciones judiciales se cristalizaron en 226 detenciones. Del número total de delitos, 1.032 correspondieron a actos contra el pudor (no incluyen violación).

De los procesados, doce esperan una sentencia a cadena perpetua por haber violado a menores de 7 años, agregó la ONG Paz y Esperanza a partir de datos del sistema penitenciario.

El año pasado, se reportaron 17.111 casos de abuso sexual infantil en adolescentes de entre 13 y 17 años, de los cuales 13.748 víctimas fueron mujeres.

El número de personas detenidas por presunta violación a menores fue de 651 en 2010 y, en los últimos doce años, 29 arrestados fueron condenados a cadena perpetua por cometer este delito.

Una de las deficiencias del sistema judicial peruano para enfrentar este tipo de delito es la carencia de personal capacitado en el tratamiento de los pequeños. Por eso, el Poder Judicial analiza la implementación de juzgados y salas especializadas con psicólogos expertos.

La violación de niños menores de 7 años formó parte de la reciente campaña electoral presidencial. La candidata Keiko Fujimori, que perdió el ballotage ante Ollanta Humala, proponía la pena de muerte para sus autores.



Fuente: EFE

SU DIA DE ORGULLO SERA NUESTRO DIA DE LUCHA...



Cuando es más cómodo mirar hacia otro lado, cuando es más práctico ignorar o hacer que no vez.



No queda otra que en la impotencia más absoluta seguir la lucha.
No sólo se debe tener comprensión de quien lo conoce en sus carnes o quién lo tiene en la propia sangre, en su familia y no tiene vergüenza de luchar.
Luchamos porque los culpables son ellos no nosotras y son ellos quién debieran esconderse en vez de exhibirse por lo aberrantes que son.
La vergüenza han de tenerlas ellos y los que miran hacia otro lado sin ni siquiera defender, convirtiéndose en consentidores peores que ellos.
Tras una vida en romper silencios y mordazas, tras superación en cada paso por una vida que fue privada, siguen golpeando duro sin conseguir que nos rindamos.

Aún tienen la poca dignidad de proclamar el 24 de junio día del orgullo pedófilo para resaltar más aún su monstruosidad si cabe.Se sienten orgullos de qué...de ser inhumanos despreciables.
Pues el día de su orgullo será nuestro DÍA DE LUCHA porque no me quedaré callada y esto no debe permitirse ni público ni privado, no se les debe tomar en consideración y gritaremos más alto aún, porque es un atentado para el alma y la impotencia no se va, así que más lucha es lo que se puede hacer para que nos escuchen y eviten noticias cómo estas, día del orgullo pedófilo, día de los monstruos.

BASTA YA, DÍA DE LUCHA, seguiremos expresando, narrando nuestras historias.NO AL SILENCIO, qué el orgullo es para los sobrevivientes, para los que cada día tratan de paliar sus secuelas por tener una vida, para los que aún en sus silencios lloran y desolados proclaman auxilio, orgullo para los que cada día ponen su grito en el cielo para que se nos haga caso, para que mejoren las condenas y se acabe la ignorancia, orgullo es para los que aunque sea en el miedo del tormento dan un paso al frente contra ellos...

ORGULLO PARA LAS VICTIMAS.

Por Nery.

Débil

La gente llora, no porque es débil,
porque ha sido fuerte por mucho tiempo

Hay gente que piensa que soy débil pues no voy por la vida dando el primer golpe para evitar ser golpeada, piensan que soy demasiado tolerante al grado de ser terriblemente pendeja. Esa gente también me ha dicho que soy fuerte por haber llegado tan lejos... ¿qué parte les creo?

Estaba ocupada tratando de mantener un poco de cordura, un poco de coherencia. Estaba ocupada tratando de despertar día con día, cansada de que proyectaran en mí problemas del pasado, cansada de ser la adulta cuando debían de cuidar de mí, cansada de pretender que estaba bien para no dar problemas, cansada que me pidieran ser algo que no soy. Estaba ocupada intentando no cortarme las venas o evitando tomarme el coctel del sueño eterno. Estaba ocupada intentando ser buena estudiante y buena hija al mismo tiempo que callaba mi dolor.  

Habrá quien me diga que no soy la única, es verdad, y precisamente es por eso que no voy por ahí  dando el golpe antes que me golpeen. Si lo analizamos en algunos casos eso no es más que una señal de miedo, es normal querer protegerse de algo amenazante, unos optan por atacar otros por buscar refugio. Creo que al final de cuentas aquellos que me juzgan están peor que yo. ¿Por qué no pueden entender que mi "debilidad" no es más que un mecanismo de defensa? que no les guste es otra cosa, no estaban conmigo para defenderme, no tienen derecho a criticar cómo sobreviví.

Estoy consciente que ese mecanismo me ha perjudicado muchas veces, sé que ya no me es útil, estoy aprendiendo; pero eso no quiere decir que me vuelva intolerante, expansiva, hiriente e impredecible.

Podré haber dejado que me hicieran muchas travesuras, que algunas "amistades"  se aprovecharan de mí, podrá parecer que soy tonta e ingenua y... a lo mejor lo soy. Ya no creo que haya sido débil, creo que más bien comparado con lo que tenía que soportar y manejar, esas cosas eran insignificantes, algunas me hicieron llorar más de la cuenta pero eran un buen pretexto para llorar porque algo más realmente me dolía en el alma.

Sigo aquí, después de todo, intentándolo una y otra vez... ¿sigo siendo "Débil"?


EXPANDIENDO TU CAPACIDAD PARA LA ESPERANZA_LA DECISIÓN DE SANAR

A fin de hacer el compromiso de sanar, tienes que creer que sanar es posible. Necesitas creer que hay “una luz al final del camino”, que otros lo han logrado antes que tú y que tú también puedes tener éxito. Necesitas tener esperanza. La esperanza es un motivador poderoso y un gran antídoto frente al miedo. Desafortunadamente, la mayoría de los sobrevivientes encuentran difícil tener esperanza. 
Cuando estabas creciendo, tus esperanzas fueron pisoteadas una y otra vez. Pensaste, “Si tan sólo obtengo dieces en la escuela, papá no estará tan enojado todo el tiempo”. “si tan sólo limpio la sangre en el piso y cuido a mis hermanos y hermanas, entonces yo seré una niña buena y Poppa dejará de tocarme de esa manera”. O “Mi entrenador realmente no quiere hacerlo. Si yo entrenara mejor, él se detendría”. Como niño o niña que se atreve a tener esperanza, fuiste aplastado(a) cuando las cosas no cambiaron. La esperanza parecía como un cruel engaño. Por la misma necesidad de sobrevivir, hiciste la esperanza a un lado. 
Piensa en las ocasiones en que tus esperanzas fueron pisoteadas mientras estabas creciendo. Luego completa las siguientes oraciones:
1. Cuando estaba creciendo, tuve la esperanza que…
¿Qué sucedió en lugar de ello?
Cuando mis esperanzas fueron destrozadas, yo…
2. Cuando estaba creciendo, tuve la esperanza que…
¿Qué sucedió en lugar de ello?
Cuando mis esperanzas fueron destrozadas, yo…
3. Cuando estaba creciendo, tuve la esperanza que…
¿Qué sucedió en lugar de ello?
Cuando mis esperanzas fueron destrozadas, yo…
Poniendo la esperanza a un lado: un ejercicio escrito
Muchos niños y niñas siguen esperanzados de que las cosas cambien, aun cuando se encuentran en una situación desesperanzadora. Los niños y niñas tienen esperanza de un cambio hasta que esa esperanza les es arrebatada. Piensa en tu niñez. ¿Hubo algún momento en que hiciste a la esperanza a un lado? Trata de recordar ese momento. ¿Qué te llevó a eso? ¿Cómo te sentiste? ¿Cómo cambiaron las cosas después de eso? 
Vuelve a leer las reglas de la escritura libre. Ahora cuenta 20 minutos durante los cuales escribirás acerca de perder la esperanza en la niñez. 
Cuando hayas terminado la escritura, tomate unos minutos para completar las siguientes ideas:
¿Qué sentimientos surgieron en mí mientras escribía?
¿Cómo me siento cuando leo acerca de mi escrito ahora?
¿La vida era más fácil o más difícil para mí después de que dejé de tener esperanza? ¿Por qué?
¿Qué ha cambiado en mi vida desde el incidente sobre el cual escribí?
¿Mis circunstancias son suficientemente diferentes como para que trate de tener esperanza de nuevo?
MIS ESPERANZAS HOY
Aun cuando has hecho la esperanza a un lado cuando eras más joven, considera sentirte esperanzada(o) hoy. Eres un adulto ahora. Las cosas no son iguales a como fueron cuando estabas creciendo. ¿Qué pasaría si te permites a ti misma(o) tener esperanza otra vez? ¿Cuál es la mejor cosa que podría pasar? ¿La peor? ¿Cómo podría la esperanza ser diferente hoy?
Cuando pienso acerca de la esperanza, siento…
Si tuviera esperanza, lo peor que podría pasar sería…
Si tuviera esperanza, lo mejor que podría pasar sería…
Si te permitieras a ti misma(o) tener esperanza, ¿Qué esperanzas tendrías? Haz una lista. No te juzgues conforme escribes. Incluye todo.
Hay dos tipos de esperanza –esperanzas realistas y esperanzas no realistas. Las esperanzas realistas están basadas en los conocimientos. Sabes que otros sobrevivientes han sobrepasado la etapa de emergencia del proceso de recuperación, así que crees que tú también puedes hacerlo. Sabes que has sido capaz de confiar en tu terapeuta en algunos aspectos, así que esperas que puedas confiar en él o ella un poco más. Sabes que tú y tu amante están acercándose todo el tiempo, así que esperas que lleguen a ser aún más íntimos. 
Las esperanzas no realistas están basadas en la fantasía. Hay pocas probabilidades de que lleguen a suceder. Esperas ganar la lotería. Esperas que tu agresor se disculpe y tome total responsabilidad por haberte herido. Esperas que puedas ir a un taller de un fin de semana y salir totalmente recuperada(o). Dejaste de beber pero esperas que puedas tomar “solo una cerveza más”.
Mira tu lista de esperanzas. Encierra en un círculo las que sean realistas. Tacha aquellas basadas en la fantasía. Ahora responde las siguientes preguntas:
¿Fui capaz de escribir una lista de esperanzas? __Sí __No __Todavía no
¿Cómo se siente poner mis esperanzas en papel? 
La mayoría de mis esperanzas ¿fueron realistas o no realistas? 
¿Eso qué me dice?
Si yo pudiera tener esperanza en una cosa que yo sé que podría hacerse realidad, ¿qué sería? 
¿En qué pequeña cosa puedo tener esperanza ahora?

HACIENDO DE LAS ESPERANZAS, UNA REALIDAD
Muchos de nosotros fuimos criados para creer que una vez que esperas algo, tan sólo tienes que sentarte a esperar porque suceda por arte de magia. La esperanza no funciona de esa manera. Tú tienes que hacer algo para realizar tus sueños. La esperanza te motiva, te permite tomar riesgos y te da el ímpetu para sanar, pero no hace el trabajo por ti.
Regresa a tu lista de esperanzas. Escribe de nuevo las esperanzas realistas. A continuación anota al menos una cosa que tú debas hacer por cada esperanza. Al hacer esto, irás transformando tus esperanzas en metas. Estarás moldeando tu compromiso de sanar.
Esperanza / Meta # 1
¿Qué puedo hacer para que suceda?
Esperanza / Meta # 2
¿Qué puedo hacer para que suceda?
Esperanza / Meta # 3
¿Qué puedo hacer para que suceda?
Esperanza / Meta # 4
¿Qué puedo hacer para que suceda?
Esperanza / Meta # 5
¿Qué puedo hacer para que suceda?
Esperanza / Meta # 6
¿Qué puedo hacer para que suceda?
Cosas para Reflexionar:
• ¿De qué manera cambiaron mis sentimientos acerca de la esperanza? ¿Cómo están cambiando ahora?
• ¿Me puedo imaginar cambiando una esperanza por una meta? ¿Por qué sí o por qué no?
• ¿Si la hay, cuál de mis esperanzas estoy lista a trabajar en el presente?
REFLEXIONES: LA DECISIÓN DE SANAR
La decisión de sanar es una que tendrás que hacer una y otra vez mientras navegas a través del atemorizante, impredecible y empoderador proceso de sanar. Este capítulo te ha introducido en los cinco elementos clave para hacer y renovar este compromiso: voluntad, aceptar el cambio, reconocer tu coraje, tener esperanza y trabajar para lograr tus metas. 
Aquí hay algunas preguntas que te ayudarán a evaluar tus sentimientos presentes, metas y necesidades acerca de hacer el compromiso de sanar:
• ¿Qué sentimientos tuve mientras trabajaba en este capítulo?
• ¿Qué estoy sintiendo ahora? ¿Qué sensaciones estoy experimentando en mi cuerpo?
• ¿De qué edad me sentí mientras trabajaba en este capítulo? ¿De qué edad me siento ahora?
• ¿Qué fue difícil para mí en este capítulo? ¿Qué fue confuso? ¿Qué no entendí?
• ¿Qué aprendí? ¿Qué compromisos he hecho? ¿Qué pasos tengo que dar?
• ¿De qué estoy orgullosa(o)?
• ¿Qué queda pendiente para mí? Si lo hay, ¿Sobre qué me gustaría trabajar de nuevo de este capítulo, o darle seguimiento?
• ¿Qué necesito hacer para cuidar de mí misma(o) en este momento?
Tomado de EL CORAJE DE SANAR libro de ejercicios de Laura Davis
Espera los siguientes ejercicios sobre RECORDAR


CONY DIAZ

jueves, 9 de junio de 2011

La consentida.

Quieres el celular con cámara ¿no? Entonces quédate calladita, por que de todos modos nadie le va a creer a una escuincla tan fea como tú y además piensa en la madriza que te va a poner tu mamá cuando si se entera que me andas seduciendo. Eso era lo que decía su papá mientras se vestía con prisa para irse a trabajar.

"Ale" una niña de 2do grado de secundaria y apenas 14 años comenzó a levantarse de la cama tratando de contener el llanto, ¡como odiaba a su padre cuando se colaba a su cuarto y empezaba a tocarla, como le provocaba asco su aliento mientras le decía “que rica estas hijita” “por eso eres mi consentida” “ándale pendeja, aprende a ser mujer y muévete”.
Pero no había tiempo para llorar estaba por llegar su abuela a ayudarle a cuidar a sus hermanos y no le gustaba encontrarla acostada “Últimamente estas muy rara hijita” solía decirle su abuela mientras calentaba la comida para ella y sus hermanos “¿Pues que te pasa?”
Ya no sabia que contestar, no se puede tener dolor de cabeza cada día, ni estar preocupada por las tareas al grado de no querer comer,  así que contestaba :  Nada, nada abue, son ideas tuyas… que me va a pasar a mi.  Se levantaba de la mesa y se refugiaba en su cuarto pensando como salir de esa pesadilla,  nadie le creería decía su papá, ella era una niña y a las niñas nadie las escucha,  ¿y si se  largaba de la casa?  ¿A donde iría?  Los días pasaban y nada cambiaba en casa tendría que esperar a ser mayor.
Pero para alguien observador como la abuela,   conocedora de los suyos, las cosas no estaban  claras,   anidaba en su corazón temor por sus nietos, sobretodo por  Ale, que estaba tan cambiada,  tan triste los últimos tiempos.
Armándose de paciencia espero el momento oportuno para hablar a solas con ella,  hablo y hablo,  pregunto y pregunto hasta que  aquel dique de temor  de la pequeña se derrumbo y entre lagrimas y miedo de que no le creyera su abuela, le conto lo que ocurría.
Nada importaron entonces las amenazas del padre,  simplemente no podía callar mas el abuso al que era sometida, mientras su madre era quien tenia que salir a trabajar y ella se quedaba con  su papa en casa,  Ale le conto todo, primero a su abuela y después  en la delegación donde su abuela la llevo para levantar el acta. 

PONLE NOMBRE AL MIEDO..




   Una de las peores secuelas del ASÍ ,es el miedo que deja en el cuerpo,miedo a todo,a dormir,a comer,en realidad a vivir y sentir.
En muchos casos deja sumida a la persona en el rol de no hacer nada bien,todo sale mal,no sirvo para nada,fracaso en todo. Si se permite que el miedo domine nuestras vidas que sentido tiene vivirla encadenada al pasado. Muchas secuelas del ASI,se instalan en toda la vida de la víctima,autoestima,trastornos del sueño,problemas alimenticios,vicios,etc.
Pero lo real,es que todo tiene un fondo EL MIEDO,miedo hacer las cosas mal,a molestar,a fracasar,miedo a vivir. A lo largo de sus vidas por desgracia repiten patrones en ocasiones inevitables,son víctimas de maltratos por sus parejas o de vivir en mundos de evasión en vicios que las consume aún más. 
Considero y muchos expertos en psicología,que la mejor manera de superar el miedo es ENFRENTARLO,empezando poco a poco,si se consigue ir afrontando los miedos de la vida cotidiana es como una gran cadena que vas desatando eslabón por eslabón. Empezar por ACTUAR,tener confianza en nosotros mismos,en que podemos y lo conseguiremos,en que es una lucha pero NO se puede vivir toda la vida anclada al dolor,ya bastante daño ha causado como para que siga causandolo más de por vida,hay que vencerle de una vez. Seguro que en más de una ocasión os habéis preguntado, ¿merece la pena vivir con miedo, qué obtengo de esto? ¿Qué puedo hacer para cambiarlo? ¿Qué elegimos vivir en la impotencia, o vivir en la plenitud?.
Considero que el miedo en éstos casos es un mecanismo de defensa que se activa para protegernos cuando sentimos el peligro,el miedo limita e impide ser feliz. La capacidad para enfrentar el miedo depende de la fortaleza y actitud de cada persona para realizar los cambios y manejar el estrés ante el miedo. En muchas situaciones,quedamos paralizarnos ante la exigencia de vivir la vida con todas sus posibilidades y sus limitaciones pero hay que ponerle nombre al miedo y así enfrentarse a él...
Analizar en que situación sientes miedo,por qué lo sientes,pues no te tengo miedo no estás,las pesadillas son eso pesadillas no es la realidad,eso ya pasó,ponle nombre al miedo y afrontalo con coraje,mírale a la cara y hazle frente de una vez,no puede seguir dominándote.No utilices el miedo como excusa para no intentarlo no te acostumbres a vivir el el temor por desconocer otra situación.
Reflexiona y piensa, ¿cuántas veces en tu vida has sentido miedo y has dejado de realizar cosas que podían significar mucho ? ,¿Qué precio has pagado ?, ¿Cómo te sientes frente a eso ? , ¿Qué impacto ha tenido en tu crecimiento y en tu transformación personal?, ¿Seguirás dejando pasar cosas,experimentar?, ¿Dejarás seguir pasando la vida sin subirte a ella?.
No te quedes encadenado al miedo,rompe las cadenas que te impiden proseguir en la lucha,mereces vivir,toma consciencia del miedo,llámale por su nombre y enfrentalo cara a cara,transformalo mira lo positivo aniquila lo negativo,TU PUEDES, el miedo no.

miércoles, 8 de junio de 2011

COMIENZA A DELEGAR

Hay personas que se sienten abrumadas, cargadas con una enorme responsabilidad a cuestas... y ni siquiera es porque alguien se las haya entregado, sino más bien porque aprendieron en algún momento de la vida a asumir la responsabilidad de complacer, aliviar y resolver las necesidades de las personas a su alrededor.

Este es el típico retrato de los que viven sacrificándose por otros sin que éstos se lo hayan pedido, una especie de amor sobre protector y malentendido, que sólo deja una sensación de cansancio y frustración cuando aquellos a los que entregaron todo, pareciera que lo olvidan y siguen su camino.

De nada vale quejarse, criticar o juzgar duramente a los depositarios de nuestros mejores esfuerzos y sentimientos, tampoco hacerlos culpables de nuestro malestar... porque en realidad no somos víctimas de ellos sino de nosotros mismos, al no tener la capacidad de poner un límite sano que nos lleve a preguntarnos en algún momento: ¿Hasta dónde y hasta cuándo?

En nuestras relaciones con otras personas, en especial en las que mantenemos con nuestros seres más queridos, como amigos y familiares, debe existir la entrega, la solidaridad y el intercambio, pero también el respeto, la consideración y la reciprocidad.

Somos seres humanos y podemos mostrar nuestras limitaciones y debilidades, tratar de actuar como si fuésemos súper hombres o súper mujeres no nos traerá ningún beneficio, por el contrario, esta actitud y comportamiento irá en detrimento de nuestro derecho a pedir y recibir la ayuda, la colaboración o el apoyo de los demás cuando lo necesitemos. Somos nosotros los que tenemos que cambiar nuestra actitud y manera de actuar, dejar de esperar que nos agradezcan, nos reconozcan o nos recompensen por el esfuerzo que realizamos y la ayuda que prestamos... Cuando lo hacemos desde el corazón y conscientemente, obtenemos instantáneamente una sensación de plenitud que nos hace sentir recompensados, además de la forma sabia y generosa que tiene el universo de devolvérnoslo, cuando lo entregamos limpiamente; es decir, sin una segunda intención.

Claves para no sentirte abrumado...
Deja de sentirte víctima. Si fuiste tú quien acepto el rol, la responsabilidad o el compromiso que te hace sentir agobiado, deja de quejarte y usa toda tu energía para afrontarlo, hacerte cargo, cumplir con él o resolverlo más fácil y rápidamente. Disfruta el proceso.

Aprende a decir que no. La próxima vez que alguien te pida algo y no dispongas del tiempo, la información, la energía o las ganas para hacerlo, atrévete a decir no, con firmeza y con mucha gentileza. No te sientas culpable y no te dejes manipular. Recuerda que permitir que otros participen o se hagan cargo es una forma de mantener una buena relación.

Comienza a delegar. Ten presente que si sabemos reconocer y potenciar las cualidades, la buena voluntad y los talentos de los demás, podremos trabajar en equipo, aportando lo mejor de cada uno de nosotros. Aceptar y respetar las diferencias personales, hará más fácil la tarea.




Miguel Adame Vázquez

martes, 7 de junio de 2011

VALENTINA Y LA SOMBRA DEL DIABLO

Hay distintas formas y usos que puede tener el teatro. Hay montajes que lo único que buscan es emitir un mensaje único y panfletario, los hay que buscan generar el consumo a pesar de que no haya mensaje, ni se logre la comunicación, los hay con una intensa conciencia social y aquellos que privilegian la propuesta estética, aunque su exclusividad les impida llegar al gran público. Para Circe Rangel, el teatro cumple o debe cumplir una función social que cimbre y haga que el espectador saque cierto cochambre de su espíritu. Es en esta propuesta que el montaje “Valentina y la sombra del diablo”, que dirige Rangel y aborda el tema del abuso sexual infantil, arranca el día de hoy una gira por distintos espacios públicos del municipio de Zapopan.


Hace unos seis años, Circe Rangel conoció a Verónica Maldonado en algún taller de dramaturgia en donde la última leyó ante sus compañeros la última obra que había escrito. La historia caló hondo en Rangel y “decidí que algún día tendría que montar esa obra. Me pareció una propuesta muy interesante, pero sobre todo creí que tocaba fibras íntimas de las personas y que podría servir para liberar algunas cargas que las personas van cargando”, sentencia la directora. La cosa pareció quedar ahí. Pasaron los años y la obra seguía en el papel. Hasta que de pronto, las condiciones se dieron para montarla. El caso es que la obra se presenta ya en nuestra ciudad y en otros siete puntos del país. En el proyecto local, el equipo está dirigido por Rangel y Karla Constantini encarna a Valentina, Jesús Hernández a su abuelo y José Alberto Sigala a la sombra del Diablo, con música en vivo de Carlo Constantini.
La experiencia en Guadalajara arrancó el año pasado, con una simple lectura dramatizada que deambuló en distintos espacios de Zapopan y la capital del estado. Después se ofrecieron alrededor de 30 funciones en colonias marginales de Guadalajara. Ahora, el esquema se ha replicado y se prepara para recorrer distintos espacios de Zapopan, pero ya como un montaje formal a través de un formato portátil.

Valentina es una niña con la que el auditorio pronto se da cuenta de que tiene miedos nocturnos: un diablo se le aparece en las noches para “jugar” con ella. No obstante, a ella le duelen esos juegos. Su abuelo fallecido se le aparece y le ayuda a sacar los temores. El demonio se siente amenazado y la acorrala para que no hable. Al final ella valientemente decide hablar, gritando con todos los pulmones: “Tú no eres ningún diablo, eres mi tío”.

“La verdad es que nos fue tan bien que decidimos que era necesario llevar la obra a la mayor cantidad de espacios posibles. Hemos tenido una respuesta excepcional por parte de la gente. Sobre todo, lo que nos encontramos en cada montaje es que siempre hay alguien dentro del público que se queda muy tocado por lo presentado. Hubo una chica que conforme iba pasando la obra se iba metiendo en su silla, queriendo casi desaparecer y al final estaba hecha un mar de llanto. Una señora en Oblatos se acercó y nos dijo que a ella le sucedió y que haría lo necesario para que no le sucediera a sus hijas”, expresa Rangel, quien comparte que después de la obra se han presentado varias denuncias de padres y padrastros pederastas.

“No es que la intención de la obra sea generar la denuncia entre la audiencia. En lo personal, estoy terriblemente decepcionada de la impartición de justicia en este país. Pero es bueno que como persona saques esos asuntos espinosos que no te dejan avanzar, porque los ubicas y puedes decir que hacer con ellos”, concluye.

Una sombra constante en la ciudad

Según datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hasta en el 52.2 por ciento de las familias de Jalisco se presentan abusos en contra de la infancia y en la mitad de ellos hay reincidencia. En México hay 16 mil niños que son víctimas de explotación sexual.

EL PROBLEMA DE LA PEDOFILIA


El problema de la pedofilia ha alcanzado los titulares de los medios de comunicación aquí en Europa. El último, el sacerdote católico italiano que abusaba de niños y los inducía a las drogas. Por eso, la medida que ha tomado el gobierno alemán nos parece justa y necesaria. Ante todo la defensa del niño cuando es objeto sexual de aquellos que ni siquiera respetan a los más indefensos dentro de una sociedad de ansias, búsquedas sin metas, que pisotean lo más sagrado que nos ha dado la naturaleza: la infancia, en su increíble inocencia de abrir los ojos maravillados ante todo lo nuevo que se le va presentando en su marcha hacia la vida.

Así es, el gobierno alemán ha designado a la ex ministra de Familias Christine Bergmann, “encargada independiente para el estudio del abuso sexual de niños”. Hace meses puso manos a la obra y reunió en torno de su trabajo a setenta psicoterapeutas, médicos y pedagogos sociales. Finalmente, el martes pasado presentó su informe ante el gobierno alemán, de más de mil páginas, en una reunión de prensa. Entre las llamadas instituciones culpables va primero, sola, bien a distancia de las demás involucradas, la Iglesia Católica. Más del 40 por ciento de los criminales pedófilos pertenece a sus filas, seguidos a gran distancia por miembros de la Iglesia Evangélica, de clínicas y consultorios médicos, de clubes deportivos y, por supuesto, de las mismas familias de las víctimas. Casi las dos terceras partes de estos delitos sexuales tienen lugar en los dormitorios de los niños.

En su estudio de 300 páginas, la responsable del estudio aconseja más y mejor terapia y ayuda para las víctimas, alargar los plazos para la prescripción de los delitos y una ley de indemnización para los violados. Además, ofrecer cursos de información y de esclarecimiento para sacerdotes, educadores, médicos, terapeutas y docentes de deportes y entrenadores de equipos. Entre estos últimos existen núcleos que exigen a los jóvenes vida sexual mutua con promesas de grandes futuros deportivos.

Quien lea el informe de Bergmann se encuentra en un mundo desconocido: “De eso no se habla”. Ese es el principal motivo por el cual casi la totalidad de los crímenes contra la niñez y la juventud hayan quedado sin castigo en el mundo de los hombres. No hablan las víctimas, ni sus familiares, ni los familiares de los culpables. “De eso no se habla”, es la consigna tácita no propuesta.

Más, en los miles de testimonios está justamente eso: cuando niños han dicho a los padres que fueron abusados por sacerdotes, por ejemplo, los padres los han tratado de mentirosos y les ordenan no hablar nunca de eso. Porque para ellos está, ante todo, la autoridad eclesiástica.

Ante el informe Bergmann, la Iglesia Católica, a través de sus obispos, de inmediato se comprometió a pagar 5 mil euros a cada una de las víctimas de sacerdotes o de los llamados “hermanos”. Esta propuesta le ha parecido a la encargada del estudio un poco mezquina, pero será la Justicia la que resuelva en definitiva. Hasta ahora el obispado cristiano se ha comprometido en pagar la tercera parte del fondo para víctimas, que es de 120 millones de euros. No es sólo con dinero que se soluciona un problema tan profundo. “Ha llegado la hora de la verdad”, ha declarado la valiente funcionaria que cree más en las investigaciones de cada caso, en reuniones sobre ética, en seminarios sobre conducta de docentes y principalmente de padres y madres que viven atentamente ese aspecto de la vida educativa o los primeros pasos en la religión de sus hijos.

Está el famoso caso del colegio elitista Odenwaldschule, donde el director del mismo durante trece años –de 1972 a 1985– abusó sin problemas de alumnos que él elegía. Era un colegio de pupilos y ese director cada noche invitaba a algunos adolescentes a cenar en su casa –situada en el mismo colegio– y luego a dormir con él. Les hablaba, antes, de la cultura de la antigua Grecia con su entusiasmo por la belleza de los cuerpos y la libertad del amor sin diferencia de sexos. Los alumnos elegidos se sentían muy importantes y creían que eso era parte de la enseñanza. Lo mismo hizo durante décadas un profesor de música, amigo del director. Las anécdotas de los métodos que empleaban esos docentes llenarían páginas: evidentemente tenían mucha imaginación sexual. Los demás docentes sabían y comentaban entre ellos ese tema, pero nunca se atrevieron a hacer la denuncia de los hechos porque, claro, el director estaba nombrado por los dueños de la escuela privada, y esos docentes no sabían cómo reaccionarían los dueños ante la denuncia. Tampoco los padres reaccionaron porque para ellos era un orgullo que sus hijos estudiaran en el famoso colegio elitista, y les recomendaban a ellos que jamás hablaran de ese tema.

Y si hubo algún padre que se atrevió a denunciar el hecho a la policía, ésta le contestaba que no podía basarse en el testimonio de menores de edad para hacer tamaña acusación. Es decir: el poder sabe cuidarse entre sí. La ética está siempre donde cabe el poder. Un caso muy parecido es el cometido en el Colegio Canisius, de los jesuitas, casos callados durante décadas.

Hasta que finalmente hubo alumnos y padres que tuvieron el coraje civil de hacerse cargo de las denuncias y hacerlas públicas, que fueron tomadas por uno o dos medios, y así explotó toda la malignidad social que significa aprovecharse de quienes les han sido confiados para su educación.

Las cartas recibidas por la comisión Bergmann, de perjudicados por la pedofilia, son de un valor humano imperdible. Por ejemplo, está la de un hombre de 70 años, violado repetidamente cuando niño: “En sí fuimos dos veces mancillados, primero por los bestias violadores y luego por los adultos que no nos quisieron escuchar en nuestro dolor. Y como resultado, la confianza perdida en la sociedad y en uno mismo”.

Ese es el resultado. Lo dice el psicólogo Jean Rossilhol, partícipe de todo este informe, que señala que hubo llamados telefónicos anónimos de víctimas: “Cuando se trata de abusos sexuales, no existen ya historias que no han sucedido. Tengo todavía en mi oído relatos de mujeres que cuando eran niñas les confiaron a sus propias madres que habían sido violadas y por ello recibieron de ellas tremendas palizas por contar eso. Y de hombres que fueron aislados por sus familias porque habían acusado al señor párroco de la iglesia por haberlo violado cuando niños. Porque eso no es cierto. Un dignatario cristiano no hace eso”. El escritor Raimund Neuss, ante el informe Bergmann, ha escrito: “La fe autoritaria da al clero un enorme poder psicológico. Y es fatal eso cuando producen en la víctima dependencia y complejo de culpa, y se impide la crítica social. En esto, la Iglesia Católica, para un examen a fondo de sus principios, está recién al comienzo”.

También hay otro aspecto del informe Bergmann: los internados católicos de niños huérfanos. El informe señala que, hasta la década del ’70, hubo más de medio millón de niños huérfanos en esos internados, y en el estudio se ha comprobado que vivieron en condiciones de explotación por los trabajos a los que fueron obligados y en muchos casos sufrieron castigos físicos.

Pero, como ya hemos escrito en notas anteriores, se nota ya un movimiento de liberación en los claustros religiosos del catolicismo. Aunque algunos la pagan caro. Es el caso del padre Georg Schwikart, teólogo y escritor, que iba a ser consagrado diácono en la catedral de Colonia. Pocas horas antes, el obispo Meissner, muy conservador él, le negó el derecho de ese nombramiento. Cuando los periodistas le preguntaron al padre Schwikart por qué su Iglesia le negaba ese cargo, respondió: “Como pensador, cometí la ingenuidad de proponer en mi Iglesia reformas que podían renovarla; por ejemplo, pedí que también las mujeres podían ordenarse como sacerdotes católicos y no solamente los hombres”. Cuando supo la resolución del obispo, el padre Schwikart resolvió ingresar a la Iglesia Evangélica Luterana de Alemania. Y éstas fueron sus palabras: “Yo sé que no marcho hacia el paraíso, pero estoy convencido de que en la Iglesia de la Reforma se respira un aire más libre, es menos jerárquica, más democrática y diría hasta más honesta”. Y agregó: “Para tener fe se necesita conciencia, que es lo que me da fuerza para dar este paso. Sólo aquel que cambia se mantiene fiel consigo mismo”.

Como se ve, por todas las reacciones últimas, algo está pasando en el complejo cristiano de la humanidad. Ojalá se sigan escuchando aquellas voces de seres como los obispos argentinos Angelelli y De Nevares, que tanto futuro estaban ofreciendo a una nueva Iglesia Católica.

Y vamos a terminar con un hecho que nos tiene que llenar de gozo y ternura. En primer lugar, un hecho negativo que dio origen a algo generoso y positivo. En el pueblo renano de Eudenbach, en una misa de primera comunión, el cura Udo Schiffers, como los niños presentes conversaban durante el oficio, dijo en voz alta: “O se van todos o suspendo la misa”. Esto causó sorpresa e indignación en los padres y madres presentes, que tomaron de la mano a los niños y se retiraron. Este episodio salió en los diarios con distintos comentarios. “Dejad que los niños vengan a mí”, dijo alguna vez Jesús. Esta frase fue repetida por algunos medios que censuraron al cura cascarrabias. Pues bien, el miércoles, el Congreso alemán acaba de aprobar una resolución por la cual se protege a los ruidos infantiles. Es decir, todo bullicio infantil está permitido y no se puede iniciar juicio por él como “ruido molesto”. Muy bien por esos diputados y senadores. Eso es votar vida. Porque las voces de los niños nos acercan al cielo.

domingo, 5 de junio de 2011

Los hombres deben comenzar a hablar del abuso sexual

Brigitte Hauschild*
En todo el mundo, también en Nicaragua, el abuso sexual sigue siendo el crimen más silenciado y menos condenado. Sigue siendo una endemia.

Desde hace tiempo reflexiono sobre una pregunta que no se aparta de mi mente: ¿Quieren los
hombres realmente que el abuso sexual termine? ¿Quieren los hombres realmente una vida sin violencia? ¿O se queda esta lucha para una vida sin violencia siempre una lucha de las mujeres?

Hace poco tuve un encuentro en Berlín con un hombre, psicólogo, “especialista en traumas
causados por las torturas políticas”, y le hice la misma pregunta. Y él me contestó: “Los hombres no tienen que hacer nada, ya que ellos tienen el poder”. ¿Es cierto eso, o cuándo empezarán los hombres a hacer algo en contra del abuso sexual? Y no sólo pienso en esos hombres que son los abusadores. Pienso en todos los hombres, seres humanos que no abusan de su poder y que, por eso, podrían solidarizarse con nosotras, las víctimas y sobrevivientes de abuso sexual en la niñez, con facilidad y en voz alta. Podrían expresar públicamente su rechazo al abuso sexual, su preocupación por este problema, sus reflexiones dirigidas hacia sus congéneres. ¿Por qué no lo hacen? Esta cuestión me ocupa y me preocupa. En Nicaragua las cifras son alarmantes.
En un taller de capacitación que realizamos en 2007, casi un 45 % de las 205 participantes nos contaron que sufrieron abuso sexual en su niñez de parte de hombres, familiares o cercanos a la familia. ¿Será éste el promedio en todo el país? ¿Reflejarán estos números lo que está sucediendo por todas partes?

Cuando invitamos desde el Movimiento Contra el Abuso Sexual (MCAS) a toda la población
nicaragüense a compartir en esta columna semanal sus ideas sobre cómo erradicar esta epidemia, estábamos llamando también a los hombres a que hablaran.

Como sobreviviente, acompaño a otras y a otros que sufrieron abuso sexual. Habiendo pasado por un doloroso camino para sanar, sé que jamás borraré de mi memoria los peores años de mi vida; sé que perdí definitivamente los años alegres y felices de la niñez y la adolescencia. Pero también sé que tengo mucha vida por delante, ofreciéndome la alegría y la felicidad que no tuve entonces, aunque la merecía. Por la experiencia de incesto que sufrí en mi niñez, y por la felicidad que siento ahora después de mi proceso de sanar, trabajo desde algunos años con las mujeres y para las mujeres que llegan a Wildwasser, en Berlín, y apoyo los esfuerzos de las mujeres que se dedican al mismo trabajo en Aguas Bravas Nicaragua. Muchas mujeres trabajan en esta misma dirección en Nicaragua.

Pero no es suficiente. La tarea de erradicar el abuso sexual y la violencia sexual contra niños, niñas y mujeres es una tarea de toda la población, de todas las personas, de políticos, de funcionarios, de juezas, de maestras, de científicos, de artistas. Debería ser también un esfuerzo priorizado en los movimientos sociales y comunitarios de Nicaragua, tanto entre los que se agrupan en la Coordinadora Civil como en los que se organizan en los CPC. Las consecuencias del abuso sexual no sólo causan dolor y enfermedades en las víctimas y sobrevivientes, afectan emocional y económicamente a toda la comunidad, a la sociedad entera.
Esto no es sólo tarea de mujeres, debe ser también una tarea que los hombres prioricen. En
Nicaragua existe una organización de Hombres contra la Violencia. ¿Es suficiente? ¿Basta con “una” organización de hombres que reflexionan sobre sus propios comportamientos violentos y sobre una nueva masculinidad? ¿Cómo hacer llegar esta inquietud, esta responsabilidad a muchos otros hombres que han empezado a preocuparse por este problema y que están regados por todos los rincón hablar de cómo viven su ser masculino, cómo están creciendo, qué piensan de todo esto?

No dejo de soñar con el día en que los hombres que no abusan de su poder se integren a la lucha contra el abuso sexual con voz alta y hechos coherentes, y también sueño con el día en que los hombres que han sido abusadores sexuales formen “grupos de abusadores anónimos”, espacios en los que reflexionen y analicen juntos qué los convirtió en abusadores y qué necesitan hacer para no continuar abusando de su sexo y de su poder.

Son sueños. Sueños que nos deben llevar a reflexionar y a actuar para cambiar la sociedad, para construir una sociedad que respete las diferencias, que elimine el hambre y la pobreza, que aprenda a resolver los conflictos con el diálogo y no con la violencia. La cultura patriarcal que domina el mundo desde hace miles de años ha legitimado las guerras y todo tipo de mecanismos violentos y de abuso de poder, diseñados por hombres y controlados por hombres. Si queremos una sociedad sana, si la queremos realmente democrática y verdaderamente digna, los hombres que no abusan de su poder deben comenzar a hablar.

Trabajo corporal ayuda a recuperar el cuerpo


Brigitte Hauschild*

Desde que nacemos solamente tenemos contactos corporales, a través de ellos nos orientamos en este mundo y aprendemos sobre nosotras mismas, sobre nuestras propias necesidades como sed y hambre, por ejemplo. También experimentamos con nuestros cuerpos las emociones que nos causan las personas que nos rodean: el cuerpo se siente feliz y relajado cuando nos brindan cariño y nos ofrecen apoyo, así el cuerpo aprende de confianza y de seguridad.

Con el abuso sexual en la niñez esta relación con nuestro cuerpo fue seriamente dañada, el cuerpo siente el peligro que representan las personas de su alrededor y busca un sinnúmero de mecanismos para ajustarse a su mundo. Todos los problemas corporales que presentamos las sobrevivientes a lo largo de nuestra vida tienen su origen en nuestra lucha para adaptarnos a nuestra realidad de abuso.

Aunque no tengo muchas memorias de mi niñez, yo recuerdo que desde muy pequeña nada me gustó de mi; ni mi pelo, ni mi cara, ni mi cuerpo. Me sentía fea, mis padres no me dijeron lo
contrario, hasta la edad adulta me comí las uñas. Cuando empecé a tener busto caminaba en una postura como si cargaba con joroba, que a lo largo de los años me causó problemas en la espalda... Dormí por año y medio en un molde de yeso, sin que los problemas de la espalda se resolvieran.
También recuerdo que no sentí dolor. Era un juego durante mi niñez lastimarme y jactarme con eso, me sentía heroica; nadie puso mente a este comportamiento.
No cuidaba mi salud, ignoraba cualquier postura o movimiento de mi cuerpo, ignoraba así las
señales de enfermedades. Hacía muchas cosas para causarme dolor físico, pero no lo sentí, no estaba consciente de que no sentía mi cuerpo. Mi cabeza funcionaba y desde el cuello hasta los pies no sentía nada, pero no lo sabía, ya que pensaba así como “siento” así es sentir.
Durante la adolescencia agregué otros comportamientos autodestructivos: el comer mal, rápido y mucho, desarrollé ciertos desórdenes alimenticios. No llegué hasta bulimia o anorexia, pero durante varios días no comía y bebía diferentes líquidos tóxicos para hacerme vomitar, quería desaparecer, me sentía “bien” cuando estaba enferma, descuidaba totalmente mi cuerpo, ya que no lo quería y a veces sentía que mi cuerpo no era parte de mí o yo no era parte de mi cuerpo. En mis relaciones de pareja también se reflejaba este mal vínculo que tenía con mi cuerpo, fue difícil dejarme acariciar o tocar. No disfruté mi cuerpo, ni sentí placer.

En mi proceso de sanar aprendí que no solo necesitaba hablar e intercambiarme con otras mujeres verbalmente, sino entendí que tenía que luchar para recuperar mi cuerpo, sacarlo de la cárcel del abuso en el cual todavía vivía. Necesitaba re-conectarme con cada una de mis células, hacer paz con él, lograr quererlo y de esta forma aceptarme a mí misma. Mi cuerpo ha experimentado abuso sexual y cierta des conexión me ayudó para no sufrirlo tanto.
En todo mi proceso de sanar he realizado mucho trabajo de cuerpo, siento que los recuerdos estaban guardados en mi cuerpo y no tanto en la memoria. Para liberarme de estos recuerdos necesitaba el trabajo corporal. He tenido experiencias extraordinarias, ya que durante las sesiones del trabajo corporal mi cuerpo llegó a momentos de recordar el abuso a través de regresiones y experimentando estas regresiones mi cuerpo se liberó de estos recuerdos. Cada vez cuando tenía una experiencia con mi cuerpo me sentía con menos peso después de la sesión. .

En mi proceso de sanar cuando empecé a regresar a mí, me he dado cuenta de que muchas veces en mi vida hacía cosas sin sentirlas, por ejemplo, leía un libro y después que lo terminaba ya no sabía qué había leído. Desconectarme de lo que hacia, lo necesitaba para sobrevivir y me acompañaba aun cuando ya no vivía el abuso. Por eso era urgente integrarme, quedar presente en mi cuerpo y en mi mente a cada momento. Al comienzo no lograba sentarme más de un minuto en una silla o en el sofá, pues no aguantaba sentirme. En el momento de sentarme quise levantarme, ya que no aguantaba sentirme, pero aprendí a extender este tiempo y poco a poco empecé a disfrutar estos momentos conmigo misma. Hoy día es parte de mi vida, regalarme estas sensaciones de completa integración conmigo misma y sentir cada célula de mi cuerpo en todas sus dimensiones.


Mujeres sobrevivientes de abuso sexual que quieren o necesitan trabajar su cuerpo deben
experimentar varias formas para encontrar lo que ellas mismas sienten acertadas, puede ser baile, puede ser masaje, puede ser yoga, pueden ser simplemente caminar u otros ejercicios y algún día se van a sentir como yo: volviendo a los diecisiete después de haber vivido un siglo.