sábado, 25 de septiembre de 2010

LAS FASES DELPROCESO DE CURACIÓN

Tomado de EL CORAJE DE SANAR, Laura Davis y Ellen Bass

(Si es necesario, cambia los términos femeninos por masculinos y viceversa para el texto se adapte a tus circunstancias)

Si bien la mayoría de estas fases son necesarias para todas las supervivientes, algunas (la fase de crisis, recordar el abuso, confrontarse con la familia y el perdón) no son aplicables a todas las mujeres.

LA DECISIÓN DE CURAR. Una vez que se han reconocido los efectos del abuso sexual en la propia vida, es necesario comprometerse activamente a curar. La curación profunda sólo ocurre cuando la eliges y estás dispuesta a cambiar.

LA FASE DE CRISIS. Cuando se comienzan a enfrentar los recuerdos y sentimientos suprimidos se puede producir una enorme confusión en la vida. Recuerda que esta es solamente una fase. No durará para siempre.

RECORDAR. Muchas supervivientes suprimen todos los recuerdos de lo que sucedió cuando eran niñas. Aquellas que no olvidan los incidentes reales suelen olvidar lo que sintieron en esos momentos. Recordar es el proceso de recuperar el recuerdo y los sentimientos.

CREER QUE SUCEDIÓ. Las supervivientes suelen dudar de sus percepciones. Llegar a creer que el abuso realmente tuvo lugar y que realmente te hizo daño es una parte vital del proceso de curación.

ROMPER EL SILENCIO. La mayoría de las supervivientes guardaron en secreto el abuso cuando eran niñas. Contarle a otro ser humano lo que ocurrió es una potente fuerza curativa que puede disipar la vergüenza de ser una víctima.

COMPRENDER QUE NO TUVISTE LA CULPA. Las niñas suelen creer que ellas tienen la culpa del abuso sexual. Las supervivientes adultas deben poner la culpa donde corresponde, directamente en los hombres agresores.

COMUNICARSE CON LA NIÑA INTERIOR. Muchas supervivientes se desconectan de su vulnerabilidad. Ponerse en contacto con la niña interior puede servir para sentir compasión por ti misma, más rabia contra el agresor y mayor intimidad con las demás personas.

CONFIAR EN TI MISMA. La mejor guía para sanar es la propia voz interior. Aprender a confiar en las propias percepciones, sentimientos e intuiciones forma una nueva base para la actuación en el mundo.

SENTIR Y DESAHOGAR LA AFLICCIÓN. Mientras eran niñas víctimas de abusos y después adultas en lucha por sobrevivir, muchas supervivientes no han llorado sus pérdidas. Desahogar tu dolor es una manera de respetarlo y honrarlo, dejarlo marchar y avanzar hacia el presente.

LA RABIA, PIEDRA ANGULAR DE LA CURACIÓN. La rabia es una fuerza potente y liberadora. Ya sea que haga falta ponerse en contacto con ella o que siempre haya habido mucha y en exceso, dirigir la rabia directamente contra el agresor, y contra las personas que no te protegieron, es fundamental para sanar.

REVELACIONES Y CONFRONTACIONES. Confrontarse directamente con el agresor y/o a la familia no es posible para todas las supervivientes pero puede ser un instrumento de limpieza extraordinario.

¿PERDÓN? El perdón al agresor no es una parte esencial en el proceso de curación, aunque suele ser el que más se recomienda. El único perdón esencial es el perdón de ti misma.

ESPIRITUALIDAD. La percepción de que hay un poder superior a una misma puede ser una franca ventaja en el proceso de curación. La espiritualidad es una experiencia particularmente personal. La puedes encontrar en la religión tradicional, la meditación, la Naturaleza o el grupo de apoyo.

RESOLUCIÓN Y… A OTRA COSA. Pasando una y otra vez por estas fases llegarás a un punto de integración. Los pensamientos y perspectivas se estabilizan. Llegarás a una especie de acuerdo con el agresor y otros familiares. Aunque no se va a borrar el pasado, harás cambios profundos y duraderos en tu vida. Habiendo adquirido conciencia, conocimiento, comprensión y poder con la curación, tendrás la oportunidad de trabajar por un mundo mejor.

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lunes, 20 de septiembre de 2010

Atentado al Alma

*Consuelo Díaz Barriga S.

Abuso Sexual Infantil, un concepto que nadie quisiera escuchar nunca; una idea que la sociedad quisiera no conocer, no pensar en ello, algo que es mejor ignorar. Sin embargo, es el silencio el campo de cultivo perfecto para esta infamia. Mientras más neguemos que sucede, mientras más nos neguemos a hablar del Abuso Sexual Infantil más armas le estamos dando a los agresores para dañen a nuestros niños.

Hablemos abiertamente del Abuso Sexual Infantil. Existe, es una realidad. Escuchemos a los niños y niñas, creamos lo que nos dicen. Un niño o niña no inventa el abuso sexual, no fantasea con el abuso sexual porque ni siquiera sabe qué es eso a menos que lo viva en carne propia y, aún así, sólo sabe del dolor que le causa y nada más.

El ASI no es vampirismo, no se contagia, no se hereda. Sólo miremos las estadísticas: La mayoría de las víctimas son niñas, la mayoría de los agresores son hombres. Si se tratara de un acto que se repite, si las víctimas se erigieran en victimarios, sería básicamente un crimen de mujeres hacia mujeres pero no es así. La mayoría de los agresores son hombres y abusan principalmente de niñas, aunque también en gran medida abusan de niños. Mientras que las agresoras mujeres, que son menos en número, generalmente abusan de niños y, en un porcentaje menor, lo hacen contra niñas.

Un adulto que ha sufrido ASI sabe lo mucho que duele, conoce el inmenso daño que causa y por ello, es más probable que un sobreviviente se vuelva protector de los más vulnerables, antes que agresor. Es cierto que hay agresores que fueron abusados en la infancia, pero eso es colateral pues son tantos los niños y niñas que sufren abuso sexual que le puede ocurrir a cualquiera. De modo que al platicar con adultos de todas las condiciones encontramos que muchos de ellos han sido abusados alguna vez. Es común escuchar a alguien decir a mí nunca me pasó pero… y entonces dan cuenta de agresiones sexuales en la infancia que han tratado de minimizar pero jamás han olvidado.

El agresor no es un enfermo mental ni un desconocido. El agresor es alguien en quien el menor confía. Es alguien que se supone, ama al infante y que muchas veces es el responsable de su seguridad. El agresor sexual está cerca del niño o niña y busca la manera de estar cerca de niñas y niños y ganar su confianza para poder perpetrar su crimen.

En algunos casos el agresor tiene rasgos psicopáticos, particularmente cuando abusa de sus propios hijos; sin embargo, es alguien cuya salud mental se encuentra dentro de parámetros considerados normales. El agresor ejerce un acto de poder más que un acto sexual y asegura que tiene derecho sobre mujeres, niñas y niños.

El agresor no se cura ni se redime. El agresor, al ser una persona aparentemente normal, puede convencer fácilmente a los profesionales de la salud mental que ha cambiado, que está curado, a fin de que se le permita acercarse nuevamente a los infantes y siempre que tenga la ocasión, volverá a abusar de niños y niñas.

Nuestro papel, como sociedad, es abrir los ojos, hablar del ASI, creer a los niños y niñas, protegerlos y enseñarles a protegerse; no obstante, un niño o niña difícilmente pueden defenderse de un adulto y más si ese adulto es una figura de autoridad: el padre, el maestro, la niñera; alguien a quien el niño o niña debe respetar y obedecer. Muchas veces el infante no tiene a quién recurrir porque está inmerso en un círculo abusivo e incestuoso. La sociedad debe estar preparada para detectar y apoyar a estos pequeños para sobreponerse a los efectos del ASI.

Efectos que son muchos y muy profundos, que se reflejan en todos los aspectos de la vida de una persona, pero en la medida en que el niño o niña se sienta protegido, creído, apoyado, escuchado, validado, podrá sanar mejor y superar el dolor, la vergüenza, la culpa, el miedo y la desconfianza que genera la peor de las traiciones.

RELATO DE UN SOBREVIVIENTE

ANONIMO.

"Miro mi puño, mi mano es pequeñita y mis dedos son cortitos y regordetes. Veo tu mano. ¡Es enorme! Tus dedos son tan fuertes y grandes. Es una mano poderosa. Me siento segura cuando esas manos me envuelven. Me encanta que me levantes con esas manos y me lleves directo a tu pecho. Cuando me abrazas me siento protegida.

Algún día seré grande y ojalá fuera como tú. Fuerte, poderosa. Todo lo sabes y todo lo puedes.

Me encanta mirar al mundo desde acá arriba, cuando me cargas, todo se ve pequeño y distante. Nada me puede lastimar ni hacer daño. Aquel perro ladra y ladra pero no me puede alcanzar porque estoy en brazos de papá. Desde acá arriba también todas las cosas interesantes que me gustaría probar, tocar, tener. Cuando camino junto a ti no veo nada, todo me queda arriba pero cuando me cargas, veo todo lo que el mundo tiene para mí.

Cuando mi carita pequeña va a lado de tu cara me imagino que soy de tu tamaño y que soy fuerte como tú. Quiero crecer y ser como tú.

Hace tiempo que no me abrazas papá. Hace tiempo que llegas del trabajo y te plantas frente al televisor. Ya no me haces caso y cuando trato de llamar tu atención me dices que me calle. Te extraño tanto papá. Yo sé que ya no me cargas porque peso mucho, pero me encantaría que me dejaras sentar en tus piernas y que me platicaras de las cosas que no entiendo como hacías antes.

Hoy me pediste que me acercara. Mi corazón di un vuelco y corrí hacia ti. Me abrazaste como hace mucho que no hacías. Tus brazos me apretaron fuerte contra tu pecho y me sentí tu niña otra vez. Pero tus manos han empezado a tocarme de una manera distinta, no me gusta como me tocas, no me gusta lo que me estás diciendo ¿Por qué me tocas así? ¿Por qué me dices esas cosas papá?

Estoy en mi habitación y escucho tu respiración al otro lado de la puerta. Quisiera darme un baño pero no quiero salir. No quiero quitar el seguro de la puerta. No quiero existir. "

RELATO DE UN SOBREVIVIENTE ANONIMO

ANONIMO:
Esta es mi historia, la historia de como todo comenzó, la historia del dolor mas duro y profundo que jamas eh sentido...
todo comenzó como un día cualquiera, solo en mi casa como cualquier otro, lleno de inocencia, lleno de pureza, jamas me iba a imaginar lo que ese día pasaría, mi madre jamas pensó que la ausencia seria la culpable de lo que a partir de ese día me sucedería, de solo recordarlo las lágrimas brotan de mis ojos, era tan puro, tan ignorante, tan inocente, con solo 5 años de vida, tenia que cocinar-me y valerme de mi mismo, todo un hombre cito decía mi mama, tan chico y ha tenido que madurar tan rápido, solo fui víctima de las acciones de un mundo corrompido, mi soledad me hizo refugiarme en mis "amiguitos" vecinos de la cuadra, niños y adolescentes que valiéndose de que mi casa estaba sola siempre, aprovechaban para divertirse y que mas daba si me daban compañía y aparentaban quererme, me convertí en su "sirviente" el que les trae el agua y trae papas, pero ese día, nadie fue, solo unas sombras de soledad y maldad pidieron entrar, mi necesidad por compañía dejo pasar a esos monstruos con forma de adolescentes, aprovechando de la necesidad de cariño y afecto que en mi existía, me pidieron favores que pronto se convirtieron en peticiones, quítate la ropa decían, el pudor y la vergüenza surgían en mi, pero la insistencia de ellos y los chantajes por cariño me orillaron a hacerlo, aun recuerdo con pesar esas manos ensuciando mi cuerpecito, esa boca envenenando mi piel, esas palabras hirientes que me hacían sentir lo peor del mundo, ese sentimiento de inferioridad y dolor que no me dejaba hablar, ese miedo que no me permitía gritar y pedir auxilio, ese cuerpo sobre el mio aplastándome y no dejándome respirar, mientras lloraba e intentaba agarrar aire, solo podía sentir su respiración y las palabras que el me decía, al terminar su faena solo se vistió y se fue, dejándome ahí tirado, llorando implorando piedad, me sentía sucio, usado, sin valor, sin importancia, sin nada por lo que valiera la pena mi vida, los días pasaron y el seguía visitándome, a veces me hacia sentir especial, el decía que me haría "famoso nuestras películas cada vez salían mejores decía", y mi sentimiento de culpa y miedo, crecía, era como un títere al que le decían que hacer o a donde moverse, pensar en esto me hace recordar todas las noches en que le pedía a una estrella que lo hiciera desaparecer, que regresara el tiempo a cuando todavía estaba "completo", a esos momentos cuando me tocaban y le pedía a superman llegara a salvarme, a ese rato en el que le rogaba a dios un milagro!, pero saben ese milagro, deseo y salvamiento jamas llego, siempre estuve solo, el tiempo paso, los días seguían igual, las practicas aberrantes continuaban día con día, hasta que los gritos de dolor y sufrimiento mientras me sentía desgarrado por dentro lo hicieron detenerse, lo hicieron temer y dejarme solo, ese fue el ultimo día que me toco, pero los abusos verbales y físicos continuaban, las amenazas seguían, los golpes, las humillaciones, con el tiempo me aleje de los hombres, pues a todos les temía, sentía que todos me lastimarían, eso me hizo víctima de humillaciones y groserías, pues no es normal que un niño se rodee de puras niñas, pasaron dos años, el sentimiento de malestar y dolor seguía latente, la suciedad habitaba en mi y llego mi "tío" ese de toda confianza, el que me cuidaría para que no estuviera solo, el que me trataba con amor y cariño el que me hizo olvidarme de todos mis problemas y me amaba por sobre todo, el decía que sus amigos eran muy buenos, que me querían, que no me lastimarían, me comenzó a indicar que les hiciera caso en todo y se iba, me dejaba a su merced, los amigos de mi tío eran buenos, me decían cosas bonitas, me hacían sentir "especial" y de repente comenzaron a tocarme, a acariciarme a decirme que me amaban, y yo ahí con ese vació interior, esa necesidad de cariño, esa sensación de malestar, ese dolor al sentir cercanía, varios fueron los amigos de mi tío, que peleaban por estar conmigo y yo el objeto solo esperando por mi próxima humillación, esperando por mas dolor y sufrimiento, esperando por lo que venia, al final de nuevo amenazas, de nuevo dolor, de nuevo temor y sufrimiento, mi adorado tío, quería que guardara silencio, a cambio de regalos, de dulces a cambio de mi inocencia, este secreto hasta ahora sigue oculto, sigue solo en mi mente, sigue siendo solo mio, el dolor que me causa es indescriptible, el sentimiento de malestar y sufrimiento sigue tan latente como hace varios años, recuerdo todo como si hubiera sido ayer, el suicidio fue mi opción mas cercana, jamas lo logre, supongo soy demasiado cobarde para hacerlo, sigo vivo, pero muerto por dentro, como un caparazón hueco, sin esperanza para ser llenado, lo que me robaron fue lo que jamas se debería de perder, me robaron la inocencia, ese hueco sigue y quedara en mi, pero sigo sobreviviendo, sigo respirando, lo que indica que sigo estando vivo y mientras mi corazón no deje de latir, jamas dejare de luchar por que esto no vuelva a suceder, por eso digo no al ASÍ, gracias...
los días pasaron, la depresión seguía, cada día me encontraba mas sumido en una gran tristeza y desolación, hasta que decidí hacer algo por mi mismo y comencé a contar mi experiencia a la gente de mi mayor confianza, a mis mejores amigas, la verdad no fue la mejor idea, de esas 4solo me quede con 1 sola pero la verdad es la mejor amiga que pude pedir, su cariño, confianza, amistad, me ayudo enormemente a salir adelante, de ahí me uní al grupo de apoyo que me sacaría un poco mas del hoyo en el que me encontraba, ahí me ayudaron como jamas pensé que alguien lo haría y me consiguieron una terapia a la cual mi mejor amiga me acompaño, es tubo a mi lado en los momentos mas difícil y eso es algo que le agradezco infinita mente, los amigos que hice en el grupo de apoyo, han sido los mejores amigos, hermanos y apoyo que me pude encontrar, día a día despierto con monotonía y tristeza, pero conforme el día pasa, las cosas mejoran, sueño con el día en el que pueda despertar sin el recuerdo en mi mente, pero se que se puede así como eh mejorado se que puedo mejorar mas y si no lo olvidare, si aprenderé a vivir con ello y saldré adelante por que soy hombre, soy sobreviviente y merezco ser feliz.

El otro femicidio

Lorna Norori Gutiérrez

“Sé que estoy viva porque respiro, a veces hasta tengo problemas para respirar y siento que me ahogo; pero también siento que con todo lo que me quedó no tengo vida y tampoco tengo ganas de vivir…. antes no lo entendía, ahora sé que es porque el abusador no solo me abusó, si no que me quitó mi vida”.

Ésta es la expresión de una mujer que vivió abuso sexual en su niñez, en ella se deja ver su dificultad de vivir una vida digna y feliz. Regularmente, las mujeres que llegan a consulta hablan de la vida como algo que les ha sido arrebatado, sintiendo que lo que viven no es vida, que no vale la pena vivir o que no merecen vivir. Y no pocas han realizado intentos suicidas.
Efectivamente, el abuso sexual toca la vida de las personas; por eso, como parte de la secuela traumática sienten que no vale la pena vivir, que están muertas en vida, que el abuso sexual les robó la vida.

Cotidianamente veo estas situaciones en la consulta y ahora me decido a escribir sobre el tema, para llamar la atención sobre la forma en que viven las personas que han sufrido este horror, mientras por otro lado, hay una atención tan limitada y se mantiene una actitud displicente en las personas y las instituciones que deben atender esta problemática.

El femicidio es la muerte de las mujeres por la única causa de ser mujeres, en que se trata de hacer más evidente el poder de dominio del agresor, donde ellos muestran desprecio por la vida de las mujeres. Cuando las sobrevivientes comienzan a llegar a la consulta, siempre me preguntó ¿Acaso el abuso sexual no será una forma de femicidio? ¿Acaso el abusador sexual, en su propósito de ejercer poder de dominio sobre una niña o una adolescente, no está limitando la vida de una persona?

Los miedos, la autoculpabilización por no haber podido evitar el abuso, la confusión afectiva, el sentimiento de estar sucia, de ser diferente, de haber “nacido mal”, el obligado autocontrol para no hablar del abuso y que les lleva a guardar silencio por años, el sometimiento al abusador, la tristeza, el dolor psíquico, la afectación de su sexualidad que les lleva a vivir inhibición o excesos sexuales; la culpa que sienten por estos excesos, por ser “inválidas”, el rechazo de su propio cuerpo que les lleva muchas veces a autoagredirse, el enojo con la vida, la vulnerabilidad y el riesgo de vivir nuevas situaciones de violencia.

¿Cómo puede una persona vivir de esta forma y además asumir cotidianamente que todo “está bien” en ella? Frecuentemente se asume que el abuso es algo abominable, he escuchado que se refieren a niñas y niños como “pobrecita” o “pobrecito”, las expresiones están más orientadas a la vivencia del abuso y no a las secuelas traumáticas que éste genera.

Las secuelas que deja el abuso sexual merecen que el agresor purgue una pena de cárcel larga, para así aprender que ha destruido una vida. Pero la realidad es que muchas veces se deja en la impunidad al abusador, sobre todo si es alguien que tiene poder. ¿Es que la vida de una niña o adolescente vale poco o nada?

Igualmente, en las instituciones del Estado se asume que el problema se termina con algunas visitas a la psicóloga, no importa si ella tiene o no alguna preparación para atender personas que han vivido abuso sexual.

Cuánto puede afectar el abordaje de los medios de comunicación y limitar a niñas, niños y adolescentes para que denuncien el abuso sexual, cuando tienen tanto temor de verse expuestas/os, como lo hacen algunos medios de comunicación, de tal forma que continúan atrapados en el silencio impuesto por el abusador.

En esto hace falta valorar cuál es la afectación que genera el abusador con el abuso sexual, cómo limita la vida de una persona, cómo la marca desde su esfera cognitiva, desde su voluntad, sus emociones y sentimientos y desde su sexualidad. Es decir, desde toda su vida, hasta hacerla sentir que no vive o que es mejor estar muerta.

Pienso que es una responsabilidad de todas/os en esta sociedad, poder entender la trascendencia del abuso sexual en la vida de una niña ó adolescente; que luego se convertirá en joven, adulta, mujer de la tercera edad y que la carga del abuso sexual para ella continua. Entonces, es verdad que estamos ante otra forma de femicidio, y que la vida de las mujeres está siendo despreciada.

Todas y todos debemos juntar mejor los esfuerzos para apoyar a las personas que han vivido abuso sexual, para visibilizar de la gravedad del problema, para hacer más efectiva la prevención desde la casa, la escuela, la comunidad, las instituciones, las organizaciones y el Estado en su conjunto; para ofrecer una atención de mayor calidad y reconocer todo lo relacionado al abuso sexual como problema de salud pública de quienes han estado ante este femicidio.

Puedo asegurarles que esto es lo que esperan las sobrevivientes de abuso sexual, para poder sentir que vale la pena y es posible volver a vivir.

jueves, 16 de septiembre de 2010

LOS PADRES

La utilización de un niño/a como objeto sexual por un adulto o adolescente de confianza , que en su mayoría pertenece al grupo familiar o es cercano a él, no es un hecho de improbable ocurrencia , ni está limitado a grupos humanos marginales.

Este tipo de aprovechamiento del niño/a y de vulneración de su integridad está mucho más extendido de lo que los adultos están preparados a reconocer. Sucede en las “mejores familias”. También puede ocurrir en la nuestra.

Estar preparados mentalmente para prevenir estas situaciones de riesgo es también una de las tareas educativas y de supervisión de los padres.

Así cómo les enseñamos a cruzar la calle, tener comportamientos de seguridad personal cuando andan solos, a reconocer peligros eventuales o potenciales , también debemos preparar el alerta para sensibilizarlos frente a la conducta sexual, seductora y secreta de alguna persona de confianza que pueda querer pasar de la estrecha confianza y afecto , a la utilización de ese vínculo especial en detrimento de la seguridad infantil.

Tener presente que las conductas de agresión sexual en la vida de las personas previas a los 18 años son de alta probabilidad de ocurrencia , nos alerta para no negar los hechos en caso de que descubramos en nuestro núcleo íntimo de relaciones (amigos, familia ) algún niño o niña que devele situaciones de esta índole.

Tener una actitud abierta para escuchar sin rechazar y sin descreer como primera reacción frente a un relato de abuso sexual, es la puerta que el niño/a necesita para poder desenterrar secretos muy bien guardados y custodiados por la vergüenza, el miedo, la culpa .

La opinión tranquilizadora pero falsa, de que la fantasía de los niños es la responsable de la construcción de historias de este tipo , es el mejor aliado para que el abuso se perpetúe años en la vida de los niños/as y les sea cada vez más difícil encontrar a esa persona que los escuche e inicie acciones de protección de inmediato.

El niño sometido a este tipo de malos tratos, teme hablar y casi siempre calla . Acusar a un mayor o a otro niño o joven muy próximo al círculo familiar implica una erupción de conflictos de credibilidad en todo el entorno familiar . Si ese adulto o joven que abusa es el padre, el hermano, un tío , abuelo o amigo íntimo, con seguridad la familia se dividirá en dos bandos : los que creen en el abuso darán pasos para comprobarlo y remediarlo, y los que darán crédito a la negación del adulto y descrédito al relato infantil . El niño/a intuye que va a ser castigado, no creído , que va a ocasionar un problema familiar muy severo . Todos estos son factores que constituyen un freno a la confidencia que podría ahorrarle al niño , eventuales desastrosas consecuencias en su crecimiento afectivo , en su capacidad posterior de amar y de ser amado de forma gratificante, sana y alegre.

Muchas veces, el abuso de una persona adulta hacia un niño/a se instala de forma frecuente durante mucho tiempo. Esto tiene consecuencias en el comportamiento . Puede ser que el niño/a objeto de abuso no sea un “niño/a bueno” , puede ser que con el paso del tiempo y sin ayuda, se haya convertido en un “niño /a malo”: desobediente, callejero, rebelde, desordenado, mal estudiante. Todos esos atributos se le echarán en cara para no creerle, en el momento en que decida contar lo que está pasando.

Debemos estar muy alertas para no permitir que lo que es una consecuencia de un sufrimiento tolerado y al cuál se adapta , sea el estigma por el cual no creemos en que le pueda haber ocurrido lo que se animó a contar.
Debemos tener en cuenta que cuando se descubre un abuso sexual , casi siempre es un descubrimiento tardío . En general ya hace tiempo que está instalado.

Lo que el niño/a cuenta suele ser sólo una porción de lo que está ocurriendo. Quizás sea lo último que aconteció y lo angustió más que de costumbre . Pero nunca es sólo eso que cuenta . Siempre hay un proceso, una evolución entre el comienzo de la sexualización del vínculo por parte del adulto o adolescente y el momento del develamiento .

Detener este comportamiento no depende de la confrontación que se haga con la persona supuestamente responsable de la conducta. Por lo tanto , es muy importante cuidar al niño/a de confrontaciones con el adulto o de interrogarlo de manera tan insistente que provoque una rápida tendencia a retactarse de lo que dijo. El mínimo signo percibido por el niño/a de que lo que cuenta provoca enojo, resquemor, descreimiento o paralización en los adultos confiables , es suficiente para provocar una huída en el silencio y la negación .

Frente a una situación que plantee una sospecha razonable ( ya sea porque algún adulto observe conductas que le parezcan indicativas de situaciones abusivas o porque cuente con un relato infantil del suceso ) , lo primero que hay que tener en cuenta es que es un asunto muy delicado para cargarlo solo.

Se necesita de la orientación y evaluación de personas capacitadas específicamente en el tema , para poder dilucidar la sospecha y realizar un diagnóstico apropiado , además de orientar en los pasos a seguir en la interrupción y protección del niño/a .

Una actitud abierta , de rápida reacción en el resguardo , pero no de inflexible conclusión antes de consultar a los especialistas , es lo aconsejable .

Muchas veces, hay situaciones que están en el límite de las conductas apropiadas en la crianza (bañarse con el niño; juegos de manos y excesivo pegoteo físico , conductas de excesivo control y cuidado ) pero que no constituyen de por sí un abuso sexual .

La sobredimensión de estas conductas , conjuntamente con una errónea apreciación de los síntomas que el niño manifiesta lleva a una tergiversación de algunos dichos infantiles, que luego se cristalizan en la creencia férrea de que un abuso ha sido cometido .

La prematura denuncia de hechos sopechados pero no validados, no favorece la resolución del conflicto planteado y distorsiona el verdadero problema. Tanto la denuncia sin fundamento como la falta de reacción y protección legal y social son escollos que entorpecen el esclarecimiento y superación de la problemática.

Los organismos oficiales , las líneas de ayuda telefónica de violencia familiar , suelen ser los primeros recursos de orientación frente a la confusión , impotencia y desconocimiento que surge cuando se descubre una situación de este tipo . Saber que la solución escapa a los recursos intrafamiliares y que es necesario consultar con el afuera para poder llevar la situación a buen término es prioritario para salir de la situación de impotencia y dar los primeros pasos hacia la recuperación del niño/a y de la familia .

Resiliencia

La resiliencia es un concepto relativamente nuevo que poco va abriéndose camino en el campo de la psicología.

Podríamos decir que la resiliencia consiste en la capacidad que posee todo individuo para hacer frente a las situaciones y adversidades que se encuentra a lo largo de su vida. Se trata, entonces, de un concepto que tiene mucho que ver con quienes padecimos abusos sexuales en nuestra infancia. Pocas cosas son tan difíciles de superar como un abuso sexual. Sin embargo, la capacidad del ser humano es mucho mayor de lo que solemos creer.

El problema, muchas veces, tiene que ver con las secuelas asociadas al abuso sexual infantil, empezando por la baja autoestima, un aspecto que incide particularmente en nuestra autovaloración y, por ende, en la creencia de que dicho problema puede superarse.

La autonegación -no querer reconocer lo que sucedió- es otro factor que impide afrontar, ya desde la base, el abuso sexual.

Sin embargo, no hay más camino que el abordaje del pasado y confiar en nuestra capacidad y, en definitiva, en nuestra resiliencia.

Artículo relacionado:http://saludmental.suite101.net/article.cfm/la-resiliencia

miércoles, 8 de septiembre de 2010

“Se ignora que el abuso sexual infantil intrafamiliar supone el 85% de los casos”

Vicki Bernadet sufrió abusos sexuales desde los 9 a los 17 años. Tardó 20 años en decirlo en voz alta y, cuando lo hizo, comprobó que no había atención especializada y que los adultos eran invisibles, “nadie comprendía lo que yo estaba buscando, lo que estaba sufriendo por dentro”. Por eso creó en 1997 la Fundación Fada, para atender a las víctimas y, por eso, en 2006 amplió el horizonte de la Fundación más allá de Cataluña y pasó a llamarse Fundación Vicki Berdanet (Tef 93 318 97 69). Vicki tiene ahora 56 años y cree que queda mucho trabajo por hacer para erradicar los abusos sexuales a menores, sobre todo porque no somos conscientes de que el 85% de los casos se producen en el entorno familiar. La verdad asusta.



Es un reflejo de la situación a nivel social. A veces puede parecer que este tema está a la orden del día porque salen noticias sobre detección de abusos en internet, redes de pornografía infantil… pero, en realidad, solo está a la orden del día el abuso familiar “extrafamiliar”, pero el “intrafamiliar”, que representa el 85% de los casos, se ignora, no se quiere hablar de eso, se quiere hacer como que no pasa.

Tiene que ver con que la gente lo ve como algo posible externo a su familia. “Esto sucede porque hay personas psicópatas, enfermas, porque hay personas depravadas…” estas son las frases que más escucho. En cambio, el hecho de que un padre abuse de una hija o un abuelo de su nieto, eso ya es otra historia. A la familia le cuesta mucho admitir que pueda suceder.



No se puede porque nadie puede borrar nada que le haya pasado, no solamente el abuso, nuestras vivencias e historias determinan cómo somos. Eso sí, una persona que sufre una experiencia traumática puede tardar más o menos en su recuperación, pero sí es posible recuperarse si buscas ayuda a tiempo, si la ayuda es buena, si las personas que te atienden están bien preparadas… Sí es posible tener, entre comillas, una vida normal.

La mayoría la necesita, aunque hay personas que tienen una resilencia innata y que después de un proceso de duelo, de recuperación, pueden haber hecho un salto para conseguir una vida normalizada antes que otras personas. Hay personas que necesitan muchos años de terapia y otras que no lo habrán necesitado, aunque sí algo de ayuda. Imagínate (aunque sea casi una utopía) que una persona cuando lo habla recibe el apoyo y ayuda de toda la familia. Esa persona tienen muchas posibilidades de que no necesite ir a una terapia.



Si hiciéramos un estudio como el del 94, creo que las personas mayores de edad, desde el anonimato, se sentirían más libres que en los 90 para reconocer que han sufrido abuso. También ha habido un cambio en las personas que se dedican a la asistencia, a la salud, servicios sociales… ahora quieren saber más, quieren hacer las cosas mejor. A nivel social, hace falta muchísimo, cuando vas a una conferencia, las preguntas son las mismas que hace 5 o 10 años, la gente te pregunta lo mismo, eso es lo que más me asusta, hay un trabajo más lento de lo que uno cree.


Creo en la lucha de las personas que nos dedicamos a este tema para presionar. Espontáneamente es difícil que destapen una problemática de este tipo. El que haya una redada y detengan a una red de pornografía infantil da medallas, pero que en los colegios se haga prevención de abusos, eso no lo van a hacer. Si presionamos, al final surge. En Cataluña nos ha costado mucho, pero hemos firmado un acuerdo con la Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia para trabajar en ello, con profesionales especializados.

domingo, 5 de septiembre de 2010

PIDE AYUDA.

En los ejercicios anteriores conseguiste las habilidades para crear un sistema de apoyo. Sin embargo, los sistemas de apoyo sólo son efectivos cuando los usas. Debemos aprender a pedir ayuda cuando la necesitamos y a aceptarla cuando se nos ofrece. Esto es más difícil de lo que parece. Aquellos de nosotros que crecimos en familias abusivas frecuentemente creímos que teníamos que hacer todo por nosotros mismos. Se esperaba que muchos de nosotros (particularmente las niñas) nos sacrificáramos y nos hiciéramos cargo de todos los demás. Otros (en su mayoría niños) fueron educados para ser autosuficientes, para no necesitar la ayuda de nadie. Como resultado, puedes sentir que no mereces ayuda ni apoyo, o que no puedes pedir ayuda a menos que te encuentres en una emergencia fatal. O podría ser que temas pedir ayuda porque eso significa entregar el control, depender de alguien más, admitir “debilidad” o arriesgarse a ser rechazado.

Completa las siguientes frases:
• Cuando considero pedir ayuda, yo siento…
• Si pido ayuda, estoy segura que…
• La única situación en la que consideraría pedir ayuda sería…

Una cosa que te puede impedir solicitar ayuda es la naturaleza de la herida que estás experimentando. Es muy duro pedir ayuda para heridas emocionales, particularmente las que provienen de viejas heridas. Tú podrías ser capaz de imaginarte pidiendo ayuda si fueras víctima de un desastre natural (como una inundación o un terremoto), ser avasallada por una enfermedad física (necesitas cirugía de emergencia), o en un accidente (tu mano se quedó prensada por una maquinaria). Es mucho más difícil imaginar pedir ayuda cuando estás luchando contra los efectos de haber sido violada a los 6 años.

Si no puedes imaginarte pidiendo ayuda, pregúntate si estarías dispuesta a proveer ayuda práctica a un amigo en tu situación. ¿Cuánto apoyo crees que podrías ofrecerle? Ahora, evalúa de nuevo si tú podrías pedir a alguien que haga lo mismo por ti.

Ahora regresa a tu lista de responsabilidades del ejercicio anterior. Coloca una estrella al lado de las cosas que alguien más podría hacer por ti. Junto a estrella, escribe el nombre de la persona que a la que le pedirías que te ayude con esto.

Una vez que identifiques las formas cómo otras personas te podrían ayudar, tienes que dar el gran paso y realmente solicitarles ayuda. Sin embargo, habrá ocasiones en las que tu solicitud será rechazada, la ayuda también podrá llegar de lugares inesperados. Con frecuencia, las personas en nuestras vidas están confundidas acerca de lo que estamos atravesando. Ellos perciben nuestro dolor. Ven nuestro sufrimiento. Se sienten impotentes y desearían que hubiera algo que ellos pudieran hacer para ayudar. Al pedir ayuda, no sólo nos ayudamos a nosotros mismos, sino también les damos la oportunidad a las personas que se preocupan por nosotros de poder hacer algo concreto.

Escribe 3 situaciones en las cuáles podrías pedir ayuda. Especifica a quién le vas a pedir ayuda y para qué y para cada una de ellas completa las siguientes frases:

• Le voy a pedir a… que haga… por mí.
• Si recibo la ayuda que pedí, yo…
• Si mi solicitud de ayuda es rechazada…

Una vez que hayas pedido ayuda, observa las reacciones. Podrás ser rechazada. Puedes conseguir el ofrecimiento de la ayuda que necesitas. Tu solicitud podrá ser tratada respetuosamente o podrá ser criticada. Sin juzgar, toma nota de las respuestas. Si consistentemente recibes respuestas negativas, posiblemente estés pidiéndole ayuda a la persona equivocada (a alguien a quien no le importa o no está interesado en ayudarte) o pidiendo de la manera incorrecta (no estás siendo directa y clara, no estás siendo suficientemente específica, estás pidiendo demasiado de una sola vez). Considera pedir retroalimentación de la persona a la que le estás pidiendo ayuda; esto te podría ayudar a mejor la forma cómo pides ayuda las siguientes veces.

Tómate unos minutos para escribir qué pasó cada vez que pediste ayuda.

• Cuando pedí ayuda…
• La siguiente vez que pida ayuda, yo…

Para reflexionar:
• ¿Mi experiencia de pedir ayuda cambio de la primera vez que lo intenté a la tercera? Si es así ¿cómo?
• Si mi requerimiento fue honrado, ¿cómo me afecta eso? Si fue rechazado ¿cómo me afecta eso?

Espera el siguiente ejercicio acerca de CREAR UNA LUZ AL FINAL DEL TUNEL.

LA ETAPA DE EMERGENCIA

Cuando recuerdas por primera vez el abuso o empiezas a ahondar en los sentimientos conectados con el abuso, a menudo experimentas un periodo de crisis. A este periodo lo llamamos Etapa de Emergencia. Estás obsesionada con el abuso sexual y te resulta imposible hablar o pensar en otra cosa. Sensaciones y emociones desconocidas te bombardean y te preguntas si realmente vale la pena vivir.

La etapa de emergencia es un momento crítico en el proceso de curación. A pesar de que con frecuencia es el momento más abrumador del proceso de curación, también puede ser fructífero, aunque muchos de los sobrevivientes no se dan cuenta de los logros que hemos hecho hasta mucho más tarde: te ves obligada a buscar ayuda. Tienes que reconocer que fuiste abusada sexualmente. Los recuerdos se liberan. Haces el compromiso de ver más allá del proceso de curación.

La etapa de emergencia aterradora y abrumadora, pero no dura por siempre. Con apoyo profesional, es posible avanzar a través de la crisis de la etapa de emergencia hasta un lugar más estable. Adicionalmente de las estrategias que tú desarrolles, necesitarás herramientas adicionales para lidiar con una crisis que dure por un largo periodo. Los siguientes ejercicios te enseñarán a modificar tus expectativas de ti misma, buscar a otras personas en busca de ayuda y encontrar inspiración y alivio para ayudarte a seguir adelante.

Ejercicio 4. SIMPLIFICA TU VIDA

Cuando entras a la etapa de emergencia, pierdes la habilidad de mantener tu vida como sabías hacerlo anteriormente. Tu vida en el día a día queda inmersa en la crisis. Te puedes encontrar a ti misma emocional y físicamente exhausta, consumida por pesadillas y recuerdos. Preocupada con la terapia y otras actividades curativas, tu atención es distraída de las tareas diarias. Como resultado, puedes sentirte incapaz de trabajar, hacerte cargo de las obligaciones familiares o funcionar de cualquier manera.

Si te encuentras en la etapa de emergencia, es importante reconocer que tu vida está temporalmente cambiada. Tú ya no eres tan competente o capaz como lo eras antes de empezar la recuperación. No esperes ser capaz de ocuparte de las cosas. No esperes continuar con tu agenda normal, tener la misma energía o ser tan productiva. No esperes poner la misma atención a tus relaciones íntimas. Cuando estás en la etapa de emergencia, estás corriendo en el vacío y, hasta que lo aceptes, estarás luchando contra ti misma.

Esto puede resultar particularmente difícil para los hombres, porque se espera que ellos sean fuertes, que sean una roca, que procuren a su familia. Para un hombre, fallar como proveedor o necesitar tiempo lejos del papel del proveedor puede ser devastante para su autoestima. Sin embargo, la expectativa de que los hombres siempre funcionen, sin importar qué, es injusta y opresiva. Si tú estás sanando de abuso sexual en la infancia necesitas y mereces, si es posible, compartir o renunciar a algunas tus responsabilidades. Mereces el espacio y el tiempo para sanar, no importa cuáles sean tus obligaciones.

Haz una lista de las cosas de las que eres responsable en tu vida. Incluye todo lo que puedas pensar, desglosa cada tema lo más posible. Si eres padre o madre, enlista todas las cosas de las que eres responsable como hacer el desayuno, llevar a los niños al colegio, cortar el cabello de Paco, contarle un cuento antes de dormir, ayudar a Paty con la terea de matemáticas. Si estás en una relación, enlista las cosas que necesitas hacer para mantener viva la relación: hablar con mi pareja, iniciar la comunicación. Si tienes que ganar dinero, ¿cuánto tienes que ganar?, ¿cuáles son tus responsabilidades en el trabajo?

Las cosas de las que soy responsable:
• Financieras:
• Trabajo:
• Administración del hogar:
• Paternidad / maternidad:
• Relaciones íntimas / pareja:
• Yo:
. Obligaciones familiares:
• Amigos:
• Comunidad:

Muchos niños abusados tienen un exagerado sentido de la responsabilidad, creen que ellos tienen que resolverlo todo o el mundo se desmoronará. Tomar responsabilidad de todo es una forma de ganar un sentido del control. Estar en control fue un forma importante de enfrentar la realidad cuando estabas creciendo, pero te puede mantener aislada hoy.

Revisa tu lista de responsabilidades y completa las siguientes oraciones:
• Si no cumplo todos mis compromisos…
• Si no hiciera todo lo que se supone que debo hacer…
• Mi sentido de responsabilidad se vincula a mi experiencia infantil de las siguientes formas:

Ahora regresa a tu lista de responsabilidades. Revísala cuidadosamente y responde las siguientes preguntas: ¿qué cosas son absolutamente esenciales? ¿Qué puede ser relegado por el momento? ¿Hay algo que puedas dejar a un lado definitivamente? Califica las responsabilidades de tu lista con una escala del 1 al 3. Coloca 1 a las cosas absolutamente necesarias. 2 a las cosas que quisieras continuar haciendo pero que no son esenciales. Y 3 a las responsabilidades que puedes abandonar más fácilmente.
Para reflexionar:
• ¿Las cosas en mi lista son en su mayoría esenciales o no esenciales? ¿Qué me dice eso acerca de mi sentido de la responsabilidad? ¿Acerca de mi sistema de apoyo?
• ¿Qué clase de juicios o críticas enfrentaré si dejo de hacer las cosas que marqué con 2 y con 3 en mi lista? ¿Cómo me juzgaría yo misma?

Espera el siguiente ejercicio sobre PEDIR AYUDA.

LIDIANDO CON SENTIMIENTOS SUICIDAS.

La mayoría de los sobrevivientes tienen sentimientos suicidas en algún momento del proceso de sanar, generalmente en las etapas de emergencia. Si no sintieron impulsos suicidas antes de que comenzaran el proceso de curación (algunos sobrevivientes experimentan impulsos suicidas toda su vida), la intensidad del proceso de curación puede provocar que consideren el suicidio por primera vez.

HAY UNA SOLA COSA QUE DECIR ACERCA DEL SUICIDIO: NO LO HAGAS.

Busca apoyo. Busca ayuda. Sobreponte al impulso de matarte. Es normal tener impulsos suicidas cuando enfrentas sentimientos infantiles de dolor y terror. Cuando experimentas la profundidad de tu vergüenza, es común que pienses en matarte. Pero tener estos sentimientos es muy distinto de hacerlo. Reconoce los sentimientos suicidas pero NO TE MATES. El agresor ya te ha robado demasiado, no permitas que te quite todo.

Revisa la lista que hiciste en el ejercicio anterior. Si empiezas a sentir impulsos suicidas, esta lista te puede ayudar. También te puede ayudar hacer un pacto de no suicidio con tu terapeuta, tu pareja o un amigo. En un pacto no suicida, tú te comprometes a NO MATARTE en un periodo determinado (una semana, una noche, hasta la siguiente sesión con tu terapeuta) y te comprometes a llamar a la persona que te apoya la siguiente ocasión que sientas la urgencia de matarte. Si estás pensando en matarte y quieres salir en tu auto, o si quieres quemarte, cortarte, o tomar una sobredosis de algún medicamento o droga, si empiezas a sentir que no puedes confiar en ti, te comprometes a llamar a tu terapeuta, al líder del grupo de autoayuda, a tu pareja o a otra persona de tu sistema de apoyo inmediatamente, antes de hacer algo que ponga en riesgo tu vida (incluso las de otras personas como cuando manejas de manera peligrosa).

En un pacto no suicida puedes incluir las razones por las que deberías vivir. Escríbelas. Si no puedes pensar en ninguna, pide a las personas de tu sistema de apoyo que escriban algunas para ti (No eres mala. Mereces vivir. No hiciste nada malo. Te amo).

Si te preocupa que no puedas controlar tus sentimientos suicidas, tómate el tiempo para crear un plan para mantenerte viva. Asegúrate que haya personas en tu sistema de apoyo que sepan que tan desesperada te estás sintiendo. Si estás en un grupo, di a los miembros de tu grupo que estás pensando en el suicidio. Si estás haciendo los preparativos para suicidarte (comprar una pistola, conseguir una dosis letal de píldoras) díselo a tu terapeuta o a alguien más entrenado para trabajar con sentimientos suicidas, de modo que ellos puedan ayudarte. Si no hay nadie en tu sistema de apoyo que tenga experiencia en trabajar con el suicidio, llama a los teléfonos de emergencia de tu comunidad y pide los números de emergencia para evitar el suicidio y llama. La gente que responda tu llamada ha sido entrenada para escuchar, entender y ayudarte a encontrar otras maneras de enfrentar la angustia extrema. Una llamada puede salvar tu vida.

Si estás pensando en el suicidio ahora mismo toma tu tiempo para escribir un plan para mantener viva.

MI PLAN DE PREVENCIÓN DEL SUICIDIO
 Cuando sienta impulsos suicidas, yo haré…
• No haré…
• Llamaré a… (escribe el nombre y el número)
• Si no puedo encontrar a mi primer opción en el teléfono, llamaré a…
• El número de prevención del suicidio en mi localidad es…
• Yo deseo vivir porque (escribe las razones por las que quieres vivir y si no encuentras ninguna pide a las personas de tu sistema de apoyo que te escriban algunas)…

Reflexiones:
• ¿Cuál es mi historia con el suicidio y los intentos de suicidio?
• ¿Alguien sabe de mis sentimientos suicidas? Si no, ¿Con quién puedo hablar?
• ¿Qué recursos tengo ahora para evitar matarme? ¿Qué recursos necesito todavía? ¿Cómo puedo obtener esos recursos que me hacen falta?
• ¿Estoy dispuesta a hacer un pacto no suicida? Si no, ¿Por qué?

Espera el siguiente ejercicio sobre LA ETAPA DE EMERGENCIA.

EJERCICIO 2. CUANDO ENTRO EN PÁNICO.

Muchas sobrevivientes luchan con ataques de ansiedad y pánico. La ansiedad es lo que experimentas cuando estás abrumada por tus emociones, tus recuerdos, o cuando algo en tu entorno te recuerda los viejos sentimientos de terror o de estar atrapada. Durante un ataque de ansiedad, podrías estar realmente reviviendo experiencias de la infancia. O tal vez estás tratando con todas tus fuerzas de alejar sentimientos y recuerdos.

Cuando estás en pánico, tú quieres calmarte pero no puedes y al no poder, el pánico comienza a escalar. Durante un ataque de pánico tu visión puede hacerse borrosa, tu corazón puede latir con fuerza o tener taquicardia, puedes sudar o tener escalofríos. Con frecuencia te sientes totalmente fuera de control y piensas que tendrás un paro cardiaco o morirás.

Si aprendes a reconocer las señales de pánico inminente, puedes a veces evitar totalmente el ataque. La siguiente ocasión que empieces a sentirte ansiosa, nota las cosas que haces. ¿Corres alrededor, desesperada tratando de terminar lo más que puedas? ¿Te escondes detrás del trabajo? ¿Te lavas las manos una y otra vez? ¿Riñes? ¿Le gritas a extraños cuando manejas? ¿Limpias compulsivamente? ¿Consumes mucha azúcar? ¿Te olvidas de comer? ¿Te pones violenta? Comprender estas señales de alarma te da la oportunidad de cuidarte antes de que ocurra.

• Cuando me siento ansiosa, normalmente yo…
• Justo antes de tener un ataque de ansiedad, yo…

Una vez que estás en medio de un ataque de ansiedad, necesitas tener un plan de acción para hacer frente a la ola de terror. ¿Qué cosas sencillas y concretas puedes hacer? ¿Qué no harás? NO TE LASTIMES NI TE MATES. No lastimes a nadie más. No hagas cosas precipitadas, espera a que tus sentimientos se calmen. Y cuando el ataque de pánico ha terminado, toma tu tiempo para explorar que lo causo en primer lugar.
Al hacer estos ejercicios pueden aflorar sentimientos fuertes. Si no estás acostumbrada a notar tus sentimientos y si no tienes un efectivo sistema de apoyo (y a veces, incluso si lo tienes), te puedes sentir abrumada y entrar en pánico. Tal vez así es como te sientes ahora mismo. Este ejercicio está diseñado para que hagas tu propio plan personal para lidiar con emociones que te asustan y te hacer perder el control.

Haz una lista de cosas que puedes hacer para confortarte a ti misma. ¿Qué te ayuda a tranquilizarte? Si lo has intentado desde hace tiempo ¿qué cosas te han funcionado en el pasado para tranquilizarte? Si nunca has tenido éxito al intentar calmarte, platica con otras personas. Pregúntales qué hacen ellos para tranquilizarse cuando están extremadamente perturbados.

Incluye en tu lista, cosas sencillas que satisfagan tantas sensaciones como sea posible. (Escucho música clásica. Escucho un CD relajante. Me hago un té caliente de manzanilla. Me pongo una bolsa con hielo en la cabeza. Tomo un baño caliente. Me envuelvo en una manta suave y caliente. Abrazo mi oso de peluche. Le pido a un amigo que me abrace. Hago algo mundano como lavar los trastes, contar desde 10 hasta 1 cuantas veces sea necesario). Llamar a alguien, respirar, tomar aire lenta y profundamente son algunas de las cosas efectivas para tranquilizarte.

Cosa que debes evitar en tu lista son el alcohol, medicamentos no prescritos por un médico y conducir. Todas esas cosas son peligrosas en combinación con estrés excesivo. Las drogas y el alcohol pueden calmarte momentáneamente, pero también pueden empeorar tus sentimientos. Si estás tomando medicamentos por prescripción médica asegúrate de seguir las instrucciones del médico al pie de la letra.

Haz tu lista de las COSAS QUE PUEDO HACER CUADNO ESTOY ABRUMADA

La siguiente vez que empieces a sentirte abrumada, revisa este ejercicio y empieza a hacer lo que escribiste aquí. Sigue respirando. Pide ayuda. Respira más. Los sentimientos pasarán.

1.
2.
3.
Reflexiones:
• ¿Volveré a revisar mi lista y haré las cosas que anoté en ella? ¿Por qué sí o por qué no?
• ¿Qué me ayudaría a utilizar mejor mi lista la siguiente ocasión que me sienta abrumada o en pánico?
• ¿Qué me haría sentir más confiada al lidiar con sentimientos que parecen abrumarme?
Espera el siguiente ejercicio LIDIANDO CON SENTIMIENTOS SUICIDAS.

REFLEXIONES FINALES SOBRE CONSTRUIR UN SISTEMA DE APOYO

Desarrollar un sistema de apoyo sólido es clave en el proceso de recuperación. Tu sistema de apoyo está constituido por individuos que creen en ti y es reforzado por tus propias creencias, fortalezas y acciones. Si estás aislado(a) y solo(a) y has sufrido muchas traiciones, es difícil confiar en alguien. Comienza por acercarte a una persona a la vez. Cuando corras el riesgo y pidas ayuda, encontrarás gente que te apoya y te cuida en tu proceso de curación.

Un terapeuta bien preparado puede darte una clase de apoyo especial mientras sanas. Los terapeutas pueden ofrecerte consistencia, educación, cuidado y guía. Al elegir terapeuta es importante elegir a alguien que experimentado y que te respeta como persona. Si ya estás en terapia, es recomendable que periódicamente evalúes cómo es tu relación con el terapeuta y asegurarte que estás trabajando los puntos esenciales en tu curación.

Aquí hay algunas preguntas que te ayudarán a evaluar tus sentimientos presentes, metas y necesidades en torno a crear tu sistema de apoyo:

• ¿Qué sentimientos experimenté al trabajar los ejercicios acerca de crear un sistema de apoyo?

• ¿Cómo me estoy sintiendo justo ahora?

• ¿De qué edad me sentí mientras trabajaba estos ejercicios? ¿De qué edad me siento ahora?

• ¿Qué me resultó más difícil en estos ejercicios del sistema de apoyo? ¿Qué me resultó confuso? ¿Qué no comprendí?

• ¿Qué aprendí? ¿Qué compromisos hice conmigo misma(o)? ¿Qué pasos tengo que dar?

• ¿Qué hice de lo que me sienta orgullosa(o)?

• ¿Qué me intranquiliza todavía? Si lo hubiera ¿qué ejercicios tengo que trabajar otra vez o seguir trabajando en ellos?

• ¿Qué tengo que hacer inmediatamente para cuidar de mí?


Tomado de Laura Davis, EL CORAJE DE SANAR Libro de ejercicios.
Espera los ejercicios sobre lidiar con las crisis.

¿ERES PAREJA DE UNA SOBREVIVIENTE?

“Si podemos seguir juntos y sanar esto, mi vida se enriquecerá de modo incomparable” esposo de una superviviente.

Esta información está dirigida a todas las parejas casadas, no casadas, heterosexuales, homosexuales.

Ser la pareja de una mujer que está curando activamente de abusos sexuales sufridos en la infancia presenta sus problemas y sus gratificaciones, aunque con frecuencia, los problemas son más visibles que las gratificaciones.

Por lo general, las sobrevivientes tienen problemas con la confianza, la intimidad y la actividad sexual, lo que afecta directamente a la relación. Muchas veces, y al menos durante un tiempo, los problemas y la curación dominan todos los momentos que pasa junto a la pareja.

Es posible que la pareja no comprenda lo que pasa. Tal vez se siente incapaz por no saber arreglar las cosas, o culpable, si no la apoya al cien por cien. Tal vez se sienta solo sin tener a nadie con quién hablar.

Si los dos miembros de la pareja son sobrevivientes su relación puede verse afectada de maneras muy complejas. Pueden ayudarse mutuamente, brindarse apoyo y seguridad; o pueden intensificarse las dificultades, desencadenarse recuerdos de antiguos comportamientos y verse atrapados en una dinámica dolorosa.

Los beneficios

En la relación íntima con una persona que está en una terapia de abusos sexuales sufridos en la infancia hay poderosos elementos positivos, pero a veces cuesta verlos. Puede parecer estúpido buscar lo positivo para uno en una situación que produce a los dos tanto sufrimiento y estrés. Pero hay aspectos valiosos en ser la pareja de una sobreviviente.

Estar comprometido activamente con una persona en su proceso de curación significa estar en una relación en crecimiento, no estancada.

No te ofendas, no es contra ti

La intimidad es algo paradójico en la relación con una superviviente, sobre todo si estaba muy unida a la persona que abusó de ella. Su amor y su confianza fueron traicionados. Ahora, CUANTO MÁS ÍNTIMA SE HACE UNA RELACIÓN, CUANTO MÁS “FAMILIAR” LE PARECE, MÁS MIEDO SIENTE. Si no sabes nada de esta dinámica, todo puede parecerte cosa de locos.

Algunas supervivientes han tenido relaciones más superficiales en el pasado y las han llevado relativamente bien. Antes de comenzar a sanar del abuso activamente, mantenían los mecanismos de supervivencia intactos y aunque se sacrificara una cierta profundidad, las cosas funcionaban.

Si realmente se aman pero la relación es de todas maneras difícil, eso no quiere decir que algo vaya mal. ES MÁS PROBABLE QUE ALGO VAYA MUY BIEN, TAN BIEN QUE ELLA SE SIENTE AMENAZADA. Si los dos saben que a ella le asusta la intimidad, y tiene buenos motivos para ello, entonces es menos probable que tú te desvíes a pensar en el rechazo, las peleas o la ruptura.

Si la superviviente se aleja, se enfada, está triste, necesita un tiempo para estar sola, no desea hacer el amor, todo esto afecta personalmente. Y no obstante, es verdad que su comportamiento no refleja necesariamente sus sentimientos por ti o por la relación. En realidad, o está repitiendo comportamientos de antes de que la conocieras, o está haciendo lo que necesita hacer para curar. Muchas veces tiene que ver muy poco contigo.

Conservar el equilibrio entre participar sinceramente en el proceso de curación y mantener al mismo tiempo la independencia y la separación es uno de los retos que presenta el apoyar a una mujer que se está curando activamente del abuso sexual sufrido en la infancia.

Fragmentos tomados de EL CORAJE DE SANAR de Laura Davis y Ellen Bass.

GRACIAS A USTEDES. http://migueladame.blogspot.com/

GRACIAS A USTEDES DE MAYO A SEPTIEMBRE ESTAS SON LAS ESTADISTICAS DE VISITAS AL BLOG.
SE QUE PUEDE SER REITERATIVO Y MOLESTO TANTOS MENSAJES UNA DISCULPA ANTICIPADA....




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Muchas gracias....


MIGUEL ADAME VAZQUEZ
A.S.I NUNCA MAS.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Necesitamos hablar para sanar

Elizeth J. Laguna Noguera*

En el libro “El Coraje de Sanar”, encontramos este párrafo: “por muy grande que sea el compromiso de sanar, es muy difícil curar sola de abuso sexual sufrido en la infancia. Gran parte del daño es consecuencia de la ocultación y el silencio que rodeó el abuso. Tratar de curar, a la vez que se perpetúa ese silencio en soledad, es prácticamente imposible.”

Cuando tenemos una herida física profunda debemos limpiarla para evitar infecciones y que cicatrice bien. Si la herida es emocional y han pasado muchos años - como es el caso de mujeres que han vivido abuso sexual en su niñez - cuando intentamos curarla, nos damos cuenta de que está infectada: se ha regado por muchos lugares y las raíces son muy profundas. Para dejar esta herida limpia y sana ten por seguro que va a doler.

Toda persona sobreviviente que desee sanar conscientemente para vivir bien, tiene que tener en cuenta que el proceso es un camino muy difícil y doloroso. Te lo digo con toda sinceridad: las crisis que se nos presentan nos hacen sufrir mucho, nos duele todo y quedamos exhaustas, pero vivas.

Para mí las primeras crisis que tuve hace más de cuatro años y que me permití sentir causaron un giro de 180º en mi mundo “ordenado”, todo por lo que luché por construir en veinte años se cayó, porque ese edificio (mi vida) estaba construido en un hoyo negro que lo absorbió todo y me dejó en medio de un vacío completo.

Todo ese dolor que sentimos es el eco vivo de aquel que nos negamos a sentir cuando se cometió el abuso sexual en nuestra infancia, agrandado por todos esos años de silencio. Por eso en el proceso de sanación se necesita tener métodos, estrategias y una red de apoyo para sobrellevar ese dolor y no callar. Se trata de romper el silencio y no de seguir sufriendo a escondidas.

Nuestra red de apoyo son aquellas personas de confianza que nos escuchan atentamente, que aunque no nos comprendan del todo se preocupan por nosotras y están dispuestas a acompañarnos en los momentos difíciles. Puede ser una amiga o amigo, tu terapeuta, tu familia, los miembros de tu iglesia, tu maestra, tu pareja. Nosotras decidimos en quién queremos confiar y que sea nuestro testigo empático.

Después de reconocerme sobreviviente por varios meses mi red de apoyo se redujo a mi terapeuta, lo cual me alejó mucho de las demás personas: no hablaba ni miraba a nadie, solo esperaba los lunes para poder hablar con alguien que sabía por lo que estaba pasando.

Luego se lo dije a mi mejor amiga. Me escuchó, aconsejó y al final me dijo lo mismo que he escuchado en otras ocasiones “ya pasó, seguí adelante, eso está perdiendo a la Eli que yo conocí”. Nunca volví a ser esa Eli, ahora siento que soy una Elizeth mucho mejor, aunque estoy consciente de que me falta mucho por andar. Mi terapeuta y mi amiga me ayudaron mucho y les estoy muy agradecida por todo lo que hicieron para que yo no estuviera completamente sola.

Algunos meses después llegué a Aguas Bravas, ahí todo cambio, por fin había personas que me comprendían y que sentían lo mismo que yo, no estaba sola. No eran mi terapeuta con sus tareas y ejercicios psicológicos, no era mi amiga que me insistía en que tenía que estar mejor y rápido. Son mujeres que han vivido lo mismo que yo, que han sentido el dolor que implica ser sobreviviente y que están en sus respectivos procesos de sanación.

En esos momentos de mi vida no sabía cómo aprovechar a estas mujeres tan maravillosas que aun después de varios años me siguen acompañando, aunque me salí del primer grupo en el que estuve.

Antes de empezar a echar desinfectante en la herida para limpiarla y que cicatrice, debemos buscar apoyo en otras personas. No te escondás más de lo que pasó, ni te avergoncés, una niña o niño nunca es culpable de que un adulto abuse de ella, vos merecés sanar. Si sentís que no podés compartir con alguien de tu familia, o con alguien de tu círculo de amistades, en Aguas Bravas están las puertas abiertas para vos.

No dudés de que saldrás de este camino siendo una persona completa y mejorada. Vos sos una persona fuerte, inteligente, con gran voluntad, motivación y ganas de vivir. Aunque estés pasando por una crisis o te sientas débil, no has llegado hasta donde estás sin tu propia gran fortaleza interior. Si sentís que no has hecho nada, pensá en el tiempo que vive la mariposa como oruga: está quieta y sin cambios aparentes para luego salir fuerte, victoriosa y con todas sus energías, dispuesta a volar y conseguir lo que quiera sin cargas extras.

*Soy Sobreviviente  elizjoan85@hotmail.es