domingo, 9 de agosto de 2009

POCAS DENUNCIAS EN ABUSO SEXUAL INFANTIL ¿PORQUE?


Con el propósito de que los niños que sufren abuso sexual no pasen por un proceso legal, por temor a que puedan ser “exhibidos” y por la confusión que generan en los mismos padres de familia este tipo de situaciones, es que existe una baja proporción de denuncias de lo que realmente está sucediendo en las escuelas en el país y en los centros de atención infantil, en donde las violaciones, incluso a bebés, no son denunciadas, asegura Laura Martínez, directora de la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas (ADIVAC).

La titular de la agrupación relata que en lo que va del año el número de casos de ultrajes de pequeños en escuelas, jardines de niños y guarderías se ha elevado, pero esto no necesariamente implica que las instituciones de educación o los Ministerios Públicos lo tengan registrado.

Tan sólo el nivel de asesorías sobre agresiones o violación sexual que realizó ADIVAC llegó a ser de 150 niños a la semana y sólo en 5 por ciento de los casos se presentó una denuncia judicial.

Ante esta situación, demanda que la Secretaría de Educación Pública (SEP) diseñe un perfil nacional para la contratación de maestros y maestras, así como de trabajadores de intendencia y administrativos para evitar violencia y ultraje de los niños.

Explica que uno de los casos más recientes se presentó en un Centro de Desarrollo Infantil (Cendi), en donde un maestro abusó de seis niños entre 4 y 5 años de edad, pero de ellos sólo una mamá se presentó a hacer una denuncia judicial.

“Lo que tenemos son papás que saben lo que pasó, pero no quieren denunciar y tampoco le dan atención a los niños”, dice.

Más allá de la violación que implica la penetración oral, anal o vaginal, está la violencia sexual, y ésta también tiene que ser reconocida por los padres de familia para tratar de construir una tipología sobre lo que implica esa agresión para identificar cuándo eso sucede y poder denunciarla. Laura Martínez llama a considerar como violencia sexual la exhibición de pornografía o el tocamiento del cuerpo de los niños.

A raíz de no tener una identificación clara de lo que es abuso sexual, afirma la titular de la organización que brinda ayuda a familiares y víctimas, es que “en los Ministerios Públicos o los abogados defensores de los agresores llegan a pedir exámenes médicos que comprueben la violación sólo de genitales, pero puede suceder que el niño no fue víctima de penetración genital; o bien, considerar violación el caso de un pequeño que fue objeto de violencia sexual por tocamiento”.

La especialista asegura que en relación con las escuelas, en donde el número de casos de violencia y abuso sexual se ha incrementado, se debe poner atención al perfil de maestros y maestras contratados de forma permanente o los que imparten las clases de educación física, música y actividades extracurriculares.

“A partir de lo que sucedió en la guardería de Hermosillo se ha pedido a las instituciones tener cuidado con las medidas de seguridad de las estancias y eso lo debe cumplir la SEP, pero de igual manera se debe tener cuidado en el tipo de perfil de profesionistas y el currículum de las personas que se contratan para atender a los niños”, plantea.

Indica que sólo en la medida en que se pueda construir un sistema de confianza para la denuncia, los padres tendrán las herramientas para presentar estos casos ante un sistema judicial. “Lo que hasta ahora tenemos es que los papás son los primeros confundidos… pero se debe denunciar.”
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