jueves, 13 de enero de 2011

La recuperación es posible

Abuso sexual, recuperación, culpa, vergüenza, mecanismos para enfrentar el trauma, adicciones, automutilación, suicidio… son palabras avasalladoras. Estoy cansada de escucharlas, estoy cansada de sobrevivir. Muchas personas me dicen “estoy contigo”, “cuentas conmigo”, “si necesitas algo…” pero la verdad es que estoy sola, me siento sola, incomprendida… las personas que me conocen mejor me dicen que lo olvide, que lo deje atrás, que me gusta vivir en el pasado, incluso hay estúpidos que dicen que me gusta sufrir…

Nadie entiende. Estoy sola en este camino sin fin…

Terapia, libros, hablar de mis sentimientos, hablar de mis recuerdos, ¿cuáles, los bloqueados o los dolorosos?... el típico échale ganas, todo depende de tu voluntad… nadie entiende.

Así transcurrían los años en los cuáles estaba tratando de recuperarme del abuso sexual infantil y de los años que le siguieron. Esos años en que hice todo lo posible para destruirme, para castigarme por haber permitido el abuso, esos años en que caí desde la alcantarilla hasta el infierno y miles de demonios me vejaron, me dañaron, me pisotearon…

Llegó el inicio de la recuperación con un intento estrepitoso de suicidio, no el primero, pero sí el más consciente, el más lacerante, el más hiriente porque por primera vez sabía por qué estaba tratando de matarme. Porque por primera vez sabía que era verdad, que no lo había imaginado, que no era una niña de mente retorcida que imaginaba tanta basura. Por primera vez sabía que había sido víctima de abuso sexual infantil.

Había sido víctima… había sido… ya no… ahora no se me permitía usar la palabra víctima; a partir del inicio de la terapia tenía que decir soy sobreviviente. ¿Sobreviviente? ¿Acaso esto es estar viva? En ese momento no entendía el significado de la palabra sobreviviente, pero una cosa sí tenía bien clara, la palabra víctima me causaba repulsión.

Traté por años de obtener la compasión de quienes me querían, no la lástima, sino la empatía; la comprensión de lo que había vivido y de cómo eso no había terminado hacía 13 años. De cómo me había estado afectando todos estos años. Nunca comprendieron.

También traté por años de encontrar la respuesta a ¿por qué? A tantos porqués. Jamás la encontré y ahora sé que no hay respuesta, no puede haber respuesta.

El haber iniciado una terapia y leer libros y libros sobre el tema y otros tópicos relacionados con el abuso y con las secuelas del abuso no resultó en dejar de poner en marcha los mecanismos de defensa del subconsciente, ni dejar de repetir una y otra vez las conductas autodestructivas que eran la única forma de ser que conocía entonces.

Y leía que iba a sanar, que se iba a acabar, que algún día no me comportaría así, que algún día me sentiría feliz, que iba a salir de este túnel de dolor… pero no lo creía, simplemente no lo podía creer porque por más que miraba hacia atrás en mi vida, no podía recordar un momento en que me hubiera sentido feliz, sin miedo, confiada, con esperanza… no conocía ningún otro sentimiento, no conocía otra forma de vivir.

El caos era mi sobrenombre y si no había caos yo me encargaba de crearlo. Y en terapia pensaba, soy una farsante, nunca sanaré, nunca saldré de esto… y me dolía tanto, tanto, la terapia, las lecturas, las películas para entender… que ya no quería saber nada más. No quería volver a escuchar abuso sexual, no quería volver a pensar en el abuso sexual, sólo quería apagar la luz y no volver a saber nada, sólo dejar de existir…

Pero no lo hacía, seguía y seguía… supongo que se trataba del instinto más básico de todo ser viviente… el instinto de superviviencia, la autopreservación…

Todo lo que había venido haciendo después del abuso y después de iniciada la terapia no era otra cosa más que instinto de autopreservación, sólo que antes de la terapia y de tantos libros mi instinto estaba un tanto mal encaminado, me había permitido lograr el objetivo, mantenerme con vida, pero a qué precio…

Ahora, con tantos libros, con tantas sesiones, con ayuda del grupo, me daba cuenta que ese mismo instinto tendría que ser canalizado en una mejor dirección…

Que tarea tan titánica, por dónde empezar… que agotador resultaba el solo hecho de pensarlo… mejor no, mejor dormir, mejor correr, mejor estudiar, mejor otras cosas pero no enfrentar los pedazos de mi vida. Pensaba, no voy a poder. Es demasiado, es inhumano, no es para mí. Pensaba también y si puedo mantenerme viva enfocándome sólo a respirar y me olvido de ser mejor, de ser feliz, de alcanzar el nirvana… total si nadie es perfecto, si todos tienen sus propios demonios, si he podido vivir hasta ahora así, mal, pero sigo viva…

Y así pasaban los días, las semanas, los años… a veces los minutos parecían eternos y pensaba en vivir 1 año más y me parecía imposible… y me preguntaba cuánto más falta, cuánto más…

Miraba a mi alrededor en busca de salidas de emergencia…

Estaba agotada de sobrevivir…

pero entonces un día me di cuenta que no estaba pensando en el abuso, no había recordado a mi agresor en varias horas, que no había pensado en mi triste y lastimera infancia, sino en las persecuciones en bicicleta con los niños del vecindario donde crecí, en las carreras de tortugas, en mis ranas verdes, en mis ochos de la universidad y mis dieces del posgrado, en lo bien que me sentía en mi nuevo empleo y en el hombre que me invitó a salir… de pronto mi vida era algo más, de pronto podía bajar la guardia y el mundo no se venía abajo…

…de pronto comprendí que soy feliz. Mi vida no es perfecta pero es vida. La recuperación es posible.

OLVIDAR QUE HEMOS OLVIDADO

La maniobra mental […] no consiste simplemente en la represión de un recuerdo doloroso. Recuerda los detalles, […]. Lo que se ha reprimido es el dolor de esa vivencia.

El nombre general con el que Freud designó esas maniobras mentales fue “defensas”. Sean cuales fueran las características específicas de las defensas, todas ellas comparten con la represión la misma finalidad y el mismo objetivo: constituyen dispositivos cognoscitivos para modificar y distorsionar la realidad a fin de evitar el dolor.

“Está capacidad de evitar, con regularidad y sin esfuerzo alguno… cualquier cosa que, en algún momento, resultó angustiante, nos ofrece el prototipo… de la represión […]”

• Represión: Olvidar que se ha olvidado

El concepto se ha ampliado y represión significa la defensa mediante la cual se olvida y, a continuación, se olvida que se ha olvidado. La información reprimida no puede ser recuperada por la memoria, aun cuando la trayectoria original de la información haya pasado, en algún momento, a través de la percepción de la mente.

• Negación y Reversión: Lo que es, no es; es lo opuesto lo que es

El acto de negarse a aceptar las cosas tal como realmente son. Si bien no se borra de la consciencia todo el hecho, como sucede en el caso de la represión, los hechos son reacomodados para enturbiar la realidad. “Te odio” se convierte en “yo no te odio”.

La represión va un paso más allá de la negación. El hecho es negado y, a continuación, transformado en su opuesto: “Te odio” se convierte en “Te amo”. La información negada sufre una reversión y pasa a la conciencia.

• Proyección: Lo que está adentro se envía hacia afuera

Primero, el sentimiento, la idea o el impulso que provocan angustia es negado y bloqueado frente a la conciencia. Después el individuo expulsa esos sentimientos, los localiza en otro.

• Aislamiento: Hechos sin sentimientos

El aislamiento es una supresión parcial de la experiencia, una seminegación. No se reprime un hecho desagradable, sino que se suprimen los sentimientos que el mismo genera.

• Racionalización: Me invento una historia sustituta

La racionalización, una de las estrategias más frecuentes, permite la negación de los verdaderos motivos “tapando” los impulsos negativos con un manto de racionalidad.

“Lo hago por tu propio bien”, “Esto me duele más a mí que a ti” son indicios claros de una racionalización, una defensa que suelen usar los intelectuales entre cuyos talentos psicológicos se incluye la convincente creación de excusas y coartadas.

• Sublimación: La sustitución de lo amenazante por lo inofensivo

La sublimación permite la canalización de los instintos en lugar de reprimirlos. Los impulsos son reconocidos, aunque en forma modificada.

Desde la perspectiva de la atención, todas estas defensas comparten un procedimiento común con la proyección. El primer paso es la negación; el segundo, la transformación que se produce en el inconsciente; y tercero, el ingreso en la conciencia de la versión transformada.

• Desatención selectiva: No veo lo que no me agrada

La desatención selectiva borra de la conciencia aquellos elementos que pueden resultar inquietantes si se llegara a tomar conciencia de ellos. La desatención selectiva es una respuesta de uso múltiple frente a los problemas cotidianos. [Se aproxima a la distracción].

• Automatismo: No tomo nota de lo que hago

Muchos de nuestros actos son realizados automáticamente, al margen de nuestra conciencia. Algunas actividades automatizadas encubren elementos de nuestra conciencia que podrían llegar a generar sensaciones de incomodidad si tomáramos plena conciencia de nuestros motivos y objetivos.

En la desatención selectiva, una parte de lo que se percibe es borrado antes de llegar a la conciencia. En el automatismo, la desatención se extiende a la respuesta que uno pone de manifiesto.

DANIEL GOLEMAN – LA PSICOLOGÍA DEL AUTOENGAÑO

Que el perdón reine en tu corazón

Tratare de hablar un poco sobre esto que paso hace muchos años y genero un cambio radical en mi vida….Como muchos fui un niño lleno de mucho cuidado por parte de mis padres y de una familia muy unida, con muchos sueños, lleno de imaginación y juegos, un día de Navidad llego un tío muy triste pues su esposa e hijos tuvo que irse a otra ciudad en navidad y mis padres llenos de regalos para ellos me pidieron ayudar a llevarle los regalos a mi tío, yo un niño de ocho años tome lo que pude y acudí a ayudar ese tío que siempre me lleno de regalos, caminamos por el patio una casa antigua y cuando llegamos al Porsche volteo para darme mi beso de despedida y fue en la boca, con lengua y todo, yo no supe….volé, fue fuego, fue algo que no entendí y me dijo mañana vengo por ti, no le digas a tu padre, me volvió a besar y me regrese lleno de risas y con algo que no conocía, al día siguiente conocí lo que faltaba, a partir de ese momento aprendí a respirar cuando el llegaba mi comportamiento fue aun mejor en casa para evitar que el tío se llevara al sobrino favorito, ese tío me iba a presentar a amigos, para que me enseñara mas, con el aprendí a dar satisfacción, a buscar las miradas de triunfo, a ser recompensado por el silencio, un día cuando ya tenia como 13 años y deje de ser el gusto de mi tío lo agarraron por abusar de niños, todos estaba escandalizados y pagaron mucho dinero por sacarlo. A partir de ese momento ese beso me convirtió en alguien diferente, queriendo agradar por cualquier costo y con un sentido de abandono por ser viejo, en mi juventud fui muy guapo, como lo soy ahora de adulto, sin embargo en ese momento no lo entendí, no se por que no termine en trabajo sexual si estaba diseñado a dar satisfacción, sin importar quien fuera o su genero y con un problema increíble de depresión, angustia y culpa. Un día llegue a terapia aprendí sobre ese momento, aprendí a perdonarme y entender que solo era un niño, no preparado, maduro, pero ahora lo era, era alguien maduro que le podía seguir dando poder o generar un cambio positivo, después de la terapia supe sin asco que era la satisfacción, aprendí a ser egoísta y compartido, aprendí que valía la pena y que no quería darle poder a un evento no buscado por mi y aprendí a dejar de estar callado, ese tío Héctor tenia muchos sobrinos, nietos, con quien era tan atento como lo fue conmigo y hable con primas, sus esposos y les platique lo que me había pasado, con esto no lo veo como venganza sino como algo que libero a algunos de ese dolor.

Conozco a amigos que vivieron algo así, hombres y mujeres que a pesar de los años siguen reproduciendo el momento y dejan que sus vidas, sus amores escapen en busca de eterno castigo. Mi miedo era convertirme en alguien que reproduciría el modelo, por eso que el abusado se convierte en abusador, a sido difícil acercarme a mis sobrinos, hermanos, pero la terapia ayudo, ni me gustan, ni me gustaran las y los niños, es foto, en sus sonrisas, en darles un abrazo con cariño aprendí poco a poco a no sentirme culpable por demostrarles mi cariño y ser tierno con ellos, pero aprendí.

Con los jóvenes trabajo arduamente, especialmente en prevención del VIH pues la edad promedio es de los 12 a lo 25 años en donde se encuentra la mayor población impactada.

Es mi primera vez que cuento en un pequeño espacio mi historia de los 8 a los 28 años viví un infierno, pero aprendí, aprendí a perdonar, a perdonar a mis padres por no ver, a mi tío y su familia por el silencio, a mi por permitirlo y disfrutarlo, le di un poder por mas de 20 años, cuanto poder le darás tu, es posible sanar, como padres es posible identificar conductas anormales, como hermanos es posible comunicarnos.

No se queden callados, no se queden calladas, hagan algo mas que terapia ayuden, apoyen organizaciones que luchan, no se queden como espectadores, los pedofilicos están por todos lados, un día hable con uno le pedí me contara la historia y vi. Como brillaban y cambiaban sus ojos, llore mucho, pero aprendí. Lamentablemente es una enfermedad y muchos de ellos fueron abusados sin terapia, así que pónganse las pilas, hablen con un buen profesional, saquen sus miedos, angustian, culpas toda su sed de venganza y conviértanlo en algo positivo.

Alto a la pedofilia, no permitamos que nuestros niños vivan el infierno que muchos como yo vivíamos a levantarnos de la cama con asco, usados y humillados como seres humanos, cuando la sexualidad es algo hermoso, algo para compartir con la persona que amas, con libertad, con dignidad.

Si en algo te sirven estas palabras, ponlas en tu corazón, no te odies, no te culpes, en especial cuando pasa en edad temprana uno no tiene la forma de calcular la situación, no estamos maduros, no fue nuestra culpa, no fue nuestra decisión, aun si lo disfrutaste, no fue tu culpa.

Que el perdón reine en tu corazón


Antonio Nevárez

EL AMOR OBSESIVO

EL RECHAZO ES EL FACTOR QUE DESENCADENA EL AMOR OBSESIVO

¿Qué es el amor obsesivo?

1. Deben tener una fijación dolorosa, avasalladora, con un amante real o deseado.

2. Deben tener un anhelo insaciable por poseer o ser poseídos por el blanco de su obsesión.

3. El blanco debe haberlos rechazado o tiene que ser inaccesible en una u otra forma, ya sea física o emocionalmente.

4. El rechazo o inaccesibilidad del blanco los debe impulsar a adoptar conductas autoderrotantes.

Los obsesivos pueden ser completamente racionales en muchas otras áreas de sus vidas o pueden verse afectados por otros comportamientos apremiantes. Estos comportamientos se incluyen en una gama que cubre desde el alcoholismo, adicción a fármacos o juegos de azar compulsivos hasta conductas menos ostensibles, como la adicción al trabajo o un perfeccionismo rígido.

En realidad, el amor obsesivo no tiene nada que ver con el amor: esta clase de sentimiento es más bien un anhelo. El anhelo es querer lo que no se tiene. Incluso cuando los amantes obsesivos mantienen una relación, no tienen suficiente de lo que quieren. Siempre anhelan más amor, más atención, más dedicación, más reafirmación. No obstante lo promisoria que pueda parecer la relación en el inicio, la insaciable naturaleza demandante de la obsesión propiciará el alejamiento de la mayoría de los blancos (quienes tienen un perseguidor no deseado e insaciable). Independientemente de lo que puedan sentir los amantes obsesivos, son sus propias necesidades y deseos los que controlan, a menudo a costa de las necesidades y deseos de su blanco.

El amor obsesivo está dominado por el temor, la posesividad y los celos. El amor obsesivo es inestable e incluso algunas veces peligroso. En el fondo, nunca satisface, nunca vigoriza, y es raro que proporcione una sensación agradable.

Los amantes obsesivos están tan atrapados en el remolino de sus pasiones que sencillamente rehúsan aceptar el final de una relación.

Los amantes obsesivos rigen su vida con un credo inquebrantable:

ÉSTA ES LA ÚNICA –E INSUPERABLE– PERSONA MÁGICA QUE PUEDE SATISFACER TODAS MIS NECESIDADES

¿Eres un amante obsesivo?

1. ¿Añoras constantemente a una persona (él o ella) que no está a tu alcance, física o emocionalmente?

2. ¿Vives para el día en que puedas alcanzarla?

3. ¿Crees que si la quieres lo suficiente, esa persona tendrá que amarte?

4. ¿Crees que si la acosas con intensidad (o en la forma adecuada) te aceptará?

5. Cuando te rechaza, ¿este hecho te impulsa a quererla más?

6. Si se te rechaza repetidamente, ¿tu entusiasmo se convierte en melancolía o rabia?

7. ¿Te sientes una víctima porque esa persona no te da lo que quieres?

8. ¿Tu preocupación por ella es tan intensa que afecta tus hábitos alimenticios o de sueño, o tu capacidad en el trabajo?

9. ¿Crees que esa persona es lo único que puede darle sentido a tu vida?

10. ¿Llamas incesantemente a esa persona, a veces a horas inoportunas, o esperas largas horas a que te llame?

11. ¿Te presentas inesperadamente en su casa u oficina?

12. ¿Compruebas si está donde se supone que debe estar e investigas con quién se encuentra? ¿Alguna vez la has seguido a escondidas?

13. ¿Has llegado al vandalismo o incluso a la violencia contra esa persona o contra ti mismo(a)?

Si respondiste “sí” a tres o más de estas preguntas, eres un amante obsesivo. Esta obsesión se puede superar. Debes buscar ayuda profesional inmediatamente, antes de que te dañes a ti mismo o a otra persona de forma permanente).

¿Eres el blanco de la obsesión?

1. ¿Te sientes asfixiado por la conducta de la pareja?

2. ¿Una persona a quien has desalentado intenta repetidamente convencerte de que no conoces tus propios sentimientos o deseos, de que realmente la amas?

3. ¿Un ex amante o ex cónyuge rehúsa creer que todo ha terminado y continúa persiguiéndote a pesar de tus objeciones?

4. ¿Recibes llamadas telefónicas, cartas, regalos o visitas no deseadas de esa persona?

5. ¿Su insistencia te está creando tanta ansiedad que afecta tu bienestar físico o emocional, o tu capacidad para concentrarte en el trabajo?

6. Cuando la rechazas, ¿se desespera aún más por tenerte?

7. Cuando la rechazas, ¿se pone melancólica o se enoja?

8. ¿Se dedica esa persona a fiscalizar tus actos y a las personas que ves? ¿La has sorprendido siguiéndote?

9. ¿Tienes temor de salir de casa porque te puede estar esperando?

10. ¿Te sientes objeto de la persecución de esa persona?

11. ¿Temes que esa persona pueda lastimarte o volverse autodestructiva?

12. ¿Esa persona te ha amenazado con recurrir a la violencia o se ha vuelto violenta?

Si respondiste “sí” por lo menos a una de estas preguntas, es probable que seas el blanco de una amor obsesivo. Aunque pueda haber quien considere que las atenciones no deseas de un obsesivo no son más que molestas, otros se pueden sentir abrumados por la opresión y los cambios de ánimo del obsesivo. Otros pueden correr un peligro real y no deben subestimar esa posibilidad.





Tomado de NO SE OBSESIONE CON EL AMOR de Susan Forward y Craig Buck.

viernes, 7 de enero de 2011

Resolviendo crisis

Para la mayoría de las familias en Nicaragua, diciembre es un mes para celebrar, para estar en familia, es de regalos, fiesta y mucha comida, de pintar la casa o comprar muebles nuevos. Aun con recursos limitados, el propósito es poder celebrar.

Esto es solamente una de las caras que tiene diciembre, pues para muchas personas este mes tiene otro sentido. El de la tristeza, de la soledad, de recuerdos duros de lo que se ha vivido y que resulta doloroso. Para muchas/os sobrevivientes de abuso sexual, diciembre significa el recuerdo tortuoso del abuso, cuando el abuelito vino a visitar la casa y aprovechó el momento para abusar de la niña, o el padre que también abusó de la niña, niño o adolescente, mientras la mamá trabajaba y él estaba en casa de vacaciones navideñas.

 
Muchas veces en la consulta, mujeres que han vivido abuso sexual en su niñez comienzan a referir su incomodidad o rechazo porque está cercano el mes de diciembre. Aunque el abuso no haya ocurrido en diciembre, siempre este mes marca una condición diferente en la dinámica de vida, que lleva a generar un estado de crisis.

Algunas mujeres y hombres que han vivido abuso sexual en su niñez y/o adolescencia, no solamente sienten que diciembre es el mes en que ha ocurrido el abuso o que inició el abuso sexual, sino que sienten mucho dolor y confusión por la contradicción del ambiente y por otro lado, porque sienten que todo revive y sienten temor porque el abuso vuelva a ocurrir.

Se sienten inadecuadas/os porque toda la familia se enfoca en la celebración mientras ellas/os están viviendo la angustia, el dolor, la perversidad de los recuerdos, la tristeza de sentir el mayor peso de la soledad ya que no comparten con nadie lo que les ha ocurrido, la contradicción afectiva que se aviva y que les confunde, porque en este mes en que se debe reafirmar el amor, ellas/os sienten el rechazo hacia esa persona que les ha hecho daño; también pueden sentir el peso de la “obligación social” de ofrecer el afecto a su abusador (sobre todo si el abusador es el padre, abuelito o tío); resulta mucho más grave aun cuando el abusador le ha hecho sentir que el abuso es una expresión “de amor”.

En muchas ocasiones, las/os sobrevivientes aprenden a utilizar máscaras para poder afrontar el momento y esto solamente agudiza su estado de crisis, de confusión; llevándoles a veces a tener actitudes y comportamientos inadecuados. En adolescentes se observa el exceso en la celebración, que les lleva al abuso del alcohol, de drogas, de exposición a riesgos como la promiscuidad sexual. Otras/os en cambio se muestran hostiles y se encierran.

El período de crisis trae consigo diferentes manifestaciones que pueden ser también muy contradictorias, para la familia muchas veces esto es incomprensible. Para las/os sobrevivientes puede llegar incluso a la ideación suicida, al intento y también a la consumación del suicidio.

En este período, en la consulta se incrementa la asistencia de personas sobrevivientes de abuso sexual, que se encuentran en crisis. Aunque estén avanzando en su proceso de reconstrucción de vida, el significado de este período de fiestas en su dinámica cotidiana,puede ser de mucho sufrimiento.

 
Por ello, es importante aprender a identificar la crisis, cuándo viene, que la puede hacer detonar, dejarla sentir y también estar consiente de ella, para poder perder el temor de afrontarla y también para no dejarse hundir.

Las/os sobrevivientes cuando han iniciado proceso, saben la importancia que tiene el poder reconocer la crisis como tal, estar consiente que es transitoria –porque esto les lleva a considerar que no es el fin-, que va a pasar; pero también es necesario que ésta deje una resolución positiva, que sea bien aprovechada, que les ponga en evidencia que tienen la fortaleza para enfrentarla y salir adelante.

Un aspecto importante durante la crisis es no quedarse sola/o, buscar apoyo, tratar al máximo de dejarse sentir y de no reprimir sus emociones, hablar de lo que siente, de sus recuerdos, de lo que ahora está reconociendo. Asimismo, las personas dispuestas a apoyar a un/a sobreviviente en crisis, deben estar preparadas para escuchar, comprender y no juzgar.

Resolver una crisis es darse la oportunidad de perder el miedo, de reconocer poco a poco que no es culpable del abuso, que el único culpable es el abusador, que el abuso no va a volver a ocurrir porque ahora ella/él es fuerte, que es una persona valiosa, importante, sobre todo valiente porque ha sabido sobrevivir al abuso sexual desde que era una niña/o, adolescente.

Probablemente esto es muy fácil decirlo, ponerlo en práctica resulta una experiencia dura, difícil y muy dolorosa; en la que muchas veces las/os sobrevivientes llegan a considerar que es mejor dejar todo así, que se termine ya.

Para resolver la crisis es importante tener siempre presente que es posible salir adelante, que la crisis va a pasar y que las/os sobrevivientes pueden reconocer y utilizar sus fortalezas para superarla y avanzar.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Comprendiendo al o la sobreviviente de abuso sexual

Ma. Teresa Crespín


En este artículo compartimos con ustedes algunas de las recomendaciones de la guía para parejas de sobrevivientes de incesto de Ken Graber, esto con el fin de responder inquietudes de una amigas/os que han escrito al correo hablemos de abuso sexual: “...Acabo de leer la nota de ustedes que apareció en EL NUEVO DIARIO ( Sept. 2010), con un amigo tenemos una relación muy profunda, de hecho fuimos pareja por más de dos años. Me gustaría recibir información o datos respecto de este tema, con mi amigo charlamos mucho del tema y buscamos información en Internet para entender lo que le sucede. Él sólo pudo hablar esto conmigo. De más está decirles que mi interés radica en poder ayudarlo o darle herramientas para que siga superando lo que vivió cuando tenía 5 años “.

Tomando en cuenta que para cada persona las formas de acompañar son diferentes, las recomendaciones que a continuación vamos a compartir son solo algunas para ayudar a nuestra pareja o amigo. Es importante que decir que hay otras formas de apoyo como crear una red de apoyo, un/a amiga/o, la o él especialista, la que pueden considerar.

Pistas para el acompañamiento: Algunos sobrevivientes parecen tener cada aspecto de sus vidas organizado con todo en su lugar y listas de responsabilidades que siempre son terminadas a tiempo. Han realizado carreras exitosas en las cuales son reconocidos por sus logros y su arduo trabajo. Sus vidas parecen estar bajo control. Esto es porque probablemente existe una sobrecompensación por la falta de control que él o ella siente internamente.

Los y las sobrevivientes, a menudo, tienden a sobresalir para compensar los sentimientos internos de vergüenza y de no valer nada. Para sobrevivientes, esto puede ser visto como una manera de huir del problema y un intento de parecer, para sí mismos, como “normales”.

Uno de los resultados del abuso sexual es la confusión emocional. Está abrumado/a por oleadas de sentimientos fuera de control. En tanto que los sobrevivientes no tienen el poder directamente de control y manejar estos sentimientos internos, ellos encuentran una pequeña área en la vida que puede ser controlada. Esta actividad con frecuencia involucra organizaciones y carreras que son socialmente aprobadas. Éstas son generalmente ejercidas en lugar de otras áreas de la vida, como relaciones íntimas, que están muy cercanas a los sentimientos incontrolables del sobreviviente. La organización excesiva, tendencias a la adicción al trabajo y negocios constantes mantienen al sobreviviente ocupado con asuntos externos que evitan que surjan los recuerdos y los sentimientos internos. El o ella temen detener la sobrecompensación por miedo a ser abrumado por los sentimientos asociados al abuso sexual.

No es necesario ni deseable para los sobrevivientes renunciar a las áreas altamente exitosas de sus vidas. El sobreviviente necesitará bajar el ritmo un poco y será suficiente para que no surjan los recuerdos y sentimientos. No familiarizado ni con las altas ni con las bajas emocionales propias del surgimiento de los sentimientos. En realidad necesita alternar lentamente entre la sobrecompensación y permitir que los sentimiento surjan. Con el tiempo, el sobreviviente logrará un balance entre la actividad y los sentimientos que implica la recuperación del abuso sexual. Una pareja que le apoye dará pie a la conducta del sobreviviente para alentarlo a enfrentar los sentimientos sin abarcar mucho demasiado rápido.

Los y las sobrevivientes a menudo se sienten sucios como una consecuencia del abuso sexual y llegan a obsesionarse con el orden y la limpieza de su entorno. Pueden compulsivamente enderezar toda la casa o tal vez sólo una habitación como la cocina o la recámara. La compulsión de lavar puede implicar baños frecuentes así como lavarse continuamente las manos o sentir excesiva preocupación con el lavado de la ropa. La limpieza externa puede ayudar al sobreviviente a sentirse mejor, pero finalmente, éste es un intento inútil de emplear una solución externa para un problema interno.

Para el o la sobreviviente, recuperarse significa encontrar una manera de lidiar con la vergüenza interna y los sentimientos de sentirse sucio o dañado. Las parejas comprensivas pueden aceptar la compulsión por la limpieza del sobreviviente sin ridiculizarlo o quejarse. Ya que los sobrevivientes con una compulsión por la limpieza fácilmente se sienten ofendidos por los olores, las parejas podrían hacer esfuerzos razonables para evitar ser ofensivos. Si la compulsión por el orden por parte del sobreviviente es muy invasiva en los espacios de vida de la pareja, tal vez ambos pueden negociar una parte designada en el hogar donde se puede permitir el desorden. Conforme el sobreviviente se recupera, la compulsión por la limpieza puede ser confinada áreas cada vez más pequeñas, quizás sólo a un guardarropa o un solo cajón.

Estas recomendaciones o pistas pueden ser aplicadas según la severidad con que ocurrió el abuso sexual, pero lo más importante es que él o ella inicie un proceso de sanación. Hay unas organizaciones que puede apoyar a las mujeres que deseen iniciar un proceso de recuperación. aguas Bravas Nicaragua, solicite información a través de este correo electrónico:

aguasbravas_nicaragua@yahoo.com  yotecreo@gmail.com


Derechos Humanos: Derechos violados

Lorna Norori Gutiérrez*


En los últimos tres años hemos estado en la Columna “Hablemos de abuso sexual” abordando este horror que cotidianamente viven niñas, niños y adolescentes.

Así, estamos tratando de llamar la atención, de informar a la población en general, sobre una realidad tan terrible como cotidiana y que ha sido tristemente integrada como un problema de salud pública, aunque no se esté dando ninguna respuesta del Estado para prevenirlo, atenderlo, sancionarlo o erradicarlo con el rigor que dicho problema amerita.

Considerando que el 10 de diciembre es el Día Internacional de Derechos Humanos, desde el Movimiento contra el abuso sexual queremos aprovechar para visibilizar el abuso sexual como una condición que viven niñas, niños y adolescentes en que se transgreden sus derechos.

El abuso sexual toca el cuerpo –aunque el abusador no toque a la niña, niño y adolescentes cuando le habla, le hace gestos o le muestra imágenes pornográficas, hace el vínculo con su cuerpo- llevándoles a sentirse sucias/os, avergonzadas y culpables de su cuerpo.

Ésta es solo una de las secuelas que genera el abuso sexual y que les hace sentir su cuerpo expropiado, o bien tratando siempre de huir de su propio cuerpo. Es precisamente esto lo que conlleva a que se instale el mecanismo de disociación que desde niñas/os o adolescentes les hace separar su cuerpo de su vida, sobre todo para no sentir y no recordar la perversidad del abuso.

También el abuso sexual toca la psiquis, porque el abusador ejerce su control sobre niñas, niños y adolescentes, utiliza su autoridad de adulto/a para dominar, manipula la confianza, de tal forma que llega a confundir y someter. Las tres esferas: voluntad, cognición y afecto se ven controladas por el abusador.

Cuando controla su voluntad, para la niña, niño y adolescente no es posible decir “No” al abusador, cuando ha avanzado en el abuso la situación se complejiza porque llega a sentirse cómplice del abusador, con mucha autoculpabilización y temor a que se sepa lo que le ocurre.

Igualmente, invade sus procesos mentales (pensamiento, memoria), de conocimientos distorsionados sobre la sexualidad, sobre su cuerpo, sobre la relación de abuso que el abusador controla. A partir del control, se instala en su mente, pervirtiéndole con conceptos que confunden y angustian a niñas, niños y adolescentes y que asumen como “verdades” que les lleva presentar un estado de impotencia, hasta asumir que no tienen alternativa frente al abusador.

El abusador controla afectiva y emocionalmente a niñas, niños y adolescentes, tergiversa el concepto del amor, le hace creer que él es la única persona que le cuida, le quiere y que la mejor demostración del amor es la aceptación del contacto sexual.

De esta forma, en la expresión de la secuela traumática se encuentran niñas y adolescentes que asumen estar enamoradas de su abusador. Por otro lado, muchas niñas y adolescentes llegan a asumir en su vida cotidiana que la única forma de mostrar afecto hacia otras personas es a través de las expresiones sexuales. Muchas de estas niñas, adolescentes y aun mujeres jóvenes y adultas que viven la secuela traumática, son juzgadas socialmente por los excesos sexuales que presentan

En relación con la esfera sexual, el abusador invade la intimidad de niñas, niños y adolescentes, les hace sentir que su cuerpo y su sexualidad son algo sucio, que ellas/os rechacen su cuerpo y su sexualidad. Muchas mujeres que vivieron abuso sexual en su niñez y adolescencia asumen que su cuerpo no sirve, así que no importa hacerle más daño, iniciando un proceso autodestructivo que se expresa en diferentes formas (bulimia, anorexia, automutilación, intentos suicidas).

Mujeres que han venido a la consulta refieren que no pueden desarrollar una vida sexual activa con su pareja, ya que sienten temor, asco, angustia, dolor y el recuerdo del abuso que vivieron siendo niñas o adolescentes, les invade en el momento de la relación de pareja. Otras en cambio, como parte de esta secuela inician promiscuidad sexual, asumiendo inconscientemente que “si alguien tocó tanto mi cuerpo, porqué no van a poder hacerlo otros, si además no vale nada”.

Esto es solo parte de lo que genera el abuso sexual en niñas, niños y adolescentes y que se puede trasladar hasta la vida de joven y adulta/o. Por eso, reafirmamos que es la mayor violación a los derechos humanos, pues:

T Violenta su derecho a la libertad de su cuerpo, su pensamiento y sexualidad. Violenta su derecho a la expresión, negándole la alternativa de hablar, de buscar ayuda, de detener el abuso, de decir NO.

T Violenta sus derechos reproductivos, cuando le impone un embarazo y maternidad forzados, producto del abuso.
T Violenta su derecho a vivir sin violencia, pues el abuso sexual es una expresión de violencia, que además, se traslada a toda su vida, a partir de la secuela y los recuerdos.
T Violenta su derecho a la vida, porque no le permite vivir plenamente, sino atrapada/o en el horror del abuso, aunque éste ya no esté ocurriendo. O en otras condiciones, porque la muerte es la única “alternativa” que la secuela traumática le permite reconocer.

Es hora de hacer algo. Todas y todos podemos.

*Psicóloga
Movimiento contra el abuso sexual
hablemosde.abusosexual@gmail.com
apoyomutuo@aguasbravasnicaragua.org
yotecreo@gmail.com

martes, 7 de diciembre de 2010

Premio Nacional de Mérito Cívico


Comparto con ustedes esta carta que llego a mi correo, es para mi un honor el encabezar una lucha ciudadana contra el a.s.i, por los miles de sobrevivientes.

MIGUEL ADAME VÁZQUEZ










Abraham González #48, Col. Juárez, Del. Cuauhtémoc, México D.F. C.P. 06600

Tel. 5728 7300; exts. 33124 y 34524 - http://premiodemeritocivico.gob.mx
SECRETARÍA DE GOBERNACIÓN, MÉXICO

México D.F. 30 de noviembre de 2010
Miguel Adame Vázquez
Folio: 2450

Estimado candidato al Premio Nacional de Mérito Cívico,

Agradecemos sinceramente su participación en la primera edición de este premio. Se ha revisado cuidadosamente su expediente y nos congratulamos en comunicarle que su candidatura cumple con todos los requisitos establecidos en la Convocatoria, por lo que se encuentra en un proceso de dictaminación por parte del Jurado del Premio, un cuerpo colegiado autónomo.

Le mantendremos informado de los resultados, el lugar y fecha de la premiación.

Atentamente
Secretaría Técnica del Premio Nacional de Mérito Cívico.
 
 

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Los fibroides son más comunes en las víctimas de abuso infantil

Las mujeres víctimas de abuso infantil son más propensas que el resto a desarrollar fibroides uterinos en la adultez.

Esto sugiere que las consecuencias del abuso infantil se prolongan más allá de la niñez, indicó la doctora Renee Boynton-Jarrett, de la Escuela de Medicina de la Boston University.

"Es algo que sucede en la niñez y que afecta la salud en la edad adulta también", añadió la experta.

El nuevo estudio, publicado en la revista Epidemiology, demostró también que cuanto más abuso las mujeres dijeron que habían sufrido en la niñez, más posibilidades tenían en la edad adulta de que se les diagnosticaran fibroides, que causan dolor, sangrado abdominal e infertilidad.

El estudio no prueba que el abuso infantil cause fibroides, sino que existen varios motivos por los que el abuso temprano aumentaría el riesgo de desarrollarlos, explicó Boynton-Jarrett.

"Una posibilidad es que el abuso infantil esté asociado con conductas de salud, como el patrón alimentario y de actividad física, que eleven el riesgo de ser obesa", un factor de riesgo de los fibroides.

Además, el estrés crónico derivado del abuso alteraría el mecanismo corporal de regulación hormonal, que también eleva el riesgo de desarrollar fibroides.

Un hallazgo positivo es que las víctimas de abuso que más apoyo emocional habían recibido en la niñez eran de algún modo menos propensas a desarrollar fibroides, lo que sugiere que es posible mitigar los efectos negativos del abuso.

"No podemos prevenir cada acto de abuso infantil, pero podemos darle otro tipo de apoyo a esos niños", con asistencia social adicional, algo "que daría beneficios en el lago plazo", dijo Boynton-Jarrett.

Según la entidad Childhelp, una persona denuncia un caso de abuso infantil cada 10 segundos.

Los fibroides uterinos son tumores generalmente benignos que crecen en las paredes del útero. Se extirpan con cirugía mínimamente invasiva. Una de cada cuatro mujeres desarrollará síntomas en algún momento de su vida.

El equipo de Boynton-Jarrett revisó datos sobre exposición a la violencia de 60.615 mujeres, a las que siguió durante 16 años.

El 65 por ciento había sido víctima de abuso sexual o físico en la niñez o la adolescencia y a casi 10.000 se les diagnosticaron fibroides. Casi el 70 por ciento de ese grupo había sido víctima de abuso.

Comparadas con las mujeres sin antecedentes de abuso, las que dijeron que lo habían sufrido en la infancia eran entre un 8 y un 36 por ciento más propensas a desarrollar fibroides, según el tipo de abuso padecido (grave, crónico o múltiple).

FUENTE: Epidemiology, online 9 de noviembre del 2010.

martes, 30 de noviembre de 2010

¿porque hablar del abuso sexual infantil?

Ha habido un creciente interés en cuanto al tema de abuso sexual infantil en las últimas tres décadas (Hodson & Skeen, 1987). Un tema que ha sido considerado inmencionable, que ha sido objeto de negligencia por la sociedad en una negación generalizada de su ocurrencia e importancia, el abuso sexual infantil ha empezado a convertirse lentamente en una preocupación principal por investigadores, profesionales de la salud mental, educadores, y la sociedad en general, viendo esto como un problema serio desde los 1980’s (Hodson & Skeen, 1987; Finkelhor, 1994).

El cambio de atención a este fenómeno ha llevado al crecimiento en investigación respecto a las dinámicas del abuso sexual infantil, a la vez que a la implementación de programas preventivos que intentan disminuir la incidencia de este fenómeno. Mientras que promueven que los niños hablen sobre lo que les ha pasado o les está pasando (Repucci & Haugaard, 1989). Muchos de estos programas están dirigidos a niños de edad escolar, porque las escuelas parecen ser las instituciones mas prometedoras a

Este esfuerzo aparece desde una toma de conciencia incrementada respecto a las dimensiones de este problema, su incidencia, y los efectos que el abuso sexual infantil tiene en sus victimas. El siguiente estudio comenzará con una revisión de la literatura concerniente a las definiciones, efectos, incidencia y prevalencia del abuso sexual infantil, además de diversidad, consideraciones psico-legales y éticas.

Tratemos de poner un alto al Abuso Sexual

La familia tiene un papel fundamental en la prevención del abuso sexual. La única manera de evitarlo es cambiar los valores culturales. Quien pretenda cambiar algo en el mundo debe empezar por su propia casa. Ése es el camino a seguir, hasta lograr que niños y niñas dejen de ser abusados sexualmente.

Sin dejar esa enorme responsabilidad solo a ellas/os; ya que somos las y los adultos responsables del cuido y protección a la niñez. Para sanar a un niño o niña del abuso sexual no sólo se necesita llevar inmediatamente a terapia; se trata de algo más amplio, que tiene que ver con la salud emocional de la persona que fue víctima y de la propia familia que va a vivir con esta historia.

 El primer paso para la sanación tiene que ver con el respeto a la verdad. Cuando un niño o una niña nos dice que fue abusado/a, tenemos que creerles.

 Así comienzan a entender que la culpa fue del otro, del abusador, y no suya. Esto es parte fundamental para la sanación. En familias donde el abuso se reproduce por generaciones, uno de los factores que alimenta la perpetuidad es la normalización de la violencia en todas sus formas.

Cuando creemos que esto que está haciendo mi padre o madre, mi tío o mi abuelo conmigo es normal, no hay nada que yo pueda hacer, ni siquiera aprender a cuestionarlo porque no tenemos herramientas para hacerlo.
 Lo que no queremos entender, en términos de la violencia sexual contra niños y niñas, es que se ha normalizado y se ha convertido en un valor cultural tanto en las familias como en las instituciones del Estado.

Las personas, generalmente, creemos que la víctima de alguna manera tuvo una corresponsabilidad para ser abusada y que la familia, la madre, el padre, el tío, la abuela, la persona que no fue la abusadora, pero que estaba cerca, es cómplice, pero no siempre es así.

El machismo es otro valor cultural que se convierte en una tapadera de todas las formas de violencia, y mucho más del abuso sexual. El padre se considera con derechos sobre las hijas o, en muchos casos, las madres piensan que sus hijas preadolescentes sedujeron al padre o al padrastro y que el abuso es culpa de ellas. Recordemos que nos han impuesto que los valores de lo masculino se anteponen a todos los demás, a lo femenino y a la infancia. Si no detenemos el abuso sexual infantil, vamos a seguir perpetuando los valores de la violencia, del desamor, porque, en la medida en que se siga abusando sistemáticamente de niñas, niños y adolescentes, estás fomentando una sociedad en la que estas criaturas no creen en nadie, ni siquiera en sí mismas .
Creo que la única manera de detener este crimen es cambiando los valores culturales a través de la educación y la prevención. Hay que empezar en nuestra propia casa, continuar con las y los vecinos, luego en la comunidad, en la escuela, en el municipio, departamento y país, juntos y juntas.

 Como intercesora legal he escuchado muchísimos casos en los que el abuso sexual fue cometido por un padrastro, un tío, por el abuelo, inclusive hasta por la madre. Hagamos conciencia y trabajemos para tartar de poner un alto a este abuso, la mayoría de víctimas son personas vulnerables que crecen confuses, les falta el amor, la comunicación y sufren de baja auto-estima personal. Hablemos con nuestros hijos, pasemos más tiempo con ellos, para que ellos se sientan amados, para que confien en ellos mismos y no sean víctimas fáciles de estos depredadores.

 Si necesita ayuda, llámenos al (540) 371-5502 – Concilio Rappahannock contra el Asalto Sexual Rappahannock Council Against Sexual Assault, RCASA Fredericksburg, Virginia

sábado, 27 de noviembre de 2010

TESTIMONIO DE UNA VICTIMA":

Cuando fui niña fui abusada varias veces por mi hermano desde los 7 años, tambien trato mi primo que me decia que era una perra y otra serie de insultos que no lograba entender, pero esta vez pude defenderme a pesar de tener solo 10 años... conforme paso el tiempo y algunas cosas se me quedaron como que borradas comence a recordar cuando ya tenia 12 cuando el hermano en cuestion trato nuevamente de abusar de mi y esta vez dije no... Tambien pase lo mismo que muchos creo, falta de apetito, vomitaba mucho, tenia un dolor que escondia bien tras mi agresividad de esos años y la verguenza de sentir que alguien habia penetrado y robado cosas de mi que jamas recuperaría y sobre todo sentir la culpa de algo que una misma ni tenía idea que era y todo por crecer en una sociedad machista que dice que si algo pasa es porque la mujer lo permite -como si a los 6, 8 o 10 años ya fueras mujer o como si no hubiera gente que te engaña aun cuando eres mayor que eso o como si no le pasara también a algunos niños- falacia que mas tiene que ver con un encubrimiento de responsabilidad y de no afrontar el hecho de que muchas cosas en el mundo marchan mal...

La forma en que trate todo fue la indiferencia y la racionalidad, el decir: "bueno, ya paso, hay que sacar las cosas positivas, no soy una victima ni lo voy a ser..." claro que la actitud me desemboco en dos intentos de suicidio y varias adicciones y una subsecuente violacion porque lo que no se cura bien vuelve... y si me di cuenta y pude defenderme despues... igual muchas cosas en tu vida cambian, cai en cuenta de que en los años posteriores me habia relacionado con personas quede una u otra forma abusaban de mi, alli viene el problema, de parte de los recuerdos que uno bloquea o no quiere reconocer para no sentirse menos, los efectos psicologicos quedan, de como te maltrataron, te humillaron y pisotearon tus sentimientos, de como te utilizaron como si fueras algo sin valor, facil de tener, eso duele porque todos los dias te despiertas y es una mierda...

ya tengo 30 años y me alegro de haberlos cumplido contra el pronostico de algunas personas que me auguraban una sobredosis o un suicidio temprano (poruqe en verdad mucha gente no quiere entender, menos ayudar y solo se acerca para sacar provecho de que una esta abandonada y mal), hice lo que quise, estudie algo que me gusta y de lo cual vivo, he tenido vida con personas a las cuales he amado, querido, extrañado... el sexo no me es un problema porque me plantee que nadie me quitaria a mi misma sin importar que pasara, ni aun en ese aspecto... No todos los dias son bonitos... pero los mas de los dias lo son...

creo que en el fondo cada uno sabe lo que uno es realmente y eso es lo importante, no dejar que ningun ser mounstruoso te aleje de tu propia visión de ti ni te quite tu mundo interior, porque ese es solo tuyo... suena facil pero no lo es... porque reconocerse como una victima duele, la impotencia de no poder hacer nada es lacerante y las cosas que han pasado asustan porque a veces parece que no todo fue malo porque no hubo golpes... pero muchas veces no hay golpes poruqe quien lo hace es un hermano, un papa o una amigo en el que confiamos... verdad???

No dejen que nadie les quite lo que en verdad son... eso es lo mas importante... si se aprenden a reconocer a si mismos en su propio dolor ya es una gran cosa, despues de eso se reconoceran a si mismos como verdaderamente son y veran que tuvieron la mala suerte de cruzarse con un hijo de puta que se aprovecho de la docilidad y de la confianza que teniamos... nunca permitan que nadie les quite su vida ni que los critiquen por lo que les halla ocurrido y lo más importante... quieranse a ustedes mismos y aprecien todos los dias de su vida que son valiosos...

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Las niñas que sufren abuso sexual podrían abusar del alcohol en la adultez

Las mujeres que fueron abusadas sexual o físicamente en la niñez están en mayor riesgo de problemas con la bebida, afirman investigadores.

En el estudio, los investigadores analizaron datos de casi 3,700 mujeres que participaron en la Encuesta nacional sobre el alcohol en EE. UU. de 2005. Los investigadores encontraron que las mujeres que informaron haber sido sexualmente abusadas en la niñez eran más propensas a también informar que consumían cuatro o más bebidas alcohólicas al día, que tenían dependencia del alcohol, y que bebían de una forma que podría presentar riesgos graves para su salud.

Los hallazgos muestran "una asociación firme entre tener antecedentes de abuso sexual y los problemas con el abuso del alcohol", aseguró en un comunicado de prensa del Centro para la Promoción de la Salud la autora principal E. Anne Lown, científica del Grupo de Investigación sobre el Alcohol de Emeryville, California.

"La moraleja es que en toda una variedad de patrones de consumo de alcohol, el abuso infantil se asocia con el abuso del alcohol de forma constante. Todas las medidas encontraron esa asociación", añadió.

Los resultados del estudio se publicaron en Internet el 17 de noviembre como adelanto de la edición impresa de febrero de la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research.

"Como sociedad, tenemos que responsabilizarnos de sanar a los niños y adultos con antecedentes de abuso infantil", enfatizó Lown. "Debemos evaluar el abuso en todos los ámbitos. Y no sólo evaluar, sino tener intervenciones disponibles que aborden las consecuencias a largo plazo el abuso infantil. Sin la evaluación, el problema no será reconocido".

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: Center for Advancing Health, news release, Nov. 17, 2010
HealthDay
(c) Derechos de autor 2010, HealthDay

martes, 23 de noviembre de 2010

No hay dolor más grande que el ser víctima de abuso sexual

No hay dolor más grande que el ser víctima de abuso sexual desde niños. No hay noticia más desagradable y repugnante que cuando se propaga en los medios, casos de abuso sexual a menores. No hay trauma más grande que marque la vida de las personas cuando de niños sufrieron violencia sexual.

Siempre aconsejamos a nuestros hijos que tengan cuidado de las personas desconocidas, de no entablar conversación con ellos y menos acompañarlos cuando se lo pidan, de no recibirles un dulce. Siempre les aconsejamos que se cuiden de esos desconocidos; sin embargo la cruel realidad nos demuestra que son las personas más cercanas las que cometen abusos sexuales con los niños: el padre. El padrastro, el tío, el hermano, el abuelo, el primo, el vecino.

 
Un padre que empieza a tocar indebidamente a su pequeña hija y le hace creer que son juegos de los dos, que es un secreto que nadie debe saberlo. La niña entra en confusión, siente que algo no está bien. Ella quiere a papito, pero papito se pone muy extraño cuando la acaricia. Se asusta y él deja de jugar. Pasan los días y vuelve a jugar ese juego secreto que a ella la confunde, pero cree que si lo juega papito no puede ser malo; transcurre el tiempo y el papá cual adulto enfermo y sin valores quiere seguir jugando, pero esta vez va más allá. Le enseña a jugar al sexo oral. La niña se confunde no sabe si está bien o está mal, sólo sabe que no se lo debe decir a mamita porque es un secreto entre ella y su papito. ¿Cómo desconfiar de su papá? Ella lo quiere mucho y permite aún cuando no le guste que su papito siga jugando con su cuerpo.

Poco a poco su papito avanza en los juegos y de pronto ella siente que esos juegos ya no son tan agradables, que esos juegos duelen y grita, no quiere más. Su papito se detiene y le pide perdón; sin embargo no tardará en volver a jugar en secreto hasta que logra arrebatarle su inocencia, pero esta vez papito ya no ruega, ya no ríe, ahora papito exige, amenaza y esas amenazas son cada vez más fuertes hasta el extremo de decir que si se lo cuenta a mamá él la matará.

Algunos padrastros son los que violenta sexualmente a las hijas o hijos de su pareja. Generalmente buscan a las mujeres pobres, con pocos estudios porque son más vulnerables y sobretodo que tengan hijos. Sutilmente se meten en la casa. La madre se siente feliz por haber encontrado un hombre bueno que la quiere a ella y protege a sus hijos. Ella le da toda la confianza, hasta se va al mercado o a trabajar fuera de la casa dejando a agresor al cuidado de sus hijos. Es esos momentos en que el depravado aprovechará para dar rienda suelta a sus bajos instintos. Y la regla funciona siempre de maravilla. Cuando los hijos cuentan lo que está sucediendo, la madre no les cree o dice no creerles, incluso llaman mentirosos a los niños y los golpean. Sólo cuando la agredida es jovencita y sale embarazada recién creerá la madre.

 
Lo extraño de toda esta situación es que la madre cuando se entera de esto, muchas veces agrede a la hija por haberle coqueteado o insinuado a su pareja, se siente celosa, la golpea y la echa de casa. En otras, la madre se quita la venda de los ojos y denuncia al agresor, aunque la mayoría de las veces estos se fugan de la casa, dejando a la familia sumida en una mezcla de sentimientos entre vergüenza y rabia.

El abuso sexual infantil es real, no es un cuento ni una exageración. Hay casos horrendos que no se pueden comentar. Lo cierto es que hay adultos que lejos de desarrollar sentimientos de ternura y protección hacia los niños, su mente perturbada les hace sentir deseo sexual por esas personitas indefensas. Cuántos casos de niños violentados, cuántos casos de niños asesinados después de haber sido abusados sexualmente.

Si usted amigo o amiga lectora conoce de algún caso, no se queden callados, denúncielo aunque sea un pariente cercano. Denúncielo aunque ello implique la vergüenza familiar. No nos quedemos callados. El callar nos hace cómplices.