martes, 12 de abril de 2011

COSAS QUE NUNCA TE DIJE CUANDO ESTABA MUERTA

Un día que entré en Internet, leí un artículo de Carmen Posadas. Hablaba de un síndrome, no recuerdo su nombre, era algo así como “la tiranía del débil” pero sí recuerdo bien como describía su sintomatología, porque copié y pegué algunos párrafos para mi diario personal, mucho antes de decidir convertirlo en un blog. Siento no haber guardado el link, espero que su autora me lo sepa disculpar:
“…Existen muchas personas que ejercen ese tipo de tiranía. Personas que con razón o sin ella hacen que uno se sienta fatal. Gente que sabe qué fibra tocar para conseguir de los demás lo que se ha propuesto. Se trata con frecuencia de personas que no han tenido suerte, que no cuentan con muchos amigos, que están solas y que haciendo alusión a su situación, utiliza el arma más infalible que un débil tiene contra sus semejantes: hacerles sentir culpables…”
Toda la familia sabe utilizar esa tiranía con maestría, pero la verdadera experta en ese chantaje emocional eres tú, mamá. Pequeñita y con aspecto frágil, siempre has inspirado la ternura y la lástima de la gente.
Y ahora yo me pregunto, ¿Dónde está el límite? ¿Dónde se marca la línea que diferencia una petición de ayuda con la desvergüenza de aprovecharse de la caridad de los demás? Y cuando no aceptas esa ayuda, ¿es por orgullo, o para justificar tus propios actos indignos?
Es curioso, cuando le hablo a alguien por primera vez de mis abusos, siempre me pregunta: ¿y tu madre? Y yo nunca sé qué contestar.

Mamá, ¿eres víctima o cómplice?
Porque cada vez que me ofreciste meterme en vuestra cama para ver los dibujos; cada vez que me dijiste que la culpa era mía por seducirle; cada vez que le dijiste a mi Madrina que no aceptabas su ayuda para separarte de mi padre, porque eres católica, debes obediencia ciega a tu esposo y yo sólo tenía que rezar por mi padre y perdonar sus abusos, para mí eres cómplice.
Soy injusta, lo sé.

Sé que eres víctima de malos tratos. He sido testigo de las palizas de mi padre, las he sufrido en mis carnes, y sé que como muchas víctimas ni tú misma eres consciente de serlo. No te reconoces. Pero también me he preguntado muchas veces si tampoco te reconoces como víctima de abusos sexuales infantiles.

Porque me he visto reflejada en ti en alguna de mis secuelas. Porque veo en ti a otra víctima de abusos. Porque nunca me has hablado de tu infancia con tus tíos.
Sé por ti misma que eres hija de madre soltera, y que fuiste educada por tus tíos, que eran los potentados de la comarca. Pero poco más. Ignoro el grado real de parentesco con ese matrimonio, ni cuál de ellos era el hermano o primo de mi abuela.

Y supongo que jamás lo averiguaré. Tendré que imaginar, por el recuerdo de las conversaciones que mantuvimos, que tal vez tu tío abusó de ti y que después mi padre se aprovechó de tu baja autoestima para someterte bajo su dominio, bajo su tiranía, y tú no te has dado cuenta de ello.

ni tan siquiera ahora, que mi padre ha muerto, has podido reparar tus errores. Sigues siendo incapaz de ver lo que te hizo a ti y a tus hijos. Sigues sin estar preparada para vislumbrar el enorme daño que dejó.
Lo siento mamá. Sé que no eres culpable, que en aquella época era mucho peor que ahora. Que no había ayudas ni reconocimiento. Pero soy incapaz de perdonarte. Te has escudado en tu victimismo demasiadas veces, echándoles la culpa a los demás, sin hacer nada por evitar que tus hijos pasasen por situaciones similares.
Y no puedo perdonarte porque me lo impiden mis propios recuerdos. Me lo impide el hecho de que tu primera reacción, cuando te expliqué lo que ocurría, fue decirme que ahora yo ya había hecho la comunión y por lo tanto ya sabía lo que era el pecado y me llevaste rápidamente a la iglesia para que me confesase, porque era un pecado mortal lo que me dejaba hacer. Y además me lo recordabas cada domingo antes de ir a misa. Y tardaste años en acudir a la policía.

Me lo impide el hecho de que me dijiste que al denunciarlo, ya no podía volver con mi Madrina. Que no volvería a ver a Mi Madrina ni a su familia nunca más, que ella ya no me quería porque ya tenía a su propio hijo, cuando han sido los únicos de los que he percibido cariño durante toda mi vida.
Me lo impide el recuerdo de la noche que vi a mi padre amenazarnos a todos de muerte con el cuchillo de la cocina si no quitabas la denuncia que habías puesto, ni tu reacción al día siguiente, cuando él llego con un vestido nuevo para ti y una televisión en color… nos llamaste a todos para que admirásemos la magnanimidad de papá al regalarnos a todos aquella tele último modelo, y me recomendaste que guardara silencio, que no le hiciera enfadar, que así todo era mejor.

Me lo impide el hecho de que quemaste todas las fotos que tenía de mi Madrina en la cocina de carbón, delante de mí, diciéndome que lo hacías porque yo siempre lloraba cuando las veía. Ni siquiera te molestaste en preguntar porque lloraba. Aquel día quemaste junto a esas fotos un pedazo de mi alma.
Ni siquiera cambia mi actitud el hecho de que me salvaras la vida en aquella autopista, cuando quise quitarme la vida. Aun ahora, algunas veces no te perdono que lo hicieras, porque no me permite reprobarte todo lo que quisiera por todo lo que NO hiciste.

Depositaste sobre mis hombros toda la responsabilidad de los abusos. Te limitaste a quitarte de en medio, con un simple “evítale, no vayas, no te acerques a él cuando te llame”. Y he vivido toda mi vida sintiendo que no lo hice bien, que no fui lo bastante valiente para decirle que no. Mi padre me dejó muchos regalos envenenados, culpa, baja autoestima, vergüenza, miedo… pero tú eres la única responsable de otro de esos presentes: la cobardía.
Y no te conformaste con eso. Has utilizado a mis hermanos mayores como arma para tus propósitos.

Siempre creí que mi hermana actuaba inducida por su propia locura, moviéndose por impulsos. Cuando la realidad fue que la has utilizado como estandarte, en la vanguardia, como el peón de la reina, para seguir manejando desde la sombra tu propia tiranía. Y con decir que no podías con ella, que solo la seguías para asegurarte que no hacía ninguna tontería, era suficiente.
Pero guardaste silencio el día que mi hermana me castigó y me encerró durante horas en la carbonera porque me sorprendisteis llamando a mi Madrina por teléfono, ni siquiera quería pedir ayuda, tan solo escuchar su voz. O cuando se presentó en la casa de mis Padrinos poco menos que exigiéndome que yo debería volver con ella a la casa de mis padres, porque yo tenía que estar junto a la familia. Después ella misma me confesó que la idea había sido tuya, que no te atrevías a hablar con mi Madrina.

O mi hermano mayor, que empezó por ser mi amigo en esa casa, cuando reaparecí con veinte años, tú apoyando que volviésemos a ser todos una familia, y después de justificar mis propios abusos intentó seguir con la tradición paterna… Y le defendiste, argumentando que era como mi padre, que no podías con él, que era la cruz que nos había tocado y así lo teníamos que soportar, que solo era su forma de demostrarme que me quería.

Y mejor no hablemos de cuando te ingresaron para una pequeña operación, y llamasteis amenazándome con que si no iba a verte, mi hijo lo pagaría. Para luego, en el hospital, ante mi advertencia de que no se os ocurriera tocar al niño, ni siquiera mencionarle, me increpaste que era indigna de ser tu hija y llamaste a la enfermera para que me echase de allí. O de la última vez que hablamos, cuando me hiciste responsable de la enfermedad de mi padre. “lo estas matando a disgustos” me dijiste.
Dime una cosa: ¿que querías de mí? ¿El reconocimiento de la menor de tus hijas, que por fin había escapado del círculo de fuego, para que te rescatase? Solo tenías que pedirlo. Hacer un gesto que me demostrase que por fin habías visto la realidad, que me apoyabas. Una sola palabra tuya hubiera sido suficiente. Pero en lugar de eso, simplemente me prometiste que Dios me compensaría… ¿Con qué? ¿Con dolor? ¿Con media vida tirada por la borda? ¿Qué clase de Dios castiga y condena antes de cometer el pecado?

Sinceramente, creo que no te hacía falta enviarme a los lobos para que viese lo malos que eran todos, y lo pobrecita que eras tú. ¿Creías que si todos tus hijos sufríamos junto a ti te sería más llevadera la carga? ¿O realmente crees que lo que me hacía mi padre era fruto del amor que me tenía? Y por favor, no vuelvas a mencionar eso de “llevas la misma sangre, somos una familia” porque cada vez que oigo esa expresión se me ponen los pelos de punta, porque me veo a mi misma como alguien repugnante, con la sangre sucia, como la de su padre…
Lo he intentado. De verdad que lo he intentado. He tratado de mantener una relación contigo lo mas aséptica posible. Deseando por todos los medios entender la dureza de tu situación, pero manteniendo firme mi decisión de no caer de nuevo en el juego de una familia que está podrida desde su base. Y creo que como no acepté las reglas, en las que el primogénito era el sucesor de todos los cargos de mi padre como nuevo soberano, volviste a utilizar tu habilidad contra mí. Y lo siento: con un maltratador y un violador en mi vida tengo suficiente.
Soy injusta. Lo sé. Yo tampoco soy perfecta.

“Cuando una no puede con el mar lo más fácil es volver las espaldas para no verlo."
La casa de Bernarda Alba. Federico García Lorca (1898 – 1936) Poeta y dramaturgo español

http://nemesisenelaverno.blogspot.com/

víctimas del abuso sexual infantil":

"Hay personas que ni siquiera recuerdan los daños sufridos, pero el trauma, desde el subconsciente, se manifiesta en su modo de vida" - eso, más o menos me ocurrió a mi.
Siempre mantuve un recuerdo, pero desconectado de los sentimientos, de tal forma que era como si no recordara (de hecho, a nivel emocional NO recordaba, solo sufría). Por mi recuerdo de los tamaños del cuerpo, etc., debía de ser muy pequeño cuando comenzó (4 años?). Y lo recuerdo violento, porque me resistía pero era muy pequeño y era imposible, la sensación de impotencia y abandono y soledad se me clavó en el alma y en el cuerpo.

En la adolescencia me puse bastante enfermo (mental/emocional/afectivamente) y buscaba la causa y no la encontraba por más que lo intentaba, acabando en una seria depresión que casi me tiro por la ventana. Alguna vez comenté mi recuerdo a alguien, pero como anécdota, normalmente con la coletilla "pero no me pasa nada, soy normal", y no me hacían realmente caso, decían, "a, vale." Hasta dónde llega lo absurdo que me compadecía de víctimas de abuso que veía en noticias ¡¡¡y me preguntaba cómo debía de ser eso!!! Comencé a ver un psicólogo hará unos cinco años, se lo conté e imagino que sí vio qué pasaba, pero no lo trató, lo dejó estar (increíble, no?) - y seguí con mi visión de "no me ha pasado nada, soy normal, solo tengo algo de depresión".

Hace solo unos meses que alquien tuvo la genial idea de replicarme, "perdona, pero no es posible que hayas vivido eso y 'no te haya pasado nada'" - y de repente vi mi vida entera y entendí que lo que ocultaba (el sentimiento de ser una vergüenza, un monstruo, culpable, etc.) no era ese yo del que me avergüenzo y siento culpa: era el abuso y todas sus consecuencias, desde muy muy pequeño. Fue una experiencia extraña: como si fueran los primeros ojos que me vieran en medio siglo de vida, como si alguien abriese la puerta de la celda donde estaba encerrado desde siempre.

Ahora tengo 49, o sea, me di cuenta con 48. Si no hubiese mantenido tan claro el recuerdo o no me llegase a decir eso esa persona, quién sabe, a lo mejor ni me hubiese enterado nunca.

 Creo que hay muchísima gente con ese lastre y ni lo saben. Solo sufren, son percibidos como raros en muchas cosas, se ven a sí mism@s como rar@s, y no saben que son víctimas de un crimen atroz. Lo peor es que si no recuerdan, es fácil que insistan interiormente en que ellos son así, que tienen la culpa de algo.
 Además es veneno en el alma e imagino que habrán casos en que ese veneno sale por la peor vía: abusando a otros (la persona que me abusó, sospecho, casi seguro, fue también abusado...). En el silencio y la oscuridad se siente el diablo a sus anchas. Y nadie mira.

 Nadie escucha.
COMENTARIO DE UN LECTOR.

lunes, 11 de abril de 2011

Culpables y víctimas del abuso sexual infantil

Los niños experimentan la confusión, el temor y cuantas sensaciones pueda causar el maltrato mucho más de lo que piensa la mayor parte de la sociedad. Esta es una de las conclusiones a las que se puede llegar tras comprobar los datos que la Fundación Vicki Bernadet ha presentado respecto a su intervención terapéutica a víctimas de abuso sexual infantil en 2010.

La mayoría de las personas a las que atendieron eran adultas (hablando de maltratos de sus infancias), de sexo femenino y habían sido víctimas de alguien de su entorno familiar. Pero, si bien este es el perfil que más atienden, sólo se considera extrapolable al resto de la sociedad si se tienen en cuenta muchos matices. Puntualizaciones inevitables en un problema social en el que siempre entran en juego tabúes y emociones.

 
La sexualidad de la persona abusada es uno de los puntos más difíciles de averiguar. Si bien la mayoría de las personas que denuncian son mujeres (un 73%), lo estudios que se tienen hasta el momento no señalan diferencias significativas entre ambos géneros. Los hombres que han sufrido abusos mantienen una dificultad añadida al pedir ayuda, por denotar falta de hombría en medio de una sociedad que todavía se evidencia machista, entre otras muchas razones. Sin duda, los hombres tienen más tendencia a callarse un maltrato.

Aceptarlo y luchar por la causa

Joan Montané es uno de estos hombres que tardó en aceptar lo que había sufrido y se atrevió a contarlo. Tenía 38 años y, desde entonces, se ha erigido como uno de los mayores activistas contra el abuso sexual infantil. “La sociedad sigue atrasada, sobre todo por la gran desinformación que hay”, denuncia. Y no será porque él no se haya movilizado. Sin su ímpetu no habrían surgido iniciativas como Forogam, la web que recoge testimonios, vivencias y denuncias para poner a las víctimas en contacto con los asesores oportunos. O el blog de la misma web, llamado No se lo digas a nadie, que coincide con el título del libro que él mismo publicó explicando su dura experiencia.

Montané asumió sus miedos cuando había pasado mucho tiempo, una característica muy común en las víctimas. La Fundación Vicki Bernadet destaca dos periodos de edad de los denunciantes. La adolescencia, ya que coincide con en el momento en que entienden la sexualidad adulta y toman consciencia del abuso sufrido. Y el periodo que va entre los 26 y 35 años, cuando el sujeto suele eliminar la negación de los abusos. Maria José Gimenez, coordinadora del equipo terapéutico de la Fundación, advierte que “hay personas que ni siquiera recuerdan los daños sufridos, pero el trauma, desde el subconsciente, se manifiesta en su modo de vida”.

La falta de concienciación se subraya en la poca cantidad de denuncias que se realizan de casos cercanos. Los ciudadanos saben perfectamente que no prestar ayuda a un accidentado en carretera es un delito (además de inmoral y cruel). Pero poca gente sabe que, según la Policía, la notificación de un caso de abuso es la única forma de atajar el problema y que, además, es una obligación establecida por la ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor (LO 1/1996, artículo 13).

Pero surge el dilema de hasta qué punto es bueno denunciar, porque el sistema de denuncias no ha demostrado ser del todo eficaz hasta el momento. Según Gimenez, “los organismos dependientes del Estado deberían hacer más por considerar las consecuencias para el denunciante y su familia”. Cuando la víctima es un menor, se trata de algo muy traumático, por cuánto pueda afectar a la unidad de la familia. Además, “la única prueba es a menudo la declaración del niño”, sentencia la coordinadora de la Fundación Vicki Bernadet.

El abusador en casa

El problema es mucho mayor si se tiene en cuenta que el 82% de las personas afectadas tienen en su propio círculo familiar al abusador. Joan Montané denuncia que “muy pocos de los culpables son juzgados en el momento del delito, y si las víctimas lo explican durante su adultez, el delito ya ha prescrito”.

Los abusos, que en la mayor parte suponen un contacto físico, son comunmente enterrados por los propios afectados en sus mentes. Si salen a la luz durante la misma infancia es, en la mayoría de los casos, gracias a las madres (28%) o, todavía más, a profesionales dedicados a detectar abusos (54%).

Y que el sistema judicial no hace todo lo que podría, tampoco. ¿Y los medios de comunicación? Todos vemos y oímos casos de violencia de género, pero poco de abuso sexual infantil. Y Joan Montané, que es una de las personas que más entiende hasta donde llega el problema, dice “sentirse frustrado”. Ha luchado con valentía para superar su frustración personal y, ahora, se frustra por ver que no hay muchas mejoras para los que hoy en día sufren abusos.

POESIA DE UN SOBREVIVIENTE

NIÑA MIA


Niña de mis ojos, niña no llores.

niña sal al mundo expresa a los seres.

tus sueños rotos,tus juegos robados,

tus años ansiados y desolados,

niña indefensa,niña perdida,niña mia...

niña que lucho por ser comprendida.

niña que lucho por no estar perdida,

niña que lucho pero sigue escondida,

no te rindas en la lucha de los dias,

supistes proseguir sin entender,

puedes vivir sin temer...



No Estoy

No sentir,no pensar,no estar...

vivir por vivir,vivir sin desear,

los dias pasan sin cambiar,

la pena prosigue sin hablar,

el tormento se acomoda a mi pesar,

no lo pedi,no lo desee,no lo quiero,

condena que consumes liberame primero,

cuan preso pasa los dias de su lamento,

la culpa corroe my alma por momento,

donde esconderme,donde olvidar,donde perdonar,

busco mi morada busco mi descanso,

cierra mis ojos,descansa mi dolor,

cierra mis heridas,borra el rencor,

termina con el estar por estar,

aplaca mi ansia,debe terminar...




ADIOS

Como quisiera salir,como quisiera decirte adios,como quisiera perdonarme...

busco las fuerzas cada dia para alejarme de ti, para olvidar,para dejar de sentirme asi...

como un naufrago a la deriva ando por la vida buscando un lugar donde reposar,

un aliciente para proseguir mi viaje,una brujula para guiarme...

por aguas torrenciales deambulo mas a mi pesar sin rumbo...

proclamo auxilio reclamo mi destino cuan cruel manifiesto sin sentido...

noches eternas anelando sin fuerzas,sin aliento sin valor...

los rayos del sol iluminan mi rostro cansado y ausente...

despierta un nuevo dia ,aviva mi sustento,alimenta mi teson...

mas prosigo mi vivir para desistir de ti quiero decirte adios...

_Nery_

Mi opinion sobre los abusos sexuales inspirado en la respuesta a el testimonio de Paola Mayora y muchas víctimas más...

Me sigue conmoviendo el alma cuando leo relatos tan tremendos o veo la lucha de muchas personas por una labor inmensamente necesaria y me da valor para no rendirse en la lucha. Dando totalmente la razón,me sigo preguntando también lo mismo,por qué callar. porque vivir siempre en el silencio...

No puedo más que verlo bajo mi criterio sin buscar justificarme ante mi mutismo personal porque no tuve la suerte de tener padres ejemplares como MIGUEL ADAME VAZQUEZ el cual merece mi absoluto respeto por su reacción y labor y todo un ejemplo de actitud en la lucha y el de cientos de víctimas que dan un paso al frente.

No vemos más salida que el silencio cuando la represión y la culpabilidad se siembra en nuestro entorno familiar que debería ser nuestra protección y no nuestro enemigo.

No es facil reconocer y relatar un suceso que negaste y ocultaste para tratar de sobrevivir al sentirte indefensa y sola ante él.

Cuando siendo niños confiamos en los que nos protegen o deberían hacerlo no creemos que nada malo nos pueda abordar,cuando tu enemigo está en el núcleo familiar más indefensión procesas,dando lugar a la negación y el silencio.

Por muchos años que pasen el dolor es el mismo y más cuando ves las consecuencias reflejadas en ti. Creo que es algo que nunca podemos olvidar sino sobrellevar de la mejor forma posible.

Personalmente me sumo a la lucha,nunca es poca la información y cuanto mas ánimo mejor para que nuestro silencio sea un grito unido que reclame BASTA YA...

Nadie tiene derecho a robarte tu inocencia,tus sueños ni hacerte crecer de golpe bajo la indiferencia,nadie tiene potestad de culpabilizate de algo que ni buscaste ni pediste ,las víctimas tienen el derecho de gritar,de narrar los hechos,expresar su dolor y que sean oidas,salir del silencio que controla sus vidas y empezar a liberarse.

Da igual quien sea el agresor,no puede quedar impune un terrible suceso ni ser ignorada una voz que reclame ayuda. No deberían existir más testimonios,debería dejar de ocurrir esto...

Pero por desgracia sigue ocurriendo y no queda otra que luchar,no eres esa niña pequeña asustada que no tenia defensa...hoy eres una víctima que tiene voz y puede aclamar su propia libertad.

Se me privo de infancia,confié en quien me debia proteger y me convertí en un juguete sexual me evadí en el silencio y trate de sobrevivir,sigo superandolo y más sus consecuencias,pero hoy tengo voz y digo SE ACABO ,no quiero rendirme...

Tú también puedes,hay que parar ésto,que no nos sintamos jamás solas ni desprotegidas que no tengamos que sobrevivir siempre,es nuestro derecho y podemos enojarnos al respecto,no más silencio,más ayuda,más condenas pero no para nosotras ,que ya llevamos la nuestra propia ,sino ante actos que deberían ser condenados y no ignorados.
TIENES VOZ,QUIERO OIRLA,GRACIAS.
 
Nery.....

casos en Tabasco

Estadísticas de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, la organización 'Aldea por los niños, y la Facultad de Psicología de la UNAM, indican que Tabasco es uno de los estados donde ha aumentado de manera alarmante el abuso sexual contra niños, pues en 16 meses hay registrados 91 casos. Señalan que tan sólo en el 2010 se registraron 83 casos y en lo que va del 2011 tienen conocimiento de 8 abusos sexuales contra menores. Afirman que quienes abusan de los niños son principalmente sus parientes más cercanos, como padrastros, tíos, abuelos y primos, incluso hasta padres. Al respecto, Patricia Osorio Lastra, directora de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, lamentó que en los últimos años se haya incrementado en Tabasco los casos de maltrato infantil, de tal forma que en 2010 hayan atendido alrededor de 177 denuncias de maltrato de infantes, de los cuales 41 fueron por abuso sexual, 42 por violación y 94 por maltrato físico y omisión de cuidado.



En lo que va del 2011 la procuradora informó que han atendido 55 denuncias de maltrato infantil, de los cuales 25 son por ataques físicos, 15 por omisión de cuidado, cinco de abuso sexual y tres de violación. La funcionaria aclaró que el abuso sexual es cuando los adultos tienden a tocar las partes de los menores o a obligar a que éstos los toquen; mientras que la violación es la consumación del acto sexual a través de la penetración. Osorio Lastra expuso que en la mayor parte de los casos que la Procuraduría ha atendido, el mayor porcentaje son personas cercanas al menor, como padrastros, tíos, abuelos y primos e incluso los propios padres. “Nosotros atendemos todos los casos que nos denuncian ya sea por alguna llamada anónima o porque vengan las personas aquí y nos digan que algún niño está siendo víctima de maltrato, por lo que de inmediato procedemos con el personal que tenemos aquí e iniciamos la denuncia ante la Procuraduría de Justicia del Estado”, expuso.



Por su parte Alejandra Arias, presidenta de la ONG 'Aldea por los niños', afirmó que en los últimos años se ha registrado de forma alarmante un incremento en los casos de abuso sexual infantil, ya que mensualmente tienen documentados entre 30 a 40 casos. La promotora y defensora de los derechos de la infancia afirmó, que la mayoría de las víctimas son niñas de entre 5 a 6 años, que viven en comunidades rurales de los municipios del Estado, en donde existe mucha ignorancia sobre las instancias a las que se deben de recurrir en caso de abuso sexual y violación. Además de que lamentó que actualmente muchos de los casos queden impunes, pues la mayoría de los niños que son objeto abusados sexualmente son amenazados por sus abusadores con asesinarlos si llegan acusarlos con sus padres, y en caso de que así fuese, existen muchas madres de familia que han llegado a permitir el abuso de sus hijos, cuando el agresor llega a ser el padrastro.



La activista aseguró que es urgente que los legisladores y autoridades responsables hagan modificaciones al código penal, ya que actualmente a los violadores de niños se les castiga con menos de ocho años; mientras que los padres que incurren en el delito de omisión de cuidado son castigados con dos años de cárcel. Ruth González Serratos, catedrática de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que la edad promedio de la víctimas es de 5.7 años y el 77 por ciento son niñas, mientras que en todos los casos la víctima conocía al agresor: el hermano en 19 por ciento; el padrastro en el 18 por ciento; el tío en un 16 por ciento y el padre en un 15 por ciento. González Serratos manifestó que los menores abusados sexualmente presentan un síndrome de estrés postraumático que se manifiesta en alteraciones en los hábitos escolares en el 40 por ciento de los casos; en hábitos del sueño 10 por ciento y presentan además miedo a salir en un 70 por ciento; miedo a algún hombre en específico, a adultos en general, a que la madre sea agredida y a salir a jugar en un 60 por ciento.

SEGUNDA PARTE COMIC TESTIMONIAL DE ABUSO SEXUAL INFANTIL


Este no es un comic para divertirse leyendo, ni siquiera es con la intencion de enseñarle nada a nadie, simplemente es un testimonial mas como hay tantos de las SECUELAS DEL ABUSO SEXUAL EN LA INFANCIA y en como, muchas veces esos traumas nos van acompañando hasta la edad adulta... y nos impiden tener relaciones sanas, hacernos respetar, evitar que abusen de nosotros o el sentirnos una porqueria constantemente... como diria una experta y aliada de esto de sanar esas heridas; 
"NOS QUEBRARON NUESTRO NO"
les invito a difundir esto, entre los sobrevivientes y gente que quiera trabajar por 
EVITAR ESTE ACTO ATROZ QUE ACABA CON LA VIDA DE UNA PERSONA....!!!!

si quieren leer la primera parte aqui esta la liga


y muy pronto subiremos un testimonial 
DESDE LA PERSPECTIVA DE UNA SOBREVIVIENTE MUJER, 
que ademas de valiente en compartir su historia, es un ejemplo y amiga mia























sábado, 9 de abril de 2011

Mi opinion sobre los abusos sexuales inspirado en el caso Karadima

Es fácil hablar desde la perspectiva de leer o escuchar una noticia, es fácil emitir juicios, condenar o exculpar a los abusadores cuando han cometido un abuso sexual ya sea aun niño o incluso a un adulto, pero creo que muy pocos de ustedes ha enfrentado en carne propia lo que es vivir algo así, por lo que sus comentarios a favor o en contra se basan en el pensamiento moral, ideológico o sentimental frente a los hechos. Yo no, soy una de las tantas sobrevivientes a un abuso sexual que se perpetuó en el tiempo, por eso si me siento con derecho de opinar sobre el tema.


Soy católica y muy creyente, la comunidad en que participo es muy carismática, los guías espirituales nos apoyan mucho, pero no por eso voy a estar cegada frente a una opinión.


La verdad a veces importa poco quien sea el abusador, si tiene poder, un titulo eclesiástico, si es parte de la policía ,un político, si es un profesor o incluso alguien común como ustedes, entre mas conocido es el personaje obvio mas fuerte es la cobertura periodística que se le dará al caso, ahí todos tenemos palabra y opinión.

Muchos se han preguntado por que callar por tantos años...... quiero decirles que para hablar hay que construirse nuevamente, amarse y tener tal grado de entrega a los demás que sin importar que avalancha venga sobre uno, por fin podamos liberarnos de lo que tanto duele, cada vez que uno recuerda detalles del abuso es un puñal que hiere el alama, cada palabra de manipulación que trasgrede los límites de tus carencias afectivas te hacen sentir una mierda de persona, y sólo cuando de adulto y teniendo la fuerza de enfrentarlo te das cuenta que es lo que hicieron contigo.


Al leer algunas opiniones de artículos sobre el caso Karadima, veo que no reaccionan diferente a lo que se espera de las personas lejanas o incluso de la familia, si alguien se anima a leer sobre el tema busquen sobre la reacción familiar frente a un abuso sexual y podrán identificar claramente la forma de actuar de cada uno de los que opinan.

De verdad expreso mi profunda admiración por James Hamilton, por su valentía de abrir lo mas doloroso que alguien puede haber sufrido, es una persona muy valiente, que tiene mucho mas que perder al hablar que cualquiera de nosotros, es una persona admirable y digno de imitar ya que hablar aunque sean después de 10, 20 30 o mas años va a hacer que nos remezamos, que entendamos que los abusadores existen y que puede ser cualquier persona, tú que estas leyendo esta crónica, tu hijo, tu hermano, tu amigo, tu compañero de trabajo, tu profesor, tu sacerdote, tu familiar, cualquiera....

Yo los invito a que lean sobre el tema, a que eduquen a sus hijos con respecto sobre sexualidad, enseñarles a respetar y querer su cuerpo, a que no deben existir secretos con nadie ni siquiera con los padres, y que nadie debe tocarlos, menos un adulto, por que a veces nos equivocamos en el mensaje que le damos a nuestros niños y que yo tengo dentro de mis recuerdos "que nadie te haga algo que NO QUIERAS" ohhhh que equivocada es esa frase!!!! sobretodo cuando un niño esta en la búsqueda de su sexualidad, yo me pregunto cuantas veces quise que me tocaran? quizás muchas de las veces que fui abusada, el problema que no fue un niño buscando su sexualidad el que me lo hizo, sino un par de degenerados adultos que con eso satisfacían sus deseos mas retorcidos con una persona mas débil.

Al igual que James ya no estoy dispuesta a seguir callando una verdad tan permisiva en nuestra sociedad, no saben ustedes ni dimensionan cuantos menores han sido abusados incluso dentro de sus, de tú familia.


Basta con callar, por que al hablar es la única forma de romper los círculos de violaciones, que al investigar te das cuenta que fueron tu abuela, tus tías, tu madre, tus primas y que ninguna de ellas fue capaz de hablar para que esto no fuera un tema dentro de la familia. Ni se imaginan cuantas personas se liberan cuando escuchan a otros hablar el tema, cuando hice público mi sufrimiento muchas personas de mi circulo le pudieron poner nombre a lo que alguna vez un pedófilo, un Sicópata sexual les hizo. Basta de opinar si uno no conoce el tema, basta de exculpar a los abusadores, basta de proteger a aquellos que solo provocan dolor y humillación a las personas. BASTA de ABUSOS SEXUALES, Basta de que nuestros hijos no sepan como protegerse o no tengan la confianza de contarnos algo tan doloroso sólo por que nuestra crianza fue insuficiente, no fue forjada en el amor, porque somos permisivos, porque no le entregamos valores, porque estamos mas preocupados del dinero, de tener una tremenda casa, de subir en el trabajo, por que estamos cansados, o por que trabajamos para darle la educación para su futuro. Seamos padres activos, preocupados por nuestros hijos, no confiemos en los adultos, son muy pocos que realmente cuidarán de ellos, conversemos de nuestras vivencias, como eso han afectado nuestra forma de ser, que nos conozcan, que nos tengan CONFIANZA por que esta es la única manera de prevenir. Se los digo por vivencia propia, no siempre después de una experiencia traumática la persona se convierte en un drogadicto, un delincuente no!!! la gran mayoría nos convertimos en profesionales exitosos, padres de familia, pero..... con muchas trancas que solo los mas valientes se atreven a sacar.

Termino dando un gran abrazo a cada uno de ustedes que leerán lo que escribo para que mi experiencia, la de James y la de muchos abusados, hagan que una vez por todas se rompan los círculos de silencio, de complicidad, de lealtad,... por la VERDAD.

Le doy las gracias a James Hamilton que me estremeció el alma el día que lo escuche en el reportaje, por su gran gesto de AMOR a los demás, porque al hablar habló por miles de personas que no tienen voz.

Con mucho cariño




Paola Mayorga

miércoles, 6 de abril de 2011

Valentina y La Sombra del Diablo.

Domingo 3 de abril, Agencia de San Miguel Tateposco. Una escuelita primaria que nos abrió sus puertas para dar cabida a unas 30 personas. "¿Alguien ha visto teatro?... " Pregunté antes de comenzar la función. Sus caritas me respondieron. El más valiente, el delegado de San Miguel dijo que no. Muy bien, pues esto que verán aquí, es teatro... Nos conmueve mucho eso, y que entonces la conmoción sea doble, por el hecho escénico y por la historia de Verónica Maldonado... Absoluto silencio, atención completa. Más adultos que niños. Parece que no parpadearon en 45 minutos. Un entrañable padre de familia se acercó él solito con sus dos niñas, una de 1 y otra de 6 aproximadamente... Ni los más pequeñitos hicieron ruido... Sólo el aire inclemente que hacía golpear unas láminas en el techo... Todo bajo control, eran parte de los efectos de la Sombra del Diablo...

La voz dorada de Jesús llenando el espacio... la dulce mirada de Circee buscando entre las miradas que atestiguan.... los poderosos brazos de Karla estirándose hacia el cielo... Tiru apretando una lágrima en la mano, agazapado en una silla... Carlo pulsando su guitarra para hacerla llorar... Carlos desde la sombra haciendo la luz... y el escenario se dispone, se llena con la energía de estos guerreros que una olla y algunos petates van de escuela en escuela, de plaza en plaza, de camino en camino, quitándole grilletes a tanto dolor, a tanto secreto... haciendo el milagro de que el teatro hable fuerte, firme... y tenga el poder de sanar y liberar... los quiero por lo que son, por que son generosos y admirables, porque su talento se broncea cada tarde sin importar el polvo y el ruido... pero los quiero también por tu fe absoluta en lo que hacen... porque aman al teatro y creen en su inmenso poder.


Estas son algunas historias de la puesta en teatro contra el abuso sexual infantil...

"una obra muy valiente sobre el Abuso Sexual Infantil. Como lo hace el teatro, a partir de la metáfora, las imágenes y la palabra, hemos dado voz a  muchos niños (aunque ya no sean tan niños) que valientemente han podido escupir su "lágrima del silencio" (una de las figuras utilizadas como metáfora para hablar de su liberación) y hablamos de  lo que muchos no se atreven aún... "
Una apuesta con actores profesionales, con muchos años de experiencia sobre la escena del Distrito Federal  y Jalisco que coincidieron   gracias a ciertas necesidades, por ejemplo, llegar a los que menos tienen, a aquellos que ni por asomo irían a un teatro formal porque están ocupados en cubrir necesidades de vida como la falta de agua o de comida... Queremos llevar el teatro a esas personas.
La respuesta ha sido buena, mujeres y hombres que lloran, mamás que abrazan a sus niños muy fuerte cuando entienden de qué va la historia, niños que lloran, en algunos lugares las personas se acercan para hablar de su propio caso. Ha sido una experiencia fuerte que nos ha ido comprometiendo cada vez más con este tema.

Nuestros requerimientos son mínimos y por eso hemos podido presentarnos en todo tipo de espacios, sobre pasto, cemento, tierra o en medio de la calle, donde sea que haya gente interesada en vernos.
Cuando son menos de 100 personas en un espacio cerrado lo hacemos como teatro normal. Cuando pasan de 200 o el espacio es muy amplio y abierto utilizamos micrófonos. Viene un músico con nosotros haciendo efectos y música en vivo. Hace un par de días estuvimos en una secundaria con una población de 800 niños más los maestros. Lo hicimos en el gigantezco patio de la escuela."

Esa es Valentina y la Sombra del Diablo.

Temibles cifras sobre abuso infantil

Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) revela que contrario a lo que se esperaba, los casos de abuso sexual infantil se cometen mayormente por padres, tíos y primos y no por personas ajenas a las víctimas.
  En rueda de prensa para dar a conocer el “Taller de Rehabilitación para Víctimas de Abuso Sexual Infantil” que organizan asociaciones e instituciones como la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey), se informó que la edad promedio de la víctimas es de 5.7 años y el 77 por ciento son mujeres, mientras que la víctima conocía al agresor que era el hermano en el 19 por ciento de los casos; el padrastro en el 18 por ciento; el tío en un 16 por ciento y el padre en un 15 por ciento. 
El presidente de Hogar de Niños Maná A.C., Víctor Chan Martín, expuso que en los sobrevivientes de abuso sexual en la infancia, es decir las personas que fueron abusadas cuando eran menores y no recibieron ningún tipo de tratamiento, en el 85.3 por ciento hay una sensación de fealdad, sensación de no ser uno mismo 74 por ciento; y siete de cada 10 buscan usar ropa que esconda el cuerpo.Respecto a su sexualidad, añadió, el 73 por ciento experimenta dificultad para integrarla con las emociones y “se sienten sucias sexualmente”. 

“Hay autodevaluación en un 90 por ciento, sensación de ser diferentes 88 por ciento, enojo constante en un 91.3 por ciento, necesidad de controlar a otros 86.7 por ciento, incapacidad de decir ‘no’ 86.7 por ciento, y sentimiento de culpa en un 90 por ciento”, destacó. Chan Martín dijo que todo esto genera un trauma que es el resultado de un acontecimiento al que la persona no encuentra significado, y que experimenta como algo insuperable e insufrible.  
 LAS CIFRAS En lo que va de la administración, la Procuraduría de la Defensa del Menor de la Familia (Prodemefa) ha registrado 275 casos de abuso sexual infantil, la mayoría de esos cometidos por padres de familia, tíos y primos. “El abuso infantil en lo que va de la presente administración ha incrementado 13 por ciento, pero en los distintos tipos, es decir, violencia por omisión de cuidados, física, emocional, entre otros”, indicó la titular, Celia Rivas Rodríguez. Sin embargo, el presidente de la Codhey, Jorge Victoria Maldonado, observó que este número representa apenas una mínima parte del panorama actual, pues de un caso, hay cinco más que no se denuncian. “Por ejemplo, de los 44 casos registrados el año pasado, en realidad son más de 200 porque no todos se denuncian”, aseveró
 Por ello, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), la Codhey, la Prodemefa y la Universidad Mesoamericana de San Agustín convocan al II Taller en Rehabilitación de Víctimas de Abuso Sexual Infantil (Recuperación Psicosocial de la Víctima) que se realizará este ocho y nueve de abril, y el seis y siete de mayo próximos. Entre los temas que se abordarán destacan: antecedentes de la violencia infantil, moralidad y valores socioculturales, criminología y victimología, abuso sexual infantil, explotación sexual infantil y trata; y relación víctima-victimario

LA DECISIÓN DE SANAR

La “Decisión de sanar” se refiere a la decisión de enfrentar tus miedos y cambiar tu vida. En el momento que dices “Soy un(a) sobreviviente y quiero que el dolor se vaya”, empiezas a darle forma a tu compromiso para sanar. Aun así la decisión de sanar no es una decisión que haces una sola vez; es una decisión que tienes que hacer una y otra vez. Cada etapa del proceso de recuperación presenta nuevos retos, riesgos, miedos y oportunidades; cada un requiere que tú renueves tu compromiso. Cada vez que pones atención a tus necesidades emocionales y haces de las actividades para sanar una prioridad, tú fortaleces tu compromiso con el proceso de recuperación.

La decisión de sanar es una de las decisiones más aterradoras y más empoderadoras que jamás has hecho. Este libro se llama El Coraje de Sanar (libro de trabajo) porque se requiere de coraje para decir SÍ a tu propia recuperación. Se necesita coraje para enfrentar lo desconocido, reivindicar tu derecho a sanar, conseguir la ayuda que necesitas y lidiar con el dolor concomitante.

Si el prospecto de hacer un compromiso con el proceso de recuperación te atemoriza, no estás sola(o). Estás teniendo una respuesta sana, válida a una situación que realmente es aterradora. Es aterrador enfrentar lo desconocido, renunciar a repetir patrones que te son familiares, liberar recuerdos y sentimientos dolorosos del pasado. Existe una buena razón para tu miedo. El punto crucial no es si tienes miedo (tienes que tenerlo), pero sí que aprendas a actuar a pesar de él.

Este capítulo explorará algunos de los tópicos centrales que surgen cuando haces el compromiso de sanar. Examinarás la naturaleza de tus miedos y desarrollarás recursos para trabajar con ellos. Tendrás que identificar las cosas que quieres ganar –o perder– conforme realizas tu compromiso de sanar. Aprenderás acerca del concepto de disposición y explorarás el rol que juega el coraje en tu vida. Y se tendrás que soñar otra vez –para considerar cómo podría ser tu vida si el trauma del abuso sexual quedara atrás. Este capítulo incluye un proyecto para elaborar una máscara que te ayudará a crear un símbolo de recuperación personal.

Preparándote para el cambio

A pesar que la recuperación finalmente trae consigo una vida mejor, te amenaza permanentemente con alterar la vida como la has conocido hasta ahora. Tus relaciones, tu posición en el mundo, incluso tu sentido de identidad puede cambiar. Los patrones de defensa que te han servido en la vida serán cuestionados. Cuando haces el compromiso de sanar, te arriesgas a perder mucho de lo que te es familiar. Como resultado, una parte de ti quiere sanar mientras que otra se resiste al cambio.

Mientras contemplas tu compromiso con el proceso de recuperación, es una buena idea mirar los cambios que podrías enfrentar. Toma los siguientes minutos para pensar acerca de las partes de tu vida que podrían cambiar conforme sanas. Posteriormente, completa lo siguiente: empieza con las áreas que te resulten más importantes para ti.

Si yo trabajo en mi compromiso de sanar, las siguientes cosas probablemente cambiarán.

Dentro de mí (sentimientos, actitudes, creencias, auto-imagen):

_________________________________

_________________________________

_________________________________

En el trabajo:

_________________________________

_________________________________

_________________________________

En mi estilo de vida (hábitos, patrones, actividades en mi tiempo libre, tipos de amigos):

_________________________________

_________________________________

_________________________________

Con mi pareja:

_________________________________

_________________________________

_________________________________

Con mis hijos:

_________________________________

_________________________________

_________________________________

Con mi familia:

_________________________________

_________________________________

_________________________________

En mis otras relaciones:

_________________________________

_________________________________

_________________________________

Otras cosas que podrían cambiar:

_________________________________

_________________________________

_________________________________

Observa las listas que acabas de hacer. Coloca una palomita (√) junto a aquellas cosas que tú quieres cambiar. Pon dos palomitas (√√) a lado de aquellas cosas que no estás segura(o) que quieres cambiar. Encierra en un círculo aquellas cosas que considerarías pérdidas.

El hecho de que haya pérdidas te sorprenderá. Muchos de nosotros pensamos únicamente en las cosas que queremos ganar de la recuperación. No nos detenemos a reconocer las cosas a las que tenemos que renunciar. Sin embargo, cada vez que dejamos ir algo familiar, aun si no es sano o es doloroso, hay una pérdida. Mirar las cosas que puedes perder te puede ayudar a entender tus miedos y desarrollar una actitud más paciente hacia ti misma(o). el siguiente ejercicio te ayudará a nombrar esas pérdidas.

Rápidamente, sin pensar demasiado acerca de lo que vas a escribir, completa las siguientes oraciones tantas veces como puedas:

Si yo sanara, tendría que renunciar a que la gente sienta pena por mí / culpar a mis padres por todos mis problemas / no ser dedicada en el trabajo / siempre ser la fuerte.

Si yo sanara, tendría que renunciar a…

Si yo sanara, tendría que renunciar a…

Si yo sanara, tendría que renunciar a…

Si yo sanara, tendría que renunciar a…

Regresa a tus respuestas y completa los siguientes ejercicios:

¿Qué me sorprendió acerca de mis respuestas?

¿A qué es lo que me da más miedo renunciar? ¿Por qué?

¿A qué me parece más fácil renunciar? ¿Por qué?

¿Qué miedos específicos me están deteniendo ahora?

¿Cómo están afectando mis miedos mi compromiso con el proceso de sanar?



ENFRENTANDO UN FUTURO INCIERTO

En la sección “Afrontando” aprendiste que cada patrón de comportamiento satisface una necesidad y que con la finalidad de liberarte a ti misma(o) de patrones destructivos tienes que encontrar una forma más sana de satisfacer una necesidad. Se genera un espacio aterrador cuando renuncias a una vieja conducta y no la has remplazado con una nueva. Ese tiempo intermedio es aterrador. Tienes que enfrentar lo desconocido, tienes que caminar sobre terreno incierto y repetidamente elegir caminos que no hubieras tomado antes. Si me permito a mi misma(o) sentirme vulnerable, ¿la gente a mi alrededor no pensará que soy débil? Si dejo a mi pareja abusiva, ¿encontraré quien me ame otra vez?

Ninguno de nosotros somos expertos en lidiar con el cambio, aun cuando la sociedad entera está experimentando rápidos cambios y transiciones. Aprender a lidiar exitosamente con el cambio es esencial para todos, no sólo para los sobrevivientes de abuso sexual infantil. Aquellos de nosotros que hemos sobrevivido al abuso, de hecho, a menudo tenemos mayor capacidad para desarrollar esas habilidades. Cuando estábamos creciendo, tuvimos que enfrentar el miedo, lidiar con incertidumbre y estrés, así como adaptarnos a condiciones cambiantes.

Todos nosotros hemos desarrollado estrategias para lidiar con incertidumbre y cambio, aun si estamos conscientes o no de ello. Algunas de estas estrategias podrían funcionar para nosotros; otras tienen elementos que podríamos querer cambiar. Las siguientes preguntas te ayudarán a evaluar las formas como tú lidias actualmente con los periodos entre dejar una vieja conducta y remplazarla por una nueva.

Cuando enfrento incertidumbre, me siento…

Cuando no sé qué hacer, yo…

Cuando enfrento lo desconocido, yo espero que…

Cuando enfrento lo desconocido, frecuentemente lo afronto mediante…

Cuando enfrento lo desconocido, deseo que yo pudiera…

El momento cuando he sido más exitosa(o) enfrentando lo desconocido fue cuando…

En esas circunstancias, yo…

Me sentí exitosa(o) en esa situación porque yo…

Fui capaz de responder de esa manera porque…

Para duplicar ese éxito hoy, yo tendría que…



Cosas para pensar:

• ¿Qué aprendí acerca de las formas cómo lidio con el miedo y la incertidumbre? ¿Qué, si lo hay, me gustaría hacer diferente?

• ¿Estoy satisfecha con mis estrategias para integrar el cambio en mi vida? ¿Por qué sí o por qué no? ¿Qué, si lo hay, me gustaría hacer diferente?

• ¿De qué manera la forma cómo enfrento el miedo y la incertidumbre influyen sobre mis sentimientos acerca del proceso de recuperación?



Espera los siguientes ejercicios acerca de la DISPOSICIÓN de sanar.



Tomado de EL CORAJE DE SANAR libro de ejercicios de Laura Davis

ASPECTOS DE SANAR DISPOSICIÓN

La decisión de sanar es una elección momento a momento. Das un primer paso adelante, te comprometes con una acción particular y entonces das un segundo paso. Diciendo Sí en el momento, a la tarea inmediata en cuestión, gradualmente construyes tu compromiso de sanar: “Sí, Iré a terapia hoy”, “Esta mañana llamaré a un amigo”.

Si te ves a ti misma(o) en el centro de tu propio proceso de recuperación, capaz de hacer decisiones y elecciones acerca de lo que te sucede, es más fácil hacer el compromiso de sanar. Saber que estás en control, que no serás obligado(a) a hacer nada que no desees, es crucial que te sientas seguro(a). Cuando estás seguro(a) que tu “NO” será respetado, ganas la libertad de decir “Sí”. Disposición es ese Sí.

JoAnn Loulan, una connotada terapista sexual y autora, introdujo el concepto de disposición cuando creó un nuevo modelo para la respuesta sexual femenina*. Loulan exploró el mito de que tienes que estar físicamente preparada para tener sexo. Ella dijo que puedes elegir tener sexo por muchas razones: debido a que quieres sentirte cerca de tu pareja, debido a que quieres trabajar aspectos de tu sexualidad, porque piensas que disfrutarás una vez que empieces la actividad sexual –simplemente tienes que tener ganas de empezar.

Nosotros [las autoras] escribimos acerca del concepto de disposición en El Coraje de Sanar porque parece muy importante para los sobrevivientes que luchan con aspectos sexuales. Más recientemente me [Laura Davis] he dado cuenta que puede ayudar a los sobrevivientes en otras áreas también. Esto es cierto tanto para hombres como para mujeres.

La disposición es la clave para hacer elecciones informadas mientras sanas. Si estás en las etapas tempranas del proceso de recuperación, puedes estar inundado(a) de recuerdos y sentimientos que disminuyes el ritmo en el proceso de recuperación. Pero cuando la etapa de emergencia termina y tú emerges del periodo inicial de crisis, serás capaz de tomar descansos. Serás capaz de pensar en otras cosas. Empezarás a hacer elecciones en relación con tu recuperación.

Finalmente, serás capaz de decirte a ti misma(o): “¿Estoy dispuesta(o) a dar un paso adelante y confiar en esta persona? ¿Estoy dispuesta(o) ha ser confrontada(o) y culpada(o) si confronto a mi familia? ¿Estoy dispuesta a hacer un ejercicio más en este libro de trabajo? ¿Estoy dispuesta(o) a programar una actividad diaria sólo por diversión, por placer, solo para mí? ¿Estoy dispuesta(o) a tomar este riesgo esta ocasión? ¿Estoy dispuesta(o) a sanar?”

El concepto de disposición va en contra del abuso. De hecho es lo opuesto a abuso. Cuando fuiste abusada(o), tú eras impotente para hacer una elección real de cualquier clase. Ahora tú puedes hacer elecciones. Revivir sentimientos dolorosos y tomar riesgos aterradores son parte del proceso de sanar. Pero la disposición te permite preguntarte a ti misma(o), “¿Es éste el momento adecuado? ¿Estoy dispuesta(o) a pasar por esto ahora? ¿Quiero abrir este recuerdo y ver qué hay ahí, o quiero cerrarlo? ¿Quiero retroceder hacia mis viejos patrones de comportamiento, o estoy dispuesta(o) a intentar algo nuevo?”

Disposición no es una cosa estática. Es una decisión hecha en el momento, checando dentro de ti misma(o) y poniendo atención a lo que realmente sientes. Una y otra vez, muchas veces cada día, tú te puedes preguntar a ti misma(o), “¿Estoy dispuesta(o) a…?” Algunas veces la respuesta será Sí. Otras veces será No.

Un día tú puedes estar dispuesta(o) a ser vulnerable, aun cuando te aterre la idea, y al siguiente día no estarás dispuesta(o). Eso está bien. Tú marcarás tu propio ritmo, para confiar en tu juicio interno. Llegas a decir Sí y llegas a decir No. (Para más acerca de establecer límites y hacer elecciones, ve a la sección Los Cinco Bloques de la Seguridad: “Creando las Reglas del Juego” [si requieres alguno de los ejercicios anteriores envíame un mensaje] y más adelante publicaremos la sección “Aprendiendo a decir No”).

Toma unos minutos para pensar acerca de lo que acabas de leer. Enseguida completa las siguientes oraciones:

Yo pienso que disposición es…

Estoy dispuesta(o) a…

No estoy dispuesta(o) a…

Cosas para Pensar:

• ¿Puedo concebirme haciendo elecciones acerca de la manera como estoy sanando? ¿Pienso que está bien hacer eso? ¿Por qué sí o por qué no?

• ¿Soy capaz de hacer elecciones con respecto a my recuperación en este momento? Si no, ¿Creo que podrá hacerlo alguna vez?

• ¿Puedo aceptar mis elecciones cuando no estoy dispuesta(o) tanto como cuando no estoy? ¿Por qué sí o por qué no?


*JoAnn Loulan, Lesbian Sex (Sexo Lésbico). San Francisco: Spinster’s / Aunt Lute, 1984

Espera los siguientes ejercicios Acerca del Coraje

Tomado de EL CORAJE DE SANAR libro de ejercicios de Laura Davis