sábado, 6 de febrero de 2010

¿Cómo son los agresores sexuales?. Señales de un pedofílico

No es fácil descubrirlo, porque la víctima en oacsiones y dependiendo de su corta edad (2, 3, y 4 años) confunde las abusos con juegos de seducción, y porque frecuentemente hay amenazas por parte del agresor. Entran en una dinámica de espada y pared, el abusador manipula mucho las emocione:
"Si tu mamá se entera, a ti te van a castigar, y yo voy a matar a tu madre y nunca más la volverás a ver".
O les dicen que lo hacen porque los quieren mucho.
Lo primero que hay que hacer:
Dejar muy claro que no tiene la culpa de lo que le ha ocurrido. El adulto es el responsable.
Decirle y agradecerle de que se lo haya contado.
Transmitirle que siente que le haya pasado esa experiencia y que a otras niñas y niños también le ha ocurrido.
Decirle que va a ayudarle y protegerle.

Animarle de forma tranquila a que hable de ello y no se muestre enfurecida porque podría sentirse culpable de haberlo contado.
Si no es su madre, pídale permiso para hablarlo con ella o para pedir ayuda profesional especializada.
Es especialmente doloroso para una madre saber que el abuso fue cometido por su esposo. En este caso, también ella es otra víctima.
Además tendrá que decidir:

si es necesario hacer un reconocimiento médico a su hija o hijo,
si presentará una denuncia y
si demandará judicialmente al agresor.
Todas estas decisiones que debe tomar después de un caso de abuso sexual son muy difíciles. Para asumir este terrible hecho y tomar las medidas oportunas, ella también necesitará apoyo.
Es frecuente que las madres nieguen sistemáticamente el conflicto a pesar de las señales enviadas por el hijo.

¿Cómo son los agresores sexuales?

Los agresores sexuales no siempre son los "viejos verdes" que imaginamos.
Son personas consideradas "normales" desde casi todos los puntos de vista.
Muchas veces son personas respetadas, incluso aparentan firmes valores morales y religiosos. (caso típico)
Señales de un pedofílico
La pedofilia abarca un sector de abusadores sexuales que optan por fijarse en niños de cierta edad.
No obedecen a un perfil psicológico determinado, pueden ser muy funcionales en algunos ámbitos y no son de personalidades extremas.
Son personas inmaduras emocionalmente, con poca capacidad de contactarse con el otro, centradas en sus necesidades. Incluso son valoradas socialmente -aclaran.
A esto hay que sumarle la habilidad para lograr mantener sus agresiones en secreto.
En su mayoría los pedofílicos son hombres, menos agresivos que los violadores; su edad fluctúa entre los 30 y 40 años; generalmente, de fuertes convicciones religiosas.
En general, son hombres débiles, inmaduros, solitarios y llenos de culpa .
La personalidad del agresor de mediana o mayor edad es de un individuo solitario y con dificultad para establecer relaciones heterosexuales normales, suele tener baja autoestima, con pocos recursos para enfrentar situaciones de estrés y frecuentemente abusa del alcohol y/o sustancias.
Por lo general, no presenta trastorno psicopatológico. De ahí la importancia que ante un caso de estos se pida sin MAYOR DILACIÓN la correspondiente evaluación psiquiátrica obligatoria.Sin embargo, se ha visto que dos tercios de los reclusos pedofílicos maduros llevaron a cabo esta conducta en momentos que sufrían de situaciones estresantes
El pedofílico puede llegar a sentirse culpable, pero no es capaz de detenerse porque adictivamente empieza a necesitar otros niños cerca suyo.
CAUSAS:
Poco se sabe de las causas, pero se dice que una de ellas es el aprendizaje de actitudes negativas hacia el sexo, como experiencias de abuso sexual durante la niñez, sentimientos de inseguridad y autoestima baja, con dificultad en relaciones personales, etc.; lo que facilita la relación adulto-niño. En cuanto al condicionamiento, éste no se extingue por condiciones gratificantes. Suelen tener padres a su vez dominantes y con ferreas creencias de clase y religiosas.
La mayoría de estos agresores niegan el abuso con vehemencia.
Suelen intentar a toda costa hacer ver que la madre o el menor abusado están locos, lo acosan... y
que el es la víctima
Esto unido al perfil que en muchas ocasiones tiene dentro del grupo social, resulta mas dificil para los ignorantes en la materia, apoyar la version de una madre, logicamente desbordada , angustiada y desesperada en todos los casos.
Sólo bajo evidencias legales y presión, algunos aceptan la acusación parcialmente, pero afirman que:
"no fue nada grave, nada de importancia".
"no le hice daño".
"la culpa fue suya".
Cuando se ven descubiertas gracias al informe psiquiátrico, o informe forense de las lesiones....suelen afirmar que lo sienten muchísimo, que nunca lo volverán a hacer, que ocurrió porque estaban borrachos o drogados.
Los agresores sexuales son muy convincentes, hasta tal punto que quizás hagan dudar seriamente del menor.
Pero recordemos que las niñas y niños no mienten sobre una cuestión tan grave, ya que poco o nada sabían sobre el sexo y su lenguaje.
A pesar del remordimiento que puedan sentirlos agresores sexuales, sabemos que suelen reincidir y repetir sus abusos, a no ser que intervenga alguien y los frene.
Prácticamente ninguno desistirá voluntariamente sino que necesitará una intervención judicial.
Instituto Europeo Campus Stellae

Área Violencia Doméstica y Maltrato
Formación-Becas-Asesoramiento
http://www.campus-stellae.com/

Testimonio de Lorena (2ª parte)

Testimonio de Lorena (2ª parte) Publicado por JoanMontane .
Otras veces, algún tiempo después, yo hacía mi tarea en la mesa del comedor y él llegaba de visita de rutina, como casi todas las mañanas. Se sentaba bien pegadito a mi silla. Mi mamá estaba de espaldas a la mesa, preparando el almuerzo, cortando, picando, trozando, lavando, mientras yo trataba de concentrarme en mis sumas, en mis oraciones, pero ese olor a… ¿sexo? No sé, sólo sabía que ese era su olor cuando tenía pretensiones conmigo. Ese olor empezaba a distraerme y me paralizaba; me quedaba quietita, como una estatua, procurando sólo toser o mover un poco más ruidosamente los lápices para que mi mamá no escuchara el ruido de su masturbación, ni el de su respiración. A veces, mi mamá se daba la vuelta y él continuaba con sus manos abajo, apoyado con los hombros en el filo de la mesa, su boca semiabierta y la lengua asomada, con cara de lobo sediento y hambriento, mientras yo hacía grandes esfuerzos para concentrarme en mi tarea, mientras mi corazón latía desbocado ante el temor de que mi mami lo advirtiera, ¡PERO NO!, ¡nunca advirtió nada!, hasta el punto que se sacaba el delantal y le pedía la gauchadita de cuidarme y ayudarme a terminar la tarea, mientras iba al centro de compras y volvía. Y se iba… ¡Siempre se fue! Entonces, mi pulso se aceleraba aun más, y aunque me aliviaba porque mi mamá no nos hubiera descubierto, temía por lo que vendría después. Sabía que tenía que dejar que las cosas pasaran, que era sólo un ratito. Cerraba los ojos y pasaba.

Me sentaba en la punta de la mesa y me penetraba. Yo no veía la hora para que terminara e irme corriendo al baño a lavarme. A veces dolía tanto que hasta llegaba a sangrar. A veces el olor era tan fuerte y nauseabundo que tenía que cambiarme la bombacha. Cuando al fin me dejaba, corría asustada a encerrarme en el baño. Me impregnaba con jabón para que nadie sintiera aquel olor cuando saliera de allí, siempre tratando de ocultar cualquier evidencia que pudiera develar aquel secreto… ¡¿por qué?!

Mis recuerdos más nítidos los ubico en aquellas mañanas en las que yo dormía… Escuchaba su chata llegar, escuchaba cómo entraba en casa. Entonces, yo me tapaba, aunque me muriera de calor. Me retorcía como un nudo, tratando de tapar cualquier hueco que quedara para entrar bajo el cubrecama… Sabía que vendría. Y así era. Antes que cualquier otra cosa, y como de costumbre, preguntaba por la chinita. Y mi mamá lo mandaba a despertar a la remolona. Oía cómo sus pasos se acercaban y en unos segundos se desbarataban todos mis esfuerzos con el cubrecama. Siempre encontraba el modo. Empezaba a deslizar su mano por mis piernas, mi pecho… Yo me hacía la dormida… ¡¿por qué?! ¿Por qué no me levantaba antes?, ¿por qué no gritaba?, ¿por qué no le miré a los ojos y lo corrí de mi cama?, ¿por qué no hice eso recién a los doce, a los catorce, a los quince?, ¿por qué no pude hacerlo antes?

Y acá lo más terrible que he debido afrontar: ¿disfrutaba? Era placer corporal, sensaciones desconocidas. La vida se me está yendo tratando de entender, de reconocerme como una criatura erógena, incapaz de distinguir lo que estaba bien de lo que estaba mal. Y es que ¿cómo podía estar mal algo que causaba tanto placer? Todavía hoy me cuesta encontrar respuestas. A pesar de toda la lógica y la racionalidad de mis años, sigo perdiéndome en el vacío. Si esto es así, ¿qué respuestas podía encontrar mi pobre niña?

¡Maldita sea! Siempre me dijeron que no comiera tantos caramelos porque se me caerían los dientes, pero nunca me dijeron que no dejara que me tocasen porque me arruinarían la vida.
Cuando advertí que aquello no era normal, ya era demasiado tarde. Él seguía insistiendo, aunque entonces ya podía hacer uso de buenas artimañas para esquivarlo, evitarlo, rechazarlo, correrlo… La última vez que intentó tocarme tendría yo alrededor de quince años, quizás. Pude pegarle una cachetada, mirarlo fijo a los ojos y advertirle que no volviera a intentarlo, que no se acercara más, porque todo el mundo sabría lo que me había hecho.
Imagino que seguirá viviendo con total impunidad, quién sabe si haciéndoles lo mismo que a mí a otras criaturas. Para todo el mundo fue lo mismo que esto saliera a la luz. Todos siguieron no estando, no viendo.

Y yo acá, tratando de reconstruirme desde otro lugar, desde otros afectos, otras emociones…; cometiendo errores, cayendo una y otra vez…, pero sigo en pie, buscando desesperadamente todos aquellos abrazos, el refugio y la protección que no tuve en su momento.
Duele. Este nuevo proceso es sumamente doloroso, pero estoy dispuesta a destapar y a dejar de evitar para que nunca más vuelva a dolerme. Ansío poder encontrarme con lo más hermoso y más espantoso que tengo dentro para elegir de una vez y para siempre aquello que me pertenece de verdad y con lo que quiero quedarme.

jueves, 4 de febrero de 2010

TESTIMONIO





Testimonio de Lorena (1ª parte) Publicado por JoanMontane domingo 31 de enero de 2010.



Llevo tiempo buscando la mejor manera de expresarme, intentando dar con la fórmula que me permita contar —y contarme— mi historia. Y debería ser así, porque, a decir verdad, nunca lo hice; sólo fui capaz de plasmar pequeños fragmentos en clave en aquel diario que guardaba celosamente en mi adolescencia; retazos de un pasado donde relataba cómo me habían cagado la vida, cómo aprendí desde tan pequeña a sentir aquel odio tan inmenso…

Vueltas y más vueltas, viendo mi historia como un ovillo al que no acierto a encontrarle un principio. Pero lo encontraré; sé que hoy es el día indicado para sentarme a escribirla, porque estoy abierta hacia adentro, porque me estoy mirando, porque estoy sensible a mí, porque llueve… y porque tengo ganas de que me abracen.

Hasta acá, siempre me he sabido abusada sexualmente, y en este nuevo proceso que he iniciado me estoy ocupando de las secuelas, de las consecuencias, aunque todavía me cuesta mucho empezar por donde debo; allá donde más duele. ¡Me cuesta tanto recordarme y reconocerme en esas situaciones! No me gusta hablar de ello; nunca he podido sacar fuera esos recuerdos que, como dagas encendidas, corren y queman las venas, las entrañas…

Algunas imágenes son muy fugaces, pero al mismo tiempo van acompañadas de sensaciones muy fieles e intensas, sensaciones que quedaron impregnadas en la piel y que me remiten a una muy corta edad, quizá a los tres o cuatro años, y que no me abandonan hasta los quince…, quizá dieciséis.

Mi tío, el marido de la hermana de mi madre, siempre cerca, siempre dispuesto para el cuidado de su sobrina. Siempre con una buena excusa, buscando la ocasión para estar solos.

Algunas de las imágenes más nítidas pertenecen a la época en la que me subía a su chata. Lo recuerdo mirándome con esos ojos grandes y negros…; esa boca grandota y sedienta; sus manos pesadas y ásperas; su respiración incitante, con aquel olor que aún hoy suelo reconocer. Me llevaba con él a comprar las cosas para el asado familiar; me invitaba a aprender a manejar, subiéndome sobre sus piernas, apretujada contra el volante y su abdomen. Mientras con carita de distraída yo me hacía la que disfrutaba de aprender a manejar, él me recorría con esas manazas tan grandes, tan pesadas, tan ásperas, tan feas… Me fregaba y respiraba profunda y asquerosamente en mi oído. ¡Metía sus grandes dedos en aquel lugar que era tan mío! Y me respiraba al oído… Lo siento hoy, aún lo siento; el ritmo de la respiración agitada y entrecortada, como un gruñido entre dientes… Yo no lloraba. Por aquel entonces, de niñita, no lloraba. Tampoco escapaba, ni gritaba, ni me asustaba…

Guardo imágenes de algunas tardes de mucho calor, de cómo mi mamá nos preparaba a mi hermana y a mí para que el tío nos llevara a la pileta. Por alguna extraña razón, mi hermana siempre se lo hacía venir bien para que me tocara entrar primero a la cabina de la chata y sentarme al lado del tío. Recuerdo a mi hermana sentada en la otra punta de la butaca, con la nariz pegada a la ventanilla y mirando hacia afuera. Y yo al lado de él, para que hiciera lo de siempre. Después, en el agua, cuando me tiraba del trampolín y caía, y él me agarraba, me sostenía, me tocaba…, y también me penetraba.

A veces, sólo a veces, no quería tirarme del trampolín…

También recuerdo escenas en el patio de mi casa, a plena luz del día. Veo gente deambulando por la casa, aunque no logro descifrar qué hacían, dónde estaban con exactitud cuando él me tocaba y hacía que lo tocara; dónde estaban cuando me sentaba entre sus piernas y me ponía de rodillas, obligándome a hacerle tantas cosas que aún hoy me resultan innombrables.

Asco. Recuerdo haber sentido mucho asco. Tener que sentir y soportar todo eso en mi boca, mientras sus manotas, sosteniéndome de la nuca, me empujaban hacia delante y hacia atrás. Y yo no sabía dónde estaba la gente.

martes, 26 de enero de 2010

Revelar el abuso sexual es crítico


La mitad de los sobrevivientes de abuso sexual esperan hasta cinco años antes de revelar que fueron víctimas, según un estudio en colaboración de la Université de Montréal, la Université du Québec à Montréal y la Université de Sherbrooke publicado en The Canadian Journal of Psychiatry.

"El número de víctimas que nunca revelan sus secretos o que esperar muchos años para hacerlo es muy alto", dice la co-autora Mireille Cyr, profesora de psicología de la Universidad de Montreal. "Esto es lamentable, porque cuanto más tiempo se espere para revelar el abuso, el más duro y más duraderas serán las consecuencias."
El equipo de investigación encuestó a 800 hombres y mujeres de Quebec y encontró que un 25 por ciento de los encuestados nunca divulgó haber sufrido abusos sexuales siendo niños. Los científicos también encontraron un fuerte contraste entre los sexos: el 16 por ciento de las mujeres permanecen en silencio sobre los abusos, aunque el 34 por ciento de los hombres nunca comparten sus secretos.

La investigación encontró que el 22 por ciento de las mujeres y el 10 por ciento de los hombres declararon ser los sobrevivientes de abuso, que van desde abuso sexual hasta la violación, que es comparable a los resultados de estudios anteriores sobre el tema.

La angustia psicológica de las víctimas incluye ansiedad, depresión, problemas de concentración e irritabilidad. Algunas víctimas sufren de trastorno de estrés post-traumático, algunas reviven el abuso psicológico mientras que otros han embotado emociones o se convierten en hiper-vigilantes.

Los datos sugieren que las víctimas son más propensas a denunciar a su agresor cuando él o ella es un extraño. Lamentablemente, en la mayoría de los casos, los abusos graves, como la violación es cometida por amigos o familiares. Esto es cierto en el 85 por ciento de los casos de las mujeres víctimas y el 89 por ciento de las víctimas masculinas.

La Profesora Isabelle Daigneault, del Departamento de Psicología de la Universidad de Montreal, realizó un estudio por separado encontrando correlación de la probabilidad de que las víctimas jóvenes se conviertan en las víctimas adultas de abuso sexual o físico.

Publicado en The International Journal of Child Abuse & Neglect, su muestra examina 9.170 mujeres y 7.823 hombres en todo Canadá. Sus conclusiones son sorprendentes: las mujeres sobrevivientes de abuso sexual infantil son entre tres y cuatro veces más probables de ser víctimas de abuso físico o sexual cuando adultos.

"Es la primera vez que se combinan los datos sobre el abuso sexual durante la infancia y los problemas de relación posibles", dice Daigneault.

Los hombres sobrevivientes de abuso sexual infantil son tres veces más probables de ser víctimas de abuso físico siendo adultos. Sin embargo, pocos hombres reportaron abusos sexuales siendo adultos, como para establecer una correlación estadísticamente significativa.

ANONIMO


Autora: Una sobreviviente
Me da rabia reconocerme como sobreviviente de abuso sexual. Tal vez porque siento que eso reduce mi identidad, todas las vivencias que he tenido más allá del abuso, los espacios de socialización, las experiencias lindas de vida. Pero quizá, sobretodo me da rabia pensar que unos cuantos hombres tuvieron el poder de quitarme en unos minutos la posibilidad de disfrutar plenamente la vida. Pensar que esos minutos han tenido más impacto sobre mi psicología y afectividad, que los otros miles de momentos vividos.

El abuso sexual es devastador siempre, pero más cuando se da en la infancia, cuando estamos empezando a conocer el mundo, a desarrollar la confianza. Cuando todo eso se violenta, todo se nos confunde, nos sentimos malas, raras, culpables, sentimos que tenemos un secreto que no entendemos bien pero que hay que guardar. En mi caso, mi primer abusador me decía siempre que si hablaba mis papás se morirían, así que aunque yo no entendía bien el abuso, pues tenía cinco años, si sentía que tenía el poder de matar a mis padres, y que por tanto era mala, tremendamente mala. Regularmente mientras estaba jugando, me entraba mucho miedo y salía a correr donde mis papás a pedirles que me prometieran que no se iban a morir. Y así fui creciendo con ese secreto, y se fueron juntando otros abusos sexuales. Los primeros logré olvidarlos la mayor parte de mi vida, aparecieron camuflados en la adolescencia a través de sueños raros y luego se destaparon cuando terminé la universidad.

Es difícil entender y creer como unos cuantos minutos de la vida, pueden impactar tanto. Es como si un globo tuviera el poder de una bomba atómica, que puede estallar en cualquier momento. Y cuando estalla evidentemente todo se viene abajo, no sabemos qué nos pasa, quiénes somos, no entendemos bien a los demás y sobretodo, sentimos que no nos entienden. El derrumbe puede empezar en áreas de la vida en las que antes funcionábamos, al menos así me pasó a mi. Primero empecé a alejarme de mis amigo/as, después terminé una relación de pareja que me importaba mucho, luego tuve problemas en los trabajos, al final terminé renunciando a varios de ellos y reduciendo mi vida social a mi familia. Tener estos cambios tan drásticos genera un bajón abismal en el autoestima, una pérdida de sentido de vida, una desesperanza y desesperación difícil de controlar. En los últimos meses he tenido cuatro intentos de suicidio, cuatro hospitalizaciones en cuidados intensivos, porque no puedo soportar ver como mi vida se cae a pedazos y sentir la impotencia de no poder hacer nada. Sentirme incapaz, sin fuerzas, sin poder, sentirme fallada de alguna forma.

Me preocupa muchísimo pensar que miles de niñas y niños están expuestos ahora mismo al abuso, no sólo eso, están viviendo ahora mismo abusos sexuales. Es triste pensar que una vida que puede ser plena, se vea ensombrecida desde tan temprano por un hecho que es un secreto a voces en esta sociedad. Los abusadores son en su mayoría, personas de supuesta confianza o de autoridad: padres, tíos, primos, vecinos, maestros, curas, etc. La mayoría son también heterosexuales y lo más impactante, la mayor parte de ellos no tienen ninguna enfermedad mental. Me pregunto qué pasará con el futuro de un país, donde la mayor parte de la población tiene menos de dieciocho años y está expuesta a diferentes formas de abuso sexual. Si pudiera hacer algo para impedir que esto siga pasando y que en el futuro estos niños y niñas no gasten sus vidas tratando de matarse, si pudiera hacer algo para evitar que otros y otras sufran lo que estoy sufriendo en este momento, sentiría que mi vida ha valido la pena. Por ahora, lo primero que puedo hacer es tratar de seguir viva, escribir y contar lo que me pasa, decir allá afuera: el impacto del abuso puede durar toda una vida, afecta no sólo a las personas que lo vivimos, sino el desarrollo social, económico y psicológico de todo un país, en realidad del mundo entero.

Quiero pensar que voy a sanar, quiero pensar que al igual que otras sobrevivientes podré empezar poco a poco a recuperar la confianza en mi misma, el amor propio, a recuperar el poder que desde muy temprano me fue robado y así, pasito a pasito, reconstruir el rompecabezas de mi vida, recuperar mis metas, mis sueños, sentirme plena y ayudar a las demás. Quiero empezar a poder hablar sobre mi secreto. Soy sobreviviente.
hablemosde.abusosexual@gmail.com www.mcas.org.ni

martes, 19 de enero de 2010

TABU


Las personas que cometen el crimen de abuso sexual hacia niñas, niños y adolescentes, no tienen perfil específico: son personas de cualquier edad, de cualquier raza, de cualquier religión, de cualquier clase social, de cualquier profesión, de cualquier nivel de educación, de cualquier tamaño físico, y de cualquier sexo. El abuso sexual es un horror con mucha amplitud, que no conoce ningún tipo de límites.

mitos:
* Mujeres no cometen abuso sexual contra un niño o niña. Y como nadie habla en voz alta queremos seguir creyendo que el abuso sexual cometido por mujeres no existe.
* Mujeres cometen abuso sexual siempre y cuando un hombre la obliga o la exhorta. Tampoco no es cierto. Mujeres abusan, sin que nadie las obligue o exhorta. Aunque también lo hacen cuando sean obligadas.
* Si mujeres cometen abuso sexual, entonces actúan suave y cariñosamente. Testimonios que conocemos de los grupos de apoyo mutuo nos cuentan otras realidades.
* Mujeres solo abusan de niños. Otro mito que no es cierto, ya que en los grupos de apoyo mutuo hay mujeres que han vivido abuso sexual de parte de una mujer.

Romper el silencio sobre abusadoras es necesario para levantar la voz en nombre de niñas y niños que sufren abuso sexual de parte de mujeres, pero también en nombre de aquellas mujeres y hombres que son sobrevivientes de abuso sexual, cometido por mujeres y no tienen a nadie con quien hablarlo. Entra en juego la imagen que tenemos de las madres que se sacrifican por el bien de sus hijos e hijas. No las queremos ver como personas que dañen a sus propios hijos e hijas.

Para los hombres en cualquier edad es más difícil reconocer el abuso sexual por parte de una mujer, a veces lo esconden asumiendo que lo que han tenido es una “iniciación sexual temprana”, cuando realmente han vivido un contacto sexual con temor, vergüenza, confusión y angustia.

El abuso sexual cometido por mujeres las más veces no deja huellas visibles, por eso una denuncia es mucho más difícil. Además, que por los mitos existentes sobre la virginidad y la penetración, este abuso es minimizado hasta por la familia.

Es particularmente difícil para mujeres sobrevivientes de abuso sexual cometido por mujeres hablarlo, ya que encuentran en ellas mismas muchas barreras: sienten que están traicionando su propio genero, si dicen que mujeres hayan sido capaces de actuar tan espantosamente, y peor si la abusadora es la propia madre. Identificarse como mujer, es para estas sobrevivientes aun más difícil.

Es necesario levantar conciencia sobre el hecho de que las mujeres también abusan sexualmente para poder aprender y prevenir.

El abuso cometido por una mujer – eso es seguro – es el mismo abuso de poder cometido por hombres abusadores. Tenemos que aprender más para poder prevenir. Entiendo lo difícil leer sobre esta realidad. Pero es importante hablar francamente también sobre el abuso cometido por mujeres para abrir caminos a sobrevivientes de abusadoras.
Aguasbravas_nicaragua@yahoo.com

sábado, 16 de enero de 2010

EL ABUSADOR.


¿Que piensa el Abusador?




• "no fue nada grave, nada de importancia".
• "no le hice daño".
• "la culpa fue suya".


Cuando se ven descubiertas suelen afirmar que lo sienten muchísimo, que nunca lo volverán a hacer, que ocurrió porque estaban borrachos o drogados.
Los delincuentes sexuales son muy convincentes, hasta tal punto que quizás nos hagan dudar seriamente del menor. Pero recordemos que las niñas y niños no mienten sobre una cuestión tan grave, ya que poco o nada sabían sobre el sexo y su lenguaje.
A pesar del remordimiento que puedan sentir los delincuentes sexuales, sabemos que suelen reincidir y repetir sus abusos, a no ser que intervenga alguien y los frene.
Prácticamente ninguno desistirá voluntariamente sino que necesitará una intervención judicial y un tratamiento psicológico, para hacerlo.
La mayoría de las niñas y niños que están siendo víctimas no se lo cuentan a nadie porque creen que la gente va a pensar que no es verdad o se siente de alguna forma responsables y avergonzados. A veces desconocen incluso el vocabulario necesario para hablar sobre el tema y por lo tanto no pueden expresarse adecuadamente. Aunque generalmente no lo expresan verbalmente, sí lo hacen mediante algunos cambios en su comportamiento.
entendimiento desde adentro que sabe mas acerca del dolor de otros y como ellos no tuvieron la herramientas o ayuda que usted ha tenido, de nuevo no se hace Consciente. A medida que va sanando de su trauma sexual, empieza a perdonarse a usted misma; perdonarse por haber sido tan dura con usted, por el sufrimientos innecesario que ha tenido, por no haber buscado ayuda antes. Esto no se hace de manera consciente, va ocurriendo. Son como unas olas de compasión, incluso por el abusador. No quiere decir que lo que hicieron este bien. A veces tendrá sentimientos
entre mezclados, es normal, podrá ir entre el odio y la compasión. Necesita tener paciencia, es su proceso quien la lleva donde tiene que ir”.
Como parte de su proceso de recuperación es importante que busque un psicólogo que le ayude y con el que usted se sienta bien. Si no conoce a uno, pregúntele a sus amigos si conocen a alguien. Mire si la persona que la esta refiriendo realmente ha cambiado con el tratamiento que esta recibiendo, por que pueden haber terapeutas muy queridos, pero si no tienen especialidad en trauma, las personas seguirán presentando los mismos problemas. Para trabajar con pacientes que han sufrido trauma y que el tratamiento sea efectivo, el terapeuta necesita saber sobre trauma, tener experiencia y conocer diferentes técnicas, de lo contrario, solo reforzara
ciertos patrones.
Llame al terapeuta, hágale preguntas sobre como trabaja, mire si se siente cómoda con el o ella. Es su derecho. Otra cosa importante que el terapeuta lo apoye en su proceso, le permita sentir lo que este sintiendo y no que tenga un agenda, sobre como las cosas deban ser.

Revelando Secretos.


El incesto, abuso sexual, violaciones, acosos sexuales, suelen ser una de las causas olvidadas u ocultas, que llevan a algunas personas a buscar ayuda psicológica u otro tipo de tratamiento. Muchas personas, que han sufrido abuso sexual, no ven la posible relación entre los síntomas o estrés postraumático que presentan y el abuso sexual que vivieron cuando niños(as). La mayoría ni siquiera recuerdan que les ocurrió y otras lo recuerdan de manera muy vaga. Algunas pacientes, pasan por varios tratamientos y tardan anos, antes de revelar que fueron abusadas o recordar lo que les paso y es que los mismos mecanismos de defensa, que inicialmente protegieron al abusado y encerraran este problema en un lugar, impedirán la recuperación y el cambio, si no se habla y recibe el tratamiento adecuado.
Todo abuso sexual es una violación al cuerpo, a los limites y a la confianza.

Es una ruptura a los limites personales, emocionales, sexuales y energéticos, que provocan heridas profundas y que dejan cicatrices a nivel físico, emocional, espiritual y psicológico, que producen en la personas una serie de síntomas. Estos síntomas, pueden ser las semillas para iniciar el proceso de recuperación.
El abuso sexual en niños, adolescentes y adultos es más común de lo que se piensa. Estudios muestran que una de cada cuatro niñas y uno de cada ocho niños serán sexualmente agredidos antes de cumplir 16 años. En el 90 por ciento de las veces el abusador es un hombre y en más de un 80 por ciento de los casos será un conocido.
La mayoría de estos actos quedan impunes, ya que este tema hace parte de un tabú.
La ignorancia y falta de compresión de la familia, cultura, sistema, y sistema judicial, quienes muchas veces culpan a la victima y encubren o excusan al abusador, hace que la persona no denuncie el acto, convirtiendo el abuso en un secreto. Existen al menos 10 millones de “sobrevivientes secretos” que llevan la carga de un abuso, nunca compartido.


Martha Escamilla R Psicóloga, especializada en trauma http://www.traumatreatments.com/

lunes, 11 de enero de 2010

EL PERDÓN.


"La razón por la que los sobrevivientes del abuso a menudo sienten más ira contra sus madres que contra el propio abusador proviene de la fantasía infantil de que las madres lo saben y lo pueden todo, que se deriva de las primeras experiencias de dependencia absoluta a ellas", dice Carol-Ann Hooper, autora de Mothers Surviving Child Sexual Abuse (Madres sobreviviendo al abuso sexual infantil). "El abuso sexual confronta al niño con la dolorosa realidad de la impotencia, la que es reforzada en el caso de las niñas al ver que sus madres dependen y son dominadas por el hombre agresor".

Dirigir la rabia a la madre tiene dos propósitos, añade Hooper. Primero: le permite a la hija romper la identificación con su madre, por tanto, con la sensación de impotencia, y sentirse capaz de protegerse del abuso. Y segundo, casi siempre es más fácil dirigirla rabia hacia las mujeres que hacia los hombres. Pero como al final la rabia contra las mujeres es una inefectiva respuesta a la violencia de los hombres, la víctima necesitará redirigir su cólera hacia el abusador, una vez que se sienta relativamente segura para hacerlo.

LA CULPA MATERNA

Hasta ese momento, la mayoría de las madres deben aceptar la culpa que le atribuyen sus hijas, aunque la tendencia sicológica es creer que a menudo no lo merecen. En realidad, no está probado que se hagan las que no ven el abuso. Según las investigaciones realizadas en algunos países, como las del centro Secasa, en Australia, el 73% de las madres actúa cuando se descubre que hay incesto y el 60% emprende acciones preventivas de inmediato. "Hoy las madres son, en gran parte, las que denuncian el abuso infantil a las agencias", señala Hooper.

La experiencia de Naidoo lo confirma. "Pero la reacción inicial de las madres es el shock y la incredulidad, y la negación es una respuesta natural y muy común", apunta. "La hija lo ve como señal de debilidad, y esto provoca rabia y disgusto contra la madre, lo que a la vez le produce sentimientos de culpabilidad". Las madres, por su parte, ven el abuso de sus hijos como un reflejo de su incapacidad para protegerlos. "La mayoría se pregunta: ¿Qué hice mal? ¿Cómo no me di cuenta? ¿Se dirigió él a mi hija porque no me esforcé en el plano sexual?", dice Naidoo.

Las mujeres que han tenido una relación protectora con sus hijos son las que más se angustian y los cuidan, anota Hooper. "Las que anteriormente sintieron cierta hostilidad hacia sus hijos o se sentían sobrecargadas por las responsabilidades con ellos son más propensas a la ira ya no apoyarlos". Tal fue el caso de la mamá de Anette: durante muchos años, tuvo que criar a sus dos hijas sola con su salario de empleada doméstica, hasta que al fin pudo llevarlas a vivir con ella y con el hombre que después las agredió sexualmente. "El se emborrachaba y le pegaba, y después ella también empezó a beber", cuenta Anette. Según Secasa, en el 78% de las familias donde ocurre incesto, la madre también es víctima de violencia doméstica. Su dependencia económica y emocional con respecto al abusador, la falta de apoyo externo y el miedo les impide admitir o revelar el abuso de sus hijas. Hay madres que se distancian trabajando fuera de casa, refugiándose en el consumo de drogas o alcohol, o cayendo en la depresión o la frigidez. (Y el abusador justifica así su atención por las hijas).

"Estas madres están condicionadas para creerle al abusador y no la hija", explica la Dra. Kim McGregor, autora de Surviving and Moving On (Sobreviviendo y siguiendo adelante). Y algunas de ellas, que también fueron abusadas de niñas, se disocian cuando se sienten atemorizadas o ansiosas.

Pero aunque puede entenderse que la hija culpe a la madre, es injusto que la sociedad también lo haga. "Es como validar el mito de que el hombre no puede controlar su sexualidad, así que la mujer es quien debe contenerla. No hay excusa para esto", aclara Hooper.

LA CONFRONTACIÓN

Para curarse y continuar con su vida, es vital que la hija abusada confronte al abusador y exprese lo que siente, ya sea a través de la representación de papeles en la terapia o, más adelante, en la realidad, con ayuda del terapeuta, dice Naidoo. Es igualmente importante que manifieste lo que siente con respecto a su madre y su traición.

Si crees que tu madre se hizo la ciega ante el abuso, lo haya hecho o no, tu confianza, tu imagen de ti misma y tu autoestima quedarán aplastadas, y eso se reflejará en todas tus demás relaciones. Naidoo recuerda una chica de 20 años que fue a verla porque todas sus relaciones fracasaban. Durante la terapia se descubrió que había sido abusada en su infancia y fue referida a un sicólogo especializado. Sólo cuando logró dejar atrás el fantasma del abuso, sus relaciones volvieron a mejorar.

"Sin confianza ni autoestima, no puedes desarrollar relaciones estables y funcionales", aclara Naidoo. "Si no recibiste el amor y el apoyo incondicional de tu madre, pensarás que no eres suficientemente buena para una posición en el trabajo, para un buen novio, en fin, para nada. El dolor es enorme, y al suprimirlo, estás suprimiendo tus sentimientos en general. Eso alimenta el ciclo del abuso, y sin la ayuda correcta batallarás para sentir amor incluso hasta por tus propios hijos un día".

"Parte de la cura es el perdón, pero sólo una persona en terapia puede decidir si está lista para darlo; si no, pensará que la están manipulando de nuevo", dice Naidoo. La decisión de Anette de reconciliarse con su madre ocurrió cuando supo que estaba embarazada y decidió ir a terapia."Pensé en lo dura que había sido la vida de mi madre, y sentí pena por ella. No podía juzgarla, eso era asunto de Dios. Entonces me dispuse a perdonarla".

Pero el perdón no siempre es posible, y aunque separarte de tu madre y declararte huérfana es doloroso, es mejor que mantener una relación enfermiza. Si tu madre persiste en la negación y la incredulidad, es hora de alejarte para siempre. Ya pasaste lo peor; toma el control de tu vida y ¡vívela!
Autor: Glynis Horning Cosmopolitan

SENTIMIENTOS


El abuso sexual es una condición que viven niñas, niños y adolescentes, provocando secuelas traumáticas que pueden estar presentes en toda su vida, mientras no realizan su proceso de reconstrucción de vida.
Una de estas secuelas es la rabia, que presenta diferentes expresiones en la vida de las/os sobrevivientes. Muchas veces la rabia puede expresarse en forma de autoagresión. Como parte de la secuela, se ve mezclada con otras que llevan a mantener en un/a sobreviviente la inseguridad y el riesgo de forma permanente.

Para la familia que convive con un/a sobreviviente de abuso sexual, es muy difícil comprender el alcance de este sentimiento de rabia, muchas veces la refieren a “malacrianza”, o que “nada más quiere llamar la atención”, cuando son mujeres jóvenes y adultas se dice que “tiene mal carácter”, “es loca”.

Entender esto pasa por saber que son muchos los enojos derivados del abuso sexual. Primero consigo misma, están enojadas/os porque se consideran ineficientes pues “no pudieron detener el abuso”, porque nacieron “diferentes, raras”, o al sentir que fueron cómplices del abusador o que tenían una relación de mucho afecto con este.

Asimismo, asumen que su cuerpo es culpable por el abuso y se enojan con él, lo desvalorizan, lo rechazan y lo exponen a riesgos. Es particularmente esta condición la que conlleva muchas veces a que las/os sobrevivientes se automutilen --rallando su cuerpo con cuchillas, tijeras u objetos punzantes-- a que asuman que este cuerpo no sirve para nada y no es nada; por lo tanto no importa lo que le ocurra y se someten a diferentes riesgos y peligros, como el abuso de alcohol, drogas, fármacos. En este aspecto, los intentos suicidas y el suicidio son expresiones de autoagresión, de rabia.

La rabia que sienten hacia el abusador muchas veces está mezclada con el afecto, sobre todo si se trata de una persona muy cercana --padre, abuelo, tío-- que tergiversó el concepto del amor a partir del abuso; y si le enseñó que “así es como quieren los papás a sus niñas”; más aun si a esto le agregamos todo el aprendizaje religioso que manda a amar y honrar a padre y madre; o en otro caso a “respetar a los adultos” tan solo por ser grandes. Es así como la confusión y la impotencia se ven transformadas en rabia.

También, el abuso sexual genera el enojo hacia la madre; y éste a veces es más difícil de explicarse, aun para la sobreviviente. He visto sobrevivientes guardando mucho resentimiento hacia la madre por mucho tiempo.

Es en el proceso terapéutico que la sobreviviente llega a aclararse el por qué de esta rabia, identificando cómo se ha sentido traicionada por la madre. Por ser la pareja del abusador, por ser la hija del abusador, por haberla hecho hija de un abusador, porque no se dio cuenta del abuso, porque no la protegió, porque siente que ha estado abandonada por ella, porque no le creyó cuando habló del abuso sexual que estaba viviendo. Muchas veces, como parte de la estrategia del abusador, la rabia hacia la madre parte de las expresiones que él le hace a la sobreviviente, desvalorizando y hasta haciendo que ella se sienta en competencia con su propia madre. Procesar cada uno de estos enojos es muy complicado para un/a sobreviviente. Hace falta reconocerlos, sentirlos, a través de un proceso cognitivo-emocional, que les permita vivir esta rabia de una vez y centrarla sobre todo en el verdadero responsable del abuso: El abusador. Es entonces un proceso tan doloroso como necesario.

El sentimiento de rabia hacia sí mismas/os, les genera autoculpabilización y vergüenza por el abuso vivido. De tal forma que también se trata de desculpabilizar y de reconocerse como un/a niño/a que ha vivido una situación dolorosa y que por ello merece la compasión de sí mismo/a.

Al avanzar en el proceso terapéutico es posible dejar atrás la confusión afectiva, la autoculpabilización, la autoagresión y en la medida que el empoderamiento crece, tener mayor fortaleza para enfrentar esta rabia y echarla fuera de su vida.

En la medida que avanzan, también van reconociendo sus propias fortalezas –las que el abuso les había expropiado- también van ubicando el sentimiento de rabia en el/los abusador/es; reconociendo que el/los único/s responsable/s por el sufrimiento y el horror del abuso sexual son ellos, logrando que este sentimiento ya no esté mezclado con afecto, la confusión se va tornando en claridad.

De ninguna forma se trata de quedarse con la rabia para siempre. Se trata de llevar adelante ese proceso que le permita quedarse sin ella totalmente. De sentirse en paz consigo misma y con las personas a su alrededor. He visto sobrevivientes vivir estos momentos y con mucho dolor y valentía salir adelante, es muy hermoso sobre todo cuando dicen: Ahora ya me quité esa carga, ya no puedo sentir ese enojo, ahora he empezado a aceptarme y a quererme. Sé que tengo y que puedo cuidar de mí. Sobre todo estoy segura que merezco estar bien y ser feliz.
*Psicóloga
lornanorori@hotmail.com
Movimiento contra el Abuso Sexual: hablemosde.abusosexual@mail.com
yotecreo@gmail.com

jueves, 7 de enero de 2010

Hablemos de abuso sexual




Nosotras de Aguas Bravas nos hemos dado a la tarea de hablar de las graves secuelas que deja el abuso sexual infantil (ASI) en mujeres adultas.

Para compartir nuestras experiencias como sobrevivientes y educar sobre un tema en el cual nadie educa
Para crear la esperanza en otras mujeres que sí, ellas pueden sanar las secuelas
Para invitar a los abusadores a que reflexionen sobre su abuso de poder que cometen cuando abusan de niños y niñas y busquen cambios, para erradicar uno de los más crueles crímenes cometidos.

Por eso queremos dedicar las próximas columnas para educar sobre diferentes secuelas que deja el ASI.

Hoy hablo sobre la rabia que necesitamos para sanar. Lograr sentirla, trabajarla y poder expresarla es un fruto del proceso de recuperación, ya que el abuso sexual vivido en la niñez nos deja a la mayoría, con la secuela de no poder ni sentirla y mucho menos expresar nuestra rabia.

¿Qué pasa en el momento del abuso sexual en una niña o en un niño?
A la par de sentir miedo la niña siente rabia, ya que su resistencia y su “no” no son respetadas. Pero la niña no puede expresar la rabia. ¿Por qué no? El abusador es – en la mayoría de los casos - una persona adulta, y niñas y niños son educadas para respetar y obedecer a los adultos, mientras la rabia es un sentimiento que niñas o niños no tienen permiso de tener. La rabia es un derecho de los adultos, no de niñas o niños. Más bien en la educación durante toda la niñez se aprende, que niñas o niños tienen la culpa cuando sus padres sienten rabia o se enojan con ellos. Por eso deben portarse bien, no ser “malcriados” y no “faltar al respeto” de los adultos para no causar rabia en ellos. Y peor la cosa: por la religiosidad, ya que el cuarto mandamiento exige a niñas y niños a honrar padre y madre (aunque en muchos casos niñas y niños no tienen tanta razón de hacerlo). Eso hace que niñas y niños sean obligados a oprimir su sentimiento de enojo y desarrollan un sentimiento de culpa. Ellas se sienten culpables por el enojo y la rabia de los adultos y se sienten culpables por el abuso vivido.

Lo que queda después del abuso sexual en la niña son miedos y sentimientos de culpa. Ambos sentimientos acompañan a la sobreviviente: miedo a la oscuridad, miedo de estar sola, miedo de estar con personas, miedo a emprender actividades por si misma, miedo a hablar porque siente que lo que dice no vale nada, no es importante. Y, por otro lado, el sentimiento de culpa por ser una persona infeliz, por no tener mayores logros personales y profesionales; culpable por tener miedo, y a veces sentirse simplemente culpable por todo. A muchas sobrevivientes, estos miedos y sentimientos de culpa las obligan a buscar ayuda, y muchas veces los médicos las tratan con psicofármacos que las desconectan aún más de sus legítimos sentimientos de rabia.

Reconocer en el proceso de recuperación emocional que no tienen que sentirse culpable por lo que una persona adulta les ha hecho en su niñez, es un paso importante en el camino de sanar. Reconocer que el miedo es la otra cara de la rabia y permitirse el sentimiento de rabia hacia el abusador, es otro paso sustancial en ese mismo camino. Muchas veces es más fácil para una sobreviviente enojarse por el dolor de otra mujer que por el propio. Es un buen comienzo y abre poco a poco la puerta hacia el propio sentimiento de rabia y dolor.

Es muy común que los abusadores amenacen: “si hablas, va a pasar algo a tu madre, nadie te va a creer” u otras, que agravan aún más los terribles sentimientos de miedo y culpa.

El sentimiento de la rabia es un sentimiento sano, es legítimo como cualquier otro y es indispensable para el proceso de sanar, aunque ninguna sobreviviente tiene porqué quedarse con este sentimiento. Una vez logrado sentir la rabia, el otro paso es expresarla y vivirla. Con frecuencia, y por miedo a este sentimiento, la expresamos hacia nosotras mismas con autoagresiones, usamos alcohol, drogas o fármacos tratando de controlarla, oprimirla o no sentirla. Pas a paso podemos llegar en el proceso de sanar a enfocar la rabia precisamente sobre el abusador y lejos de nosotras mismas. En algún momento del proceso de recuperación emocional muchas de nosotras, las sobrevivientes, sentimos fuertes deseos de vengarnos de los abusadores que nos han causados tantos daños terribles. Algunas llegan a soñar con asesinarlo o castrarlo. El deseo de venganza es algo muy natural. La mayoría de las sobrevivientes logramos usar la rabia como fuerza motivadora y convertirla en el valioso recurso de buscar cambios positivos. Las sobrevivientes somos personas muy valiosas y preciosas y ninguna de nosotras ha merecido vivir abuso sexual en nuestra niñez.
*Soy sobreviviente.
Movimiento contra el Abuso Sexual Nicaragua:
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yotecreo@gmail.com
http://www.mcas.org.ni/

miércoles, 6 de enero de 2010

EL NIÑO FELIZ


La lista de inconvenientes y dificultades que debemos enfrentar quienes nos ocupamos del abuso sexual infantil es interminable.

En este post me voy a ocupar de un concepto erróneo (uno más) en el que muchos profesionales involucrados con el supuesto bienestar del menor incurren con demasiada frecuencia, y cuyo resultado, para variar, es nefasto.
Esta especie de síndrome que yo he titulado como "el niño está feliz" puede dividirse en dos aspectos fundamentales:
- El niño que ha sufrido abusos sexuales es necesariamente infeliz (presenta secuelas evidentes)
- El niño abusado quiere a su padre (suponiendo que este sea el abusador, obviamente)

Lo que para cualquier desconocedor del tema podría parecer lógico, en realidad no lo es tanto. Es cierto que un niño que sufrido abusos puede presentar secuelas visibles, tanto físicas como psicológicas. Y también lo es que pueda sentir rechazo por su abusador. Pero en muchos casos no sucede así.

Todas las personas tenemos los conocimientos que tenemos, y unos sabemos más de unas cosas y menos de otras, por lo que tampoco es exigible (aunque sí muy recomendable) que todo el mundo conozca a la perfección la lacerante realidad del abuso sexual infantil.

Hasta aquí bien. Pero lo que no alcanzo a comprender es ¿cómo es posible que las personas, supuestos especialistas, que tienen la responsabilidad de decidir sobre el futuro del menor, desconozcan esta realidad?

Los organismos encargados de detectar posibles abusos, ante el hecho de que el niño no parezca especialmente infeliz o no sienta animadversión hacia su abusador ya parece suficiente motivo para inclinar la balanza. En contra de los intereses del niño, por supuesto. A esto le añadimos unos dibujitos y unas cuantas preguntas intrascendentes que por lo general no suelen servir para nada, y listo. El niño está estupendo. Y gracias si la cosa queda ahí. Porque a día de hoy no cuesta mucho traspasar esa difusa línea de la falsa denuncia, asociada al síndrome de alienación parental. Entonces ya no tendrás un gran problema; tendrás dos.

¿Realmente interesa saber si el niño ha sufrido abusos? La respuesta es que no. Cualquier especialista en esta materia debería saber que en la gran mayoría de casos el menor no hablará de este asunto, y mucho menos con unos desconocidos que probablemente no le inspiren demasiada confianza.

Para casi todos el abuso sexual ha sido nuestro secreto; aquello que nadie debía saber. E intentábamos seguir siendo felices, o al menos aparentarlo. Unos lo conseguíamos y otros no tanto, pero el abuso siempre estaba ahí. No tiene sentido pretender que con unas breves entrevistas con el menor y progenitores todo saldrá a la luz como por arte de magia. Yo sufrí abusos por parte de mi padre durante unos diez años. Y nunca nadie supo nada. Y como yo, infinidad de casos. ¿Por qué no se toma más en serio? ¿Por qué quienes tienen esta responsabilidad no están preparados? ¿Por qué todo funciona mal?

El niño no habla. El niño parece feliz. El niño quiere a su padre. A partir de ahí ¿qué haces? Estás atrapado en un callejón sin salida. Si te rebelas contra esta situación corres el riesgo de que te tachen de neurótico, de histérico, de que tu único propósito no es otro que dañar al presunto abusador. Y si no haces nada la situación no es mucho mejor. El menor seguirá siendo objeto de abusos. Pero claro, es que el niño parece feliz... hasta que deje de serlo. Entonces, quizá dentro de unos cuantos años, tendrá que enfrentarse con la realidad. Y será entonces cuando caiga la máscara. Y ese padre (o quien sea el abusador) protegido por el oscuro secreto se convertirá en un ídolo de barro, será despreciado e incluso denunciado, porque los tiempos que para nosotros fueron demasiado largos espero que en un futuro próximo se reduzcan considerablemente.

Hoy la sociedad sabe de la existencia del abuso sexual; las noticias se hacen eco con relativa frecuencia. Cierto que sigue existiendo un gran desconocimiento sobre sus efectos y su incidencia, pero estamos en camino. Dicen que la verdad al final siempre triunfa.

Publicado por JoanMontane

jueves, 24 de diciembre de 2009

PEDOFILIA EN ARGENTINA


Lo invitaba a comer en el shopping Alto Palermo y le hacía regalos. Un empresario holandés que vive en Buenos Aires contactó a un chico de 15 años por chat y Facebook para tener relaciones sexuales.Su madre comenzó a sospechar cuando la citaron las autoridades del colegio porque el adolescente había bajado el rendimiento en las clases. Entonces revisó el correo electrónico de su hijo, encontró emails con tono “amoroso” escritos por ese hombre y fotos sospechosas, e hizo la denuncia.La Policía Federal descubrió en internet que el sospechoso de 40 años iba a tocar la guitarra en un auditorio de Palermo. No hubo show: lo detuvieron en la puerta.Está acusado de violación y pedofilia. Ahora se investiga si el detenido integra una red de pedófilos y si hay casos similares.“La madre de la víctima nos contactó porque había encontrado en la computadora de su hijo emails, charlas y fotos con el detenido.Cuando acreditamos los dichos, hicimos la denuncia en la División de Delitos Informáticos.El chico le contó a su madre que tuvo relaciones sexuales con el hombre”, dijo a Crítica de la Argentina el abogado de la familia, Jorge Fiscalini.El chico es alumno de un colegio secundario de la ciudad de Buenos Aires. En junio de este año, los profesores empezaron a notar que el menor no prestaba atención en las clases y que había bajado mucho la capacidad en las materias.Las autoridades decidieron citar a los padres para alertarlos de la situación. La madre del adolescente empezó a tener un seguimiento mayor en los comportamientos de su hijo, uno de los castigos fue prohibirle jugar a los jueguitos de la computadora.Pero la conducta empeoró: en las reuniones familiares el chico comenzó a aislarse y ya no compartía las fiestas de cumpleaños.Como seguían las sospechas, en diciembre de este año la madre del menor le preguntó la contraseña del email a su hermana.Cuando la consiguió, se metió en la casilla de entrada y encontró una gran cantidad de emails “amorosos” y fotos de su hijo semidesnudo con el hombre de 40 años. Enseguida fue a consultar con un estudio de abogados con todo el material como prueba.“La policía actúo de manera brillante: esa misma noche el hombre fue detenido”, explicó Fiscalini.La causa quedó en manos del Juzgado de Instrucción Nº 5, a cargo del juez Manuel Campos.“La cadena tiene 123 contactos.Muchas de estas personas pueden formar parte de una red de pedófilos.

La táctica usada es seducirlos vía internet. Fueron muchos los encuentros con el menor. El chico borró algunos emails de Facebook, seguramente por miedo a ser descubierto por sus padres”, dijo Fiscalini.

LAS REDES RIOPLATENSES (PEDÓFILOS)
El lugar de las citas era en un local de McDonald’s en el shopping Alto Palermo. En algunas oportunidades, el chico fue al departamento donde mantuvo relaciones sexuales. Ahora el chico está con tratamiento psicológico.En 2006, un grupo de pedófilos holandeses propuso formar un partido político, se llamó Caridad, Libertad y Diversidad (NVD, por sus siglas holandesas).Tenían como fin presionar en la reducción de la edad legal para mantener relaciones sexuales de 16 a 12 años y para legalizar la pornografía infantil y el sexo con animales.
La pedofilia creció en todo el mundo desde 2003 un 149 por ciento. Esto se desprende de un informe de la asociación italiana Telefono Arcobaleno que se dedica a la lucha contra la pedofilia en internet. Alemania es el país con el índice más alto de denuncias.Sólo en 2008, la agrupación denunció 42.396 por material pedófilo en diferentes páginas de internet, el material fue presentado ante las autoridades de 45 países.Según explica el informe, los países donde se han hecho más denuncias son Alemania con 26.191, Holanda 5.256 y Estados Unidos 3.611.Europa es la que más casos de pedofilia registra, con 86,6 por ciento de las denuncias y con un aumento del 406 por ciento en la cantidad de material pedófilo desde 2003, por delante de América del Norte, con 10,8 por ciento.En América del Sur, uno de los máximos países con nivel de preocupación es Chile, que obtuvo tres puntos en una escala de cinco.

viernes, 18 de diciembre de 2009

¿Cómo los colegios pueden identificar el abuso sexual?


De acuerdo con Robert Shoop (1999), muchas veces la acciones sexuales inmorales se realizan en privado, y pueden ser negadas incluso por las propias víctimas. Sin embargo, los perpetradores, adultos generalmente, dan signos que pueden llamar la atención. Shoop aconseja a los profesores y administradores a ‘confiar en su intuición’ y fortalecer su escrutinio. Si el comportamiento de alguien los pone incómodos o es poco común, hagan preguntas, aconseja este investigador.
Una clave puede ser un exagerado comportamiento afectivo con prolongados abrazos y contacto con las manos. Los perpetradores también realizan comportamientos poco profesionales como decir chistes sexuales y hacer bromas de tipo sexual. Shoop informa que ese abuso verbal puede ser un método de ‘amanzar’ a las víctimas. Adultos que dicen chistes sexuales sin ser objetados pueden continuar su escalada tocando el pelo, los pechos o el trasero. Si el comportamiento no es reportado, ese adulto puede envalentonarse para hacer avances sexuales que no serán denunciados.
Los abusadores pueden buscar la extensión de su contacto con ciertos estudiantes más allá de la jornada escolar, estos sujetos son conocidos por invitar a alumnos a fiestas, llevarlos a viajes y comprarles regalos con frecuencia. Alan L. Barbee, investigador para los colegios en el condado de Fairfax (Virginia), ha informado que los abusadores son expertos en ganar la confianza de los niños y a menudo son elogiados por su dedicación en hacer trabajo extra con los estudiantes y su participación en actividades extracurriculares.
Shoop aconseja a profesores y administradores a poner atención y tomar seriamente los rumores, secretos y reclamos indirectos, particularmente de los estudiantes. A menudo otros alumnos han estado conscientes de la relación existente entre profesor y alumno, pero tienen temor de hacerlo público debido a una erronea lealtad con el alumno.
Debido a que la socialización con los alumnos puede ser un medio apropiado para relacionarse con ellos, es importante tener políticas distritales que aseguren una investigación rápida y profesional de las denuncias e incidentes para determinar su mérito.
En el documento, Brad Goorian habla tambien de como se puede luchar contra el abuso sexual, y menciona que en muchos distritos de Estados Unidos se tienen políticas definidas sobre la inmoralidad sexual, y en caso de no contar en el colegio con ella, se puede pedir prestada a otro colegio para tomarla como referente, existen guias para los docentes en donde se dan claves para evitar contratar personal que tenga antecedentes por abuso o "inmoralidad sexual" como lo llaman en el texto, también mencionan la importancia del procedimiento para que los padres, alumnos y los mismos profesores puedan hacer denuncias formales e informales.
en lo particular, creo que hacen un buen trabajo con este tipo de guias, pero también me parece que están cargadas de doble moral con los adjetivos que usan.....


Goorian, Brad. (1999). Abuso sexual por parte de los empledos del colegio. Recuperado diciembre 14, 2009.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Mi Testimonio Cecibel Contreras soy sobreviviente.


Mi vida fue cruelmente atroplellada y destrozada por mi padre cuando apenas tenia nueve años.
La persona quien mas yo adoraba y confiaba aniquilo todos mis suenos de niña. Este es mi testimonio:
Mi madre era una mujer muy trabajadora, sus horarios de trabajo comenzaban de cinco de la mañana hasta la siete donde regeresaba a su casa a realizar todos sus labores del hogar. Yo quedaba a cargo de mi padre, el trabajaba como taxista y tenia horarios flexibles. Eramos muy felices para mi ellos significaban mi mundo. Un mundo que de repente se derrumbo cuando la maldad se apodero de mi padre. Una mañana gris donde los pajaros dejaron de cantar, donde mis sueños fueron interrumpidos por manos frias y maliciosas. Asi cambio la historia de mi vivir. Esa mañana abri mi ojos, no me asuste porque vi a mi papa junto a mi y jamaz pense que el me haria daño. No obstante su cara no era la misma, sus ojos tenian un odio incomprensibe. Le pregunte "Papa que pasa" El me dijo callate.... abofeteo mi pequeña carita. Se me fue encima como una vibora luceferiana hubieron gritos, golpes y una pistola en mano. Un forcejeo inutil para mi. Este montruo se robo mi inocencia pero mas que nada mato mi espiritu. Su palabras atterorizaban mi corazon y su amenaza fue aun mas espantosa. "Si hablas mato a tu madre" fue como un eco que retumbaba en mi mente diariamente. No Dios mio no puedo hablar no me quiero quedar sola. "No quiero que mate a mi mamita" Diosito que hago? Despues de su vil hazaña me dijo de ti depende la vida de tu madre. Corri hacia el baño y ahi llore con un grito ausente que el corazon casi explotaba de tanto dolor. Dolor que jamaz abandonaria mi vida. Pasaban los años y vivi lo inimaginable en silencio, abuso sexual, abuso psicologico y abuso infantil.
Hasta que por fin Dios me permitio llenarme de fuerza y escapar esta pesadilla donde muchos niños por miedo, verguenza se encuentran atrapados aun. Esta pagina es dedicada a ellos donde el valor juega un gran papel para su libertad. El encontrar la manera no es facil por que estos perpetradores son muy habiles y tienen un control mental grande sobre un niño. Esta pagina ayudara a motivar. A encontrar recursos donde podran liberarse de las garras de este infierno. Esta pagina tambien es dedicada a todos los sobervivientes de la violacion, abuso domesticos y el abuso infantil.
Cecibel Contreras soy sobreviviente http://salitre.ning.com/profile/CECIBELCONTRERAS

sábado, 12 de diciembre de 2009

La desinformación en el abuso sexual infantil


Existen ideas completamente erróneas en relación con el abuso sexual en la infancia. El tabú, la desinformación y el no querer ver una realidad que nos afecta tanto y tan de cerca nos han llevado a tener unas ideas muy distorsionadas sobre esta lacra social.
Todavía sigue pesando la idea de que el abuso sexual infantil (ASI) se produce en ambientes desestructurados, de pobreza o en ciertas clases sociales que poco tienen que ver con nosotros. Seguimos pensando que, lejos de inmiscuirse en nuestros sólidos tejidos sociales, los ASI tienen más que ver con la pederastia o con el comercio sexual infantil que con nuestra realidad cotidiana. Hay una tendencia a ver esa realidad como algo lejano y que apenas debería inquietarnos, pero la realidad en la que verdaderamente vivimos no puede ser silenciada y escondida por más tiempo.

Si bien es cierto que la percepción de los ASI está modificándose a pasos agigantados aún queda un largo camino por recorrer. Seguimos viendo esa lacra social como algo que no tiene que ver con nosotros, quizá comparable a un grave accidente de tráfico; somos conscientes de que es algo que ocurre, pero jamás creemos que nos pueda afectar a nosotros. Es de aquellas cosas que inconscientemente pensamos que sólo afecta a los demás. No obstante debemos ser conscientes que las probabilidades de estar involucrados en un caso de ASI son mucho mayores que las de padecer un accidente de tráfico grave. Los números no dejan espacio para la duda: una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños, aproximadamente, ha padecido algún tipo de abuso sexual a lo largo de su vida antes de cumplir los 17 años.
Una vez con los pies en el suelo y reconocida la naturaleza y la realidad de los ASI, digamos que mayoritariamente estos abusos se perpetran dentro del entorno familiar del niño, siendo el padre o padrastro la figura que más habitualmente pasa a convertirse en el agresor. También son abusadores comunes, por este orden, hermanos, tíos, primos, abuelos y, en general, cualquier persona que tenga un acceso directo y continuado con el niño y que le permita ganarse su confianza, como podrían ser maestros, amigos de la familia, sacerdotes, monitores, etc.
Es cierto que también existe el ASI por parte de desconocidos, pero su incidencia es mucho menor. Digamos que los abusos intrafamiliares rondan el 60%. Si le sumamos los perpetrados por conocidos la cifra superaría el 90%. Hay que reconocer que la rápida implantación de internet en nuestra sociedad ha supuesto que avancemos mucho y en positivo, tanto en la información como en la prevención o en la facilitación para crear asociaciones. Su parte negativa, no obstante, es conocida por todos, y si antes los pederastas tenían más complicado su acercamiento a los menores, ahora poseen una herramienta efectiva para sus abyectos objetivos. Todo esto nos lleva a prever que la cifra de abusadores desconocidos pueda incrementarse notablemente en el futuro.
Uno tiende a imaginarse que el abuso sexual infantil es un hecho violento, sin embargo no es así; al menos no el tipo de violencia física que todos podemos tener en mente. En los casos intrafamiliares no es necesaria. Al agresor le basta la intimidación y el poder que le confiere su condición de adulto, lo que sumado a la autoridad añadida que le proporciona ser un familiar habitualmente directo, dejan al menor casi sin posibilidades de escapar de esta triste realidad.

Hay quien piensa que si a un niño le sucede algo así lo diría, pero desgraciadamente pocas veces sucede. El menor casi siempre guarda el secreto, bien sea por miedo, vergüenza, culpa o sentimientos de complicidad, sentimientos inducidos por el agresor y que le garantizan en buena medida la impunidad de que gozará, en muchos casos, toda su vida. Si un niño lo tiene complicado, un adulto no lo tiene mucho mejor. Cuando es capaz de hacerlo, suelen plantearse cuestiones como: -¿Para qué lo voy a contar ahora?- o bien -Sólo conseguiré que sufra mi familia- El peso específico de estos son condicionantes pueden ser abrumadores, tanto como para impedir dar el paso. También hay que decir que detrás de esos pensamientos subyacen causas de más hondo calado que llevan al superviviente a seguir siendo esclavo de su propio silencio. Entre ellas una baja autoestima, un sentimiento de culpabilidad hacia las consecuencias de la revelación, como una posible desintegración familiar, y una acusada sensación de falta de legitimidad para reclamar o exigir cualquier restauración sobre el daño sufrido hace ya tantos años.
Otro factor muy controvertido, desconcertante y tremendamente culpabilizador es el placer ocasional que puede haber experimentado el niño durante los abusos. Cuando eso ocurre se pierde cualquier atisbo de legitimidad a la hora de sopesar la posibilidad de revelar lo que está ocurriendo. Y lo más terrible es que se utilice esa circunstancia por parte de los pederastas para justificar sus acciones. La consecuencia es que el menor culpe a su ?cuerpo? por haber sentido placer y traicionarle, lo que de adulto puede traducirse en diversas patologías de mayor o menor gravedad.

Todo lo expuesto hace que se perpetúe la cadena del silencio. La consecuencia final que podemos extraer es que el delito de abuso sexual infantil es una de las transgresiones legales más comunes y menos penalizadas debido a la absoluta impunidad con la que, hasta hace bien poco, ha actuado el agresor. Y a decir verdad, no podemos decir que en la práctica hayan cambiado demasiado las cosas.

El enemigo no está lejos ni es ese ser depravado que vamos a reconocer nada más verlo. Por desgracia no es así; más comúnmente se trata de alguien bien considerado socialmente y que no suele levantar sospecha alguna. El enemigo está en nuestra propia casa, y mientras los que padecimos ASI no seamos capaces de alzar nuestro dedo acusador, el agresor seguirá siendo el enemigo invisible que acecha impunemente desde muchos de nuestros hogares.
Joan Montané Lozoya
http://www.jmontane.es/

INDIGNACIÓN


◦VITRAL POR JAVIER SOLÓRZANO ZINSER
◦(www.javiersolorzano.com)
Estaba evidentemente nerviosa cuando nos llamó. Pidió el anonimato para contar su historia. Hace dos años, su hijo único empezó a portarse reacio para ir la escuela; estaba en el “Westminster School”, en el Sur del Distrito Federal. Lo primero que pensó es que podía ser una reacción natural, porque “a todos nos ha dado en alguna ocasión por no ir al colegio”. Sin embargo, las actitudes del niño estaban siendo cada vez más rebeldes. “Una mañana, después de vestirlo para ir a la escuela, se empezó a jalar la ropa para quitársela”. Pensaron que era un berrinche, pero cuando se dieron cuenta que estaba llorando desconsoladamente, la preocupación los invadió.

No sabían qué pensar de las reacciones del pequeño de tres años. Ya hablaba, pero no como para comunicarse con claridad. “Uno piensa cualquier cosa, yo creía que a lo mejor era un problema de salud”. Una mañana, cuando iban a la escuela, de nuevo el pequeño empezó a llorar, “no quería que lo dejáramos en el colegio”. “El 17 de octubre de 2007 finalmente me dijo que ‘Lore le hacía hoyo’, él, (el niño) estaba postrado sobre la cama intentando comunicarme su dolor, entre lágrimas gritos y súplicas para que no lo llevara más al colegio; me detuve e inmediatamente le pedí que me indicara en dónde ‘Lore le hacía hoyo’. Mi hijo sólo movió su cuerpecito para señalarme con la manita derecha su parte anal”. ‘Lore’ es Lorena Alvarado Amador, auxiliar de la profesora responsable del grupo de Kinder Maternal del Westminster School.

La madre del pequeño fue al día siguiente a hablar con la directora de preescolar y con la directora general. La atendieron de manera déspota e insensible. La directora de preescolar la sacó materialmente de su oficina. En la confusión, el enojo y la sorpresa, el domingo 21 de octubre en la noche y después de mucho pensarlo, llamó a LOCATEL, donde “amablemente me orientaron”. “Nos propusieron acudir al Centro de Terapia para Víctimas de Abuso Sexual (CTA), lo que hicimos al día siguiente”. Después de largos análisis les confirmaron lo que llaman “la triste realidad”. Fue en el mismo centro en donde les sugirieron presentar una demanda, lo que hicieron al día siguiente, el 23 de octubre.

El 25 de febrero de 2008 se giró orden de aprehensión en contra de Lorena Alvarado Amador por su probable responsabilidad del delito de abuso sexual agravado. Pasaron 20 meses hasta que las autoridades dieron con ella el 28 octubre de 2009. A finales de noviembre de este año inició el juicio. La escuela se ha dedicado a esconder el asunto y negarlo a los padres de familia de otros niños que preguntan sobre el caso. Es un tema de primera importancia, ante el cual la escuela debería de dar la cara. Hay una presunción fundada y existen evidencias para que ‘Lore’ sea juzgada. Esto apenas empieza.

¿Cómo le hacen los abusadores para no ser descubiertos?


Usa la confianza que el niño tiene en el para asegurar su silencio.
Se ganan la amistad del niño y buscan convertirse en alguien “especial”.
Le hacen creer al niño que solo le hacen “esas cosas” por que los quieren.
Cuando los niños tratan de resistirse les dicen que nadie les va a creer, incluso les hacen creer que todo ha sido culpa del niño y lo van a castigar.
De esta manera el abusador puede seguir abusando sin preocuparse de ser descubierto, pues cuenta con que el niño NO PUEDE defenderse. La prevención incluye enseñar a nuestros niños a que les vamos a creer, que son importantes para nosotros y que no hay nada que ellos puedan hacer que hagan que dejemos de amarlos. La prevención tiene que darle PODER a los niños.
¿Por donde empezar? Pues por hacer conciencia de que una de cada tres niñas y uno de cada seis niños tienen algún tipo de contacto sexual con un adulto antes de cumplir los 18 años.
Los abusadores cuentan con el silencio de los niños o que en el peor de los casos que nosotros no les creamos a los niños que han sido abusados. Un niño seguro de si mismo, extrovertido y que cuenta con un amor adecuado y cariño de sus padres, será mas difícil que acceda a guardar un secreto. Como dice el dicho “mas vale prevenir…”, así que te presentamos las tres estrategias mas importantes para proporcionar a tu hijo lo que necesita para evitar una situación de abuso. En cada estrategia, te proponemos unas actividades… hay muchas mas, pero si haces estas, es un excelente comienzo. Si deseas mas herramientas o conocer que mas puedes hacer por tu niño o que te ayudemos a encontrar las palabras adecuadas para ti, no dudes en ponerte en contacto con nosotras.
Entonces hay tras estrategias importantes para proteger a nuestros niños:
Hablar del Abuso Sexual Infantil.
Proporcionar una educación sexual de acuerdo a su edad.
Enseñarles el autocuidado del cuerpo a niños y niñas.
¿Como? De la misma manera en que enseñamos a los niños a cruzar la calle fijándose, pues de otro modo podrían atropellarlo, pero esto de ninguna manera implica que aterroricemos al niños con imagenes de sangre o de niños atropellados.
Todo el cuerpo tiene nombre. Pene, vagina, testículos, vulva, clítoris... igual que el brazo la cabeza los ojos y la nariz.
Es importante que también hables de la diferencia entre las partes públicas y las privadas. Por ejemplo. Los niños se dan cuenta que todas las personas vamos al baño, y que vamos solos y en la mayoría de las casas hay una puerta que nos da privacidad. Podríamos decirle: ¿Te has fijado que hacer del baño es un asunto privado?, ¿no hacemos a media calle, verdad?, es por que es privado. Tu cuerpo también tiene partes privadas, por ejemplo tu pene/vagina, es privada. ¿te fijas como la ropa cubre estas partes en todas las personas? y continuar una conversación de este tipo.
Ayudar también a hablar de las caricias que son cómodas y las que nos hacen sentir incomodos. La necesidad de cuidar nuestro cuerpo mediante el alimento, la higiene que nos hace sentir bien.
Jugar algunos juegos que permitan al niño reafirmar estas ideas son solo algunos de los puntos principales, pero hay que tener constancia. Hacerle saber a nuestros niños que son amados y que si alguien les hace daño o trata de tocar sus partes privadas o enseñarles las suyas, nos cuenten.
También ayuda el fomentar la comunicación y el trato respetuoso con el niño que le permita tener confianza en sus sentimientos.

lunes, 7 de diciembre de 2009

La recuperación emocional de las niñas y niños que viven abuso sexual


“No hay mayor desastre que el dolor interno, porque es prácticamente incomunicable. Una casa tarde o temprano se reconstruye o sobre un predio desbastado se siembra un jardín. Pero, qué jardín se levanta sobre la destrucción interna de la vida misma”. (Palabras de una sobreviviente de abuso sexual).

Valores, experiencias vitales, concepciones entre otros son aspectos importantes a considerar para plantearnos qué jardín queremos construir sobre la base de los innumerables daños o secuelas ocasionados por el abuso sexual, que implica perdidas múltiples, el cual sume a las personas en un profundo dolor, tristeza y desesperanza que se manifiestan en su cuerpo y espíritu.

Desde el Movimiento contra el Abuso Sexual estamos las organizaciones de la sociedad civil aunando esfuerzos para visibilizar, dignificar y defender los derechos de la niñez que están expuestos a situaciones de riesgo ante el abuso sexual. Estos esfuerzos van encaminados a la prevención, promoción de sus derechos y atención.

Al identificar estas situaciones, pretendemos definir el rol de los profesionales, maestros, padres, madres que tienen la función de protector, es decir las características, responsabilidades y competencias, de quien acompaña a la niñez que vive situaciones de riesgo, y construir a partir de ahí herramientas que les ayuden en la promoción del desarrollo integral, teniendo presente que “la condición fundamental para el desarrollo infantil en una relación estable y a largo plazo con, al menos, un adulto capaz de demostrar amor, comprensión y también de guiar y enriquecer la experiencia del mundo que tiene el niño y la niña”.

El niño/a que es víctima de abuso sexual prolongado, usualmente desarrolla una pérdida de autoestima, tiene la sensación de que no vale nada y adquiere una perspectiva anormal de la sexualidad. Puede hasta llegar a considerar el suicidio.

Los niños/as que están sufriendo abuso sexual envían señales o mensajes a los adultos pidiendo ayuda a través de su comportamiento:
Interés excesivo, o el evitar todo lo de naturaleza sexual
Problemas con el dormir o pesadillas
Depresión o aislamiento de sus amigos y familia
Dice que tienen el cuerpo sucio, que hay algo malo en sus genitales
Negarse a ir a la escuela
Secretividad
Molestias sexuales en sus dibujos, juegos o fantasías
Agresividad excesiva
Comportamiento suicida
Mucho miedo o tristeza.
Chupa la ropa o su pulgar.
no crece o se desarrolla bien.
Llora mucho.
Juega con muñecos u objetos que representan al agresor.
No habla. no come, o como mucho.
Se comporta como bebé o como una persona mayor.
Tiene frecuentes dolores de cabeza o estómago.
Se junta con personas problemáticas o peligrosas.
Se siente culpable por el abuso que vive.
Planea la venganza.
No se asea apropiadamente.
Miedo a la oscuridad y a irse a dormir.
El niño/a que vive abuso puede manifestar tres o más de estos comportamientos, ante estas señales el adulto tiene que buscar la ayuda necesaria, con el objetivo de protegerlo y llevarlo a un lugar o espacio seguro.

Para el acompañamiento a quien vive abuso sexual, es importante establecer una buena relación, iniciar la conversación con un tema neutral creando un clima de confianza y calidez, permitir que se comporte de manera espontánea. Reconociendo los sentimientos que exprese, aceptando en sus propios términos, clarificando lo que piensa y siente.

Escuchar las preocupaciones, sentimientos que él o ella le esta diciendo. Respetar si quiere o no compartir lo que le ha pasado, él tiene su propio ritmo, no forzarlo.

Identificar los sentimientos del niño/a es fundamental como adultos protectores. Expresar los sentimientos en sus propias palabras y preguntarle si es así como se lo estamos expresando.

Ofrecerle libros, folletos, cuentos, pintura, plastilina, dibujos para que tenga la oportunidad de auto-expresarse a través de etc.

Estas son algunas medidas preventivas a tomar en cuenta en el cuido a niños y niñas desde la cotidianeidad:

*Decirle a los niños/as que "si alguien trata de tocarte el cuerpo y de hacerte cosas que te hacen sentir raro o incomodo, decirle que NO a la persona y contármelo enseguida."

*Enseñarles que el respeto a los mayores no quiere decir que tienen que obedecerles ciegamente y a las figuras de autoridad, por ejemplo, no les digan "siempre tienes que hacer todo lo que la maestra o el que te cuida te mande a hacer."

*Estimular y apoyar las actividades para la prevención en la escuela, la iglesia, la comunidad y la familia.

*Informarse en relación al tema del Abuso Sexual y compartirlo en la comunidad, en la escuela, en la iglesia y todos los espacios donde estemos.

Los niños que han sufrido abusos sexuales y sus familias necesitan tratamiento profesional. Los profesionales de la salud pueden ayudar a recuperar su sentido de auto-estima, a sobrellevar sus sentimientos de culpabilidad sobre el abuso, y a comenzar el proceso de superación del trauma. Entran al camino de la Recuperación Emocional y de esta forma se reduce el riesgo de las secuelas provocadas por el abuso y evita que el niño/a o adolescente desarrolle serios problemas cuando llegue a adulto.

*Psicóloga
Instituto Centroamericano de Integración Social (ICIS)