sábado, 22 de agosto de 2009

PROCESADO POR ABUSO SEXUAL


Un uruguayo de 33 años fue procesado por abuso sexual y otros delitos relacionados a la pornografía infantil.

Tras una operación que dio inicio a principios de agosto por parte del Departamento de Informática de Jefatura de Policía de Montevideo, se pudo llegar a detectar la maniobra que llevaba adelante un salteño de 33 años que residía en Montevideo.

Un hombre de 33 años fue procesado por abuso sexual y otros delitos relacionados a la pornografía infantil.

La operación dio inicio a principios de agosto por parte del departamento de Informática de Jefatura de Policía de Montevideo, cuando un padre denunció que su hijo había sido sometido a actividades sexuales mediante el conocido chat: MSN. El hecho se agravó cuando varios chicos, vieron sus fotos en distintos blogs y lo que incrementó el numero de denuncias.

El jefe de Delitos Informáticos, Gabriel Lima dijo que el salteño de 33 años, que residía en Montevideo le ofrecía dinero a los menores, juegos electrónicos y también recarga de celulares.

“La familia de las víctimas ignoraba la situación hasta que uno de los padres tuvo una nota que la Jefatura de Policía de Montevideo se encargó de manifestarle a la población. A raíz de eso, fue que uno de los padres comenzó a controlar la actividad de su hijo en internet y vio la actividad que realizaba este hombre de 33 años con su hijo de 12. Ahí cuando se enteró por el hijo de todo lo que estaba sucediendo se puso en contacto con los amigos de él y es que aparecen los demás menores denunciantes”.

En conjunto con esto, otras dos denuncias se radicaron en Salto por abuso sexual. La Policía comprobó que se trataba de la misma persona, por lo que se intensificó la investigación.

Finalmente en la noche de el jueves fue detenido y procesado por dos delitos de violación, dos por atentado violento al pudor y reiterados delitos de retribución o promesas de retribución a personas menores de edad para que se ejecuten actos eróticos.

De todas maneras, la investigación continúa para comprobar si otros pequeños estuvieron involucrados en este caso.

El jefe de Delitos Informáticos dijo que es sumamente importante que los padres controlen a los menores en internet y explicó cuáles son las características de este tipo de personas.

“Clase media para arriba. Los que están económicamente sin problemas. Generalmente, tienen hijos o sobrinos de la misma edad del material que consumen, pero no les hacen nada. Esta persona tenía un puesto muy importante en una empresa de transporte nacional e internacional”

miércoles, 19 de agosto de 2009

¿NO SE PUEDE CONFIAR EN NADIE?


El tema hiere y conmueve. También las estadísticas internacionales, que estiman que uno de cada seis chicos es víctima del abuso sexual. En el 90% de los casos, los abusadores son personas del círculo más cercano al niño, aquellas de quienes el chico espera protección.

Mediante estrategias seductoras, chantajes que incluyen regalos y promesas, o sencillamente con violencia física o psíquica, el menor es utilizado como objeto sexual. El abusador arranca al niño de la infancia y lo instala en una práctica sexual perversa que le deja marcas indelebles, aunque éstas no se detecten en el control médico al que es sometido para verificar hechos que muy pocas veces denuncia con palabras.

Porque está amenazado, porque le piden mantener los hechos como un secreto compartido para preservar la integridad familiar o para obtener a cambio algo deseado, o sencillamente porque no tiene parámetros para calificar lo sucedido. Como lo muestran casos recientes, se trata de un fenómeno democrático que atraviesa con similar intensidad dramática clases sociales y culturas.

"La gente prefiere pensar que es el hombre de la bolsa, el portero o el vecino, pero en el 90% de los casos son familiares o allegados", dice la psiquiatra infanto juvenil Virginia Berlinerblau. Y describe un fenómeno que exhuma un lado oscuro de algunas familias, que prefieren esconder bajo la alfombra.


"Es normal que nos defendamos de todo lo desagradable. Entonces, preferimos pensar que se pueden descartar categorías de personas, pero no se puede. Cuando aparece un abusador todos dicen: "Pero si parecía tan buen tipo?". Y ni se imaginan cuántos «buenos tipos» hay acusados por abuso".

Contraria a definir el identikit del "abusador prototipo", la médica legista asegura que "haciendo este trabajo uno aprende que no se puede confiar en nadie. Puede ser el profesor de música, el sacerdote, el maestro, el padre?".

Sin embargo, señala ciertos rasgos presentes en muchos abusadores: personas que tienden a "avanzar corporalmente sobre los otros, que tienden a manosear sin respetar los límites de los demás, y suelen ser verbalmente abusivos. ¡Pero hay tanta gente que es así y nunca abusó de un niño! Y otros que tienen esta veta, pero están socialmente adaptados y la tienen bien escondida".

Los niños abusados reiteradamente son niños abandonados. "La ocasión también hace al abusador, y los más vulnerables son los descuidados y carenciados emocionalmente, porque casi siempre el abuso va acompañado de una relación afectiva que el niño no quiere perder." En su libro Violencia familiar y a buso sexual, define al abuso sexual de niños como incidentes repetidos en los que un amigo o pariente se aprovecha del chico, hecho que le genera mucha ambivalencia afectiva a la hora de denunciar lo que sucede.

A diferencia de una violación, que en general es provocada por un extraño y en una única oportunidad, "el acto abusivo en general se produce como consecuencia de una instalación lenta y paulatina de un proceso de seducción que se da en un marco de confianza", dice el médico.

El abusador "buen tipo" va dejando señales en el camino que se pueden leer con anticipación. Prepara a su víctima, la sexualiza mediante estrategias disfrazadas de cuidados paternales, como dormir con el menor o compartir el baño como si fuese una actividad inocente de cuidado e higiene, la expone a imágenes inapropiadas (de su propio cuerpo o a través de videos no necesariamente pornográficos pero sí de contenido erótico) o le da información que no respeta la edad evolutiva del niño, con el pretexto de ofrecerle clases de educación sexual.

Facilitar a los niños información sexual que eventualmente pueda ayudarlos a protegerse a sí mismos es, contrariamente, enseñarles que su cuerpo es propiedad privada y que, salvo excepciones como la visita al médico, tiene partes íntimas que no tiene que compartir con nadie. Y en caso de que alguien lo invada corporalmente, tiene que pedir ayuda y contar lo sucedido sin vergüenza.

Aprender a escuchar

"Yo estaba separada y mis chicos no querían ir a casa del padre; él tocaba el timbre y la nena se escondía, pero se la llevaba obligada", relata Inés, hoy integrante de Así No ( www.abusosexualinfantilno.org ), una entidad dedicada a combatir el abuso.

"Un domingo los llevó al country en donde vivía, y cuando volvieron la nena estaba fuera de sí, violenta e irritable, conducta rara en ella. Entonces me dijo: "Mamá, me duele la vagina". A pesar de que tenía cuatro años, conocía los nombres de todas las partes de su cuerpo, porque el padre, que es un profesional de la medicina, se los había enseñado. Cuando la llevé a bañarse, me dijo: "Me tocó con el dedo".

"Yo me quedé helada y no pude decir nada. Después supe que es mejor callar y escuchar, porque cuando los chicos se sienten acosados con preguntas no hablan más. La llevé a la pediatra, que la revisó y me dijo: "Yo no soy cómplice de estos delitos, si no lo denunciás vos lo denuncio yo?".

Además, una propuesta terapéutica integral, que incluya un tratamiento psicoterapéutico familiar, ya que toda la familia está afectada por el hecho. Destaca la necesidad de reparar, modificando las condiciones que favorecieron la ocurrencia de los hechos, restaurando el rol de niño que la víctima nunca debió perder y aclarando que, aun en aquellos casos en los que el niño admitió en silencio la situación de abuso, no necesariamente la consintió, ya que no podía enfrentarse a la autoridad que significaba la figura del abusador. La responsabilidad, la culpa y la vergüenza siempre deben recaer en la persona del ofensor, concluye el especialista.

Doctor Horacio Krell

BOGOTA COLOMBIA.


La alegría que causa ver a un grupo de pequeños jugando en un parque nos llena de emoción, pero a la vez nos hace reflexionar sobre la posibilidad de que algún día, esos niños no sean tan felices como lo son en ese momento. Tampoco podemos desconocer que mientras ellos juegan pueden estar rodeados de algunos adultos inescrupulosos que los espían con otras intenciones.
Las personas que buscan sexo con niños y niñas no se diferencian en apariencia de los demás. El delincuente sexual, aunque no tiene una tipología definida, para sicólogos, siquiatras y sociólogos se trata de personas que afrontan desequilibrios interiores.
En Colombia, los índices de prostitución siguen en aumento y ya superan las cifras que las estadísticas oficiales insisten en difundir. El problema de abuso a menores y su prostitución se ha vuelto más apremiante cada vez. Entonces, surge la pregunta: ¿cómo preservar la felicidad de estos niños y niñas y la vida misma de millones de seres humanos?
Visitamos algunos de los lugares en Bogotá, donde centenares de niños y niñas, entre los 13 y los 16 años, ofrecen sus “servicios”, mientras otros deambulan por las calles en busca de clientes con quien pasar el rato, y constatamos cómo se prostituyen a plena luz del día.
Aunque el testimonio de cada niño es desgarrador, es nuestro deber advertir que muchos sí están buscando la manera de salir de este sórdido mundo que los mantiene aprisionados.
Martha Libia* es una adolescente que llegó de niña a Bogotá procedente de Calarcá (Quindío) y quien el próximo mes cumplirá 16 años. Vino a trabajar a una casa cuidando niños, pero cuando llegó al Terminal de Transporte, nadie la estaba esperando. Desde ese día comenzó su tragedia, luego que un hombre de unos 30 años se le acercó y le propuso ayudarla. “No podía creer lo que estaba pasando, el hombre me llevó a un lugar en el sur de la ciudad y abusó de mí en varias ocasiones, me golpeó”. Nos dice… Semanas después ya estaba en la calle cobrando por su compañía sexual. “He querido regresar a mi casa, pero pienso que es muy difícil que mi mamá me reciba; además, allá no hay nada que hacer, porque ella vive con cuatro hermanos más y son muy pobres”, afirma con pesar, aunque luego sonríe.
Luego de hablar con varios de los niños afectados, después de comprometernos a que no revelaríamos sus nombres, sólo tres de las niñas que hoy se prostituyen en el barrio Santafé comentaron sus penurias. Pudimos constatar que el problema de la prostitución infantil en menores de edad de ambos sexos va en aumento.
Según la ONG Renacer, que trabaja por sacar de esta difícil situación a los niños que han caído en la prostitución o que les han sido violados sus derechos; el abuso sexual es muy difícil de castigar por la renuencia de las víctimas a revelar la forma cómo han sido abusadas.
Todas estas víctimas con el correr del tiempo entran a engrosar ese mundo de miseria y desesperanza. De ahí que las cifras de aborto y las violaciones, cada día, lejos de disminuir, van en aumento.
En ciudades como Medellín, Armenia, Pereyra y Cali se dan bandas de traficantes de niños para la prostitución, acechando en los colegios y escuelas para aprovecharse de ellos que luego son traficados hacia países como España, Japón, Holanda, entre otros, donde son tratados como esclavos. Muchos son engañados con falsas promesas de trabajo, algunos viajan por voluntad propia en busca de dinero o ilusionados por una mejor forma de vida.
Los hay que regresan a su lugar de origen y abandonan ese trabajo, pero la gran mayoría se queda a vivir del negocio en el exterior.

Hablan las cifras

En el evento de los niños abusados, los estudios muestran que en América Latina el 70 y el 80% de las víctimas son niñas, donde en un 75% de los casos registrados el responsable de los abusos es un familiar. Los principales responsables de esos delitos tienen que ver con el padre, el tío o el hermano. El rango más afectado está entre los 10 y 14 años con el 37% del total, seguido por el de 5 a 9 años con el 25%, de 15 a 17 años con el 14% y de 1 a 4 años con el 10%, en el 78% de los casos reportados el agresor es conocido del niño o la niña.

¿Qué pasa con la justicia?

No obstante la existencia de leyes y la firma de convenios sobre tráfico de personas y el abuso de menores de edad en Colombia, se puede evidenciar que existe una gran crisis en el sistema judicial que no logra contrarrestar adecuadamente el problema.
Estela Cárdenas, psicóloga de la Universidad de la Sabana, directora de la Fundación Renacer, considera que “El problema exige un análisis de los elementos que pueden incrementar este fenómeno. Hay miles de ejemplos que pueden irradiar luces para la recopilación de datos, artículos y todo tipo de información sobre abuso sexual y la prostitución infantil de personas que se convierten en seres marginales…es algo que no se puede ignorar”.
Otras veces enfatizaron en que, para evitar que continúen los casos de menores de edad víctimas de abuso sexual, no se le puede dar más largas al fenómeno y se debe asumir cuanto antes, un sistema de valores morales y culturales para evitar que algunas madres encubran a los violadores por temores a quedarse solas. El Estado debe hacer prevención activa y buscar prohibición y castigo ejemplares.
Basta recordar en Colombia dos casos que han aterrado a la sociedad: los tristemente famosos criminales Luis Alfredo Garavito, alias “La Bestia”, y Pedro Alonso López, el “Monstruo de los Andes”, que dejaron una estela de muerte y dolor en centenares de familias de los que se afirmó, según las investigaciones, sus depravaciones y estado demencial fue una respuesta a los abusos que sufrieron durante su infancia por parte de sus progenitores.
Al niño o niña víctima de abuso se le destruye su auto estima y les cambia su vida, pues los efectos pos-traumáticos y las secuelas psicológicas son difíciles de olvidar, por eso muchos terminan en las calles de las grandes ciudades prostituyéndose, y sólo un escaso número asume su vida y deja atrás el dolor causado por los mayores.
Si bien no existen cifras exactas de cuánto dinero mueve la prostitución en Colombia, no se puede negar que es un negocio muy lucrativo para los proxenetas que se dedican a traficar con sexo tanto de menores de edad como de adultos. Es tan serio el problema, que en el momento en que usted lee este artículo, se están prostituyendo, o están cayendo en las manos de los abusadores y proxenetas, niños y niñas de todas las edades a lo largo y ancho del planeta.

¿DESPUES DE LA CONSULTA QUE?


En mi práctica profesional noto un incremento de las consultas sobre posible abuso sexual infantil.
Estas no siempre está nombradas así, pero quien sabe escuchar y leer entrelíneas el entrecortado discurso de la consultante, que cuenta hechos aislados, situaciones que no logra entender , describe cambios de conducta o síntomas físicos o psíquicos en sus hijos , sabiendo indagar, haciendo las preguntas correctas, puede darse cuenta que detrás de un determinado conflicto familiar donde hay niñas o niños involucrados que no quieren quedarse a solas con su padre o padrastro y que a la vez sufren llamativos cambios en su estabilidad emocional y física, es muy posible que haya existido un abuso sexual aún no explicitado por el menor.

No sólo no explicitado por el menor sino tampoco "detectado" por su madre, quien tal vez esté "durmiendo con el enemigo", pero le resulta "imposible creer que algo de esa índole pueda estar pasando en su hogar".

Puede tratarse de un padre biológico o de el nuevo marido de la madre. La niña calla y "hace síntomas". Inexplicables síntomas sin diagnóstico médico.Mejor dicho, con diagnóstico médico de que "no tiene nada" (físico): "llévela a psicoterapia, señora".

Son madres a las que "todavía no les cayó la ficha".

Lo preocupante es qué hacen cuando algún profesional (abogado, médico o psicólogo) les habla del tema:
¿ Se separan inmediatamente y denuncian al abusador o niegan la realidad y siguen viviendo con él?

MUCHAS DESAPARECEN Y NO VUELVEN NUNCA MAS. Otras, lo asumen dolorosamente y toman acciones en defensa de sus hijos.

- Negociaste mal - , le dijo una amiga a una clienta suyo marido (padre biológico de los chicos) abusaba de ellos,se separó, lo denunció y dejó de gozar del bienestar económico que tenía.

Me pregunto: ¿ qué otra cosa podía hacer? ¿ Qué sería en ese caso "negociar bien"? ¿ Había algo que "negociar"?

"Te entrego el cuerpo de nuestros hijos a cambio de seguir disfrutando de esta casa y de las vacaciones que me brindas todos los años".

Es duro afrontar estos juicios, es duro salir a trabajar "de lo que sea" porque el denunciado, al verse impedido de ver a sus hijos, lo primero que hace es resistirse a pagar alimentos.

La estrategia del hombre abusador es la siguiente: Vos me dejás ver a los chicos, hacés de cuenta que acá no pasa nada grave y yo te paso una buena cuota alimentaria. Vos litigás para probar que yo abuso de ellos: no te paso un peso. Te canjeo la plata por el cuerpo de los chicos. Ya vendrás necesita a aceptar mi propuesta.

Propuesta moralmente inaceptable. Lo digno es salvar a sus hijos de semejante aberración, aunque la mujer tenga que hacer malabares económicamente para mantener a sus hijos y pagar honorarios de abogados.

Señora: si Ud. mínimamente sospecha que sus hijos pueden estar siendo abusados no cierre los ojos a la realidad. No la niegue. Son nada menos que sus hijos quienes están en juego, que a mi modo de ver, son MUCHO más importante que un MATRIMONIO y que el BIENESTAR ECONOMICO que a veces se obtiene estando casada.

No espere a que su hija o hijo se siente a contarle como si fuera un adulto, cuánto hace que el padre, padrastro, abuelo, tío, cura o profesor la/o manosea o la/o viola.
Es Ud. quien tiene la obligación de observar, asociar hechos, sacar conclusiones y consultar con un psicólogo, un pediatra y un abogado, ESPECIALIZADO EN ESTOS TEMAS, ya que también existen profesionales del área de la salud mental y del derecho incapacitados o no instrumentados para detectar el abuso sexual.

Si está equivocada en sus sospechas, mucho mejor. Pero no corra el riesgo de que sus hijos estén viviendo una situación perversa que no pueden poner en palabras, sino a través de los síntomas y cambios de conducta que manifiestan.

A los lectores varones: no estoy diciendo que todo hombre sea un potencial abusador de menores. La mayoría son excelentes padres y aún muchos que no son los padres biológicos sino la pareja de la madre, cumplen un rol parental muy saludable en la vida de los chicos.

Pero hay una dolorosa realidad que nos cuesta digerir hasta a los profesionales consultados: EXISTEN MUCHOS CHICOS ABUSADOS.

Mirta Núñez
Abogada, Psicóloga Social
Directora del Boletín "Familia y Planificación Personal".
Puede suscribirse desde su sitio web:
www.mirta-nunez.com.ar

ABUSO SEXUAL INFANTIL


La creciente conciencia social sobre este tema ha registrado un aumento significativo de los trabajos de investigación. Sin embargo, la incidencia de casos que no son revelados se estima que es mucho mayor que la de los que salen a la luz. El niño, muchas veces, tiene miedo de contar lo ocurrido, sobre todo si el abusador es una persona cercana a él. Además los procedimientos legales para validar el episodio son difíciles y complejos y eso hace que los adultos desestimen con mucha frecuencia hacer algún tipo de denuncia con lo cual, se sigue escondiendo una realidad que tiene a los menores como tristes y calladas víctimas.

El papel de los padres (en los casos en que existen vínculos saludables) es fundamental en la recuperación del menor por lo que es muy importante la orientación que les vamos a dar. En ocasiones es necesaria la atención psicológica de los progenitores, ya que pueden sentirse culpables de no haber protegido suficientemente a su hijo, o les resulta inexplicable que estos hechos puedan suceder, invistiéndolos de una gran carga de dramatismo que dificulta al niño o la niña superar los hechos. Tenemos que orientar a los padres sin alarmar y ayudándoles a entender lo ocurrido y a no sentirse responsables de lo ocurrido.

La mejor manera de evitar los abusos sexuales es a través de una buena comunicación con los hijos y con una adecuada educación sexual. Bien es verdad que cualquier niño puede sufrir abusos sexuales, pero también es cierto, que si existe una buena comunicación con sus padres, el niño podrá contarlo antes. Si además, el niño ha tenido una educación sexual, en la que se contempla y se promueve el respeto a los demás, las habilidades para defenderse de un agresor se van a multiplicar. Contemplar la sexualidad como una comunicación privilegiada con los demás, como una forma de expresar amor, lejos de planteamientos machistas de dominación es sin duda un buen antídoto para evitar la violencia sexual. No debemos olvidar que estas medidas también contribuyen a la prevención de los abusadores. En palabras del Profesor Eli Coleman, fundador de la IATSO (International Association for the Treatment of Sexual Offenders) la ausencia de vínculos familiares positivos aparece en muchos abusadores. Si contribuimos a favorecer ese vínculo y promovemos una educación sexual no sexista que favorezca la empatía, en alguna medida estamos evitando futuros abusos. No es casual que Suecia que desde los años 30 viene desarrollando programas de educación sexual .

Por otro lado el gran reto que tenemos es informar sin alarmar, actuar como profesionales responsables, alejándonos del tono morboso que desafortunadamente utilizan algunos medios de comunicación.
LOS ABUSADORES


No todos los agresores tienen el mismo perfil de activación sexual, ni el mismo grado de agresividad. Así, según el grado de violencia con el que se lleva a cabo el delito, diversos autores han clasificado a los agresores en:

a) No violentos.


Emplean la persuasión, engaño o presión para someter a la víctima, basándose en su relación de autoridad y poder (adulto, padre, maestro).

Éstos a su vez, se subdividen en otros dos grupos en función de la exclusividad de su preferencia sexual:

- Pedófilos exclusivos: preferencia sexual exclusiva hacia los niños. Estos adultos experimentan satisfacción en contacto con los niños y les son insatisfactorias o rechazan las relaciones sexuales con otros adultos. Aunque se les ha descrito como personas inmaduras, son capaces de adoptar pautas de comportamiento adulto perfectamente adaptadas.

- Pedófilos oportunistas: Mantienen actividad sexual con adultos y en determinadas circunstancias abusan sexualmente de los niños. Manifiestan no tener predilección por los niños, tienden a racionalizar los abusos atribuyéndolos a las circunstancias en que se produjeron. A diferencia de los pedófilos exclusivos, interactúan con los niños como si éstos fueran mayores. La baja autoestima en la esfera sexual, el alcohol y otras drogas, las desavenencias conyugales, el hacinamiento y la vida desordenada son algunas de las circunstancias presentes en este tipo de abusos. Este subgrupo recoge al mayor número de agresores. En nuestro servicio la mayoría de abusadores son personas consideradas “normales” por sus vecinos y familia.

b) Violentos.

Los que emplean el asalto o la violencia para someter a las víctimas. Son más responsables de lesiones y muertes. Tienen graves características de personalidad psicopática con antecedentes de conducta antisocial. La motivación para el abuso es sexual y violenta al mismo tiempo. Su patrón de conducta obedece a la búsqueda de sensaciones y a su propia satisfacción. Este grupo es mucho menos numeroso y evidentemente mucho más peligroso que el anterior.


RELACIÓN DE LOS AGRESORES CON LOS NIÑOS

Buena parte de los estudios consultados afirma que la gran mayoría de los agresores conoce a los niños, sólo un 15% de los abusos son realizados por desconocidos de la víctima. Además señalan que buena parte de esos abusos son cometidos en el propio hogar de la víctima por familiares próximos. En nuestro servicio podemos decir que efectivamente la gran mayoría son conocidos por los niños y muchos de ellos miembros de la familia.


La edad de los agresores oscila desde los adolescentes a los ancianos, siendo este último el estereotipo social. La referencia al viejo verde es frecuente, quizá el anciano tiene menos habilidades para mantener oculta su acción y puede que inspire menos temor y por eso recibe mayores acusaciones, sin embargo el anciano no es el prototipo del abusador. En nuestro servicio hemos podido ver a chicos adolescentes y a hombres mayores, pero la mayoría esta en una franja de edad de 20 a 50 años.

martes, 18 de agosto de 2009

PADASTRO Y UNA MADRE ACUSADOS DE ABUSO SEXUAL INFANTIL


Una madre aprobaba y participaba en los abusos sexuales de sus hijas, de 12 y 15 años, a las que las sometía el padrastro, según manifestó una de las víctimas en la entrevista psicológica, denunciaron fuentes oficiales.

Marido y mujer, fotógrafos de profesión, se encuentran en la clandestinidad desde el viernes, cuando el caso se conoció de manera pública, tras lo cual abandonaron su domicilio en el barrio Arcoiris (zona sur de la ciudad), por lo que el Ministerio Público ha expedido los correspondientes mandamientos de aprehensión.

Roxana Ortiz, asesora legal de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, manifestó que médicamente se comprobó que la chica menor fue objeto de abuso deshonesto y en la mayor se confirmaron las violaciones en las que la madre presuntamente participaba sujetando a su hija mientras era ultrajada por el sujeto, al que proporcionaba pomadas para mitigar el sufrimiento de la pequeña, consta en la entrevista psicológica.

“Ella participaba en las violaciones de la hija mayor, de acuerdo con los informes. Ambos tienen una mentalidad distorsionada”, indicó Rossy Valencia, director de la Defensoría.

El fiscal de Distrito, Jaime Soliz, dijo que una de las prioridades de su despacho es la captura del acusado, pues es considerado peligroso, porque aparentemente anda armado. La abogada de la Defensoría señaló que en una ocasión el sindicado amenazó a las tías de las niñas por denunciar el hecho. Incluso mató un perro a balazos para amedrentarlas.

Varios vecinos de la urbanización Arcoiris se presentaron ayer en la Fiscalía y exigieron a Soliz que aprehenda cuanto antes al sospechoso por ser una amenaza para el barrio y para la sociedad.

Las víctimas y una niña, de dos años, fruto de la relación de la pareja, se encuentran bajo la custodia de una tía. Están recibiendo ayuda psicológica con el asesoramiento de la Defensoría, mientras que la fiscal Sandra Villafuerte se encarga de investigar el caso en la vía penal.

El fiscal Soliz subrayó que en la UVE atienden un promedio de 10 denuncias diarias de abusos sexuales que de forma cotidiana son divulgados por los medios de comunicación, dando la sensación de que hay una ola de violaciones. Sin embargo, él cree que estos hechos siempre han existido en esa magnitud, sólo que ahora la gente se atreve a denunciar más por la ‘eficiencia’ de la UVE. “Esto no es inseguridad ciudadana, es un tema de incultura e irrespeto de la sociedad. Hay varios padrastros son violadores”, dijo Soliz.

EL GROOMING: UNA SILENCIOSA FORMA DE ACOSO SEXUAL.


Si bien pareciera no ser un tema atingente para las instituciones, no deja de ser preocupante esta situación, pues para los niños, niñas y adolescentes el uso de Internet ha pasado a ser parte importante de sus vidas, dado que no sólo lo utilizan con fines recreativos y académicos, sino además como una forma de comunicación con sus pares, a través del chat. Por lo mismo, esta nueva forma de abuso sexual se torna silenciosa y, a su vez, peligrosa al exponerlos a adultos cuya única intención es involucrarlos paulatinamente en actividades sexuales que transgreden su integridad física, psicológica y moral.
Se debe impulsar la prevención en el buen uso de Internet, “por que hay gente que no tiene escrúpulo y esta haciendo de esto una amenaza para nuestros hijos”, dijo.

La necesidad de enfocar el trabajo en la prevención, promoviendo el cuidado y autocuidado de los niños y niñas, procurando no se expongan a situaciones de riesgo en la red.

Los acosadores sexuales suelen ser hombres, solteros, con edades sobre los 30 años, frustrados sexual y afectivamente. Se escudan en el anonimato de la red y utilizan distintas estrategias para seducir a sus víctimas, algunas de éstas comunes a otro tipo de agresores sexuales de niños y niñas.

Los estudios muestran que la población de riesgo se encuentra en estratos socio económicos bajos, por la brecha digital dada entre padres, madre, hijos e hijas, ya que los jefes y jefas de hogar tienen un menor acceso a la red, reducido aun mas por desempeñarse en trabajo donde no requieren el uso de internet.

Algunos desafíos:


Generar nuevo conocimiento en los equipos profesionales que trabajan con la infancia, al ser el grooming una temática nueva con particularidades distintas de otras formas de acoso sexual.

Promover el acceso a la red de educadores y padres, de manera que éstos puedan contar con más herramientas comunicacionales para comprender el mundo digital en el cual se mueven niños y niñas en la actualidad.

Difundir entre niños y niñas consejos básicos de autocuidado, como no chatear con desconocidos, no entregar información personal, mantener contacto solo con amigos y personas de confianza, comunicar a un adulto de confianza cuando se comuniquen con un desconocido y este busque provocar un encuentro.

lunes, 17 de agosto de 2009

RECONOCER EL ABUSO SEXUAL INFANTIL PARA ENFRENTARLO.


Identificar las características comunes de víctimas y victimarios del delito de abuso sexual infantil así como reconocer los factores sociales y familiares que lo propician, podría conducir a la creación de efectivos programas de prevención e intervención a diferentes niveles de la sociedad, afirmaron aquí especialistas.

La master en psicología social Iliana Rondón y el especialista en segundo grado en medicina legal, Aquilino Santiago, estudiosos del tema desde hace unos 15 años, coincidieron en que existe en la isla, el delito de abuso sexual entre la población infantil y aunque exista una sola víctima, “esta necesita atención”.

Destacaron la máxima errónea de que los adultos “siempre tienen la razón” de la educación tradicional y a las creencias populares de que “los niños nunca mienten” ó “ellos nunca dicen la verdad”, a los que se enfrentan diariamente las víctimas, los familiares e investigadores de abuso sexual infantil.

Rondón y Santiago establecieron los rasgos del abuso sexual a partir del análisis de los expedientes de 246 menores de 16 años, edad que marca la responsabilidad penal en Cuba, atendidos en 2001 por especialistas del Instituto de medicina legal, tras la denuncia de cualquier expresión de maltrato sexual.

Los autores de la tesis Perfil actual del abuso sexual contra menores de 16 años, en Ciudad de la Habana refrendaron sus resultados al compararlos con los de un estudio realizado en la década del noventa por un grupo de investigadores de este Instituto, titulado Niños víctimas de delitos sexuales.

La investigación sostiene el predominio del abuso lascivo en el 69.9 por ciento de la muestra analizada. “Este es de los llamados delitos en silencio. La violación deja huellas, el tocamiento no”, explica Rondón. A lo que Santiago añade: “creo que es un proceso escalonado. El abuso lascivo es el primer peldaño, justo cuando ocurre la denuncia”.

Este tipo de victimización sexual infantil ocurre frecuentemente en el entorno de la víctima y en los horarios en los que habitualmente realiza sus actividades por lo que, según el estudio, el 88.6 por ciento de las veces se trata de personas que conocen al menor y se aprovechan de la confianza de la familia.
La figura que prevalece con mayor porcentaje en el abuso sexual en la infancia es el padrastro, en un 50 por ciento de los expedientes analizados, dato que rompe con el viejo mito de que sólo hay que cuidarse de personas desconocidas.
Si bien no puede hacerse un perfil del abusador, la experiencia diaria de los especialistas indica que no se trata de pedófilos, o sea, no sienten placer sexual única y exclusivamente con los niños, y pocas veces se ve inmiscuida una mujer en este delito.
El abuso sexual infantil está estrechamente vinculado a otras formas de violencia familiar, incluso al maltrato psicológico, así como al consumo de alcohol y otras drogas, aunque estas últimas casi nunca se declaran por su carácter ilegal.

Según el estudio, puede establecerse que entre los 11 y 15 años de edad hay más riesgo de sufrir esta forma de violencia, al concentrarse en estas edades el 52.4 por ciento de los casos revisados por los especialistas.

“Es a los 11 años cuando el riesgo es mayor porque el niño tiene la apariencia física del adulto, pero no todos los recursos físicos ni psicológicos para defenderse, mientras los mayores constituyen importantes figuras de poder”, dice Rondón.


Los resultados demuestran que la población infantil es más victimizada sexualmente por personas mayores de 35 años y las mujeres por hombres menores de 35 años.

Las acciones de vigilancia, control y prevención deben estar diseñadas para intervenir en los niveles primario, secundario y terciario, comenzando “por la educación afectivo-sexual en su más amplio espectro”, señalan los especialistas.

Generar una buena comunicación con los hijos es vital para que, cuando ocurra algo, inmediatamente nos lo digan, sostiene Rondón.

Sugieren el trabajo con grupos de alto riesgo y en el caso de haber detectado el acto criminal, proponen el tratamiento a las víctimas para reducir la gravedad y duración del trastorno, sus recaídas y la revictimización.

Cuba cuenta con más de 100 servicios de atención a la población de la Federación de Mujeres Cubanas, organización femenina que tiene además las Casas de orientación a la Mujer y la Familia y coordina el Grupo nacional para la prevención y atención de la violencia intrafamiliar, centro multidisciplinario instituido en 1997.

Si la conducta moral y social ideal es denunciar estos abusos para que se investiguen y se adopten medidas, lo cierto es que se trata de una decisión familiar.

Ante este panorama, Rondón recomienda creerles siempre a las niñas y a los niños: “indagar y, sobre todo, apoyarlos y atenderlos desde el punto de vista psicológico”.

LA IMPORTANCIA DE LA PREVENCIÓN.


Recientemente la prensa reportó el caso de Shinichi Nakagawa, un fotógrafo japonés de 33 años que fue sentenciado por la Corte de Sihanoukville a permanecer seis años en prisión bajo los cargos de abuso infantil. Tiene además que pagarle 119 dólares a cada uno de los niños por su comportamiento. Después de que termine su condena, será expulsado del país de acuerdo a la sentencia del juez. Por su parte, la organización Action Pour Les Enfants (APLE) apelará la sentencia para demandar una mayor compensación de Nakagawa para los niños.

El fotógrafo japonés fue arrestado en agosto de 2008 cuando la policía lo sorprendió tomando fotos de muchachos desnudos con edades que oscilan entre los 7 y los 14 años. Ya había sido sentenciado en Japón a dos años y medio por los mismos cargos.

Parece que el abuso infantil se ha convertido en una pandemia en Camboya. Si hace años las minas antipersonales y el país se habían asociado como ideas en el terreno internacional, ahora parece que el turno es el de este mal de niños bajo la amenaza por parte de adultos. Los medios registran muchos casos, lo que es positivo porque a mayor información, más elementos para combatir el mal. Las presiones de la comunidad internacional sobre Camboya para que fortalezca su legislación en el combate contra el abuso infantil da sus resultados. Pero aún hay mucho qué hacer en este sentido. Por ejemplo, los extranjeros parecen que están recibiendo una mayor covertura de la prensa y de las ONGs, mientras que los abusadores infantiles camboyanos permanecen todavía en una gran impunidad e indiferencia por parte de autoridades locales y sociedad en general.

El pasado 6 de enero de 2009 el cuerpo de dos niñas de 12 y 14 años fue descubierto en un bosque de Pursat. Las niñas fueron violadas, golpeadas a muerte y colgadas de un árbol en un incidente propio del tiempo del regimen de los jemeres rojos. La noticia fue revelada por The Cambodia Daily y pobremente insinuada en los diarios jemeres. Desde entonces, poco se ha sabido sobre el nombre de los criminales que, con toda seguridad no son extranjeros. Entonces, hay una especia de acuerdo silencioso nacional para señalar que quienes abusan niños en Camboya ‘son extranjeros‘. A este punto, un caso como el de Nakagawa se muestra como una ‘prueba’ de que algo se está haciendo en el país para ‘proteger a los niños’, cuando criminales salvajes como los asesinos del bosque de Pursat gozan de la más fría indiferencia e impunidad.

En el caso del fotógrafo japonés, APLE apela para que este dé una mayor compensación a los niños porque ‘(…) es muy poco y no repara la reputación de las víctimas‘. Traduciendo esto, quiere decir que los 119 dólares americanos no son suficientes para cada niño y, por lo tanto, el tipo tiene que pagar una mejor cantidad para ‘reparar la reputación de las víctimas’.

Por supuesto, el trabajo de organizaciones como APLE es grandioso. Pero tiene un límite: estamos tomando el problema desde el punto de vista de la represión y estamos haciendo poco en el plano de la prevención.

Si vamos a poner el caso de Nakagawa en un contexto más profundo, tendríamos que llevar a la Corte a otros personajes también. Los primeros a ser investigados por un cuadro represivo deberían ser los padres de los chicos. Seguramente cada caso tiene sus luces y sombras y no podemos levantar acusaciones al aire. Sin embargo, en el cuadro represivo que se impone en Camboya en este tema, los padres de familia son los primeros responsables de la seguridad de sus hijos. ¿Cómo es posible que un chico de entre 7 y 14 años es invitado por un forastero a posar desnudo y sus padres no lo saben? No es para nadie un secreto que en Camboya algunos padres de familia envían a sus niños a ‘ganar dinero’ para ‘ayudar a la economía del hogar’ a cualquier costo y que incluso muchos ‘venden’ a sus niños a las redes del tráfico humano como sucede por ejemplo en Poipet.

Si la ‘reputación de la víctima’ se recobra con dinero, entonces ‘vendamos reputación’ mientras ciertos extranjeros se convierten a su vez en víctimas de ofertas malintencionadas de prostitución infantil. El sistema trabajaría entonces así: tentas al extranjero para que abuse, denunciarlo a las autoridades y hacerlo que comense la ‘reputación de la víctima’ con un buen saco de dólares. Negocio perfecto en un país como Camboya.

¿Por qué nuestras estructuras en la protección de niños no están hablando de formación, prevención y atención a los niños víctimas de estos incidentes, atención a las familias y fortalecimiento de campañas naciones que hagan el problema conciente?

El otro personaje a ser llamado a la Corte debería ser la escuela. Esperamos que cada una de las víctimas de Nakagawa vaya a una escuela. Si no es así, la compesación que pide APLE debería ser para garantizar que cada uno de los muchachos ingrese lo más pronto posible a una. Si no, los nilos estarían sufriendo otro abuso más: se les estaría negando el derecho a la educación básica. Si están yendo a la escuela, sus escuelas deberían ser investigadas, porque sus estudiantes están bajo el peligro de ser abusados y sus profesores hacen nada por evitarlo.

Es necesario que se fortalezca la ley en un país para proteger a los niños. Pero tal ley debe ser completa y justa. El plano represivo es solo una parte del gran proceso de protección de los niños y debe ser uno de los últimos escalones. El primero plano es el de la prevención de tales casos a través de la educación de los mismos niños y sus familias. Cada uno es responsable en la lucha contra este mal social.

Es posible que otros tipos como Nakagawa vengan a Camboya a buscar niños para abusar. Pero si nuestros sistemas de educación, nuestras familias y los mismos niños son bien concientes del peligro, entonces semejantes individuos encontraran difícil la realización de sus planes ante una sociedad madura, solidaria y llena de valores.

HABLEMOS DE ABUSO SEXUAL INFANTIL


Habemos muchas mujeres que aun siendo adultas y hablamos de lo que nos pasó no somos creídas, ni mucho menos apoyadas principalmente por nuestras familias, al contrario somos excluidas, y al final hasta expulsadas por no respetar a nuestros mayores(abusadores) siempre es mi palabra contra la del abusador.

De niñas nos obligan a respetar a los mayores, abuelos, padres, tíos, hermanos mayores, y es en esta condición de obediencia del niño/a hacia el adulto, es que un padre, un tío, o el padrastro, abusa de sus hijos e hijas. Y que al final nos vuelven verdugos de su placer? ¿Es esto lo que dice la Iglesia que debemos perdonar? Yo no lo creo.

Insisto en el perdón porque todavía esta consideración existe y muy marcada en las iglesias, algunas mujeres sobrevivientes todavía lloramos cuando decimos que hemos perdonado a nuestro abusador sexual o abusadores, ¿Qué significa este llanto? Para mí es todavía el dolor que nos causa el abuso y ¿Dónde está la recuperación de su dignidad?
Yo prefiero en este momento perdonarme a mí misma por haberme culpado tanto, por haberme juzgado y cuestionado tanto por lo que viví, sé que puedo restablecer mi dignidad, poner límites y respetar en mí esta condición, reconozco a veces sin palabras lo que debo, creo y tengo que hacer sin sentirme obligada.

Una de mis experiencias de abuso fue el realizado por una tía, he buscado información sobre mujeres abusadoras, pero no hay mucha información, esto para mí es bastante difícil, pero es aquí donde el apoyo, el cariño, se vuelve casi una condición y en el grupo pude lograr mantener esta condición, esta experiencia muy pocas veces la hablo públicamente, pues también se requiere de mucho valor.

Nosotras las sobrevivientes, somos mujeres que estamos en cualquier lugar así como ocurre el abuso sexual, laboramos en diferentes espacios, en la calle, en la empresa en una organización, en una institución, amas de casa, etc, pero no todas estamos conscientes de esto, sólo nos quejamos de los dolores del cuerpo y nos quejamos de otros padecimientos emocionales.

Cuando vamos a un médico o médica nos damos cuenta de más problemas de salud y nos asfixiamos con medicamentos y si son psiquiátricos peor todavía, vamos a las o los terapeutas y nos hacen las pruebas sicométricas para al final diagnosticarnos los diferentes “trastornos” que padecemos, esto muchas veces me paso a mí a lo largo de mi experiencia en la atención.

Sé que muchas nos quejamos por este tipo de atención, pero yo estoy clara siendo psicóloga que también, carecemos de mucha información y de formación también, en la universidad sólo nos dan unas cuantas herramientas, pero también es importante la empatía y los procesos de sensibilización para los profesionales que decidimos brindar este tipo de acompañamiento.

El punto es que las sobrevivientes en nuestro proceso empezamos un camino bastante difícil, pero con muy buenos resultados, es por esto que a veces demandamos del apoyo, de nuestra familia, de nuestros hijos e hijas, de nuestro compañero o compañera de vida, necesitamos el cariño de quienes tenemos cerca y si vamos a la terapeuta, ésta se vuelve como la mejor aliada.

Los mecanismos de defensa que desarrollamos las sobrevivientes son múltiples y muchos de éstos son producto del abuso sexual que vivimos, si las trabajamos en la recuperación pueden convertirse en fortalezas, en estos momentos nosotras, Aguas Bravas desde hace dos años promovemos la formación de Grupos de Apoyo Mutuo con mujeres que vivieron abuso sexual en su niñez y adolescencia y ahora sí podemos hablar más de lo importante que ha sido para nosotras emprender este camino, que sólo comienza con un primer paso, pensar en nosotras mismas.

Agradezco a las organizaciones que nos han abierto sus puertas para continuar con esta iniciativa, al Fundación Entre Mujeres de Estelí, a la casa Materna Mery Barreda de Ocotal, al colectivo Itzá Somoto, Asociación Mery Barreda de León y al Centro Antonio Valdivieso por creer que sí se pude salir adelante.

las sobrevivientes que queremos hablar, queremos apoyo, pero cada día estoy convencida que esto sólo lo hemos logrado nosotras en el grupo de apoyo mutuo, sabemos que hay otras mujeres con mucha empatía y solidaridad en el camino, pero la sociedad, dónde esta, qué dice, por qué sigue culpando a las niñas y adolescentes por lo que nos pasó? Y la respuesta es simple, no nos creen o simplemente la condición del machismo es más profunda que el dolor de una niña que vivió abuso sexual.


Soy sobreviviente.

Aguasbravas_nicaragua@yahoo.com
yotecreo@gmail.com
hablemosde.abusosexual@gmail.com

domingo, 16 de agosto de 2009

LA DIFERENCIA ENTRE ABUSO SEXUAL INTRA Y ESTRAFAMILIAR.



Lamentablemente, la violencia sexual contra niños/as y jóvenes se puede llevar a cabo en cualquier momento y lugar. Comúnmente se le clasifica por los vínculos en:

1. INTRAFAMILIAR: cometido por uno o más adultos; predominantemente familiares directos y convivientes; de las cifras que trascienden, se habla de un 80%-hombres y entre un 5 y un 12 %-mujeres. Cada vez son más numerosos los casos que se denuncian de éstas últimas. No que antes no hubiera; sino que ahora las campañas de sensibilización-cada vez más frecuentes-permiten romper barreras culturales que las preservaban a cal y canto.

2. EXTRAFAMILIAR: constituido por el entorno familiar más próximo, (pero no-conviviente), el entorno de confianza (amigos de los padres, vecinos) y extraños vinculados al menor,(docentes de distintas actividades, sacerdotes, cuidadores), así como extraños ocasionales.

Las diferencias principales son:

El adulto/a que comete el delito en el ámbito INTRAFAMILIAR:
-tiene el niño todo el tiempo que quiera a su disposición
-con todos los derechos que natural y legalmente tiene, más los que se auto-atribuye
-sin ningún control de nadie
-sin horario de devolución
-no tiene por qué esperar-accede al niño/a cuando quiere y como quiere.

El adulto que comete el delito en el ámbito EXTRAFAMILIAR:
- no tiene acceso al niño todo el tiempo
-no tiene derechos sobre el niño-sí obligaciones
-si tiene control-porque cumple una función que en general es supervisada y el control familiar.
-con horario de devolución
-con espera para captarle y para volver a verle-debido a horarios y al contacto más escaso.
-obstáculos-si se enferma y no va, si se hace la rata, la rabona…

Podemos dedicar unos renglones al TIEMPO REQUERIDO para abusar de un ño/a.
Muchas personas creen que es necesario un lapso similar al del coito No es así. Una acción abusiva-con toda su destructividad-puede llevar segundos. EJ: un niño/a en el regazo de una persona, puede ser atacado/a, mientras otra persona se da vuelta y busca algo en la heladera, que luego pone en la mesa que los tres están compartiendo.


Hay DIFERENTES POSTURAS respecto de cuál es “peor”
Algunas personas creen que el familiar como quiere al niño, porque es su hijo o su nieto, etc., es más afectuoso, menos violento, más cuidadoso.
Esto, según otros, a los que personalmente adhiero, está determinado en función de la mentalidad adulta; su personalidad, el manejo que hace de su poder, su agresividad y el aislamiento que impone a su pequeña víctima.
Sumado a esto, aún puede tener una psicopatología psiquiátrica asociada.
Sin contar que si alguien quiere sanamente a su hijo, no lo abusa.
Y todavía está el tema del AMOR y la CONFIANZA.
Las personas que ofenden niños/as y jóvenes, en la inmensa mayoría de los casos también saben hacerse querer, naturalmente, espontáneamente; lo que confunde enormemente a sus ofendidos/as. Y por cierto cuentan con su confianza.

Lo mismo se observa en el medio extrafamiliar, aunque en diferentes grados; debido a que el vínculo afectivo no suele ser tan fuerte ni tan frecuente.
Eso hace que sea más fácil que el niño/a cuente espontáneamente, sin demasiada dificultad a su familia lo que le sucede. Nadie pelea con nadie de la familia, que se reúne y se alía.- Otra vez depende de la fuerza del vínculo, pautada por todas las características adultas que en general hemos enumerado para el ítem intrafamiliar. También las de los niños (en ambos ámbitos), que no se expusieron.

Entonces tenemos que no hay abuso sexual mejor ni peor; NO TIENE QUE HABERLO.
Tales situaciones siempre son malas-a veces más graves, a veces menos graves.

Otra diferencia entre las dos situaciones está relacionada con la CREDIBILIDAD de lo que dice el niño. La misma está mucho más condicionada si se trata de un delito intrafamiliar, que si lo ha cometido un extraño, un amigo, un familiar que tiene contacto reducido.


LOS NIÑOS DE LA CALLE: no están en ninguno de los dos ámbitos.
Son niños/as abandonados a su suerte por sus mayores; o que han huido de sus casas por diversas formas de maltrato. Pasan a vivir en un submundo, que tiene sus propias reglas; algunas negativas, otras honorables; mundo en el que se delinque, más droga, más prostitución. Donde también son abusados/as y se transforman muchos en perpetradores a su vez.
Entonces ya no estamos hablando de REVINCULACIÓN, puesto que el enfoque asistencial no puede ser el mismo en todos sus términos.-Necesitamos saber por qué está en la calle? Desde cuándo? Sólo? En grupos? Haciendo qué? Cómo subsiste? Lo que nos permite saber si necesita robar, por ejemplo.
Algunos-un mínimo-de estos niños/as tienen una relativa relación con sus hogares…
Según la UNICEF hay 100 millones de niños en situación de calle en el planeta; 30 millones en América Latina y el resto mayoritariamente en Asia y África..
Un elevado porcentaje de todos ellos, propensos a engrosar la población carcelaria de la próxima década.
Vemos pues que las consecuencias de la violencia sexual no debe medirse sólo en términos intra o extrafamiliares.-La problemática es mucho más amplia, puesto que se amplía también el marco de las consecuencias y de la proyección en la comunidad.

Autora
Lic. María Celia Lassus
Psicóloga Perito
Integra el Registro Único de Peritos de la Suprema Corte de Justicia de Montevideo
Uruguay

TODAVÍA QUEDA MUCHO CAMINO POR RECORRER.


La sociedad está cambiando respecto de los abusos sexuales a la infancia. Cada vez existe una mayor y una mejor información, aunque todavía queda mucho camino por recorrer.

Los medios se hacen eco continuamente de nuevos casos de abuso sexual. Es muy importante que las personas piensen que es posible salir de esto, que se puede hablar y se puede seguir adelante. Y que sepan que podrán encontrar ayuda y apoyo.

Es muy importante que los medios difundan las noticias sin amarillismo.

¿esta la sociedad civil lista para afrontar y hablar de los Abusos Sexuales Infantiles?

¿Estamos dispuestos a tomar la INICIATIVA y no esperar a que los Gobiernos y que las Organizaciones elabores politicas públicas para prevenir, erradicar y atender el A.S.I?

¿estamos dispuestos como sociedad civil a llevar la delantera?

LA CADENA DEL SILENCIO



Existen ideas completamente erróneas en relación con el abuso sexual en la infancia. El tabú, la desinformación y el no querer ver una realidad que nos afecta tanto y tan de cerca nos han llevado a tener unas ideas muy distorsionadas sobre esta lacra social.

Todavía sigue pesando la idea de que el abuso sexual infantil (ASI) se produce en ambientes desestructurados, de pobreza o en ciertas clases sociales que poco tienen que ver con nosotros. Seguimos pensando que, lejos de inmiscuirse en nuestros sólidos tejidos sociales, los ASI tienen más que ver con la pederastia o con el comercio sexual infantil que con nuestra realidad cotidiana. Hay una tendencia a ver esa realidad como algo lejano y que apenas debería inquietarnos, pero la realidad en la que verdaderamente vivimos no puede ser silenciada y escondida por más tiempo.

Si bien es cierto que la percepción de los ASI está modificándose a pasos agigantados aún queda un largo camino por recorrer. Seguimos viendo esa lacra social como algo que no tiene que ver con nosotros, quizá comparable a un grave accidente de tráfico; somos conscientes de que es algo que ocurre, pero jamás creemos que nos pueda afectar a nosotros. Es de aquellas cosas que inconscientemente pensamos que sólo afecta a los demás. No obstante debemos ser conscientes que las probabilidades de estar involucrados en un caso de ASI son mucho mayores que las de padecer un accidente de tráfico grave. Los números no dejan espacio para la duda: una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños, aproximadamente, ha padecido algún tipo de abuso sexual a lo largo de su vida antes de cumplir los 17 años.

Una vez con los pies en el suelo y reconocida la naturaleza y la realidad de los ASI, digamos que mayoritariamente estos abusos se perpetran dentro del entorno familiar del niño, siendo el padre o padrastro la figura que más habitualmente pasa a convertirse en el agresor. También son abusadores comunes, por este orden, hermanos, tíos, primos, abuelos y, en general, cualquier persona que tenga un acceso directo y continuado con el niño y que le permita ganarse su confianza, como podrían ser maestros, amigos de la familia, sacerdotes, monitores, etc.

Es cierto que también existe el ASI por parte de desconocidos, pero su incidencia es mucho menor. Digamos que los abusos intrafamiliares rondan el 60%. Si le sumamos los perpetrados por conocidos la cifra superaría el 90%. Hay que reconocer que la rápida implantación de internet en nuestra sociedad ha supuesto que avancemos mucho y en positivo, tanto en la información como en la prevención o en la facilitación para crear asociaciones. Su parte negativa, no obstante, es conocida por todos, y si antes los pederastas tenían más complicado su acercamiento a los menores, ahora poseen una herramienta efectiva para sus abyectos objetivos. Todo esto nos lleva a prever que la cifra de abusadores desconocidos pueda incrementarse notablemente en el futuro.

Uno tiende a imaginarse que el abuso sexual infantil es un hecho violento, sin embargo no es así; al menos no el tipo de violencia física que todos podemos tener en mente. En los casos intrafamiliares no es necesaria. Al agresor le basta la intimidación y el poder que le confiere su condición de adulto, lo que sumado a la autoridad añadida que le proporciona ser un familiar habitualmente directo, dejan al menor casi sin posibilidades de escapar de esta triste realidad.

Hay quien piensa que si a un niño le sucede algo así lo diría, pero desgraciadamente pocas veces sucede. El menor casi siempre guarda el secreto, bien sea por miedo, vergüenza, culpa o sentimientos de complicidad, sentimientos inducidos por el agresor y que le garantizan en buena medida la impunidad de que gozará, en muchos casos, toda su vida. Si un niño lo tiene complicado, un adulto no lo tiene mucho mejor. Cuando es capaz de hacerlo, suelen plantearse cuestiones como: -¿Para qué lo voy a contar ahora?- o bien -Sólo conseguiré que sufra mi familia- El peso específico de estos son condicionantes pueden ser abrumadores, tanto como para impedir dar el paso. También hay que decir que detrás de esos pensamientos subyacen causas de más hondo calado que llevan al superviviente a seguir siendo esclavo de su propio silencio. Entre ellas una baja autoestima, un sentimiento de culpabilidad hacia las consecuencias de la revelación, como una posible desintegración familiar, y una acusada sensación de falta de legitimidad para reclamar o exigir cualquier restauración sobre el daño sufrido hace ya tantos años.
Otro factor muy controvertido, desconcertante y tremendamente culpabilizador es el placer ocasional que puede haber experimentado el niño durante los abusos. Cuando eso ocurre se pierde cualquier atisbo de legitimidad a la hora de sopesar la posibilidad de revelar lo que está ocurriendo. Y lo más terrible es que se utilice esa circunstancia por parte de los pederastas para justificar sus acciones. La consecuencia es que el menor culpe a su ?cuerpo? por haber sentido placer y traicionarle, lo que de adulto puede traducirse en diversas patologías de mayor o menor gravedad.

Todo lo expuesto hace que se perpetúe la cadena del silencio. La consecuencia final que podemos extraer es que el delito de abuso sexual infantil es una de las transgresiones legales más comunes y menos penalizadas debido a la absoluta impunidad con la que, hasta hace bien poco, ha actuado el agresor. Y a decir verdad, no podemos decir que en la práctica hayan cambiado demasiado las cosas.

El enemigo no está lejos ni es ese ser depravado que vamos a reconocer nada más verlo. Por desgracia no es así; más comúnmente se trata de alguien bien considerado socialmente y que no suele levantar sospecha alguna. El enemigo está en nuestra propia casa, y mientras los que padecimos ASI no seamos capaces de alzar nuestro dedo acusador, el agresor seguirá siendo el enemigo invisible que acecha impunemente desde muchos de nuestros hogares.

jueves, 13 de agosto de 2009

DAÑOS COLATERALES DEL A.S.I.


Un nuevo estudio de la Universidad de Maryland, Estados Unidos revela que aquellos niños que fueron abusados sexualmente a temprana edad tienden a comenzar su vida sexual prematuramente

Asimismo el análisis demuestra que existen otros tipos de maltrato, como el abandono y el abuso físico y emocional, que también elevan el riesgo de tener un inicio sexual temprano por el incremento del estrés emocional.

Esta cruda realidad se acrecienta más a los 12 años, provocando que el menor maltratado inicie su vida sexual a los 14 o 16 años.

Las relaciones sexuales en la adolescencia elevan el riesgo de uso inadecuado de métodos de anticoncepción y de tener parejas múltiples, conductas que ponen en riesgo a los menores a una serie de infecciones de transmisión sexual y al embarazo.

El equipo de Black investigó la relación entre varios tipos de maltrato y la actividad sexual en 637 adolescentes de 14 años y en 493 de 16 años.

El resultado revela que a los 14, el 21 % por ciento de esos niños tenía actividad sexual, mientras que a los 16 la tenía el 51%.

El grupo de investigadores indico que los adolescentes que habían sufrido algún tipo de maltrato, no sólo abuso sexual, eran mucho más propensos a tener actividad sexual a los 14 y a los 16 años, que los adolescentes que no habían padecido maltrato.

Los chicos maltratados tuvieron mayor incidencia de padecer más estrés emocional que los jóvenes no maltratados, por ende la relación maltrato e inicio de la vida sexual temprana, agrega una nota de la Tercera de Chile.

Los especialistas recomendaron que aquellos niños maltratados y que están en riesgo de iniciarse tempranamente en la actividad sexual, debieran ser llevados a un centro de atención de las intervenciones orientadas a las experiencias traumáticas para mejorar la salud sicológica y conductual del menor.

martes, 11 de agosto de 2009

AUMENTA EL A.S.I. EN MÉXICO.


El abuso sexual a los niños en México "va en aumento" registra el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF); y las estimaciones son que en el último año se registraron de entre 30 mil a 60 mil casos de niños violados, lo que significa que cada hora entre tres y siete niños sufrieron alguna violación, revela la titular de la dependencia Cecilia Landerreche Gómez Morín.

No se tienen registro de casos.

Al iniciar la Semana contra la Violencia Infantil "Dame un abrazo que yo te pido", la funcionaria del DIF informó que uno de los principales problemas es el del registro estadístico debido a que a los padres "les sigue dando miedo hacer la denuncia. En muchos casos creen que se puede solucionar a nivel interno en el hogar. Pero es un proceso difícil que altera no sólo a la víctima sino también a la familia".
En entrevista Cecilia Landerreche comentó que los registros nacionales que tiene el DIF de abuso sexual corresponden a organizaciones sociales y civiles y "consideran que hay 60 mil niños, en todo el país, que son víctimas de abuso sexual. Otras se van más abajo, como 30 mil niños" en el último año.
"Es difícil cuando se trata de una actividad ilícita, los que sí es importante es que por un niño no se vale. Hay que poner rostro a esos niños y cada uno de ellos tiene una historia de vida que se trunca cuando son abusados y son víctimas de la violencia. Por uno vale la pena hacer todo el esfuerzo y leyes, de igual manera por uno tenemos que unirnos los interesados en defender a la infancia", expusó Landerreche.

Los pocos casos registrados.
Durante su participación en la ceremonia, la directora del DIF informó que el año pasado recibieron 59 mil 186 denuncias de maltrato infantil, de las cuales se comprobaron 33 mil 994 casos de maltrato. Sin embargo, poco más del 10% se presentaron como denuncias ante el ministerio público, es decir, tan sólo 4 mil 656 casos.
De ese grupo, comentó, el DIF nacional atendió o a 68 mil 444 niños y niñas, de las cuales 27 mil 190 fueron relacionadas con varones, mientras que 25 mil 711 trataron sobre niñas.
La funcionaria federal señaló que poco más del 60% de las madres de familia que sufrieron maltrato, son quienes ahora reproducen esa situación y maltratan a sus hijos.
Además indicó que en la página www.dif.gob.mx se cuenta con el número telefónico 01 800 888 43 43, para atender las denuncias de maltrato y violencia infantil, así como una liga en la que los propios niños pueden denunciar el abuso de que son objeto.

En aumento y causa alarma
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Por su parte, Susana Sottoli, representante del Fondo de las Naciones para la Infancia (UNICEF) en México aseguró que el problema “aumenta con gravedad" pero hasta ahora "desconocemos su magnitud por lo difícil que es llegar hasta la denuncia. Las denuncias que hoy tenemos son sólo la punta del iceberg de lo que puede realmente estar ocurriendo”, enfatizó.
Ante funcionarios del gobierno federal y del Distrito Federal, Sottoli hizo un llamado para empezar a “romper la transmisión generacional de la violencia” en México y aseguró que la violencia y maltrato infantil que ocurren en las casas, la escuela, las calles, el trabajo y los lugares de entretenimiento son previsibles.
“La respuesta fácil no existe, ni tampoco una receta en particular. Es importante empezar por preguntarle a los niños acerca de la agresión verbal o maltrato físico que viven y así prevenir y reducir sus consecuencias” expresó Sottoli.

Para finalizar, la representante de la UNICEF en México planteó que en los momentos de crisis económica, como la que ahora enfrentamos, se “acrecienta la violencia y el maltrato por la presión y el estrés”, por lo que también lanzó un llamado para que en México se empiece a “desnaturalizar” la violencia y a “estar alertas ante los mayores niveles de agresión y violencia”.

QUIEN NOS ESCUCHA NOS DA PODER


Hay asuntos de los que raramente se habla y sobre los cuales casi nadie quiere escuchar.
La violencia sexualizada en la niñez es uno de esos asuntos.


A quien la experimentó se le hace difícil hablar de esa experiencia, porque está acompañada de profundos dolores emocionales o porque los recuerdos del abuso sexual los tuvieron que “enterrar” para poder seguir viviendo.

Si a quienes no experimentaron la tragedia del abuso sexual en la niñez les toca escuchar una historia de abuso la escucha no les resulta fácil.

Quienes no sufrieron abuso sexual casi nunca o nunca tienen el deseo o la oportunidad o el propósito de hablar sobre esa realidad, aunque –tomando en cuenta la dimensión del problema– existen suficientes razones para hablar de eso, para que, hablando y escuchando, busquemos y encontremos caminos para erradicar el abuso sexual en la niñez.

Para quienes han sobrevivido a diferentes traumas, ser escuchados es especialmente importante. También lo es escuchar a otros sobrevivientes. Una de las razones por la que muchas personas no pueden hablar sobre los traumas que han vivido tiene sus raíces en que nuestra sociedad no da oportunidades de escucha.
Tuve experiencias con diferentes formas de escucha cuando atravesé por una crisis muy profunda, ya adulta, trabajando las vivencias de mi niñez.
Esa crisis comenzó en Nicaragua, donde encontré personas que me escucharon voluntariamente y menos voluntariamente. Descubrí pronto que, además, necesitaba con urgencia a mujeres a las que yo pudiera escuchar para activar los recuerdos de mi primera niñez. En Nicaragua no existía esa posibilidad, pues los grupos de autoayuda para mujeres que vivieron abuso sexual en su niñez no existían todavía.

Regresé a Alemania y experimenté en mi grupo de apoyo mutuo la sanadora fuerza de la escucha: yo escuché y a mí me escucharon. En mi proceso de recuperación emocional escuchar significaba ser acompañada mientras expresaba mis pensamientos.

Igualmente, pude acompañar a aquellas a las que yo escuchaba. Escuchar significaba también descubrir piezas “enterradas” en los estratos de mi conciencia. No los hubiera encontrado sin la escucha. Y necesitaba con urgencia esas piezas para poder reencontrarme con mi pasado. La escucha significaba no ser juzgada y no juzgar.
La escucha excluía interpretar lo que me decía la persona que me estaba hablando.
La persona que me escuchaba me acompañaba hasta donde yo, como quien hablaba, fuera capaz de una interpretación. Sólo hasta allí.
Escuchar me permitió de construir poco a poco el dolor. Escucharnos fue un intercambio mutuo en el proceso de recuperación de nuestras historias de abuso sexual. Con la escucha el dolor perdió tamaño y peso. Y en algún momento del proceso, sólo quedó en mí una realidad que ya no duele, sino que se hizo parte de mi vida vivida, una realidad cuya superación me dio dignidad y fuerza. Mientras más progresaba en el proceso de mutua escucha –y, a la par, en la superación de mi pasado-, más me sentía capaz de detectar y reconocer mis recursos, mis potencialidades, mi poder, mis virtudes, y más sentía que podía hacer uso de todo eso. Logré desligarme, despojarme, de hábitos de conducta y de comportamientos que hasta entonces necesitaba como un escudo para sentirme protegida.
En la primavera de 2004 llegó el momento de querer compartir el recién adquirido “poder” y empecé a trabajar en “Wildwasser Berlín” en autoayuda de mujeres. Escuché y sigo escuchando a otras sobrevivientes para que ellas también logren reconocer sus recursos y sus capacidades, para que logren desplegarlas. A partir de 2007 empecé, junto a sobrevivientes de Nicaragua, a crear el espacio que se llama Aguas Bravas Nicaragua.
La historia y las condiciones de vida han hecho de Nicaragua un país con gente que soporta múltiples duelos y traumas: la dictadura, las guerras, la falta de atención en la salud, la desnutrición, el desempleo, el machismo, terremotos, huracanes, violencia cotidiana, violencia sexual, extrema pobreza y carencia de oportunidades en educación, han marcado a la mayoría de la población desde hace siglos. Más aún a las mujeres.

Acontecimientos funestos que pueden provocar traumas se suceden uno tras otro, casi sin pausa. Para trabajar los traumas “presentables” como son los terremotos y los huracanes falta tiempo y los traumas que deja el abuso sexual en la niñez son aún un tabú.
En Nicaragua decidí compartir el poder que había ganado con la escucha de otras mujeres con mujeres que quisieran trabajar uno de los traumas más frecuentes en Nicaragua: el abuso sexual en la niñez. A partir de 2004, y en charlas públicas, conté mi historia y me ofrecí para escuchar a otras personas que hubieran sufrido lo mismo.

En Nicaragua es más difícil que en Alemania hablar en público sobre el abuso sexual.

“Nicaragua es una sociedad que niega lo extendido que está el abuso sexual en las familias y los altísimos niveles de incesto”: así se expresaba la sicóloga nicaragüense Martha Cabrera en su charla “Vivimos y sobrevivimos en un país multiduelos”, publicada en la revista Envío, de la Universidad Centroamericana de Managua, en diciembre de 2002. No puedo dejar de mencionar que el incesto se ve con frecuencia en Nicaragua como “un derecho tradicional”. Tampoco Zoilamérica Narváez, la hijastra del Presidente de Nicaragua Daniel Ortega, logró romper sosteniblemente el silencio sobre este tema.

En 1998 denunció el abuso sexual que había sufrido durante años de parte de Ortega y eso no impidió que Ortega siguiera siendo el líder del FSLN y que llegara de nuevo a la Presidencia en 2007.
En 2006 ofrecí a la Red de Mujeres contra la Violencia de Nicaragua realizar talleres sobre cómo formar grupos de autoayuda con el perfil de “Wildwasser”.
Varias mujeres y centros de mujeres expresaron su interés e inmediatamente hubo mujeres dispuestas a preparar conmigo el contenido y la metodología de los talleres y a realizarlos.
La guía que usan en Berlín los Grupos de Apoyo Mutuo ya la había traducida al español hacía años y un grupo de mujeres de la Red se dedicó a la tarea de “nicaraguanizarla”. En marzo de 2007 tuvimos una primera edición de 6 mil ejemplares de la guía, que titulamos “Todo camino comienza con un primer paso”.
En equipo con otras tres sobrevivientes elaboramos la metodología para los talleres y entre marzo y agosto de 2007 realizamos 12 talleres en los que participaron más de 200 sicólogas, trabajadoras sociales y otras trabajadoras de centros de mujeres e instituciones estatales.
Durante los talleres no solo hablábamos, sino también escuchábamos.

Muchas participantes hablaban por primera vez en su vida sobre la violencia sexual que habían experimentado en su niñez. Hablar y experimentar que eran escuchadas cuando narraban algo hasta entonces inexpresado comenzó a suavizar el muro de protección tras el que se habían escondido durante años. Para algunas fue el primer pasito en un largo camino de recuperación emocional. La evaluación de los talleres nos indicó que al menos un 45% de las participantes había experimentado violencia sexual en su niñez y no tenía hasta entonces un espacio donde hablar y ser escuchadas. En mayo de 2007 se formó el primer grupo de apoyo mutuo, que hasta hoy sigue existiendo. A partir de aquellos talleres nació Aguas Bravas Nicaragua.

Para las mujeres que trabajan en Aguas Bravas Nicaragua el doloroso camino de la recuperación emocional no ha concluido todavía. Sin embargo, resulta muy valioso que estas mujeres hayan decidido trabajar su propia historia y, a la par, invitar a otras mujeres a emprender el mismo camino. Escuchan y son escuchadas.
Ahora existen grupos de apoyo mutuo en diferentes regiones del país y las mujeres de Aguas Bravas viajan a Ocotal, León, Estelí y otras ciudades para acompañar allí los encuentros de los grupos.

La idea es que estos grupos continúen vivos sin ningún acompañamiento después de varios encuentros acompañados. La duración del acompañamiento varía. Depende de la composición del grupo y de la frecuencia con que las mujeres pueden reunirse.
Del primer grupo ya varias mujeres acompañan a otros grupos. Aguas Bravas Nicaragua se desarrolló en muy corto tiempo, pronto se convirtió en un punto de encuentro importante y ahora las mujeres que trabajan allí no pueden dar respuesta a todas las solicitudes que reciben.

Aguas Bravas participó también en la fundación en Nicaragua del Movimiento contra el
Abuso Sexual. La iniciativa surgió de un grupo de hombres jóvenes que durante años fueron abusados sexualmente siendo niños por un sacerdote italiano, Marco Dessi.

Su denuncia y su empeño porque se hiciera justicia lograron que en mayo de 2007 Dessi
Fuera condenado en Italia a una larga condena de cárcel.
En el Movimiento trabajan unas 30 organizaciones y personas individuales.
El Movimiento logró un espacio semanal en uno de los dos diarios del país “El Nuevo Diario”, donde publicamos textos sobre diferentes temáticas relacionadas con el abuso sexual. Es otra forma de escucha: las personas que escriben se sienten escuchadas y quienes leen lo que escriben escuchan sobre un tema del que hasta hace muy poco no se hablaba. Algunas mujeres de Aguas Bravas y de los grupos de apoyo mutuo ya han aprovechado este espacio para escribir sobre sus experiencias.

Hace poco estuvieron de visita en Berlín tres mujeres de Aguas Bravas Nicaragua. La visita tenía como objetivo un intercambio profesional con las trabajadoras de los
diferentes sectores de Wildwasser. Las tres escucharon muy atentamente y las tres
fueron escuchadas con entusiasmo y mucho interés cuando hablaban de cómo se
desarrolla su trabajo en Nicaragua. El intercambio sobre los inicios y los procesos de desarrollo de las dos organizaciones fue una muy viva escucha mutua, que fortaleció a cada una, que les dio poder y que les anima y motiva a seguir caminando, cuando ya han dado muchos más pasos que aquel “primero” que las reunió.


Brigitte Hauschild
15 julio 2009

PUBLICAN REGLAS DE LEY CONTRA EXPLOTACIÓN SEXUAL INFANTIL.


El gobierno capitalino emitió el reglamento de la Ley para Prevenir y Erradicar la Trata de Personas, el Abuso Sexual y la Explotación Sexual Comercial Infantil para el Distrito Federal, 10 meses después de que se publicó la legislación.

El diputado local Agustín Castilla, quien presentó el jueves pasado una denuncia ante la Contraloría del DF para exigir que se finquen responsabilidades contra el jefe de Gobierno de la capital, Marcelo Ebrard, por no expedir a tiempo la norma, manifestó que ya era hora porque no se puede constituir una comisión especial para que exista una mayor coordinación entre las autoridades, con el fin de abatir este delito.

“Por incumplimiento y omisión inaceptable presenté una denuncia contra Marcelo Ebrard, y daré seguimiento a la Contraloría de la ciudad”, dijo.

El legislador panista consideró que el turismo sexual comienza a crecer en México, acercándonos al nivel de países como Tailandia.

Explicó que falta la comisión interinstitucional, que tenía que instalarse el 8 de diciembre de 2008, ya que una de sus funciones sería elaborar un programa de prevención que debe contener los mecanismos disuasivos que desalienten las conductas relacionadas con los actos ilícitos y observar los factores de riesgo, además de considerar los derechos de las víctimas, señala el documento.

Otra prioridad es considerar el interés superior de los infantes víctimas o posibles víctimas, para proteger sus derechos fundamentales, garantizar su bienestar y vigilar que la atención que se les brinde sea de buena calidad y calidez.

Lo que falta por hacer

Además de la Ley para Prevenir y Erradicar la Trata, hay dos reformas que no han sido dictaminadas: la que modifica el proceso penal para las víctimas, protegiendo sobre todo a los menores de edad con especialistas que los asistan, y que esto lleve a fomentar las denuncias en la ciudad de México.

La segunda iniciativa legal tiene que ver con la tipificación como delito de manera expresa del consumo de prostitución infantil. El objetivo de esta propuesta es sancionar tanto a los pederastas que la realizan, como a los clientes que la consumen.

PIDE LA CNDH JUSTICIA PARA NIÑOS VIOLADOS.


Por el caso de tres menores de edad víctimas de pornografía infantil en un colegio particular de Ocotlán de Morelos, Oaxaca, el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), José Luis Soberanes Fernández, emitió la recomendación 46/2009 al gobernador Ulises Ruiz Ortiz, debido a que la autoridad "no ha consignado la indagatoria, no obstante haberse desahogado las diligencias".

Los hechos ocurrieron el 29 de mayo de 2008. "Ese día acudí a recoger a mis hijos. Uno señaló a un joven, me dijo que era el fotógrafo" y que, junto con otra persona, le quitó el pantalón y la ropa interior para tomarle fotos.

Los padres de los menores vejados acudieron a la Fiscalía Especializada de Delitos Sexuales y de la Mujer de la Procuraduría estatal, autoridad que no ha consignado la indagatoria.

La CNDH explicó que atrajo el caso el 7 de octubre de 2008; inició el expediente de queja CNDH/1/2008/4907/Q y solicitó los expedientes a la Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos de Oaxaca.

Se acreditaron violaciones a los derechos de las víctimas, pues no se brindó a los menores agraviados ni a sus familiares asistencia médica y psicológica, y tampoco se salvaguardó su integridad física, de lo cual responsabiliza a funcionarios de la Procuraduría General de Justicia de Oaxaca.

El ombudsman destacó que una sicóloga que atendía a los menores y a sus padres minimizó los hechos y les dijo que no se preocuparan, que "no había pasado nada", que "estaban estresados" y probablemente habían exagerado.

Omisiones y amenazas

Además, no se ha emitido la resolución sobre la inspección que el Instituto Estatal de Educación Pública llevó a cabo el 23 de enero de 2009 en el colegio particular, y el plantel fue omiso en responder a los requerimientos de información de la CNDH, lo que hace presumir que la citada dependencia estatal no realizó diligencia alguna.

La CNDH destacó que los padres de los menores agraviados dijeron haber recibido amenazas de muerte, por lo que la CNDH solicitó a la Secretaría de Seguridad Pública Federal aplicar medidas cautelares para protegerlos.

En su recomendación la CNDH solicita al gobernador de Oaxaca garantizar a los menores agraviados y a sus familiares la reparación del daño, asistencia sicológica, ayudar a las víctimas y testigos de los hechos, evitar la estigmatización social, y velar por la seguridad de los afectados.

domingo, 9 de agosto de 2009

¿Y EL ANGEL DE LA GUARDA?


El abuso sexual es “Cualquier conducta de tipo sexual con un niño llevada a cabo por un adulto o por otro niño constituye un abuso sexual. Esto puede suceder tocando los genitales del niño; haciendo que el niño toque los genitales de un adulto o de otro niño; con contacto bucogenital; frotando los genitales del adulto con el niño; o con penetración vaginal o anal en el niño. A veces ocurren otros tipos de abuso a los que no se prestan tanta atención, como mostrar los genitales de un adulto a un niño, enseñar al niño revistas o películas pornográficas, o utilizar al niño para elaborar material pornográfico u obsceno”. Esta es la descripción que determina el acto ilícito, sin embargo, para el niño o niña violentados sexualmente, constituye una marca emocional, un fraccionamiento de la vida, una experiencia insuperable que los acompaña mientras viven.

Según datos de la Fundación Amparo y Justicia, que lleva la defensa de los padres que han perdido un hijo o hija víctima de abuso sexual, los agresores pueden ser violentos y no violentos. Los violentos son aquellos responsables de lesiones y muertes, mientras que los no violentos hacen uso de su relación de autoridad o poder con el niño o niña para someterlos bajo engaños.

La mayoría de los agresores son personas del ámbito extrafamiliar, pero conocidos por la víctima (42%), los agresores que ocupaban un rol paterno con el niños (padre, padrastro o conviviente de la madre) corresponden al 32% de los agresores. En cuanto a la edad, los menores de doce años constituyen el 83% de los agredidos, la distribución por sexo indica que las niñas representan casi el 70% de los menores abusados sexualmente.

¿Qué estamos haciendo como sociedad por nuestros niños? ¿Esta la familia asumiendo su rol protector hacia los más vulnerables? ¿Cómo es posible que los agresores tengan la posibilidad de culpar a las circunstancias, como el alcohol, las desavenencias conyugales o el consumo de drogas? ¿Estamos acaso dejando en manos del Angel de la Guarda la tarea de protegerlos? Si es así ¿Dónde estaba el Angel de la Guarda cuando murieron Elenita (6), Francisca (5), Victor (9), Jessica (13), Valeria (11), Meylin (8), Ivania (8) y otros más?

La Convención de los Derechos del Niño señala entre sus artículos el derecho de los niños y niñas a la vida, el derecho a ser protegidos, a no ser víctimas de maltrato, a no ser secuestrados, entre otros. Sin embargo, estas cosas les ocurren a nuestros niños y tenemos cientos de casos de todo tipo de abusos sexuales los que acaban con esas pequeñas vidas, ya que si un niño o niña es abusado, aun si sigue con vida, parte de ellos ha muerto.

SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL


Existen una serie de mitos o prejuicios que tratan de justificar lo injustificable y minimizar la aparición de los casos de Abuso Sexual Infantil (ASI), que es la idea de la falsa denuncia, que generalmente se aplican a los abusos intrafamiliares, generalmente en los casos de incesto y casi siempre es la madre la generadora de dicha falsa denuncia.

Estos mitos o prejuicios dirigen de alguna manera el actuar y provocan graves secuelas en el trabajo con las victimas de ASI. Por ejemplo: la cifra que da cuenta de la cantidad de alegaciones falsas es solamente del 8%. Como se ve este es un porcentaje bastante reducido, sin embargo este hecho ha dañado la credibilidad de la víctima en los casos de abuso sexual infantil, calando entre los profesionales del ámbito judicial. Es cierto que la mayoría de las denuncias falsas se dan en aquellos casos de separación en los que hay problemas de custodia, de regímenes de visita, etc. Pero esto no debería generalizarse interpretando que todos los abusos sexuales que se denuncien en los que las parejas estén separadas sean falsos.

Los profesionales olvidan a menudo, además, que son muchos más los falsos negativos (retractaciones falsas, por ejemplo) que los falsos positivos. Son muchos más los casos en los que tuvo lugar el abuso y en los que los/as niños/as acaban retractándose de su historia por presiones y en los que la denuncia es sobreseída por falta de pruebas. Y, en cualquier caso, se debe recordar que ese/a niño/a, aunque la denuncia sea falsa, está siendo sometido/a a un maltrato evidente ante el que las instituciones están obligadas a actuar.

Las creencias erróneas están relacionadas con la falta de formación e información científica y adecuada. Cuando el/la niño/a se retracta, se tiende a creer con mayor facilidad la retractación que la versión primera. Para los profesionales y la sociedad es mucho más fácil de creer la retractación y la absolución del agresor que la responsabilidad de éste en el hecho. No se pone tanto énfasis en comprobar y validar los motivos que han podido llevar al niño o niña a retractarse como el que se pone en comprobar la veracidad y fiabilidad de su relato.

Los profesionales que se dedican al abordaje del abuso sexual infantil, deben estar muy atentos al contramovimiento que avanza fuertemente, que todos conocemos como backlash. En las últimas cuatro décadas se ha dado un creciente proceso en donde los avances en relación a la prevención y detención del ASI crecieron velozmente. Aparecieron los primeros datos y estadísticas que echaron luz sobre el tema y permitieron un trabajo más eficaz de los profesionales en el área, a saber:

- Que el seno del hogar es el lugar más peligroso en cuanto a la posibilidad de victimizar a un/a niño/a.

- Que casi en todos los casos el agresor es el padre, padrastro, tío, abuelo o algún personaje cercano a la familia, en la mayoría de los casos conocidos y una figura masculina.

El aumento de los conocimientos sobre estos temas permitió progresar en cuanto a denuncias, apelación a la justicia, aparición en los medios de comunicación, creación de servicios especializados y aparición de muchos más casos en las instituciones del estado, encargadas muchas veces de armar estadísticas.

Un grave problema empezó a aparecer a la hora de penalizar en la justicia estos hechos, jueces, defensores, equipos técnicos eran acusados de destruir la idea sagrada de la “familia”, ya que la denuncia por abuso sexual intra familiar terminaba en el alejamiento del niño de la persona que había cometido el hecho, que es la medida a tomar adecuada e ineludible.

Por esto muchas veces se prestaba más atención a mantener la “unión familiar” que a defender la integridad física y/o mental de las víctimas. Estas situaciones fueron ya atravesadas por países más avanzados en el tema como EEUU, Canadá, Inglaterra, etc. Se hizo necesaria que la justicia recurriera a peritos que “avalaran los hechos” y aportaran pruebas sobre lo que había pasado. Así, aparecieron servicios especializados y profesionales que intentaron dar respuesta a este problema tan complejo y a una creciente cantidad de casos.

Seguido a esto inicio una etapa, que fue una respuesta agresiva y enérgica de sectores que supuestamente defendían los valores patriarcales y tradicionales. Se trata de llevar una discusión de carácter teórico a la fundamentación de las falsas denuncias. En la mayoría de los casos aparecieron largas fundamentaciones acerca de la razón por la cual la disputa entre los padres, lleva generalmente a la madre a levantar un falso testimonio con referencia al abuso de su hijo/a.

Al respecto de esto uno de los autores que hace una teorización al respecto es Richard Gardner uno de los críticos más acérrimos del sistema de protección de la infancia en los Estados Unidos. Es absolutamente sabido que sus escritos carecen de balance y de objetividad, siendo por ello cuestionados por gran parte de la comunidad científica.

Gardner describió en 1987 lo que llamó el "síndrome de alienación parental”, diciendo que ocurre en casos donde se disputa la tenencia de los niños en juzgados de familia.: “Una consecuencia de esta batalla fue el desarrollo en el niño de lo que yo refiero como el síndrome de alienación parental. Típicamente, el niño difama viciosamente uno de los padres e idealiza al otro. Esto no está causado solamente por el lavado de cerebro parental del niño. Más bien los niños mismos contribuyen con sus propios escenarios a sostener al padre favorecido. Mi experiencia ha sido que en alrededor del 80 a 90% de los casos, la madre es el progenitor favorecido y el padre el vilipendiado”.

Es importante señalar, que el “síndrome de alienación parental” no ha sido sujeto de estudios empíricos ni ha sido publicado en revistas científicas o médicas para la revisión de los colegas. El síndrome es poco más que las opiniones de Richard Gardner, basados en su “experiencia clínica”.

Podemos consultar sus dichos textuales que nos llevan sin duda a considerar que hace una apología de la pedofilia, de las relaciones sexuales con niños/as, justificándolas como naturales. Partiendo de esto cualquier opinión suya no puede ni siquiera ser tenida en cuenta.

Aquí hay que detenerse en un punto crucial, mientras las denuncias eran provenientes de clases obreras o humildes, de barrios marginales las denuncias crecieron rápidamente, pero luego de un tiempo aparecieron también denuncias de otros sectores sociales.
Entonces empezaron a aparecer artículos, publicaciones, organizaciones de padres de familia acusaciones y juicios a profesionales que intervienen en el área. La razón era clara: Una campaña tendiente a volver “sospechosa la palabra del niño/a victimizado/a y de todos aquellos adultos que se manifiestan a favor de la existencia del ASI. De esta manera se logra un debilitamiento evidente de los actores que intervienen en estos casos.
Los/as niños/as son revictimizados con múltiples pericias en diferentes organismos, los adultos cuidadores son obligados a contratar abogados y acudir a organizaciones para defenderse de estas sospechas.

Los profesionales en vez de seguir en la búsqueda de herramientas teóricas y prácticas para ayudar a las victimas deben prepararse para defender sus pericias o para argumentar a favor de lo argumentado.
Este creciente backlash que estamos padeciendo es llevado muchas veces al extremo de realizar denuncias de mala praxis hacia los profesionales intervinientes e incluso denuncias penales, como ha ocurrido en el sonado Caso Melo Pacheco en Mar del Plata en el que se procesa a los peritos psicólogos del tribunal por su intervención con los niños víctimas.

Queda mucho camino por recorrer, tenemos que estar prevenidos, no permitir que falsas teorizaciones nos nublen la vista a la hora de detectar un abuso infantil, debemos actualizar nuestros conocimientos constantemente, debemos prepararnos como profesionales para atrevernos a intervenir en estas problemáticas, porque sino, lamentablemente, será nuevamente el/la niño/a quien pagará el alto precio de nuestros errores.

Lic. María Beatriz Müller
Presidenta SALUD ACTIVA
Presidenta Comité Organizador II Congreso Internacional, III Nacional, IV Regional Violencia, Maltrato y Abuso. “Generando redes. Transfiriendo conocimiento y articulando prácticas”
13, 14 y 15 de Noviembre 2009
Sede: Facultad de Psicología y Psicopedagogía – Universidad del Salvador