jueves, 11 de noviembre de 2010

Enfermedades recurrentes y psicosomáticas_Comprendiendo al sobreviviente

Los sobrevivientes frecuentemente tienen enfermedades psicosomáticas o recurrentes que están relacionadas con sus experiencias de abuso sexual. Por ejemplo, los sobrevivientes que fueron forzados a realizar sexo oral suelen tener infecciones de garganta frecuentes.


Otras enfermedades relacionadas pueden incluir frecuentes infecciones vaginales, urinarias, así como estreñimiento o problemas al orinar. Algunos sobrevivientes experimentan parálisis o debilidad de las extremidades y otras partes del cuerpo que fueron inmovilizadas durante el abuso. 


Adicionalmente, el asma y muchas variedades de reacciones alérgicas son enfermedades comunes en los sobrevivientes. En algunos casos se puede encontrar una causa orgánica para la enfermedad; en otros casos, la enfermedad parece ser psicosomática. Ciertamente la mente puede tener un efecto en el cuerpo y el abuso sexual puede tener un efecto profundo sobre la mente.

Las parejas y los sobrevivientes pueden observar la historia médica del sobreviviente y notar patrones que empiezan a surgir. Las enfermedades frecuentes pueden ser una fuerte de información adicional que puede ser conocida y utilizada en el proceso de recuperación. Esta es un tema totalmente individual y no siempre ha de estar relacionada la enfermedad con el abuso. Algunos sobrevivientes en recuperación han notado una frecuencia decreciente en la presencia de sus enfermedades y una mejoría general en su salud.

Auto-mutilación_Comprendiendo al sobreviviente

Una conducta problemática que es difícil tanto para el sobreviviente como para su pareja es entender los actos de auto-mutilación. Un número sorprendente de sobrevivientes se involucran en conductas dolorosas y que suelen dejar marcas físicas. Cortarse y quemarse son quizá la forma más común de auto-mutilación. Entre las formas moderadas se incluye cortarse el cabello de manera compulsiva, arrancarse las cejas o tirones de cabello, escarbarse en lunares o pequeñas lesiones de la piel, morderse las uñas o las cutículas, colocarse aretes en lugares distintos de los lóbulos de las orejas y usar maquillajes exagerados. Hacerse un tatuaje, particularmente si se lo hace así mismo, puede ser visto como auto-mutilación.

Inicialmente, los sobrevivientes no son capaces de reconocer o comprender conductas tales como la auto-mutilación. Una vez que reconocen sus propias conductas autodestructivas e indeseables, los sobrevivientes no son capaces de detener estas conductas recurrentes. Si los sobrevivientes han sido heridos por el abuso sexual, ¿cómo puede tener sentido para ellos causarse más dolor? Una razón puede ser que el sobreviviente no tiene palabras para expresar el dolor interno. Para aquellos sobrevivientes a quienes se les infringió el abuso sexual en una edad preverbal o con un vocabulario limitado, la auto-mutilación puede ser la única manera de mostrar lo que no pueden decir.

El dolor interno y la depresión asociada al abuso sexual es crónico e implacable. Para el sobreviviente no hay manera de encontrar, ni al menos temporalmente, alivio para su confusión interna y en las primeras etapas de la recuperación, cualquier recuerdo puede intensificar el dolor a niveles críticos. Elegir infringirse un nivel del dolor más inmediato y agudísimo por una cortada o una quemada puede dar al sobreviviente un control temporal para desviar la atención lejos del profundo tema del abuso sexual para el que parece no haber alivio.

Luego de unos momentos de dolor punzante, el cerebro libera endorfinas que funcionan como un narcótico para disminuir el nivel de dolor. Las endorfinas también reducen el nivel general de ansiedad y consecuentemente proveen algún alivio al dolor y confusión internos. El dolor físico auto-infringido paradójicamente consigue reducir la angustia y la agonía mental. Los sobrevivientes no lo harían si no funcionara.

Arañarse, morderse o escarbarse en uno mismo también puede verse como un intento de llegar a las heridas internas del abuso sexual que no son visibles. La visibilidad de un auto-tatuaje o el fluir de la sangre por una cortada es un intento de externalizar el dolor interno. La auto-mutilación representa un intento no exitoso de mostrar abiertamente los efectos del abuso sexual de manera que puedan ser evidentes. Los sobrevivientes aprendieron en la niñez que las heridas físicas son notadas mientras que el dolor emocional es ignorado.

La tarea de los sobrevivientes es buscar otras maneras de expresar el dolor y la confusión internos y encontrar otras maneras de sentir alivio. ¿Cuál sería el sentimiento si hubiera palabras para expresarlo? ¿Qué puedo hacer con el dolor? ¿Qué otra cosa puedes hacer para ser atendido? Algunos sobrevivientes encuentran que ser abrazados y apapachados ayuda a eliminar el deseo inmediato de auto-mutilarse. La pareja del sobreviviente puede expresar en palabras y con hechos: “no necesitas cortarte para mostrarme tu dolor”.

martes, 9 de noviembre de 2010

No gastes tu tiempo lamentandote algo que ya paso

"El siguiente relato es de un sobreviviente, una gran mujer que se conduce por el camino por la vida, que tuvo el coraje de salir adelante, que confió en su madre y que lucha por recuperarse, lo lograra pues depende de ella misma para conseguirlo.

Me siento orgulloso ser su amigo, aunque no la conozco físicamente, me contagia con su positivismo cuando aveces queremos tirar la toalla en esta lucha desigual contra el abuso sexual infantil.

Este su relato, es un homenaje a ella, a su lucha y por la lucha de todas las victimas de a.s.i, es una invitación a sanarse y a vivir."


No gastes tu tiempo lamentandote algo que ya paso. Ese es mi lema. Que no siempre me ha ayudado, lo admito, pero ayuda a mantenerme un poco sana, física y mentalmente.

El abuso sexual es un tema que conozco mas de lo que realmente quisiera. Lo viví a los 8 años, repetidas veces, varios fines de semana por algunos meses. Hasta que sin yo saberlo, decidí ponerle fin. Invente una excusa para que mi madre jamás me llevara a ese lugar ni una sola vez más.

Desde ese momento, todo se fue, desapareció de mi mente. No tuve recuerdos, solo las típicas pesadillas, y una sensación rara de que algo pasaba en mi, pero no sabia que. Y un día, de la nada... solo recordé. Se me vinieron recuerdos, solo por partes, pero no los ignore. Dure 2 años llorando sola en mi cuarto, recordando. Y luego empezó a notarse físicamente, hasta me llegue a provocar una enfermedad en la piel, pero junto con mi interior, todo empezó a sanar. Sólo hasta hace un año pude confesarlo a mi madre, en medio de mucho llanto y dificultad para hablar. Pero fue lo mejor que pude haber hecho, sacarlo de mi sistema, ya no es una carga, mi mamá y yo hemos buscado ayuda, porque claro... a ella le afecto casi al igual que a mi. Ahora todo va mucho mejor, podemos hablar del tema, tenemos bastante información, y sigo buscando a la psicóloga indicada.

Claro, aun quedan miedos, fobias y esas cosas. Hasta el momento no puedo dejar que casi nadie me toque sin mi permiso. Algunos días un simple abrazo puede hacer que me den nauseas. Pero estoy tratando de cambiarlo, y aunque tenga motivos para no ser lo... jamás dejo mi positivismo. Eso y mi madre, son mi motor para seguir, hay muchas cosas por las cuales ser feliz y vivir. Tengo manos, tengo pies, tengo ojos, gran capacidad intelectual, y voy a hacer todo lo posible por darles el mejor uso.

Ya no pierdo mi tiempo lamentándome, ni llorando, y no creo que nadie debería hacerlo, cuando ese tiempo podrías usarlo para pasarla bien con tu hijo, con tus padres, con tus amigos, divirtiéndote. Algo que me ha servido mucho es cansar mi mente. Haz actividades que te gusten, que te dejen exhausto y no tengas ganas de recordar cosas malas. Siempre hay algo porque luchar, encuentra lo y aferrarte. Ya eres fuerte por el solo hecho de ser una superviviente del abuso sexual! Todos valemos mucho, hay que querernos, cuidarnos y mimarnos.

Alarmantes cifras de abuso sexual infantil en México

México registra altos índices de abuso sexual infantil, en donde las víctimas son en su mayoría niñas y el promedio de edad de los afectados es de 5.7 años, reveló Ruth González Serratos, especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Al participar en el Simposio Repercusiones Clínicas y Psicológicas del Abuso Sexual, en el tercer día de actividades del VII Congreso Latinoamericano y II Iberoamericano “Sobre la Violencia contra Niñas, Niños y Adolescentes”, la especialista sostuvo que la sexualidad es utilizada como un instrumento que marca la imposición del poder y la ira sobre otro ser.

En su ponencia Síndrome Postraumático Inmediato y Mediato en Menores y Sobrevivientes de Violencia Sexual en la Infancia, la catedrática de la Facultad de Psicología de la UNAM, refirió que de junio de 1994 a mayo de 2002 la institución atendió 894 casos, de los que el 48.9 por ciento son sobrevivientes de abuso sexual en la infancia que no recibieron ningún tipo de ayuda y el 21.8 por ciento tuvo acceso a apoyo.

La edad promedio de la víctimas es de 5.7 años y el 77 por ciento son mujeres, mientras que en todos los casos la víctima conocía al agresor: el hermano en 19 por ciento; el padrastro en el 18 por ciento; el tío en un 16 por ciento y el padre en un 15 por ciento.

González Serratos manifestó que los menores abusados sexualmente presentan un síndrome de estrés postraumático que se manifiesta en alteraciones en los hábitos escolares en el 40 por ciento de los casos; en hábitos del sueño 10 por ciento y presentan además miedo a salir en un 70 por ciento; miedo a algún hombre en específico, a adultos en general, a que la madre sea agredida y a salir a jugar en un 60 por ciento.

GRAVES SECUELAS SICOLÓGICAS

La especialista dijo que en el síndrome de estrés postraumático en sobrevivientes de abuso sexual en la infancia, es decir las personas que fueron abusadas cuando eran menores y no recibieron ningún tipo de tratamiento, encontramos que el 85.3 por ciento hay una sensación de fealdad, sensación de no ser uno mismo 74 por ciento; usar ropa que esconda el cuerpo un 70 por ciento.

Respecto a su sexualidad, añadió, el 73 por ciento experimenta dificultad para integrar la sexualidad con las emociones y se sienten sucias sexualmente.

Hay auto devaluación en un 90 por ciento, sensación de ser diferentes 88 por ciento, enojo constante en un 91.3 por ciento, necesidad de controlar a otros 86.7 por ciento, incapacidad de decir “no” 86.7 por ciento, sentimiento de culpa en un 90 por ciento.

Por otra parte el doctor Jorge R. Pérez Espinosa, del Centro de Atención Psicoterapéutico para Mamás (CAPSIM) de la Facultad de Psicología de la UNAM, expuso que el 90 por ciento de las madres violentas fueron abusadas en su infancia y fueron además maltratadas por su madre o padre.

Expuso que estas madres tienen problemas para establecer el vínculo afectivo entre ellas y sus hijas e hijos, lo cual es resultado de la falta de atención que sufrieron cuando niñas.

Su autoestima, añadió, es muy baja y se autodefinen con “demonios”, “mala mujer”, “chantajistas” y “perversas”, ya que asumen conductas de intolerancia con sus hijos e hijas y porque muchas veces no han perdonado a sus padres y madres y a quienes abusaron de ellas.

Sostuvo que es importante la perseverancia de estos programas ya que el problema de la madre que maltrata a sus hijos no es sólo un asunto relacionado con la condición económica o nivel educativo, sino que se presenta en todos los estratos sociales y académicos.

En el mismo simposio, el maestro en Salud Pública, José Rubén Ramírez, indicó que la violencia hacia los niños, niñas y adolescentes es una obstrucción para el desarrollo de una sociedad con equidad.

EL SUICIDIO COMO SALIDA AL DOLOR

Expuso que es común encontrar que las niñas y los niños abusados sexualmente tengan repercusiones negativas como la muerte prematura por suicidio, homicidio o infecciones de transmisión sexual.

Así como problemas de salud física como lesiones, discapacidad, baja autoestima, comportamiento sexuales de riesgos para su salud, embarazos no deseados, abortos en situaciones de riesgo, lo que incrementa la mortalidad infantil y adolescente.

En este sentido, el especialista universitario consideró necesario crear modelos de atención multi-interdisciplinarios que deben ser obligatorios para los hospitales que atiendan a niñas, niños y adolescentes.

UNICEF: 83% hogares en REPUBLICA DOMINICANA cometen abuso infantil

En el 83 por ciento de los hogares de República Dominicana se ejerce castigo infantil, mientras que el 14 por ciento de los niños realiza algún tipo de trabajo que se agrava en zonas turísticas donde son sometidos a explotación sexual comercial, según los resultados de un estudio publicado hoy.

La investigación, dada a conocer por el capítulo local del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), determinó, además, que el mercado bilateral que se desarrolla dos veces por semana en la frontera dominicana con Haití facilita que los menores de edad sean explotados "sin control" alguno.

"Los niveles de abuso contra los niños, niñas y adolescentes en República Dominicana son igual de preocupantes a los que se practican en otros países de la región", afirmó el relator de la Niñez de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA), el brasileño Paulo Pinheiro.

El experto, quien habló para tratar el caso dominicano dentro del informe mundial sobre la violencia infantil elaborado por la ONU, lamentó que el 49 por ciento de la población local justifique el castigo infantil y consideró como "fundamental" para romper el ciclo de violencia dar apoyo a las víctimas y al agresor.

Afirmó que aún es "muy bajo" el nivel de abusos reportados ante las autoridades, aunque explicó que un 31 por ciento de los casos denunciados tiene que ver con abuso emocional, un 30 por ciento con abuso o agresión sexual, un 21 por ciento con negligencia y un 18 por ciento con abuso físico.

 
"Es complemente inaceptable que se ejerza violencia de cualquier tipo contra la población infantil y adolescente, estamos hablando de personas hasta los 18 años", exclamó el experto, quien reveló que el 40,7 por ciento de los casos de abusos sexuales denunciados en el país fue cometido en el hogar del agresor.

El estudio establece que los vecinos, amigos o novios son responsables del 86,3 por ciento de los abusos denunciados.

Pinheiro dijo que en cuanto a la explotación sexual comercial se determinó que las zonas turísticas de Boca Chica, Higüey (este), Sosúa (norte), y Las Terrenas y Samaná (noreste) se presenta un escenario agravado con el número de clientes extranjeros, mujeres y hombres, que buscan los servicios sexuales de los adolescentes.

"Es penoso que mientras en América Latina y el Caribe, la región de más altos niveles de homicidios en el mundo, se destine hasta un ocho por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en asuntos de seguridad, apenas un dos o tres por ciento es empleado en materia de educación", se quejó el Relator.

Pinheiro dijo que entre otras recomendaciones, el informe mundial plantea fortalecer los compromisos internacionales, prohibir completamente toda forma de violencia, promover servicios de recuperación, crear sistemas de denuncias, mejorar la capacidad de quienes trabajan con niños y poner fin a la impunidad.

"La situación de la marginalidad y la exclusión incita a los niños y adolescentes hacia el delito, pero es absolutamente contraproducente apelar a la mano dura, porque esto sólo aumenta los niveles de violencia, como sucedió en El Salvador tras cinco años con este método", apuntó el experto.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Cómo tratar el abuso sexual infantil

RECORDATORIOS.

El abuso sexual se define como el contacto físico de connotación sexual entre un niño y un adulto (también puede ser menor de edad, pero existir diferencia considerable de edad), donde se busca la satisfacción sexual del adulto.

En general el abuso sexual infantil se da dentro del círculo familiar o cercano al niño, por lo cual hay un vínculo de confianza y muchas veces de cariño que el abusador utiliza en su beneficio para someter a la víctima.

Existen algunos indicadores físicos y del comportamiento que evidencian el posible abuso sexual infantil y el conocimiento de ellos puede hacer que padres, familiares, maestros, etc., sospechen e indaguen al respecto, para actuar en consecuencia.

¿Cómo abordar y tratar el abuso sexual infantil?

Al encontrarse frente a un caso de abuso sexual infantil, deben tomarse medidas que protejan y resguarden al niño desde lo físico y psicológico hasta lo emocional.

•Al escuchar una confesión de un niño que está siendo abusado, hay que creerle siempre, reaccionar calmadamente, para no asustarlo o perturbarlo más de lo que ya está y darle seguridad y confianza de que se le va a ayudar y proteger. El hecho de que el niño haya hablado es muy importante, ya que en general, les cuesta muchísimo animarse a hacerlo.

•Es inminente cortar con el ciclo de abuso de inmediato, para ello hay que tomar las medidas que sean necesarias siempre salvaguardando la integridad tanto física como psicológica del niño.

•Es importante dejarle claro al niño que no es responsable ni culpable del abuso, sino que es una víctima del mismo.

•Es necesario buscar apoyo y ayuda profesional, recurriendo a los servicios sociales que se encargan de este tipo de casos.

•Por más incomodo y difícil que resulte para el niño, se le debe someter a revisaciones médicas para tratar las posibles heridas o enfermedades de transmisión sexual que puedan haberse contagiado

Algunas creencias erróneas acerca del abuso sexual infantil

•No son tan frecuentes como se cree. Sin embargo, lo cierto es que suelen ocurrir con más frecuencia de la deseada.

•Es más común entre las clases sociales bajas que viven hacinadas.

•Los abusadores son enfermos mentales o con con algún tipo de perturbación mental que le hace ver la realidad con un grado importante de distorción. Sin embargo, lo cierto es que generalmente, suelen ser personas aparentemente normales que no manifiestan problema psicológico alguno.

•Muchas veces los niños fantasean y no necesariamente están diciendo la verdad, no obstante ello los expertos sostienen que cuando un niño habla de abuso no miente, por lo que siempre se debe dar crédito a su palabra.

•Si existiera abuso infantil alrededor, alguien lo sospecharía, pero por lo general se oculta muy bien y suele ser difícil descubrir este tipo de hechos.

•Si una madre descubre que un hijo suyo está siendo abusado, aunque sea por su padre, lo denuncia. Sin embargo, suele darse la situación que por miedo, sometimiento, etc., la mujer avala y apaña ese abuso son su silencio.

Cómo prevenir el abuso sexual infantil

Si bien es cierto que la mayoría de las veces el abuso infantil ocurre dentro del seno familiar, los padres y adultos que están cerca de los niños, pueden prevenirlo o al menos, tomar la mayor cantidad de medidas para minimizar las posibilidades de que suceda, hablando con ellos acerca de su sexualidad, dejando tabúes de lado y siguiendo las siguientes conductas:

•Enseñar e inculcar el respeto por el cuerpo. Mi cuerpo es mío y nadie lo puede tocar si yo no quiero.

•Enseñar cuáles son las partes íntimas y privadas del cuerpo que nadie, aunque sea un familiar directo, puede tocar sin consentimiento

•Enseñar a identificar los distintos tipos de caricias.

•Hablarle al niño acerca de que no debe aceptar caricias que no le gustan o lo hacen sentir incómodo, por más que sea un adulto el que las propina.

•Hablarles que el respeto a los adultos no implica incondicionalidad hacia ellos, es decir, tener que permitir que los acaricien o toquen y mucho menos que los hagan prometer que no van a contar nada.

•Impulsarlos a contar cualquier cosa que les suceda relacionada con su cuerpo. A no guardar secretos de ese tipo por miedo o vergüenza.

Conclusión

El abuso sexual deja una marca, una huella difícil de borrar en la psique del niño. No obstante ello, con tratamiento psicológico, apoyo, ayuda profesional, es posible que salga adelante, se recupere emocionalmente y pueda continuar con su vida sin grandes traumas. La intervención temprana y seria es la mejor manera de ayudarlo y salvarlo de una situación de este tipo.

Cuida la inocencia

Una de las mayores preocupaciones es proteger a los hijos de los peligros de este mundo. Con atención, vigilancia y educación, hacemos todo lo posible por evitar sufran algún daño físico o emocional. Esta tarea se torna más difícil cuando padecen alguna discapacidad que los hace más vulnerables.

El abuso sexual infantil es uno de los riesgos más grandes al que los niños están expuestos, y aunque es un tema difícil de abordar, es necesario saber prevenirlo.

Información, principal herramienta

La maestra María Martina Jurado, coordinadora del Diplomado de Evaluación Psicológica Infantil y académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), indica que los niños con discapacidad pueden encontrarse en una situación de desventaja si no cuentan con educación sexual adecuada. “Hay padres que pueden caer en una comunicación deficiente porque inconscientemente tienen rechazo hacia la condición de sus hijos. Otros pueden tener dificultad para hablar de esos temas con ellos”.

Los niños pueden estar expuestos al abuso sexual en cualquier lugar: la escuela, un centro de recreación, la casa de algún amigo o familiar. “A veces donde pensamos que estarán más seguros es donde corren mayor peligro”.

Hablar con los niños de sexualidad puede ser difícil, más aún si padecen discapacidad. Sin embargo, recomienda establecer una comunicación clara. “Si la discapacidad es física, no habrá problema en que entiendan. Se les deben explicar con sencillez las partes de su cuerpo, sus derechos y cómo diferenciar lo correcto de lo incorrecto, por ejemplo, distinguir un cariño bien intencionado de un tocamiento inadecuado”.

Si la discapacidad es mental, también hay formas de transmitirles esta información. “Se pueden utilizar juegos y juguetes para enseñarles a identificar las partes de su cuerpo y a distinguir lo que está bien de lo que está mal. Con muñecos pueden aprender qué partes pueden recibir un cariño o estar expuestas y cuáles no. Si se les dice con precisión son perfectamente capaces de entender, pero a veces son los padres quienes se confunden por no contar con las herramientas adecuadas. En esos casos es recomendable apoyarse en profesionales capacitados”.
Más vale prevenir

La mejor arma contra el abuso sexual infantil es la prevención. “Además de la educación sexual, los padres también deben ganarse su confianza para que los pequeños se sientan respaldados y no oculten nada”.

“El abuso puede ocurrir por seducción –por ejemplo con dulces, regalos, premios– o sometimiento –amenazas, infundir miedo, violencia física o psicológica–. Si el niño es capaz de identificar lo que sucede y sabe que puede recurrir a sus padres, será mucho más fácil evitar el daño y alejarse de cualquier situación de riesgo”, enfatiza la especialista.
La supervisión es otra manera de prevenir. Siempre se debe saber dónde están los niños, con quién, vigilarlos sin caer en una sobreprotección e inculcarles que nada debe ser oculto ni secreto.

Consejos

1. Reconocer que puede suceder.
2. Prevenir: educar sexualmente a los niños, supervisarlos, tener una comunicación efectiva y transparente.
3. Contar con información y apoyarse en los recursos disponibles: recurrir a expertos, tomar cursos, leer e informarse.

“La prevención es una labor de padres, profesores y adultos cercanos. Con la disposición adecuada se puede evitar cualquier peligro”.

No hay que perder de vista que si bien este tema puede ser complicado de abordar, siempre será preferible tratarlo con apertura y transparencia para así evitar que se presente una situación dolorosa. Con respeto, honestidad y claridad, los papás y mamás pueden lograr establecer un puente entre ellos y sus hijos, donde la comunicación y confianza faciliten dialogar sobre éste y muchos otros temas que les permitirán construir una vida mejor.

viernes, 5 de noviembre de 2010

el abuso sexual infantil puede ser un factor de riesgo para enfermedad psicótica más adelante

Un estudio australiano sugiere que los niños que son víctimas de abusos sexuales, especialmente si se trata de la penetración, parecen estar en mayor riesgo de desarrollar esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, según un informe publicado en la edición de noviembre de Archives of General Psychiatry, una de las JAMA / Archivos de revistas.

Estudios previos han demostrado que los niños maltratados tienen más probabilidades de desarrollar depresión, ansiedad, abuso de sustancias, trastorno límite de personalidad, trastorno de estrés postraumático y la conducta suicida, según la información de respaldo del artículo. La posibilidad de un vínculo entre el abuso sexual en la infancia y más tarde los trastornos psicóticos, sin embargo, sigue sin resolverse a pesar de las afirmaciones de algunos que una relación de causalidad se ha establecido para la esquizofrenia, escriben los autores

Margaret C. Cutajar, D. Psych., MAPS, de la Universidad de Monash, Victoria, Australia, y colegas vinculados datos de la policía y los exámenes médicos de los casos de abuso sexual a un registro estatal de casos psiquiátricos. Las tasas de trastornos psiquiátricos entre los 2.759 individuos que habían sido víctimas de abusos sexuales cuando era más joven de 16 años fueron comparados con los entre 4.938 personas en un grupo de comparación que en los registros electorales.

Durante un período de 30 años, los individuos que habían experimentado abuso sexual en la infancia tuvieron tasas significativamente más altas que las del grupo de comparación de la psicosis en general (2,8 por ciento frente a un 1,4 por ciento) y los trastornos de la esquizofrenia (1,9 por ciento frente a 0,7 por ciento). Los participantes experimentaron abuso a una edad promedio de 10.2, y 1732 (63 por ciento) de los casos se trataba de penetración de un orificio del cuerpo por un pene, dedo u otro objeto. Las personas expuestas a este tipo de abuso tenían tasas más altas de la psicosis (3,4 por ciento) y la esquizofrenia (2,4 por ciento).

Los riesgos de desarrollar posteriormente un síndrome esquizofrénico fueron mayores en las víctimas objeto de abusos con penetración en los años peripuberal y post-púberes 12 a 16 años y entre los abusos por más de un autor, los autores escriben. Los niños violadas en la adolescencia temprana en más de un autor había un riesgo de desarrollar síndromes psicóticos 15 veces mayor que para la población en general.

Los resultados establecen el abuso sexual infantil como un factor de riesgo de enfermedad psicótica, pero no necesariamente se traduce en abuso de causar o aumentar el riesgo de desarrollar esa enfermedad, señalan los autores. Muchos casos de abuso sexual infantil no salen a la luz, y la población total de niños maltratados quizá significativamente diferentes de los que el abuso es detectado por los funcionarios.

Establecer que el abuso sexual infantil es un grave factor de riesgo para la esquizofrenia tiene implicaciones clínicas importantes, independientemente de las cuestiones de causalidad y con independencia de que aquellos cuyo abuso se revela son típicos, concluyen los autores. Los niños que acuden a la atención después de la penetración de abuso sexual infantil que impliquen, en particular en el período peripuberal y post-púberes, deben recibir apoyo en curso clínico y social en el conocimiento de que están en mayor riesgo de desarrollar una enfermedad psicótica.

Este tratamiento, a nuestro juicio debe centrarse en la mejora de su funcionamiento actual y la adaptación a las exigencias de la transición de adolescente a papeles de adulto y no principalmente en la experiencia de abuso en sí. Este enfoque debería beneficiar a todas las víctimas, independientemente de si tienen el potencial para desarrollar una enfermedad psicótica .

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Existe más riesgo de trastornos psiquiátricos en víctimas de abuso sexual.


Una nueva investigación descubre que tener antecedentes de abuso sexual, sin importar el sexo ni la edad de la víctima al momento del ataque, se correlaciona fuertemente con el diagnóstico de varios trastornos psiquiátricos en algún momento de la vida de las personas afectadas.

En la edición de Mayo Clinic Proceedings http://www.mayoclinicproceedings.com/), los científicos informan que los antecedentes de abuso sexual tienen vinculación con intentos de suicidio, trastorno de estrés postraumático, trastornos de ansiedad, depresión, así como trastornos alimenticios y del sueño.

"A los sobrevivientes de abuso sexual, generalmente, se los atiende en medicina general", comenta el Dr. Ali Zirakzadeh (http://www.mayoclinic.org/bio/13731530.html), de la División de Medicina Interna General de Mayo Clinic (http://www.mayoclinic.org/general-internal-medicine-rst/) y principal investigador del estudio. "Los sobrevivientes de abuso sexual enfrentan una gama complicada de síntomas físicos y mentales que los lleva a utilizar mucho los servicios de atención médica, sin que normalmente mejore su calidad de vida".

El estudio informa que las tasas de prevalencia de abuso sexual en algunas poblaciones llegan hasta 21 % en personas adultas y 33 %. Más aún, los sobrevivientes de abuso sexual pueden constituir hasta 25 % de los pacientes de las consultas de atención médica primaria.

Los científicos exploraron también el motivo por el que algunos sobrevivientes de abuso sexual no padecen síntomas psiquiátricos y plantearon que la variabilidad genética podría ofrecer algún grado de protección. "El efecto protector de algunos genes contra el desarrollo de trastornos en los sobrevivientes de abuso sexual es un prospecto intrigante. De confirmarse, futuros análisis podrían identificar más eficazmente a las víctimas de abuso con mayor riesgo de desarrollar enfermedades psiquiátricas, además de conducir al desarrollo de mejores intervenciones y tratamientos", acota el Dr. Zirakzadeh.


Añade, "lo bueno para los pacientes es que los médicos ahora están más conscientes del vínculo entre abuso sexual y enfermedades psiquiátricas, lo que haría más rápida la identificación de sobrevivientes de abuso sexual, a fin de referirlos a los especialistas para recibir tratamiento. Se espera que la mayor concientización en el ejercicio médico lleve a obtener mejores resultados en los pacientes".

Detonadores

Los detonadores son contactos específicos, sonidos, olores que evocan recuerdos u otros legados de la experiencia de abuso sexual, usualmente, contra los deseos del sobreviviente. Los detonadores son a menudo asociados con consecuencias no deseadas como ataques de vergüenza y disociaciones recurrentes u otros mecanismos. Los sobrevivientes usualmente dan pasos conscientes o inconscientes para protegerse de sus detonadores.

La necesidad de evitar los detonadores implica que los sobrevivientes estén limitados en el rango de actividad que pueden desempeñar con seguridad. Una de las metas de la recuperación es desactivar los detonadores mediante la reducción gradual de la severidad de las reacciones hasta que el sobreviviente los experimente como un malestar moderado o incluso no experimente nada. La pareja puede apoyar al sobreviviente a través evitando los detonadores hasta que el sobreviviente esté listo para enfrentar la respuesta negativa atenuada. Eliminar los detonadores permite al sobreviviente demandar la gama completa de opciones en la vida.

No es posible evitar los detonadores todo el tiempo, y tampoco es deseable. Aprender nuevas respuestas a los detonadores es parte del proceso de recuperación del sobreviviente. Cada vez que algo detone los recuerdos, desate un episodio disociativo o cualquier otro mecanismo de defensa tienes otra oportunidad para desactivar parcialmente ese detonador. Los sobrevivientes necesitan reafirmar la experiencia hablándose a sí mismos con frases como: “Está en el pasado”. “Puedes enfrentarlo; ahora eres un adulto”. “El recuerdo no es tan malo como lo que has tenido que enfrentar hasta ahora”. Es importante para el sobreviviente evitar el uso del alcohol u otras conductas evasoras que puedan interferir con el estar presente durante la experiencia.

Después del incidente, el sobreviviente puede necesitar el apoyo de su pareja para interpretar la experiencia y procesar los sentimientos. Las preguntas que puede hacer la pareja incluyen: “¿Qué fue lo que lo detonó?” “¿A qué le temes?” “¿Qué emociones experimentaste?” “En el pasado, ¿cuándo tuviste estas mismas emociones?” “¿Qué te recordó esta experiencia?” “¿Qué eres capaz de hacer tú mismo(a) ahora que no podías hacer en el pasado?” “¿Qué opciones tienes para enfrentar la situación de manera diferente la siguiente vez que ocurra?”.

Después de procesar la experiencia, espera una reacción que deje al sobreviviente sintiéndose desprotegido y vulnerable. Dale tiempo y espacio para descansar y confortarse. Como parte del proceso de aprender comportamientos más sanos, el sobreviviente necesitará hablar acerca de la experiencia con amigos, en un grupo de apoyo en terapia. Describir repetidamente el incidente y lo que se aprendió de él es un método de ensayo mental que permite al sobreviviente desactivar el detonador.

Aprendiendo a quererte a ti misma(o)

Querer y propinar cuidados son las formas primarias como demostramos amor a nosotros mismos y a otros. Es una conducta aprendida; hemos sido enseñados a dar cariño a través de nuestros primeros cuidadores. Si no fuiste amado(a), alentado(a) y confortado(a) en la infancia, o si no fuiste criado como un muchacho típico, el concepto de crianza puede resultarte extraño. Si nunca se te mostró gentileza o ternura, o fuiste abusada(o) “en nombre del amor”, puedes estar confundido(a) acerca de lo que significa quererte y cuidarte a ti mismo(a). Muchos infantes abusados se confortan haciendo cosas que también incluyen aspectos auto-destructivos. Mutilándose a ti mismo(a) puede ser la única manera como tú te sabes dar cariño a ti mismo(a). A pesar que eso te puede confortar en el momento, también te lástima.



Incluso si entiendes lo que significa cuidarte y quererte a ti mismo(a), la idea de hacerlo te incomoda. Te puedes sentir resentido porque alguien más no lo está haciendo por ti. Te podrías sentir enojado(a) o triste porque no fuiste cuidado en la infancia. Sentimientos de culpa o vergüenza pueden hacer que sientas que no mereces ser cuidado(a) y querido(a) por ti o por alguien más.



Cuando pienso acerca de darme cariño y cuidarme a mi misma(o), me siento… (Completa la oración).

Si crees que mereces cariño sólo cuando estás extremadamente perturbado(a), eres como la mayoría de los sobrevivientes que sienten que tienen que estar totalmente devastados antes de que ellos se calmen y cuiden de sí mismos. Sin embargo, cuidar de ti misma(o) no debe ser algo dedicado sólo a momentos de crisis. Quererte y cuidar de tus necesidades debería ser parte del tejido de la vida, no sólo algo especial para usar en casos de emergencia.



Aun cuando tú no haces mucho por cuidar de ti ahora, empezaste a tratar de confortarte a ti misma(o) cuando eras pequeña(o). Aunque puede ser que hayas hecho cosas que contenían aspectos autodestructivos, encontraste formas de hacerte sentir mejor. Algunas de esas formas todavía son útiles para ti en la actualidad.

Cuando era niña(o), me cuidaba y me quería mediante… (Completa la oración).



Pon un asterisco (estrella) a esas cosas que todavía haces para cuidar de ti.



Si no tienes idea de cómo empezar a cuidar de ti misma(o), pregunta a otras personas cómo cuidan de sí mismas y cómo se confortan. Pregunta a varias personas que respetes por las cosas que hacen para cuidarse y quererse. Anota sus respuestas.

Pon un asterisco (estrella) en las cosas que te gustaría intentar para cuidar de ti.



Haz una lista de las cosas que harás para cuidar de ti y darte cariño. Empieza tu lista con las cosas que marcaste con el asterisco en los ejercicios anteriores y agrega todo lo que puedas pensar que te ayudaría a sentirte más relajada(o), tranquila(o) o centrada(o). Por ejemplo, saldré a patinar, me prepararé un sándwich con queso, escribiré una carta a un amigo que no he visto en mucho tiempo, saldrá a caminar en la naturaleza, iré al cine. Algunas de las ideas más simples pueden coincidir con las ideas que tú escribiste en tu lista para lidiar con el pánico. Otras pueden ser totalmente nuevas y requieren mayor planeación y previsión. Todas estas cosas pueden ser actividades que puedes hacer de manera regular.



Para reflexionar:

• ¿Cuáles son mis actitudes acerca de cuidarme y quererme? ¿Cómo están cambiando mis actitudes?

• ¿Cómo cambiaría mi vida si empezara a quererme y cuidar de mí?

• ¿Estoy dispuesta(o) a cuidar de mí actualmente? Sí es así ¿Cómo lo haré?



Reflexiones: Queriéndote a ti misma(o)



Muchos de nosotros recibimos poco o nada de cariño cuando éramos niños. Tú, incluso, puedes pasar un rato difícil para concebir la idea. Pero aprender a cuidarte a ti misma (o) es un aspecto crucial en el proceso de curación. Es una forma de demostrar amor y respeto por ti misma(o).



Quererte y cuidarte no es un tema reservado para los momentos de crisis; es importante en el plano de lo cotidiano. Combinando las estrategias que aprendiste en la infancia con otras nuevas, menos practicadas, tú puedes desarrollar un plan para cuidar de ti misma(o) de una manera consistente, de forma amorosa.



Aquí te dejo unas preguntas que te ayudarán a enfocar tu sentimientos presentes, metas y necesidades respecto al tema de cuidarte y quererte a ti misma(o).

• ¿Qué sentimiento experimenté mientras trabajaba este tema?

• ¿Qué sentimientos experimentas ahora? ¿Qué sensaciones estoy experimentando en mi cuerpo?

• ¿De qué edad me sentí mientras trabajaba este tema? ¿De qué edad me siento ahora?

• ¿Qué fue lo más difícil para mí al tratar este tema? ¿Qué me resultó confuso? ¿Qué no entendí?

• ¿Qué aprendí? ¿Qué compromisos he hecho conmigo misma(o)? ¿Qué pasos tengo que dar?

• ¿Qué hice de lo que puedo estar orgullosa(o)?

• ¿Qué me falta todavía por hacer? ¿Qué, si lo hubiera, quisiera volver a revisar a seguir trabajando?

• ¿Qué necesito hacer ahora para cuidar de mí?



Tomado de EL CORAJE DE SANAR, libro de ejercicios de Laura Davis
recopilado y traducido por Cony Diaz.
 
Espera el siguiente tema: Mide tu progreso en el proceso de recuperación.

martes, 2 de noviembre de 2010

Memoria corporal

Memoria corporal es el término que describe sentimientos sensoriales recurrentes de algo más allá de la situación inmediata. Una imagen particular, un olor o contacto puede causarle a un sobreviviente profundos sentimientos inquietantes. Algunos sobrevivientes describen sensaciones desagradables en sus genitales en momentos inesperados cuando nadie más está presente y nadie los está tocando. Es como si el cuerpo tuviera memoria propia que es expresada por la reaparición de la sensación sin una causa correspondiente.



Los atletas repiten los mismos movimientos una y otra vez para entrenar sus cuerpos para reaccionar de una determinada manera bajo circunstancias particulares intervención de la conciencia. La experiencia del abuso sexual ha tenido un efecto similar en el cuerpo del sobreviviente. Los recuerdos reprimidos del cuerpo surgen de la misma manera que lo hacen los recuerdos mentales. Los sobrevivientes deben aceptar que los recuerdos corporales no implican que éste loco. Al contrario, las memorias corporales merecen el mismo reconocimiento y atención que los recuerdos cognitivos durante el proceso de recuperación.

Recuerdos bloqueados

Recuerdos bloqueados: Comprendiendo al sobreviviente

No tener recuerdos del abuso sexual en la infancia es, tal vez, la más común de las características de los sobrevivientes de abuso sexual infantil. Cualquiera que no tenga recuerdos de un largo periodo de la infancia está, ciertamente, reprimiendo los recuerdos de un tiempo traumático y doloroso que con frecuencia incluye abuso sexual. Esta única característica, además de cualquiera otra evidencia, puede ser considerada como diagnóstico de abuso sexual en la infancia.



El abuso sexual infantil es tan traumático y estresante que ningún niño puede enfrentarlo solo. El bloqueo de la consciencia y la negación que ocurrió constituyen la estrategia para enfrentar el abuso que permite al niño sobrevivir. Una vez que la seguridad inmediata del sobreviviente está garantizada, los recuerdos bloqueados saldrán de una u otra forma y demandarán atención. El sobreviviente debe enfrentar los recuerdos conforme vayan surgiendo, sea mediante lágrimas inexplicables, una inundación de memorias, flashbacks, una sensibilidad especial o sentimientos viscerales.

Quiérete a ti mismo(a)

Quiérete a ti mismo(a)

Muchas veces, cuando hablo con sobrevivientes acerca de quererse a sí mismos, ellos voltean sus ojos y me lanzan una mirada cansada, como si dijeran: “Tendremos paciencia contigo. Sabemos que eres de California”. Quererse a sí mismo es visto como una práctica New-Age. O como algo auto-indulgente (y, por tanto, mal) que sólo hacemos bajo coacción (como un mal mayor). En realidad, aprender a amarse y cuidarse a sí mismo es parte esencial de proceso de curación.

Cuando los sobrevivientes quieren saber qué tan lejos se encuentran en el proceso de curación, yo les pregunto qué están haciendo para cuidarse a sí mismos antes de preguntar ninguna otra cosa. No pregunto si tienen recuerdos. No pregunto si están enojados. No pregunto si han confrontado al agresor. Lo que pregunto es: “¿Eres gentil e indulgente contigo cuando comentes un error? ¿Eres capaz de tomar algún respiro? ¿Eres capaz de hacer las cosas que disfrutas? ¿Estás de tu lado o estás luchando contra ti a lo largo de todo el proceso? ¿Te das crédito por tus logros? ¿Estás orgulloso de ti mismo?

Cuando seas capaz de responder afirmativamente esas preguntas, llevarás un gran avance en el proceso de curación. No obstante, si estuvieras en la etapa de emergencia, no serías capaz de responder con un sí a una pregunta simple. Muchos de nosotros hemos estado muy ocupados escapando, sobreviviendo y arreglándonos como para considerar la posibilidad de querernos a nosotros mismos. Sin embargo, incluso si sólo estás empezando, te aliento a dar pequeños pasos para cuidar de ti misma(o) en la medida que puedas. Es el principio de amarte a ti misma(o).

Cuando fuiste abusado(a), no recibiste la clase de amor, cuidados y retroalimentación positiva que construyen una autoestima sólida (sentimientos positivos hacia ti misma(o)) y las bases para una vida adulta sana. Ya que no tuviste estas cosas en la niñez, necesitas aprender a darte ese amor y a cuidarte a ti mismo(a) ahora. Al principio, otros (un terapeuta, una pareja, un amigo cercano) lo pueden hacer por ti, pero finalmente tú tienes que aprender a hacerlo por ti mismo(a).

Esto puede ser particularmente difícil para los varones sobrevivientes. Las mujeres, en nuestra sociedad, han sido condicionadas para dar cariño y cuidados. El concepto de ser tierno o gentil con cualquiera –particularmente a sí mismo(a)– resulta ajeno a la mayoría de los hombres. No obstante, quererse a sí mismo es necesario para sanar aun si te parece algo extraño o “afeminado”.


Un buen comienzo es tomar una actitud gentil hacia el mismo proceso de curación. No tienes que abusar de ti mismo(a) (sobre estimularte con material acerca del abuso sexual, colocarte repetidamente en situaciones abrumadoras porque “son buenas para ti”, nunca tomar respiros) con la finalidad de sanar. Acepta en que parte del proceso te encuentras y da un paso pequeño, no diez. Presionarte a ti mismo no favorece la curación; la impide.

Trata de romper con viejo adagio de víctima: “si se siente intenso, algo debe estar pasando” [dicho de otro modo, “si no duele, no sirve”]. HABIENDO CRECIDO EN UNA SITUACIÓN CAÓTICA, PUEDES ESTAR CREANDO CRISIS EN TU VIDA ADULTA PORQUE TE RESULTA FAMILIAR. Sabes cómo responder frente a una crisis. Tú no sabes que hay una alternativa. Y no hay duda que partes del proceso de recuperación son catárticas y llenas de drama, pero también necesitas momentos de calma para integrarte, para reunir fuerzas. Te tienes que dar el tiempo para descansar, para digerir los pequeños y a veces tumultuarios cambios de la curación.

Es tan importante que aprendas a comer bien, a divertirte, a tener momentos “normales” sin crisis; como importante es que enfrentes los recuerdos, sientas el dolor y expreses la indignación. Necesitas darte tiempo para relajarte y asimilar los cambios en tu vida, para mantener un ritmo en el camino.

Tomado de The Courage to Heal Workbook [El coraje de sanar, libro de ejercicios] de Laura Davis.

Espera los ejercicios acerca de aprender a cuidar de ti.

domingo, 31 de octubre de 2010

Mami... ten paciencia...

Hoy ha sido un día como cualquier otro, me estás vistiendo y me preguntas de pronto algo que no logro comprender, apenas tengo 6 años, y en lo único que puedo fijar mi atención es en tu mirada... estás enojada...¿hice algo que te molestara?.

Me preguntas de nuevo, y esta vez logro escuchar tus palabras: ¿Tus tíos te han tocado? ¿Te han hecho algo malo?

Me tomas por los hombros mientras me dices esas cosas, y me asustas, me siento triste y sola, recuerdo que uno de mis tíos me dijo que si te enterabas de lo que hacíamos ya no me ibas a querer y que te ibas a enojar muchísimo conmigo, me lo dice todo todo el tiempo, te ves tan enojada que creo que es verdad ¡Estas enojada conmigo! ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo te diste cuenta?

Mami... perdón, pero tendré que mentirte para que no me dejes de querer, no quiero que me castigues como dice mi tío que lo harás si te enteras. No me gusta cómo juego con mis tíos pero no quiero que dejes de quererme. Te contesto que no me hacen nada que me desagrade, pero tu sigues enojada... ¿por qué?... me preguntas de nuevo y quieres saber si yo estoy segura, te miento de nuevo. Quiero llorar pero si lo hago sabrás que estoy mintiendo, me aguanto las ganas de hacerlo y sonrío, parece que ahora ya estas menos enojada y me abrazas, me dices que me quieres y yo me siento mejor pero también sigo sintiéndome un poco mal por haberte mentido, pero ya te contentaste conmigo y sólo eso me importa.

...La vida siguió igual durante años y no me importaba pues me seguías queriendo, aunque me hayas dejado atrás por que estaría mejor en esa casa, eras mi amiga... mi mamá.

Años después entendí que no estabas enojada conmigo, y que debí decirte la verdad, pero ante la mirada de una niña de 6 años tu angustia, desesperación y enojo más bien parecía cólera hacia mí, yo no pude comprender en ese momento que en realidad era que la idea que algo así me estuviera ocurriendo te volvía loca. Me creíste porque sabías que no te mentía, porque preferiste hacerlo y no ahondar más en el asunto al ver que yo estaba "tranquila y contenta". Pero, si tenías la sospecha debiste hacer más que fiarte de mi palabra, debiste llevarme con alguien especializado, pero no sabías eso... eras inexperta y si ahora apenas se habla de esto en aquel entonces era algo como un mito o leyenda. Me habían llenado la cabeza de mentiras por alguien que se suponía debía protegerme y quererme, por alguien a quien le tenía cariño y respeto, por alguien a quien debía hacerle caso por ser mayor...

El "hubiera" no existe, no puedo regresar en el tiempo y decirte que no demuestres tu enojo delante de mí, que te desahogaras en otra parte, que no me preguntaras de manera tan sorpresiva y que trataras de controlarte un poco para no ahuyentarme. No te puedo decir que si tenías sospechas debiste seguir tu corazonada y buscar ayuda.

Cuando me preguntaste yo tenía 6 años, estaba en la primaria, pero tengo recuerdos de mis "juegos" con mis tíos desde que estaba en el jardín de niños; todo terminó cuando tenía 16, cuando prefería que me odiaras a seguir soportando aquello, cuando prefería morirme antes de amanecer otro día sintiéndome como una basura. En ese momento estuviste ahí para mí, vi otra vez esa mirada encolerizada de aquella vez incluso me preguntaste cosas de la misma manera; no me di cuenta en el momento de la similitud de los hechos.

Ahora que soy adulta comprendo mucho, estoy comenzando a sanar, me falta todavía un largo camino, muchas cosas han pasado, pero no puedo evitar preguntarme algunas veces ¿... si hubiera...?, está en la naturaleza humana hacerse esa pregunta, el error está en quedarse atascado en ella y no ver lo que se puede hacer... lo que ya se logró, yo he logrado mucho.

A pesar de todo estaré bien. Ahora lo que te pido es que me tengas paciencia cuando esté pasando por un mal día, ahora esa será tu manera de cuidar de mí. No puedes entrar en mi mente y mi corazón para curar mis heridas y borrarlo todo, tienes que aceptarlo y vivir con ello, y cuando no puedas simplemente apártate un poco pues cuando no lo haces sólo me dañas. Entiendo que necesites desahogarte... sólo no lo hagas cuando esté yo cerca y tampoco me presiones para que sane más rápido.

Mami... ten paciencia... aprende conmigo, aprende de mí como alguna vez aprendí de ti.

Publicado por Pandora'sBox en 12:38
http://pandorasboxasi.blogspot.com/2010/10/mami-ten-paciencia.html

ROL DE VÍCTIMA

Los sobrevivientes de abuso sexual a menudo se encuentran en situaciones en las cuales ellos son víctimas de repetidos abuso físico, emocional o sexual. No es poco frecuente para un sobreviviente ser la víctima de un crimen violento o de algunas otras acciones fraudulentas, abusivas o de explotación. Si no son utilizados por otros, los sobrevivientes con frecuencia causan sus propios problemas al no cuidarse a sí mismos adecuadamente o siendo excesivamente propensos a los accidentes.

Habiendo sido victimizados por la experiencia del abuso sexual, un sobreviviente probablemente internaliza el rol de víctima e inconscientemente actúa de manera que provoca la victimización. Habiendo sido tratado irrespetuosamente, los sobrevivientes han llegado a no respetarse a sí mismos y creen que no merecen nada mejor. La interna expectativa de ser víctimas se convierte en una profecía de auto-sabotaje. Los sobrevivientes deben aprender a decir NO y la práctica de decir NO empieza con cosas pequeñas e insignificantes. Los sobrevivientes que no saben decir NO necesitan comenzar literalmente con aprender a pronunciar la palabra con su boca. Las parejas pueden permitir, alentar y respetar la asertividad creciente de los sobrevivientes. La tarea del sobreviviente es dejar de aceptar el rol de víctima y empezar a vivir con vitalidad, clamar victoria sobre las circunstancias pasadas. A través de mantener una imagen del sobreviviente como una persona fuerte y capaz, la pareja puede ayudar a dejar ese rol de víctima atrás.

COMPRENDIENDO AL SOBREVIVIENTE

Ya que los sobrevivientes pueden ser de cualquier edad, raza o nivel socioeconómico, y ya que los efectos del abuso sexual pueden ir desde leves hasta severos, es difícil dar una descripción que se ajuste a todos los sobrevivientes. Sin embargo, el abuso sexual tiene un impacto distinto que a menudo puede ser reconocido antes de que el sobreviviente tenga algún recuerdo de la experiencia. El abuso sexual en la infancia frecuentemente resulta en efectos más evidentes y pronunciados y patrones de conducta. Los sobrevivientes que han iniciado una vida adulta antes de que el abuso ocurriera, probablemente mostrarán menos de esos efectos y de forma moderada. Una vez que esos patrones se hacen aparentes, no obstante, es difícil entender por qué no se hicieron evidentes mucho tiempo antes.

En la superficie, los sobrevivientes a menudo parecen estar bien, pero no se requiere de mucho para encontrar que algo está faltando. Para un sobreviviente, enfrentar la vida puede ser descrito como estar bien en el exterior mientras se siente miserable internamente. Los sobrevivientes viven en un constante estado de insensibilidad de modo que nada parece importar o ser completamente real. El enfoque hacia la solución de problemas es tener la esperanza de que el problema desaparecerá con tan sólo dejar de pensar en él.

Los sobrevivientes usualmente tienen mecanismos de defensa bien desarrollados que cubren la existencia de los efectos del abuso sexual. Entre estos mecanismos está la negación y minimización, los sellos característicos de los sobrevivientes de abuso sexual. Ellos niegan la frecuencia, la duración, la severidad e incluso la existencia del abuso sexual. Si están conscientes de que ocurrió, ellos minimizan los efectos, insistiendo que no fue tan malo o que realmente no les afectó. Los sobrevivientes pueden persistir en esta auto engaño aun en la presencia de evidencia incontrovertible de la seriedad y los efectos de largo plazo que el abuso sexual ha tenido en sus vidas. La prueba está en sus patrones disfuncionales de conducta.

Se han observado varias características comunes en la conducta de los sobrevivientes. Estas conductas son tan comunes que la presencia de un número significativo de ellas es un indicador indiscutible de abuso sexual en la infancia. Muchas de estas conductas son desconcertantes y no parecen tener sentido para las parejas o tal vez para los mismos sobrevivientes. No obstante si un comportamiento no tuviera sentido en cierto nivel, no lo tendríamos. Tiene que haber una razón para una conducta que es repetida o sostenida. No hacemos las cosas una y otra vez sin una causa. Así que aun cuando pueda no parecer racional, hay generalmente una razón en un nivel más profundo, cuyo origen está ligado a la experiencia del abuso sexual, lo cual explica esos comportamientos desconcertantes.

Las descripciones de los comportamientos característicos de los sobrevivientes ofrecen algunas explicaciones posibles acerca de por qué estos comportamientos pueden tener sentido. En la mayoría de los casos ellos constituyeron herramientas necesarias que permitieron al sobreviviente enfrentar con la experiencia del abuso sexual o con sus efectos. Posiblemente, de hecho, esos comportamientos fueron la única manera de sobrevivir esa experiencia. Mientras estas conductas características fueron alguna vez altamente maneras funcionales de sobrevivir en circunstancias extremas, ya no sirven más al sobreviviente. La tarea del sobreviviente es traducir estas conductas ahora obsoletas en otras que tengan más sentido actualmente. ¿Por qué este comportamiento es la mejor idea que el sobreviviente puede aplicar en este momento? ¿Habrá mejores ideas que son más apropiadas para las circunstancias actuales? Las parejas que comprensivas pueden recordar al sobreviviente estas preguntas y pueden contribuir a mejorar la recuperación del sobreviviente.

Comportamientos característicos de los sobrevivientes:

1. Papel de víctima
2. Recuerdos bloqueados
3. Memoria corporal
4. Detonadores
5. Preferencia sexual
6. Enfermedades recurrentes y psicosomáticas
7. Auto-mutilación
8. Intentos suicidas
9. Disociación / personalidad dividida
10. Síndrome de rehén
11. Fantasías y sueños
12. Repetición
13. Recreación
14. Bajo deseo sexual / fácilmente estimulado
15. Promiscuidad
16. Adicción sexual y amorosa
17. Baja autoestima
18. Pobre imagen personal
19. Timidez corporal
20. Gordura o excesiva delgadez
21. Esconderse bajo la ropa
22. Sobre compensación
23. Limpieza compulsiva
24. Ansiedad
25. Depresión
26. Vergüenza
27. Disfrutar o revivir el abuso

Estos serán tratados más adelante. Espera los textos.
Tomado de Ghosts in the bedroom [Fantasmas en la habitación. Una guía para parejas de sobrevivientes de incesto] por Ken Graber.

viernes, 29 de octubre de 2010

Lo que dije y lo que no se dice.







Cuando mi niña me conto todo yo hable con ella en mi cuarto, con la luz apagada y cuando acabamos de hablar lo único que pude hacer fue pedirle perdón. No acertaba a decir nada, no tenía idea que tenía ó que no tenía que decir. Hice preguntas de más por ignorancia, por eso aunque tarde busque información y la comparto con ustedes.


Lo que no se debe de decir:
No lo creo.
¿Estas seguro?
¿Y ahora que hacemos?
¡Seguro que tú lo provocaste!
¡Porqué inventas algo así!
¿Por qué no se lo impediste?
¿Te gusto?
Pero no te penetro ¿verdad?

¿Por qué no me lo dijiste antes? Yo hice esta pregunta y ahora con la cabeza mas fría la respuesta es tan obvia que hasta estúpido resulta haber preguntado, no dijo nada por que solo es una niña, por que estaba amenazada, por que tenia mucho miedo, por que siente mucha culpa.

¿Qué te hizo exactamente? También esto lo pregunte, no es buena idea hacerlo, es muy difícil para los niños hablar de ese tema, yo en ese momento quería “hacer un recuento de los daños” saber que íbamos a decir en la denuncia, pero no es interrogando al niño el modo correcto. Ahora se que hubiera bastado con alentarla a hablar. No los cuestionen, por que muchas veces la traducción en sus cabecitas es “no creo lo que me estas diciendo”

No por negar que sucedió el abuso este va a dejar de existir, con la negación lo único que logramos es darle mas armas al abusador para seguir dañando a nuestros niños, los niños son muy fantasiosos, pero sus fantasías son bonitas, como ser un súper héroe o una princesita.

Desde mi punto de vista los monstruos no están enfermos, esto no es una enfermedad ni hereditaria, ni contagiosa, si se tratara de la secuela de un trauma habría una enorme cantidad de mujeres abusando tanto de niñas como de niños y estadísticamente no es el caso, así que yo creo que no hay que darle mas vueltas estamos en ante un criminal. Si tienen psicopatías o no, yo no lo se y francamente no me importa, el monstruo que entro a nuestra vida, luce bastante cuerdo y estoy completamente segura que sabe diferenciar el bien del mal y tiene plena conciencia de las chingaderas que hizo.
fuente:
http://contralosmonstruos.blogspot.com/2010/10/lo-que-dije-y-lo-que-no-se-dice.html

Secuelas

E. Sue Blume es la autora de un libro llamado "Secret Survivors: Uncovering Incest and Its Aftereffects in Women" (Sobrevivientes secretas: Descubriendo el incesto y sus efectos secundarios en las mujeres). No he tenido la oportunidad de leerlo, sin embargo hallé una lista extraída de su libro que numera una serie de síntomas que se derivan del abuso, aunque en algunos casos dichos síntomas pueden derivarse de otras causas. Por ello es necesario acudir a un profesional en caso de no estar seguro.

En lo personal me cuesta mucho trabajo hablar de esto, incluso con mi pareja. Me he hecho el propósito de hablar un poco acerca de ellas en este espacio. Problablemente en algunos casos no pueda hablar de ellas con respecto a mi experiencia ya sea porque aún me es muy difícil o porque no me sienta identificada así que tan sólo las mencionaré. Esto tal vez me lleve algo de tiempo y varias entradas en el blog.

¿Por qué lo hago si es difícil? Por que nadie habla de esto, o se habla muy poco y es necesario que la gente sepa, que se aclaren los mitos y tambien entienda por qué somos o actuamos de cierta manera.

Aquí empiezo...

1. Temor a estar sola en la oscuridad; de dormir sola; pesadillas (especialmente de violación, persecución, amenazas, encierro,sangre); terrores nocturnos.

A pesar de que tenía una habitación para mí, no pude dormir sola hasta que cumplí 15 años, muchas veces hice el intento de dormir sola pues ya era una "niña grande" pero siempre salía corriendo a la habitación de mis padres.

En cuanto a las pesadillas siempre tenía una donde caminaba en un callejón oscuro y era perseguida, no importaba cuánto qusiera correr mis piernas no me respndían, sentía que me ahogaba, que el corazón se me saldría del pecho, me sentía desesperada y angustiada. Era muy frecuente que me levantara cansada por las mañanas, sin ánimo de nada. Cuando mejor descansaba era durante mis siestas vespertinas, mis tíos salían con sus amigos y sabía que no estarían en casa para molestarme.

Otra pesadilla frecuente era una donde me encontraba bajo el agua, la sensación de asfixia me despertaba.

No podía dormir sola, pero me gustaba estar sola durante el día en mi habitación, me encerraba por horas; hasta la fecha me gusta mucho la soledad.

Imagínense o recuerden alguna semana en la que todo les sale mal, de esas semanas en las que no pueden dormir porque tienen las presiones del trabajo, pagos, escuela... lo que sea... es devastadora una semana así ¿verdad? cuesta algo de trabajo reponer esas horas de sueño de mala calidad, si es que se puede. Imagínense ahora vivir así durante años, uno siente que envejece, puedes tener 25 años y sentirte de 80, incluso alguien de 80 años podría tener más energía y ganas de vivir.

Hasta la fecha yo aún tengo pesadillas, y es algo frecuente que no descanse durante las noches especialmente si estoy pasando por un período de crisis. Las cosas han ido cambiando poco a poco, mi situación ya no es la misma, pero desearía descansar mejor por las noches y no pretender estar "fresca y rosagante" por las mañanas.

2. Sensibilidad para tragar; sensación de asfixia; repugnancia al agua sobre la cara durante el baño o la natación.

Como mencioné antes, tenía pesadillas frecuentes de estar ahogándome.

Pero una de las cosas que más me gustan es nadar y tomar duchas muy largas, es algo que me relaja.


tomado de:
http://pandorasboxasi.blogspot.com/2010/10/secuelas.html