martes, 16 de noviembre de 2010

Preocupan casos de violencia infantil ESTADISTICAS

Más de 2 mil 200 víctimas de abuso infantil, que van desde físico, sexual y emocional así como de negligencia, se han reportado cada año en promedio desde hace tres en El Paso.

Así lo revelan estadísticas oficiales de agencias que protegen el bienestar de los niños, las cuales indican que el número de casos, aunque no ha variado en ese periodo, constituyen una problemática en esta región fronteriza.

Y es que, además de que una fracción de ellos apenas si se reporta, el abuso infantil puede llevar a la muerte.

Apenas el miércoles murió una bebé de dos meses, llamada Jade, quien durante tres días fue hospitalizada en el Centro Médico Las Palmas con serias lesiones y con aparatos que la ayudaban a seguir viviendo.


Los pediatras determinaron que Jade sufría del síndrome del bebé estrujado, producido al zarandear a la infante, y de un traumatismo en la cabeza.

La madre de Jade, Diana Atima Goenaga de 17 años de edad, quien vive en Las Cruces, fue arrestada el lunes 8 de noviembre de un cargo por abuso infantil por causar la muerte o daño corporal considerable.
Casos como éste es solo un ejemplo de los cientos de casos de abuso infantil que se reportan cada año en esta frontera.

Informes del Departamento de la Familia y Servicios de Protección de Texas (DFPS, por sus siglas en inglés) revelan que en el año fiscal 2010-- que inició el 1 de septiembre del 2009 y concluyó el 31 de agosto del 2010- se registraron mil 278 investigaciones de abuso y negligencia infantil.

Del total de las investigaciones, que involucraron a 3 mil 549 niños, se confirmaron 2 mil 290 víctimas de abuso ya sea físico, sexual, emocional, médico, abandono, negligencia e irresponsabilidad por parte de los padres, agregan.

El mayor tipo de abuso fue la negligencia en la supervisión de los menores ( 75.5 por ciento), seguido del físico (18.21 por ciento), negligencia física (12.7 por ciento) y abuso sexual (5.24 por ciento).

De comprarlas con otros años, las estadísticas no muestran una variación considerable. Mientras que en el 2009 se registraron 2 mil 204 víctimas de maltrato infantil, en el 2008 sumaron 2 mil 304, indican los datos.

Aún así, el abuso en cualquiera de sus modalidades en contra de los niños es una problemática en esta frontera, consideró la directora del Centro de Abogacía para los Niños de El Paso, Susan Oliva.

“El maltrato infantil es un crimen que no es reportado en su totalidad, sobre todo, aquellos incidentes más graves, donde por ejemplo, se ve involucrado el abuso sexual”, manifestó. “Esto es muy preocupante”.

Incluso advirtió que, de cada caso que se reporta, 10 casos de abuso infantil nunca se registran.

Dijo que, tan solo en el centro, se registran 40 nuevos casos de menores en promedio de abuso, en su mayoría de tipo sexual.

Las víctimas, por lo general, son niños y niñas de entre seis y 12 años, aunque en ocasiones ese número cambia. En agosto, por ejemplo, 17 casos de abuso infantil fueron en contra de niños menores de cinco años, comentó Oliva.

Oliva manifestó que la gravedad del abuso infantil es que puede durar días, meses o hasta incluso años, antes de que se descubra o se reporte.

Dio como ejemplo que los casos donde se involucra la violación sexual. Éstos, por lo general, son perpetrados por los mismos familiares de la víctima, quien por miedo a que no le crean, no lo cuenta, explicó.

“Hemos tenido casos de adolescentes que durante toda su niñez fueron abusados sexualmente sin que nadie se diera cuenta”, manifestó.

Advirtió que, los niños fronterizos en contraste con las niñas, son los que menos reportan este tipo de abuso o de otro tipo, quizá por la cultura sobre la creencia de que los varones deben de ser “machitos”.

Esto y otros factores han llevado a que, a nivel nacional, una de cada cuatro niñas y uno de cada cuatro niños sufra algún tipo de maltrato antes de llegar a los 18 años de edad, dijo.

Sus consecuencias pueden ocasionar a la muerte.
El DFPS indica que el número de muertes de infantes por maltrato físico en esta frontera ha ido al alza entre los años fiscales 2004 y 2009, el último año registrado.

En el 2004 –que inició el 1 de septiembre del 2003 y concluyó el 31 de agosto del 2004—se registraron cuatro fallecimientos; en el 2005 fueron tres; en el 2006 se dispararon a seis; y en el 2007 bajaron a dos.

Sin embargo, en el 2008 volvieron a incrementar a seis y en el 2009 subieron a ocho, dicen.

Aunque existen campañas de concientización y educación, éstas no pueden prevenir el abuso infantil, consideró Oliva.

“Lo que pueden hacer es identificar el maltrato y reportarlo”, expresó.

Recomendó a los padres de familia o tutores a “escuchar” a sus hijos y a examinarlos físicamente.

Oliva, además, instó a los adultos a asegurarles a los menores, en caso de que les revelen que fueron abusados, de que los protegerán y los apoyarán.

Asimismo, recordó que existen clases para padres así como de manejo del enojo que ofrecen organizaciones civiles y agencias del gobierno.


Las estadísticas acerca del maltrato físico de los niños son alarmantes. Se estima que cientos de miles de niños han recibido abuso y maltrato a manos de sus padres o parientes. Miles mueren. Los que sobreviven el abuso, viven marcados por el trauma emocional, que perdura mucho después de que los moretones físicos hayan desaparecido. Las comunidades y las cortes de justicia reconocen que estas Aheridas emocionales ocultas@ pueden ser tratadas. El reconocer y dar tratamiento inmediato es importante para minimizar los efectos a largo plazo causados por el abuso o maltrato físico.

Los niños que han sido abusados pueden exhibir:

Una pobre auto-imagen
Reactuación del acto sexual
Incapacidad para depender de, confiar en, o amar a otros
Conducta agresiva, problemas de disciplina y, a veces, comportamiento ilegal
Coraje y rabia
Comportamiento auto-destructivo o auto-abusivo, pensamientos suicidas
Pasividad y comportamiento retraído
Miedo de establecer relaciones nuevas o de comenzar actividades nuevas
Ansiedad y miedos
Problemas en la escuela o fracaso escolar
Sentimientos de tristeza u otros síntomas de depresión
Visiones de experiencias ya vividas y pesadillas
Abuso de drogas o de alcohol

A menudo el daño emocional severo a los niños maltratados no se refleja hasta la adolescencia, o aún más tarde, cuando muchos de estos niños maltratados se convierten en padres abusivos y comienzan a maltratar a sus propios hijos. Un adulto que fue abusado de niño tiene mucha dificultad para establecer relaciones personales íntimas. Estas víctimas, tanto hombres como mujeres, pueden tener problemas para establecer relaciones cercanas, para establecer intimidad y confiar en otros al llegar a adultos. Están expuestos a un riesgo mayor de ansiedad, depresión, abuso de substancias, enfermedades médicas y problemas en la escuela o en el trabajo. Sin el tratamiento adecuado el daño puede perdurar de por vida.

La identificación y el tratamiento a tiempo son importantes para minimizar las consecuencias del abuso a largo plazo. Los psiquiatras de niños y adolescentes proveen evaluación comprensiva y cuidado para los niños que han sido abusados. Pueden ayudar a la familia a aprender nuevas formas de darse apoyo y de comunicarse los unos con los otros. Mediante el tratamiento, el niño maltratado comienza a recuperar su sentido de confianza en sí mismo y en otros.

Las palizas no son el único tipo de maltrato infantil. Muchos niños son víctimas de abandono, de abuso sexual o de abuso emocional. En todos los tipos de abuso infantil, el niño y la familia pueden beneficiarse de una evaluación comprensiva y del cuidado de un psiquiatra de niños y adolescentes.

La AACAP (American Academy of Child and Adolescent Psychiatry.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Asunto: 15. Promiscuidad y, 16. Adicción al sexo y al amor_Comprendiendo al sobreviviente

Promiscuidad


Algunos sobrevivientes se encuentran a sí mismos actuando sexualmente y enganchándose en conductas promiscuas, a menudo en contra de su voluntad. Estos contactos generalmente tienen una cualidad conductora y no se disfrutan completamente. Si son placenteros, lo son menos que satisfactorios y no duraderos. Para algunos sobrevivientes esto implica dar un giro al abuso. Ellos fueron usados en una experiencia de abuso sexual; ahora se están desquitando al utilizar a otros. En algunos casos esto lleva a los sobrevivientes a comportamientos extremos como sexo en grupo, conductas llamadas “swinging”, o prostitución. La habilidad de desconectarse o disociarse de sus cuerpos, permite a los sobrevivientes de abuso sexual practicar actos sexuales degradantes sin quejarse.

La promiscuidad puede ser vista como una forma de repetición compulsiva. Los sobrevivientes pueden comportarse así porque esta fue la única manera como ellos recibieron atención en sus familias. Ser abusados era mejor que no recibir ninguna atención. Los seres humanos necesitamos ser tocados, y los sobrevivientes buscarán la misma clase de situaciones que resultaron exitosas para ser tocados. La promiscuidad, como el abuso sexual, puede ser percibida como un contacto cariñoso si es la única manera de contacto que el sobreviviente conoce. La experiencia de abuso podría llevar al sobreviviente a creer que su único valor depende de los servicios sexuales que pueda realizar.

Abstenerse de conductas promiscuas y de actuar sexualmente usualmente podría ser necesario para la recuperación de los sobrevivientes. Dado que el sexo es una conducta básica, la total abstinencia sexual no es generalmente exitosa en el largo plazo. Los sobrevivientes que están aprendiendo la diferencia entre experiencias sexuales saludables y promiscuidad o actos sexuales disfuncionales podrían tener algunas recaídas o hacer algunos juicios equivocados. La pareja necesita entender que la promiscuidad del sobreviviente es una reacción de la experiencia de abuso sexual. No es una conducta contra la pareja, aun cuando puede ser dolorosa para la pareja. Las parejas pueden elegir expresar su dolor en una forma que se reconozca al agresor como el responsable en lugar culpar al sobreviviente.

16. Adicción al sexo y al amor

Los sobrevivientes pueden reconocer en sí mismos la repetición de comportamientos que empata con la definición de adicción al sexo y al amor. Esto puede incluir promiscuidad, repetidas aventuras sexuales, relaciones cargadas de romanticismo, múltiples relaciones concurrentes, una serie de relaciones cortas o una necesidad compulsiva de frecuentes conductas sexuales de cualquier tipo. Muchos adictos al sexo o al amor describen una inhabilidad para dejar de masturbarse o dejar de hacer alguna otra actividad sexual extenuante, o dolorosa o que incluso cause lesiones. La característica común es que la adicción al sexo o al amor es un patrón de un comportamiento compulsivo que altera el estado de ánimo que llega a ser doloroso para el sobreviviente y para otros. Es una forma de evitar los sentimientos y el tener que lidiar con los aspectos de la recuperación del abuso sexual.

Habiendo experimentado la intensidad abrumadora del incesto o del abuso sexual, el sobreviviente se siente compelido a redescubrir y re-experimentar esa intensidad. Los sobrevivientes se enganchan en este tipo de conducta para buscar la excitación y la intensidad de un nuevo amor las primeras experiencias sexuales. Los adictos al sexo y al amor adoran enamorarse y la experiencia de integrarse con otra persona. Ellos están enamorados, no con otra persona, sino con la forma como eso los hace sentir. Una vez que la novedad de la experiencia pasa, la relación se termina. Hay una continua necesidad de repetir la experiencia romántica y encontrar más formas excitantes de comportamiento a pesar de sus consecuencias.

La adicción al sexo y al amor es como otras adicciones y puede ser entendida de las mismas maneras. Las relaciones son las sustancias adictivas y la causa de euforia, hábito, proteger la disponibilidad de la sustancia adictiva, enfermedad, depresión y muerte. En lugar de permitir la pasión inicial para establecer a base de un compromiso de largo plazo con otra persona, los adictos al sexo y al amor tienden a experimentar esa pasión inicial una y otra vez. Es un intento mal dirigido para sentirse bien respecto a uno mismo mediante la búsqueda de soluciones externas para un problema interno. Las relaciones y experiencias intensas pueden proveer alivio momentáneo a la depresión y al dolor de una identidad fundada en la vergüenza, pero ellos no lidian con el abuso sexual que es la causa del problema. La abstinencia del comportamiento adictivo en esta área es también necesaria para los sobrevivientes en recuperación. Igual que en la recuperación por la promiscuidad, los sobrevivientes pueden tener recaídas en tanto aprenden formas saludables de relacionarse sexual y amorosamente. Una vez más, las parejas inteligentes reconocen que la conducta asociada con la adicción sexual y amorosa no está dirigida contra la pareja.



Tomado de Ghosts in the bedroom [Fantasmas en la habitación. Una guía para parejas de sobrevivientes de incesto] por Ken Graber.

Asunto: 13. Recreación y, 14. Bajo deseo sexual / fácilmente estimulado_Comprendiendo al sobreviviente

La recreación significa transmitir el abuso a la otra generación. Muchos sobrevivientes recrean los patrones de comportamiento de sus familias de origen que dieron pie al abuso sexual. Esto ocurre a pesar del hecho de que la mayoría de los sobrevivientes han jurando que no harían lo que sus padres hicieron. Aun si el mismo tipo de abuso es conscientemente evitado, el abuso puede ejercerse contra los hijos del sobreviviente de una manera distinta. Puede ocurrir en la forma de abuso físico, mental o emocional. Los sobrevivientes que no han recuperado un sentido completo de identidad y lo que significa amarse a sí mismos, los externarán como una forma defectuosa de amor hacia sus hijos.

Los sobrevivientes saben cómo es no tener poder ni control, y cuando han ganado poder y control, no tienen intención de renunciar ni un poco a él. Algunos sobrevivientes han escuchado: “Puedo disciplinarte porque soy tu padre, tú tendrás tu turno”. Como resultado, algunos sobrevivientes temen disciplinar a sus hijos por miedo a no poder controlarse a sí mismos o detenerse una vez que han empezado. Ya que los sobrevivientes a menudo tienen una percepción poco clara de establecer límites, sus estilos de paternidad y métodos de disciplinar pueden abusivamente violentar los límites de sus hijos.

Muchos sobrevivientes dudan de su habilidad de ser buenos padres y temen que puedan ser abusivos de alguna manera. La mayoría de los abusadores de niños fueron abusados en la infancia, así que los sobrevivientes están definitivamente en riesgo de ser abusivos. Este es un tema difícil de enfrentar ya que la mayoría de los sobrevivientes tienen fuertes sentimientos negativos hacia los abusadores de niños. Es típico para un sobreviviente decir algo como: “La idea de que yo abuse de mis propios hijos es tan horrible que no puedo siquiera imaginarlo”. La supresión de los pensamientos negativos hace más posible que emerjan de manera subconsciente y contra nuestra voluntad. Nosotros sólo podemos hacer lo que nos fue enseñado, y es mejor enfrentar nuestro lado obscuro en lugar de ser sorprendidos cuando un impulso negativo emerge.

A pesar que las estadísticas muestran que muchos de los que abusan de sus hijos, fueron a su vez abusados por sus padres, no hay ninguna evidencia que indique una predisposición genética. Esto significa que los sobrevivientes pueden definitivamente romper el ciclo y triunfar sobre su educación por un cambio consciente de los estilos de paternidad y disciplina adquiridos de sus padres. La re-educación es posible. Nosotros podemos aprender mejores opciones que levantar la mano con ira y abusar física, mental, emocional o sexualmente de nuestros hijos. El sobreviviente y su pareja pueden asistir a clases de paternidad y adquirir los recursos necesarios para romper los ciclos para no perpetuar abuso y no transmitirlo de generación en generación.

14. Bajo deseo sexual / fácilmente estimulado

Los sobrevivientes generalmente encuentran que su sexualidad está fuera de balance en una de dos formas posibles. O su sexualidad está congelada o está sobre estimulada. Las parejas de sobrevivientes cuya sexualidad está congelada se preguntan si tendrán una vida sexual normal alguna vez; mientras que las parejas de aquellos sobrevivientes cuya sexualidad está sobre estimulada se preguntan si ese sexo tan frecuente puede tener algún significado.

Los sobrevivientes con baja o inexistente actividad sexual a menudo reportan sentimientos de repulsión acerca de actos sexuales específicos, hacia el sexo opuesto, hacia el sexo del perpetrador, o hacia el grupo de edad del perpetrador. Los sentimientos del sobreviviente no están específicamente dirigidos hacia su pareja. La experiencia de abuso sexual del sobreviviente provoca una respuesta emocional involuntaria hacia la sexualidad en alguna forma. Este prejuicio le permite al sobreviviente estar a salvo, pero también le impide cualquier experiencia de intimidad sexual. Una variación de esto ocurre cuando el sobreviviente únicamente tiene deseos de tener relaciones sexuales cuando su pareja está trabajando, de viaje, o cuando otras circunstancias hacen imposible tener relaciones sexuales en ese momento. Sólo cuando el sexo es imposible el sobreviviente se siente lo suficientemente seguro de permitir que surjan sus deseos sexuales.

La tarea para el sobreviviente con bajos impulsos sexuales es separar a la pareja de los sentimientos de repulsión provocados por el perpetrador. Sólo el agresor cometió el abuso sexual. La agresión no fue cometida por todos los individuos del mismo género y particularmente, no por la pareja. Podría ser de ayuda para la pareja dejar de tener ciertos comportamientos que el sobreviviente asocia con el agresor o con el abuso sexual.

Los sobrevivientes que son fácilmente estimulados podrían haber sido condicionados por la experiencia de abuso sexual para considerarse a sí mismos como objetos sexuales. Esto llega a internalizarse y se incorpora como parte de la identidad del sobreviviente. Ser sexual es una respuesta automática y puede ser la única manera para los sobrevivientes que se sienten fácilmente estimulados de intimar y compartir lo que son. La falta de respuesta de la pareja puede experimentarse como rechazo, abandono o pérdida del amor. El sobreviviente sólo se siente valioso cuando realiza un servicio sexual que la pareja acepta como prueba de amor.

Los sobrevivientes que buscan sexo constante necesitan encontrar otras formas de expresar amor y sentirse valorados en la relación. La pareja puede ayudar mediante reconocimiento frecuente y validando todas las buenas cualidades del sobreviviente además de la sexualidad. Encontrar formas de construirse una identidad y estilo de vida que no dependa exclusivamente de la sexualidad.



Tomado de Ghosts in the bedroom [Fantasmas en la habitación. Una guía para parejas de sobrevivientes de incesto] por Ken Graber.

12.Repetición_Comprendiendo al sobreviviente

Con sorprendente frecuencia, los sobrevivientes se colocan en situaciones en las que son repetidamente víctimas de abuso sexual u otro tipo de abuso físico, mental o emocional. Esto puede ocurrir debido a que es una repetición de lo que le fue enseñado al sobreviviente y es la única manera cómo se conecta con lo que sabe. Los sobrevivientes han interiorizado como parte de su propia identidad que su único valor es como objeto sexual o para el servicio sexual que ellos pueden realizar. La repetición compulsiva va de la mano con baja autoestima y la creencia interna de que el sobreviviente no merezca ser tratado mejor. Un bajo sentido de la autovaloración resulta en la visión distorsionada del sobreviviente de que ser abusado significa ser amado.

Los sobrevivientes no son conscientes de que están estableciendo este tipo de relaciones hasta que ya es muy tarde. La familiaridad e intensidad de estar involucrado con un compañero poderoso es tan atractiva que el sobreviviente lo hace una y otra vez. Es como si en un cierto nivel el sobreviviente está intentando revivir la situación abusiva y esta vez hacerlo bien. Pero ser abuso no está bien nunca y no hay manera de hacerlo bien.

La repetición compulsiva continúa hasta que se tiene alguna consciencia del proceso y el deseo de evitar que se repita en el futuro. Nuevos patrones de conducta deben ser basados en un poder y control compartidos entre el sobreviviente y su pareja, en lugar de que el sobreviviente deje todo el poder y todo el control en manos de su pareja. Abstinencia de abuso sexual por parte del sobreviviente significa salirse y mantenerse lejos de relaciones abusivas.



Tomado de Ghosts in the bedroom [Fantasmas en la habitación. Una guía para parejas de sobrevivientes de incesto] por Ken Graber.

11. Fantasías y sueños_Comprendiendo al sobreviviente

Algunos sobrevivientes reportan tener fantasías recurrentes o sueños acerca de ser violados o de participar en situaciones sexuales abusivas. El sobreviviente no tiene un deseo consciente de ser abusado sexualmente, pero estas fantasías o sueños siguen apareciendo. Generalmente, estos sueños y fantasías son involuntarios y aterradores para el sobreviviente. Algunos sobrevivientes; sin embargo, experimentan estas fantasías de ser forzados o dominados como algo agradable y ésta puede ser la única manera para ellos de alcanzar el orgasmo.

Las fantasías o sueños de los sobrevivientes acerca de ser abusados sexualmente no significan que quieran volver a ser abusados otra vez, y estas fantasías no tienen que ser representadas. Los sobrevivientes que sólo pueden alcanzar el orgasmo mediante estas fantasías han sido afectados por el abuso sexual tan profundamente que su respuesta sexual está condicionada a la repetición de la fantasía del abuso.

Las fantasías y los sueños pueden ser una forma de que los asuntos inconscientes surjan y pueden ser usados en el proceso de recuperación para descubrir y sanar experiencias abusivas pasadas. Las fantasías pueden ser empleadas por el sobreviviente como ensayo mental de una respuesta deseable o de un comportamiento de otro tipo. Por ejemplo, la fantasía puede ser representada intercambiando los papeles, con la intervención del adulto sobreviviente como un súper héroe, con un resultado diferente o con un giro hacia una forma de ser más funcional. Nosotros no tenemos que ser las víctimas en nuestras fantasías o en nuestros sueños; en cambio, podemos usarlos a nuestro favor. Compartir y discutir estas fantasías y sueños con parejas o terapeutas puede proporcionar una luz en el proceso de sanación. Esto puede llevar al sobreviviente a formularse ideas o imaginar conductas más funcionales para ser usadas en sueños y fantasías.



Tomado de Ghosts in the bedroom [Fantasmas en la habitación. Una guía para parejas de sobrevivientes de incesto] por Ken Graber.

10. Síndrome de Estocolmo_Comprendiendo al sobreviviente

El síndrome de Estocolmo describe una reacción inducida por el estrés o el terror cuando las víctimas que han sido tomadas como rehenes desarrollan un lazo emocional y un sentido de lealtad con sus captores. Este síndrome es común cuando los rehenes perciben rechazo y falta del apoyo esperado durante y después de su victimización, especialmente si las negociaciones para su liberación se retrasan y se prolongan. El síndrome de Estocolmo también describe el comportamiento de las víctimas después del que el incidente ha terminado, cuando ellos pueden abrazar a sus captores y suplicar por un trato indulgente.

Los sobrevivientes de abuso sexual, como los rehenes, pueden formar lazos emocionales con sus abusadores. Este vínculo podría significar que el sobreviviente mantenga en secreto el abuso por lealtad al agresor y que incluso, protectoramente, salga en defensa de su abusador. No es poco común entre los sobrevivientes de abuso sexual infantil mostrar un mayor grado de apego al padre abusivo que al padre no abusivo. Estos sobrevivientes también encuentran más fácil sentirse enfurecidos contra el padre no abusivo por haber fallado en proteger adecuadamente al hijo más que contra el padre abusivo por cometer los actos deleznables.

Los sobrevivientes necesitan saber que éstas son reacciones naturales hacia los efectos devastadores del abuso sexual en el que su sentido de autoestima e independencia fue destruido, no recibieron la protección adecuada y fueron forzados a confiar en sus agresores. Algunos sobrevivientes se engañan a sí mismos haciéndose creer que sus abusadores realmente se interesan en ellos y que tienen los mejores intereses en el corazón. Los sobrevivientes necesitan perdonarse a sí mismos por cualquier sensación de culpa o por auto-inculparse que perdura, sintiendo compasión por sí mismos en lugar de sentirla por el agresor.

Las parejas del sobreviviente le pueden ayudar a través de conservar un punto de vista consistente de la experiencia abusiva con la responsabilidad por el abuso directamente en el abusador. El sobreviviente no es culpa por la situación y no es culpa por desarrollar un vínculo con el agresor. Esta, como otras habilidades de supervivencia, fue necesaria para el sobreviviente para vivir a pesar de la experiencia. Condolerse por el sobreviviente, no por el agresor. Los sobrevivientes tienen dificultad suficiente para sentir compasión por sí mismos y necesitan reforzamiento para realizar esta difícil tarea. No hay compasión suficiente disponible en esta etapa para satisfacer las necesidades del sobreviviente y todavía dejar un poco para el agresor. En todo caso, la compasión por el agresor vendría después, si fuera posible.


Tomado de Ghosts in the bedroom [Fantasmas en la habitación. Una guía para parejas de sobrevivientes de incesto] por Ken Graber.

9.Disociación / separación_Comprendiendo al sobreviviente

Disociarse o dividirse es uno de los mecanismos más comunes que usan los sobrevivientes para enfrentar el abuso sexual. Aquellos que fueron forzados a someterse a abusos sexuales intensamente desagradables, generalmente la experiencia les resulta insoportable. En tanto que el sobreviviente no puede irse físicamente, la única opción viable es el escape mental. A este proceso de separación o división de la conciencia y el pensamiento del flujo normal de la experiencia sensorial percibida se le llama disociación.


Los sobrevivientes cuyo comportamiento durante la disociación es notablemente diferente a menudo describen la experiencia como de división o separación. Generalmente esto no significa que el sobreviviente es psicótico o que tenga desdoblamiento de la personalidad. Un diagnóstico psiquiátrico extremo de este tipo es comparativamente raro entre los sobrevivientes, como lo es la incidencia del desorden de personalidad múltiple. La mayoría de nosotros experimentamos algunas variaciones en nuestra personalidad –por ejemplo, al adoptar un estilo ejecutivo conservador en el trabajo y un estilo más casual durante los fines de semana. La persona está al tanto de cada uno de los estilos de su comportamiento, así como cuándo y cómo cambiar de uno al otro. Los sobrevivientes también están conscientes de cómo cambia su comportamiento después de dividirse o disociarse y cuando ocurren los cambios. Con un verdadero desorden de personalidad múltiple, cada personalidad está convencida de que es la única. Cada una es vagamente consciente de la posible existencia de las otras personalidades, excepto por una personalidad que conservara los recuerdos, cuya función sea mantener la memoria completa y plena conciencia de todas las personalidad alternas. Generalmente, cada personalidad casi no tiene recuerdos de ninguna otra existencia.


Los sobrevivientes, por lo general, padecen formas moderadas de separación de la personalidad que son disparadas por recuerdos o situaciones identificables y termina cuando el recuerdo desaparece o se esfuma o cuando la situación se torna segura otra vez. Los sobrevivientes saben cuando están totalmente conscientes o cuando están parcialmente o totalmente separados de lo que está sucediendo en el presente. La división de la personalidad se asemeja al desorden de personalidad múltiple y puede responder a los mismos tratamientos. Las descripciones de los individuos con personalidades múltiples pueden ser útiles también para los sobrevivientes que están tratando de entender y encontrarle sentido a su propio comportamiento. Los sobrevivientes que inexplicablemente descubren las ropas de alguien más en su propio guardarropa o que experimentan bloques de tiempo faltantes en sus vidas, realmente podrían estar padeciendo un desorden de personalidad múltiple. Este diagnóstico relativamente extraño es más común entre sobrevivientes de abuso sexual prolongado, severo o con carácter ritual.


“Soy pareja de una sobreviviente de incesto y tengo algo que parece ser un problema único. Mi sobreviviente es un múltiple y necesito hablar con alguien que sepa cómo manejar esta situación. A veces creo que soy yo quien se está volviendo loco. Pienso que le estoy hablando a ella, y entonces me doy cuenta que estoy hablando con una de sus seis personalidades. Hablamos sobre un asunto particular, digamos dinero, y creo que hemos llegado a un acuerdo acerca de cuánto vamos a gastar. Entonces ella se transforma en otra personalidad y el acuerdo que teníamos se rompe. Su personalidad consumidora compra un reproductor de CDs y media docena de discos. Ella no recuerda que hablamos de nuestro presupuesto o incluso que tuvimos una conversación. Al siguiente día ella está de vuelta, y me reclama haberme excedido en el presupuesto por un refrigerio de $1.50 sin tener conciencia de que ella se ha excedido en el presupuesto por varios cientos de dólares.

“Estoy volviéndome un poco más listo de lo que solía ser, creo. Estoy empezando a detectar las pequeñas pistas de modo que sé cuándo estoy hablando con la verdadera Sussie o con una de sus otras personalidades. Reconozco que sus otras personalidades no están integradas con su verdadera personalidad y no están en recuperación. La amo mucho y no puedo enojarme con ella en verdad, si yo supiera cómo enojarme al menos. Todo lo que puedo hacer es decirle lo que veo y que use esa información para incrementar su grado de consciencia y reintegrar sus múltiples personalidades”.

Dividirse o disociarse es algo que ocurre espontáneamente en respuesta a experiencias severamente estresantes o traumáticas a fin de proteger al sobreviviente de ser abrumado. Para los sobrevivientes, disociarse o separarse de situaciones presentes es con frecuencia una reacción automática. La respuesta disociativa es paralela a la ocurrida originalmente durante la experiencia de abuso sexual. El grado de disociación que los sobrevivientes experimentan en situaciones actuales varía desde “que se duerman partes del cuerpo” sin que tenga que ver con una mala postura, abandonar el cuerpo y observarlo desde fuera, hasta irse completamente. El grado de disociación es usualmente proporcional al nivel de peligro o daño potencial.

La respuesta protectora de la disociación ya no es útil al sobreviviente si ocurre automáticamente cuando no es necesaria o si evita que el sobreviviente esté presente durante experiencias deseadas. La pareja puede ayudar al sobreviviente a reducir el grado de disociación y la naturaleza automática de la respuesta alertando cuando ocurre. Trae de vuelta al sobreviviente preguntándole ¿dónde estás?, ¿estás conmigo ahora?, ¿qué te hizo irte?

Tomado de Ghosts in the bedroom [Fantasmas en la habitación. Una guía para parejas de sobrevivientes de incesto] por Ken Graber.

8.Impulsos suicidas_Comprendiendo al sobreviviente.

Los sobrevivientes en crisis, usualmente durante el flujo inicial de recuerdos, pueden sentirse abrumados por sus sentimientos y no ver otra salida más que el suicidio. El dolor interno continuo e implacable puede provocar que algunos sobrevivientes consideren el suicidio como una opción. La mayoría de los intentos de suicidio son gritos desesperados por ayuda, y obtener esa ayuda es la respuesta esencial.

La mayoría de las personas que son honestas consigo mismas pueden recordar una época de confusión emocional, posiblemente durante la pubertad, cuando tuvieron pensamientos infundados de suicidio. Estos pensamientos ocurrieron como respuesta a alguna experiencia traumática o estresante y, excepto por pensamientos prolongados de vergüenza, la intención generalmente desapareció tan rápido como surgió. Estos pensamientos suicidas pueden ir acompañados por ideas como: “Ellos realmente lo sentirían si yo estuviera muerto”. Varios planes y opciones son considerados brevemente y realmente no hay una verdadera intención de llevar a cabo el suicidio. Los sobrevivientes necesitan liberar la vergüenza de tener pensamientos suicidas fugaces haciéndolos del conocimiento de su pareja y su grupo de apoyo.

Los pensamientos suicidas transitorios, un síntoma de angustia moderada, son usualmente superados cuando la situación estresante subyacente es resuelta. Sin embargo, los pensamientos suicidas deben ser tratados más seriamente si son prolongados, ocurren frecuentemente o van más allá de planes vagos. ¿Existe un plan bien pensado con un método específico, tiempo y lugar? ¿Ha habido algunos preparativos para obtener información necesaria, materiales o equipo?

No hay tiempo que perder si las cosas avanzan al punto en que el suicidio parece ser una solución positiva para enfrentar una situación desesperada y desesperanzada. Cuando esta lógica extraña se pone en marcha, existe el riesgo real de que el plan suicida se lleve a cabo. Esta clase de pensamiento confuso puede resultar en un suicidio accidental o no intencional si no se obtiene ayuda inmediatamente.

Las parejas no deben pensar que ellos son la única fuente de ayuda para su compañero en problemas. Deben tomar seriamente cualquier pensamiento suicida; llamar a las líneas de emergencia psicológica de su comunidad y conseguir asistencia profesional adecuada. La pareja puede hacer hablar al sobreviviente hasta que éste esté de acuerdo en que el suicidio no es una opción. Los impulsos suicidas son sólo sentimientos, no importa que tan intensos o dolorosos. Si no se realiza el suicidio, estos sentimientos cambiarán por un estado emocional más esperanzador. EL SUICIDO EN REALIDAD NO RESUELVE NADA. ES UNA CONCLUSIÓN PERMANENTE E IRREVERSIBLE PARA UN PROBLEMA TEMPORAL. Los sentimientos de los sobrevivientes durante una crisis pasarán. La recuperación no es fácil pero muchos sobrevivientes han encontrado alivio y serenidad. Sanar de los efectos del abuso sexual puede ser una realidad para cada sobreviviente.



Tomado de Ghosts in the bedroom [Fantasmas en la habitación. Una guía para parejas de sobrevivientes de incesto] por Ken Graber.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Enfermedades recurrentes y psicosomáticas_Comprendiendo al sobreviviente

Los sobrevivientes frecuentemente tienen enfermedades psicosomáticas o recurrentes que están relacionadas con sus experiencias de abuso sexual. Por ejemplo, los sobrevivientes que fueron forzados a realizar sexo oral suelen tener infecciones de garganta frecuentes.


Otras enfermedades relacionadas pueden incluir frecuentes infecciones vaginales, urinarias, así como estreñimiento o problemas al orinar. Algunos sobrevivientes experimentan parálisis o debilidad de las extremidades y otras partes del cuerpo que fueron inmovilizadas durante el abuso. 


Adicionalmente, el asma y muchas variedades de reacciones alérgicas son enfermedades comunes en los sobrevivientes. En algunos casos se puede encontrar una causa orgánica para la enfermedad; en otros casos, la enfermedad parece ser psicosomática. Ciertamente la mente puede tener un efecto en el cuerpo y el abuso sexual puede tener un efecto profundo sobre la mente.

Las parejas y los sobrevivientes pueden observar la historia médica del sobreviviente y notar patrones que empiezan a surgir. Las enfermedades frecuentes pueden ser una fuerte de información adicional que puede ser conocida y utilizada en el proceso de recuperación. Esta es un tema totalmente individual y no siempre ha de estar relacionada la enfermedad con el abuso. Algunos sobrevivientes en recuperación han notado una frecuencia decreciente en la presencia de sus enfermedades y una mejoría general en su salud.

Auto-mutilación_Comprendiendo al sobreviviente

Una conducta problemática que es difícil tanto para el sobreviviente como para su pareja es entender los actos de auto-mutilación. Un número sorprendente de sobrevivientes se involucran en conductas dolorosas y que suelen dejar marcas físicas. Cortarse y quemarse son quizá la forma más común de auto-mutilación. Entre las formas moderadas se incluye cortarse el cabello de manera compulsiva, arrancarse las cejas o tirones de cabello, escarbarse en lunares o pequeñas lesiones de la piel, morderse las uñas o las cutículas, colocarse aretes en lugares distintos de los lóbulos de las orejas y usar maquillajes exagerados. Hacerse un tatuaje, particularmente si se lo hace así mismo, puede ser visto como auto-mutilación.

Inicialmente, los sobrevivientes no son capaces de reconocer o comprender conductas tales como la auto-mutilación. Una vez que reconocen sus propias conductas autodestructivas e indeseables, los sobrevivientes no son capaces de detener estas conductas recurrentes. Si los sobrevivientes han sido heridos por el abuso sexual, ¿cómo puede tener sentido para ellos causarse más dolor? Una razón puede ser que el sobreviviente no tiene palabras para expresar el dolor interno. Para aquellos sobrevivientes a quienes se les infringió el abuso sexual en una edad preverbal o con un vocabulario limitado, la auto-mutilación puede ser la única manera de mostrar lo que no pueden decir.

El dolor interno y la depresión asociada al abuso sexual es crónico e implacable. Para el sobreviviente no hay manera de encontrar, ni al menos temporalmente, alivio para su confusión interna y en las primeras etapas de la recuperación, cualquier recuerdo puede intensificar el dolor a niveles críticos. Elegir infringirse un nivel del dolor más inmediato y agudísimo por una cortada o una quemada puede dar al sobreviviente un control temporal para desviar la atención lejos del profundo tema del abuso sexual para el que parece no haber alivio.

Luego de unos momentos de dolor punzante, el cerebro libera endorfinas que funcionan como un narcótico para disminuir el nivel de dolor. Las endorfinas también reducen el nivel general de ansiedad y consecuentemente proveen algún alivio al dolor y confusión internos. El dolor físico auto-infringido paradójicamente consigue reducir la angustia y la agonía mental. Los sobrevivientes no lo harían si no funcionara.

Arañarse, morderse o escarbarse en uno mismo también puede verse como un intento de llegar a las heridas internas del abuso sexual que no son visibles. La visibilidad de un auto-tatuaje o el fluir de la sangre por una cortada es un intento de externalizar el dolor interno. La auto-mutilación representa un intento no exitoso de mostrar abiertamente los efectos del abuso sexual de manera que puedan ser evidentes. Los sobrevivientes aprendieron en la niñez que las heridas físicas son notadas mientras que el dolor emocional es ignorado.

La tarea de los sobrevivientes es buscar otras maneras de expresar el dolor y la confusión internos y encontrar otras maneras de sentir alivio. ¿Cuál sería el sentimiento si hubiera palabras para expresarlo? ¿Qué puedo hacer con el dolor? ¿Qué otra cosa puedes hacer para ser atendido? Algunos sobrevivientes encuentran que ser abrazados y apapachados ayuda a eliminar el deseo inmediato de auto-mutilarse. La pareja del sobreviviente puede expresar en palabras y con hechos: “no necesitas cortarte para mostrarme tu dolor”.

martes, 9 de noviembre de 2010

No gastes tu tiempo lamentandote algo que ya paso

"El siguiente relato es de un sobreviviente, una gran mujer que se conduce por el camino por la vida, que tuvo el coraje de salir adelante, que confió en su madre y que lucha por recuperarse, lo lograra pues depende de ella misma para conseguirlo.

Me siento orgulloso ser su amigo, aunque no la conozco físicamente, me contagia con su positivismo cuando aveces queremos tirar la toalla en esta lucha desigual contra el abuso sexual infantil.

Este su relato, es un homenaje a ella, a su lucha y por la lucha de todas las victimas de a.s.i, es una invitación a sanarse y a vivir."


No gastes tu tiempo lamentandote algo que ya paso. Ese es mi lema. Que no siempre me ha ayudado, lo admito, pero ayuda a mantenerme un poco sana, física y mentalmente.

El abuso sexual es un tema que conozco mas de lo que realmente quisiera. Lo viví a los 8 años, repetidas veces, varios fines de semana por algunos meses. Hasta que sin yo saberlo, decidí ponerle fin. Invente una excusa para que mi madre jamás me llevara a ese lugar ni una sola vez más.

Desde ese momento, todo se fue, desapareció de mi mente. No tuve recuerdos, solo las típicas pesadillas, y una sensación rara de que algo pasaba en mi, pero no sabia que. Y un día, de la nada... solo recordé. Se me vinieron recuerdos, solo por partes, pero no los ignore. Dure 2 años llorando sola en mi cuarto, recordando. Y luego empezó a notarse físicamente, hasta me llegue a provocar una enfermedad en la piel, pero junto con mi interior, todo empezó a sanar. Sólo hasta hace un año pude confesarlo a mi madre, en medio de mucho llanto y dificultad para hablar. Pero fue lo mejor que pude haber hecho, sacarlo de mi sistema, ya no es una carga, mi mamá y yo hemos buscado ayuda, porque claro... a ella le afecto casi al igual que a mi. Ahora todo va mucho mejor, podemos hablar del tema, tenemos bastante información, y sigo buscando a la psicóloga indicada.

Claro, aun quedan miedos, fobias y esas cosas. Hasta el momento no puedo dejar que casi nadie me toque sin mi permiso. Algunos días un simple abrazo puede hacer que me den nauseas. Pero estoy tratando de cambiarlo, y aunque tenga motivos para no ser lo... jamás dejo mi positivismo. Eso y mi madre, son mi motor para seguir, hay muchas cosas por las cuales ser feliz y vivir. Tengo manos, tengo pies, tengo ojos, gran capacidad intelectual, y voy a hacer todo lo posible por darles el mejor uso.

Ya no pierdo mi tiempo lamentándome, ni llorando, y no creo que nadie debería hacerlo, cuando ese tiempo podrías usarlo para pasarla bien con tu hijo, con tus padres, con tus amigos, divirtiéndote. Algo que me ha servido mucho es cansar mi mente. Haz actividades que te gusten, que te dejen exhausto y no tengas ganas de recordar cosas malas. Siempre hay algo porque luchar, encuentra lo y aferrarte. Ya eres fuerte por el solo hecho de ser una superviviente del abuso sexual! Todos valemos mucho, hay que querernos, cuidarnos y mimarnos.

Alarmantes cifras de abuso sexual infantil en México

México registra altos índices de abuso sexual infantil, en donde las víctimas son en su mayoría niñas y el promedio de edad de los afectados es de 5.7 años, reveló Ruth González Serratos, especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Al participar en el Simposio Repercusiones Clínicas y Psicológicas del Abuso Sexual, en el tercer día de actividades del VII Congreso Latinoamericano y II Iberoamericano “Sobre la Violencia contra Niñas, Niños y Adolescentes”, la especialista sostuvo que la sexualidad es utilizada como un instrumento que marca la imposición del poder y la ira sobre otro ser.

En su ponencia Síndrome Postraumático Inmediato y Mediato en Menores y Sobrevivientes de Violencia Sexual en la Infancia, la catedrática de la Facultad de Psicología de la UNAM, refirió que de junio de 1994 a mayo de 2002 la institución atendió 894 casos, de los que el 48.9 por ciento son sobrevivientes de abuso sexual en la infancia que no recibieron ningún tipo de ayuda y el 21.8 por ciento tuvo acceso a apoyo.

La edad promedio de la víctimas es de 5.7 años y el 77 por ciento son mujeres, mientras que en todos los casos la víctima conocía al agresor: el hermano en 19 por ciento; el padrastro en el 18 por ciento; el tío en un 16 por ciento y el padre en un 15 por ciento.

González Serratos manifestó que los menores abusados sexualmente presentan un síndrome de estrés postraumático que se manifiesta en alteraciones en los hábitos escolares en el 40 por ciento de los casos; en hábitos del sueño 10 por ciento y presentan además miedo a salir en un 70 por ciento; miedo a algún hombre en específico, a adultos en general, a que la madre sea agredida y a salir a jugar en un 60 por ciento.

GRAVES SECUELAS SICOLÓGICAS

La especialista dijo que en el síndrome de estrés postraumático en sobrevivientes de abuso sexual en la infancia, es decir las personas que fueron abusadas cuando eran menores y no recibieron ningún tipo de tratamiento, encontramos que el 85.3 por ciento hay una sensación de fealdad, sensación de no ser uno mismo 74 por ciento; usar ropa que esconda el cuerpo un 70 por ciento.

Respecto a su sexualidad, añadió, el 73 por ciento experimenta dificultad para integrar la sexualidad con las emociones y se sienten sucias sexualmente.

Hay auto devaluación en un 90 por ciento, sensación de ser diferentes 88 por ciento, enojo constante en un 91.3 por ciento, necesidad de controlar a otros 86.7 por ciento, incapacidad de decir “no” 86.7 por ciento, sentimiento de culpa en un 90 por ciento.

Por otra parte el doctor Jorge R. Pérez Espinosa, del Centro de Atención Psicoterapéutico para Mamás (CAPSIM) de la Facultad de Psicología de la UNAM, expuso que el 90 por ciento de las madres violentas fueron abusadas en su infancia y fueron además maltratadas por su madre o padre.

Expuso que estas madres tienen problemas para establecer el vínculo afectivo entre ellas y sus hijas e hijos, lo cual es resultado de la falta de atención que sufrieron cuando niñas.

Su autoestima, añadió, es muy baja y se autodefinen con “demonios”, “mala mujer”, “chantajistas” y “perversas”, ya que asumen conductas de intolerancia con sus hijos e hijas y porque muchas veces no han perdonado a sus padres y madres y a quienes abusaron de ellas.

Sostuvo que es importante la perseverancia de estos programas ya que el problema de la madre que maltrata a sus hijos no es sólo un asunto relacionado con la condición económica o nivel educativo, sino que se presenta en todos los estratos sociales y académicos.

En el mismo simposio, el maestro en Salud Pública, José Rubén Ramírez, indicó que la violencia hacia los niños, niñas y adolescentes es una obstrucción para el desarrollo de una sociedad con equidad.

EL SUICIDIO COMO SALIDA AL DOLOR

Expuso que es común encontrar que las niñas y los niños abusados sexualmente tengan repercusiones negativas como la muerte prematura por suicidio, homicidio o infecciones de transmisión sexual.

Así como problemas de salud física como lesiones, discapacidad, baja autoestima, comportamiento sexuales de riesgos para su salud, embarazos no deseados, abortos en situaciones de riesgo, lo que incrementa la mortalidad infantil y adolescente.

En este sentido, el especialista universitario consideró necesario crear modelos de atención multi-interdisciplinarios que deben ser obligatorios para los hospitales que atiendan a niñas, niños y adolescentes.

UNICEF: 83% hogares en REPUBLICA DOMINICANA cometen abuso infantil

En el 83 por ciento de los hogares de República Dominicana se ejerce castigo infantil, mientras que el 14 por ciento de los niños realiza algún tipo de trabajo que se agrava en zonas turísticas donde son sometidos a explotación sexual comercial, según los resultados de un estudio publicado hoy.

La investigación, dada a conocer por el capítulo local del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), determinó, además, que el mercado bilateral que se desarrolla dos veces por semana en la frontera dominicana con Haití facilita que los menores de edad sean explotados "sin control" alguno.

"Los niveles de abuso contra los niños, niñas y adolescentes en República Dominicana son igual de preocupantes a los que se practican en otros países de la región", afirmó el relator de la Niñez de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA), el brasileño Paulo Pinheiro.

El experto, quien habló para tratar el caso dominicano dentro del informe mundial sobre la violencia infantil elaborado por la ONU, lamentó que el 49 por ciento de la población local justifique el castigo infantil y consideró como "fundamental" para romper el ciclo de violencia dar apoyo a las víctimas y al agresor.

Afirmó que aún es "muy bajo" el nivel de abusos reportados ante las autoridades, aunque explicó que un 31 por ciento de los casos denunciados tiene que ver con abuso emocional, un 30 por ciento con abuso o agresión sexual, un 21 por ciento con negligencia y un 18 por ciento con abuso físico.

 
"Es complemente inaceptable que se ejerza violencia de cualquier tipo contra la población infantil y adolescente, estamos hablando de personas hasta los 18 años", exclamó el experto, quien reveló que el 40,7 por ciento de los casos de abusos sexuales denunciados en el país fue cometido en el hogar del agresor.

El estudio establece que los vecinos, amigos o novios son responsables del 86,3 por ciento de los abusos denunciados.

Pinheiro dijo que en cuanto a la explotación sexual comercial se determinó que las zonas turísticas de Boca Chica, Higüey (este), Sosúa (norte), y Las Terrenas y Samaná (noreste) se presenta un escenario agravado con el número de clientes extranjeros, mujeres y hombres, que buscan los servicios sexuales de los adolescentes.

"Es penoso que mientras en América Latina y el Caribe, la región de más altos niveles de homicidios en el mundo, se destine hasta un ocho por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en asuntos de seguridad, apenas un dos o tres por ciento es empleado en materia de educación", se quejó el Relator.

Pinheiro dijo que entre otras recomendaciones, el informe mundial plantea fortalecer los compromisos internacionales, prohibir completamente toda forma de violencia, promover servicios de recuperación, crear sistemas de denuncias, mejorar la capacidad de quienes trabajan con niños y poner fin a la impunidad.

"La situación de la marginalidad y la exclusión incita a los niños y adolescentes hacia el delito, pero es absolutamente contraproducente apelar a la mano dura, porque esto sólo aumenta los niveles de violencia, como sucedió en El Salvador tras cinco años con este método", apuntó el experto.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Cómo tratar el abuso sexual infantil

RECORDATORIOS.

El abuso sexual se define como el contacto físico de connotación sexual entre un niño y un adulto (también puede ser menor de edad, pero existir diferencia considerable de edad), donde se busca la satisfacción sexual del adulto.

En general el abuso sexual infantil se da dentro del círculo familiar o cercano al niño, por lo cual hay un vínculo de confianza y muchas veces de cariño que el abusador utiliza en su beneficio para someter a la víctima.

Existen algunos indicadores físicos y del comportamiento que evidencian el posible abuso sexual infantil y el conocimiento de ellos puede hacer que padres, familiares, maestros, etc., sospechen e indaguen al respecto, para actuar en consecuencia.

¿Cómo abordar y tratar el abuso sexual infantil?

Al encontrarse frente a un caso de abuso sexual infantil, deben tomarse medidas que protejan y resguarden al niño desde lo físico y psicológico hasta lo emocional.

•Al escuchar una confesión de un niño que está siendo abusado, hay que creerle siempre, reaccionar calmadamente, para no asustarlo o perturbarlo más de lo que ya está y darle seguridad y confianza de que se le va a ayudar y proteger. El hecho de que el niño haya hablado es muy importante, ya que en general, les cuesta muchísimo animarse a hacerlo.

•Es inminente cortar con el ciclo de abuso de inmediato, para ello hay que tomar las medidas que sean necesarias siempre salvaguardando la integridad tanto física como psicológica del niño.

•Es importante dejarle claro al niño que no es responsable ni culpable del abuso, sino que es una víctima del mismo.

•Es necesario buscar apoyo y ayuda profesional, recurriendo a los servicios sociales que se encargan de este tipo de casos.

•Por más incomodo y difícil que resulte para el niño, se le debe someter a revisaciones médicas para tratar las posibles heridas o enfermedades de transmisión sexual que puedan haberse contagiado

Algunas creencias erróneas acerca del abuso sexual infantil

•No son tan frecuentes como se cree. Sin embargo, lo cierto es que suelen ocurrir con más frecuencia de la deseada.

•Es más común entre las clases sociales bajas que viven hacinadas.

•Los abusadores son enfermos mentales o con con algún tipo de perturbación mental que le hace ver la realidad con un grado importante de distorción. Sin embargo, lo cierto es que generalmente, suelen ser personas aparentemente normales que no manifiestan problema psicológico alguno.

•Muchas veces los niños fantasean y no necesariamente están diciendo la verdad, no obstante ello los expertos sostienen que cuando un niño habla de abuso no miente, por lo que siempre se debe dar crédito a su palabra.

•Si existiera abuso infantil alrededor, alguien lo sospecharía, pero por lo general se oculta muy bien y suele ser difícil descubrir este tipo de hechos.

•Si una madre descubre que un hijo suyo está siendo abusado, aunque sea por su padre, lo denuncia. Sin embargo, suele darse la situación que por miedo, sometimiento, etc., la mujer avala y apaña ese abuso son su silencio.

Cómo prevenir el abuso sexual infantil

Si bien es cierto que la mayoría de las veces el abuso infantil ocurre dentro del seno familiar, los padres y adultos que están cerca de los niños, pueden prevenirlo o al menos, tomar la mayor cantidad de medidas para minimizar las posibilidades de que suceda, hablando con ellos acerca de su sexualidad, dejando tabúes de lado y siguiendo las siguientes conductas:

•Enseñar e inculcar el respeto por el cuerpo. Mi cuerpo es mío y nadie lo puede tocar si yo no quiero.

•Enseñar cuáles son las partes íntimas y privadas del cuerpo que nadie, aunque sea un familiar directo, puede tocar sin consentimiento

•Enseñar a identificar los distintos tipos de caricias.

•Hablarle al niño acerca de que no debe aceptar caricias que no le gustan o lo hacen sentir incómodo, por más que sea un adulto el que las propina.

•Hablarles que el respeto a los adultos no implica incondicionalidad hacia ellos, es decir, tener que permitir que los acaricien o toquen y mucho menos que los hagan prometer que no van a contar nada.

•Impulsarlos a contar cualquier cosa que les suceda relacionada con su cuerpo. A no guardar secretos de ese tipo por miedo o vergüenza.

Conclusión

El abuso sexual deja una marca, una huella difícil de borrar en la psique del niño. No obstante ello, con tratamiento psicológico, apoyo, ayuda profesional, es posible que salga adelante, se recupere emocionalmente y pueda continuar con su vida sin grandes traumas. La intervención temprana y seria es la mejor manera de ayudarlo y salvarlo de una situación de este tipo.

Cuida la inocencia

Una de las mayores preocupaciones es proteger a los hijos de los peligros de este mundo. Con atención, vigilancia y educación, hacemos todo lo posible por evitar sufran algún daño físico o emocional. Esta tarea se torna más difícil cuando padecen alguna discapacidad que los hace más vulnerables.

El abuso sexual infantil es uno de los riesgos más grandes al que los niños están expuestos, y aunque es un tema difícil de abordar, es necesario saber prevenirlo.

Información, principal herramienta

La maestra María Martina Jurado, coordinadora del Diplomado de Evaluación Psicológica Infantil y académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), indica que los niños con discapacidad pueden encontrarse en una situación de desventaja si no cuentan con educación sexual adecuada. “Hay padres que pueden caer en una comunicación deficiente porque inconscientemente tienen rechazo hacia la condición de sus hijos. Otros pueden tener dificultad para hablar de esos temas con ellos”.

Los niños pueden estar expuestos al abuso sexual en cualquier lugar: la escuela, un centro de recreación, la casa de algún amigo o familiar. “A veces donde pensamos que estarán más seguros es donde corren mayor peligro”.

Hablar con los niños de sexualidad puede ser difícil, más aún si padecen discapacidad. Sin embargo, recomienda establecer una comunicación clara. “Si la discapacidad es física, no habrá problema en que entiendan. Se les deben explicar con sencillez las partes de su cuerpo, sus derechos y cómo diferenciar lo correcto de lo incorrecto, por ejemplo, distinguir un cariño bien intencionado de un tocamiento inadecuado”.

Si la discapacidad es mental, también hay formas de transmitirles esta información. “Se pueden utilizar juegos y juguetes para enseñarles a identificar las partes de su cuerpo y a distinguir lo que está bien de lo que está mal. Con muñecos pueden aprender qué partes pueden recibir un cariño o estar expuestas y cuáles no. Si se les dice con precisión son perfectamente capaces de entender, pero a veces son los padres quienes se confunden por no contar con las herramientas adecuadas. En esos casos es recomendable apoyarse en profesionales capacitados”.
Más vale prevenir

La mejor arma contra el abuso sexual infantil es la prevención. “Además de la educación sexual, los padres también deben ganarse su confianza para que los pequeños se sientan respaldados y no oculten nada”.

“El abuso puede ocurrir por seducción –por ejemplo con dulces, regalos, premios– o sometimiento –amenazas, infundir miedo, violencia física o psicológica–. Si el niño es capaz de identificar lo que sucede y sabe que puede recurrir a sus padres, será mucho más fácil evitar el daño y alejarse de cualquier situación de riesgo”, enfatiza la especialista.
La supervisión es otra manera de prevenir. Siempre se debe saber dónde están los niños, con quién, vigilarlos sin caer en una sobreprotección e inculcarles que nada debe ser oculto ni secreto.

Consejos

1. Reconocer que puede suceder.
2. Prevenir: educar sexualmente a los niños, supervisarlos, tener una comunicación efectiva y transparente.
3. Contar con información y apoyarse en los recursos disponibles: recurrir a expertos, tomar cursos, leer e informarse.

“La prevención es una labor de padres, profesores y adultos cercanos. Con la disposición adecuada se puede evitar cualquier peligro”.

No hay que perder de vista que si bien este tema puede ser complicado de abordar, siempre será preferible tratarlo con apertura y transparencia para así evitar que se presente una situación dolorosa. Con respeto, honestidad y claridad, los papás y mamás pueden lograr establecer un puente entre ellos y sus hijos, donde la comunicación y confianza faciliten dialogar sobre éste y muchos otros temas que les permitirán construir una vida mejor.

viernes, 5 de noviembre de 2010

el abuso sexual infantil puede ser un factor de riesgo para enfermedad psicótica más adelante

Un estudio australiano sugiere que los niños que son víctimas de abusos sexuales, especialmente si se trata de la penetración, parecen estar en mayor riesgo de desarrollar esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, según un informe publicado en la edición de noviembre de Archives of General Psychiatry, una de las JAMA / Archivos de revistas.

Estudios previos han demostrado que los niños maltratados tienen más probabilidades de desarrollar depresión, ansiedad, abuso de sustancias, trastorno límite de personalidad, trastorno de estrés postraumático y la conducta suicida, según la información de respaldo del artículo. La posibilidad de un vínculo entre el abuso sexual en la infancia y más tarde los trastornos psicóticos, sin embargo, sigue sin resolverse a pesar de las afirmaciones de algunos que una relación de causalidad se ha establecido para la esquizofrenia, escriben los autores

Margaret C. Cutajar, D. Psych., MAPS, de la Universidad de Monash, Victoria, Australia, y colegas vinculados datos de la policía y los exámenes médicos de los casos de abuso sexual a un registro estatal de casos psiquiátricos. Las tasas de trastornos psiquiátricos entre los 2.759 individuos que habían sido víctimas de abusos sexuales cuando era más joven de 16 años fueron comparados con los entre 4.938 personas en un grupo de comparación que en los registros electorales.

Durante un período de 30 años, los individuos que habían experimentado abuso sexual en la infancia tuvieron tasas significativamente más altas que las del grupo de comparación de la psicosis en general (2,8 por ciento frente a un 1,4 por ciento) y los trastornos de la esquizofrenia (1,9 por ciento frente a 0,7 por ciento). Los participantes experimentaron abuso a una edad promedio de 10.2, y 1732 (63 por ciento) de los casos se trataba de penetración de un orificio del cuerpo por un pene, dedo u otro objeto. Las personas expuestas a este tipo de abuso tenían tasas más altas de la psicosis (3,4 por ciento) y la esquizofrenia (2,4 por ciento).

Los riesgos de desarrollar posteriormente un síndrome esquizofrénico fueron mayores en las víctimas objeto de abusos con penetración en los años peripuberal y post-púberes 12 a 16 años y entre los abusos por más de un autor, los autores escriben. Los niños violadas en la adolescencia temprana en más de un autor había un riesgo de desarrollar síndromes psicóticos 15 veces mayor que para la población en general.

Los resultados establecen el abuso sexual infantil como un factor de riesgo de enfermedad psicótica, pero no necesariamente se traduce en abuso de causar o aumentar el riesgo de desarrollar esa enfermedad, señalan los autores. Muchos casos de abuso sexual infantil no salen a la luz, y la población total de niños maltratados quizá significativamente diferentes de los que el abuso es detectado por los funcionarios.

Establecer que el abuso sexual infantil es un grave factor de riesgo para la esquizofrenia tiene implicaciones clínicas importantes, independientemente de las cuestiones de causalidad y con independencia de que aquellos cuyo abuso se revela son típicos, concluyen los autores. Los niños que acuden a la atención después de la penetración de abuso sexual infantil que impliquen, en particular en el período peripuberal y post-púberes, deben recibir apoyo en curso clínico y social en el conocimiento de que están en mayor riesgo de desarrollar una enfermedad psicótica.

Este tratamiento, a nuestro juicio debe centrarse en la mejora de su funcionamiento actual y la adaptación a las exigencias de la transición de adolescente a papeles de adulto y no principalmente en la experiencia de abuso en sí. Este enfoque debería beneficiar a todas las víctimas, independientemente de si tienen el potencial para desarrollar una enfermedad psicótica .