miércoles, 3 de noviembre de 2010

Detonadores

Los detonadores son contactos específicos, sonidos, olores que evocan recuerdos u otros legados de la experiencia de abuso sexual, usualmente, contra los deseos del sobreviviente. Los detonadores son a menudo asociados con consecuencias no deseadas como ataques de vergüenza y disociaciones recurrentes u otros mecanismos. Los sobrevivientes usualmente dan pasos conscientes o inconscientes para protegerse de sus detonadores.

La necesidad de evitar los detonadores implica que los sobrevivientes estén limitados en el rango de actividad que pueden desempeñar con seguridad. Una de las metas de la recuperación es desactivar los detonadores mediante la reducción gradual de la severidad de las reacciones hasta que el sobreviviente los experimente como un malestar moderado o incluso no experimente nada. La pareja puede apoyar al sobreviviente a través evitando los detonadores hasta que el sobreviviente esté listo para enfrentar la respuesta negativa atenuada. Eliminar los detonadores permite al sobreviviente demandar la gama completa de opciones en la vida.

No es posible evitar los detonadores todo el tiempo, y tampoco es deseable. Aprender nuevas respuestas a los detonadores es parte del proceso de recuperación del sobreviviente. Cada vez que algo detone los recuerdos, desate un episodio disociativo o cualquier otro mecanismo de defensa tienes otra oportunidad para desactivar parcialmente ese detonador. Los sobrevivientes necesitan reafirmar la experiencia hablándose a sí mismos con frases como: “Está en el pasado”. “Puedes enfrentarlo; ahora eres un adulto”. “El recuerdo no es tan malo como lo que has tenido que enfrentar hasta ahora”. Es importante para el sobreviviente evitar el uso del alcohol u otras conductas evasoras que puedan interferir con el estar presente durante la experiencia.

Después del incidente, el sobreviviente puede necesitar el apoyo de su pareja para interpretar la experiencia y procesar los sentimientos. Las preguntas que puede hacer la pareja incluyen: “¿Qué fue lo que lo detonó?” “¿A qué le temes?” “¿Qué emociones experimentaste?” “En el pasado, ¿cuándo tuviste estas mismas emociones?” “¿Qué te recordó esta experiencia?” “¿Qué eres capaz de hacer tú mismo(a) ahora que no podías hacer en el pasado?” “¿Qué opciones tienes para enfrentar la situación de manera diferente la siguiente vez que ocurra?”.

Después de procesar la experiencia, espera una reacción que deje al sobreviviente sintiéndose desprotegido y vulnerable. Dale tiempo y espacio para descansar y confortarse. Como parte del proceso de aprender comportamientos más sanos, el sobreviviente necesitará hablar acerca de la experiencia con amigos, en un grupo de apoyo en terapia. Describir repetidamente el incidente y lo que se aprendió de él es un método de ensayo mental que permite al sobreviviente desactivar el detonador.

Aprendiendo a quererte a ti misma(o)

Querer y propinar cuidados son las formas primarias como demostramos amor a nosotros mismos y a otros. Es una conducta aprendida; hemos sido enseñados a dar cariño a través de nuestros primeros cuidadores. Si no fuiste amado(a), alentado(a) y confortado(a) en la infancia, o si no fuiste criado como un muchacho típico, el concepto de crianza puede resultarte extraño. Si nunca se te mostró gentileza o ternura, o fuiste abusada(o) “en nombre del amor”, puedes estar confundido(a) acerca de lo que significa quererte y cuidarte a ti mismo(a). Muchos infantes abusados se confortan haciendo cosas que también incluyen aspectos auto-destructivos. Mutilándose a ti mismo(a) puede ser la única manera como tú te sabes dar cariño a ti mismo(a). A pesar que eso te puede confortar en el momento, también te lástima.



Incluso si entiendes lo que significa cuidarte y quererte a ti mismo(a), la idea de hacerlo te incomoda. Te puedes sentir resentido porque alguien más no lo está haciendo por ti. Te podrías sentir enojado(a) o triste porque no fuiste cuidado en la infancia. Sentimientos de culpa o vergüenza pueden hacer que sientas que no mereces ser cuidado(a) y querido(a) por ti o por alguien más.



Cuando pienso acerca de darme cariño y cuidarme a mi misma(o), me siento… (Completa la oración).

Si crees que mereces cariño sólo cuando estás extremadamente perturbado(a), eres como la mayoría de los sobrevivientes que sienten que tienen que estar totalmente devastados antes de que ellos se calmen y cuiden de sí mismos. Sin embargo, cuidar de ti misma(o) no debe ser algo dedicado sólo a momentos de crisis. Quererte y cuidar de tus necesidades debería ser parte del tejido de la vida, no sólo algo especial para usar en casos de emergencia.



Aun cuando tú no haces mucho por cuidar de ti ahora, empezaste a tratar de confortarte a ti misma(o) cuando eras pequeña(o). Aunque puede ser que hayas hecho cosas que contenían aspectos autodestructivos, encontraste formas de hacerte sentir mejor. Algunas de esas formas todavía son útiles para ti en la actualidad.

Cuando era niña(o), me cuidaba y me quería mediante… (Completa la oración).



Pon un asterisco (estrella) a esas cosas que todavía haces para cuidar de ti.



Si no tienes idea de cómo empezar a cuidar de ti misma(o), pregunta a otras personas cómo cuidan de sí mismas y cómo se confortan. Pregunta a varias personas que respetes por las cosas que hacen para cuidarse y quererse. Anota sus respuestas.

Pon un asterisco (estrella) en las cosas que te gustaría intentar para cuidar de ti.



Haz una lista de las cosas que harás para cuidar de ti y darte cariño. Empieza tu lista con las cosas que marcaste con el asterisco en los ejercicios anteriores y agrega todo lo que puedas pensar que te ayudaría a sentirte más relajada(o), tranquila(o) o centrada(o). Por ejemplo, saldré a patinar, me prepararé un sándwich con queso, escribiré una carta a un amigo que no he visto en mucho tiempo, saldrá a caminar en la naturaleza, iré al cine. Algunas de las ideas más simples pueden coincidir con las ideas que tú escribiste en tu lista para lidiar con el pánico. Otras pueden ser totalmente nuevas y requieren mayor planeación y previsión. Todas estas cosas pueden ser actividades que puedes hacer de manera regular.



Para reflexionar:

• ¿Cuáles son mis actitudes acerca de cuidarme y quererme? ¿Cómo están cambiando mis actitudes?

• ¿Cómo cambiaría mi vida si empezara a quererme y cuidar de mí?

• ¿Estoy dispuesta(o) a cuidar de mí actualmente? Sí es así ¿Cómo lo haré?



Reflexiones: Queriéndote a ti misma(o)



Muchos de nosotros recibimos poco o nada de cariño cuando éramos niños. Tú, incluso, puedes pasar un rato difícil para concebir la idea. Pero aprender a cuidarte a ti misma (o) es un aspecto crucial en el proceso de curación. Es una forma de demostrar amor y respeto por ti misma(o).



Quererte y cuidarte no es un tema reservado para los momentos de crisis; es importante en el plano de lo cotidiano. Combinando las estrategias que aprendiste en la infancia con otras nuevas, menos practicadas, tú puedes desarrollar un plan para cuidar de ti misma(o) de una manera consistente, de forma amorosa.



Aquí te dejo unas preguntas que te ayudarán a enfocar tu sentimientos presentes, metas y necesidades respecto al tema de cuidarte y quererte a ti misma(o).

• ¿Qué sentimiento experimenté mientras trabajaba este tema?

• ¿Qué sentimientos experimentas ahora? ¿Qué sensaciones estoy experimentando en mi cuerpo?

• ¿De qué edad me sentí mientras trabajaba este tema? ¿De qué edad me siento ahora?

• ¿Qué fue lo más difícil para mí al tratar este tema? ¿Qué me resultó confuso? ¿Qué no entendí?

• ¿Qué aprendí? ¿Qué compromisos he hecho conmigo misma(o)? ¿Qué pasos tengo que dar?

• ¿Qué hice de lo que puedo estar orgullosa(o)?

• ¿Qué me falta todavía por hacer? ¿Qué, si lo hubiera, quisiera volver a revisar a seguir trabajando?

• ¿Qué necesito hacer ahora para cuidar de mí?



Tomado de EL CORAJE DE SANAR, libro de ejercicios de Laura Davis
recopilado y traducido por Cony Diaz.
 
Espera el siguiente tema: Mide tu progreso en el proceso de recuperación.

martes, 2 de noviembre de 2010

Memoria corporal

Memoria corporal es el término que describe sentimientos sensoriales recurrentes de algo más allá de la situación inmediata. Una imagen particular, un olor o contacto puede causarle a un sobreviviente profundos sentimientos inquietantes. Algunos sobrevivientes describen sensaciones desagradables en sus genitales en momentos inesperados cuando nadie más está presente y nadie los está tocando. Es como si el cuerpo tuviera memoria propia que es expresada por la reaparición de la sensación sin una causa correspondiente.



Los atletas repiten los mismos movimientos una y otra vez para entrenar sus cuerpos para reaccionar de una determinada manera bajo circunstancias particulares intervención de la conciencia. La experiencia del abuso sexual ha tenido un efecto similar en el cuerpo del sobreviviente. Los recuerdos reprimidos del cuerpo surgen de la misma manera que lo hacen los recuerdos mentales. Los sobrevivientes deben aceptar que los recuerdos corporales no implican que éste loco. Al contrario, las memorias corporales merecen el mismo reconocimiento y atención que los recuerdos cognitivos durante el proceso de recuperación.

Recuerdos bloqueados

Recuerdos bloqueados: Comprendiendo al sobreviviente

No tener recuerdos del abuso sexual en la infancia es, tal vez, la más común de las características de los sobrevivientes de abuso sexual infantil. Cualquiera que no tenga recuerdos de un largo periodo de la infancia está, ciertamente, reprimiendo los recuerdos de un tiempo traumático y doloroso que con frecuencia incluye abuso sexual. Esta única característica, además de cualquiera otra evidencia, puede ser considerada como diagnóstico de abuso sexual en la infancia.



El abuso sexual infantil es tan traumático y estresante que ningún niño puede enfrentarlo solo. El bloqueo de la consciencia y la negación que ocurrió constituyen la estrategia para enfrentar el abuso que permite al niño sobrevivir. Una vez que la seguridad inmediata del sobreviviente está garantizada, los recuerdos bloqueados saldrán de una u otra forma y demandarán atención. El sobreviviente debe enfrentar los recuerdos conforme vayan surgiendo, sea mediante lágrimas inexplicables, una inundación de memorias, flashbacks, una sensibilidad especial o sentimientos viscerales.

Quiérete a ti mismo(a)

Quiérete a ti mismo(a)

Muchas veces, cuando hablo con sobrevivientes acerca de quererse a sí mismos, ellos voltean sus ojos y me lanzan una mirada cansada, como si dijeran: “Tendremos paciencia contigo. Sabemos que eres de California”. Quererse a sí mismo es visto como una práctica New-Age. O como algo auto-indulgente (y, por tanto, mal) que sólo hacemos bajo coacción (como un mal mayor). En realidad, aprender a amarse y cuidarse a sí mismo es parte esencial de proceso de curación.

Cuando los sobrevivientes quieren saber qué tan lejos se encuentran en el proceso de curación, yo les pregunto qué están haciendo para cuidarse a sí mismos antes de preguntar ninguna otra cosa. No pregunto si tienen recuerdos. No pregunto si están enojados. No pregunto si han confrontado al agresor. Lo que pregunto es: “¿Eres gentil e indulgente contigo cuando comentes un error? ¿Eres capaz de tomar algún respiro? ¿Eres capaz de hacer las cosas que disfrutas? ¿Estás de tu lado o estás luchando contra ti a lo largo de todo el proceso? ¿Te das crédito por tus logros? ¿Estás orgulloso de ti mismo?

Cuando seas capaz de responder afirmativamente esas preguntas, llevarás un gran avance en el proceso de curación. No obstante, si estuvieras en la etapa de emergencia, no serías capaz de responder con un sí a una pregunta simple. Muchos de nosotros hemos estado muy ocupados escapando, sobreviviendo y arreglándonos como para considerar la posibilidad de querernos a nosotros mismos. Sin embargo, incluso si sólo estás empezando, te aliento a dar pequeños pasos para cuidar de ti misma(o) en la medida que puedas. Es el principio de amarte a ti misma(o).

Cuando fuiste abusado(a), no recibiste la clase de amor, cuidados y retroalimentación positiva que construyen una autoestima sólida (sentimientos positivos hacia ti misma(o)) y las bases para una vida adulta sana. Ya que no tuviste estas cosas en la niñez, necesitas aprender a darte ese amor y a cuidarte a ti mismo(a) ahora. Al principio, otros (un terapeuta, una pareja, un amigo cercano) lo pueden hacer por ti, pero finalmente tú tienes que aprender a hacerlo por ti mismo(a).

Esto puede ser particularmente difícil para los varones sobrevivientes. Las mujeres, en nuestra sociedad, han sido condicionadas para dar cariño y cuidados. El concepto de ser tierno o gentil con cualquiera –particularmente a sí mismo(a)– resulta ajeno a la mayoría de los hombres. No obstante, quererse a sí mismo es necesario para sanar aun si te parece algo extraño o “afeminado”.


Un buen comienzo es tomar una actitud gentil hacia el mismo proceso de curación. No tienes que abusar de ti mismo(a) (sobre estimularte con material acerca del abuso sexual, colocarte repetidamente en situaciones abrumadoras porque “son buenas para ti”, nunca tomar respiros) con la finalidad de sanar. Acepta en que parte del proceso te encuentras y da un paso pequeño, no diez. Presionarte a ti mismo no favorece la curación; la impide.

Trata de romper con viejo adagio de víctima: “si se siente intenso, algo debe estar pasando” [dicho de otro modo, “si no duele, no sirve”]. HABIENDO CRECIDO EN UNA SITUACIÓN CAÓTICA, PUEDES ESTAR CREANDO CRISIS EN TU VIDA ADULTA PORQUE TE RESULTA FAMILIAR. Sabes cómo responder frente a una crisis. Tú no sabes que hay una alternativa. Y no hay duda que partes del proceso de recuperación son catárticas y llenas de drama, pero también necesitas momentos de calma para integrarte, para reunir fuerzas. Te tienes que dar el tiempo para descansar, para digerir los pequeños y a veces tumultuarios cambios de la curación.

Es tan importante que aprendas a comer bien, a divertirte, a tener momentos “normales” sin crisis; como importante es que enfrentes los recuerdos, sientas el dolor y expreses la indignación. Necesitas darte tiempo para relajarte y asimilar los cambios en tu vida, para mantener un ritmo en el camino.

Tomado de The Courage to Heal Workbook [El coraje de sanar, libro de ejercicios] de Laura Davis.

Espera los ejercicios acerca de aprender a cuidar de ti.

domingo, 31 de octubre de 2010

Mami... ten paciencia...

Hoy ha sido un día como cualquier otro, me estás vistiendo y me preguntas de pronto algo que no logro comprender, apenas tengo 6 años, y en lo único que puedo fijar mi atención es en tu mirada... estás enojada...¿hice algo que te molestara?.

Me preguntas de nuevo, y esta vez logro escuchar tus palabras: ¿Tus tíos te han tocado? ¿Te han hecho algo malo?

Me tomas por los hombros mientras me dices esas cosas, y me asustas, me siento triste y sola, recuerdo que uno de mis tíos me dijo que si te enterabas de lo que hacíamos ya no me ibas a querer y que te ibas a enojar muchísimo conmigo, me lo dice todo todo el tiempo, te ves tan enojada que creo que es verdad ¡Estas enojada conmigo! ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo te diste cuenta?

Mami... perdón, pero tendré que mentirte para que no me dejes de querer, no quiero que me castigues como dice mi tío que lo harás si te enteras. No me gusta cómo juego con mis tíos pero no quiero que dejes de quererme. Te contesto que no me hacen nada que me desagrade, pero tu sigues enojada... ¿por qué?... me preguntas de nuevo y quieres saber si yo estoy segura, te miento de nuevo. Quiero llorar pero si lo hago sabrás que estoy mintiendo, me aguanto las ganas de hacerlo y sonrío, parece que ahora ya estas menos enojada y me abrazas, me dices que me quieres y yo me siento mejor pero también sigo sintiéndome un poco mal por haberte mentido, pero ya te contentaste conmigo y sólo eso me importa.

...La vida siguió igual durante años y no me importaba pues me seguías queriendo, aunque me hayas dejado atrás por que estaría mejor en esa casa, eras mi amiga... mi mamá.

Años después entendí que no estabas enojada conmigo, y que debí decirte la verdad, pero ante la mirada de una niña de 6 años tu angustia, desesperación y enojo más bien parecía cólera hacia mí, yo no pude comprender en ese momento que en realidad era que la idea que algo así me estuviera ocurriendo te volvía loca. Me creíste porque sabías que no te mentía, porque preferiste hacerlo y no ahondar más en el asunto al ver que yo estaba "tranquila y contenta". Pero, si tenías la sospecha debiste hacer más que fiarte de mi palabra, debiste llevarme con alguien especializado, pero no sabías eso... eras inexperta y si ahora apenas se habla de esto en aquel entonces era algo como un mito o leyenda. Me habían llenado la cabeza de mentiras por alguien que se suponía debía protegerme y quererme, por alguien a quien le tenía cariño y respeto, por alguien a quien debía hacerle caso por ser mayor...

El "hubiera" no existe, no puedo regresar en el tiempo y decirte que no demuestres tu enojo delante de mí, que te desahogaras en otra parte, que no me preguntaras de manera tan sorpresiva y que trataras de controlarte un poco para no ahuyentarme. No te puedo decir que si tenías sospechas debiste seguir tu corazonada y buscar ayuda.

Cuando me preguntaste yo tenía 6 años, estaba en la primaria, pero tengo recuerdos de mis "juegos" con mis tíos desde que estaba en el jardín de niños; todo terminó cuando tenía 16, cuando prefería que me odiaras a seguir soportando aquello, cuando prefería morirme antes de amanecer otro día sintiéndome como una basura. En ese momento estuviste ahí para mí, vi otra vez esa mirada encolerizada de aquella vez incluso me preguntaste cosas de la misma manera; no me di cuenta en el momento de la similitud de los hechos.

Ahora que soy adulta comprendo mucho, estoy comenzando a sanar, me falta todavía un largo camino, muchas cosas han pasado, pero no puedo evitar preguntarme algunas veces ¿... si hubiera...?, está en la naturaleza humana hacerse esa pregunta, el error está en quedarse atascado en ella y no ver lo que se puede hacer... lo que ya se logró, yo he logrado mucho.

A pesar de todo estaré bien. Ahora lo que te pido es que me tengas paciencia cuando esté pasando por un mal día, ahora esa será tu manera de cuidar de mí. No puedes entrar en mi mente y mi corazón para curar mis heridas y borrarlo todo, tienes que aceptarlo y vivir con ello, y cuando no puedas simplemente apártate un poco pues cuando no lo haces sólo me dañas. Entiendo que necesites desahogarte... sólo no lo hagas cuando esté yo cerca y tampoco me presiones para que sane más rápido.

Mami... ten paciencia... aprende conmigo, aprende de mí como alguna vez aprendí de ti.

Publicado por Pandora'sBox en 12:38
http://pandorasboxasi.blogspot.com/2010/10/mami-ten-paciencia.html

ROL DE VÍCTIMA

Los sobrevivientes de abuso sexual a menudo se encuentran en situaciones en las cuales ellos son víctimas de repetidos abuso físico, emocional o sexual. No es poco frecuente para un sobreviviente ser la víctima de un crimen violento o de algunas otras acciones fraudulentas, abusivas o de explotación. Si no son utilizados por otros, los sobrevivientes con frecuencia causan sus propios problemas al no cuidarse a sí mismos adecuadamente o siendo excesivamente propensos a los accidentes.

Habiendo sido victimizados por la experiencia del abuso sexual, un sobreviviente probablemente internaliza el rol de víctima e inconscientemente actúa de manera que provoca la victimización. Habiendo sido tratado irrespetuosamente, los sobrevivientes han llegado a no respetarse a sí mismos y creen que no merecen nada mejor. La interna expectativa de ser víctimas se convierte en una profecía de auto-sabotaje. Los sobrevivientes deben aprender a decir NO y la práctica de decir NO empieza con cosas pequeñas e insignificantes. Los sobrevivientes que no saben decir NO necesitan comenzar literalmente con aprender a pronunciar la palabra con su boca. Las parejas pueden permitir, alentar y respetar la asertividad creciente de los sobrevivientes. La tarea del sobreviviente es dejar de aceptar el rol de víctima y empezar a vivir con vitalidad, clamar victoria sobre las circunstancias pasadas. A través de mantener una imagen del sobreviviente como una persona fuerte y capaz, la pareja puede ayudar a dejar ese rol de víctima atrás.

COMPRENDIENDO AL SOBREVIVIENTE

Ya que los sobrevivientes pueden ser de cualquier edad, raza o nivel socioeconómico, y ya que los efectos del abuso sexual pueden ir desde leves hasta severos, es difícil dar una descripción que se ajuste a todos los sobrevivientes. Sin embargo, el abuso sexual tiene un impacto distinto que a menudo puede ser reconocido antes de que el sobreviviente tenga algún recuerdo de la experiencia. El abuso sexual en la infancia frecuentemente resulta en efectos más evidentes y pronunciados y patrones de conducta. Los sobrevivientes que han iniciado una vida adulta antes de que el abuso ocurriera, probablemente mostrarán menos de esos efectos y de forma moderada. Una vez que esos patrones se hacen aparentes, no obstante, es difícil entender por qué no se hicieron evidentes mucho tiempo antes.

En la superficie, los sobrevivientes a menudo parecen estar bien, pero no se requiere de mucho para encontrar que algo está faltando. Para un sobreviviente, enfrentar la vida puede ser descrito como estar bien en el exterior mientras se siente miserable internamente. Los sobrevivientes viven en un constante estado de insensibilidad de modo que nada parece importar o ser completamente real. El enfoque hacia la solución de problemas es tener la esperanza de que el problema desaparecerá con tan sólo dejar de pensar en él.

Los sobrevivientes usualmente tienen mecanismos de defensa bien desarrollados que cubren la existencia de los efectos del abuso sexual. Entre estos mecanismos está la negación y minimización, los sellos característicos de los sobrevivientes de abuso sexual. Ellos niegan la frecuencia, la duración, la severidad e incluso la existencia del abuso sexual. Si están conscientes de que ocurrió, ellos minimizan los efectos, insistiendo que no fue tan malo o que realmente no les afectó. Los sobrevivientes pueden persistir en esta auto engaño aun en la presencia de evidencia incontrovertible de la seriedad y los efectos de largo plazo que el abuso sexual ha tenido en sus vidas. La prueba está en sus patrones disfuncionales de conducta.

Se han observado varias características comunes en la conducta de los sobrevivientes. Estas conductas son tan comunes que la presencia de un número significativo de ellas es un indicador indiscutible de abuso sexual en la infancia. Muchas de estas conductas son desconcertantes y no parecen tener sentido para las parejas o tal vez para los mismos sobrevivientes. No obstante si un comportamiento no tuviera sentido en cierto nivel, no lo tendríamos. Tiene que haber una razón para una conducta que es repetida o sostenida. No hacemos las cosas una y otra vez sin una causa. Así que aun cuando pueda no parecer racional, hay generalmente una razón en un nivel más profundo, cuyo origen está ligado a la experiencia del abuso sexual, lo cual explica esos comportamientos desconcertantes.

Las descripciones de los comportamientos característicos de los sobrevivientes ofrecen algunas explicaciones posibles acerca de por qué estos comportamientos pueden tener sentido. En la mayoría de los casos ellos constituyeron herramientas necesarias que permitieron al sobreviviente enfrentar con la experiencia del abuso sexual o con sus efectos. Posiblemente, de hecho, esos comportamientos fueron la única manera de sobrevivir esa experiencia. Mientras estas conductas características fueron alguna vez altamente maneras funcionales de sobrevivir en circunstancias extremas, ya no sirven más al sobreviviente. La tarea del sobreviviente es traducir estas conductas ahora obsoletas en otras que tengan más sentido actualmente. ¿Por qué este comportamiento es la mejor idea que el sobreviviente puede aplicar en este momento? ¿Habrá mejores ideas que son más apropiadas para las circunstancias actuales? Las parejas que comprensivas pueden recordar al sobreviviente estas preguntas y pueden contribuir a mejorar la recuperación del sobreviviente.

Comportamientos característicos de los sobrevivientes:

1. Papel de víctima
2. Recuerdos bloqueados
3. Memoria corporal
4. Detonadores
5. Preferencia sexual
6. Enfermedades recurrentes y psicosomáticas
7. Auto-mutilación
8. Intentos suicidas
9. Disociación / personalidad dividida
10. Síndrome de rehén
11. Fantasías y sueños
12. Repetición
13. Recreación
14. Bajo deseo sexual / fácilmente estimulado
15. Promiscuidad
16. Adicción sexual y amorosa
17. Baja autoestima
18. Pobre imagen personal
19. Timidez corporal
20. Gordura o excesiva delgadez
21. Esconderse bajo la ropa
22. Sobre compensación
23. Limpieza compulsiva
24. Ansiedad
25. Depresión
26. Vergüenza
27. Disfrutar o revivir el abuso

Estos serán tratados más adelante. Espera los textos.
Tomado de Ghosts in the bedroom [Fantasmas en la habitación. Una guía para parejas de sobrevivientes de incesto] por Ken Graber.

viernes, 29 de octubre de 2010

Lo que dije y lo que no se dice.







Cuando mi niña me conto todo yo hable con ella en mi cuarto, con la luz apagada y cuando acabamos de hablar lo único que pude hacer fue pedirle perdón. No acertaba a decir nada, no tenía idea que tenía ó que no tenía que decir. Hice preguntas de más por ignorancia, por eso aunque tarde busque información y la comparto con ustedes.


Lo que no se debe de decir:
No lo creo.
¿Estas seguro?
¿Y ahora que hacemos?
¡Seguro que tú lo provocaste!
¡Porqué inventas algo así!
¿Por qué no se lo impediste?
¿Te gusto?
Pero no te penetro ¿verdad?

¿Por qué no me lo dijiste antes? Yo hice esta pregunta y ahora con la cabeza mas fría la respuesta es tan obvia que hasta estúpido resulta haber preguntado, no dijo nada por que solo es una niña, por que estaba amenazada, por que tenia mucho miedo, por que siente mucha culpa.

¿Qué te hizo exactamente? También esto lo pregunte, no es buena idea hacerlo, es muy difícil para los niños hablar de ese tema, yo en ese momento quería “hacer un recuento de los daños” saber que íbamos a decir en la denuncia, pero no es interrogando al niño el modo correcto. Ahora se que hubiera bastado con alentarla a hablar. No los cuestionen, por que muchas veces la traducción en sus cabecitas es “no creo lo que me estas diciendo”

No por negar que sucedió el abuso este va a dejar de existir, con la negación lo único que logramos es darle mas armas al abusador para seguir dañando a nuestros niños, los niños son muy fantasiosos, pero sus fantasías son bonitas, como ser un súper héroe o una princesita.

Desde mi punto de vista los monstruos no están enfermos, esto no es una enfermedad ni hereditaria, ni contagiosa, si se tratara de la secuela de un trauma habría una enorme cantidad de mujeres abusando tanto de niñas como de niños y estadísticamente no es el caso, así que yo creo que no hay que darle mas vueltas estamos en ante un criminal. Si tienen psicopatías o no, yo no lo se y francamente no me importa, el monstruo que entro a nuestra vida, luce bastante cuerdo y estoy completamente segura que sabe diferenciar el bien del mal y tiene plena conciencia de las chingaderas que hizo.
fuente:
http://contralosmonstruos.blogspot.com/2010/10/lo-que-dije-y-lo-que-no-se-dice.html

Secuelas

E. Sue Blume es la autora de un libro llamado "Secret Survivors: Uncovering Incest and Its Aftereffects in Women" (Sobrevivientes secretas: Descubriendo el incesto y sus efectos secundarios en las mujeres). No he tenido la oportunidad de leerlo, sin embargo hallé una lista extraída de su libro que numera una serie de síntomas que se derivan del abuso, aunque en algunos casos dichos síntomas pueden derivarse de otras causas. Por ello es necesario acudir a un profesional en caso de no estar seguro.

En lo personal me cuesta mucho trabajo hablar de esto, incluso con mi pareja. Me he hecho el propósito de hablar un poco acerca de ellas en este espacio. Problablemente en algunos casos no pueda hablar de ellas con respecto a mi experiencia ya sea porque aún me es muy difícil o porque no me sienta identificada así que tan sólo las mencionaré. Esto tal vez me lleve algo de tiempo y varias entradas en el blog.

¿Por qué lo hago si es difícil? Por que nadie habla de esto, o se habla muy poco y es necesario que la gente sepa, que se aclaren los mitos y tambien entienda por qué somos o actuamos de cierta manera.

Aquí empiezo...

1. Temor a estar sola en la oscuridad; de dormir sola; pesadillas (especialmente de violación, persecución, amenazas, encierro,sangre); terrores nocturnos.

A pesar de que tenía una habitación para mí, no pude dormir sola hasta que cumplí 15 años, muchas veces hice el intento de dormir sola pues ya era una "niña grande" pero siempre salía corriendo a la habitación de mis padres.

En cuanto a las pesadillas siempre tenía una donde caminaba en un callejón oscuro y era perseguida, no importaba cuánto qusiera correr mis piernas no me respndían, sentía que me ahogaba, que el corazón se me saldría del pecho, me sentía desesperada y angustiada. Era muy frecuente que me levantara cansada por las mañanas, sin ánimo de nada. Cuando mejor descansaba era durante mis siestas vespertinas, mis tíos salían con sus amigos y sabía que no estarían en casa para molestarme.

Otra pesadilla frecuente era una donde me encontraba bajo el agua, la sensación de asfixia me despertaba.

No podía dormir sola, pero me gustaba estar sola durante el día en mi habitación, me encerraba por horas; hasta la fecha me gusta mucho la soledad.

Imagínense o recuerden alguna semana en la que todo les sale mal, de esas semanas en las que no pueden dormir porque tienen las presiones del trabajo, pagos, escuela... lo que sea... es devastadora una semana así ¿verdad? cuesta algo de trabajo reponer esas horas de sueño de mala calidad, si es que se puede. Imagínense ahora vivir así durante años, uno siente que envejece, puedes tener 25 años y sentirte de 80, incluso alguien de 80 años podría tener más energía y ganas de vivir.

Hasta la fecha yo aún tengo pesadillas, y es algo frecuente que no descanse durante las noches especialmente si estoy pasando por un período de crisis. Las cosas han ido cambiando poco a poco, mi situación ya no es la misma, pero desearía descansar mejor por las noches y no pretender estar "fresca y rosagante" por las mañanas.

2. Sensibilidad para tragar; sensación de asfixia; repugnancia al agua sobre la cara durante el baño o la natación.

Como mencioné antes, tenía pesadillas frecuentes de estar ahogándome.

Pero una de las cosas que más me gustan es nadar y tomar duchas muy largas, es algo que me relaja.


tomado de:
http://pandorasboxasi.blogspot.com/2010/10/secuelas.html

El arresto.

Se levanto la denuncia y nos fuimos a casa, conforme los días iban pasando el monstruo iba agarrando valor, como no le contestábamos el teléfono empezó a mandar muchos mensajes al celular y a enviar montones de mails, los primeros, solicitando “amablemente” sus pertenecías, los últimos exigiéndolas de mala manera y llamando por teléfono por lo menos 15 veces al día tanto a mi trabajo como a mi casa.

Con toda honestidad yo no pensaba devolverle nada, se me antojaba hacer una pira con sus cosas, pero decidí devolvérselas por que temí que con unas copas se “avalorinara” y se presentara en mi casa a hacer un escándalo, ya demasiado miedo tenían mis hijos (Yo también pero trataba de disimularlo) para que el monstruo fuera a llegar a espantarnos aun mas, asi que me di valor, subí su ropa, herramienta y papeles personales al carro de un amigo y le llame para que nos viéramos afuera de una tienda.

Me creía mas racional, pero no, al momento de verlo sonreír al acabar de subir sus tiliches a su carro me llene de rabia, esa sonrisita sínica me quemo y comencé a gritar y comenzaron los golpes, no se si los de la tienda pidieron una patrulla ó si iba pasando, pero de pronto había dos ó tres policías a quienes les dije lo que había hecho y lo detuvieron.

Llegamos al MP, me pidieron el numero de averiguación previa y mientras yo esperaba que alguien me atendiera, escuche cuando uno policía le decía “No se apure patrón, nomas es hoy, ya mañana tempranito se va, deje que se vaya la seño”. Obviamente me volví a poner histérica y en ese momento subí a hablar con un superior, a decirle lo que había oído, desgraciadamente no se que policía fue el que lo dijo por que no me fije, debo agradecer que el señor inmediatamente fue a poner orden.

Aquí a diferencia de donde levante la denuncia debo decir que encontré gente que hace bien su trabajo (a excepción del “policía") desde el agente del ministerio publico que tomo mi declaración la licenciada que tomo la declaración de mi niña que fue muy amable y muy paciente con ella, por que por momentos mi niña solo se le iba en llorar y no alcanzaba a articular palabra entendible, la secretaria del procurador que nos escucho y hasta nos regalo un escapulario, no me puedo quejar, fue el primer lugar donde sentí que era tomado en cuenta el esfuerzo de mi niña por decir lo que le había pasado.

Hoy por hoy el monstruo esta recluido en un penal, esto apenas es el comienzo, el esta esperando a que la apelación que solicito al auto de formal prisión salga favorable, yo rogándole a Dios por que no y mi niña ajena de momento al asunto legal sigue peleando por las noches con el monstruo que aparece en sus sueños y que le dice ahora si esta enojado con ella y que no sabe lo mal que le va a ir.

Publicado por Acertiva en 18:19 Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir con Twitter Compartir con Facebook Compartir con Google Buzz
http://contralosmonstruos.blogspot.com/2010/10/el-arresto.html

miércoles, 27 de octubre de 2010

LO QUE DEBES SABER DE LOS SOBREVIVIENTES DE A.S.I

  • Lo más importante que podemos decir acerca de los efectos del abuso es que la mayoría de los efectos pueden ser reversibles o mitigados en gran medida.
  • Con un sólido compromiso de sanar y un buen apoyo, cambios tremendos son posibles.
  •  Los efectos del abuso no tienen que durar para siempre.
  • No estás dañado. Eres una persona completa.
  • Las habilidades del sobreviviente para controlar las cosas y resolver problemas le ayuda a tener éxito laboral. Trabaja más duro que nadie; ninguna tarea es demasiado complicada para el sobreviviente.
  • El sobreviviente en muchos casos es el chivo expiatorio de la familia de origen, puede ser rechazado o culpado por los problemas en la familia. Esto le genera un sentimiento de locura, depresión o invalidez cuando tiene contacto con su familia de origen.
  • Muchos sobrevivientes son célibes, eligen compañeros que no quieren sexo o encuentran otras maneras creativas de evitar tener una vida sexual plena.
  • Muchos sobrevivientes adultos lidian con el tema de la confianza.
  • Fluctúan entre confiar inapropiadamente o no confiar en lo absoluto.
  • Algunos sobrevivientes tratan de compensar "la traición de su cuerpo" mediante el excesivo ejercicio físico, en un intento de hacer sus cuerpos tan fuertes que nadie pueda lastimarlos jamás.Si estás en este caso pide ayuda antes que dañes tu cuerpo irremediablemente.
  • Cuando estás involucrado con alguien que está luchando contra el abuso y sanando de él, estás unido a alguien que está diciendo sí a la vida.
  • Para ese niño, el mundo nunca será el mismo otra vez
  • A muchos sobrevivientes se les dijo que estaban locos o que eran mentirosos por tanto tiempo, que ahora ellos no confían en sí mismos.
  • Cuando el sobreviviente cree en el abuso, siente dolor, terror y angustia. Cuando él no lo cree, siente intenso odio a sí mismo por "imaginarlo".A menudo, el sobreviviente fluctúa entre los dos sentimientos, hasta que, finalmente, el dolor de lidiar con el abuso se hace preferible a los intensos sentimientos de odio a sí mismo.

lunes, 25 de octubre de 2010

19 de noviembre día mundial de la prevención contra el abuso sexual infantil.

El 19 de noviembre en la mayoría de los países del mundo occidental se reserva esta fecha para dedicarle una pausa y reflexión contra el flagelo del abuso sexual infantil.


Los invito a colaborar en esta fecha como el día mundial de la prevención contra el a.s.i.
En este día como meta, inviten o peguen por lo menos a tres amigos la nota:

"abuso sexual nunca mas, la prevención es mejor que la inacción".

Miguel Adame Vázquez.
a.s.i nunca mas.

Cuando somos adultos sobrevivientes de abuso sexual infantil

Cuando somos adultos sobrevivientes de abuso sexual infantil solemos escuchar con mucha frecuencia frases como las siguientes: “ya olvídalo, ya pasó”, “te gusta vivir en el pasado”, “¿Otra vez vas con lo mismo?”, entre otras similares.


¿Por qué volvemos a lo mismo? ¿Por qué, aparentemente, no lo superamos? Porque el abuso sexual es una semilla que el abusador planta en nuestra alma y germina rápidamente: Sus raíces crecen profundas, retorcidas, penetran nuestras entrañas y se funden con cada uno de nuestros órganos. Todos los aspectos de nuestra vida quedan entrelazados con esas raíces que hieren, que lastiman. Mientras que en la superficie crecen ramas secas, retorcidas, gruesas, cubiertas de espinas y se entrelazan al grado que no permiten que los rayos del sol penetren la gruesa corteza.

Nosotros hemos aprendido a vivir enredados entre esas redes espinosas que nos atan, nos limitan. Hemos tenido que hacer un doble, triple esfuerzo para movernos y no permitir que esa raíz y esa corteza nos paralicen totalmente. Hemos aprendido a lograr nuestros objetivos a pesar de la coraza.

El proceso de curación significa que estamos luchando tenazmente en retirar cada fragmento de esos tejidos de nuestro organismo, de nuestra mente, de cada uno de nuestros pensamientos. Las partes pequeñas, más profundas son las más difíciles de alcanzar y resulta tremendamente doloroso desprenderlas pues llevan consigo fragmentos de tejido. Cada parte rasgada, cicatriza y esas cicatrices endurecidas causan dolor cuando intentamos movilizarlas.

Para lograr retirar todas esas raíces y esas cortezas, necesitamos ayuda, no podemos hacerlo solos. Sin embargo, tenemos a favor que somos fuertes pues hemos aprendido a vivir a pesar de esa prisión interna; de modo que al irnos liberando de nuestra prisión la resultante es una persona altamente capaz, funcional, sensible… un mejor ser humano.

Sólo requerimos paciencia, comprensión, apoyo. Es labor de años, no espere sanar de un día para otro. La sanación deja cicatrices, no esperes que no queden marcas. Confía en que lo lograrás, quédate y sigue intentando.

CONY DIAZ.

viernes, 22 de octubre de 2010

Confesiones y silencios

El 30% de las víctimas de abuso sexual infantil no se lo cuenta absolutamente a nadie porque teme la reacción de los demás ante la revelación, ya sea por sentimientos de culpabilidad o de vergüenza.

Uno de cada dos niño/as que han sufrido abuso sexual elige como confidente a un amigo y uno de cada cinco a su madre. Un 22% se lo cuenta a otro familiar; sólo un 0,42% de las víctimas cuenta su experiencia a profesionales y ninguno recurre a la policía, jueces o abogados.

En los últimos tiempos un número muy significativo de niños/as de 2 a 5 años víctimas de abuso, generalmente intrafamiliar, y también se han presentado situaciones de abusos colectivos de niños en jardines de infantes y escuelas, como algunos resonados casos aún en proceso.

Otro dato significativo es que nos ha llegado una mayor cantidad de casos de abuso infantil en clase media y media alta por lo tanto, la creencia de la pobreza, como favorecedora del abuso no es representativa de la realidad.

Es importante mencionar que en los últimos dos años ha sido importante la cantidad de abusadores que han sido sentenciados a partir de las evaluaciones psicológicas presentadas como prueba en los juicios orales y de las declaraciones de los profesionales actuantes.

Datos relevados de Salud Activa (http://www.saludactiva.org.ar/)

martes, 19 de octubre de 2010

¿Qué deben hacer las víctimas de abuso sexual infantil si ya son personas adultas?

Una persona que lamentablemente ha sido víctima de abuso sexual infantil tiene que buscar y recibir ayuda y terapia psicológica.

En la mayoría de los casos tiene que ser así, un trauma de estas dimensiones no se cura solo, por más que queramos olvidarlo y tratar de no recordarlo, un hecho de esta magnitud causara muchas dificultades al tratar de sobrellevarlo sin ayuda.

El mejor momento para recibir terapia psicología es cuando la agresión es reciente y es preferible que el psicólogo sea un especialista en abuso sexual infantil.

Lamentablemente esto no es así, el menor pasa a su vida adolescente e inclusive a su vida adulta arrastrando un trauma que lo marcara de por vida y que no le permitirá ser feliz.

Si tu eres sobreviviente de abuso sexual infantil busca ayuda, en la mayor parte de los países hispanoamericanos se puede encontrar gente e instituciones dispuestas a ayudarte.

Si tú conoces a alguien que ha sufrido abuso sexual infantil, ayúdalo a salir adelante, no lo dejes solo, necesita de tu ayuda, ayúdalo a encontrar atención especializada, en su mayoría las victimas no saben qué hacer y no tienen la voluntad para tratar de buscar ayuda por sus propios medios.

Reflexiona, cuando se descubren enfermedades que ponen en peligro la estabilidad y salud del ser humano, los laboratorios destinan millones de dólares en investigación para encontrar su cura, puesto que tratan a toda costa de ayudar a las personas a recuperarse y curarse.

Los gobiernos crean y desarrollan políticas públicas y campañas de sanidad con grandes presupuestos para combatirlas. Si se trata de menores, no existe ser humano que le conmueva ver a un infante sufrir.

¿Pero qué pasa con el abuso sexual infantil?

El abuso sexual infantil es el mayor delito cometido en la infancia, son miles los sobrevivientes, lamentablemente es poco lo que los gobiernos están haciendo por evitarlo, prevenirlo, combatirlo y sobre todo en recuperar a las víctimas.

Por lo general no se destinan generosos recursos para su recuperación psicológica, ni se legislan leyes que traten de no re victimar a los que ya fueron victimados.

Es la niñez el mayor grupo vulnerable de nuestra sociedad, los niños no puede defenderse y cuidarse solos.

La mayor parte de las agresiones sexuales se da en el ámbito familiar.

MIGUEL ADAME VÁZQUEZ.


A.S.I NUNCA MÁS.

martes, 12 de octubre de 2010

el abuso sexual de menores ocurre en casa

Con frecuencia, ; especialistas recomiendan estar atentos ante cambios de conducta en los niños y evitar que jueguen con personas mayores

Los niños son los más vulnerables para sufrir abuso sexual. Y aunque puede ser en cualquier lugar, es más frecuente en el hogar, con sus cuidadores, o incluso en la escuela.

"De cada 10, unos cuatro niños están viviendo violencia sexual en la escuela, lo malo es que no lo están identificando los niños", aseguró Verenice Ortega, psicóloga especialista en violencia sexual en niños y adolescentes.

En el 80% de los casos, el niño conoce a su agresor y puede tener algún lazo afectivo que lo confunde y dificulta la denuncia.

El abuso sexual no sólo tiene que ver con la penetración. Existen otras modalidades como tocamientos, tomarle fotografías al menor o cuando se le muestra material pornográfico en revistas o por celular y esto es lo que está sucediendo en algunas escuelas.

El niño que sufre abuso sexual es amenazado por su agresor para que no diga nada, y aunque así suceda, existen signos y síntomas que delatan la situación: Depresión, morderse las uñas, mojar la cama, dolor al orinar o defecar, bajar en el rendimiento escolar, no querer ir a la escuela o no querer convivir con el agresor.

Una vez que se detecta el problema, se debe separar inmediatamente y permanentemente al niño del agresor y hacer la denuncia. La terapia psicológica es imprescindible y debe estar a cargo de un especialista en violencia sexual.

"Ahora trabajan los dos, el papá y la mamá y los dejan al cuidado de alguien. Tener mucho cuidado con eso, a quién les van a dejar a sus hijos y estar pendientes, muy pendientes de ellos, porque eso también a ellos les da seguridad", agregó Laura Martínez, especialista en violencia sexual.

"Un tip muy sencillo, que los niños lo entienden, es todo lo que hay debajo de tu corpiño y tu pantaleta, o tu camiseta y tus calzoncitos, son las partes delicadas de tu cuerpo, por eso llevan doble ropa por que hay que protegerlas" recomendó Verenice Ortega, psicóloga especialista en violencia sexual en niños y adolescentes.

un ejercicio de la terapia

Ha sido muy difícil crecer conociendo esta verdad asquerosa; mi padre fue un monstruo, no me amó, jamás me quiso. Lo más doloroso del abuso, no fue el abuso en sí, sino esa verdad lacerante.

Ahora, después de tantos años, en la terapia me han pedido que vea mi historia con otra mirada. Mi padre fue un ser humano que me amaba de una manera bizarra. No era la forma de amor que yo necesitaba, no era la forma de amor aceptable, pero era amor. Él, en su mundo enfermizo me amó.

Mi padre creció en una familia incestuosa, hermética: nadie de fuera podía entrar a su círculo, pero tampoco nadie podía abandonarlo. Amor para esa familia era sinónimo de poseer. Te amo, te poseo.

Mi padre me amó de tal forma que quiso que yo formara parte de ese clan.

Él era mi padre, pero yo tenía otra familia. La familia materna. Una familia estructurada, sana (en la medida de lo posible) que me permitió tener un referente del amor. Él me quiso poseer porque para él esa era la expresión del amor. Para mí, hubiera sido mayor expresión de amor que me matara antes que me obligara a vivir con esta verdad. Me hizo mucho daño. Me lastimó en lo más profundo del alma, del cuerpo, de la mente.

Ahora tengo que aprender a ver a ese hombre, no como un monstruo, sino como un ser humano con una visión retorcida del amor. ¿Acaso me va a ayudar a sanar saber que me amó a su modo? ¿Saber que la forma como mi padre me amó se parecía tanto al odio? ¿Acaso aprenderé a confiar en un hombre si acepto que fui amada por mi padre de una manera que me produce asco?
 
 
SOBREVIVIENTE.

Prevenir y Sanar el abuso sexual

No se por que me toco vivir tan de cerca este tema, mi familia está plagada de victimas de abuso sexual infantil, así como amigos y conocidos, por alguna razón a lo largo de mi vida he conocido más y más personas que lo han sufrido, un día contando todas las personas que conozco que han sufrido abuso o violación durante su infancia y me sorprendió el numero... aún más las que por diferentes medios he conocido su caso...mi corazón realmente se parte de dolor al saber que diariamente aumentan, por eso tengo la obligación, de compartir lo que he aprendido, lo que en el pasado necesitaba escuchar y deseo tanto que todos los que vivimos este crimen nos unamos en la lucha para que cada vez nuestros niños estén más protegidos.

Los supervivientes,
¿Por qué supervivientes? por que aún sigues vivo, por que tienes vida y la oportunidad de ser feliz y vivir una vida plena.

Seguramente la mayoría en su busqueda de una respuesta ha investigado las secuelas, las razones de sentirse así, el ¿por qué a mi?, pero es dificil encontrar respuestas que realmente alivien, se habla mucho sobre el dolor pero poco sobre como sanarlo y como evitarlo, como romper esa cadena que sin saberlo nosotros mismos formamos parte como victimas, como familiares de las victimas, amigos o simplemente por desconocer o no querer enfrentar este daño contra nuestros seres queridos.

Debo decir que no todos los caso terminan en devastación, he sido testigo de personas que deciden dejar de sufrir y sanar las heridas, que con esa fuerza de supervivientes deciden poner fin a esta carga.

Es una decisión, decir: Este es el ultimo día en que voy a cargar con algo que no es mio, algo que yo no escogí, de lo cual no soy responsable por que la inocencia de un niño no tiene culpa alguna, la inocencia de un niño mantiene pura el alma.

Tu cuerpo pudo ser lastimado, pero ese cuerpo ya no existe más por que cada célula tuya, el tiempo la ha transformado en una nueva, la naturaleza es tan sabía que cada día nuestro cuerpo se renueva y aquel al que una vez lastimaron ya es polvo, las heridas del alma son las que realmente hay que sanar.

¿Cómo sanamos las heridas del alma? ¿Cómo perdonar un crimen tan horrible? Muchos analistas han escrito sobre las secuelas de las victimas de abuso sexual, toda la información que uno puede encontrar es real, hay que conocerla y actuar, pero esa información no consuela, no alivia, solo hace que la rabia y el dolor aumenten.

Esto me llevó a buscar, a investigar sobre el tema, a ser cada vez mas receptiva, conforme fuí ahondando me di cuenta de la cantidad de personas que lo vivimos, de como es velado y muchas veces somos insensibles aunque lo tengamos delante, en nuestro propio entorno.

Sin embargo, la ciencia no tiene todas las respuestas, y así como hay milagros médicos físicos también hay milagros del alma, eres uno por el simple hecho de estar vivo, de haber sobrevivido.

El primer paso para sanar el alma, el más doloroso y que pareciera imposible es el perdón, imposible por que al escucharlo uno piensa ¿cómo puedes pedirme que perdone al asesino de mi alma, a quien ha destrozado mi vida? La respuesta: para sanar tu alma.

Por ti, aunque no lo consigas dilo en tu interior, mirando su alma, esa alma enferma, que lo más probable es que también tuvo un agresor, que escogió seguir propagando el dolor y por ello es más culpable.

Perdonale por que hoy quieres dejar de ser un eslabón de dolor, por que quieres sanar tu alma y salir de un circulo de maldad, brillar sobre esa vileza, noble y reluciente con un perdón, dejale a Dios que lo juzgue, a la vida y la muerte que se encargará de cobrar cada lagrima tuya. Pero hoy libera tu corazón de esas ataduras de odio, de dolor, de rabia, de la injusticia y tu corazón empezará a sanar pues has sacado la espina que te envenenaba.

Lo más seguro es que no consigas un perdón verdadero al principio pero cada vez que vengan a tu mente los recuerdos dolorosos practica estos pensamientos, dilos en voz alta si hace falta, aunque no lo sientas, las palabras te sanarán, dí: Yo te perdono de todo el mal que me causaste y no te deseo ningún mal, tal vez un día puedas decirle Te perdono de corazón y deseo tu bien aunque no lo merezcas ese sería el mas alto grado de perdón.

Con el tiempo descubrirás que has liberado tu corazón y que no sientes más odio, un corazón listo para ser feliz.

El segundo paso, contarlo, otra atadura menos, cuando ese secreto que se guarda (por temor, por vergüenza, por mil razones) sale a la luz, rompes la segunda atadura de tu alma, rompes ese lazo que que te ata al abusador, esa pesada carga se hace ligera, incluso he sido testigo que de personas que al contarlo a alguien en quien confian han exerimentado cambios físicos, perder sobrepeso, cambio en su rostro, mejoras en su humor, es un paso escencial para la recuperación.

El mayor problema del abuso sexual infantil es el silencio, con el silencio el único beneficiado es el abusador y nuestros niños corren peligro, se sigue cometiendo este crimen contra la humanidad, digo humanidad por que cada inocente abusado es hij@, es amig@, herman@, novi@, madre o padre, un ser querido de alguien.

Aunque el secreto parezca estar bien guardado, se desborda sin que nos demos cuenta, heredandolo a nuestras familias, a nuestro entorno. Por ti y por tus seres queridos se debe gritar que el abuso sexual existe y está más cerca de lo que nos imaginamos. Sin embargo nuestra sociedad esta construida para negarlo, ocultarlo y no quiere ver, es mucho fácil no tener que encarar este cáncer.

Es muy importante que cuando te decidas a hablar sea con alguien con quien tengas confianza, respeto y apoyo. También hay que tener conciencia que la mayoría de las veces la personas no queremos escuchar y preferimos pensar que esas cosas a nosotros no nos pueden suceder y si te encuentras con estas actitudes no te sientas mal por ello, por que tu fuiste valiente, tu has hecho tu parte.

En el caso de psicólogos o psiquiatras hay que buscar especialistas en abuso sexual que tengan la experiencia, la sensibilidad, que realmente te puedan guiar y apoyar, por ello son tan recomendables las instituciones que luchan contra el abuso sexual y los grupos de apoyo con personas que te hagan sentir comprendido.

La terapia para sanar heridas con especialistas es fundamental, ya que en semanas se puede entender y asimilar lo que quizas te costaría años, acelera la recuperación pues finalmente son medicos del alma.

No tienes por que pasar solo algo que es responsabilidad de esta sociedad, un hecho en donde el el más inocente es el que más siente la carga, cuando sólo debe ser auxiliado y protegido por nuestra sociedad, el que debe cargar con ello es el criminal y los complices.

El tercer punto por un momento dudé en escribirlo ya que no todos creen en un ser supremo, en Dios, y si se cree en Él es muy común sentir coraje por no haber intervenido, no se puede comprender como puede permitir estas atrocidades contra inocentes.

Pero a lo largo de este camino he sido testigo que la espiritualidad es un gran alivio para el alma, sin importar religión o doctrinas, el cambiar nuestra mirada hacia lo que realmente es valioso en esta vida, el amor.

Mirar el mundo con nuevos ojos donde el presente es lo más importante, disfrutar nuestro hoy con todo lo que la vida nos ofrece; personas que nos aman y que amamos, las pequeñas alegrías de la vida que no valoramos y damos peso al pasado, un pasado que ya no se puede cambiar, olvidemos el pasado, dejemos de pensar en el futuro que aún no llega y vivamos el presente con todas las bellas posibilidades que nos ofrece.

Estoy construyendo mi vida

Tengo 45 años. Tenía 11 años cuando el esposo de una tía, que vivía en nuestra casa en Managua, se metió en mi cama una noche y abusó de mí. Siguió haciéndolo durante no sé cuanto tiempo. Desde entonces he estado escondida y huyendo. Soy una sobreviviente de abuso sexual. Hace apenas un año decidí que debía parar y hacer algo con mi vida porque no podía seguir viviendo escondida, llorando, llena de dolor, de odio, de rabia, de miedo y de vergüenza, aterrorizada. Me acerqué a través del grupo Movimiento Contra el Abuso Sexual, con mucho miedo. Me costó mucho hacerlo. Vencer el miedo a hablar, desnudar el miedo y el dolor en que había vivido tanto tiempo ha sido un enorme triunfo.

Hablar de abuso sexual siempre es difícil. Pero para las mujeres de mi edad es mucho más. Cuando yo crecí ni siquiera se mencionaba el sexo en público, solamente para chistes de mal gusto, y el abuso jamás, mucho menos si era incestuoso. Crecí convencida de que había sido mi culpa, de que era sucia, mala, de que no servía, de que no merecía nada, sin confiar en nadie, avergonzada, sin entender que no era mi culpa. Debido a las circunstancias de este país, mi familia y yo estuvimos fuera varios años. El escape perfecto porque estuve fuera, lejos del abusador. Todo eso reforzó mi conducta de escape, de huida, de escondite.

Al regresar a Nicaragua, a los 17 años, me encontré con que tenía que ver al abusador. Pero también encontré un ambiente que propiciaba el consumo de alcohol e incluso lo toleraba como algo divertido. Fueron muchos años de escape en los que usé enormes cantidades de alcohol para vivir anestesiada del miedo y del dolor. El miedo a ver al abusador que vivía en mi propia familia y yo sin poder decir nada y el dolor y la vergüenza que he llevado todo este tiempo. Y sin embargo, funcionaba más o menos normalmente. Estudié, tuve pareja, tuve un hijo, me separé, comencé a trabajar, seguía bebiendo, tomando malas decisiones porque no me merecía tomar las buenas, con la autoestima siempre por el suelo. Las peores decisiones, a sabiendas de que me iban a dañar, pero de todas formas no importaba porque mi vida tampoco importaba. No hice el esfuerzo suficiente para lograr muchas cosas porque yo no valía la pena. Sé que muchas personas que me conocen me censuran todas las cosas que hice: tuve muchas parejas, bebía demasiado. Pero para mí eso no tenía importancia ni la tiene: lo peor no era eso, siempre fue el peso de vivir con ese secreto horrible, saber lo mala y sucia que yo era.

En algún momento, a inicios de los 90, se me vino el mundo encima y tuve la terrible necesidad de gritarle al mundo que yo había sido abusada. Se lo dije a mi entonces pareja y a mi familia más cercana. Nadie supo qué hacer conmigo, cómo ayudarme, y yo menos. Mi vida se destruyó otra vez y nuevamente hice lo único que sabía hacer, salir corriendo y esconderme. Me escondí con mi segunda pareja formal, con quien pasé quince años de mi vida. Otra vez una mala decisión a sabiendas de que era lo peor que podía hacer. Pero lo único que importaba era huir y esconderme debajo de una piedra, porque no me atrevía a darle la cara al mundo, estaba demasiado sucia como para que alguien me viera.

Ahora veo hacia atrás y veo todas las secuelas del abuso. Lamento no haber hablado antes, pero también estoy clara de que cuando lo hice no encontré apoyo sencillamente porque en esa época no había. Nadie sabía qué hacer ni cómo ayudarme. Logré sobrevivir a pesar de todo. Pero nadie me va a devolver todo lo que no viví. No voy a volver a tener quince, ni 20 años ni a alcanzar los sueños que no alcancé. La vida que perdí no la voy a recuperar. El dolor que me ha acompañado y que también he causado no lo puedo devolver a su lugar de origen.

Quisiera que la persona que abusó de mí fuera castigada por todo lo que me quitó, por todo el sufrimiento que me causó y por toda la vida que no viví, la vida que me desbarató. Que nadie crea que es una buena persona si no que es un delincuente, que ha destrozado sin remedio al menos una vida, mi vida. No sé si ese castigo pueda suceder.

Por el momento busco cómo curarme yo reconociendo las ventajas que tengo y las fortalezas que me ha dado el ser sobreviviente. A pesar de todo, siempre me las arreglé para ser buena estudiante, siempre tuve fama de inteligente, de producir muchas buenas ideas, y quien me conoce actualmente cree que soy una persona exitosa. Pero estoy clara de que no estoy reconstruyendo mi vida porque no hay nada que reconstruir, sólo hay escombros. Estoy construyendo una vida totalmente nueva, en la que me siento limpia, sin miedo y sin vergüenza, aliviada, tranquila, sin huir de nadie.
 
Autora: Soy Sobreviviente END - 19:12 - 10/10/2010.